No hay mejor lugar que los brazos de mamá

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Carreras de obstáculos y deporte en familia

¡Qué curioso! Cuando echo la vista atrás, recuerdo mis años del colegio y del instituto, cuando la educación física no me gustaba nada. Recuerdo que teníamos que hacer abdominales y refunfuñaba, recuerdo tener que correr alrededor del patio y hacer trampas cuando no me veían, recuerdo los momentos del deporte como uno de los peores. Con el paso de los años, que ya han pasado mogollón, mi concepto de deporte era el mismo. Algunas veces me apunté al gimnasio, he ido a centros con más o menos asiduidad, pero siempre acababa dejándolo. En estos centros he hecho de todo, pero nunca terminaba de engancharme. Y no hablemos ya de los deportes al aire libre, ni oír hablar de ellos…

Hasta hace unos años, en los que volví a retomar el deporte poco a poco. Primero fue el baile, que me encantaba y me sigue encantando. A la vez, abrieron un gimnasio cerca de casa y empecé a asistir; de vez en cuando y con pocas ganas, salía a correr y poco a poco, he creado un hábito. Ahora no entiendo mi vida sin deporte. Ya no solo las clases en el gimnasio, que me encantan, sino actividades al aire libre. Me compré unas zapatillas especiales para correr y salgo cuando puedo. Monto en bici de vez en cuando y tengo en mi lista de la compra cambiarla próximamente. Me encanta hacer ejercicios funcionales y HIIT (High Intensity Interval Training o ejercicios de alta intensidad a intervalos). Me pongo retos y metas y me encanta superarme a mí misma. Y lo mejor de todo esto es que mi hija empieza a seguirme encantada. Antes en mi zapatero sólo había botas y zapatos, ahora tengo una colección de zapatillas de deporte, una para cada disciplina.

Muchas tardes, cuando tengo que dejar a Sara en casa de los abuelos a dormir por cuestiones de trabajo, nos ponemos las zapatillas y nos vamos las dos corriendo, es poco más de kilómetro y medio, pero ella me acompaña encantada. Y luego yo vuelvo por donde he venido.

Y llegamos a la parte de las carreras de obstáculos.

El año pasado por estas fechas, un grupo de personas en el gimnasio se unió para apuntarse a una carrera de obstáculos que iban a hacer. Yo en ese momento no me vi preparada y lo dejé, pero se me quedó la espinita clavada y este año estaba pendiente, no podía dejarlo pasar.

Así que, desde hace unos meses, me puse a organizarlo todo. Nos hemos apuntado a la Farinato Race, que es una carrera de obstáculos que transcurre por zonas de campo y/o urbanizadas. En esta carrera en particular, había varias modalidades. Las competitivas, para la gente muy preparada que gusta de competir en estos eventos y luego había modalidad familia y modalidad libre con distintas distancias.

Cuando vi que había una carrera familiar de obstáculos, para niños mayores de 4 años y por grupos, ni lo dudé, hablé con unas mamis del cole a las que adoro y nos apuntamos en grupo, las “bad moms” en el que se apuntaron también mi sobrina y mi cuñado y algunas personas más. En total éramos 16 personas en el grupo familiar, una carrera de 3 km llena de obstáculos, en los que la idea era pasárselo bien, ayudarnos unos a otros y hacer deporte.

Farinato Family Day

La Family Day de la Farinato Race se llevó a cabo en Arroyomolinos, en el Centro Comercial Xanadú. En el grupo nos pintamos la cara todos iguales, nos pusimos la camiseta y a correr. La prueba se inició corriendo por la pista de nieve del centro comercial, todos riendo, subiendo y bajando, escurriéndonos y pasando allí dentro nuestro primer obstáculo, una pared vertical en la que nos fuimos ayudando para pasar. De la nieve salimos a la calle y llegamos al siguiente obstáculo, unas redes por las que había que trepar, pasar en horizontal y descender, toda una aventura. Luego corrimos por el campo, subimos y bajamos cuestas y llegamos a la zona de barro, donde Sara y mi sobrina salieron corriendo como locas para llegar antes y me tocó esprintar para cogerlas, jaja. Después de arrastrarnos por debajo de un camión, llegamos a unas pozas abiertas para la ocasión llenas de agua y barro, 4 pozas para ser más exactos, en las que había que entrar, atravesar y subir por una montaña de barro para llegar al agujero siguiente. Ya podéis imaginar cómo quedamos después de eso, fue divertidísimo. Varios obstáculos más, incluyendo alguno imposible de pasar para nosotras (subir cuerdas, hacer el monkey…) y llegamos al final, donde saltamos unas brasas y atravesamos la meta. Fue toda una experiencia. Felicitaciones, abrazos, risas y, sobre todo, la sensación de haber podido, de haberlo hecho juntas. Y la fiesta de después, eso también hay que tenerlo en cuenta, que nos quedamos por allí bailando y cenando hasta bastante tarde, comentando la experiencia. Vamos, terminamos encantadas, tanto, que mi hija y mi sobrina están como locas por repetir. Y mis mamis del cole están casi convencidas, en junio nos vamos a otra.

Farinato Family Day

Al día siguiente, llegó la carrera de los mayores, sí, porque a esa también me apunté. Este año estoy que lo doy todo. Farinato 5K, supuestamente 5 kilómetros de carrera de obstáculos. Digo supuestamente porque en realidad fueron 6.5 km. Las pruebas fueron las mismas que en la carrera del día anterior, mas unas cuantas añadidas para conseguir esos kilómetros de más. El trozo de nieve para mí fue el peor. Además de tener que subir y bajar corriendo varias veces las pistas, tuvimos que pasar por debajo de una alambrada, arrastrándonos. El dolor de congelación de los dedos fue horrible, no estábamos preparados para eso. Me faltaron unos guantes. Después, volver a salir a la calle, correr por el campo, distintos obstáculos que no había en la carrera familiar, cargar con troncos por unas cuestas, llevar sacos cargados de arena, más barro, más retos. Llegar a la meta agotada pero feliz, cansada después de casi 2 horas de carrera y ejercicio, pero con el subidón de adrenalina, con la sensación de haberme superado un poco más. Todavía hoy, un par de semanas después, sigo emocionada y pensando en la próxima.

