No hay mejor lugar que los brazos de mamá

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Balance tras cuatro años de colecho

Siguiendo con los balances después de cumplir cuatro años, en esta ocasión hablaré de cómo ha sido para nosotras colechar o compartir la cama.

Sinceramente, como todo en esto de la maternidad, hasta que no estás inmersa en ella no sabes muy bien cómo vas a reaccionar. Con Lucas compartí cama para facilitar la lactancia, sin saber que eso recibía un nombre. Después, durante 2 años no nos quedó más remedio que compartir habitación con los colchones juntos y así, dormimos muy bien. Cuando nos fuimos a vivir los dos solos, pusimos su habitación a su gusto y empezó a dormir allí solo, aunque durante bastante tiempo necesitaba que yo me tumbase con él hasta quedarse dormido. Y bastante tiempo fue hasta los 10 años más o menos, hasta que nació Sara, momento en el que el tiempo no me daba para eso. Nunca hubo problema, él fue capaz de dormir en casa de abuelos y de primos sin problema.

Y llegó Sara y apañamos la antigua cuna de Lucas para que durmiera allí. Pero también compramos un cojín antivuelco, no tanto para que ella no se moviese, sino para que estuviese protegida entre dos cojines y nosotros no pudiésemos aplastarla. Y la metimos en la cama, entre los dos. Y así dormíamos tan a gusto, sobre todo los primeros meses de lactancia continua, que no la sacamos.

Colechar es sencillo y agradable y hermoso. Sólo hay que seguir unas normas básicas de seguridad, que puedes leer aquí. Y luego, no hay más que disfrutar.

En estos 4 años de compartir cama, nos han sucedido muchas cosas. Cuando Sara tenía menos de una semana, colechar con ella le salvó la vida. Se atragantó con una flema, una bola amarilla y pegajosa de moco amarillo, imagino que mezclado con calostro y líquido amniótico. Ella no podía respirar y de no haber dormido juntas, habría muerto. Es muy duro y horrible decirlo,  pero es la verdad. Como no podía respirar ni articular sonido, la pobre empezó a dar paratas y a bracear. Y por suerte, sus movimientos me golpearon y me despertaron. Y la encontré cianótica, de un horroroso color violáceo, con los ojos llenos de terror, la boca abierta en un rictus intentando coger aire y los brazos agitándose descontroladamente. Fue una suerte que sucediese así. Mi instinto me hizo cogerla, tumbarla boca abajo en mi brazo y golpearle la espalda con su cabeza mucho más baja que el resto del cuerpo. Los golpes y la fuerza de la gravedad hicieron el resto. Y esa bola asesina, enorme y asquerosa salió despedida y Sara respiró y recuperó el color y no dejó de llorar en muchísimo rato y yo empecé a temblar de miedo. Aún hoy lo recuerdo y se me pone la piel de gallina y se me llenan los ojos de lágrimas. La pediatra me dijo la suerte que habíamos tenido… Desde ese momento, compartir cama con nuestra hija era la única opción posible.

pixabay

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El colecho nos ha facilitado mucho la lactancia. Mamar casi dormida hacía que ninguna de las dos nos despertásemos, o lo hiciésemos por breves periodos de tiempo. También puedes leer sobre mi experiencia con el colecho y la lactancia.

No siempre ha sido fácil, no nos engañemos. Hemos tenido épocas muy duras, en las que tenía que estar con ella en la cama en contacto continuo, no me podía mover porque se despertaba y Lucas también me necesitaba. Hemos tenido épocas en las que tardaba más de una hora en conciliar el sueño y yo me desesperaba con tanto tiempo perdido. Y también hemos tenido épocas en las que se movía muchísimo y se pasaba la noche dándome patadas y tortazos. La verdad, no es muy agradable estar durmiendo y que te despierte un bofetón. Pero bueno, todas han sido rachas pasajeras y superables.

A día de hoy, seguimos durmiendo juntas. Puse una cama pequeña al lado de la mía. Sigue necesitando dormirse conmigo, así que solucionamos el problema de tiempo con ella y tiempo con Lucas con un apaño. A las 9 en punto llega la hora de dormir. Hago el sofá más grande y ella se tumba a mi lado, mientras yo la abrazo y ella me mira fijamente. Lucas y yo tenemos nuestro momento madre-hijo y nos ponemos alguna película que nos guste. Sara se queda dormida enseguida y cuando está profundamente relajada, la llevo a su camita. La mitad de las noches duerme allí; la otra mitad rueda y se pasa a mi cama a media noche, me toca, le doy un beso, nos damos la mano y volvemos a dormir.

Me encanta dormir con ella. Me encanta abrir los ojos y verla descansar. Me gusta cuando se despierta, ve que estamos juntas y una sonrisa ilumina su cara mientras sus ojos se cierran tranquilos y seguros.

A todos nos gusta dormir acompañados. Si de mayores es normal tener pareja y compartir la cama con ella, ¿Por qué no vemos normal compartir la cama con nuestros hijos, que son lo que más queremos del mundo? Ya tendrán tiempo de dormir solos, ya pedirán su espacio. Desgraciadamente, crecen muy deprisa, me doy cuenta cada día cuando veo a Lucas, así que aprovechemos todo el tiempo que podamos con nuestros hijos, incluso si ese tiempo es por la noche.

