No hay mejor lugar que los brazos de mamá

Entradas etiquetadas como ‘alimentación’

Mis rutinas de ejercicio: Baile

Hace algo más de un año que decidí ponerme a dieta y perder algún kilillo que me sobraba. Como ya os comenté aquí, perdí 7 kilos en 3 meses, sin hacer grandes esfuerzos, sólo cambiando mis hábitos de alimentación. Después de esos tres meses, dejé de hacer dieta, pero no de alimentarme bien. En casa he cambiado mi forma de cocinar y, sobre todo, de comprar. He dejado de comprar muchísima comida preparada y sólo compro alimentos. Parece lo mismo, pero no lo es; Los alimentos son los productos frescos (carne, pescado, frutas, verduras) que cocinamos en casa y transformamos en comida. Lo bueno de los alimentos es que no tienen azúcares o grasas añadidas, con lo que cocino más sano. Es por eso, que además de perder 7 kilos mientras estaba con la dieta, desde que como mucho más sano, he seguido perdiendo algo de peso y ahora estoy mucho mejor que antes de los embarazos.

Pero no solo la dieta ha obrado sus milagros. También hace algo más de un año que empecé a hacer ejercicio con regularidad. Siempre he hecho alguna cosa, pero me cansaba rápidamente. Ahora, si no hago deporte, siento como que me falta algo. Y no sólo hago un tipo de deporte, hago un montón de cosas.

baile2

Dos veces por semana voy a clases de baile. A primeros del año pasado iba a alguna clase suelta de zumba en el gimnasio en el que estoy apuntada. Me lo pasaba genial bailando una hora en clase y aprendiendo distintas coreografías. El problema era que los profesores cambiaban mucho en el gimnasio y había que adaptarse a una nueva forma de dar las clases. Además, al gimnasio voy por las mañanas, lo que dificultaba aún más que coincidiese una mañana libre con una clase. Por ese motivo, bailaba menos de lo que me gustaría.

Hasta hace unos meses. Sara va dos días en semana a clases de baile en una academia que tenemos cerca de casa. Ella disfruta muchísimo, se lo pasa de maravilla y hasta hacen actuaciones en las que, evidentemente, a mami se le cae la baba. Un grupo de mamás del baile nos juntábamos para tomar café mientras las niñas bailaban y se nos ocurrió la idea de poder bailar nosotras a la vez que las niñas. Hablamos con la directora del centro, nos buscó una profe y dicho y hecho, ahora tenemos grupo de baile de mamás.

Voy dos tardes a la semana y siempre estoy deseando que lleguen esos dos días. Por las mañanas meto la bolsa del gimnasio en el maletero, antes de irme a trabajar y así voy directa y me cambio allí.

Y ¿en qué consisten las clases de baile?

Por lo general, calentamos y estiramos un rato al ritmo de la música. Después, y a petición de todas las chicas de la clase, hacemos unos 10 minutos de acondicionamiento físico. Hay días que hacemos abdominales, otros hacemos glúteos, piernas o brazos, vamos cambiando. Ideal el ejercicio físico. Y luego llega el momento de bailar y bailar. A ritmo de las canciones del momento, vamos aprendiendo coreografías, cada semana vamos mejorando y nos lo pasamos de maravilla. Los bailes son estilo zumba, aerodance y hasta old school, una mezcla de varias disciplinas.

baile

Es más, hasta ¡estamos haciendo una coreografía muy bien montada para hacer una exhibición junto a las niñas a finales de curso!

Me encanta bailar. Es cierto que no lo hago de maravilla, ni muchísimo menos, pero la música me anima un montón. La hora de clase se me pasa volando, me paso la clase sonriendo y, sobre todo, haciendo muchísimo ejercicio físico, cuidando mi salud, que es lo que importa. Hacer deporte con regularidad mejora nuestra salud.

Cómo he perdido 7 kilos en 3 meses

Siempre he sido una persona delgada, pero oye, los años y los embarazos no pasan en balde y el cuerpo va cambiando. Después del nacimiento de Sara me quedé con algún kilillo de más, pero no le di importancia, ya se irían. Pero no fue así. Cuando Jose falleció y empecé a tomar antidepresivos, entonces sí que los kilos acudieron a mí. Y no, ya no era como cuando era joven, que con poco esfuerzo se iban.dieta

Hacía algunos meses que no me sentía muy a gusto con mi cuerpo, pero cada vez que intentaba hacer algo de dieta, fracasaba. Eso de no poder comer determinadas cosas o pasarme el día a lechuga y pollo, pues no iba conmigo. Entonces me acordé de una amiga que a lo largo de su vida había hecho varias dietas sin resultado, hasta que hizo la dieta de los puntos y madre mía, la de peso que había perdido. Quedamos para desayunar, hablamos, me explicó, me dio unas pautas y empecé mi dieta. Sin casi esfuerzo, sin privarme de grandes cosas y controlando un poco la comida, he perdido 7 kilos en 3 meses. Y lo bueno es que aunque ahora no hago la dieta estricta, pero sí sigo comiendo bien, he cambiado mis hábitos alimenticios. Hace dos meses que dejé de contar puntos y en estos dos meses, he mantenido mi peso actual, he incluso he bajado algún gramo.

Está claro que cuando engordamos, es porque ingerimos más calorías de las que de verdad necesitamos. En la mayoría de las ocasiones, no sabemos comer y eso nos lleva al sobrepeso. Hacer dietas restrictivas nos hace tener ansiedad, por lo menos a mí.

Las dietas milagro no existen. Esas dietas que prometen perder mucho peso en poco tiempo no son nada recomendables. Además, suelen tener efecto rebote; el peso que se pierde se vuelve a recuperar rápidamente. Lo ideal para perder peso es hacerlo de forma lenta y controlada, adquiriendo nuevos y saludables hábitos.

Cómo funciona la dieta de los puntos

Esta dieta se basa en un número de puntos limitado que cada persona tiene para gastar al día. Cada alimento recibe un número de puntos y en función de esto, podemos comer cada día.

Para calcular los puntos diarios de los que disponemos, hay que conocer el sexo, la edad, el peso actual, la altura y la actividad física. Con estos datos obtendremos un número, que es el número de puntos que podemos comer al día. Los puntos disponibles para gastar habrá que recalcularlos cuando hayamos bajado unos determinados kilos, si queremos seguir perdiendo, pues seguramente hayan cambiado.

Por otro lado, están los puntos de los alimentos. Estos están calculados según la grasa que contienen, los hidratos de carbono, las proteínas y la fibra. Existen listas con los puntos de los alimentos, para facilitar el proceso. Y también existen multitud de calculadoras online y apps en las que podemos calcular los puntos de los alimentos. Por ejemplo, tener una app de estas instalada en el móvil es muy útil a la hora de hacer la compra. ¿Quieres comprar unas galletas de chocolate? Calculas con el móvil los puntos que tienen y listo. ¿No sabes qué pan de molde tiene menos puntos por rebanada? Tiras de móvil y arreando. Eso sí, los primeros días hasta que te quedas con las marcas, la compra se alarga mucho. Y quizás te miren como a la “señora loca parada en un pasillo mirando los valores nutricionales de todos los alimentos”.

En resumen, necesitamos saber nuestros puntos disponibles y necesitamos saber los puntos de cada alimento.

Dicho así, suena complicado, pero a mí me ha resultado bastante sencillo. Con la ayuda de un libro de puntos de alimentos y una báscula, calculaba los puntos que tomaba en cada comida. Y para hacerme las cosas más sencillas, cada comida que hacía calculaba los puntos y los iba apuntado en una libreta, así la siguiente vez que comiese la misma comida (preparado de la misma manera) ya sabía los puntos que eran.

Lo bueno de esta dieta es que puedes comer de todo. Si un día he tenido muchas ganas de comerme un helado, pues lo he hecho. He calculado los puntos del helado (por ejemplo, un maxibom mini vale 6 puntos) y luego me quitaba puntos de otro sitio, de la cena.

¿Qué he aprendido con esta dieta? A que comíamos mal, aunque yo pensase lo contrario. En casa siempre he sido un poco como Arguiñano, chorrito de aceite y echaba muchísimo aceite. El aceite es una grasa y las grasas aportan 9 kcal por gramo, más del doble que las proteínas y los hidratos de carbono. Ahora cocino con una cucharada sopera de aceite, que son 3 puntos. También he prescindido de embutidos grasos, el bacon lo usaba en muchas comidas, pero hace tiempo que dejé de comprarlo. Y si tengo antojo un día, pues compro chorizo de pavo, que no sabe igual pero te quita el gusanillo y tiene muchos menos puntos. Con esta dieta, además de reducir el consumo de grasas, también he reducido el consumo de azúcar. Ahora comemos mucho más sano en casa.dieta

Mi dieta de los puntos en datos

Por mi edad, sexo, peso de partida y altura tenía 22 puntos para gastar. En el desayuno gastaba unos 5 o 6, dependiendo de si al pan le ponía mermelada o tomate rayado (las frutas y verduras no tienen puntos). El café del trabajo es 1 punto (por la leche desnatada) y 0 puntos de una pieza de fruta. La comida del medio día, dependiendo de lo que fuera, estaba entre los 9 y los 12 puntos (comiendo de casi todo) y de ese modo, llegaba a la cena y ya cenaba en función de los puntos restantes. No he pasado nada de hambre, he comido en función de mis gustos y he adelgazado.

Para la dieta también me ha venido fenomenal la Actifry de Tefal. ¿Sabes cuanta cantidad de aceite absorben los fritos? En una dieta en la que cada punto cuenta, la diferencia entre freír o no es mucha. Con Tefal Actifry usas una cucharada de aceite (3 puntos) para todo el alimento, es decir, si cocinas para tres personas, la cantidad de aceite que me tocaría a mí sería sólo de 1 puntos. Sirva como ejemplo:

  • 100 gr de patatas – 2 puntos (cocidas, asadas, fritas en Actifry…)
    • 100 gr de patatas fritas en aceite – 7 puntos.
  • 1 huevo grande – 3 puntos (tortilla, cocido, escalfado)
    •  1 huevo grande frito – 6 puntos.
  • 1 filete de pechuga de pollo – 3 puntos
    • 1 filete de pechuga de pollo empanado y frito – 9 puntos.

Ahora ya no contabilizo puntos, aunque sigo cocinando con menos aceite, evitando fritos y grasa, evitando bollería industrial (eso deberíamos hacerlo todos siempre), comprando cosas sanas y marcas que sé que tenían menos grasas. Este verano he renovado mi armario, he vuelto a usar la talla 40 y me siento mejor cuando me miro al espejo. Está claro que el aspecto físico no lo es todo, que yo no aspiro a ser una modelo esquelética (me parece feísimo) y que cada uno debería valorar a sí mismo  por lo que es y por lo que vale, no por como se ve. Pero también está claro que es importante quererte. Y yo ahora me quiero un poco más, me siento más a gusto cuando me siento y no me oprimen los pantalones en la barriga.

Por supuesto, para perder peso y para mantenerlo, también es importante hacer algo de ejercicio físico, no llevar una vida sedentaria. A mi el spinning me ha enganchado 😉

 

La importancia del Aceite de Oliva Virgen Extra

Siempre intento cuidar al máximo la alimentación en casa y consumimos productos frescos y nacionales en su mayor parte. Y el Aceite de Oliva Virgen Extra ha sido uno de los alimentos con los que yo me he criado desde de pequeña. Mi padre es de un pueblo de Jaén y siempre hemos consumido el aceite de allí, de una Almazara cercana. Así que mis hijos han crecido rodeados siempre de un buen aceite.

Anda que no he sufrido yo veces al salir a comer a algún restaurante y que nos trajeran un aceite de esos casi transparentes para aliñar la ensalada. Sin un buen Aceite de Oliva Virgen Extra, ni es ensalada ni es nada.

El Aceite de Oliva Virgen Extra es un elemento cardiosaludable, con un gran contenido en ácido oleico y vitaminas A, E, D y K. Es una fuente de grasa esencial, que ayuda a regular el tránsito intestinal y previene enfermedades.

A la hora de comprar Aceite de Oliva es muy importante fijarse en la etiqueta. No todos los aceites son iguales, por tanto, su calidad tampoco. Hay que desconfiar de aquellos en el que sólo ponga Aceite de Oliva, pues en su composición llevarán aceites refinados. Cuanto más se refina un aceite, más barato es, claro, pero también menos elementos saludables tiene. Los aceites refinados se obtienen de los restos de aceitunas de las que se ha extraído el aceite de oliva virgen y/o del orujo del aceite. Son aceites de peor calidad, con un mal sabor, que se refina y se trata para obtener un sabor apto para el consumo. Siempre, siempre, debemos comprar como mínimo Aceite de Oliva Virgen.

La diferencia entre el Virgen y el Virgen Extra es pequeña, aunque no son los productores de aceite los que le ponen el nombre, sino que la denominación se obtiene por medio de catas. Ambos son aceites puros, conseguidos mediante extracción mecánica en frío y sin refinar, pero se diferencian en su grado de acidez máxima y en la puntuación obtenida. El Aceite de Oliva Virgen mantiene sus antioxidantes y sus vitaminas intactas, mientras que el Aceite de Oliva refinado ha perdido muchas de estas cualidades.

El Aceite de Oliva Virgen Extra posee alrededor del 80% de la grasa en forma de ácido oleico, un ácido graso monoinsaturado con efectos saludables. En los aceites refinados, se pierden los antioxidantes.

Hace unos días estuve en el lanzamiento de un nuevo Aceite de Oliva Virgen Extra, uno especial diseñado para los niños, Casitas de Hualdo. Pensado para introducir el Aceite en la dieta de los más pequeños, es un aceite variedad arbequina, de sabor suave, presentado en una bonita botella con un original colorido. De momento, sólo se puede encontrar en su página web y en tiendas gourmet. En la presentación, pudimos degustar varias comidas realizadas con Aceite de Oliva Virgen Extra que estaban para chuparse los dedos.

aceite de Oliva Virgen Extra

Personalmente, el aceite está buenísimo, nos pasamos un buen rato mojando pan. Pero también, personalmente, no le encuentro el sentido. Mis hijos toman aceite desde los 6 meses que empezaron la alimentación complementaria. Les encanta para desayunar en un trozo de pan tostado, pero no necesitan un embalaje especial para apreciar un sabor exquisito. Creo firmemente en las bondades del aceite y en que una alimentación saludable empieza desde casa. Si en casa todos consumimos Aceite de Oliva Virgen Extra, nuestros hijos lo tomarán igual que lo hacemos nosotros. Yo lo uso para todo, en casa no tengo ningún otro tipo de aceite. Tanto para crudo como para cocinar. Un buen aceite necesita menos cantidad de uso, por lo que la botella dura más y merece la pena la inversión. La repostería queda mucho más rica sustituyendo la mantequilla por un buen aceite, y usamos menos cantidad y grasas saludables.

 

Que no te engañen con la leche

Hace unas semanas recibí por correo postal un cheque para probar gratis la leche Puleva Max Energía y Crecimiento, cheque que metí en el bolso y olvidé hasta el otro día, que me acordé de casualidad y cogí un paquete para llevármelo a casa.

Lo primero que me llamó la atención fue su elevado precio, 1,30€.  Por ese precio compro yo 2 litros de leche normal. Pero bueno, como era regalada, pues me la llevé.

Ya he hablado alguna vez sobre este tipo de productos y las pocas cosas buenas que he leído sobre ellos. Puedes leer mi artículo comida casera Vs comida preparada. Y una vez que he tenido un paquete en casa, puedo decir con seguridad que nunca lo compraré y que no se lo recomiendo a nadie.

Este preparado lleva de todo menos leche. Bueno, leche lleva, pero tiene tantos ingredientes que el porcentaje de leche que tomarán los niños será inferior al que tomarían con un vaso de leche normal. Si miras los ingredientes, el segundo en aparecer es agua. El orden en que se muestran los ingredientes tiene que ver con las cantidades presentes. Es decir, el primer ingrediente es el que más abunda. En este caso es la leche, pero ¡el segundo es agua! Vamos, que esta leche tiene un montón de agua. Y el tercer ingrediente es el azúcar. Luego lleva aceites, sabores, vitaminas y minerales.Puleva leche

Si lo pensamos fríamente, es como si en un vaso llenamos la mitad de leche de vaca normal, le ponemos una cantidad generosa de agua, le añadimos 1 cucharada (de las soperas) de azúcar (1 cucharada  tiene unos 15 gr de azúcar, esta leche tiene 6.7 gr por 100 ml, en un vaso de 200 ml habrá 13.4 gr azúcar), le ponemos unas gotas de aceite de oliva y de girasol, le añadimos aceite de pescado, cogemos un trozo de un comprimido polivitamínico (calcular las cantidades según prospecto) y lo echamos al vaso, lo removemos bien y se lo damos a nuestros hijos. ¿Tú lo harías? Yo tampoco.

Ojo con los niños alérgicos. Porque cada vez tenemos que tener más cuidado con las cosas que les damos. Por ejemplo, mi hijo es alérgico al pescado y no le supone ningún problema tomar leche. Pero resulta que esta fantástica horrible leche tiene aceite de pescado. Y soja. Si la hubiese bebido sin habernos fijado en la etiqueta habríamos tenido un gran problema.

La falta de leche de esta leche se hizo patente el fin de semana. Cuando vienen mis suegros de visita y preparo café, siempre los hago con espuma de leche. Tengo un espumador de leche que en 1 minuto la calienta y la deja muy cremosa. Queda genial con los cafés y a los niños les encanta que les haga leche con espuma y comérsela a cucharadas. Como andaba el paquete dando vueltas por la cocina, decidí usarlo, así entre todos se gastaría antes esa “leche” regalada. Pero cuál fue mi sorpresa cuando vi que la espuma no salía. Por más que lo intenté, por más que batí la leche, allí no salió ni una gota de espuma. ¿Será porque tiene poca leche y mucho de todo?espuma de leche

Para terminar, algo que me molesta, y mucho, es ver el sello de la Asociación Española de Pediatría en este tipo de productos. Evidentemente, la mayoría de los pediatras en su correcto desarrollo de la profesión no los recomiendan. Mi pediatra directamente recomienda la leche de vaca a partir del año (Sara estaba con la teta y no la tomó hasta más tarde). En realidad, más que la AEP recomiende esta leche, que en realidad no pone eso, son los de Puleva lo que ponen que colaboraran con ellos y plantan el sello, de modo que queda más vistoso. Pero no nos engañemos, la AEP no recomienda estos productos, sólo trabajan con determinadas marcas. Hace no mucho hubo un problema similar con unas galletas que llevaban el mismo sello de la AEP y mucha gente se unió en una petición para que la Asociación retirase el aval de estas galletas. La Asociación hizo un comunicado oficial al respecto que puedes leer integro aquí, y que se resume como “La AEP no concede avales a ningún producto y cualquier alegación en este sentido por parte de una empresa es falsa.”puleva leche

¿De verdad necesitan nuestros hijos este exceso de azúcar? La inmensa mayoría de los alimentos preparados que compramos tienen azúcar, te sorprendería ver a cuántas cosas le añaden azúcar. Bastante sobredosis de glucosa metemos ya en nuestros organismos, lo que nos pone en peligro, ahora y en el futuro. Tampoco nuestros hijos necesitan un exceso de vitaminas y minerales. Es raro encontrar a niños malnutridos en nuestra sociedad actual y los que de verdad pasan hambre, por desgracia no podrán optar a este tipo de alimentos tan caros. La solución está en una alimentación sana y equilibrada, en enseñar a nuestros hijos a comer hoy para que sean unos adultos sanos mañana.

Y tú, ¿crees que son necesarios este tipo de alimentos enriquecidos?

Las madres no somos vacas

Hace unos días compartí en mi página de Facebook una foto que me había indignado bastante. Era una foto publicada en una revista chilena, supuestamente, enumerando las desventajas de dar el pecho. Evidentemente, esto generó un montón de comentarios entre las madres, pues dicho artículo es totalmente absurdo.madre o vaca

Evidentemente, la lactancia no tiene desventajas y sí beneficios, por ello es lo normal. Por ello somos mamíferos, según la Wikipedia: “mamíferos son una clase de vertebrados que poseen glándulas mamarias productoras de leche con las que alimentan a las crías”. Vamos, que más claro el agua. Los pechos, mamas o tetas sirven para alimentar a nuestras crías. Punto. Es lo que viene escrito en nuestra especie y en nuestro código genético. Que haya madres que no quieran dar el pecho, por el motivo que sea, es totalmente respetable. Pero escudarse en buscar desventajas y atacar a las madres lactantes, me parece absurdo.

Así que aquí estoy para desmontar esa foto punto por punto.

El artículo tiene un título llamativo “¿Madres libres o egoístas? Mujer, eres una vaca”.  Evidentemente, me ofende que me llamen vaca, porque no lo soy, no lo somos. Somos humanos. Las vacas son una especie de mamíferos que alimentan a sus crías de la única forma lógica, a través de sus mamas. Y no solo eso, alimentan a otras crías y no tan crías con su leche. ¡Alimentan a los humanos! No voy a entrar ahora en si la leche de vaca es buena para nosotros o no. Pero vamos, ¿que vemos normal tomar leche de vaca y no vemos normal que nuestros hijos tomen leche de sus madres?

Alegan que grupos prolactancia chilenos han “cambiado de bando” y se han vuelto grupos antilactancia. Evidentemente, esos datos no son ciertos, sólo hay que buscar en  las redes sociales y veremos que los grupos de apoyo a la lactancia chilenos siguen ahí, ayudando a todas las madres que lo necesiten. Refieren que se han publicado estudios que cuestionan los beneficios de la lactancia materna sobre la artificial. ¿Dónde están esos estudios? ¿Tienen algún valor científico? Porque estudios sobre las bondades de la leche materna los hay a cientos, durante años se están estudiando todos sus beneficios, y ahora ¿quieren desmontar todos esos datos? Por ejemplo, podemos leer las recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría o este de Unicef, por poner unos cuantos.

Lo peor es cuando afirman que detrás de la lactancia materna hay una conspiración política para apartar a las madres lactantes del mundo laboral. Me río yo de las conspiraciones políticas. Vamos, que optar por la alimentación natural de nuestros bebés en realidad no es en beneficio de los mismos, es que una horda de señores pensantes ha decidido hacernos creer que hacemos lo mejor para nuestros hijos cuando en realidad lo que quieren es que el mundo esté dominado por los hombres y las mujeres se queden en casa cuidando a los hijos y del hogar… Tremenda sarta de tonterías. Hay mujeres que optan por quedarse en casa cuidando de sus hijos; muchas mujeres que cogen excedencias alimentan a sus hijos con lactancia artificial. Hay madres que se incorporan a trabajar en cuanto finaliza la baja maternal porque no quieren  o pueden permitirse dejar el trabajo; muchas madres que se incorporan a trabajar siguen alimentando a sus hijos con lactancia materna. Ambos casos son normales y son posibles.

“La libertad consiste en no ser esclavas del hambre de sus hijos”  Tremenda tontería. En primer lugar todos los niños tienen que comer, absolutamente todos, da lo mismo la forma en que sean alimentados. La lactancia materna, además de natural y gratis, está siempre a punto, lista para consumir. Preparar un biberón necesita lavar y esterilizar biberones, calentar agua para la preparación, añadir los cacitos de leche y mezclar. Implica salir a la calle cargados de cosas para preparar el biberón. Yo veo eso más esclavo (y no digo que lo sea) que sacarse la teta siempre a punto en el momento necesario.

Desmontando sus argumentos en contra de la lactancia materna:

  • “La madre debe cuidar su alimentación y tomar 500 calorías extras para no debilitarse con la energía que supone la producción de leche” – Pero bueno, cualquier madre, vamos más allá, cualquier persona debe tener una alimentación sana y equilibrada. O sea, si das el pecho debes cuidarte, lo que es un fastidio. ¿Si das biberón puedes comer comida basura? Está comprobado que hasta las madres desnutridas producen leche de calidad para sus hijos, así que no, no hace falta llevar una dieta estricta ni comer más que antes.
  • “La madre debe evitar la ingesta de alcohol, cigarrillos y fármacos que traspasan agentes nocivos al niño” – El alcohol, el tabaco y los medicamentos son perjudiciales para todos, niños, madres y adultos, por la salud de todos deberían evitarse. Vaya fastidio tener que dejar de beber por amamantar… ¿Si das biberón puedes pillarte unos pedos de la leche? Una madre fumadora hace fumador pasivo a su hijo, aunque no le dé el pecho. Es más, sigue habiendo recomendaciones al respecto, si la madre fuma, es mejor la lactancia materna, por los beneficios que ella aporta.
  • “Produce cansancio, lo que podría derivar en una depresión post parto” – La maternidad per se implica cansancio, no asociado a la lactancia, sino asociado a la nueva situación que se presenta, bebés que necesitan cuidados 24 horas, múltiples despertares. También es una época de grandes cambios hormonales. Estas situaciones, junto a muchos otros factores, pueden desencadenar una depresión post parto. Achacar la depresión a la lactancia es tratar de encontrar un culpable que no lo es tal. En el post parto, las mujeres necesitarán una red de apoyo, tanto físico como psicológico. Y sobre todo, apoyo para una lactancia exitosa, no palabras de desaliento.
  • “Puede causar heridas, dolor o malformación en pezones y pechos” – Dar de mamar no duele. Si hay dolor o grietas son producidas por un mal agarre o una mala postura. También en algunos casos por un frenillo lingual corto. Causas solucionables todas ellas. Y ya, decir que produce malformaciones…es el colmo. Los pechos sufren durante el embarazo, además de que con el paso de los años, las fibras musculares son más débiles. El pecho no se estropea ni deforma por dar de mamar.
  • La lactancia dificulta la reinserción laboral después del postnatal” – Para la gran mayoría de las mujeres, la baja maternal es demasiado corta, queremos más días para disfrutar y compartir con nuestros hijos. Y para todos, incorporarnos al trabajo trae dificultades, adaptarse a horarios y compatibilizar la familia con los hijos. Una madre que amamanta tiene las mismas dificultades a la hora de incorporarse al trabajo que una que no lo hace. Otra cosa diferente es que en el trabajo haya o no facilidades para continuar con la lactancia, cosa que debería solucionarse y apoyar a las madres trabajadoras que continúan con la lactancia materna.
  • “Aleja al padre o a otros familiares del apego en la alimentación del niño” – El vínculo afectivo que se establece entre el bebé y sus padres no está ligado a la alimentación. El pecho favorece el apego entre madre y bebé. Pero no sólo de teta vive el niño. Hay multitud de momentos a lo largo del día en el que el padre puede y debe mostrar cariño a su bebé, calmándole, abrazándole, a la hora del baño, en los cambios de pañal, llevándole en brazos, durmiendo juntos, tranquilizándole cuando está nervioso o cuando le duele algo… Todos esos momentos formarán una unión especial entre el padre y su hijo.

Es una pena que se permitan reportajes de este tipo. Información no veraz que puede sembrar la duda en algunas madres lactantes e imposibilitar o arruinar su lactancia materna. Se debe promover la lactancia materna como el mejor modo de alimentar a los bebés. Es el mejor alimento.

El extraño caso de las madres que no tienen leche

Soy consciente de que muchas mujeres se van a sentir atacadas, enfadadas e incluso ofendidas. Pero no es mi intención. Escribo esto para ayudar. Sí, quizás no a las madres que no dieron de mamar porque no tenían leche. Sino a las que todavía están a tiempo de hacerlo. O a esas mismas madres, por si les sirve para un futuro hijo. Pero quiero que quede clara una cosa. No juzgo. No critico. No ataco. Para nada. Creo que la inmensa mayoría de madres que dicen que no tenían leche, lo dicen de verdad, porque no “tenían”, porque se dieron las circunstancias para que esto pasara.

Desde que escribo el blog y publico cosas en la página de Facebook, mucha gente me ha escrito comentarios, en distintos tonos, sobre su caso y su falta de leche. Mujeres que por circunstancias varias no dieron de mamar a sus hijos o lo hicieron unos pocos días o semanas porque no tenían leche. Todas me dicen que eso existe, que eso pasa, pero yo ahora quiero explicarles que no, que sólo un porcentaje realmente pequeño, con una alteración hormonal importante, con la prolactina inhibida, no tiene leche. El resto de las mujeres sí tienen leche, pero por una mala información, una falta de estimulación, la leche ha dejado de producirse. 

Veamos unos ejemplos

El primero y más típico es el que se produce justo tras el parto. Para que la lactancia se establezca de forma correcta, es necesario poner al bebé a mamar en la primera hora tras el nacimiento. En los casos en los que se separa al bebé de la madre, esto ya no sucede. Esta falta de estimulación temprana puede ser el comienzo del fin. Evidentemente, muchas mujeres a las que han separado de sus hijos han tenido lactancias satisfactorias gracias a la estimulación precoz y constante. Si a la madre no se le explica que debe estimularse, que debe ponerse a su hijo al pecho en la primera ocasión, que debe usar el sacaleches si no puede estar con el bebe, esas horas valiosas se perderán. Lo ideal es no separar a madre e hijo. Si por alguna razón hay que hacerlo, si el bebé se queda ingresado en neonatos, la madre debe poder estar con su hijo en todo momento, darle de mamar a demanda, tener acceso a un sacaleches en el hospital. Si es la madre la que está ingresada, se debe permitir que el bebé esté con ella tan pronto como sea posible y todo el rato que sea posible, para que en todo momento tenga libre acceso al pecho y a la leche materna. Si desde el principio no se estimula la lactancia, si se esperan varias horas para poner al bebé al pecho, esa necesaria estimulación fallará y no se producirá la subida de leche adecuadamente. Conclusión: no hay leche.

Sara minutos después de nacer

Sara minutos después de nacer

Otro problema es la creencia de que la leche sale del pecho a borbotones. Como si fuera un grifo. Señores, no somos vacas lecheras. Somos mujeres. Y los primeros días, nuestro pecho produce calostro, una leche escasa en cantidad pero con alto contenido en grasa, que alimenta a la perfección al bebé que acaba de nacer. No voy a entrar en todas las propiedades del calostro, sino en la cantidad. ¿Os imagináis los primeros momentos tras el parto, que nos apretáramos los pechos cual ubres y nos salieran chorros de leche? ¿Qué íbamos a hacer con tal cantidad? El estómago de un recién nacido tiene el tamaño de una canica, unos pocos mililitros solo. No es lógico que tengamos litros de leche entonces. Nos encontramos de nuevo con una falta de información. Si la gente conociera este dato, nadie se preocuparía. Pero si una madre no sabe que el calostro son sólo unas pocas gotas, y encima, tiene gente a su alrededor que tampoco lo sabe, personal sanitario que le oprime las tetas y le dice que no tiene leche (y esto es verídico), la abuela que le insiste en que no tiene leche, la madre que aprieta y no ve derramarse ríos de leche, pues esa pobre mujer creerá que no tiene. Si encima, le ofrecen biberones porque no tiene leche….Fin de la lactancia. La subida de leche (o bajada, en algunos países) no se produce hasta las primeras 48 horas más o menos, en algunos casos puede tardar incluso varios días.

Muchos problemas hay también con los bebés prematuros o con bajo peso. A parte de lo que hemos hablado, de la separación de la madre, hay otro problema mayor. Los bebés prematuros o con bajo peso pueden tener poca fuerza para succionar. Muchas veces se cansan mamando y no toman la cantidad que necesitan. Si estas tomas inadecuadas se prolongan en el tiempo, el bebé sufrirá un descenso de sus niveles de glucosa en sangre y esto hará que esté cada vez más cansado y por consiguiente, tenga menos fuerza para mamar, entrando así en un círculo vicioso. Evidentemente, al mamar poco, la producción de leche se verá también disminuida. Y de nuevo, la madre no tiene leche. Hay que realizar un correcto manejo de la alimentación de prematuros y bebés de bajo peso. Si no pueden mamar porque están cansados, la madre se debe extraer leche con el sacaleches o manualmente y luego, ofrecérsela al bebé con una jeringa, con un vasito o con algún otro método que no sea un biberón. Asegurar una correcta alimentación del recién nacido y una correcta estimulación de la madre para una producción de leche adecuada a las necesidades del lactante. Una vez me contaron una historia: “Un niño nació prematuro y como era tan pequeño, había que alimentarle cada 2 horas por seguridad, no se podía dejar que pasase más tiempo entre toma y toma. Y la única manera de hacerlo era darle biberones de leche artificial. “La madre está convencida de que eso era lo correcto porque fue lo que le dijeron los médicos en el hospital que nació. Y ella no tenía leche. La falta de información correcta, el mal manejo de la situación, la desinformación de esos médicos hicieron que ese niño casi no probase la teta. Pero ese niño podría haberse alimentado con leche materna administrada directamente del pecho de su madre a demanda, cada vez que el niño lo necesitase, cada 2 horas, cada hora, cada media o cada 5 minutos. O habérsela dado con jeringa o con una cucharilla si no tenía fuerza para mamar. Se habría asegurado una correcta producción de leche y la madre sí habría tenido leche.

Otro caso de falta de leche: el establecimiento de horarios. La lactancia funciona a demanda. Y funciona basándose en la estimulación. Cuanto más mama el bebé, más cantidad se produce. Para que se entienda bien, se produce la cantidad que necesita el niño según su succión. Pero cuando una madre sale del hospital con unos horarios pautados o cuando ya en casa los opiniólogos le dicen cada cuanto hay que dar de mamar, esa estimulación a demanda ya no funciona. Si se pautan tomas cada 3 horas durante 10 minutos de cada pecho, esa madre producirá leche para alimentar 20 minutos cada 3 horas. (Esto es así más o menos, que no somos máquinas, pero para que se entienda). Si el bebé tiene hambre antes de las 3 horas, algo lógico porque la toma de antes había sido escasa, estará hambriento e irascible y llorará porque tiene hambre. Llegará a la siguiente toma hambriento, pero sólo le darán 10 minutos de cada pecho, lo que hará que el pobre bebé siga con hambre. Y así varios días. Entonces, llegará la temida frase: este niño se queda con hambre, le darán un biberón que se tomará de un trago y ya está hecho el daño. ¡El bebé lloraba de hambre porque la madre no tenía leche! ¡Claro que la madre no tenía leche, pero porque la estimulación del bebé ha sido tan escasa que la madre no ha producido toda la que su hijo necesitaba, sino la cantidad que tomaba cada 3 horas durante 10 minutos! Ha producido menos cantidad de la que realmente produciría si el bebé mamase a demanda, cada 10-30-60 minutos o 2 horas, lo que el bebé necesitase y si mamase todo el tiempo que quisiese, no solo 10 minutos. Habrá menos leche debido al establecimiento de pautas absurdas.

Los pezones planos también dan para hablar en el fracaso de la lactancia, aunque no sea por una falta de leche. Tener el pezón plano o invertido no es sinónimo de fracaso de la lactancia. Para nada. En muchas ocasiones, las madres, mal aconsejadas por familiares o profesionales desinformados, no dan de mamar por tener un pezón plano o invertido. Pero en la succión no sólo interviene el pezón, es más, este es el último en intervenir, el que menos importancia tiene. Al mamar correctamente, el bebé “ordeña” los conductos mamarios situados en la areola, la oprimen con la lengua. En el movimiento, el pezón se estira y se introduce dentro de la boca. Aunque sea plano, al mamar el bebé sale y coge forma. Puede resultar más difícil, sobre todo los primeros días, por eso es importante un correcto asesoramiento, vigilar que el bebé abre bien la boca y coge gran parte de la areola y mantener una postura correcta. La lactancia materna, al cabo de unos días, hará que el pezón se mantenga hacia afuera. En este vídeo se ve de forma clara cómo es la succión de un bebé.

Los brotes o crisis de crecimiento son situaciones que experimentan los bebés, más o menos a edades similares, en las que el bebé necesita más alimento. Por ese motivo, mamarán con más frecuencia durante unos días, para satisfacer sus necesidades. El brote más conocido es el de los 3 meses, momento en el que muchas madres, desconocedoras de lo que está sucediendo, en vez de dar pecho cada vez que el bebé lo necesita, piensan que no tienen leche y que el bebé se queda con hambre y comienzan a suplementar con biberones. Cada vez que un bebé toma leche artificial, es menos leche materna que toma, por lo que el cuerpo de la madre, viendo que el bebé mama menos, comenzará a ajustarse a las necesidades y a producir menos, se siguen aumentando los biberones, disminuye la lactancia materna…y al final la madre no tiene leche. Es importante conocer cómo y cuándo se producen estas crisis de crecimiento y saber que es algo que se supera en unos días. Podéis leer más información sobre los brotes de crecimiento aquí.

Una mala técnica a la hora de dar el pecho también puede desembocar en una “falta de leche”. Es importante que el niño esté colocado correctamente, con el cuerpo girado hacia la madre, la boca bien abierta, el pecho ofrecido a la altura correcta para que coja gran parte de la areola inferior, la madre cómodamente colocada… En caso de fallar alguna de estas situaciones, lo normal es que aparezcan grietas en el pezón, incluso heridas que lleguen a sangrar. Esto suele ser debido a un mal agarre. Debido al dolor que sufre la madre al dar el pecho, este se irá ofreciendo cada vez menos, o alternando con tomas de biberones para dejar descansar el pezón. Toda esta disminución en la estimulación hará que disminuya la producción de leche. Si esto se mantiene en el tiempo y no se soluciona el problema de base, de nuevo nos encontraremos con una madre que no tiene leche. Para evitar esto, es importante buscar apoyo e información sobre la forma correcta de colocarse madre y bebé. Solucionar el problema de las grietas a tiempo ayudará a continuar con una lactancia satisfactoria.

