No hay mejor lugar que los brazos de mamá

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Mis rutinas de ejercicio: Baile

Hace algo más de un año que decidí ponerme a dieta y perder algún kilillo que me sobraba. Como ya os comenté aquí, perdí 7 kilos en 3 meses, sin hacer grandes esfuerzos, sólo cambiando mis hábitos de alimentación. Después de esos tres meses, dejé de hacer dieta, pero no de alimentarme bien. En casa he cambiado mi forma de cocinar y, sobre todo, de comprar. He dejado de comprar muchísima comida preparada y sólo compro alimentos. Parece lo mismo, pero no lo es; Los alimentos son los productos frescos (carne, pescado, frutas, verduras) que cocinamos en casa y transformamos en comida. Lo bueno de los alimentos es que no tienen azúcares o grasas añadidas, con lo que cocino más sano. Es por eso, que además de perder 7 kilos mientras estaba con la dieta, desde que como mucho más sano, he seguido perdiendo algo de peso y ahora estoy mucho mejor que antes de los embarazos.

Pero no solo la dieta ha obrado sus milagros. También hace algo más de un año que empecé a hacer ejercicio con regularidad. Siempre he hecho alguna cosa, pero me cansaba rápidamente. Ahora, si no hago deporte, siento como que me falta algo. Y no sólo hago un tipo de deporte, hago un montón de cosas.

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Dos veces por semana voy a clases de baile. A primeros del año pasado iba a alguna clase suelta de zumba en el gimnasio en el que estoy apuntada. Me lo pasaba genial bailando una hora en clase y aprendiendo distintas coreografías. El problema era que los profesores cambiaban mucho en el gimnasio y había que adaptarse a una nueva forma de dar las clases. Además, al gimnasio voy por las mañanas, lo que dificultaba aún más que coincidiese una mañana libre con una clase. Por ese motivo, bailaba menos de lo que me gustaría.

Hasta hace unos meses. Sara va dos días en semana a clases de baile en una academia que tenemos cerca de casa. Ella disfruta muchísimo, se lo pasa de maravilla y hasta hacen actuaciones en las que, evidentemente, a mami se le cae la baba. Un grupo de mamás del baile nos juntábamos para tomar café mientras las niñas bailaban y se nos ocurrió la idea de poder bailar nosotras a la vez que las niñas. Hablamos con la directora del centro, nos buscó una profe y dicho y hecho, ahora tenemos grupo de baile de mamás.

Voy dos tardes a la semana y siempre estoy deseando que lleguen esos dos días. Por las mañanas meto la bolsa del gimnasio en el maletero, antes de irme a trabajar y así voy directa y me cambio allí.

Y ¿en qué consisten las clases de baile?

Por lo general, calentamos y estiramos un rato al ritmo de la música. Después, y a petición de todas las chicas de la clase, hacemos unos 10 minutos de acondicionamiento físico. Hay días que hacemos abdominales, otros hacemos glúteos, piernas o brazos, vamos cambiando. Ideal el ejercicio físico. Y luego llega el momento de bailar y bailar. A ritmo de las canciones del momento, vamos aprendiendo coreografías, cada semana vamos mejorando y nos lo pasamos de maravilla. Los bailes son estilo zumba, aerodance y hasta old school, una mezcla de varias disciplinas.

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Es más, hasta ¡estamos haciendo una coreografía muy bien montada para hacer una exhibición junto a las niñas a finales de curso!

Me encanta bailar. Es cierto que no lo hago de maravilla, ni muchísimo menos, pero la música me anima un montón. La hora de clase se me pasa volando, me paso la clase sonriendo y, sobre todo, haciendo muchísimo ejercicio físico, cuidando mi salud, que es lo que importa. Hacer deporte con regularidad mejora nuestra salud.

Hemos probado Cabify Baby

Yo siempre me muevo en mi coche por todas partes, por aquello de llevar a Sara en su Sistema de Retención Infantil (SRI), a contramarcha todo el tiempo que pueda. Por suerte, en muy pocas ocasiones he necesitado usar un coche que no fuese el mío. En algunas ocasiones, Sara tiene que ir en el coche del abuelo o de la tía, pero ambos coches tienen instalado un SRI del grupo 2, que, aunque no vaya a contramarcha, es adecuado para su altura, edad y peso.

Solamente en una ocasión, me encontré sin coche y con necesidad de desplazamiento. Fue con motivo de dejar el vehículo en el taller, durante unas pocas horas, pero justo me surgió un imprevisto en ese momento y tuvimos que pedir un taxi. Y ¡oh sorpresa! El taxi no tenía SRI.

Aunque por ley, es obligatorio viajar con un SRI adecuado al hacer uso del transporte, los taxis no tienen obligación de llevar sillas para bebé. Dejando de lado la cuestión monetaria, en la que nos puede caer una multa por llevar un bebé en un taxi sin Sistema de Retención Infantil, lo más importante es la seguridad de nuestros hijos. Digo yo, si en mi coche y en el resto de los coches de la familia, Sara viaja segura, ¿por qué motivo exponerla a una lesión potencial por viajar en un taxi sin la correspondiente seguridad?

Hace unos días conocí la existencia de Cabify. Cabify es la solución para moverte por la ciudad con coche y conductor privado. A diferencia de pedir un taxi, no importa la ruta que tome el conductor o el tiempo que tardemos en llegar a nuestro destino, el precio se calcula según el número de kilómetros entre el origen y el destino. Existen diferentes tipos de coches, pero lo mejor, es que Cabify tiene a nuestra disposición Cabify Baby. Con Cabify Baby, los vehículos están adaptados con Sistemas de Retención Infantil, supuestamente de todos los grupos.

La idea me pareció muy buena para momentos en los que no podamos desplazarnos con nuestro vehículo, así que me descargué la APP y con un código que me facilitó Madresfera, nos dispusimos a probarlo.