Tu hija tiene mamitis

“¡Esta niña tiene mamitis!” o “eso es porque está enmadrada” son algunos de los comentarios que escuchamos las madres con mayor frecuencia. Ya sabemos que en esto de la crianza todo el mundo puede opinar y soltar perlas de este tipo por la boca. Y esos comentarios a veces duelen, sobre todo cuando vienen de círculos cercanos.

Desde el momento del nacimiento, los bebés necesitan estar con sus madres, crear un fuerte vínculo con ellas. Los primeros meses, la madre es lo más importante para el bebé. Con el tiempo, este círculo de apego seguro se va ampliando y los bebés comienzan a querer estar con otras personas. Pero por lo general, su madre sigue siendo su principal punto de referencia.

Los primeros meses de Sara, no quería que nadie la cogiera. Si alguien me la quitaba de los brazos, ella se ponía a llorar y ya llegaba la consabida frase: “¡qué mamitis tiene esta niña!” a lo que yo siempre respondía “¡menos mal que le ha dado por querer estar conmigo y no con el cartero o con la vecina!”

En realidad, la mamitis no existe. Lo que sucede es que los niños, que son muy pequeños y no saben gestionar sus emociones, se angustian cuando se separan de sus madres y lo expresan llorando. Es un proceso normal y natural del desarrollo evolutivo de los niños.

Imagen de Pixabay

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En estos 4 años, hemos pasado muchos momentos de angustia por separación. La peor época fue cuando empezó la guardería y se quedaba llorando. Claro, la culpa era de la teta…si no tomase teta, seguro que no lloraba.  ¿Me vas a decir que los bebés alimentados con leche de fórmula no lloran al inicio de la guardería? Pues como en todos los casos, no se puede generalizar. Unos niños se angustian más que otros por la separación de sus madres, da lo mismo que tomen teta, biberón o chuletones.

El año pasado, cuando cambié de trabajo y empecé a trabajar algunas noches, volvimos a pasar por un periodo angustioso. Tenía que dejar a Sara a dormir en casa de los abuelos. Imagina el panorama, siempre hemos dormido las dos juntas y de pronto, no sólo tiene que dormir en otra casa y en otra cama, sino que lo tiene que hacer sin mí. Esto ha generado algunos pequeños conflictos, sobre todo con mi padre, que lejos de entender que la niña estaba angustiada y asustada por tener que separarse de mí, decidió que la niña tenía mamitis y que la culpa era mía por haberla dejado dormir conmigo.

Ahora de nuevo pasamos por un periodo en el que mi hija necesita más de mi presencia y mi contacto. Desde que volvimos de las vacaciones de Semana Santa, no quiere ir al colegio ni a las clases de baile. Llora amargamente porque no quiere quedarse sola y que me vaya. Y también llora cuando se queda en casa de los abuelos. Sé de sobra que en el colegio lo pasa de maravilla, es más, si la lleva el abuelo, se queda feliz y contenta. Pero cuando está conmigo, no quiere que nos separemos. No tiene mamitis. Ella no entiende que tengamos que separarnos y sufre. Yo me agacho a su altura, la abrazo, hablo con ella calmadamente y le cuento todo lo que vamos a hacer juntas cuando la recoja del colegio o cuando vuelva del trabajo.

Es importante dejar que nuestros hijos se expresen, aunque sea llorando. Debemos estar ahí para calmarlos, para darles seguridad, para que sientan que pueden contar con nosotros. De esa forma se sentirán seguros.

Nuestros hijos no tienen mamitis. Eso no existe. Lo que tienen es necesidad de amor, de cariño, de seguridad. Son etapas normales en el desarrollo de cada niño. Todos los niños, en mayor o menor medida sufren esta angustia y nosotros debemos estar ahí para apoyarles, para darles nuestro amor. No debemos castigar ni penalizar estos comportamientos.  Tratar a nuestros hijos con amor y cariño les hará crecer felices y con una alta autoestima.

Tu vida sin ti

Me he acordado mucho de la película de Isabel Coixet estos días, “Mi vida sin mí” así que me he adueñado de su título y lo he modificado un poco para mis intenciones. Jose, hoy te escribo para contarte cómo es tu vida sin ti.

Hoy hace 2 años de tu fallecimiento. Qué caprichoso es el mes de Abril, ayer hizo 5 años de nuestro “boda”. Hace 5 años que estábamos viajando para Cuba. Vaya con los aniversarios…

Boda

Hace 5 años, el día que formalmente nos hicimos pareja

Hoy quiero contarte cómo es tu vida. Sin ti.

Tu trabajo sigue sin ti. Todos tus compañeros acudieron a tu funeral y los primeros días me llamaron alguna vez. Luego la vida siguió su curso. Al poco tiempo ya te habían encontrado sustituto. Y la verdad, dejé de saber nada de ellos, supongo que estará todo como siempre.

Tus amigos, madre mía, si supieras los cambios que ha habido. De alguno no he vuelto a tener noticias, de otros sé por las cosas que me cuenta tu madre. A alguno le he visto alguna vez, pero ya sabes, eran tus amigos de la infancia y también han seguido tu vida sin ti. Pero hay uno del que me gustaría que supieras cosas. ¿Recuerdas a tu mejor amigo, ese marchoso, que salía de marcha y parecía que nunca iba a sentar la cabeza? Hace años conoció a una chica que a todos nos caía fenomenal y los cuatro nos hemos ido juntos de viaje. ¡Pues ese amigo se casó! El día de su boda fue un poco triste, me contó tu madre que te echaron mucho de menos todos. Y no solo en la boda quedó la cosa. ¡Se embarazaron y han tenido una niña! Dos años sin ti han dado para mucho.