Farinato 5K

Para mi gusto, falló un poco la organización de la carrera, demasiada gente en cada tanda. Tanto en la familiar como en la individual, los grupos de salida eran muy grandes. Eso hizo que al llegar al primer obstáculo se formase un tapón en el que nos tocó esperar un buen rato. La verdad, no es agradable esperar en la nieve en manga corta o esperar bajo un sol de justicia parados sin hacer nada. Lógicamente, según fue avanzando la prueba, la gente se iba dispersando y las esperas fueron menos. A lo largo de la carrera había puestos de avituallamiento en los que te daban agua, bebidas isotónicas y fruta y al final, más de lo mismo, me volví loca comiendo plátanos y frutos secos. Y medallas para todos, que me recuerdan cada día que lo conseguí.

Para la carrera es importante llevar ropa cómoda, mejor mallas largas en mi experiencia, porque en las zonas de arbustos te podías arañar las piernas. El segundo día hasta me puse calcetines largos, para que no se me metieran ramitas por las zapatillas. Calzado cómodo, de agarre, para correr por el campo. Camiseta deportiva que evapore el sudor, mejor toda ropa técnica, las camisetas y pantalones de algodón, al mojarse, absorben mucha agua y luego pesan más para seguir corriendo. Llevé guantes cortos para las zonas de agarre, con los dedos al aire, y en la zona de la nieve debería haber usado guantes más apropiados y manga larga, eso ya lo he aprendido para la próxima. Y protector solar, eso se me olvidó a mí y los dos días de la carrera nos dio el sol de manera brutal, tanto que hasta nos quemamos un poco por la zona de la frente y en los brazos tengo las marcas del sol de los dorsales. El resto, a elección. El pelo recogido es más cómodo. Y por supuesto, ropa de cambio para el final. En estos sitios suele haber zonas de ducha. Allí, nos quitamos toda la ropa sucia (bolsas de plástico imprescindibles, para guardar la ropa llena de barro), nos medio lavamos con el agua que estaba un poco fría, yo me lleve hasta toallitas húmedas para limpiarme bien antes de llegar a casa y nos vestimos para poder volver sin mancharlo todo. También es importante que la ropa que uses no sea nueva. Primero, por las rozaduras que te puede hacer el calzado. Y segundo, porque es bastante probable que algo se te rompa. En las zonas de las duchas vimos mucha ropa y calzado tirado en los cubos de basura. Y vete preparado para las pequeñas heridas y los moratones. Allí hay un puesto de socorro por si necesitas atención. Esta claro que no sales indemne de estas cosas. Pero esos hematomas, esos arañazos, esas agujetas al día siguiente, ese cansancio, son una prueba más de que podemos superarnos a nosotros mismos, una prueba de que si se quiere se puede, de que podemos sacar a la guerrera que llevamos dentro.

Farinato 5K

En conclusión, una experiencia única que estoy deseando repetir, ya tengo en la agenda distintas carreras de este estilo que va a haber próximamente. Me siento feliz, siento que he avanzado un pasito más en mi vida, en la que no tengo fijada una meta, pero de la que quiero disfrutar del trayecto. #yonomerindo

He vuelto a escribir

¡Hola a todos!¡Cuánto tiempo!

Llevo meses desconectada del blog y de las redes sociales, alguna pequeña publicación en Facebook o en Instagram de vez en cuando, pero poco más. Hoy me he conectado al blog y he visto que llevo sin publicar nada desde el verano, pero han pasado tantas cosas desde entonces…

Hacer un resumen de estos meses va a resultar un poco complicado, aunque lo intentaré.

He tenido y sigo teniendo unos problemas en casa de los que me encantaría hablar, pero no puedo. ¡Cuántas noches de desesperación he tenido ganas de sentarme y ponerme a escribir mis penas y dificultades, desahogarme contándolo todo! Pero no puedo, me han recomendado que mejor no hable de esto en público, por aquello de que nos conocen y quizás, ahora o en un futuro, pueda tener alguna repercusión. Pero estoy pasando unos momentos bastante complicados. Tanto, que la psiquiatra me ha puesto antidepresivos y ansiolíticos. Pero bueno, gracias a la medicación, las sesiones con la psicóloga, la familia y los amigos con los que puedo contar y alguna otra institución implicada, voy llevándolo cómo puedo, y esperando que las cosas se solucionen pronto.

Por otro lado, hace meses volví a cambiar en el trabajo, más bien, me cambiaron. Me cambiaron de servicio y de horario. Al principio, tener que trabajar por las tardes me hizo derrumbarme un poco. Y, además, en la planta de hospitalización de oncología. Cuando me dieron la noticia del cambio lo llevé bastante mal, ¿cómo iba a apañarme con los niños si tenía que trabajar de tarde? ¿Me iba a gustar el servicio? Pues bueno, después de los primeros días, en que cuesta adaptarse a los cambios, me encantó. Tanto es así, que tras un mes en horario de tarde en onco, me propusieron volver a mi antiguo servicio y lo rechacé. Ya llevo varios meses trabajando aquí y me encanta. Sé que, para mucha gente, sobre todo personas que no trabajan en el ámbito de la salud, es difícil de entender que se pueda trabajar con personas que están muy enfermas y muchas de ellas, en las últimas etapas de sus vidas. Es duro, está claro y hay personas que duelen más que otras, la gente joven, las personas con un carisma que te hacen quererlas desde el primer momento, tener que perderlas cuesta y a veces te vas a tu casa con la pena. Pero también me voy a casa reconfortada, con la seguridad del trabajo bien hecho, con la tranquilidad de saber que he podido acompañar a los pacientes y a sus familias en unos momentos duros, saber que no han sufrido, que las he reconfortado, que he hecho todo para minimizar el trauma. Es increíble cómo la gente agradece los pequeños gestos en estos duros momentos. Y eso te hace valorar la vida un poquito más, las pequeñas cosas, los pequeños momentos. Me encanta mi trabajo, me encanta ser enfermera y ayudar a la gente. Sigo con la reducción de jornada, así que intento trabajar festivos, fines de semana y noches, para poder dejar a Sara en casa de los abuelos esos ratos, pero luego poder disfrutar de ella el resto del día o del fin de semana. Indudablemente, preferiría trabajar por la mañana, pero de momento, no llevo mal el horario ni ella tampoco. Estoy muy feliz en el terreno laboral, me encanta ir a trabajar.