En principio, el hecho de solicitar el coche a través de una aplicación, me resultó de los más cómodo. Y, sobre todo, el poder reservar el vehículo con antelación, de modo que el día antes de usarlo, pedí el coche para que me recogiese en la puerta de casa. Hubo una cosa que me llamó bastante la atención. Al solicitar el vehículo Baby, poniendo punto de partida y de origen, en ningún momento se preguntaba qué tipo de SRI iba a necesitar. Teniendo en cuenta que hay 4 grupos de SRI distintos, me pareció bastante extraño que los coches llevasen los 4 tipos en el maletero. Lo lógico sería poder elegir desde la misma APP el SRI que necesitamos. Como había una casilla para observaciones, puse la edad y el peso de mi hija y el tipo de SRI que necesitaba. Un mail de confirmación me avisó que al día siguiente tendría el coche en la puerta.

Unos 15 minutos antes de la hora prevista, el conductor estaba esperándonos en la puerta, la app de Cabify me avisó de ello. Antes de bajar, sabía el modelo, color y matrícula del coche y hasta el nombre de nuestro conductor. Muy amablemente, el conductor nos abrió la puerta y…me encontré con la primera pega. La silla que llevan es un grupo 1/2/3, es decir, una silla que se adapta (supuestamente) desde los 9 a los 36 kg. Dejando de lado que en una misma silla podemos montar a una amplia franja de edad, es evidente que en cuanto a seguridad se refiere, una silla que quiera abarcar tanto no puede dar lo mejor de sí. Es imposible que una silla se adapte correctamente para proteger a un bebé de 9 kilos (menos de 1 año) que a un niño de 36 kilos. El conductor no sabía muy bien cómo funcionaba la silla y pretendía que Sara metiese los brazos por los arneses, donde la niña ya no cabía. Al final, le convencí que, por su altura, deberíamos usar la silla como un grupo 2, sujeta con el propio cinturón del coche. Pero, de nuevo, el conductor no sabía cómo regular la altura del cabecero de la silla (le quedaba muy pequeña) y tuve que terminar yo adaptándola a nuestras necesidades.

cabify

Dejando de lado el inconveniente de la silla, el resto del uso fue bastante agradable. Un coche muy nuevo y muy limpio, disponibilidad de botellas de agua en cada trayecto sin coste, revistas, podíamos elegir la emisora que queríamos escuchar (la última vez que tomé un taxi, nos tocó ir todo el camino escuchando una emisora de fútbol), cualquier petición es escuchada.

Personalmente, la idea de Cabify me ha gustado en comparación con los taxis, por ejemplo, en la limpieza, el trato, el precio fijado de antemano y el hecho de poder llevar a un niño con un SRI. Pero, a mi entender, tiene bastante que mejorar:

  • Si necesitamos un grupo 0, no se puede pedir el coche de manera inmediata, hay que solicitarlo al menos con una hora de antelación y ponerlo en el espacio reservado para comentarios. Solicitar un coche con un grupo 0 supone un incremento de 5€ sobre el precio final. Igual que si solicitamos una segunda silla, también lleva este suplemento y hay que solicitarlo al menos una hora antes.
  • El tipo de SRI que llevan me parece adecuado para niños a partir de 4 años, que pueden viajar en sentido a la marcha en un grupo 2, sujetos con el cinturón de seguridad del propio coche. Para niños más pequeños, la solución que ofrecen me sigue pareciendo poco segura. Evidentemente, mejor esto que llevar al niño sin sistema de retención.
  • Los precios, dependiendo de lo que necesites, no son muy baratos. En Madrid capital es más barato que en la periferia, por ejemplo, con una gran diferencia y no entiendo el motivo, pues mi conductor me comentó que él se movía sobre todo por la zona sur de Madrid. Además, tienen unas tarifas mínimas, que también son más caras en la provincia. Por ejemplo, el trayecto que realizamos nosotras no superaba los 6€, pero debido a los importes mínimos, nos costó 15€, lo que me parece bastante caro para un trayecto tan corto. Seguramente, compensará para distancias más grandes.
  • Las reservas por anticipado también tienen un coste, el importe mínimo sube si elegimos este tipo de reserva.
  • Aunque tenía un código de regalo para probar la aplicación, desde la app me cobraron el importe del servicio, aunque posteriormente me lo devolvieron sin ningún problema.cabify2

A pesar de que el servicio Baby puede mejorar, desde luego, si necesito volver a desplazarme con la niña en un coche que no sea el mío, optaré por este servicio en vez de por un taxi, por llevarla con un Sistema de Retención Infantil.

Si quieres probar Cabify Baby con un descuento de 6€, el proceso es muy sencillo. Sólo tienes que descargarte la APP desde aquí si tienes IPhone o desde aquí si tienes Android. Al darte de alta, en el apartado promociones introduce el código     DIANAM1633         y listo. Si lo usas, me encantaría conocer tu sincera opinión.

Sanidad Pública Vs Sanidad Privada

Como usuarios del Sistema Nacional de Salud, muchas veces nos preguntamos si nuestra Sanidad Pública funciona bien. En bastantes ocasiones, algunas personas deciden realizarse un seguro médico privado, considerando para ello los beneficios que esta sanidad privada les pudiera aportar. También hay colectivos de trabajadores que tienen asociado directamente un seguro privado, bien como beneficio de su empresa, bien por ser un sector que tiene una sanidad diferente, como los funcionarios, por ejemplo.