Tu familia ha cambiado mucho. Tus sobrinos están muy mayores, 2 años se notan una barbaridad. Tu hermana está mejor, la operaron unos días después de que tú te fueras y estuvo con tratamiento bastante tiempo. Después volvió a pasar por quirófano otras dos veces y ahora está con rehabilitación. Pero tiene el mismo ánimo que siempre y el apoyo incondicional de tu cuñado. Ojalá ya todo se quede aquí y el cáncer no vuelva a aparecer nunca. Tus padres siempre han llevado el dolor por dentro; al principio, al que más se le notaba lo mucho que sufría era a tu padre. Pero para ellos, ver a Sara, a esa parte de ti, es un consuelo y les ayuda muchísimo. Intentamos vernos una vez a la semana y que disfruten de la pequeña, contándole historias de cuando tú eras pequeño.

Tus hijos, esos sí que han cambiado. Aunque legalmente Lucas no es hijo tuyo, pero siempre vivimos en una familia como si lo fuera. Lucas fue el que peor lo pasó con tu muerte, con 12 años y en plena época de cambios, le costó muchísimo adaptarse a esta nueva situación. Ahora está en plena adolescencia, con muchos cambios hormonales. Sigue siendo ese niño de gran corazón y gran sensibilidad, aunque hay momentos en los que parece Mr. Hyde y en casa parece que se desate un combate. Menos mal que el Dr. Jekyll hace acto de presencia pronto para arreglar los desperfectos. Sara es una niña muy despierta, con una personalidad fuerte, con carácter y genio. No me recuerda en nada a mí cuando era pequeña. Y curiosamente, ¡tampoco se paree a ti cuando eras pequeño! ¡Nos ha salido especial! En dos años el cambio ha sido enorme, habla por los codos, le gusta jugar, leer cuentos, cantar y bailar; se entretiene haciendo puzles y dibujando. Y habla mucho de ti. A veces, en el columpio, me pide que la empuje muy fuerte para llegar a las estrellas, a veces se pone triste y me dice que quiere subir a una estrella para estar contigo. Te echa mucho de menos. He notado cómo en general, se lleva mejor con los hombres que con las mujeres; imagino que intenta buscar en otros padres al padre que ella ha perdido. Pero tranquilo, aunque tú no estés, nunca te olvidará, siempre seguiremos hablando de ti, contando anécdotas, explicándole lo maravillosa persona que eras y siempre te querrá muchísimo. Te prometo que siempre la voy a cuidar y proteger.

Yo vuelvo a ser más yo. Los primeros meses fueron muy duros, encerrada en mí misma, sin querer salir, sin ganas de trabajar ni de ver a nadie. Sólo salía para hacer cosas con los niños, ellos no tenían por qué quedarse en casa. Hace un año cambié de trabajo, al principio con miedo, pero me vino fenomenal. Estar rodeada de gente nueva, que no me conocía, que no conocía mi pasado y no me miraba y trataba con pena, me ayudó bastante a recuperarme. Además, mi trabajo me encanta. Aunque hay días en los que te echo tanto de menos. Cada vez que tengo que trabajar una noche o un fin de semana, tengo que dejar a los niños a dormir en casa de los abuelos. Sara siempre se queda llorando. Y yo pienso tanto en ti, en si estuvieras, en que yo podría irme a trabajar y tú quedarte en casa con ellos, en que Sara no notaría tanto el cambio… siempre la dejo llorando y siempre me voy yo llorando. Echo de menos el poder llamarte por teléfono para contarte cualquier cosa, todavía llevo tu número en el móvil y todavía, cada día, me dan ganas de marcarlo para contarte algo. Esa sensación de soledad, de no tener a mi gran amigo para hablar, es dura. Estoy intentando hacer cambios en mi vida. He empezado a cuidarme un poco más, ¡he vuelto a maquillarme y a peinarme! Y estoy intentando tener más vida social, siempre con los niños, claro.

Ya ves que tu vida sigue. Sin ti. Nada se ha detenido, aunque muchas cosas han cambiado. Intentamos ser felices, es lo que tú querrías, lo sé. Seguro que de algún modo lo notas, lo sabes, que oyes las risas y carcajadas de Sara. Y que escuchas mis pensamientos. Tu vida sigue. Sin ti. Pero aquí te seguimos queriendo.

Sara es SUPERPROTA de un cuento

Nos encantan los cuentos. Y si encima es uno en el que mi hija es la protagonista, nos gustan más todavía.

Tenemos una gran biblioteca y varios libros personalizados para Sara. Pero Superprota nos ha gustado especialmente.superprota

Es un cuento personalizado muy alegre, especial para su edad, que está con las primeras letras. Lo mejor del cuento es que el nombre de Sara y su fotografía ¡salen en cada página! No puedes imaginar la cara de sorpresa que ponía Sara cada vez que pasaba una página.

Personalizar el libro es muy fácil, tardas menos de 5 minutos en todo el proceso. La franja de edad recomendada es de 0 a 9 años, con distintas posibilidades.