Resumen de mi estudio para las oposiciones

Y siguiendo con el tema trabajo y horario, están las oposiciones. Uf, madre mía, qué desanimada estoy. Me apunté a la academia, que, por cierto, me costó un dineral, con muchas ganas de estudiar y de prepararme. Pero según iban pasando los meses, me fui desinflando. Quizás es por la rabia de saber que, para aprobar una oposición de enfermería, pesan más conocimientos que nada tienen que ver con la profesión que la propia experiencia. Es cierto que dentro del ámbito de la salud hay distintas disciplinas. Es cierto que hay enfermeras que no ejercen de cuidadoras, si no de investigadoras, de directivas, de estadistas, de estudiosas. Las respeto, evidentemente y si les gusta su trabajo, las admiro por ello. Pero la realidad es que la inmensa mayoría de las enfermeras trabajamos de cara al cuidado directo del paciente. Según los últimos estudios y datos de anteriores oposiciones de enfermera, los temas que más peso han tenido en otros exámenes y que más interesa dominar para aprobar estas son: investigación, metodología enfermera, gestión, planificación, calidad, atención primaria, ética y legislación, demografía… Y en cambio, temas reales de la enfermera, como técnicas de enfermería, cuidados del anciano, del recién nacido, digestivo, ginecología, urgencias, infecciosas…van disminuyendo su importancia. Así que cuando empecé a ir a la academia y a hacer simulacros de anteriores exámenes, en los que la mayoría de las preguntas tenían que ver con temas que nunca había usado, que me resultaban complicados y desconocidos, y en cambio, temas reales del día a día, conocimientos necesarios para prestar un buen cuidado a nuestros pacientes casi no se tenían en cuenta, me fui decayendo. Me cuesta entender que se valore más este tipo de conocimientos para una oposición general de enfermería que la propia experiencia o el conocimiento innato de la profesión. Así que poco a poco, lo he ido dejando, he ido aparcando el estudio de algo que no me gusta y no me entra por otras cosas más importantes que hacer. Sé que es un error, que después de tantos años trabajando tengo muchas posibilidades de sacar la plaza, pero mentalmente no me veo preparada. Quedan un par de meses para el examen y como no me entre una neura a última hora, que por otro lado será absurdo, no creo que haga mucho.

He vuelto a retomar el deporte, que había aparcado un poco por estudiar. Bueno, nunca lo dejé del todo, pero ahora llevo unos meses más en forma que nunca, voy al gimnasio dos o tres veces por semana e intento salir a correr al menos un día. Incluso me he apuntado a una carrera de obstáculos en abril, ya os contaré. Hacer ejercicio físico me resulta estimulante, me despeja, además de los beneficios que tiene para la salud.

En diciembre se me estropeó el coche, una avería gorda de esas de 1000€ la reparación. Le di muchas vueltas a gastarme tanto dinero en un coche más o menos antiguo y al final, me lie la manta a la cabeza y el día de Nochebuena estrené coche nuevo. Uno bastante más pequeño, antes tenía un monovolumen de 7 plazas, pero siendo sincera conmigo misma, ya no necesito tanto coche, al final, el 99% de las veces vamos Sara y yo solas. Así que ahora tengo uno muy mono, con todos los extras y seguridades del mercado y tanto Sara como yo estamos contentísimas. 

Los niños se siguen haciendo mayores, Lucas tiene 17 años y Sara 7, el otro día fue su cumple, en unos días os cuento la fiesta. Y bueno, ellos crecen y el resto también, que yo cumplí 44 hace unos meses.

Ah, y una cosa emocionante. El 5 de mayo nos vamos de viaje a Disneyland Paris. Mi hermana y yo con las dos niñas. Podéis imaginar cómo estamos de emocionadas las 4, no sé si estamos más contentas las niñas o las mayores, jeje. Tenemos el viaje contratado desde noviembre y vamos contando los días que faltan. Ya están todos los preparativos, sólo queda que llegue y disfrutar. Ya os lo contaré también.

Las circunstancias de la vida me han enseñado a vivir el momento. Por eso disfruto cada día todo lo que puedo. Intento hacer muchas cosas de ocio con Sara. Salimos, vamos a conciertos, a teatros, a correr o montar en bici. Lo de Disneyland es un desembolso grande, pero la verdad es que, desde noviembre, pagando poco a poco cada mes, se hace llevadero.

El musical El Mago de Oz en el Teatro Maravillas es altamente recomendable

También salgo bastante más que antes, a cenar y a disfrutar con las amigas. Algunos días de diario, cuando Sara ya está dormida y su hermano está en casa para hacer de canguro, me lo dedico a mi. Es importante tener tiempo para una misma y compartirlo con las amigas se vuelve indispensable. Hablar con otras mujeres, compartir momentos ante una taza de café por las mañanas o ante una cena, te da otra perspectiva de la vida, te hace sonreír. Las amigas son esas personas con las que puedes contar en los buenos y en los malos momentos y la amistad hay que cuidarla.  Aunque no hay tiempo para hacer todo lo que me gustaría, intento mantener esas amistades que llevan ahí toda la vida, amigas del instituto a las que veo menos de lo que me gustaría. Y cultivar amistades nuevas, por supuesto. Y cuando puedo, viajo. En enero estuve en Tenerife y hasta tuve suerte con el tiempo y pude ir un día a la playa.

Seguro que me quedan cosas en el tintero de estos meses, pero así, en resumen, es lo más importante. Me gustaría retomar algo de tiempo para el blog, para seguir contando cosas de mi día a día, de mis preocupaciones e inquietudes, a ver si saco tiempo. De momento, prometo hablar del cumple de Sara en unos días.

Muchas gracias a todos y a todas por estar ahí, por seguir compartiendo publicaciones del blog, por seguir leyendo cosas que publiqué hace mucho tiempo. Me hace muchísima ilusión cuando veo que alguna de mis publicaciones sigue activa, cuando alguna persona me escribe para decirme que me echa de menos, gracias a todos por estar ahí. Besazos.

Mis rutinas de ejercicios: Bodypump

Volvemos con el momento deportivo. Y hoy voy a hablarte de las clases de Bodypump, rutina que repito entre dos y tres veces a la semana.

Hace un tiempo probé una clase, pero no me gustó y lo aparqué, hasta el año pasado, antes del verano, sería el mes de abril o así, cuando junto a una amiga, volví a entrar a una clase de Bodypump y desde entonces, no puedo dejarlo.

Bodypump es una clase dirigida por un profesor. En estas clases se utiliza una barra y discos de distintos tamaños, así como un step. Y música, esta no puede faltar en la clase.

bodypump

Material necesario para una clase de bodypump

Durante una clase de Bodypump, que dura entre 45 y 60 minutos, se entrenan los principales grupos musculares, lo que mejora la fuerza, la resistencia, tonifica los músculos y hasta mejora la densidad ósea.

En las primeras clases, hay que usar poco peso, con más motivo si no estás acostumbrada a entrenar. Lo ideal de las primeras veces es empezar con discos de 1.25 o 2.5 kilos e incluso, no hacer la clase entera. Con el tiempo, según vayamos adquiriendo fuerza y resistencia, vamos aumentando los pesos.

Las clases y la música no son aleatorias. Cada determinado tiempo, dos o tres meses, la clase cambia y cambia el entrenamiento. Durante unos meses, la música, los ejercicios, las repeticiones serán los mismos, luego la coreo cambia y vuelta a empezar.

Así es una clase general de Bodypump:

Calentamiento – Para empezar, ponemos un peso medio en la barra (yo ahora pongo un disco de 5 kilos a cada lado) y al ritmo de una canción y siguiendo las instrucciones del profesor, calentamos y ejercitamos todo el cuerpo.

Sentadillas – En este track se aumenta el peso, yo uso 7.5 kilos a cada lado, es el grupo muscular más fuerte de toda la clase. La barra se coloca en la espalda, debajo del cuello, pero apoyada en el músculo, nunca en las vértebras. Mediante la realización de sentadillas con distintas repeticiones e intensidades, se trabajan cuádriceps y glúteos.

Pecho – Bajamos el peso, yo uso 3.75 kilos por lado y nos tumbamos en el step. Con la barra arriba y los brazos estirados, bajamos y subimos la barra a distintas velocidades. Pero no solo eso, también hay partes de la canción en la que, desde el suelo y con las manos abiertas en el step, se realizan fondos, trabajando con nuestro propio peso corporal. Este ejercicio fortalece el pectoral y también el deltoides.

Espalda – Uso el mismo peso que en el pecho. Con la espalda recta, la barra se desliza por los muslos, dejando el peso muerto. También se hace remo con la barra, remo vertical y levantamiento de la barra por encima de la cabeza (cargadas). A veces, este ejercicio se realiza solo con discos sueltos de gran peso. Aquí se trabajan los músculos de la espalda, como el trapecio, el dorsal ancho, y también algo de glúteos y deltoides.

Tríceps – Solemos hacerlo con disco, normalmente uso uno de 5 kilos. Se realizan flexiones-extensiones con los tríceps y también fondos con el step, haciendo uso del propio peso corporal.

Bíceps – La rutina se puede hacer con discos sueltos o con la barra con peso, yo, 3.5 kilos a cada lado. Se realizan flexiones de codo, con distintas repeticiones y a distintos tiempos. Hay programas que unen el bíceps y el tríceps en una sola canción, siendo la clase más corta en tiempo.

Lunge – No sé cómo traducir esta palabra, significa “estocada”. El ejercicio se realiza con una pierna delante y la otra detrás, los pies bien apoyados en el suelo y se hacen sentadillas, intentando llegar con la rodilla de atrás lo más abajo posible. De este modo se ejercitan cuádriceps y glúteos. Se puede hacer sin peso o con discos en la misma mano que la pierna que está atrás.

Hombro – Llegados a este punto, ya estoy agotada. Suelo empezar la canción de hombro con discos de 2.5 kilos en cada mano, pero a veces me toca bajar de peso. Hay muchos ejercicios diferentes para ejercitar el hombro, como hacer elevaciones frontales o laterales. Con esto se ejercita el deltoides y el trapecio superior.

Abdominales – Dependiendo de la coreo del mes, los abdominales cambian, haciendo los de toda la vida, plancha, abdominales laterales, levantamiento de piernas…siempre al ritmo de la música.

Estiramiento – Es la última canción de la clase, para estirar todos los músculos y relajarlos.

Las primeras clases pueden resultar un poco abrumadoras, por todo el material que hay que preparar y los cambios continuos de peso durante la clase. Al entrar, cogemos todo lo necesario y nos buscamos un sitio en la sala, con espacio suficiente para poner el step y para poder hacer fondos en el suelo. Necesitamos, además de la barra, discos de distintos pesos y el step, una botella de agua y una toalla. En un par de clases, pillas la rutina a seguir y vas conociendo tu propio cuerpo, hasta dónde puedes llegar, los pesos que necesitas. Cuando después de un tiempo y unas cuantas clases, notes que determinado ejercicio te ha resultado sencillo, será hora de aumentar un poco el peso en la siguiente clase.

Es cierto que hago bastante ejercicio desde hace unos dos años. Y en este tiempo he ido notando cambios en mi cuerpo. Además de perder grasa, con las clases aeróbicas que realizo, como baile o spinning, he notado cómo muchos de mis músculos están más definidos. Lo he notado principalmente en las piernas, los glúteos y los brazos, ahora empiezan a tomar forma, a marcarse un poco los hombros. En esta foto, estoy un poco forzada, pero se nota cómo ha cambiado la cosa en comparación con esta otra de hace año y medio.

Bodypump

Febrero 2018 / Septiembre 2016

Me encantan estas clases y me encanta ver la evolución de mi cuerpo.

Y tú, ¿qué ejercicios haces?

Nuestro nuevo Sistema de Retención Infantil

Después de 5 años y medio viajando en sentido contrario a la marcha, la forma más segura de viajar en coche, hemos tenido que decir adiós a esta opción, y no por cuestión de gusto, precisamente. Sara ha seguido creciendo y nuestra última silla se le ha quedado pequeña.

Desde que nació ha viajado a contramarcha. Los primeros meses lo hizo en una Concord Ultimax con Isofix, un grupo 0/1.

A contramarcha en un grupo 0-1 con 6 meses

Concord Ultimax

Cuando tenía unos 2 años, y la Concord se le empezó a quedar pequeña por estrecha, que no por peso, compré una Klippan Triofix, que permite viajar ACM hasta los 18 kilos y en sentido a la marcha hasta los 36 kg. Esta silla la mantuve un año en mi coche, hasta que llegó a los 18 kg. En ese momento, la coloqué en el coche de los abuelos y ocasionalmente, en el de la tía, en sentido a la marcha, para pequeños desplazamientos por ciudad, como cuando surge la necesidad de llevarla/traerla del colegio.

a contramarcha con 3 años

Klippan Triofix

Y para mi coche, volví a cambiar de SRI. Pero como me negaba a ponerla en sentido a la marcha, busqué y encontré que sigue habiendo sistemas ACM hasta los 25 kilos. Así que invertí en mi Axkid Minikid, que hemos usado 2 años y medio más.

Axkid Minikis

Axkid Minikid Así ha crecido con el uso de la silla

Pero Sara ha decidido seguir creciendo, mira por dónde, ya pesa 25 kilos y por altura, el respaldo de la Minikid no daba más de sí. Así que llegó el momento, esta vez ya sí, de cambiar la silla e ir en sentido a la marcha.

Evidentemente, he vuelto a hacer un estudio sobre sillas, y no precisamente mirando los rankings del RACE, donde puntúa lo mismo la seguridad que la facilidad de limpieza de la tapicería… Es vergonzoso que sillas que, en las pruebas de choque, sólo reciben una puntuación aceptable, estén en los primeros puestos de este “ranking” porque la facilidad de uso o la ergonomía le han subido la nota. Tampoco me he fiado de páginas donde venden sillas a favor de la marcha con escudo como lo más seguro del mercado. Quería una silla segura de verdad.

A la hora de cambiar de SRI, hay que tener en cuenta una serie de factores muy importantes, como

  • Que la silla se adapte a las medidas de nuestro hijo y de su futuro. Es decir, tiene que ser una silla adaptable y que crezca, no nos interesa tener que cambiar de silla en unos años, seguramente, esta sea la última silla que compremos.
  • Que sea fácil de sujetar al coche
  • Que tenga protecciones laterales contra impactos. El cuello y la cabeza son las zonas más vulnerables del cuerpo de nuestros hijos, y las primeras que entran en contacto con la silla en caso de impacto lateral. Según la nueva normativa del 2017, ningún niño menor de 125 cm debe viajar sin respaldo.
  • Que el cinturón del abdomen quede bien guiado una vez sentado el niño, colocado en la parte alta del muslo, encima de la pelvis, no en el abdomen. Muy buen artículo este de Retensión Infantil para leer el motivo por el cual esto es tan importante.
  • Que el niño permanezca bien sentado incluso dormido, que no se escurra hacia abajo.

Son un montón de premisas importantes a la hora de elegir una silla, pero está claro que, por la seguridad de nuestros hijos, hacemos cualquier cosa, así que hay que investigar. Hay varias sillas grupo 2/3 buenas en el mercado, que cumplen con estas características y que no aparecen en la web del RACE, qué raro…

Después de mucho pensar investigar y dar vueltas, consultando con expertos, al final me decidí por la Takata Maxi.

Takata Maxi

Takata es una marca que comenzó desarrollando y fabricando sistemas de protección en los vehículos, como cinturones de seguridad o el primer airbag, producido en serie en el mundo, en 1981, junto a Mercedes Benz y que, hoy, fabrica SRI con altas prestaciones.

La Takata Maxi es una silla grupo 2/3 que puede fijarse al coche con el cinturón o con Isofix. “Cuenta con reposabrazos acolchados, guía del cinturón con tensado automático, ajuste del tamaño adaptable e innovadora tecnología de seguridad AIRPAD que genera una perfecta protección para el área de la cabeza y el cuello. Estas almohadillas de aire estáticas se fabrican del mismo tejido que los airbags de vehículos y encierran un espacio relleno de aire y espuma. Igual que un airbag, actúa como medio de protección ante un choque entre el menor y la silla infantil. En particular, en caso de impacto lateral, las cargas que se ejercen sobre el cuerpo del menor se reducen notablemente por la suave amortiguación generada. Junto con el efecto protector, esta tecnología de seguridad patentada brinda una mejora del confort para el niño mediante una suave almohada.”

Viajar de espaldas a la marcha durante más de 5 años tenía que notarse, y ahora, al poner a Sara de frente, me he encontrado varios problemas.

La silla está colocada detrás de mi asiento, no he podido colocarla en el centro como iba antes, porque al ser más alta, me restaría visibilidad. Al ir sentada al lado de la puerta, le han parecido una novedad los elevalunas eléctricos, hasta el punto de pasarse el camino subiendo y bajando la ventanilla. A mí me molesta mucho viajar con las ventanillas bajadas, por el ruido que entra y porque pueden entrar bichos, así que en cuanto la toca un poco, lo noto enseguida. Pero no solo por la molestia de los ruidos, me parece peligroso que baje la ventanilla y vaya a sacar un brazo o la cabeza, con el consiguiente riesgo. Terminaba usando el bloqueo para niños, que bloquea ventanillas y puertas a la vez, pero tampoco me siento cómoda, pensando que, en caso de accidente, no podrían abrir las puertas desde dentro, llamadme exagerada cauta (aunque me han dicho que hay un mecanismo de seguridad que, en esos casos, desbloquea las puertas, pero no sé si es cierto. Si sabéis algo al respecto, me gustaría escucharos 😉). Después de casi dos meses de viajar en el sentido a la marcha y de muchas charlas, conversaciones y algún que otro castigo, parece que por fin ha entendido que eso no se toca, y si alguna vez quiere bajarla, me pide permiso.

El otro problema que hemos tenido y que persiste, es que se marea. Mirad que gracia, años escuchando oír a la gente decir que la niña seguro que se mareaba por ir de espaldas y va y se marea ahora. Imagino que será la falta de costumbre, la nueva visibilidad que le confiere este cambio, el hecho de tener más movilidad, no lo sé con seguridad, pero desde el cambio, cada vez que nos movemos un poco, se marea, y hablo de trayectos de media hora. De momento, lo vamos llevando, se le suele pasar bajando un poco la ventanilla (que contradicción) y cerrando los ojos, para descansar la vista.

El último problema que veo al cambio de sentido es que siento que ha disminuido la seguridad. Ya no solo por el hecho de que al ir de espaldas se viaja más seguro, sino porque, al no ir sujeta con el arnés de 5 puntos, tiene mucha más movilidad y se pasa el camino moviéndose de un lado a otro, sacando la cabeza y el cuerpo del respaldo, agachándose al asiento y hasta al suelo a coger cosas… No hace falta que os diga que me entra de todo cada vez que la veo moverse de la postura correcta y le doy unas cuantas voces histéricas. Pero en este caso, por más que se lo he explicado, no consigo que viaje quieta ni una sola vez.

Pues este ha sido nuestro cambio de este verano. Y vosotros, ¿hasta cuándo habéis llevado al peque de espaldas y qué tal ha sido el cambio? ¿Habéis encontrado problemas como los míos?

La Salud bucodental empieza desde el nacimiento

El número de caries en los niños ha aumentado drásticamente. Esto es debido a la cantidad de azúcares que ingieren. No solo en golosinas y chuches, también en muchos alimentos como zumos, bollerí­a, batidos, pan de molde…. Hemos normalizado la caries en nuestras vidas. Pero, ¿nos paramos a pensar realmente todo lo que puede implicar una caries? En el mejor de los casos, el niño colaborará y se le podrá realizar una pulpectomía en la pieza de leche. En casos peores, sobre todo cuando son muy pequeños, habrá que optar por una anestesia general para arreglar esa caries. Con los peligros que conlleva. Si la caries se produce en una pieza definitiva (recordemos que con 6 años aparecen los primeros molares definitivos), habrá que hacer un empaste o una endodoncia si la caries afecta el nervio. Y de ahí a poder perder la pieza, no va mucho.

No, no soy una exagerada. A mi hijo mayor le falta una muela. Lleva desde los 6 meses de edad tomando corticoides para su asma de difí­cil control, de forma más o menos continua. Algunos corticoides cuentan con un pH bajo y pueden afectar a la superficie mineralizada de los dientes. Está demostrado que el uso de medicamentos para el tratamiento del asma por vía inhalatoria,  se relaciona con reacciones adversas a nivel dentario como la erosión y/o caries dental, gingivitis, halitosis, xerostomí­a y candidiasis.  En estos 15 años, ha pasado por empastes, pulpectomías y hasta una endodoncia. Unos años después, la muela de la endodoncia se rompió y no se pudo salvar. Desde hace un año lleva un aparato para mantener el espacio de la muela perdida y poder ponerle un implante cuando sea mayor de edad. Y todo eso a pesar de haber tenido una correcta higiene dental…o no, quizás con él no estuve tan pendiente cuando era pequeño. Ahora, cada 6 meses vamos a revisión. Y con la pequeña también lo hago.

Salud Bucodental

Para prevenir caries y otros problemas dentales, debemos empezar a crear hábitos de higiene desde que nacen. Con una gasa solo mojada en agua, limpiaremos las encí­as, el paladar y la lengua. Basta con hacerlo una vez al dí­a, en el momento del baño, por ejemplo. De este modo, comenzaremos a instaurar el hábito.

Una vez que aparece el primer diente, limpiaremos dos veces al dí­a con una gasita. A partir del año, se comenzará con cepillo adecuado a su edad, sin pasta de dientes. Podemos mojar la gasa o el cepillo con colutorios de flúor, siempre de marcas de confianza, no de supermercados. A partir de 2 años y hasta los 6, se usar pasta con flúor (1000 ppm), tres veces al dí­a. Después, una pasta dentífrica con dosis de flúor de adultos. Ante la duda de muchos padres sobre si usar pasta de dientes o colutorio en los niños pequeños, que no saben escupir, la recomendación es que sí­ se usen. El colutorio lo usaremos sólo para mojar el cepillo. Y la cantidad de pasta de dientes que debemos emplear es mí­nima. En niños pequeños, como un grano de arroz; en niños más mayores y adultos, como un guisante. En caso de ingestión accidental, la cantidad ingerida es mí­nima y es mejor el beneficio que aporta.Collage PicMonkey

Además de crear unas rutinas con respecto a la higiene dental, es importante una buena educación en salud bucodental. Los padres somos los responsables de esto. Los niños aprenden por imitación, lavarse juntos con ellos, dejarles que jueguen con el cepillo cuando son pequeños, ayudará a crear estas rutinas.

Los dientes deben lavarse 3 veces al dí­a, durante al menos dos minutos. Siempre antes de acostarse hay que lavarse, no pueden irse a la cama con los dientes sucios. Hay microorganismos acidógenos que forman ácidos a partir de diferentes sustancias o alimentos de nuestra dieta, como los carbohidratos, lo que se traduce en una caída del pH en la superficie dentaria. Esto favorece la desmineralización de los tejidos duros de la cavidad bucal. Después del lavado de dientes, nunca dar nada de comer a los niños, un biberón, un vaso de leche; en estos casos, los dientes deben lavarse de nuevo.

Es recomendable una revisión anual desde pequeños. De este modo, nos aseguramos que su dentadura está bien y el niño se acostumbra a acudir al dentista, así­ no lo vive como algo traumático.

Tanto en niños como en adultos, existe una evidencia científica de que los cepillos eléctricos limpian más y mejor. En el caso de los niños es incluso más recomendable, pues, aunque se distraigan y pierdan el tiempo, las rotaciones del cepillo están actuando sobre la superficie del diente.

Oral B

Oral B y Disney España se han unido para hacer que la tarea del cepillado sea más amena y divertida. Con Oral B Stages, y sus personajes Disney favoritos, lavarse los dientes es una experiencia divertida. Juntos han creado la app Magic Timer, un método para que se cepillen durante más tiempo.

Mis rutinas de ejercicio: Baile

Hace algo más de un año que decidí ponerme a dieta y perder algún kilillo que me sobraba. Como ya os comenté aquí, perdí 7 kilos en 3 meses, sin hacer grandes esfuerzos, sólo cambiando mis hábitos de alimentación. Después de esos tres meses, dejé de hacer dieta, pero no de alimentarme bien. En casa he cambiado mi forma de cocinar y, sobre todo, de comprar. He dejado de comprar muchísima comida preparada y sólo compro alimentos. Parece lo mismo, pero no lo es; Los alimentos son los productos frescos (carne, pescado, frutas, verduras) que cocinamos en casa y transformamos en comida. Lo bueno de los alimentos es que no tienen azúcares o grasas añadidas, con lo que cocino más sano. Es por eso, que además de perder 7 kilos mientras estaba con la dieta, desde que como mucho más sano, he seguido perdiendo algo de peso y ahora estoy mucho mejor que antes de los embarazos.

Pero no solo la dieta ha obrado sus milagros. También hace algo más de un año que empecé a hacer ejercicio con regularidad. Siempre he hecho alguna cosa, pero me cansaba rápidamente. Ahora, si no hago deporte, siento como que me falta algo. Y no sólo hago un tipo de deporte, hago un montón de cosas.

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Dos veces por semana voy a clases de baile. A primeros del año pasado iba a alguna clase suelta de zumba en el gimnasio en el que estoy apuntada. Me lo pasaba genial bailando una hora en clase y aprendiendo distintas coreografías. El problema era que los profesores cambiaban mucho en el gimnasio y había que adaptarse a una nueva forma de dar las clases. Además, al gimnasio voy por las mañanas, lo que dificultaba aún más que coincidiese una mañana libre con una clase. Por ese motivo, bailaba menos de lo que me gustaría.

Hasta hace unos meses. Sara va dos días en semana a clases de baile en una academia que tenemos cerca de casa. Ella disfruta muchísimo, se lo pasa de maravilla y hasta hacen actuaciones en las que, evidentemente, a mami se le cae la baba. Un grupo de mamás del baile nos juntábamos para tomar café mientras las niñas bailaban y se nos ocurrió la idea de poder bailar nosotras a la vez que las niñas. Hablamos con la directora del centro, nos buscó una profe y dicho y hecho, ahora tenemos grupo de baile de mamás.

Voy dos tardes a la semana y siempre estoy deseando que lleguen esos dos días. Por las mañanas meto la bolsa del gimnasio en el maletero, antes de irme a trabajar y así voy directa y me cambio allí.

Y ¿en qué consisten las clases de baile?

Por lo general, calentamos y estiramos un rato al ritmo de la música. Después, y a petición de todas las chicas de la clase, hacemos unos 10 minutos de acondicionamiento físico. Hay días que hacemos abdominales, otros hacemos glúteos, piernas o brazos, vamos cambiando. Ideal el ejercicio físico. Y luego llega el momento de bailar y bailar. A ritmo de las canciones del momento, vamos aprendiendo coreografías, cada semana vamos mejorando y nos lo pasamos de maravilla. Los bailes son estilo zumba, aerodance y hasta old school, una mezcla de varias disciplinas.

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Es más, hasta ¡estamos haciendo una coreografía muy bien montada para hacer una exhibición junto a las niñas a finales de curso!

Me encanta bailar. Es cierto que no lo hago de maravilla, ni muchísimo menos, pero la música me anima un montón. La hora de clase se me pasa volando, me paso la clase sonriendo y, sobre todo, haciendo muchísimo ejercicio físico, cuidando mi salud, que es lo que importa. Hacer deporte con regularidad mejora nuestra salud.

Hemos probado Cabify Baby

Yo siempre me muevo en mi coche por todas partes, por aquello de llevar a Sara en su Sistema de Retención Infantil (SRI), a contramarcha todo el tiempo que pueda. Por suerte, en muy pocas ocasiones he necesitado usar un coche que no fuese el mío. En algunas ocasiones, Sara tiene que ir en el coche del abuelo o de la tía, pero ambos coches tienen instalado un SRI del grupo 2, que, aunque no vaya a contramarcha, es adecuado para su altura, edad y peso.

Solamente en una ocasión, me encontré sin coche y con necesidad de desplazamiento. Fue con motivo de dejar el vehículo en el taller, durante unas pocas horas, pero justo me surgió un imprevisto en ese momento y tuvimos que pedir un taxi. Y ¡oh sorpresa! El taxi no tenía SRI.

Aunque por ley, es obligatorio viajar con un SRI adecuado al hacer uso del transporte, los taxis no tienen obligación de llevar sillas para bebé. Dejando de lado la cuestión monetaria, en la que nos puede caer una multa por llevar un bebé en un taxi sin Sistema de Retención Infantil, lo más importante es la seguridad de nuestros hijos. Digo yo, si en mi coche y en el resto de los coches de la familia, Sara viaja segura, ¿por qué motivo exponerla a una lesión potencial por viajar en un taxi sin la correspondiente seguridad?

Hace unos días conocí la existencia de Cabify. Cabify es la solución para moverte por la ciudad con coche y conductor privado. A diferencia de pedir un taxi, no importa la ruta que tome el conductor o el tiempo que tardemos en llegar a nuestro destino, el precio se calcula según el número de kilómetros entre el origen y el destino. Existen diferentes tipos de coches, pero lo mejor, es que Cabify tiene a nuestra disposición Cabify Baby. Con Cabify Baby, los vehículos están adaptados con Sistemas de Retención Infantil, supuestamente de todos los grupos.

La idea me pareció muy buena para momentos en los que no podamos desplazarnos con nuestro vehículo, así que me descargué la APP y con un código que me facilitó Madresfera, nos dispusimos a probarlo.

En principio, el hecho de solicitar el coche a través de una aplicación, me resultó de los más cómodo. Y, sobre todo, el poder reservar el vehículo con antelación, de modo que el día antes de usarlo, pedí el coche para que me recogiese en la puerta de casa. Hubo una cosa que me llamó bastante la atención. Al solicitar el vehículo Baby, poniendo punto de partida y de origen, en ningún momento se preguntaba qué tipo de SRI iba a necesitar. Teniendo en cuenta que hay 4 grupos de SRI distintos, me pareció bastante extraño que los coches llevasen los 4 tipos en el maletero. Lo lógico sería poder elegir desde la misma APP el SRI que necesitamos. Como había una casilla para observaciones, puse la edad y el peso de mi hija y el tipo de SRI que necesitaba. Un mail de confirmación me avisó que al día siguiente tendría el coche en la puerta.

Unos 15 minutos antes de la hora prevista, el conductor estaba esperándonos en la puerta, la app de Cabify me avisó de ello. Antes de bajar, sabía el modelo, color y matrícula del coche y hasta el nombre de nuestro conductor. Muy amablemente, el conductor nos abrió la puerta y…me encontré con la primera pega. La silla que llevan es un grupo 1/2/3, es decir, una silla que se adapta (supuestamente) desde los 9 a los 36 kg. Dejando de lado que en una misma silla podemos montar a una amplia franja de edad, es evidente que en cuanto a seguridad se refiere, una silla que quiera abarcar tanto no puede dar lo mejor de sí. Es imposible que una silla se adapte correctamente para proteger a un bebé de 9 kilos (menos de 1 año) que a un niño de 36 kilos. El conductor no sabía muy bien cómo funcionaba la silla y pretendía que Sara metiese los brazos por los arneses, donde la niña ya no cabía. Al final, le convencí que, por su altura, deberíamos usar la silla como un grupo 2, sujeta con el propio cinturón del coche. Pero, de nuevo, el conductor no sabía cómo regular la altura del cabecero de la silla (le quedaba muy pequeña) y tuve que terminar yo adaptándola a nuestras necesidades.

cabify

Dejando de lado el inconveniente de la silla, el resto del uso fue bastante agradable. Un coche muy nuevo y muy limpio, disponibilidad de botellas de agua en cada trayecto sin coste, revistas, podíamos elegir la emisora que queríamos escuchar (la última vez que tomé un taxi, nos tocó ir todo el camino escuchando una emisora de fútbol), cualquier petición es escuchada.

Personalmente, la idea de Cabify me ha gustado en comparación con los taxis, por ejemplo, en la limpieza, el trato, el precio fijado de antemano y el hecho de poder llevar a un niño con un SRI. Pero, a mi entender, tiene bastante que mejorar:

  • Si necesitamos un grupo 0, no se puede pedir el coche de manera inmediata, hay que solicitarlo al menos con una hora de antelación y ponerlo en el espacio reservado para comentarios. Solicitar un coche con un grupo 0 supone un incremento de 5€ sobre el precio final. Igual que si solicitamos una segunda silla, también lleva este suplemento y hay que solicitarlo al menos una hora antes.
  • El tipo de SRI que llevan me parece adecuado para niños a partir de 4 años, que pueden viajar en sentido a la marcha en un grupo 2, sujetos con el cinturón de seguridad del propio coche. Para niños más pequeños, la solución que ofrecen me sigue pareciendo poco segura. Evidentemente, mejor esto que llevar al niño sin sistema de retención.
  • Los precios, dependiendo de lo que necesites, no son muy baratos. En Madrid capital es más barato que en la periferia, por ejemplo, con una gran diferencia y no entiendo el motivo, pues mi conductor me comentó que él se movía sobre todo por la zona sur de Madrid. Además, tienen unas tarifas mínimas, que también son más caras en la provincia. Por ejemplo, el trayecto que realizamos nosotras no superaba los 6€, pero debido a los importes mínimos, nos costó 15€, lo que me parece bastante caro para un trayecto tan corto. Seguramente, compensará para distancias más grandes.
  • Las reservas por anticipado también tienen un coste, el importe mínimo sube si elegimos este tipo de reserva.
  • Aunque tenía un código de regalo para probar la aplicación, desde la app me cobraron el importe del servicio, aunque posteriormente me lo devolvieron sin ningún problema.cabify2

A pesar de que el servicio Baby puede mejorar, desde luego, si necesito volver a desplazarme con la niña en un coche que no sea el mío, optaré por este servicio en vez de por un taxi, por llevarla con un Sistema de Retención Infantil.

Si quieres probar Cabify Baby con un descuento de 6€, el proceso es muy sencillo. Sólo tienes que descargarte la APP desde aquí si tienes IPhone o desde aquí si tienes Android. Al darte de alta, en el apartado promociones introduce el código     DIANAM1633         y listo. Si lo usas, me encantaría conocer tu sincera opinión.

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