No hay mejor lugar que los brazos de mamá

Archivo para la Categoría "Porteo"

El final de otra etapa: se acaba el uso de los portabebés

Estoy abrumada por la velocidad que lleva el tiempo. ¡Pasa tan deprisa! Y no debería pillarme desprevenida, Lucas me lo ha demostrado, ya hace casi 14 años de su nacimiento, recuerdo esos momentos como si fuesen ayer…y no, no fue ayer, fue hace muchos años.

Por eso con Sara quería que el tiempo se detuviese, quería aprovechar cada momento con ella. Por eso con Sara no dejé que nadie influyese en mí con comentarios del tipo “la vas a malcriar”

Siempre lo digo, se lo digo a todo el mundo. Aprovecha cada momento con tu bebé, no va a ser pequeño siempre. Aprovecha a llevarle mucho en brazos, aprovecha a oler ese aroma especial, aprovecha y duerme con él, aprovecha y alarga la lactancia todo lo que puedas. Aprovecha, porque todo llega a su fin y lo echarás de menos.

Si hace un par de semanas te comentaba que nuestra lactancia está llegando a su fin, ahora es el uso de portabebés el que parece que se está terminando.

Desde el embarazo supe que quería llevar a Sara en brazos el mayor tiempo posible. Antes de nacer ya nos habíamos informado sobre el porteo ergonómico y nos compramos nuestro primer portabebé. Y así íbamos siempre, con Sara en brazos, primero en una caboo closer, luego con un fular tejido de segunda mano y ya llegaron todos los demás portabebés, han sido tantos y los hemos usado tanto que no sé si me acuerdo de todos. Llevar a Sara en brazos nos dio la posibilidad de ir a un montón de sitios y hacer cosas que no habríamos podido hacer. Y tanto me gustaba la sensación que decidí aprender más y ayudar a otras familias a que conociesen el mundo de los portabebés. Por eso me hice asesora de portabebés, para conciliar mi vida familiar y laboral y para hacer algo que me gustaba mucho. Y Sara siempre era mi modelo en todas las charlas y talleres que daba.

Cuando nació Sara no nos compramos silla de paseo. ¡Menos mal! Nos prestaron una que usamos en contadas ocasiones, sobre todo cuando algún miembro de la familia quería salir de paseo y empujar el carro. Y en los centros comerciales. Sí, le encontré la utilidad al carrito de bebé. Mientras Sara iba a gusto pegadita a mí, el carro servía para llevar los abrigos y las bolsas de la compra en el centro comercial.

Sara con unos días

Sara con unos días

Cuando Sara tenía 6 o 7 meses, mi padre nos regaló una silla de paseo ligera de una tienda outlet, menos mal que se gastó poco. Durante unos meses la usé en alguna ocasión como ya he dicho, para llevar cosas en algún centro comercial. Pero como no le daba mucho uso, se la presté a una prima que había tenido un niño y me olvidé de la silla hasta ahora.

Y ahora ha llegado el temido momento, el final de otra etapa. Sara tiene 3 años y medio y 17 kilos vestida y casi no porteamos. Hemos dejado de ir en brazos a todas partes. Este verano empecé a notar molestias cuando la llevaba mucho rato. Cuando salíamos por el paseo marítimo y quería brazos, la llevaba a la espalda en la mochila ergonómica. Pero no aguantaba mucho, después de unos 15 minutos me empezaban a doler las caderas al andar. Por más ajustada que la llevase, por más que intentase colocármela de otra forma, no había modo, tenía que bajar. Y eso mismo me ha pasado en alguna otra ocasión, una tarde de paseo por el parque de atracciones, una caminata hasta la clase de baile… No puedo, unos minutos después de empezar a llevarla y tengo que pedirle que se baje, del dolor que se me pone.

Es cierto que ya no uso los portabebés tanto como antes. Cuando porteas mucho, cuando lo haces desde el nacimiento, todo tu cuerpo comienza un acondicionamiento físico, tus músculos comienzan a adaptarse al peso “extra” y se va fortaleciendo. Por eso siempre digo que empezar a portear desde el nacimiento es lo mejor. Y si se empieza con niños más mayores, que ya pesan un poco más, habrá que ir acostumbrando nuestro cuerpo poco a poco, con sesiones de “entrenamiento” paulatinas. Quizás sea eso lo que me ha pasado a mí, el hecho de llevar a Sara con el portabebé sólo una o dos veces al mes, ha hecho que me vaya deshabituando.