Primero eliges el nombre del niño, el sexo y el cuento que quieres de los 5 disponibles. En sólo unos segundos puedes ver cómo será el cuento elegido, con el nombre del niño por todos lados. Después de verlo, llega el turno de la dedicatoria. Puedes escribir hasta 300 letras para esa personita tan especial. Elegimos la tipografía entre letra de imprenta, ligada o mayúsculas. Y para terminar, subimos una fotografía en la que nuestro peque esté muy guapo, muy guapo, para que sea Superprota de la historia.superprota

Hacer el cuento en sí es un proceso rapidísimo, de 30 segundos. Tardas más en elegir la foto que quieres y en rellenar tus datos personales. Y en un plazo de unos 8-10 días, lo tenemos en casa, listo para leer con nuestros niños.

Es un regalazo para cualquier ocasión. Un regalazo muy chulo para el próximo 23 de abril, que es el Día Internacional del Libro. El precio del libro con envío incluido es 26,95€.

Pero, ahora viene lo mejor, porque si compras el libro e introduces el código FELIZENBRAZOS antes de pagar, tendrás un descuento del 15%. Una oportunidad que no puedes dejar pasar para sorprender a tus hijos o para hacer un regalo personalizado.

La granja de Sara, nuestro cuento personalizado, está realizado con páginas gruesas y duraderas. Y además tiene una sorpresa más, que a Sara le ha hecho mucha gracia; en cada página hay unas hormigas escondidas que tiene que encontrar. ¡Es muy divertido!

Para terminar de personalizar el cuento, podemos añadir unos extras: el mismo cuento con páginas para colorear, un montón de pegatinas ¡con la cara de Sara! (que ella ya se ha encargado de repartir entre los abuelos), una pulsera elástica de Superprota y una graciosa cajita para guardar el cuento.superprota

Ya sabes, si quieres hacer un regalo especial a un niño, aprovecha esta oportunidad de llevarte en cuento con un 15% de descuento. FELIZENBRAZOS

 

La importancia del Aceite de Oliva Virgen Extra

Siempre intento cuidar al máximo la alimentación en casa y consumimos productos frescos y nacionales en su mayor parte. Y el Aceite de Oliva Virgen Extra ha sido uno de los alimentos con los que yo me he criado desde de pequeña. Mi padre es de un pueblo de Jaén y siempre hemos consumido el aceite de allí, de una Almazara cercana. Así que mis hijos han crecido rodeados siempre de un buen aceite.

Anda que no he sufrido yo veces al salir a comer a algún restaurante y que nos trajeran un aceite de esos casi transparentes para aliñar la ensalada. Sin un buen Aceite de Oliva Virgen Extra, ni es ensalada ni es nada.

El Aceite de Oliva Virgen Extra es un elemento cardiosaludable, con un gran contenido en ácido oleico y vitaminas A, E, D y K. Es una fuente de grasa esencial, que ayuda a regular el tránsito intestinal y previene enfermedades.

A la hora de comprar Aceite de Oliva es muy importante fijarse en la etiqueta. No todos los aceites son iguales, por tanto, su calidad tampoco. Hay que desconfiar de aquellos en el que sólo ponga Aceite de Oliva, pues en su composición llevarán aceites refinados. Cuanto más se refina un aceite, más barato es, claro, pero también menos elementos saludables tiene. Los aceites refinados se obtienen de los restos de aceitunas de las que se ha extraído el aceite de oliva virgen y/o del orujo del aceite. Son aceites de peor calidad, con un mal sabor, que se refina y se trata para obtener un sabor apto para el consumo. Siempre, siempre, debemos comprar como mínimo Aceite de Oliva Virgen.

La diferencia entre el Virgen y el Virgen Extra es pequeña, aunque no son los productores de aceite los que le ponen el nombre, sino que la denominación se obtiene por medio de catas. Ambos son aceites puros, conseguidos mediante extracción mecánica en frío y sin refinar, pero se diferencian en su grado de acidez máxima y en la puntuación obtenida. El Aceite de Oliva Virgen mantiene sus antioxidantes y sus vitaminas intactas, mientras que el Aceite de Oliva refinado ha perdido muchas de estas cualidades.

El Aceite de Oliva Virgen Extra posee alrededor del 80% de la grasa en forma de ácido oleico, un ácido graso monoinsaturado con efectos saludables. En los aceites refinados, se pierden los antioxidantes.

Hace unos días estuve en el lanzamiento de un nuevo Aceite de Oliva Virgen Extra, uno especial diseñado para los niños, Casitas de Hualdo. Pensado para introducir el Aceite en la dieta de los más pequeños, es un aceite variedad arbequina, de sabor suave, presentado en una bonita botella con un original colorido. De momento, sólo se puede encontrar en su página web y en tiendas gourmet. En la presentación, pudimos degustar varias comidas realizadas con Aceite de Oliva Virgen Extra que estaban para chuparse los dedos.

aceite de Oliva Virgen Extra

Personalmente, el aceite está buenísimo, nos pasamos un buen rato mojando pan. Pero también, personalmente, no le encuentro el sentido. Mis hijos toman aceite desde los 6 meses que empezaron la alimentación complementaria. Les encanta para desayunar en un trozo de pan tostado, pero no necesitan un embalaje especial para apreciar un sabor exquisito. Creo firmemente en las bondades del aceite y en que una alimentación saludable empieza desde casa. Si en casa todos consumimos Aceite de Oliva Virgen Extra, nuestros hijos lo tomarán igual que lo hacemos nosotros. Yo lo uso para todo, en casa no tengo ningún otro tipo de aceite. Tanto para crudo como para cocinar. Un buen aceite necesita menos cantidad de uso, por lo que la botella dura más y merece la pena la inversión. La repostería queda mucho más rica sustituyendo la mantequilla por un buen aceite, y usamos menos cantidad y grasas saludables.