Seguro que hay más situaciones en las que al final, la madre termina por no tener leche. Situaciones previsibles y evitables, que se pueden solventar sólo con seguir nuestro instinto, escuchar las necesidades de nuestro bebé, acudir a algún grupo de apoyo a la lactancia y dejar de escuchar opiniones y comentarios de las personas que nos rodean y que, no nos engañemos, no son expertos en lactancia. Ante todo, la información es importante. Y en casi la totalidad de los casos, todas las madres tenemos leche para alimentar a nuestros hijos.

Alimentación infantil 4: menús para niños

Después de hablar varias veces sobre alimentación infantil, de los consejos de algunos pediatras,  de comida casera y de Baby-led weaning, hoy quiero cerrar este tema de la alimitación con algo que me preocupa también, y es la comida que ofrecen a los niños en la mayoría de los restaurantes.

Empecé a ser consciente de este problema hace unos años, cuando Lucas era pequeño. Siempre que íbamos a comer fuera de casa, en la mayoría de los sitios nos “ofrecían” menú infantil, pero la verdad es que con los problemas de alergias que tenía, siempre prefería pedir cosas que supiera con total seguridad que podía comer, así que no prestaba mucha atención.

ejemplo de menú para adultos y menú para niños en el mismo restaurante

ejemplo de menú para adultos y menú para niños en el mismo restaurante

Hasta que nos invitaron a una boda. Pusieron a los niños en una mesa especial para ellos. Había un jamón ibérico y un cortador profesional llenando platos que los camareros llevaban a las meses. Pero entonces, a la mesa de los niños llevaron un plato de embutido que de ibérico no tenía nada. La verdad es que me sentó un poco mal, el jamón bueno para los mayores y lo malo para los niños… Lucas se acercaba a mi mesa a comer del rico, que tonto no es. Luego siguieron sacando comida, no recuerdo muy bien lo que nos pusieron de comer pero sí recuerdo que a los niños les llevaron platos de croquetas y empanadillas congeladas y un filete empanado, mientras nosotros degustábamos alguna carne suculenta. Evidentemente, Lucas también prefirió mi carne, pues la suya estaba muy seca. Creo que fue en ese momento cuando me di cuenta que a los niños los trataban como una categoría inferior a la hora de comer. No me quejo de los novios, ni mucho menos, imagino que con todos los preparativos de la boda y elegir el menú, les dicen en el restaurante que hay menú para niños y no prestarían más atención.

A partir de ese momento, me he fijado más en los menús infantiles, y en cómo, en algunos bares y restaurantes, tratan a los niños como personitas de segunda categoría, pues les ofrecen alimentos muy inferiores, con pocos valores nutricionales. Vale que cada niño es un mundo y que a la hora de comer, los hay más dispuestos a deleitarse con exquisitos manjares y otros a los que les cuesta más probar cosas nuevas. Pero me molesta llegar a muchos sitios y que de entrada nos ofrezcan el menú infantil, sólo por ir con niños.

No en todos los sitios son iguales. En sitios de comida tipo americana, por ejemplo, los menús infantiles son similares a la comida de adultos, mucho frito y hamburguesas, así que ahí no podemos pedir más. Eso sí, todo con su regalito que no sirve para nada y que casi prefiero ni mirar. Pero en los sitios de comida casera…. El otro día estuve en un sitio con una cocina inmensa, hacen menús caseros diarios, se publicitan como la mejor comida de “X” sitio…y de pronto veo el menú infantil, que consistía en salchichas y nugets, por supuesto, congelados (que yo hago nugets caseros, pechuga de pollo cortada en tiras, metida en huevo, leche y especias durante unas horas y luego pasada por pan rallado y a freír) y no tienen nada que ver con la comida casera que ofertan. Vamos a ver, ¿es que los niños no pueden comer lo mismo que los adultos? Unas lentejas, un cocido, una sopa, un pescado en salsa, una carne guisada…

ejemplo de menú para adultos y menú para niños en el mismo restaurante

ejemplo de menú para adultos y menú para niños en el mismo restaurante

En los restaurantes preparan menús infantiles, que venden a parte y no son tampoco realmente baratos, con una calidad que deja bastante que desear. Este tipo de menús siempre incluyen patatas fritas (congeladas), fritos y empanados y otros alimentos tipo “chucherías” y refrescos. Pero casi ningún menú infantil he visto yo que incluya verduras, frutas y pescados. Ya están dando por sentados que los niños no comen estas cosas. Y como en todo, habrá niños que no las coman, pero la mayoría de los niños sí, igual que lo hacen en sus casas. Estos menús infantiles deberían ofrecer comida de más calidad, puesto que los padres queremos lo mejor para nuestros hijos.

Evidentemente, como todas las cosas, comer esto de forma esporádica no va a acarrear ningún problema de salud a nuestros hijos, pero hacerlo de forma continuada sí. Si a nosotros, cuando salimos a comer fuera de casa, nos gusta deleitarnos con algún manjar, ¿Por qué no pueden hacer lo mismo nuestros hijos? ¿Por qué en un menú de adultos ofrecen espaguetis boloñesa, con carne, verduras y tomate y en el menú infantil ofrecen espaguetis con tomate?
Desde luego, nosotros no pedimos este tipo de menús. Cuando vamos a restaurantes “caseros” los niños comen del menú normal de los adultos, siempre hay posibilidades que se adaptan más a sus gustos y que les dan mil vueltas a las opciones del menú infantil.

Por suerte, he visto una pequeña tendencia al cambio, en algún sitio ya me he encontrado ensaladas en el menú infantil, cosa que me alegra ¡a mi hija le gusta la lechuga!

A %d blogueros les gusta esto: