No hay mejor lugar que los brazos de mamá

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El séptimo cumpleaños de Sara

Pues sí, ya han pasado 7 años de aquel maravilloso mediodía, en que mi hija decidió que era hora de conocerme en persona y vino al mundo con muchas prisas, casi sin darme tiempo de llegar al hospital, sin tiempo de llegar ni al paritorio, allí, en la cama, sin medicación ni anestesia. Las “rapidillas”, nos llamaron. ¿Aquella velocidad en su nacimiento fue presagio de su acelerada vida posterior? Pues la verdad, me pregunto si tendrá algo que ver y ya desde pequeña despuntaba maneras, jaja, mi niña torbellino que no para quieta ni un momento.

Este año ha sido especial, bueno, quizás más especial que años anteriores porque lo ha vivido con más nervios y más intensidad, aunque supongo que el próximo también será diferente a este. Como estos niños cada día aprenden más cosas, hace ya algún tiempo que controla “el tiempo”, los días, semanas, meses y años y ya es capaz de entender cuanto falta para un acontecimiento. Así que le gusta tener calendarios y apuntarse las cosas (si, lo confieso, eso lo ha heredado de mi, mis manías por apuntarlo todo y tenerlo todo controlado). Cada mes hacemos un calendario en un folio y lo apunta todo, los días que yo trabajo, los días que hay algún acontecimiento especial, los días que se queda a dormir en casa de los abuelos…y cada noche va tachando los días del calendario y contando los que quedan.

Así, desde un mes antes o más de su cumpleaños, iba contando los días. Y este año lo ha celebrado 3 veces, ya podéis imaginar como tenía el calendario de anotaciones.

Recuerdo alguno de mis cumpleaños cuando era pequeña y tengo fotos que lo atestiguan. Mi madre preparaba merienda para todos los niños, que en general eran mis primos y varios hijos de amigos de mis padres. Las meriendas eran sándwiches variados, paratas fritas, gusanitos de esos naranjas y refresco. Luego, había tarta y jugábamos todos un rato. Por otro lado, en la zona mayor del salón y hasta en la terraza si el tiempo acompañaba, estaban todos los adultos con su propia fiesta. Los recuerdo bebiendo cerveza o lo que encartase, hablando y riendo. Mi madre se pegaba unas palizas…Antes del cumpleaños, le tocaba prepararlo todo; después, recoger la casa donde había habido un montón de chiquillos y sus padres. Uf, no quiero ni imaginármelo.

Por eso aparecieron los lugares de celebraciones, imagino yo. Lo bueno de estos sitios es que no tienes que preocuparte por nada. Los niños juegan, chillan, corren, tienen monitores que les vigilan y les entretienen, se divierten, meriendan (comida horrorosa, jolín, ¿tan difícil sería poner comida sana en estos sitios?), no tienes que preocuparte de recoger nada ni de limpiar, no molestan a los vecinos…Y cuando aún son pequeños como estos, es una buena forma también de juntarse con algunas madres y padres y charlar y tomar algo mientras los peques se divierten. Lo malo es lo caro que sale. Entre el precio por niño, que ronda los 11€ dependiendo del sitio, mas lo que gastas en invitar a los padres…Te sale por un ojo de la cara. El año pasado me dejé un dineral. Este año lo celebró junto con su mejor amiga de clase, que las dos cumplían años más o menos por las mismas fechas. Ambas madres nos pusimos de acuerdo en el día y el lugar y al tener amigos comunes, la verdad es que celebrar el cumpleaños en un lugar destinado a tal menester nos salió bastante más económico. A la hora de los regalos, en mi colegio se llegó a una especie de acuerdo, aunque en cada sitio lo hacen de distinta manera. Por cada niño invitado se ponen 10 euros, da igual que se celebre un cumpleaños o dos. De esa forma, nosotras contábamos con 5€ por niño para el regalo. Así que tenía 50€ para gastarme. Y decidí invertir ese dinero en ropa, que el cambio de estación estaba próximo y aquí mi moza ha crecido bastante del año pasado a este. Y como yo soy muy apañada con esto de comprar ropa y siempre encuentro gangas, le compré un montón de cosas en varias tiendas, como H&M y el Corte Inglés. Ella se lo pasó de maravilla con sus amigos y encantada con su ropa nueva.

Después, llegó el día de su cumpleaños de verdad, el 4 de marzo. Casualmente, este año ese día no ha habido cole, así que pensé hacer algo especial para pasarlo con ella, teniendo en cuenta que al siguiente domingo teníamos fiesta en casa con la familia. Casi sin planearlo, terminamos en casa de mi madre y allí también nos juntamos con mi hermana y mi sobrina. ¡Cómo mola que el día de tu cumple sea festivo! No hicimos nada del otro mundo, solo comer en familia y darle algunos regalos, pero ella estaba feliz. Mi madre le regaló unas zapatillas con luces que eligió ella misma y que estaba deseando estrenar, muy bonitas. Y yo le regalé un juego de mesa. Estaba buscando un juego entretenido, divertido y diferente y me topé con Dixit. Con Dixit, no hay nada preestablecido, los jugadores dejan volar su imaginación.

Dixit consta de un sencillo tablero por el que desplazar las fichas, que tienen forma de conejo. Se puede jugar entre 3 y 6 jugadores y aunque está recomendado a partir de 8 años, Sara es capaz de jugar perfectamente. Lo más impresionante del juego son sus 84 cartas, con unas cuidadas imágenes e ilustraciones, algunas muy sencillas y otras bastante complejas. El jugador al que le toque será el cuentacuentos. Se reparten varias cartas boca abajo a cada participante. El cuentacuentos elige una de sus cartas y se cuenta al resto algo que le sugiera la carta, una palabra, una frase, una canción. Puede ser muy explícito en la explicación o un poco rebuscado, para hacerlo más difícil. Después, entre varias cartas ya colocadas boca arriba, el resto de los jugadores tiene que tratar de adivinar cual era la carta del cuentacuentos. Dependiendo de los aciertos y/o de los fallos, así serán los puntos. Lo bueno es que cada partida es diferente, pues de una misma imagen, distintas personas pueden transmitir distintas ideas. Y sí, los pequeños son capaces de comunicar muy bien. Me encanta el juego Dixit, deja volar la imaginación y la inventiva y es muy divertido.

Juego de mesa de la web Cerebrito Pérez

Y ya por fin, llegó el día de la celebración en casa para el resto de la familia, la 3ª celebración, pero para nada Sara estaba menos emocionada. Ese día nos juntamos en casa todos los abuelos, tíos y primos, y disfrutamos de una agradable tarde de merienda y como no, de nuevos regalos. Para esta ocasión, yo también le tenía preparado otro detalle, un álbum de fotos de Hoffman, plataforma que uso con bastante frecuencia para realizar este tipo de álbumes. Pero la protagonista indiscutible del álbum fue Sara. Hice un álbum con los mejores momentos de sus 6 años, desde el día que celebró el cumple del año pasado hasta ahora. Le encantó y de vez en cuando o coge y le gusta mirarlo. Ese día también le regalaron el “quién es quién” y jugamos una partida cada noche antes de acostarse.

álbum de fotos digital

Pues eso, que ha sido un séptimo cumpleaños lleno de fiestas y de regalos y ya está contando los días que faltan para cumplir 8. ¡Ay mi loquita!

 

 

Red Velvet Layer Cake

Lo prometido es deuda y ahora me toca contarte la otra tarta que hice para el cumpleaños de Sara. La Tarta Arcoíris triunfó por su apariencia. Pero en mi opinión personal, el sabor de esta Red Velvet o Terciopelo Rojo, era mucho mejor. La tarta está tan buena, que por mí le quitaba la nata de encima. Este bizcocho lo he hecho en más ocasiones sin cobertura y es exquisito.

red velvet

Para esta tarta usé un molde alto de 20 cm y una lira para cortar las capas. También se puede hacer con moldes desechables o con moldes especiales para layer cake, para que salgan todas las capas iguales. A mí se me dio muy bien cortar las capas. Por si te interesa, la lira la compré aquí en Amazon.

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Y por supuesto, el bizcocho con clara de huevo pasteurizada, para que quede blanquito. Y con los colorantes Wilton.

La receta es de Bea, de El Rincón de Bea. Tiene unos postres fantásticos. Y no he probado más Red Velvet, porque este me encantó y siempre hago el mismo. Aunque lo he modificado un poco.

Ingredientes del bizcocho

  • 50 gr. aceite de oliva virgen extra
  • 75 gr. margarina a temperatura ambiente
  • 275 gr. azúcar
  • 3 claras de huevos
  • 280 gr. harina
  • 15 gr. cacao en polvo
  • 1 cucharadita de levadura
  • 1 cucharadita bicarbonato sódico
  • 1/4 cucharadita sal
  • 240 gr de leche
  • 2 cucharaditas colorante rojo Wilton
  • 1 cucharadita vinagre blanco
  • 1 cucharadita extracto de vainilla

Preparación

  • Precalentar el horno a 180º y engrasar el molde
  • Mezclar y tamizar todos los ingredientes secos y reservar
  • Mezclar la leche con el colorante, el vinagre y el aroma de vainilla y reservar
  • Batir el azúcar con el aceite y la mantequilla hasta conseguir una consistencia suave. Ir incorporando las claras de huevo mientras seguimos batiendo.
  • Añadir la mitad de la mezcla de harina sin dejar de batir, luego la mitad de la leche, el resto de la harina y terminar con el resto de la leche.
  • Hornear la mezcla resultante en el molde unos 30 minutos, hasta que al pinchar por el centro salga limpio. Dejar enfriar en el molde unos minutos encima de la rejilla, desmoldar y dejar enfriar completamente.

Cobertura de nata

  • 1 litro de nata con 35% de materia grasa
  • 1 vaso de azúcar
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 2 cucharaditas de gelatina en polvo neutra
  • 50 ml agua
  • Colorante rojo Wilton

Preparación de la cobertura de nata

  • Tanto la nata como las cuchillas de la batidora y el vaso deben estar fríos.
  • En un recipiente apto para microondas poner el agua y espolvorear por encima la gelatina. Dejar reposar y reservar.
  • En el vaso de la batidora poner la nata, el azúcar, el extracto de vainilla y unas gotas de colorante rojo y batir a velocidad alta durante 2 o 3 minutos o hasta que la nata forme picos suaves.
  • Calentar durante 10 segundos el agua con la gelatina, no debe estar muy caliente para no estropear la nata pero tampoco dejar que se enfríe y solidifique. Debe estar en estado líquido.
  • Mientras seguimos batiendo la nata a velocidad media, añadir la gelatina poco a poco y volver a batir a velocidad alta, hasta que la nata forme picos firmes.

Montaje de la tarta

Una vez que el bizcocho se ha enfriado del todo, vamos a proceder a cortarlo en capas del mismo tamaño. Para eso nos ayudaremos con la lira, a la que habremos ajustado el grosor de corte. Hacemos 3 capas y arreglamos la parte superior del bizcocho hasta que nos quede completamente plana.Red Velvet

Ponemos un poco de nata en la base del plato y colocamos encima el bizcocho que nos haya quedado más feo. Cubrimos con la cantidad deseada de nata, extendemos bien con la ayuda de una espátula para que quede nivelada y colocamos el siguiente bizcocho.

Repetimos la operación hasta llegar al final, nivelando cada capa. Tapar la tarta con una abundante capa de nata por arriba y por los laterales. Dejar enfriar una hora en la nevera para extender la última capa, que será la que termine de tapar la tarta.red velvet

Yo añadí un poco de colorante rojo a la nata para que quedase rosa, aunque en las fotos no se aprecia mucho. De verdad, tienes que probarla, aunque sea sin nata, y luego me cuentas qué te ha parecido el sabor de esta exquisita Red Velvet.

Tarta Arcoíris o Rainbow Cake

Esta tarta llevaba rondando por mi cabeza desde hacía tiempo. Y ya tenía decidido que iba a hacerla en el cumpleaños de Sara. Pero antes de la definitiva he hecho algunas pruebas, para encontrar la perfecta. ¡Y cómo está! Además de una tarta preciosa, está muy buena.rainbow cake

La receta la he sacado del blog Whisk Kid aunque yo lo he modificado un poco, porque no me gusta la mantequilla y la he sustituido por margarina y aceite de oliva virgen extra. También modifiqué las cantidades, para hacerla un poco más pequeña. Al principio pensé que con moldes de 18 cm se me iba a quedar en poca cosa, pero después de montarla….bueno, que da para muchísimo. Más o menos con estas cantidades sale una tarta de 12 raciones. Si la quieres más grande, en el blog que he puesto arriba tienen más cantidad.

Antes de conseguir la tarta perfecta, te cuento unos truquillos que he aprendido en mis prácticas pre-cumpleaños:

    • Los huevos hacen que la masa quede bastante amarilla, lo que luego hace que sea más difícil teñirla. Para estas tartas con color, lo mejor es usar clara de huevo pasteurizada, que puedes encontrar en la sección de refrigerados de cualquier supermercado. Así, la masa queda mucho más blanca. O directamente, sólo la clara de los huevos, pero a mí eso de tirar las yemas como que me da un poco de pena.
    • Los colorantes son la parte más importante de estas tartas con color. Antes usaba colorantes líquidos, de esos de la sección de repostería de cualquier supermercado. Pero tenía que poner muchísimo para conseguir un color adecuado. Lo mejor es usar colorante en gel. Desde que descubrí estos colorantes, no uso otros. Yo tengo de la marca Wilton. He visto que en Carrefour venden un bote por 3€. Yo cogí este pack de Amazon, 8 colores por 16.40€. Tienen mucha fecha de caducidad. Te dejo un vídeo para que veas lo poco que se necesita.

  • Los moldes. Para este tipo de tartas con varias capas, hay que hornear mucho. Yo he usado moldes de aluminio desechables de 18cm de diámetro, para poder hacer varias capas a la vez. Existen moldes especiales para layer cakes o tartas de varias capas, que imagino que terminaré comprando dentro de poco, ya que me he aficionado a las tartas de capas…
  • Para cubrir la tarta se pueden hacer multitud de coberturas. Yo la he cubierto de nata, pues no me gusta el sabor de la mantequilla ni el del queso. Pero ambas son buenas opciones también.

Ingredientes para los bizcochos

  • 75 gr de margarina a temperatura ambiente
  • 50 gr aceite de oliva virgen suave
  • 225 gr azúcar
  • 4 claras de huevo
  • 2 cucharaditas de extracto de vainilla
  • 300 gr de harina
  • 1 sobre de levadura en polvo
  • 1/2 cucharadita sal
  • 300 ml de leche templada
  • Colorante en gel o pasta ( rojo, amarillo, naranja, verde, azul y violeta)

Preparación

  • Precalentar el horno a 180ºC. Engrasar los moldes.
  • Mezclar la harina, la levadura y la sal y reservar
  • Batir el azúcar con el aceite y la mantequilla, durante unos minutos hasta tener una mezcla suave. Añadir poco a poco las claras de huevo mientras seguimos batiendo.
  • Añadir el extracto de vainilla
  • Añadir la mitad de la mezcla de harina sin dejar de batir, luego la mitad de la leche, el resto de la harina y terminar con el resto de la leche.
  • Dividir la masa en partes iguales en 6 recipientes. Puedes pesar la masa total y dividirla o ir repartiéndola con un cazo. Añadir a cada masa unas gotas de colorante en gel hasta conseguir el color deseado.
  • Hornear cada capa de bizcocho unos 10 minutos (ten en cuenta que son finitos). Dejar reposar en la rejilla unos minutos antes de desmoldar. Enfriar.rainbow cake

Ingredientes para la cobertura

  • 1 litro de nata con 35% de materia grasa
  • 1 vaso de azúcar
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 2 cucharaditas de gelatina en polvo neutra
  • 50 ml agua

Preparación de la cobertura de nata

Muchas veces he montado nata, pero nunca conseguía que me quedase realmente consistente. Ya he descubierto el truco para conseguir que la nata quede densa.

  • Tanto la nata como las cuchillas de la batidora y el vaso deben estar fríos.
  • En un recipiente apto para microondas poner el agua y espolvorear por encima la gelatina. Dejar reposar y reservar.
  • En el vaso de la batidora poner la nata, el azúcar y el extracto de vainilla y batir a velocidad alta durante 2 o 3 minutos o hasta que la nata forme picos suaves. Esto significa que al levantar las varillas de la batidora, la nata debe hacer pequeñas montañas que rápidamente vuelven a bajar.

    Fotos: Scott Phillips

    Fotos: Scott Phillips

  • Calentar durante 10 segundos el agua con la gelatina, no debe estar muy caliente para no estropear la nata pero tampoco dejar que se enfríe y solidifique. Debe estar en estado líquido.
  • Mientras seguimos batiendo la nata a velocidad media, añadir la gelatina poco a poco y volver a batir a velocidad alta, hasta que la nata forme picos firmes, es decir, al levantar las varillas, se crean pequeñas montañas que no se caen.

    Fotos: Scott Phillips

    Fotos: Scott Phillips

Montaje de la tarta

Ya sólo queda montar la tarta. Para que la nata no se derrita, es mejor que los bizcochos estén fríos.

  • Poner un poco de nata sobre el plato en el que vayamos a colocar la tarta, para que no se mueva
  • Poner el bizcocho que haya quedado más feo abajo
  • Colocar encima del bizcocho la cantidad de nata deseada. Yo usé una cuchara de servir y puse dos cucharadas
  • Ir extendiendo la nata de forma uniforme por encima del bizcocho, procurando que quede nivelada. Yo usé una espátularainbow cake
  • Colocar el siguiente bizcocho y volver a poner la misma cantidad de nata. La cuchara con la que cogemos la nata debe estar limpia, sin migas de bizcocho para no manchar. Extender y nivelar y seguir colocando capas de bizcocho y nata hasta llegar al final
  • En la capa de arriba colocar nata y extender por arriba y también por los laterales. Ojo con manchar la nata de miguitas. Ir tapando todo lo que podamos con una capa fina. Meter a la nevera durante 1 horarainbow cake
  • Añadir la nata restante y volver a extender hasta que quede toda la tarta tapada y bien nivelada. Yo hice menos de 1 litro de nata y se me quedó algo escasarainbow cake

Y ya está lista para disfrutar. Yo la llevé al cumpleaños en unos transporta-tartas que encontré en Lidl por 5€. Siempre encuentro cosas que me encantan allí.

¿Qué te ha parecido la Rainbow Cake? ¿Te atreves a hacerla y me cuentas lo mucho que te ha gustado? Como poco, sorprenderás a tus invitados.

Así fue la fiesta del cuarto cumpleaños

Este año ha sido el primero que hemos celebrado el cumpleaños de Sara por todo lo alto. Hasta ahora me había parecido muy pequeña para valorar y disfrutar lo que era, así que siempre habíamos hecho una pequeña fiesta en casa, en la que ella era la protagonista, sólo con la familia. Pero este año ha sido especial, pues ella ha participado muchísimo y ha estado emocionada desde el primer día. Y por supuesto, quería que viniesen sus amigos.

Como íbamos a ser bastantes personas, hacerlo en casa quedaba descartado, pues los niños iban a estar un poco confinados. Tampoco quería el típico parque de bolas, pues los fines de semana aquello es una locura de niños y cumpleaños, así que me decanté por alquilar un local destinado a tal fin. Nosotros tenemos un local en la urbanización en el que hemos celebrado muchas fiestas y siempre ha resultado muy divertido, pero las fiestas han sido en primavera-verano, cuando el tiempo acompañaba. A primeros de marzo hace bastante frío y el local comunitario no está preparado.

En Móstoles encontré un local de alquiler completo, muy preparado, con un castillo hinchable, una cama elástica, un pequeño parque de bolas, un futbolín, sofás, mesas y sillas grandes y pequeñas, calefacción y aire acondicionado, equipo de música, dos baños y una pequeña cocina con nevera. Y allí celebramos la fiesta.cumple (2)

Durante un mes fui comprando cosas para decorar el local y dejarlo a gusto de los peques. Mucho Frozen y muchos Minions, la verdad es que no ha sido tematizado de nada, pues Sara no se decanta sólo por una cosa, así que variedad. Como soy poco manitas, también quedaba descartado hacer los adornos para la fiesta, aunque siempre es una buena idea. Esta semana ha sido el cumpleaños de la hija mayor de Lai y han tematizado el cumpleaños de Frozen, todo hecho por ellas mismas. Te dejo el enlace para que veas lo chulo que lo han dejado.

El viernes y el sábado de la fiesta fueron los días reservados para preparar la comida: tortillas de patatas, empanada de atún, empanadillas de pollo y de jamón y queso y sándwiches variados, para que nadie pasase hambre y hubiese para todos los gustos. Además de aperitivos varios. Y de postre, las dos súper tartas que de las que pondré la receta en los próximos días: Una Tarta Arcoíris o Rainbow Cake, que además de ser preciosa estaba buenísima; y una Tarta Terciopelo Rojo, o Red Velvet Layer Cake que también estaba para chuparse los dedos. Las tartas triunfaron, por su aspecto y por su sabor. Para las manualidades no soy manitas pero para la repostería, ummmm.cumple (15)

Y bueno, qué decir, que la fiesta fue todo un éxito. Los pequeños se lo pasaron genial jugando a sus anchas, hasta preparé una zona de maquillaje para todo aquél que quisiera pintarse la cara (eso sí, en plan un poco chapucero, porque yo lo de maquillaje, poco. Menos mal que casi todos querían maquillarse de Minion y fue fácil), merendaron,  jugaron y se rieron muchísimo. Hasta hubo piñata. Y los mayores tuvimos una tarde la mar de entretenida. Un día que seguro recordará Sara por mucho tiempo, pues acabó reventada de 5 horas siendo la protagonista de la fiesta.cumple (12) cumple (5)

La niña de mis ojos cumple 4 años

Cuando te conviertes en madre por segunda vez, parece que las cosas vienen rodadas… ¿o no? Ya no somos padres primerizos, ya no tenemos los mismos miedos e inquietudes que teníamos cuando nació nuestro primer hijo. Pero eso no significa que una segunda maternidad, o tercera, o cuarta, sea igual que la primera. Muy al contrario.

Sara nació hace hoy 4 años. Lucas tenía 10 y hasta ese momento, había sido un niño bastante fácil de llevar. Que se estaba haciendo mayor. Y llegó ella, tan pequeñita cuando nació, a enseñarme muchas cosas nuevas. Ella llegó para hacerme ver que otro tipo de maternidad es posible, una mucho más pausada, más consciente, más respetuosa. Que no quiere decir que con el mayor no fuese consciente y respetuosa, pero Sara ha llevado estas palabras a su punto máximo.

Ella es totalmente distinta a su hermano mayor, en todo, en su desarrollo y en su mentalidad. Aunque yo soy bastante dejada con mi aspecto, no me preocupo mucho de vestir a la moda, de maquillarme y las canas casi siempre asoman por mi cabeza, ella es todo lo contrario, presumida hasta límites insospechados, a pesar de que no es algo que yo fomente.

Le encanta dibujar, se puede pasar tardes pintando, coloreando, ahora intentando hacer letras y números. Le gusta todo lo que tenga que ver con las manualidades, el pegamento de barra y la plastilina son sus armas favoritas.

Tiene una imaginación desbordante, hace ya muchos meses que de pronto se pone a hablar y me cuenta unas historias que dan ganas de comérsela a besos.

Y es un torbellino. Siempre tiene algo que hacer, algo que decir, algo por lo que enfadarse, algo por lo que protestar. A sus 4 años tiene las cosas claras y tiene una personalidad desbordante. A veces me acuerdo de cuando Lucas tenía su edad, y la verdad, con él era todo más fácil, Sara me pone más obstáculos en el camino. Pero eso nos hace superarnos día a día, a las dos.

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Físicamente se parece mucho a su padre, no sólo en la cara, también en el cuerpo, tiene los mismos hombros, el mismo torso y hasta la misma forma de glúteos. Y me alegra saber que tiene tanto de él. Aunque eso también me asusta, me asusta imaginar que tenga un gen defectuoso que produce muerte súbita. O que haya heredado una alteración del gen BRCA1 del que mi cuñada y mi suegra son portadoras, nunca sabremos si Jose también lo tenía. Por desgracia, tendremos que vivir con eso y de momento, es pronto para preocuparse.

Anoche, hablando del día de su cumpleaños, me decía que yo le iba a cantar el “cumpleaños feliz”, que se lo iba a cantar Lucas, los abuelos, los primos…y me preguntó si papá no iba a cantarle. Le expliqué que papá iba a cantarle desde la estrella en la que vive y que él era muy feliz de ver que su pequeña se hace mayor. Ella se quedó conforme, pero tenía cara de pena. Es tan injusto que una niña no pueda estar en días tan especiales con alguien a quien quiere tanto…

Este año, su cumpleaños es muy especial para ella. Por primera vez es muy consciente de que va a ser la protagonista. Lleva semanas hablando del tema. Le hice un calendario en el que cada mañana tachaba un día y así podía ver más fácilmente los días que faltaban para su cumpleaños. Ha llegado al colegio con una sonrisa enorme, tan emocionada. Y este año, por primera vez, vamos a hacer una celebración especial con sus amigos, no sólo con los miembros de la familia. ¡Nos esperan unos días animados!

Cada mañana trae la luz a mi cara. Sigue iluminando así mi vida. ¡Te quiero muchísimo preciosa mía!

¿La tecnología desconecta a las personas?

Está claro que todo y todos evolucionamos y ahora vivimos en un mundo totalmente conectado. ¿Quién me iba a decir a mí cuando era pequeña y sólo teníamos una televisión con dos canales que ahora podría ver cualquier programa o película a cualquier hora y desde cualquier lugar? ¿Quién me iba a decir a mí cuando compré mi primer teléfono móvil en 1997 que hoy iba a tener un Smartphone con la última tecnología y que iba a volcar mi vida en las redes sociales? Pues nadie, ¿qué pensaremos todos dentro de 20 años?

Creo firmemente que todos estos cambios han sido para bien. Pero también creo que hay tiempo para todo y que esto no debe dejar de lado las relaciones interpersonales.

Yo salgo de casa siempre con el móvil, no sé vivir sin él. Me conecto varias veces al día, mantengo conversaciones por Whatsapp, actualizo mi perfil de Facebook, twitteo y subo fotos a Instagram. Pero todo tiene su momento. Por ejemplo, en el trabajo quito el volumen del móvil, sólo vibra si recibo una llamada. En casa, cuando llegamos del cole, el móvil se queda encima de la mesa y ya puede sonar y sonar que mientras se come no se toca. Por las tardes se hacen tareas, los niños y yo, y el móvil sigue aparcado, en algún descanso lo miro, pero por lo general no es hasta por la noche, que los niños se han acostado, cuando me pongo al día. O las mañanas que no trabajo y estoy sola en casa, ahí también le doy caña.

Soy bastante estricta con Lucas, estricta comparada con otros padres de adolescentes. Mi hijo no se lleva el móvil al instituto; muchos de sus compañeros sí lo hacen. Mi hijo no toca el móvil hasta que ha terminado sus tareas o estudios diarios; cuando enciende el teléfono después de estudiar está lleno de mensajes de compañeros que llevan chateando casi desde que salieron de clase. Cuando llega la hora de cenar, apaga el teléfono y hasta el día siguiente. Los fines de semana soy un poco más permisiva, pero si salimos a comer o cenar fuera de casa, no le dejo que coja el móvil mientras esperamos la comida (yo no lo hago tampoco) y si estamos con gente, le regaño si veo que está con el móvil en vez de estar compartiendo conversaciones con otras personas.

Creo firmemente en las relaciones personales, y aunque las redes sociales  nos ayudan con las relaciones, también pueden llegar a dificultarlas. Por ejemplo, quedo con una amiga para tomar café. La idea es tomar café, charlar y ponernos al día una con la otra. ¿Qué sentido tiene entonces estar todo el rato con el móvil, interactuando con otras personas? Yo, si me llaman, contesto; si suena un whatsapp, como mucho miro la notificación a ver quién es, pero ahí se queda, esperando a que tenga tiempo para leerlo. Si alguien quiere comunicarse conmigo de forma urgente, para eso están las llamadas, los mensajes los contesto cuando puedo. Tengo una amiga con la que dejé de quedar para desayunar. Alguna mañana que quedábamos me pasaba más tiempo aburrida mirando al techo que hablando con ella, porque ella era incapaz de dejar el móvil en la mesa y hablar conmigo, estaba todo el rato con Whatsapp. Ahora ya no quedo con ella, si queremos saber algo una de la otra, un mensaje y listo.

Escena de la fantástica serie "cómo conocí a vuestra madre"

Escena de la fantástica serie “cómo conocí a vuestra madre”

Y esto viene al caso de la semana pasada. Todos los años, el día del cumpleaños de Lucas, vamos a cenar a un sitio que le encanta. Mientras esperábamos la cena, me preguntó si podía usar el móvil. Evidentemente, le dije que no, pero que lo dejase a mano para poder grabar un vídeo, pues en ese restaurante, el día de tu cumpleaños te suben en la silla y te cantan una canción. Mientras esperábamos la cena estuvimos los tres jugando a Dobble, este juego de cartas que siempre llevo en el bolso. Al poco llegaron 4 amigos a la mesa de detrás. Se sentaron con los móviles en la mano mientras consultaban la carta. Pidieron y siguieron los 4 con sus móviles, sin levantar la cabeza y sin interactuar entre ellos. Cuatro amigos que habían quedado para cenar y que no se hablaban. Durante la cena hablaron algo, aunque uno de ellos no dejó el móvil y ¡comía con una mano mientras con la otra estaba jugando a un juego! ¿Qué sentido tenía entonces esa reunión de amigos? Lo comenté con Lucas y hablamos del tema durante la cena, del absurdo de la situación. Cuando llegó la hora del postre y de la canción de Lucas, hice un vídeo y la casualidad quiso que los amigos de la mesa de atrás saliesen en el vídeo…jugando con sus móviles.

Vivimos conectados las 24 horas del día. Pero también vivimos rodeados de personas, de nuestras familias, de nuestros amigos, personas que aportan cosas a nuestra vida gracias a esas relaciones que compartimos. Está genial esta conexión, pero no deberíamos perder la esencia de la humanidad, el sonido de las palabras cuando salen de los labios, ver una sonrisa dibujada en la cara de alguien cuando cuentas algo gracioso, poder tocar a esa persona que sufre y a la que brindas tu apoyo…

Hay que saber parar, aprovechar los momentos que compartimos con la gente que nos rodea.

Soy madre hace 14 años

Parece que fue ayer cuando me convertí en madre por primera vez y ya han pasado 14 años. 14 años de ver crecer a ese bebé pequeñito y regordete que cabía en el hueco de mi brazo y que ahora es casi más alto que yo.Feliz cumpleaños

En todo este tiempo he aprendido y vivido muchas cosas que no imaginaba antes de ser madre. La maternidad te cambia la vida, totalmente. En la inmensa mayoría de los aspectos es maravillosa, aunque la maternidad también tiene sus cosas duras.

  • Hace 14 años aprendí a amar a alguien más que a mí misma. Es cierto, cuando tienes un hijo, el amor es algo imposible de describir, a tus hijos les quieres por encima de todas las cosas, a otro nivel.
  • En estos años he aprendido que una madre puede ir por la vida con muy pocas horas de sueño. Los primero meses son agotadores, la lactancia a demanda, los despertares frecuentes, los hábitos de sueño de los bebés que nada tienen que ver con los de los adultos…Pero oye, que duermes poco y encimas tiras, con unas ojeras que te llegan hasta el suelo, claro. Recuerdo esas primeras semanas, iba a casa de mis padres varias veces a la semana a comer. O eso creían mis padres. Yo en realidad no iba por la comida, ¡iba por la cama! En cuanto Lucas terminaba de mamar, les dejaba al niño y me iba rauda y veloz a dormir hasta que mi pequeño retoño necesitase la teta de su madre otra vez.
  • Paciencia, cuando te conviertes en madre, además de un bebé ganas un plus en paciencia. Si echo la vista atrás, veo cómo me he asentado, cómo pasaba de enfadarme por muchas cosas que ahora me parecen sin sentido a tener una paciencia infinita; paciencia cuando los niños tienen rabietas sin saber por qué; paciencia para volver a cantar la misma canción por décima vez; paciencia para escuchar sus peroratas sobre algún acontecimiento importante…aunque la paciencia, como todo, se agota y ha habido muchos momentos en estos 14 años que me he quedado sin ella. Menos mal que es como un pozo sin fin, y aunque momentáneamente se haya secado, el pozo se vuelve a llenar y volvemos a empezar.
  • Regreso a la infancia. Quién me iba a decir a mí cuando tenía 26 años que me iban a importar las cosas de mi infancia…un año después llegó Lucas y de nuevo me vi recordando esas canciones que me cantaba mi abuela, jugando tirada en el suelo a hacer torres con bloques de Lego, bañándome en una bañera donde había más juguetes que agua, disfrutando de la noria, comiendo chucherías…
  • Hace 14 años el miedo y la angustia llegaron para instalarse en mi corazón y ya nunca se han ido. Tienes un hijo, el ser más adorable y al que más quieres del mundo. Y con el amor infinito, también llega el miedo a perderlo, el dolor de verlo enfermo, el sufrimiento cuando sufre. Ser madre te convierte en sufridora nata. Lucas fue un niño que de pequeño tuvo varios ingresos por bronquiolitis y neumonías. Cada vez que veía a mi pequeño con esa dificultad para respirar, con mascarilla y suero, apagado en una cama de hospital, cuando pasábamos más días en urgencias que en casa, cada vez que me decían que había que dejarle ingresado porque no mejoraba se me partía el alma. Tengo dos anécdotas con las que ahora me río, pero recuerdo lo mal que lo pasé. Una noche, Lucas tendría 7 u 8 años, estábamos jugando antes de dormir, ya en la cama, cuando sin querer se tiró hacia atrás y se dio con el pico de la mesilla de noche en la cabeza. Se hizo una herida y empezó a sangrar. Y yo, la superenfermera que se enfrenta a cosas muy feas cada día, en ese momento me volví la madre más blanda del mundo, me mareé y casi pierdo el conocimiento. Era para vernos, en el mini cuarto de baño, yo tumbada en el suelo, Lucas sangrando y Jose tapándole la herida con una mano mientras con la otra me sostenía las piernas en alto a ver si se me pasaba el mareo. La otra anécdota fue cuando vimos la película “Lo imposible”. Estábamos en casa, Lucas ya estaba dormido y llega el tsunami. Cuando a la madre la arrastra el agua con su hijo Lucas, al que pierde y trata desesperadamente de agarrar, cuando son golpeados con violencia por todas las cosas que arrastra el agua…no podía respirar, la sensación de miedo, el hecho de que el niño se llamase como hijo, el sufrimiento que estaba viendo me hicieron tener una crisis de pánico. Tuve que apagar la película e ir a tumbarme en la cama con mi hijo, que dormía plácidamente.
  • Cuando me convertí en madre pasé de pensar sólo en mí a poner a mi hijo por delante. Recuerdo cuando era pequeña y había algo rico para comer, mi madre no se lo comía por dárnoslo a nosotras. Esas cosas sólo las hace una madre (y un padre). Antepones a tus hijos a tus  necesidades. Ellos se convierten en lo primero y en lo más importante, después, si sobra, si puedes, si hay tiempo, vas tú.
  • Hace 14 años que me convertí en una leona luchadora. Como decía una casposa de esas que salen en la tele “yo por mis hijos mato” Y es así, luchas por ellos hasta tu último aliento. Como madre no permites que les hagan daño (aunque les van a hacer daño muchas veces y no podremos evitarlo y sufriremos con ellos). Como madre te sacrificas, luchas, lo haces todo por su bienestar y en su beneficio. A veces me pregunto cómo he conseguido llegar donde estoy yo sola. Porque sí, porque aquí he llegado con poca ayuda, con mi fuerza y mi tesón. Cuando Lucas tenía 6 meses su padre nos dejó, nos quedamos sin casa (menos mal que mis padres nos acogieron casi dos años), sin trabajo, sin coche, con deudas y por supuesto, él no pasaba un duro de pensión. Pero yo me busqué la vida, encontré trabajo, me compré un coche, alquilé un piso y yo sola, con un niño pequeño, lo hacía todo, lo eduqué y lo saqué adelante. Hoy puedo decir con orgullo que mi hijo es un niño maduro y responsable ¡y adolescente!, que valora todo lo que he hecho por él aunque a veces lo olvide, es un niño sensato, seguro de sí mismo, cariñoso, educado, que se preocupa por los demás. Y eso lo hemos conseguido los dos, él con su forma de ser y yo con mi lucha diaria. ¿Quién me iba a decir hace 14 años que hoy tendría dos hijos y sería single mami?cumpleaños

Seguro que hay muchas más cosas que cambiaron en mi vida hace 14 años, cambios grandes y cambios pequeños, pero todos para bien. No cambio mi vida de antes con la de ahora, a pesar de sus malos momentos. Tengo dos hijos maravillosos, con los que disfruto muchísimo, que me han enseñado a ser mejor persona, dos hijos que también a veces, estoy deseando que se vayan a dormir y me dejen un rato de tranquilidad, dos hijos que son mi mayor tesoro.

Lucas fue el que abrió el camino del cambio, el que llegó a mi vida hace 14 años y la transformó, el que me hizo ser madre. ¡Muchas felicidades hijo! Gracias por haberme elegido para acompañarte en este camino.

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