Y aquí estamos ahora, con una niña que pesa mucho para mi espalda pero que se sigue cansando y sigue necesitando brazos. ¿Sabes cuál ha sido la solución? ¡He tenido que pedir que me devuelvan mi silla de paseo! ¡Quién me ha visto y quién me ve! Volver a usar la silla ha sido objeto de risas en unas ocasiones, también por mi parte, por supuesto, yo soy la primera que se ríe de la situación. Yo, una firme defensora de los portabebés, empujando una silla.

Por suerte desde que tengo la silla la he usado sólo en un par de ocasiones, que hemos ido andando a un sitio lejano o hemos pasado el día entero fuera de casa. Y por suerte, a pesar de que Sara no tiene recuerdo de haber ido en silla porque siempre ha ido en brazos, no ha puesto ningún reparo a la hora de sentarse y dejarse llevar.

Hazme caso, los niños crecen muy deprisa. Y dejan de hacer todas esas cosas que algunas personas aseguran que no dejarán nunca. Lleva a tu bebé en brazos todo lo que puedas y siempre que puedas. Llevar al bebé en brazos tiene múltiples beneficios, además de ventajas. Y creas un vínculo muy especial con el bebé, por esa cercanía que compartes. Aunque te digan que no lo cojas, que se acostumbra, no hagas caso, cógelo todo lo que puedas, claro que se acostumbran, se acostumbran a lo bueno, a estar cerquita de las personas que le quieren. Pero no será así siempre. Porque crecen, porque empiezan a andar y quieren explorar mundo, porque quieren correr y porque un día descubres que tu bebé es muy grande para seguir llevándole en brazos y a tu bebé no le importa. Cuando llega ese día, sabes que ha dado un paso más en su independencia, en su camino hacia otra nueva etapa. Y tú sabes que esa etapa que cierras no volverá. Y te alegras por tu bebé. Y te alegras por todo lo que has aprovechado mientras has podido. Pero también una parte de ti se queda triste por lo que ya no volverá.

Portabebés y niños mayores: sí se puede

Si tenéis niños mayores, y con mayores me refiero a que tengan más de 18-24 meses aunque para mí siguen siendo pequeños, seguro que más de una vez os han dicho que ya son muy grandes para cogerlos en brazos. Aunque llevarlos en la silla de paseo más allá de los 3 años no está tan mal visto…

Ya sabemos que en esto de la crianza a todo el mundo le gusta opinar. Y la gente opina que a partir de cierta edad ya tienen que andar solos, que están mal acostumbrados.

Con Lucas me pasó. Recuerdo el verano en que él tenía 3 años. Fuimos a pasar el día a un pantano y para llegar tuvimos que andar un caminito escarpado de piedras. A la hora de volver, después de todo el día jugando en el agua, el niño estaba cansado, igual que el resto de los adultos. El caso es que en el camino de vuelta me pedía que le llevase en brazos. Yo iba con mochila y varias cosas e intentaba darle largas, más que nada presionada por el resto de la gente, que me decía que era muy grande y tenía que andar también se lo decían a él. Después de unos minutos llorando y guiada por mi instinto materno más que por las palabras de la gente, dejé las cosas en el suelo, cogí a Lucas y terminé de hacer el camino con todas las cosas a cuestas como pude y escuchando comentarios del tipo “eres muy blanda”, “el niño hace contigo lo que quiere”, “no deberías haber cedido”. Evidentemente, Lucas dejó de llorar y hasta se quedó dormido, pobrecito, estaba cansadísimo y sólo necesitaba los brazos de mami. Y fijaos que igual que se me han olvidado muchas cosas de cuando Lucas era pequeño, ese detalle no lo he olvidado nunca.

10 años después, la situación se repite, pero en esta ocasión no dejo que las palabras de nadie me influyan ni un solo segundo; cuando Sara pide brazos, la cojo enseguida. Y si llevo encima algún portabebé adecuado a su talla/peso, mejor que mejor.

Vuelta a casa después de un largo paseo

Vuelta a casa después de un largo paseo

Íbamos camino al cole la otra mañana. Del coche a la guardería hay unos 150 metros como mucho, dependiendo de dónde aparques. Según bajamos del coche Sara me pidió brazos, y así íbamos las dos tan contentas, ella quitándome pelos que se me habían escapado de la coleta de la cara y yo dándole besitos en la nariz, cuando nos juntamos con una niña de su clase y su papá. La niña iba llorando a voz en grito, pidiéndole a su padre que la cogiese en brazos. Y el padre le decía que no la cogía, que las niñas mayores iban andando (imagino que nos miraría por el rabillo del ojo a las dos con mala cara). Vamos a ver, mayor, mayor no es que sea, pues debe tener 3 años y poco. Y tan solo eran 100 metros hasta la puerta de la guarde. ¿Tan difícil era cogerla unos segundos y calmar su llanto? ¿Dónde está el límite de edad para llevarlos? Cuando los adultos estamos cansados, si hubiese alguna manera de que alguien nos llevase ¿no la aprovecharíamos? Conclusión, Sara llegó tan contenta y su amiguita llegó toda llorosa.

Todo el día por el centro de Madrid

Todo el día por el centro de Madrid

Parece que queremos hacer a los niños mayores antes de tiempo. Todo llegará, no hace falta correr. Muchos padres quieren que los niños se sienten solos con 5 meses y les fuerzan; quieren que antes del año estén andando y les obligan a permanecer de pie; quieren que coman comida de mayores antes de tiempo y con 4 meses les meten papilla; quieren que duerman solos y les obligan a pasar por un calvario para que “aprendan” a dormirse; quieren que dejen la teta porque “tan mayores” ya es vicio; y quieren que anden solos porque con 3 años ya no tienen derecho a estar cansados.

¡Jolines qué prisas! La infancia dura muy poco, un día nuestro bebé se sienta sin haberle enseñado, se pone de pie sólo y anda sin haberle sujetado, comen comida de nuestros platos, piden dormir en sus camitas, dejan la teta, no quieren que les llevemos e incluso un día no quieren que les demos un beso a la puerta del cole y otro día ya no quieren que les acompañemos al cole. ¿Por qué forzar esas situaciones? Os aseguro que luego las echaremos de menos. Yo no me hago a la idea de que un día Sara deje la teta, no quiera compartir cama conmigo o no me pida bracitos. Para mí, esos momentos son únicos e irrepetibles y se pararán, vaya si se pasarán. Y no, mi hija no está malacostumbrada, al revés, mi hija está bienacostumbrada y a pesar de todo lo que hago en contra de los consejos de los opiniólogos, mi hija come de todo, a veces me pide dormir en la habitación de su hermano y anda, corre y trepa por todos lados.

Pasando un agotador día de campo

Pasando un agotador día de campo

Los niños siguen siendo niños y seguirá habiendo veces que nos necesiten mucho, que estén cansados y necesiten nuestros brazos, o simplemente, quieran un poco de mimos. Por eso, no deberíamos dejarlos llorar y no cogerlos, deberíamos llevarlos en brazos si es lo que ellos necesitan.

Es cierto que pesan, y según crecen, cada vez pesan más. Pero para todo hay soluciones. Podemos usar un portabebé destinado a niños más mayores, como una mochila toddler, un mei tai grande o usar la bandolera o el fular, pues se adapta a la perfección. Por ejemplo, llevar un portabebé ligero en el bolso nos solucionaría muchos problemas. Si no tenemos un portabebé, podemos llevarles a caballito, que el peso se reparte mejor, podemos pactar con ellos llevarles sólo ratitos, pues pesan, o podemos turnarnos entre varios para llevarles. Pero no les digamos que no y les dejemos llorar. Un día nos daremos cuenta que hace tiempo que no nos piden brazos y entonces lo echaremos de menos.

Despropósito en el Taller de Sueño de Carrefour

Siguiendo con el artículo que publiqué el sábado y que se puede leer en este enlace, y para terminar de estropear mi relación con Carrefour, para la presentación habían preparado un taller de sueño.

Tenía ganas de escuchar lo que nos iban a contar, pues muchos padres se quejan de que sus hijos no duermen bien, a pesar de tener un patrón de sueño normal en los bebés. Por eso, me apetecía escuchar datos algo más científicos.

El taller estaba dirigido por el  Doctor García- Borreguero, especialista y presidente de la Sociedad Española del Sueño y contaba también con Yolanda de la Llave, madre y psicóloga especialista en sueño. Los dos trabajan juntos en el Instituto de Investigaciones del Sueño, qué casualidad.

La charla empezó siendo bastante interesante, pues nos explicaron que hasta los 6 meses más o menos, los bebés no distinguen el día de la noche, hacen ciclos cortos de sueño y por eso despiertan varias veces y que su patrón de sueño es fundamentalmente REM así que me parecía bastante respetuoso.

Hablaron sobre las sociedades donde el sueño no es un factor sobre el que influyan los padres, en sociedades donde es normal el colecho, donde toda la familia duerme junta, donde amamantan, donde portean a los bebés e incluso los llevan a trabajar a los campos, en esas sociedades donde nadie cree que existan problemas de sueño, estos no existen, los niños siguen un patrón normal del desarrollo del sueño y sobre los 3 años adquieren el sueño más maduro de los adultos, es decir, si no interferimos, duermen igual de bien cuando les corresponde. Eso me gustó un montón, respeto por el ritmo de los bebés.

Pero de pronto el taller tomó un cariz completamente diferente. Resultó que en nuestra sociedad sí influimos en el sueño de los bebés, les dormimos en brazos, o con un chupete, o cantándoles o con la teta…creamos rutinas que los bebes asocian para dormirse y luego no saben dormir sin ellas (claro, en África los bebés no sabrán dormirse si su madre no está cerca dándole la teta, pues esa será la rutina que han aprendido, con la diferencia de que nadie se extraña).

Pero en nuestra sociedad, eso no está bien y hay que “enseñarles” a dormir. Y entonces el respeto por el sueño de los bebés cesó y la psicóloga se declaró totalmente partidaria de los métodos conductistas, tipo Ferber/Estivill, para enseñar a los niños a dormir, diciendo que no pasaba nada por dejarles llorando unas noches, que eso no iba a crear un trauma en ellos… ¡Soltó perlas como que había que destetarles en algún momento, pues no iban a estar mamando hasta los 18 años! Pues discúlpeme señora psicóloga experta en sueño, pero no experta en lactancia, la edad media de destete está en torno a los 4 años y medio. En esas sociedades donde dormir es un acto natural y nadie se preocupa, resulta que la lactancia también es algo natural y los bebés se destetan solos, nadie les obliga a dejar de mamar, y casualmente, el destete se produce de forma natural entre los 2 y los 7 años, vamos, que ningún adolescente de 18 años sigue pegado a la teta de su madre por no haberle destetado a tiempo.

Ni que decir tiene que a partir de ese momento, la tensión de la sala cortaba el ambiente, muchas madres opinamos de forma distinta, y ante todo, deberíamos respetar la forma de hacerlo de cada una. Luego la psicóloga se desdecía y hablaba de respeto y de otras opciones, pero ya había soltado la perla, recomendando métodos conductistas y libros de los que no tomé nota.

Eso no era un taller de sueño, eso fue un taller sobre cómo los niños tienen problemas de sueño y tienen que aprender a dormirse, bien podrían haberle cambiado el nombre y no haberme hecho perder el tiempo.

dormir

Cuando tomé la palabra, fue para decir que aunque un niño adquiera una rutina para dormirse, no tiene por qué ser algo malo, y que si no nos gusta, la podemos cambiar con cariño y paciencia, no dejándoles llorar. Por ejemplo, cuando nació Sara se quedaba dormida mamando en mis brazos, luego durante una época tuve que pasearla arriba y abajo por el pasillo con la bandolera para que se durmiera. Cuando esa rutina llegó a cansarme, con paciencia y sin llorar conseguí que se quedara dormida tumbada en la cama mientras mamaba…y así pasamos por varias fases. Ahora, a punto de cumplir 3 años, mama un rato antes de dormirse y luego simplemente, se tumba encima de mí para mantener el contacto y se duerme. La dejo en su cama y duerme casi todas las noches del tirón. Alguna noche se despierta y se pasa a mi cama a abrazarme y seguir durmiendo, algunas noches me pide agua (cosa que la psicóloga decía que no podíamos permitir, que pedir agua de noche es para tomarnos el pelo, como si ella nunca hubiese tenido sed durmiendo) y algunas noches está más nerviosa y se despierta varias veces. Pero no me preocupa en absoluto porque he observado cómo ha ido evolucionando su forma de dormir de manera natural. Y de la misma forma que sé que se destetará cuando esté preparada, también sé que dormirá sola en su cama cuando esté preparada.dormir2

Vamos, un despropósito Carrefour y su taller de sueño. Me dejó mal sabor de boca. Lo único positivo del evento fue poder estar con otras mamás blogueras a las que aprecio y conocer el Bar Galleta, un sitio precioso y decorado con mucho gusto, donde poder merendar una tarde entre amigas.dormir3

Cierro la tienda Felizenbrazos

Debido a las circunstancias que rodean mi vida últimamente, me veo obligada a hacer algunos cambios.