Pero, ¿es realmente cierto que la Sanidad Privada es mejor que la Pública? En estos últimos meses he tenido la oportunidad de conocer cómo funciona la Sanidad Privada desde dentro, tanto del lado del paciente, como del lado de los profesionales sanitarios que trabajan en ella, debido a la enfermedad de mi mejor amiga. Evidentemente, mi aportación se quedará bastante coja, pero esto es más o menos lo que he podido observar y las conclusiones a las que he llegado.hospital

Sanidad desde el punto de vista del paciente

  • En caso de necesitar atención por un médico especialista, en la Sanidad Pública debemos acudir primero al Médico de Atención Primaria (MAP), quien tras una valoración, decidirá si necesitamos o no la atención por otro médico. Es el MAP el que “autoriza” la visita al médico especialista, lo que ya supone una ligera pérdida de tiempo. En la Sanidad Privada es el propio paciente el que decide por quién quiere ser atendido, teniendo la posibilidad de acudir a cualquier especialista de la lista de los médicos con los que trabaje su aseguradora.
  • La Sanidad Pública se caracteriza, principalmente, por sus largas listas de espera, con lo que la atención sanitaria se demora. En teoría, en la Sanidad Privada estos tiempos son mejores y la atención es más rápida.
  • Habitaciones de uso individual en la Sanidad Privada, normalmente con cama supletoria para el acompañante. Estas habitaciones se asemejan bastante a habitaciones de hotel, con detalles muy cuidados para mejorar la estancia del paciente. En la Sanidad Pública, lo más frecuente es que nos toque compartir habitación con algún otro enfermo y sus familiares. Muchos hospitales españoles están bastante anticuados y además de tener que compartir habitación, las habitaciones tienen bastantes carencias. Nuestro acompañante tendrá que pasar la noche en un sillón bastante incómodo. Por suerte, y poco a poco, los hospitales más viejos se van reformando e incluso en algunos, comienzan a aparecer las habitaciones de uso individual, sobre todo en los hospitales más modernos.

Sanidad desde el punto de vista del profesional sanitario

He aprovechado para interrogar a varios compañeros de un hospital privado, sobre su satisfacción en el trabajo. Algunas de las personas consultadas me comentaron que habían trabajado también en la sanidad pública y que la diferencia era importante.

Estadística de Centros Sanitarios de Atención Especializada

Estadística de Centros Sanitarios de Atención Especializada

  • Los profesionales tienen a su cargo muchos más pacientes que en la sanidad pública. Según las estadísticas del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en el periodo 2010-2014 (página 57), las tasas de enfermeras por 1000 habitantes en los Hospitales Públicos está en torno al 2,8, mientras que esta tasa disminuye hasta el 0,29 en los Hospitales Privados.
  • Menor sueldo en comparación con la Sanidad Pública.
  • Mayor horario laboral, lo que implica el disfrute de menos días libres, estar más cansado y a la larga, trabajar cuidando pacientes con un esfuerzo físico importante.
  • Realización de tareas propias de otras categorías. Aunque en la práctica diaria delegar es algo normal y frecuente, hay funciones específicas de cada categoría sanitaria que no está permitido realizar por personal menos cualificado. Para mi sorpresa, he visto a un Técnico Auxiliar en Cuidados de Enfermería realizando una cura de una herida en un Hospital Privado. Y en otro centro privado, hasta realizando extracciones de sangre. Estas son labores propias de la Enfermera. Y por desgracia, el paciente en la mayoría de las ocasiones desconoce que el personal que le está atendiendo no es el adecuado.
  • Muchos de los médicos trabajan en varios sitios a la vez. Cirujanos que pasan consulta o tienen quirófano por las mañanas en la Sanidad Pública y que se van a seguir trabajando en la Sanidad Privada al terminar su jornada laboral.
  • El índice de cesáreas y de partos inducidos en la Sanidad Privada es mucho mayor en comparación con la Sanidad Pública. La OMS advierte de los riesgos asociados a las cesáreas, recomendando una tasa en torno al 10-15%, lo que supone una disminución de las muertes neonatales y perinatales. En España se llegan a tasas de alrededor de 22% en los hospitales públicos-SNS y del 37-38% en los privados, donde tiene a ir discretamente al alza y donde casi cuatro de cada diez partos se realizan mediante cesárea. (Datos del periodo 2010-2014, Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, página 34).

cesareas

Conclusiones

Como en todas las situaciones, no se puede generalizar por unas cuantas experiencias. Al margen de esto, mi experiencia personal con ambos tipos de sanidad me lleva a las siguientes conclusiones:

  • A pesar del hecho de que en la Sanidad Privada puedes pedir cita con un especialista directamente, sin pasar por el médico de familia,  he observado cómo en distintas patologías y distintas especialidades, conseguir una cita no ha resultado tan rápido como era previsible y la atención por el médico se ha demorado dos o tres semanas. Por otro lado, en la Sanidad Pública, una vez te ha valorado el MAP (en general, al día siguiente) y tienes el volante para el especialista, puedes gestionar tu mismo la cita en las máquinas que hay situadas en los Centros de Salud. Al poder elegir en que centro sanitario quieres ser atendido, tienes la posibilidad de probar en distintos centros. La última vez que fui al ginecólogo, por ejemplo, conseguí cita para menos de una semana después.
  • Exceptuando algunos casos puntuales, en los que en el trabajo se puede elegir qué tipo de sanidad prefieres, lo normal es que todos los trabajadores tengan una reducción salarial mensual en sus nóminas para costear el gasto sanitario. Si queremos una sanidad privada, esta habrá que costeársela a parte de nuestro propio bolsillo, en forma de cuotas mensuales, semestrales o anuales. Y por supuesto, una cuota para cada miembro de la familia.
  • Todos los seguros médicos privados tienen carencias y/o copagos. Es muy frustrante tener que costearse determinadas pruebas diagnósticas porque el seguro no lo cubre, unas pruebas que son carísimas, por cierto. En la Sanidad Pública eso no pasa y nos harán de manera gratuita todas las pruebas, intervenciones y diagnósticos que necesitemos. Que nos diga el médico “tienes cáncer, pero para saber exactamente de qué tipo, hay que hacer un estudio anatomopatológico especial que tu seguro no cubre y que cuesta 600€. Estudio importantísimo para acertar con el tratamiento posterior, por cierto”, evidentemente nos va a condicionar en la toma de decisiones y nos gastaremos el dinero sin pensarlo.
  • La mayoría de los equipos de diagnóstico y tratamiento más novedosos se encuentran en la Sanidad Pública, a la Sanidad Privada no suele compensarle ese tipo de inversión.
  • Someter a una madre a una inducción del parto para que coincida con el día que el ginecólogo está de guardia o tener más riesgo de que se le realice una cesárea, sólo por el tipo de Sanidad que tenga, es muy importante a la hora de tomar ese tipo de decisiones. Una inducción o un parto aumentan el riesgo de complicaciones, tanto para la madre como para el bebé.
  • El gobierno de nuestro país no para de hacer recortes en Sanidad Pública y en investigación, lo que indiscutiblemente, empeora la sanidad, aumentando las listas de espera quirúrgica y diagnóstica. Esto ha hecho que muchas personas pasen a costearse un seguro médico privado.
  • Para cuestiones banales, y si queremos que se den un poco más de prisa, me parece bien hacer uso de este tipo de seguros. Pero en casos importantes, en enfermedades graves, en cirugías con ingreso, a la hora de la atención al parto, es mejor buscar atención en la Sanidad Pública, donde el tratamiento estará orientado en exclusiva a mejorar al paciente, no a buscar el mayor gasto sanitario. En mi caso, no dispongo de un seguro privado, nunca he visto la necesidad.
  • En un seguro privado, el cliente es el responsable de su salud, con lo que decide cuánto dinero quiere invertir mensualmente en ella. Esta cantidad invertida, que para cosas banales puedes ser suficiente, puede quedarse muy corta en casos de complicaciones o enfermedades de gravedad. Es una sanidad clasista; si el cliente tiene altos ingresos, puede costearse un seguro de más alta calidad; si el cliente tiene un salario medio-bajo, no podrá hacer uso de la sanidad privada o lo hará con seguros con coberturas mínimas.
  • Antes de contratar un seguro privado, hay que leerse muy bien la letra pequeña, qué cubre y qué no cubre, qué tipos de pruebas diagnósticas podemos hacernos, ¿hay número limitado en las vistitas, en las analíticas? Si es así, ¿qué precio hay que pagar por las cosas que no cubre el seguro?
  • Como enfermera, tengo claro que mi trabajo no está en la Sanidad Privada. No se puede trabajar ni ofrecer el mismo cuidado y trato a un paciente cuando el número de pacientes por enfermera es tan elevado. La calidad del cuidado estará mermada o los pacientes estarán atendidos por personal menos cualificado. He comprobado con mis propios ojos cómo las enfermeras del hospital privado en el que he estado una semana, llevaban los guantes puestos por el pasillo e iban con ellos de habitación en habitación. Cómo para hacer una cura de una herida quirúrgica, además de llegar ya con los guantes puestos, traían 1 paquete de gasas y un rollo de esparadrapo. Me quedaba realmente sorprendida, sobre todo al comparar cómo voy yo, con mi enorme carro de curas de habitación en habitación, haciendo uso de todo el material sanitario que precise cada paciente.

 

Lactancia materna y protección cardiovascular

Mucha gente piensa que las enfermedades cardíacas son una patología mayoritariamente masculina, pero nada más lejos de la realidad, las enfermedades cardiovasculares matan tanto a hombres como a mujeres y son la primera causa de muerte a nivel mundial, según datos de la OMS.  En América, suponen más de 2,000 muertes diarias, según el CDC. En Europa, el 26% de las muertes en mujeres menores de 65 años se deben a patologías cardiovasculares.

A la vista de estas abrumadoras cifras, está claro que hay que cuidar nuestros corazones, sin importar la edad o el sexo.

En primer lugar, hay que prevenir, evitando los factores de riesgo que se asocian comúnmente a estas patologías: tabaco, alcoholismo, sedentarismo y dieta inadecuada. Es decir, hay que dejar de fumar, dejar de beber alcohol en grandes cantidades, hacer ejercicio físico con asiduidad y sobre todo, llevar una dieta equilibrada, baja en grasas saturadas, sal y azúcares, para evitar la hipertensión, la diabetes y la hipercolesterolemia.

A parte de la prevención, las madres tenemos un arma extra y poderosa a nuestro alcance, para reducir el riesgo de patología cardiovascular. La lactancia materna.

Ya sabemos que la lactancia tiene múltiples beneficios para los bebés. Y está probado que dar de mamar reduce el riesgo de padecer cáncer de mama a las madres. Pero no todo queda ahí. La lactancia también reduce el riesgo de enfermedades cardiovascular, de diabetes y de accidentes cerebrales. Unos datos que hay que tener en cuenta.

lactancia

En este estudio, publicado en Noviembre de 2013, realizado en Noruega sobre más de 20,000 mujeres durante 15 años, se observaron tasas de mortalidad cardiovascular excesivas en mujeres menores de 65 años que nunca habían lactado. Esto sugiere la hipótesis de que la lactancia materna tiene beneficios a largo plazo en la salud cardiovascular femenina.

Hay varios estudios que demuestran las bondades de la lactancia materna en patologías cardiovasculares. En este estudio publicado en 2009 en Pittsburgh, se estudiaron 140,000 mujeres y madres menopáusicas. El estudio demostró que las mujeres que habían amamantado durante más de 12 meses tenían un 10% menos de probabilidad de padecer diabetes y cualquier tipo de enfermedad cardiovascular. Así mismo, las mujeres que dieron el pecho durante pocos meses eran menos propensas a tener diabetes, hipertensión o colesterol alto. Las que amamantaron durante al menos 6 meses, redujeron también la probabilidad de accidente cardiovascular.

Este otro trabajo, mucho más amplio, revisó en total 72 estudios, ensayos y meta-análisis que se centraban en los beneficios de la lactancia materna en la protección frente a problemas cardiovasculares, tanto de la madre como del hijo. El resultado es claro: “Existe una asociación significativa tanto en la disminución de la probabilidad de tener hipertensión materna a corto y largo plazo, como de padecer enfermedades cardiovasculares.”

Resumiendo, ¿cómo funciona exactamente la lactancia para prevenir patologías cardiovasculares? Parece ser que la lactancia reduce los niveles de colesterol “malo” (LDL) y aumenta los niveles del “bueno” (HDL). Además, ayuda a quemar mantener un peso saludable, lo que disminuye el riesgo de padecer diabetes. Disminuye las cifras de Tensión Arterial y estos tres beneficios se mantienen a largo plazo, más cuanto más tiempo haya durado la lactancia.

Cada vez hay más evidencias científicas sobre los beneficios de la LM, no sólo para nuestros hijos, también para las madres. Reduce el riesgo de padecer cáncer de mama y de ovario y disminuye el riesgo de padecer osteoporosis, además de la protección cardiovascular a largo plazo.

La lactancia materna es lo natural, es para lo que nuestros cuerpos mamíferos están preparados. Es lo mejor para los niños y también es lo mejor para las madres. No hay lugar a dudas.

Y nosotras, madres, tenemos la oportunidad de mejorar nuestro futuro, de alejarnos de las estadísticas que muestran que la enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en el mundo. Dando de mamar a nuestros hijos, cuidamos de su salud y cuidamos de la nuestra. Además del ahorro de dinero que supone alimentar a nuestros hijos con lo que la naturaleza nos ha dotado.

 

 

De virus, resfriados y fríos invernales

Llegado el frío, las enfermedades respiratorias tienden a aumentar, teniendo su incidencia máxima en estas fechas. Para ello, influyen varios factores, como la bajada de temperaturas, los espacios cerrados y mal ventilados y la disminución de las defensas. Pero, ¿qué hay de cierto en la cultura popular? Dichos como que te resfrías por salir a la calle mal abrigado o con el pelo mojado son muy populares, pero no parecen tener ninguna base científica. El frío no hace que te resfríes.

En países del norte de Europa, los niños no dejan de jugar en la calle por más frío que haga, incluso en Dinamarca, Suecia o Finlandia, por ejemplo, es típico ver carritos de bebé aparcados a la puerta de los bares y restaurantes con los bebés dentro, mientras los padres están cómodamente sentados al calor del local. Tengamos en cuenta que el frío que hace por aquellos países en invierno, no tiene nada que ver con lo que nos gastamos aquí. ¿Y por qué allí los niños se resfrían menos (o quizás lo mismo) que aquí nosotros? ¿Qué es lo que realmente hace que nos pongamos malos en invierno? Allí, los bebés están envueltos en capas y capas de ropa, para no pasar frío, y duermen la siesta en la calle o en las terrazas, respirando al aire libre.

Veamos, para empezar, los resfriados están causados por virus. Estos bichitos son totalmente oportunistas y aprovechan la menor ocasión para crecer y multiplicarse. Así, los sitios cerrados, mal ventilados, son el medio ideal para que estos se transmitan. Si en invierno, por evitar el frío, tendemos a estar más horas encerrados entre cuatro paredes, en sitios masificados (léase guarderías, escuelas infantiles y colegios), compartiendo espacios con gente enferma, la transmisión de virus está asegurada.virus

Por otro lado, la falta de humedad del ambiente causa sequedad de las fosas nasales, lo que abre la puerta para que los virus entren con más facilidad.

Se ha comprobado que el rinovirus (causante de la mayoría de los resfriados) y el influenzavirus (causante de la gripe) sobreviven más tiempo a bajas temperaturas, por eso en esta época del año es cuando se dan más casos. *Según estudios de la Universidad de Yale y del Hospital Monte Sinaí.  Pero esto ocurre por las condiciones anteriormente descritas, no por coger frío por salir a la calle.

Estos “bichos” se transmiten fácilmente a través de las secreciones, pudiendo vivir bastante tiempo fuera del organismo. Al toser o estornudar, esparcimos los virus a gran velocidad y a gran distancia. Si en ese momento entra en nuestro radio de acción alguna otra persona, la probabilidad de contagio aumenta sin duda. Por eso es tan importante taparse la boca al toser o estornudar. Lo ideal sería hacerlo sobre un pañuelo desechable, pero a falta de pan, taparse con las manos es el remedio ideal. Eso sí, hay que lavarse muy bien las manos para eliminar todo rastro de microorganismos de ellas. La higiene de manos es sin duda, la medida más eficaz para frenar la transmisión de enfermedades, no solo de enfermedades a nivel respiratorio, también de enfermedades digestivas y cualquier otra enfermedad de contacto.

Un sistema inmunitario debilitado nos hace más propensos a las infecciones. Las defensas pueden verse alteradas en personas con mal estado de salud, al llevar una dieta inadecuada, por consumo de tabaco, por dormir menos horas de las necesarias o por la falta de ejercicio físico, por ejemplo.

Resumiendo, en otoño e invierno, los virus sobreviven más tiempo favorecidos por el frío, la falta de humedad altera la primera línea de defensa respiratoria (los pelillos de la nariz, hablando claro), nuestras defensas pueden estar más bajas que de costumbre y los espacios cerrados y llenos de gente favorecen la transmisión de los virus.

Para evitar contagiarnos en invierno, son importantes varias medidas:

  • Higiene de manos
  • Taparse la boca al toser y estornudar
  • Ventilar con frecuencia las estancias, para que los virus no se queden concentrados
  • No tocarse los ojos, la boca o la nariz, pues podemos introducir en nuestro organismo algún virus que hayamos “cazado”
  • No compartir alimentos, cubiertos ni otros fluidos con personas enfermas
  • Llevar una alimentación equilibrada, estar bien hidratados, no fumar y descansar correctamente.

Pero ¿qué hacemos si ya tenemos un resfriado? Mi profesor de farmacología en la universidad (y también el Dr. House) decía que un resfriado sin tratamiento dura una semana, y que tomando medicación dura 7 días. Si ya tenemos el catarro encima, nada nos lo va a quitar. En estos casos, nunca, bajo ningún concepto, se deben tomar antibióticos, ya que los antibióticos tratan enfermedades causadas por bacterias y los catarros y gripes están causados por virus.

Para pasar un resfriado lo mejor posible, es recomendable descansar, beber abundantes líquidos, para que los mocos sean más fluidos y fáciles de expulsar y recurrir a algún analgésico suave sólo en caso de fiebre o dolor de cabeza. Los antigripales, tan de moda en estas fechas (se anuncian casi tanto como los juguetes) son una mezcla de analgésicos, antihistamínicos y descongestionantes, de dudosa eficacia, pero con los que las farmacéuticas se hacen de oro. A mi parecer, no sólo como madre, hablo desde la experiencia sanitaria, tomar un antihistamínico para un resfriado no es aconsejable. Es cierto que reducen la secreción de moco y de estornudos, pero al hacer el moco más espeso, se dificulta su expulsión, lo que puede ocasionar sinusitis. El moco es la manera que tiene nuestro cuerpo de expulsar el virus, así que es mejor dejar que salga y no cortarlo. Los antitusígenos (medicamentos para la tos), también compiten en ventas con los antigripales. En general, no han demostrado ser eficaces en el tratamiento de la tos e incluso algunos preparados pueden tener efecto sobre el sistema nervioso central, sobre todo usado en niños. Un buen remedio casero, y bastante más barato, es la miel, tomada antes de ir a dormir. Se ha comprobado que es más eficaz que la mayoría de los antitusígenos; eso sí, no dar nunca a niños menores de 1 año, por el riesgo de botulismo.jarabe

Así que no, no nos vamos a poner más enfermos por dormir con el culo al aire, ni porque nuestros hijos salgan a la calle a jugar en pleno mes de enero, con temperaturas rondando las cifras negativas. Al contrario, salir al aire libre disminuye las probabilidades de coger algún bicho de los que andan volando por el ambiente. Ya sabes, una buena higiene de manos, taparse la boca cada vez que se tose o estornuda, espacios bien ventilados y abrigarse bien, pueden hacer que disfrutemos del invierno con un poquito más de salud. Sal con tus hijos, disfruta del aire libre sin pasar frío y aprovecha los días soleados, que también aumentan las defensas.

Nota – Escribo estas líneas después de haber pasado unos días de tos seca, que se ha vuelto productiva en las últimas horas. Escribo estas líneas tras tener que parar varias veces para estornudar o por la necesidad de ir a limpiarme los moquillos que se me caen de la nariz. Escribo estas líneas convencida de que este virus que me ronda me lo han pegado mis hijos, que estuvieron malos hace unos días. Escribo estas líneas tras pasar un fin de semana bien fresquito en Ávila, pero sabiendo que no fue por eso por lo que enfermé. Escribo estas líneas convencida de que en sólo un par de días más, estaré como nueva, dispuesta a seguir afrontando lo que nos queda de frío por delante   😉

 

Desfibriladores en el barrio, o cómo salvar vidas

Cada año fallecen en España unas 40.000 personas por muerte súbita. Una cifra que podría disminuirse si contásemos con personal entrenado médicamente en RCP y con desfibriladores automáticos (DEA) o semiautomáticos. Cada minuto de retraso en realizar maniobras de resucitación reduce significativamente las posibilidades de supervivencia del paciente.DEA

La muerte súbita ocurre debido a un problema cardiaco y es inesperada en el tiempo y en su forma de presentación. Puede suceder tanto en pacientes con patología cardiaca de base como en pacientes sin diagnóstico previo. Al año, se producen en España más fallecimientos por muerte súbita que por accidentes de tráfico. En la mayoría de los casos, tener una patología coronaria es la causante de un episodio de muerte súbita. Pero en un 20% de los casos, la muerte súbita se produce en pacientes jóvenes y sanos, e incluso deportistas.

En nuestra familia, nos tocó vivir un episodio de cerca. Hace casi 3 años ya que falleció Jose, adulto joven, sano, sin antecedentes médicos de interés, deportista. En mitad de una carrera se sintió mal, perdió el conocimiento y entró en fibrilación. Hasta que llegó la ambulancia, intentaron reanimarle sin éxito, practicando maniobras de Resucitación Cardiopulmonar. Su hubiesen estado cerca de un desfibrilador portátil, quizás habrían podido salvar su vida. Pero no había ninguno. Y cuando llegó la ambulancia ya era demasiado tarde.

Hace 4 años, el Parlamento Europeo estableció la muerte súbita como un problema prioritario de salud pública. Es necesario establecer unos hábitos de vida saludables, controlando los factores de riesgo cardiovascular, como los niveles de colesterol, la tensión arterial, el tabaquismo, la obesidad, la diabetes, el sedentarismo o la mala alimentación, entre otros. Pero también es importante aumentar el número de desfibriladores disponibles. En España, sin embargo, estamos muy por detrás de otros países en cuanto a número de desfibriladores con acceso público se refiere, 10.000 frente a los 100.000 de Francia. Si al lado de cada extintor hubiese un desfibrilador, podrían salvarse 4.500 vidas al año.

Para evitar más muertes como esta, o para intentar al menos, disminuir su incidencia, ahora mismo hay dos campañas en marcha para la instalación de desfibriladores portátiles en distintos puntos de España.

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Por una parte, la campaña Latidos que Suman de los laboratorios Esteve, en colaboración con la Asociación España Salud, pretende instalar 20 desfibriladores en toda España. Para ello, necesitan conseguir 70.000 km donados por personas como tú y como yo. La mecánica es muy sencilla y los kilómetros los podemos donar todos nosotros. Es tan sencillo como tener instalado en nuestro móvil una aplicación deportiva, como Google Fit, Mapmy, Fitbit o alguna otra. No hace falta que seamos grandes deportistas, aunque si la usamos para correr, hacer ciclismo o alguna otra actividad deportiva, los kilómetros acumulados serán mayores. Pero, aunque sólo sea para salir a la calle, andar, trabajar, ir a la compra…todos esos metros que hacemos a diario cuentan. Sólo hay que registrarse en la web, seguir unos sencillos pasos y donar los metros que hayamos recorrido con nuestra aplicación del móvil.

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Por otro lado, desde laSexta y Atresmedia, están recogiendo firmas para que las Comunidades Autónomas incluyan la obligación de instalar desfibriladores en espacios públicos, además de despenalizar su uso por personal no sanitario. Usar un desfibrilador automático debería estar autorizado para cualquiera, todos podemos salvar vidas. Estos aparatos tienen indicaciones claras y concretas sobre su uso, basadas en una cadena de supervivencia internacional.

Así que ya sabes. En tus manos está ayudar a salvar vidas. Es tan sencillo como firmar una petición y como donar los metros que recorras al día. Un desfibrilador puede salvar muchas vidas. Y tú, ¿colaboras?

La vida de un niño asmático

Tener asma es complicado, hace la infancia más difícil, sobre todo los primeros años, cuando cuesta controlar la enfermedad.

El asma es la enfermedad crónica más frecuente en niños. Se produce por la inflamación de los bronquios, lo que hace que la vía aérea se estreche, impidiendo el paso correcto del aire. En las crisis de asma, se produce disnea (dificultad para respirar), sibilancias (pitos que se oyen con la inspiración) y tos irritativa y los pacientes refieren sensación de ahogo. Además, en casos graves, puede estar acompañada de movimientos respiratorios con músculos accesorios, disminución de la saturación de oxígeno y cianosis (coloración azulada de labios y piel por la falta de oxígeno).

Hay varias situaciones que pueden desencadenar una crisis asmática: infecciones respiratorias, sobre todo en niños más pequeños, alergias ambientales (ácaros del polvo, epitelios de animales, pólenes, hongos…), humo de tabaco, frío, contaminación. También el ejercicio físico puede desencadenar una crisis.

El tratamiento está orientado al alivio de los síntomas en las crisis. Pero también a la prevención de las mismas. Para aliviar las crisis asmáticas se utilizan broncodilatadores de acción rápida, que abren los bronquios para permitir la entrada de aire. Cuando los síntomas aparecen con frecuencia, se añade medicación, como corticoides inhalados, que actúan sobre el bronquio como antiinflamatorios, medicación oral e incluso medicación subcutánea.

Como enfermera, y como madre de un niño asmático, quiero hacer hincapié en el uso correcto de los inhaladores. Es increíble la cantidad de pacientes que realizan una técnica incorrecta. Usar de forma inadecuada un inhalador hace que el tratamiento no sea efectivo, que se utilicen dosis más altas de las necesarias y aumenta el riesgo de nuevas crisis.

Tipos de inhaladores

  • Aerosol en cartucho presurizado – Al presionar el inhalador, se libera una dosis medida de medicación, que debe ser inhalada por el paciente. Este es el inhalador con el que más problemas he encontrado en mi día a día. Para un uso correcto, hay que seguir unas indicaciones:cartucho presurizado

o   Retirar la tapa del cartucho.

o   Agitar el inhalador varias veces para que el vehículo propulsor se mezcle correctamente con el medicamento.

o   La cabeza debe estar recta o ligeramente inclinada hacia atrás, nunca hacia delante, pues se cerraría la vía aérea.

o   Sostener el cartucho presurizado de forma correcta, cerca de la boca, y en posición vertical.

o   Exhalar todo el aire de los pulmones.

o   Introducir el cartucho en la boca, sellando bien los labios alrededor de la boquilla y vigilando que apunte hacia el fondo de la boca.

o   Presionar el inhalador para liberar la dosis y comenzar a hacer una inhalación lenta y profunda, hasta llenar completamente los pulmones.

o   Mantener la respiración unos 10 segundos, para dar tiempo a que el medicamento se reparta por el árbol bronquial.

o   Si necesita repetir las dosis, esperar 30 segundos y volver a empezar.

El problema en los cartuchos presurizados es que muchos pacientes no hacen un buen sellado con los labios, escapándose la medicación al exterior, colocan mal el cartucho y lo dirigen hacia la lengua o el paladar, con lo que la medicación se queda alojada allí y no llega a los pulmones o no coordinan el momento de exhalar, pulsar, inhalar.

  • Cámara espaciadora – Se usan con los cartuchos presurizados, mejorando así el manejo de los mismos, haciendo su uso más simple y mejorando su eficiencia. Es imprescindible su uso en niños, ancianos y personas con discapacidad, aunque la Sociedad Española de Alergología y la AEPED recomienda su uso siempre, sin importar la edad del paciente.camara espaciadora

o   Las cámaras tienen distintos tamaños, en pediatría es importante elegir una de pequeño volumen, para que el medicamento pueda ser inhalado en su totalidad.

o   Hasta los 3-4 años, la cámara se usará con mascarilla, que debe adaptarse correctamente a la cara del niño. Una vez que el niño colabore, es mejor usarla con la boquilla.

o   Agitar el inhalador varias veces antes de su uso.

o   Colocar el inhalador en el extremo de la cámara y la boquilla en la boca del paciente, con los labios bien cerrados. Si se usa con mascarilla, colocarla correctamente sobre la boca y la nariz del niño.

o   Liberar una única dosis del inhalador, con la cámara en posición horizontal. Inhalar lenta y profundamente, si se puede, aguantar la respiración unos 10 segundos, exhalar nuevamente dentro de la cámara y volver a repetir la inspiración. En los niños, es necesario realizar un ciclo completo inspiración/espiración unas 6 veces.

o   Retirar la mascarilla, esperar unos 30 segundos y volver a administrar otra dosis si es necesario.

o   Las dosis se realizan de una en una, nunca liberando varias pulsaciones del medicamento a la vez.

Las ventajas de usar la cámara son varias, empezando porque no necesitan coordinación entre pulsación/inhalación. Si la cámara es de plástico, lavar una vez a la semana con un detergente suave y dejar secar al aire, para evitar que se deposite ninguna partícula en el interior de la misma. Es mejor hacer la inhalación cuando el niño está tranquilo, si está llorando, disminuye el depósito pulmonar.

  • Inhaladores en polvo secoEl medicamento se encuentra en forma de polvo seco, que se libera en la dosis exacta tras la inhalación del paciente. Este tipo de dispositivo se recomienda a partir de los 6 años, pero es necesaria la colaboración del niño. Mientras no sepa realizarlo de forma correcta, es mejor seguir usando el inhalador en cartucho con cámara.polvo seco

o   Destapar el inhalador y cargar la dosis según las indicaciones del fabricante.

o   Expulsar todo el aire, con cuidado de no hacerlo dentro del dispositivo. La humedad podría hacer que la medicación se quedase pegada.

o   Ajustar la boquilla entre los labios y realizar una inspiración lenta y profunda durante unos segundos.

o   Sacar el inhalador de la boca y aguantar la respiración durante unos 10 segundos.

o   Si se precisa una nueva dosis, esperar 30 segundos y volver a repetir los pasos, cargando una nueva dosis de medicamento.

Como ventaja con los dispositivos de polvo seco, estos no necesitan coordinación entre pulsación/inhalación. Son de tamaño pequeño, por lo que se puede llevar a cualquier parte. La carga de la dosis debe realizarse justo en el momento de hacer la inhalación.

  • Nebulizaciones – Se utilizan cuando el paciente tiene una crisis tan aguda que es incapaz de inhalar con eficacia él mismo. Los medicamentos se transforman en pequeñas partículas de vapor, que el paciente inhala a través de una máscara o de una boquilla. En el hospital se usan conectados a una toma de oxígeno, aunque también se pueden usar en casa, con un equipo para nebulización.nebulizaciones

o   El paciente debe estar sentado o lo más erguido posible.

o   Conectar el equipo a la toma de corriente, preparar la medicación que se va a administrar. Es importante conocer la dosis de medicación que se necesita, el modo de preparación y por supuesto, el funcionamiento del equipo.

o   Durante el tiempo que dure la nebulización, el paciente debe permanecer callado y respirar de forma normal.

El problema de las nebulizaciones es que no se conoce con exactitud la dosis inhalada, además de necesitar más tiempo para la administración del mismo, inconveniente añadido con niños muy pequeños que se cansan rápido. Además, suelen ser máquinas bastante ruidosas, además de caras. Como ventaja, el paciente no tiene que realizar ningún tipo de esfuerzo para inhalar el fármaco y en casos muy graves, es el único modo de que llegue la medicación al árbol bronquial. Así mismo, humidifica la vía aérea, mejorando por tanto la mucosidad añadida.

Cuando tenemos un hijo asmático, las crisis asustan, y mucho. Más aún cuanto más pequeños son nuestros hijos. Nosotros llevamos 14 años conviviendo con esta enfermedad, que, por suerte, ha pasado de ser un asma grave a ser asma leve intermitente.

Durante los primeros años de vida de Lucas, nos pasábamos la vida en el hospital. Las crisis asmáticas eran frecuentes, agravadas sobre todo en invierno, por los virus respiratorios. Días en urgencias, noches en vela con ataques de tos interminables, innumerables ingresos… Los inviernos eran muy duros, enganchados a la medicación y con miedo a que cogiese ningún resfriado. Por suerte, es cierto que, al crecer y tener unos bronquios más desarrollados, las crisis dejaron de ser tan frecuentes y tan graves. Pero a día de hoy, el asma no ha desaparecido. Antes del ejercicio físico necesita una dosis de rescate del broncodilatador. Y en cuanto empieza el frío y algún virus entra por casa, volvemos a los corticoides inhalados durante todo el invierno. Los pólenes, los epitelios de algunos animales, le hacen tener un nuevo episodio de asma.

La adolescencia no juega un buen papel en todo esto. Al contrario, a pesar de llevar toda la vida sufriendo crisis asmática, al llegar a la adolescencia, la mayoría de los chicos se vuelven bastante irresponsables, olvidan tomar su medicación, olvidan llevar los inhaladores encima e incluso refieren encontrarse bien en revisiones de rutina, a pesar de escucharse ruidos respiratorios en la auscultación y disminución del flujo respiratorio en un espirometría. Yo tengo una lucha diaria con mi hijo por este tema. Y me altero cuando le oigo “pitar” y tengo que ser yo la que le recuerde que necesita su medicación. Y cuando le veo hacer mal la técnica de inhalación, uf, cada día enseñando a los pacientes a usar bien los inhaladores y mi propio hijo lo hace mal por prisa o vaguería. ;-(

Uno de los principales problemas al que nos enfrentamos todos los padres de niños asmáticos es el tabaco. El tabaco es un toxico, que inflama los bronquios y disminuye el rendimiento deportivo, además de todos los peligros potenciales que encierra. Pero no sólo si el paciente asmático fuma, también si está en un ambiente con humo se puede desencadenar una crisis. La educación sobre este tema es importantísima, recordarles las crisis anteriores y lo mal que lo han pasado, para que sean conscientes del peligro al que se exponen si fuman.

Con el tratamiento y el cuidado de los pacientes asmáticos, lo que se pretende conseguir es que hagan una vida completamente normal. Disminuir los síntomas, que no falten a sus actividades diarias, conseguir un buen descanso nocturno.

Para mantener sano el sistema respiratorio, hay que seguir una serie de recomendaciones, que sirven tanto para asmáticos como para el resto de la población:

  • Evitar el tabaco y el humo del tabaco
  • Evitar las infecciones respiratorias, con una correcta higiene de manos, ventilando la casa, cubriéndose la boca al toser/estornudar y administrándose vacunas si el médico así lo aconseja.
  • Evitar el contacto con sustancias irritantes
  • Practicar una actividad física de manera regular

Si eres padre de un niño asmático y quieres conocer más sobre esta enfermedad y sobre todo, quieres que tu hijo también sea consciente de ello y de que puede llevar una vida completamente normal, desde la Sociedad de Neumología Pediátrica nos recomiendan el cuento Busca a Guille.

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