 

Así fue la fiesta del cuarto cumpleaños

Este año ha sido el primero que hemos celebrado el cumpleaños de Sara por todo lo alto. Hasta ahora me había parecido muy pequeña para valorar y disfrutar lo que era, así que siempre habíamos hecho una pequeña fiesta en casa, en la que ella era la protagonista, sólo con la familia. Pero este año ha sido especial, pues ella ha participado muchísimo y ha estado emocionada desde el primer día. Y por supuesto, quería que viniesen sus amigos.

Como íbamos a ser bastantes personas, hacerlo en casa quedaba descartado, pues los niños iban a estar un poco confinados. Tampoco quería el típico parque de bolas, pues los fines de semana aquello es una locura de niños y cumpleaños, así que me decanté por alquilar un local destinado a tal fin. Nosotros tenemos un local en la urbanización en el que hemos celebrado muchas fiestas y siempre ha resultado muy divertido, pero las fiestas han sido en primavera-verano, cuando el tiempo acompañaba. A primeros de marzo hace bastante frío y el local comunitario no está preparado.

En Móstoles encontré un local de alquiler completo, muy preparado, con un castillo hinchable, una cama elástica, un pequeño parque de bolas, un futbolín, sofás, mesas y sillas grandes y pequeñas, calefacción y aire acondicionado, equipo de música, dos baños y una pequeña cocina con nevera. Y allí celebramos la fiesta.cumple (2)

Durante un mes fui comprando cosas para decorar el local y dejarlo a gusto de los peques. Mucho Frozen y muchos Minions, la verdad es que no ha sido tematizado de nada, pues Sara no se decanta sólo por una cosa, así que variedad. Como soy poco manitas, también quedaba descartado hacer los adornos para la fiesta, aunque siempre es una buena idea. Esta semana ha sido el cumpleaños de la hija mayor de Lai y han tematizado el cumpleaños de Frozen, todo hecho por ellas mismas. Te dejo el enlace para que veas lo chulo que lo han dejado.

El viernes y el sábado de la fiesta fueron los días reservados para preparar la comida: tortillas de patatas, empanada de atún, empanadillas de pollo y de jamón y queso y sándwiches variados, para que nadie pasase hambre y hubiese para todos los gustos. Además de aperitivos varios. Y de postre, las dos súper tartas que de las que pondré la receta en los próximos días: Una Tarta Arcoíris o Rainbow Cake, que además de ser preciosa estaba buenísima; y una Tarta Terciopelo Rojo, o Red Velvet Layer Cake que también estaba para chuparse los dedos. Las tartas triunfaron, por su aspecto y por su sabor. Para las manualidades no soy manitas pero para la repostería, ummmm.cumple (15)

Y bueno, qué decir, que la fiesta fue todo un éxito. Los pequeños se lo pasaron genial jugando a sus anchas, hasta preparé una zona de maquillaje para todo aquél que quisiera pintarse la cara (eso sí, en plan un poco chapucero, porque yo lo de maquillaje, poco. Menos mal que casi todos querían maquillarse de Minion y fue fácil), merendaron,  jugaron y se rieron muchísimo. Hasta hubo piñata. Y los mayores tuvimos una tarde la mar de entretenida. Un día que seguro recordará Sara por mucho tiempo, pues acabó reventada de 5 horas siendo la protagonista de la fiesta.cumple (12) cumple (5)

De estrenos, meriendas y páginas web

La semana pasada estuvimos bastante ajetreadas, con sólo unos días de diferencia acudimos a dos estrenos.

El primero de los estrenos fue “Madres Forzosas” y corrió a cargo de Netflix. Madres forzosas, o Fuller House en original, es la continuación de la serie Padres Forzosos que se estrenó a finales de los 80. En aquella época yo tenía unos 14 años y recuerdo que me encantaba la serie, sobre todo el tío Jesse que estaba para mojar pan. La serie tuvo 8 temporadas aunque las últimas ya no las vi, claro, me estaba haciendo mayor y empezaban a preocuparme otras cosas…pero sí recuerdo los primeros años con cariño. Tanto, que estoy tratando de localizar la serie original para verla ahora con los niños. 29 años después, el creador original de la serie, Jeff Franklin, decidió apostar por el mismo formato y contar con los mismos protagonistas, ya bastante más creciditos.

Para el preestreno acudimos a Impact Hub Madrid, un espacio versátil que adecuaron para la ocasión. Allí pudimos encontrar una recreación de la habitación de las hermanas Tanner, llenas de poster de sus ídolos musicales del momento (ummmm, me encantó ver a George Michael), la habitación del tío Jesse y el salón de la casa, donde transcurría la mayor parte de la serie y donde pudimos posar vestidas con cazadoras de cuero, jeje. Todo ello, acompañado de una rica merienda y actividades para los más pequeños, mientras los mayores pudimos disfrutar del primer capítulo.Madres forzosas

En Madres Forzosas, la hermana mayor D.J. Tanner, madre de 3 hijos, se ha quedado viuda. Está pasando una temporada en casa de su padre con toda la familia pero llega el momento de la despedida y ya cada uno va a seguir con su vida. Cuando todos se dan cuenta de lo sola que está esta madre viuda y de todo el trabajo que tiene por delante, se ofrecen a quedarse a vivir con ella y ayudarla con la crianza de los hijos. De esta manera, su hermana Stephanie y su mejor amiga Kimmy, ahora madre soltera, se convierten en su mayor apoyo. Reconozco que hubo un momento en el que se me escapó la lagrimilla, al verme reflejada en D.J. Como esta serie me trae tantos recuerdos, quiero verla con los niños, que sea uno de esos momentos de cine familiar, los 3 juntitos en el sofá, que tanto nos gustan.

Y mientras nosotros veíamos la serie, los peques pudieron disfrutar del contenido infantil de Netflix. Netflix es una aplicación para poder ver series, películas y documentales, dónde y cómo y cuándo quieras. Puedes verlas en la televisión, en el ordenador y también en tablets y móviles. Con la ventaja de no tener publicidad, poder dejar una película a medias y retomarla por el mismo punto días después y con contenido exclusivo de la plataforma, como la serie Madres Forzosas, que sólo está disponible a través de Netflix. Además, dispone de un lugar con contenido infantil, para que nuestros peques disfruten de lo que más les gusta. Con la tranquilidad que es totalmente personalizable. Podemos controlar el contenido que ven nuestros hijos así como el tiempo de uso por sesión. Y se puede ver la aplicación en varios dispositivos a la vez. Vamos, que yo estoy pensando en ponerla.

El otro estreno de la semana corrió a cargo de Disney y se trataba de una nueva entrega del Rey León. Esta vez el protagonista es su hijo Kion, un gracioso león que nos recordará bastante a Simba cuando era pequeño. Más de 20 años después que el Rey León llegase a nuestras pantallas, La guardia del León: el Rugido del León, ha llegado a Disney Junior para hacer las delicias de los más pequeños.

Para la ocasión del preestreno, las oficinas de Disney se vistieron de fiesta para los más pequeños, con una deliciosa merienda de la que mi hija y mi sobrina dieron buena cuenta. Y es que donde haya comida… Para amenizar la tarde y antes del visionado de la película, los pequeños estuvieron haciendo manualidades y como no podía ser menos, relacionadas con el Rey León. Con tijeras, pegamento y unas cartulinas de colores, hicieron una máscara de león.Disney

Disney ha lanzado una nueva web cargada de ideas para compartir con los niños. En Disney Moments encontraremos tutoriales para hacer un montón de actividades con ellos, ya no tenemos excusas sobre nuestra nula disposición a las manualidades. Además, nos dan ideas de recetas inspiradas en personajes Disney. Con una navegación muy sencilla, podemos ir directamente a actividades relacionadas con un personaje en concreto.

A las niñas les encantó la película. A mí, bueno, no tanto, pero es que Lucas era adicto al Rey León original y la hemos visto tantas veces que no tiene comparación. Y eché de menos la voz de Mufasa que he oído tantos años y que evidentemente, ya no puede volver a ser la misma. Pero bueno, mis gustos aparte, para los niños es una película genial, porque muestra el poder de las decisiones y les muestra que se puede tener grandes amigos siendo todos diferentes.

Una semana ajetreada y muy divertida. ¿Qué te han parecido los estrenos? ¿Vas a ver alguno?

La niña de mis ojos cumple 4 años

Cuando te conviertes en madre por segunda vez, parece que las cosas vienen rodadas… ¿o no? Ya no somos padres primerizos, ya no tenemos los mismos miedos e inquietudes que teníamos cuando nació nuestro primer hijo. Pero eso no significa que una segunda maternidad, o tercera, o cuarta, sea igual que la primera. Muy al contrario.

Sara nació hace hoy 4 años. Lucas tenía 10 y hasta ese momento, había sido un niño bastante fácil de llevar. Que se estaba haciendo mayor. Y llegó ella, tan pequeñita cuando nació, a enseñarme muchas cosas nuevas. Ella llegó para hacerme ver que otro tipo de maternidad es posible, una mucho más pausada, más consciente, más respetuosa. Que no quiere decir que con el mayor no fuese consciente y respetuosa, pero Sara ha llevado estas palabras a su punto máximo.

Ella es totalmente distinta a su hermano mayor, en todo, en su desarrollo y en su mentalidad. Aunque yo soy bastante dejada con mi aspecto, no me preocupo mucho de vestir a la moda, de maquillarme y las canas casi siempre asoman por mi cabeza, ella es todo lo contrario, presumida hasta límites insospechados, a pesar de que no es algo que yo fomente.

Le encanta dibujar, se puede pasar tardes pintando, coloreando, ahora intentando hacer letras y números. Le gusta todo lo que tenga que ver con las manualidades, el pegamento de barra y la plastilina son sus armas favoritas.

Tiene una imaginación desbordante, hace ya muchos meses que de pronto se pone a hablar y me cuenta unas historias que dan ganas de comérsela a besos.

Y es un torbellino. Siempre tiene algo que hacer, algo que decir, algo por lo que enfadarse, algo por lo que protestar. A sus 4 años tiene las cosas claras y tiene una personalidad desbordante. A veces me acuerdo de cuando Lucas tenía su edad, y la verdad, con él era todo más fácil, Sara me pone más obstáculos en el camino. Pero eso nos hace superarnos día a día, a las dos.

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Físicamente se parece mucho a su padre, no sólo en la cara, también en el cuerpo, tiene los mismos hombros, el mismo torso y hasta la misma forma de glúteos. Y me alegra saber que tiene tanto de él. Aunque eso también me asusta, me asusta imaginar que tenga un gen defectuoso que produce muerte súbita. O que haya heredado una alteración del gen BRCA1 del que mi cuñada y mi suegra son portadoras, nunca sabremos si Jose también lo tenía. Por desgracia, tendremos que vivir con eso y de momento, es pronto para preocuparse.

Anoche, hablando del día de su cumpleaños, me decía que yo le iba a cantar el “cumpleaños feliz”, que se lo iba a cantar Lucas, los abuelos, los primos…y me preguntó si papá no iba a cantarle. Le expliqué que papá iba a cantarle desde la estrella en la que vive y que él era muy feliz de ver que su pequeña se hace mayor. Ella se quedó conforme, pero tenía cara de pena. Es tan injusto que una niña no pueda estar en días tan especiales con alguien a quien quiere tanto…

Este año, su cumpleaños es muy especial para ella. Por primera vez es muy consciente de que va a ser la protagonista. Lleva semanas hablando del tema. Le hice un calendario en el que cada mañana tachaba un día y así podía ver más fácilmente los días que faltaban para su cumpleaños. Ha llegado al colegio con una sonrisa enorme, tan emocionada. Y este año, por primera vez, vamos a hacer una celebración especial con sus amigos, no sólo con los miembros de la familia. ¡Nos esperan unos días animados!

Cada mañana trae la luz a mi cara. Sigue iluminando así mi vida. ¡Te quiero muchísimo preciosa mía!

Salir después de los 40

Madre mía, ¡qué mayor soy!

La última vez que salí una noche a cenar y tomar algo fue antes de quedarme embarazada, antes de empezar el tratamiento in vitro, así que hace unos 5 años.

Este fin de semana, he vuelto a salir por primera vez en mucho tiempo. Cuando Sara nació, ni Jose ni yo nos planteamos salir sin ella. Nos parecía tan pequeña que no queríamos ni podíamos dejarla. Sé que hay muchos padres que lo hacen y que no pasa nada por dejar a tu bebé al cuidado de los abuelos de vez en cuando, pero nosotros nunca quisimos hacerlo. No siendo ella tan pequeña. Y luego fue creciendo pero yo he estado bastante deprimida y no he tenido muchas ganas de fiesta, así que llevo años sin salir yo sola sin los niños. Hasta ahora.

El sábado salimos a cenar unos amigos y de verdad que creo que estoy muy mayor.

Problema número uno, ¿qué me pongo? Hace años que no me compro ropa arreglada pero informal. Quitando un vestido de fiesta para una boda, y que me parecía demasiado, no tengo nada más que ropa de sport, para ir a trabajar, para el día a día. Recuerdo mi armario de hace unos años, llenito a rebosar. Cuando Jose se vino a vivir conmigo, al pobre no le quedaba casi armario de tantas cosas como tenía yo. Y ahora, mi armario está casi desierto, solo hay vaqueros, camisetas y jerséis de lana. Toda la ropa de hace unos años la regalé o la reciclé, porque no cabía en ella ¡lo que ha cambiado mi cuerpo! Así que después de mirar un poco, ya que no había más donde buscar, me decidí por unos vaqueros y una camiseta de Desigual, vamos, casi casi vestida como un día de diario. Y luego el calzado…pues más de lo mismo. Sólo tengo calzado plano, de ese cómodo, de ese para llevar a los niños en portabebé y no caer en el intento, de ese para saltar en los charcos con tus hijos los días de lluvia, de ese para ir a trabajar y a hacer la compra al supermercado. Que sí, que hay madres muy molonas que llevan a sus hijos con unos taconazos de aguja y empujan el carro de la compra subidas en 10 cm, pero yo no soy de esas, yo siempre he buscado la comodidad. Hace años también tenía algún zapato de tacón, pero también lo deseché y en fin, que mis vaqueros y mi camiseta quedaron perfectas con mis botas planas negras.

Imagen de pixabay

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Después de una cena perfecta, en la que nos reímos mucho, nos fuimos a tomar algo y aquí llegó el problema número dos, ¿qué hace una chica mujer como tú en un sitio como este?

Sé que hay bares de copas y discotecas pensados para gente “madurita” pero claro, si nunca sales, es normal que no conozcas este tipo de sitios. Además, tampoco queríamos andar con el coche arriba y abajo, así que terminamos en una discoteca de la zona.

Ya en la fila, esperando para entrar, veía a la gente y pensaba que eran bastante jóvenes. Pero la chica de la puerta nos dijo que no éramos los más mayores del lugar, así que entramos. Madre mía ¡qué de juventud! Todas las chicas, de veintipico años, iban monísimas, con ropa ceñida, taconazos, escotazos…y yo con estos pelos. Los chicos…bueno alguno era tan jovencito que me recordaba a mi hijo y pensaba que en unos años él estaría ahí ¡qué mal rollo! Hace años, cuando íbamos a discotecas y andábamos entre la gente, siempre había alguien dispuesto a echarte una miradita o decirte alguna cosa. El sábado por la noche, cuando intentábamos acercarnos a la barra, no sólo no nos miraban los chicos, sino que se apartaban y todo para dejarnos pasar. Cada vez que iba al baño, me sentía la hermana mayor de todas las chicas que había allí, yo tan recatadita y ellas tan despampanantes. Pero lo peor fue la música. Canciones y canciones que no me sonaban de nada, música que no había oído nunca y no sabía ni como bailar. Y cuando una canción me sonaba, resulta que era de las clases de Zumba a las que voy. Vamos, ¡que estoy muy mayor para ir a discotecas!

Pero bueno, lo importante es que me lo pasé genial, que nos reímos muchísimo y que se nos hizo tan tarde que hasta fuimos a desayunar chocolate con churros, como en los viejos tiempos. Eso sí, a las 10 de la mañana despierta que los niños no perdonan y yo con un dolor de cabeza….La próxima vez vamos a tener que quedar para comer y tomar café.

Youzz o cómo probar productos nuevos

Cuando una marca lanza un producto nuevo, nos bombardean de publicidad. Pero no siempre esa publicidad llega adecuadamente donde corresponde. Por ello, muchas marcas hacen estudios de mercado antes de lanzar una campaña publicitaria, para ver qué tal encajarían con el público en general.old el paso

Hace unos cuantos años, antes de ser madre, participé en varias ocasiones en este tipo de estudio. Por lo general íbamos a una reunión donde nos hablaban de un producto y nosotros dábamos nuestra opinión. Recuerdo un anuncio de un coche, cuando sólo era un proyecto en la mente de los publicitarios. Nos contaron de qué iba a ir y mediante imágenes y una voz en off que narraba la historia, nos imaginamos cómo sería el anuncio una vez grabado. Y ahí es donde dábamos nuestra opinión, personas normales y corrientes que opinaban sobre si el color del coche no era el adecuado o sobre si la ropa que llevaría la chica del anuncio debía ser más colorida. Reuniones que duraban dos o tres horas y por las que luego nos daban algo de dinero o un cheque para gastarlo en algún gran supermercado. Una vez que fui madre, dejé de hacer estas cosas por falta de tiempo.

Gracias a la revolución de internet y al apogeo de las redes sociales, estas cosas siguen existiendo online, aunque de manera un poco distinta. Y ahora es cuando te voy a hablar de Youzz

Youzz es una plataforma online donde poder probar nuevos productos y dar tu opinión sobre los mismos. En Youzz trabajan con muchas marcas que están a punto de lanzar algo nuevo o acaban de sacarlo a la venta y quieren conocer de primera mano la opinión de los consumidores. De vez en cuando sacan proyectos o campañas en los que podemos apuntarnos para intentar ser elegidos y tener el privilegio de probar algo y además, poder compartirlo con los amigos.

Evidentemente, para este tipo de campañas requieren personas activas en las redes sociales, que se comprometan a compartir sus opiniones en distintos medios e incluso a publicar sobre ellos. Si te seleccionan, en casa recibes un pack con varias muestras del producto en cuestión para probarlo y con muestras extras para compartir con amigos y familiares. Después de probarlo, hay que dar tu opinión y la de las personas con las que lo has compartido para que la marca pueda saber de primera mano lo que opina el público.

Gracias a Youzz en casa estamos probando la nueva gama ¡Ay, que no pica! de Old el Paso. Ya conocíamos la marca Old el Paso por las tortillas de trigo. Me resultan muy socorridas y algunas noches las preparamos para cenar. No sólo con el típico relleno para fajitas, son ideales para llenarlas con lechuga, tomate, mayonesa, atún…en plan plato frío. También las comemos con salsa boloñesa que me haya sobrado de hacer macarrones. A los niños les encanta.Old el Paso

Pues ahora han lanzado un nuevo producto, una salsa especial para acompañar a las fajitas, con ese toque especial mejicano pero que no pica, para que también les guste a los niños. Además, tienen un rebozado para pollo, para hacerlo en el horno y que quede crujiente, que está muy rico. Al ser Youzzer de la campaña ¡Ay, que no pica! en casa recibí una caja con varios paquetes de tortillas de trigo Old el Paso, varios botes de salsa mejicana que no pica, sobres para rebozar el pollo y barquitas mejicanas crujientes, para que pudiera probarlas, pero también para repartir entre mis conocidos y amigos y que ellos también puedan probarlos.

En general, la opinión sobre Old el Paso que yo tenía previamente era buena y estos nuevos productos que han sacado también nos han gustado bastante en casa, sobre todo la salsa, que antes no la compraba porque a los niños no les gustaba y ahora sí que les gusta. Y gracias a Youzz, tenemos resulta la cena de unas cuantas ocasiones.

En unos días te contaré más oportunidades para ser “probador” de productos con otras plataformas. Mientras tanto, si te apetece participar en este tipo de estudios y ser el primero en probar cosas nuevas, te invito a hacerte Youzzer y estar atento a sus próximas campañas. Para registrarte sólo tienes que seguir este enlace de Youzz.