Cuando nació Sara, decidí montar la tienda de portabebés y dedicarme a esto y a cuidar a mi hija. Cuando tenía 18 meses, me incorporé a trabajar, sólo 3 horas, para poder seguir con la tienda y con mi hija el mayor tiempo posible. Pero resulta que ahora, tengo que cambiarlo todo. He pedido ampliación de jornada,  porque con un solo sueldo, sin pensión y con los miles de gastos que tienen una casa y unos hijos, no llego a fin de mes. Evidentemente, el tiempo libre que tenga ahora, lo voy a aprovechar por entero a mis hijos. Y la tienda me roba mucho tiempo y me da pocas satisfacciones.

Tener un negocio online no es fácil. Hay que invertir mucho tiempo y mucho dinero, sobre todo en publicidad. Y también, mucha ilusión. Y no tengo ninguna de las tres cosas. Felizenbrazos no fue sólo un proyecto mío; la otra mitad del proyecto fue Jose. Él me apoyó y me ayudó a montarla, a mantenerla e incluso, era mi enlace directo con algunos clientes, que le han conocido a él personalmente en vez de a mí. Ahora, falta la mitad de la empresa, y no quiero seguir. Por eso, he decido cerrar la tienda.

Esto no es una despedida para siempre. Quiero decir, voy a cerrar la tienda online, pero no cerraré el blog ni la página de Facebook. Espero, dentro de algún tiempo, seguir escribiendo en el blog y compartiendo contenidos interesantes.

Con respecto a la tienda, esperaré hasta después del verano para cerrarla definitivamente. Mientras, iré poniendo productos en liquidación. Y aquí es donde quiero pediros un favor. Y es ayuda para poder vender las cosas. Pensad en el futuro, en el próximo invierno, en si estáis embarazadas y vais a necesitar un portabebé dentro de unos meses, en si vais a necesitar hacer un regalo dentro de algún tiempo. Quizás, ahora mismo, nadie necesite un cobertor de invierno, con el calor que hace, pero si sois previsores, podéis comprarme algunas cosas ahora a un precio realmente barato. Y también, os pediría que compartierais con otra gente, a ver si puedo terminar pronto de vender todas las cosas. Cada pocos días, iré poniendo productos en liquidación y lo voy anunciando también por la página de Facebook.

Pues eso es todo, www.felizenbrazos.com/ va a cerrar sus puertas. Aunque yo seguiré por aquí, tan a menudo como pueda. Muchas gracias a todos por haberme acompañado en este camino.

Historias de portabebés: La historia de Ángeles

Esta semana, una otra mamá quiere compartir con nosotros su historia con los portabebés. Por lo que cuenta, su bebé es un niño inquieto, que nunca ha querido carro. Y el uso de los portabebés, la han ayudado mucho en la crianza diaria.

Hola soy Mª Ángeles la mama de “ Zipi”, más conocido como “terremoto”.
Antes de tener a mi bebé no tenía ni idea de mochilas ni de porteo ni nada de eso, y mi opinión era totalmente distinta a la de ahora, pensaba que a los tres meses le iba a pasar a su habitación, que era lo que me decían que era normal, le estaba buscando un supermegacarro de esos de más de 1000 euros, porque era lo que se hacía, mi suegra decía que me lo pagaba , pero me negaba a gastarme más de lo que me había costado mi coche, así que me compre el carro y un portátil, “jejeje”, y menos mal, porque para lo que lo ha usado, y también oía eso de que “ no se te ocurra cogerle, que son muy listos”. A todo esto yo ya había pasado por el nacimiento de mi sobrina, y había visto a mi sobrina en el pañuelo durmiendo con mi hermano y mi cuñada, etc., y mi madre me decía, mira que poco se complican ellos, como yo, cuando tú eras pequeña dormías con nosotros, no usábamos carro porque vivíamos en un tercero sin ascensor, y sin sitio donde meterlo, etc., yo estaba hecha un lío.
Entonces nació mi terremoto, no callaba, ni de día ni de noche, nervioso como una lagartija, y para mecerlo en brazos ¡imposible!, ¡era como mecer a un hámster!! Y nació con lo que se conoce con el “síndrome de la cuna y el carro con pinchos”. La primera vez que le saque a la calle, ¡¡¡Un infierno!!! Parecía que llevaba a “Chuky” en el carro, iba con unos berrinches… que la gente se asomaba para ver que es lo que llevaba, así que terminé con él en brazos, empujando el carro, y con la correa y el perro, que ¡¡estuve a punto de meter a la perra en el carro!!
Al día siguiente una amiga me dejó una mochila mala, de una marca muy famosa, y allá que le metí, y pensé “ pues no está mal” hasta que al pasar por una puerta, como iba colgado, literalmente, se despegó y se dio en la cabeza con el marco de la puerta, y otro berrinche, le saqué de la mochila y tenía los huevecillos irritados de ir colgado, y la guardé en un cajón;  hasta que ese domingo, en la parcela mi cuñada me dejó el pañuelo, me enseñó a ponérmelo, vi que era sencillo, en cuanto metí a Izan se durmió y me fui de ruta por el campo, así que cuando volví a casa ese mismo lunes encargué una mochila ergonómica, y hasta hoy, ha vivido pegado a mí, nos hemos recorrido media España, hemos hecho rutas por Cantabria que con el carro hubiera sido imposible, he hecho cosas, lo que más le relajaba era que pasara la aspiradora con el encima, se dormía, y con el pañuelo, había veces que venía de la calle y me quitaba el pañuelo con él, le dejaba envuelto y ala seguía durmiendo, (no mucho, siempre ha dormido poco) pero por lo menos yo volvía a tener vida, eso lo solucioné y lo de dormir, pues colechando, hasta hoy seguimos durmiendo los 5 juntos, nosotros tres y los dos gatos, y tan a gusto, tengo y he tenido que escuchar muchas críticas, en plan “ ya está enmochilao” “ quítale ya de ahí que te va a destrozar la espalda”, “ no le vais a poder sacar de la cama”, etc., pero me doy cuenta que de quienes vienen las críticas es de quien no han podido ni portear , ni colechar por influencias externas, y les da envidia por lo que se han perdido, por eso siempre, siempre aconsejo y aconsejaré portear y colechar, por lo que compartes, a día de hoy, me da mucha pena que ya quede poco de porteo, y de colecho, pues no…, porque mi niño ya quiere dormir solo, y yo no le dejo, porque la lía, porque sigue durmiendo menos que nosotros, cuando tenga conocimiento dormirá solo….
Esta es mi historia de portabebés. Espero que sirva a alguien que como yo esté pensando en comprarse ¡¡un carro de 1000 euros!! Jejejeje

Una semana más, hemos visto cómo el uso de portabebés ergonómicos nos ayuda cada día, cómo al nacer nuestro pequeño, las ideas que teníamos preconcebidas pueden cambiar, y cómo podemos ahorrarnos mucho dinero, ¡no nos hace falta ni carro ni cuna!. ¿Quieres compartir con nosotros tu experiencia? Mándame un mail a info@felizenbrazos.com

¡Feliz cumpleaños pequeña!

¡2 años! ¡Madre mía que rápido se me ha pasado el tiempo desde que llegaste!

Aquél 4 de Marzo del 2012, cuando decidiste que tenías mucha prisa por estar conmigo y naciste en la cama del hospital, ante el asombro de todos. Hoy hace 2 años y soy la persona más feliz del mundo. Tú me has hecho ver las cosas con otros ojos, de una forma más pausada, una maternidad consciente y relajada, respetando tus ritmos y tus necesidades.

Llevamos 2 años de lactancia. Para nosotras no ha sido sólo alimento, es mucho más, es cariño, es amor, es calmante, es refugio, es tu almohada y tus buenos días.

Llevamos 2 años durmiendo juntas. Compartir la cama contigo, aparte de ser lo más fácil y natural del mundo, de dejarnos dormir mucho mejor y facilitarnos las tomas nocturnas, es también compartir momentos de felicidad. Poder mirar como duermes, ver cómo te despiertas, me miras, te tumbas cerca de mí y sigues durmiendo. Despertarme los fines de semana con tu cara cerca de la mía, mirándome fijamente y sonreír cuando abro los ojos. Sentir tu olor, tu calor, tu respiración, abrazarte… Llevo 2 años disfrutando de los momentos más maravillosos contigo.

Llevamos 2 años compartiendo brazos. Desde antes de nacer, ya sabía que quería llevarte siempre bien pegada a mí. La de comentarios que habremos oído al respecto… y nos ha dado lo mismo. Hemos usado todos los portabebés que hemos podido, nos ha facilitado la vida a ambas. Ahora, me pides brazos como cualquier niño de tu edad, y te encanta que te lleve a caballito en la mochila o en la bandolera.

Mirar tus expresiones me vuelve loca. Me encanta mirarte fijamente. ¿Cómo es posible que una cara tan pequeña pueda hacer tantos gestos? Es increíble ver cómo te asombras, te alegras, te sobresaltas, todo, en tu cara. Eres tan expresiva. ¡Y tan preciosa! Sí, ya lo sé, soy tu madre, y para mí, eres la persona más bonita del mundo.

Me encanta compartir contigo cada pequeño logro, ver cómo vas creciendo, cómo va saliendo tu personalidad. Creces tan deprisa, que a veces, me mareo. Mi bebé va dando paso a un niña pequeña y risueña, una niña que quiere subirse en todas las cosas que encuentra, que se enfada cuando no le sale algo. Una niña a la que le encanta hacer manualidades, a la que le encantan los cuentos. Una niña que mueve las caderas en cuanto oye la música y que se ríe como loca cuando su hermano juega a pillarla.

Y las estrellas. Son tu pasión, ves una estrella y te alegras. Pero eres tan inocente… Te encantan las estrellas que pintamos o que vemos en dibujos, con puntas. Sabes que están en el cielo, por la noche, con la luna. Pero cuando estamos en la calle y te las enseño en el cielo, nunca las ves. En el cielo sólo hay puntitos de luz, no están tus estrellas de puntas. Te quiero tanto por esa inocencia.

file000388815618

Me encanta tu lengua de trapo. Todas las palabras que sabes ya, cómo vas formando frases, cómo repites lo que no sabes. Y cómo ahora me llamas “mami”. Muero de amor.

Eres tan cariñosa. Te encanta dar besos. Pero de esos que das sólo porque tú quieres. Y cómo no te obligo a darlos, tú me los regalas siempre. Siempre me han molestado los comentarios que se les hacen a los niños para obligarles a dar besos. Y tú, si te manipulan, no lo das. Muy bien hija, los besos se dan sólo porque te apetece darlos.

Me vuelve loca tu risa. Te ríes feliz. Ya sabes hacer cosas para que riamos los demás. Tu juego favorito es ofrecernos algo de comer, y cuando casi nos lo has metido en la boca, te lo llevas corriendo y te lo comes tú, ¡poniendo una de tus maravillosas expresiones y riendo a carcajadas!

Pues sí, ya han pasado 2 años, 2 años maravillosos que me han hecho parar y mirar la vida con más calma. Todo gracias a ti.

¡Feliz cumpleaños hija mía! ¡Te quiero!

cumpleaños

Historias de portabebés: La historia de Daniela

Una semana más, una mamá se ha decidido a compartir con nosotros su historia de portabebés. Ella se llama Daniela y nos escribe desde Chile. Espero que os guste:

Cuando mi gordito tenia pocos días de nacido nos regalaron una mochila colgona, pobrecito iba colgando incómodo, la use porque era la única que tenía.
Luego a los pocos meses comencé a informarme de portabebés ergonómicos en internet y con mis mamis de marzo y me compré un fular rígido… fue lo mejor, mi hijo iba cómodo y calientito en invierno, lejos de la lluvia y cerquita mío. Cuando se fue haciendo más grande el fular ya no me servía mucho porque se soltaba ( quizá mis nudos no eran los mejores) así que fui por una mochila ergonómica y es genial, lo puedo llevar al frente, a la cadera y ahora que es más grande (2 años) a la espalda y le encanta, es ideal para ir de compras o dar un paseo , fácil de poner y sacar.
Ahora también tengo una tonga, ideal para esta época, verano acá en Chile, así que ya ven los portabebés me han hecho la vida de mamá mas fácil, cómoda y feliz…

Pues si queréis compartir con todos nosotros vuestra historia de portabebés, sólo tenéis que mandármela por mail al correo electrónicoY si alguien está interesado en adquirir algún tipo de portabebé, también está toda la información en la página web.

A %d blogueros les gusta esto: