No hay mejor lugar que los brazos de mamá

Después de 5 años y medio viajando en sentido contrario a la marcha, la forma más segura de viajar en coche, hemos tenido que decir adiós a esta opción, y no por cuestión de gusto, precisamente. Sara ha seguido creciendo y nuestra última silla se le ha quedado pequeña.

Desde que nació ha viajado a contramarcha. Los primeros meses lo hizo en una Concord Ultimax con Isofix, un grupo 0/1.

A contramarcha en un grupo 0-1 con 6 meses

Concord Ultimax

Cuando tenía unos 2 años, y la Concord se le empezó a quedar pequeña por estrecha, que no por peso, compré una Klippan Triofix, que permite viajar ACM hasta los 18 kilos y en sentido a la marcha hasta los 36 kg. Esta silla la mantuve un año en mi coche, hasta que llegó a los 18 kg. En ese momento, la coloqué en el coche de los abuelos y ocasionalmente, en el de la tía, en sentido a la marcha, para pequeños desplazamientos por ciudad, como cuando surge la necesidad de llevarla/traerla del colegio.

a contramarcha con 3 años

Klippan Triofix

Y para mi coche, volví a cambiar de SRI. Pero como me negaba a ponerla en sentido a la marcha, busqué y encontré que sigue habiendo sistemas ACM hasta los 25 kilos. Así que invertí en mi Axkid Minikid, que hemos usado 2 años y medio más.

Axkid Minikis

Axkid Minikid Así ha crecido con el uso de la silla

Pero Sara ha decidido seguir creciendo, mira por dónde, ya pesa 25 kilos y por altura, el respaldo de la Minikid no daba más de sí. Así que llegó el momento, esta vez ya sí, de cambiar la silla e ir en sentido a la marcha.

Evidentemente, he vuelto a hacer un estudio sobre sillas, y no precisamente mirando los rankings del RACE, donde puntúa lo mismo la seguridad que la facilidad de limpieza de la tapicería… Es vergonzoso que sillas que, en las pruebas de choque, sólo reciben una puntuación aceptable, estén en los primeros puestos de este “ranking” porque la facilidad de uso o la ergonomía le han subido la nota. Tampoco me he fiado de páginas donde venden sillas a favor de la marcha con escudo como lo más seguro del mercado. Quería una silla segura de verdad.

A la hora de cambiar de SRI, hay que tener en cuenta una serie de factores muy importantes, como

  • Que la silla se adapte a las medidas de nuestro hijo y de su futuro. Es decir, tiene que ser una silla adaptable y que crezca, no nos interesa tener que cambiar de silla en unos años, seguramente, esta sea la última silla que compremos.
  • Que sea fácil de sujetar al coche
  • Que tenga protecciones laterales contra impactos. El cuello y la cabeza son las zonas más vulnerables del cuerpo de nuestros hijos, y las primeras que entran en contacto con la silla en caso de impacto lateral. Según la nueva normativa del 2017, ningún niño menor de 125 cm debe viajar sin respaldo.
  • Que el cinturón del abdomen quede bien guiado una vez sentado el niño, colocado en la parte alta del muslo, encima de la pelvis, no en el abdomen. Muy buen artículo este de Retensión Infantil para leer el motivo por el cual esto es tan importante.
  • Que el niño permanezca bien sentado incluso dormido, que no se escurra hacia abajo.

Son un montón de premisas importantes a la hora de elegir una silla, pero está claro que, por la seguridad de nuestros hijos, hacemos cualquier cosa, así que hay que investigar. Hay varias sillas grupo 2/3 buenas en el mercado, que cumplen con estas características y que no aparecen en la web del RACE, qué raro…

Después de mucho pensar investigar y dar vueltas, consultando con expertos, al final me decidí por la Takata Maxi.

Takata Maxi

Takata es una marca que comenzó desarrollando y fabricando sistemas de protección en los vehículos, como cinturones de seguridad o el primer airbag, producido en serie en el mundo, en 1981, junto a Mercedes Benz y que, hoy, fabrica SRI con altas prestaciones.

La Takata Maxi es una silla grupo 2/3 que puede fijarse al coche con el cinturón o con Isofix. “Cuenta con reposabrazos acolchados, guía del cinturón con tensado automático, ajuste del tamaño adaptable e innovadora tecnología de seguridad AIRPAD que genera una perfecta protección para el área de la cabeza y el cuello. Estas almohadillas de aire estáticas se fabrican del mismo tejido que los airbags de vehículos y encierran un espacio relleno de aire y espuma. Igual que un airbag, actúa como medio de protección ante un choque entre el menor y la silla infantil. En particular, en caso de impacto lateral, las cargas que se ejercen sobre el cuerpo del menor se reducen notablemente por la suave amortiguación generada. Junto con el efecto protector, esta tecnología de seguridad patentada brinda una mejora del confort para el niño mediante una suave almohada.”

Viajar de espaldas a la marcha durante más de 5 años tenía que notarse, y ahora, al poner a Sara de frente, me he encontrado varios problemas.

La silla está colocada detrás de mi asiento, no he podido colocarla en el centro como iba antes, porque al ser más alta, me restaría visibilidad. Al ir sentada al lado de la puerta, le han parecido una novedad los elevalunas eléctricos, hasta el punto de pasarse el camino subiendo y bajando la ventanilla. A mí me molesta mucho viajar con las ventanillas bajadas, por el ruido que entra y porque pueden entrar bichos, así que en cuanto la toca un poco, lo noto enseguida. Pero no solo por la molestia de los ruidos, me parece peligroso que baje la ventanilla y vaya a sacar un brazo o la cabeza, con el consiguiente riesgo. Terminaba usando el bloqueo para niños, que bloquea ventanillas y puertas a la vez, pero tampoco me siento cómoda, pensando que, en caso de accidente, no podrían abrir las puertas desde dentro, llamadme exagerada cauta (aunque me han dicho que hay un mecanismo de seguridad que, en esos casos, desbloquea las puertas, pero no sé si es cierto. Si sabéis algo al respecto, me gustaría escucharos 😉). Después de casi dos meses de viajar en el sentido a la marcha y de muchas charlas, conversaciones y algún que otro castigo, parece que por fin ha entendido que eso no se toca, y si alguna vez quiere bajarla, me pide permiso.

El otro problema que hemos tenido y que persiste, es que se marea. Mirad que gracia, años escuchando oír a la gente decir que la niña seguro que se mareaba por ir de espaldas y va y se marea ahora. Imagino que será la falta de costumbre, la nueva visibilidad que le confiere este cambio, el hecho de tener más movilidad, no lo sé con seguridad, pero desde el cambio, cada vez que nos movemos un poco, se marea, y hablo de trayectos de media hora. De momento, lo vamos llevando, se le suele pasar bajando un poco la ventanilla (que contradicción) y cerrando los ojos, para descansar la vista.

El último problema que veo al cambio de sentido es que siento que ha disminuido la seguridad. Ya no solo por el hecho de que al ir de espaldas se viaja más seguro, sino porque, al no ir sujeta con el arnés de 5 puntos, tiene mucha más movilidad y se pasa el camino moviéndose de un lado a otro, sacando la cabeza y el cuerpo del respaldo, agachándose al asiento y hasta al suelo a coger cosas… No hace falta que os diga que me entra de todo cada vez que la veo moverse de la postura correcta y le doy unas cuantas voces histéricas. Pero en este caso, por más que se lo he explicado, no consigo que viaje quieta ni una sola vez.

Pues este ha sido nuestro cambio de este verano. Y vosotros, ¿hasta cuándo habéis llevado al peque de espaldas y qué tal ha sido el cambio? ¿Habéis encontrado problemas como los míos?

Madre mía, cómo he desconectado este verano. He estado totalmente ausente del blog, y no es que no tuviera cosas que contar, no, es que lo que no he tenido es tiempo. Y me alegro muchísimo por ello, no por no haberos contado nada, no me malinterpretéis, sino por el hecho de no haber tenido tiempo, lo que significa que he estado muy ocupada.

Voy a hacer un resumen muy resumido.

Durante el mes de Julio, Lucas estuvo en un campamento de estudios en Galicia, Sara y yo nos fuimos a Málaga unos días, a ver a mi mejor amiga. En Julio también, Sara dejó de ir a contramarcha en el coche, no está mal, cinco años y medio viajando de espaldas…Aunque confieso que me hubiera gustado llevarla más tiempo, pero por peso, no ha podido ser.Pineda de Mar

Y en agosto, hemos estado todos en la Costa Catalana, pasando unos días de vacaciones en familia, hemos montado en kayak, en bici, hemos descubierto unas calas preciosas en la Costa Brava… Después, llegó el turno de la visita cultural, 3 días conociendo Lisboa y poniendo en práctica mi oxidado portugués, nivel básico, para terminar con unos días de descanso en el Algarve. En esos días de relax, a Sara se le ha caído su primer diente y yo me he sentido la peor madre del mundo por no estar con ella en esos momentos, un paso más para hacerse mayor… Menos mal que el Ratoncito Perez ha sabido esperar hasta mi llegada.

Lisboa2 (1)

Y ya por fin, estamos aquí, dispuestos a volver a la rutina, no sin un poco de esfuerzo. Compras de libros, uniformes, exámenes finales del instituto, nuevos proyectos que se vislumbran….

Este verano ha dado mucho de sí. Ahora sólo falta ver si encuentro tiempo de sentarme con más frecuencia delante de ordenador, a contároslo todo, jeje.

Un abrazo y hasta dentro de unos días.

La marca de puericultura Dr. Brown´s ha lanzado unos productos especiales con motivo de la llegada del verano.

Es cierto que nunca había tenido la ocasión de conocer la marca, en casa no hemos usado biberones ni chupetes. Aunque sí que conocía la marca de oídas y por comentarios de otras mamás, sobre los beneficios de usar estos biberones frente a otros del mercado. Los biberones Dr. Brown´s tienen un sistema de ventilación interna de dos piezas, que produce un flujo de presión positiva. Esto significa que, al succionar, los bebés no tragan aire, reduciendo los cólicos, el reflujo y los gases. En casos en los que se ha optado por lactancia artificial o en casos en los que, por algún motivo, el bebé debe tomar la leche materna en biberón, creo que son una buena opción.

Pero como no soy ninguna experta en biberones, no voy a hablar de ellos, sino de unas coloridas botellas térmicas que Sara lleva usando unas semanas.

Para mí, lo más destacable de estas botellas rígidas es que no se derrama el agua y que están fabricadas sin BPA o Bisfenol A, un tóxico presente en algunos plásticos, capaz de causar desequilibrios hormonales, afectando a la salud de los humanos, más preocupante, sobre todo, en los bebés.

El primero de los vasos que tenemos es un vaso térmico sin boquilla, con una capacidad de 300 ml, ideal para bajar un rato al parque o a dar un paseo. El vaso mantiene durante un rato la temperatura de los líquidos, en nuestro caso, sólo llevamos agua fría. La tapa consta de una válvula perforada, que sólo se activa cuando el bebé succiona, de modo que se evitan derrames ni goteos accidentales, otra cosa de agradecer, pues Sara va dejando las botellas tiradas por cualquier lado y no es la primera vez que me he encontrado el sofá o el asiento del coche empapados de agua.

El otro vaso que tenemos es un vaso térmico con pajita. Posee las mismas características que el anterior, pero en este caso, consta de una suave pajita de silicona a través de la cual, los niños pueden beber. La tapa mantiene la pajita limpia y evita a su vez los derrames. A Sara le hace mucha más gracia el vaso de la pajita y lo lleva a todos lados.

Los dos vasos se pueden lavar en el lavavajillas. Tienen un tamaño adecuado a las manos de los más peques. Y, además, ayudan al medio ambiente, al no tener que hacer uso de las botellas de agua mineral.

En invierno, en el colegio, los niños tienen que llevar su propia botella de agua los lunes, que nos devuelven los viernes. Muchos padres llevan botellas de agua mineral, que contaminan más, son más caras, pues no pueden reutilizarse y tienen más riesgos para la salud, pues en muchos casos, sí se reutilizan. Sara siempre lleva botellas de plástico rígido, sin BPA, que lavo en el lavavajillas. Desde que tiene sus dos nuevas botellas de Dr. Brown´s, ya me ha dejado bien claro que, al cole, el próximo curso, va a llevarse estas.

En verano, con las altas temperaturas, hay que estar correctamente hidratados, los niños, ancianos y personas enfermas, con más motivos. Muchas veces, los niños no demuestran signos de sed y tenemos que estar nosotros pendientes de que beban agua. Por eso, siempre es recomendable salir de casa con una botella de agua encima, para que vayan bebiendo continuamente. Con estos vasos, las salidas serán más fáciles.

Y ahora, la parte que seguro que os gusta más. Después de haber conocido las características de estos vasos/botellas, seguro que estáis deseando probarlas. Y desde Dr. Brown´s, os dan la posibilidad de que disfrutéis de una de ellas de forma gratuita, con este sorteo.

Voy a sortear dos vasos térmicos como los míos, uno con pajita y el otro sin boquilla, los dos modelos que veis en la imagen.

Para optar al sorteo, sólo hay que seguir unos sencillos pasos:

  • Hacerse fan de Dr. Bown´s en las redes sociales, en Facebook o en Instagram .
  • Compartir el sorteo de manera pública en alguna red social.
  • Rellenar el cuestionario que está justo aquí con vuestros datos personales, para poder contactar en caso de resultar ganadoras. . Editado: por favor,  al rellenar el cuestionario, poned vuestro apellido también,  sólo con un nombre es difícil hacer un sorteo y saber quién es quien. 

El sorteo estará activo una semana, desde hoy hasta el próximo ­­­­­­­­­­­­­­24 de Julio a las 00.00. Realizaré el sorteo con una plataforma de sorteos online y publicaré el nombre de las dos personas ganadoras. Los vasos se repartirán de forma aleatoria.

Pues ya sabes, si tú también quieres un vaso tan chulo como estos, participa y suerte.

EDICIÓN: Una vez realizado el sorteo con la plataforma Sorteados, las ganadoras son:

  • Tamara Gómez
  • Tatiana de la Fuente

Enhorabuena  a las agraciadas, me pondré en contacto con vosotras para haceros llegar el premio.

 

 

 

Mucho se habla en la literatura infantil de los terribles dos años, esa edad en la que nuestros peques empiezan a tener conciencia de sí mismos, de su papel en el mundo, esa época de rabietas, gritos y enfados, en la que aún no saben muy bien cómo controlar todo lo que pasa en su mundo. Yo misma escribí sobre ello aquí.

Después de esos años, parece que la cosa se calma un poco, hasta que llegan lo que los anglosajones llaman “the terrible fours”, una etapa llena de conflictos, sobre la que acabo de caer que escribí hace apenas medio año. Vamos, que hace 6 meses ya estaba bastante desesperada y compruebo que la cosa sigue por el mismo camino.

Así que los terribles cuatro no se quedan ahí, siguen y siguen y lo vivo cada día.

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Tengo una maravillosa hija de cinco años, alegre, divertida, independiente, intrépida (este blog nació por ella, así que ya la conocerás). Por lo general es así, dicharachera, graciosa, cariñosa. Pero hay días que se levanta con el cable cruzado y lo peor es que esos días cada vez se repiten con más frecuencia.

Vale que los días de cole, con los madrugones, esté más irascible, está cansada. Eso serviría de justificación si no fuera porque los fines de semana, o ahora que está de vacaciones, hace lo mismo. Ya desde que se despierta protesta, no quiere desayunar (y no porque no tenga hambre, sino porque quiere hacer otras cosas). Conseguir que vaya a la cocina, sin dramas, es un triunfo. Al rato, cuando estamos en casa, se enfada si le pido que haga algo, como recoger su habitación o lavarse los dientes. Grita si le digo que tenemos que salir a la calle, o que no puede ver la tele porque hay más cosas que hacer. Se enfada si no le doy chuches a media mañana (me niego a que coma porquerías, todo lo que entra en casa es lo que le han dado en alguna fiesta de cumple y en cuanto puedo y no me ve, hago limpieza y lo tiro) y llora porque tiene hambre y quiere patatas fritas o galletas y yo le ofrezco fruta o lácteos. Gruñe si se tiene que lavar las manos para comer, poner la mesa, dejar lo que está haciendo; se enfada si no le doy un helado después de haberse inflado a comer, si tenemos que salir después, si no tenemos que hacerlo…Vamos, es un continuo enfado de la mañana a la noche.  Ella tiene muy poca paciencia y un alto nivel de exigencia.

Estos enfados se producen de dos maneras. La primera son los llantos. Desde hace unos meses, llora a todas horas y por todo motivo. Lloriquea para pedirme las cosas o llora desconsoladamente si yo le pido algo y no le parece bien. Llora si se han terminado sus galletas favoritas o si la camiseta que quiere ponerse está para lavar. Entiendo que cada niño tiene su propia personalidad y hay que respetarla; eso hago, o por lo menos, lo intento, porque oírla llorar y llorar sin motivo aparente, pedir las cosas llorando cada dos por tres, confieso que termina sacándome de mis casillas.

La otra forma en la que se producen sus enfados es con negativas y gritos. El no es su palabra favorita. La usa en todo momento del día. Que le digo que tiene que ducharse, me dice que no, que no quiere, grita para demostrar su negativa y me mira desafiante. Si le digo que tenemos que marcharnos y que vaya a vestirme, me dice que no, que ella no se viste y además, lo dice gritando. ¡¡Se va de donde está dando un portazo!!Y de nuevo, yo, que intento tener paciencia, me veo a veces desbordada. ¿No tengo bastante con las peleas con mi adolescente, para que ahora mi hija de 5 años se comporte igual?

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Cada día pongo en marcha las cientos de técnicas que se me ocurren. Evidentemente, le pido las cosas por las buenas, le ofrezco posibilidades (venga, te dejo un ratito más lo que estás haciendo y luego hacemos lo que quiera que tengamos que hacer…), dejo que ella elija, que tome decisiones (o que crea que las toma), pero la mayoría de las veces no me funcionan las tácticas.

Los días que se los pasa llorando, analizo qué le ha podido pasar, si está más cansada, si está triste por algo. Hay días que le encuentro sentido, pero por lo general, no veo motivo para su tristeza. Hablo con ella y le pregunto y me dice que no sabe qué es lo que le pasa. Eso me hace sentir un poco culpable, debería ser una niña alegre y feliz y me entristece tanto escucharla llorar…

Tengo que asumirlo, mi hija sigue creciendo, tiene una personalidad única y fuerte y una voluntad de hierro. La quiero con sus berrinches, sus explosiones de mal humor, sus malas ideas, eso la hacen ser justo como es. Porque también es fantástica, maravillosa, amable, divertida, cariñosa. Soy yo la que tiene que aprender a aceptar que estas demostraciones son un paso más hacia su desarrollo como persona. 

Llevo queriendo escribir esto desde hace casi un mes, pero entre unas cosas y otras, no he tenido tiempo, así que aquí estoy hoy por fin.

Cada niño es único y diferente, unos destacan por unas cualidades y otros por otras. Lo importante, es que debemos escuchar a nuestros hijos, saber qué es lo que quieren, lo que les gusta, fomentar su autoestima y dejarles decidir, tomar las riendas (en cierta medida) de su vida. Está claro que cuando son pequeños, pueden decidir en poco, pero si desde ese momento les vamos escuchando, observando, conociendo sus gustos y motivaciones, las decisiones que tomemos por ellos serán las más adecuadas.

Quién no ha conocido, por ejemplo, a la niña que va a clases de ballet porque su madre “la obliga”, cuando en realidad, lo que querría es estar jugando al fútbol. O al niño que quiere ir a clases de pintura, pero hace extraescolares de baloncesto por deseo de los padres. Estos gustos y aficiones deberíamos tenerlos en cuenta.

Eso es lo que hago con Sara, una artista en potencia.

Es curioso, a pesar de que sus padres hemos sido niños tímidos durante la infancia (yo ya perdí mi timidez a lo largo de los años), mi hija es un derroche de simpatía, es atrevida, decidida, lanzada, no muestra vergüenza ni signos de timidez, le encanta hacerse notar, interactúa con todo el mundo rápidamente y tiene claras sus preferencias.

Hace un par de años que va a clases de baile, como ya he comentado en alguna ocasión. Allí, se divierte y se desfoga. Es cierto que no baila de maravilla, hay niñas que tienen mejor sentido del ritmo, pero ella disfruta con lo que hace. Y no solo eso, le encanta lucir sus bailes delante de la gente. Me parto de la risa cuando vamos a alguna tienda y si hay espejos, se pone a bailar, aunque esté lleno de gente. Ella va encantada y yo también.

Pero aún hay más. En el colegio, con motivo de la muestra de teatro de la localidad donde vivimos, su profesora decidió preparar una obra con todos los alumnos de su clase, niños entre 4 y 5 años, todo un reto. Cada día, cuando llegábamos a casa, Sara me hacía su papel ¡y el del resto, se los sabía todos! Un día, charlando con la profesora, me comentó que claramente había visto en Sara a la madrastra de la obra. Y es que, ¡cómo lo vivía!

teatro

Llegó el día del estreno de la obra. Un montón de niños pequeños, actuando en un teatro de verdad. Por la mañana actuaron dos veces, para alumnos de distintos colegios. Y por la tarde, los padres por fin, pudimos ver la puesta en escena.

¿Qué voy a decir yo, madre de la madrastra de cinco años más auténtica del mundo? Evidentemente, diré que lo hizo genial. Como el resto de los niños. Hay que tener en cuenta que muchos aún no habían cumplido los 5, que es la primera vez que hacían esto y que lo hacían para un montón de gente que los miraba. Se notaban los nervios en el ambiente. Pero cuando salió Sara, con ese potente chorro de voz, sin vacilar ni una sola vez, sin perder la concentración, poniendo cara de mala, malísima, fue el apogeo (evidentemente, para mí, para el resto de los padres el mejor momento fue cuando salieron sus hijos). Como madre a la que se le cae la baba, para mí, mi hija actuó de maravilla. Y no lo digo solo porque sea mi hija, que sé reconocer virtudes, y también defectos. Lo cierto es que lo hizo genial. Muchas personas me lo han comentado después.

Lo que importa aquí, no es solo lo bien que actuó Sara. Lo que importa de verdad es que a ella le encantó la experiencia y está deseando repetirlo. “Mamá, quiero ser artista”.

En vista de esto, el próximo curso va a empezar a asistir a clases de teatro. Sin dejar las clases de baile. Es lo que ella quiere, lo que me ha pedido y voy a respetar sus deseos. Y ya veremos cómo evoluciona el tema, seguro que fenomenal.

Serán más felices en su infancia, pero también en la adolescencia y en la edad adulta si no les hemos obligado a hacer cosas que no encajan con sus gustos, si respetamos sus deseos.

 

 

En casa siempre ha habido piezas de LEGO rodando. Desde que nació Lucas, primero los bloques grandes, después cada vez más pequeños hasta terminar montando verdaderos desafíos. Pero al mayor hace tiempo que dejó de interesarle, o por lo menos, de suponerle un desafío. Por probar, le cogí un set de Lego Technic, un coche chulísimo. Pero en menos de media hora ya lo había montado, probado y olvidado por ahí. A él tengo que proponerle desafíos más complejos.

Con Sara, en cambio, estamos en pleno proceso de desarrollo de sus habilidades motoras y mentales y montar sets de Lego es una buena arma para potenciar estas áreas.

Hasta hace no mucho, los bloques que teníamos en casa consistían en piezas más o menos grandes, aptas para niños de unos 3 años, fáciles de manejar. Con ellas montaba torres altas y castillos. Después, cambió un poco sus hábitos de juego y las piezas las tenía relegadas en una caja en su habitación. Hasta ahora.

Coincidiendo con la llegada a casa de Vaiana, la película de Disney en DVD, hemos adquirido también el set de Lego Aventura en la isla de Vaiana. Sobra decir que Sara está encantada con este personaje de Disney, con su personalidad, con su fuerza y constancia. Se sabe los diálogos y ella misma dice ser Vaiana de Motu Nui.

Este ha sido el primer Lego “de mayores” que tenemos, a partir de 5 años. Le hizo una ilusión tremenda empezar a jugar con él. En cuanto lo abrió y le expliqué cómo ir montándolo, empezando por la bolsa 1 y siguiendo las instrucciones, no ha parado hasta tenerlo listo en unos días. Las dos o tres primeras veces me pidió consejo, pero rápidamente ha entendido la mecánica y lo ha montado ella sola. Por supuesto, con el subidón de autoestima que eso le ha producido.

Montar juguetes de Lego, no sólo ayuda en la coordinación y en la motilidad, también en la orientación espacial. Está claro que no es lo mismo poner una pieza mirando hacia un lado o hacia otro. Así, antes de encajar la siguiente pieza, hay que tener conciencia del espacio que esta ocupa en el todo general.

Jugar con Lego ayuda a contar, es un inicio a las matemáticas. Al principio, tuvo que fijarse que, aunque hubiese piezas del mismo color, no tenían por qué ser iguales, pues cambiaban el número. Así, iba contando circulitos para ver cuál era la pieza exacta que necesitaba.

Sara se entretiene mucho con las manualidades, pintando, dibujando, puede estar muchísimo rato concentrada creando algo. Montando el set de Lego, tampoco perdía la concentración y estaba muy atenta a lo que hacía.

Después de las horas de creación y entretenimiento que hemos pasado, ambas tenemos claro que queremos volver a repetir, así que cuando termine el colegio, compraré un juguete de Lego con más piezas, para esas calurosas tardes de verano.

El número de caries en los niños ha aumentado drásticamente. Esto es debido a la cantidad de azúcares que ingieren. No solo en golosinas y chuches, también en muchos alimentos como zumos, bollerí­a, batidos, pan de molde…. Hemos normalizado la caries en nuestras vidas. Pero, ¿nos paramos a pensar realmente todo lo que puede implicar una caries? En el mejor de los casos, el niño colaborará y se le podrá realizar una pulpectomía en la pieza de leche. En casos peores, sobre todo cuando son muy pequeños, habrá que optar por una anestesia general para arreglar esa caries. Con los peligros que conlleva. Si la caries se produce en una pieza definitiva (recordemos que con 6 años aparecen los primeros molares definitivos), habrá que hacer un empaste o una endodoncia si la caries afecta el nervio. Y de ahí a poder perder la pieza, no va mucho.

No, no soy una exagerada. A mi hijo mayor le falta una muela. Lleva desde los 6 meses de edad tomando corticoides para su asma de difí­cil control, de forma más o menos continua. Algunos corticoides cuentan con un pH bajo y pueden afectar a la superficie mineralizada de los dientes. Está demostrado que el uso de medicamentos para el tratamiento del asma por vía inhalatoria,  se relaciona con reacciones adversas a nivel dentario como la erosión y/o caries dental, gingivitis, halitosis, xerostomí­a y candidiasis.  En estos 15 años, ha pasado por empastes, pulpectomías y hasta una endodoncia. Unos años después, la muela de la endodoncia se rompió y no se pudo salvar. Desde hace un año lleva un aparato para mantener el espacio de la muela perdida y poder ponerle un implante cuando sea mayor de edad. Y todo eso a pesar de haber tenido una correcta higiene dental…o no, quizás con él no estuve tan pendiente cuando era pequeño. Ahora, cada 6 meses vamos a revisión. Y con la pequeña también lo hago.

Salud Bucodental

Para prevenir caries y otros problemas dentales, debemos empezar a crear hábitos de higiene desde que nacen. Con una gasa solo mojada en agua, limpiaremos las encí­as, el paladar y la lengua. Basta con hacerlo una vez al dí­a, en el momento del baño, por ejemplo. De este modo, comenzaremos a instaurar el hábito.

Una vez que aparece el primer diente, limpiaremos dos veces al dí­a con una gasita. A partir del año, se comenzará con cepillo adecuado a su edad, sin pasta de dientes. Podemos mojar la gasa o el cepillo con colutorios de flúor, siempre de marcas de confianza, no de supermercados. A partir de 2 años y hasta los 6, se usar pasta con flúor (1000 ppm), tres veces al dí­a. Después, una pasta dentífrica con dosis de flúor de adultos. Ante la duda de muchos padres sobre si usar pasta de dientes o colutorio en los niños pequeños, que no saben escupir, la recomendación es que sí­ se usen. El colutorio lo usaremos sólo para mojar el cepillo. Y la cantidad de pasta de dientes que debemos emplear es mí­nima. En niños pequeños, como un grano de arroz; en niños más mayores y adultos, como un guisante. En caso de ingestión accidental, la cantidad ingerida es mí­nima y es mejor el beneficio que aporta.Collage PicMonkey

Además de crear unas rutinas con respecto a la higiene dental, es importante una buena educación en salud bucodental. Los padres somos los responsables de esto. Los niños aprenden por imitación, lavarse juntos con ellos, dejarles que jueguen con el cepillo cuando son pequeños, ayudará a crear estas rutinas.

Los dientes deben lavarse 3 veces al dí­a, durante al menos dos minutos. Siempre antes de acostarse hay que lavarse, no pueden irse a la cama con los dientes sucios. Hay microorganismos acidógenos que forman ácidos a partir de diferentes sustancias o alimentos de nuestra dieta, como los carbohidratos, lo que se traduce en una caída del pH en la superficie dentaria. Esto favorece la desmineralización de los tejidos duros de la cavidad bucal. Después del lavado de dientes, nunca dar nada de comer a los niños, un biberón, un vaso de leche; en estos casos, los dientes deben lavarse de nuevo.

Es recomendable una revisión anual desde pequeños. De este modo, nos aseguramos que su dentadura está bien y el niño se acostumbra a acudir al dentista, así­ no lo vive como algo traumático.

Tanto en niños como en adultos, existe una evidencia científica de que los cepillos eléctricos limpian más y mejor. En el caso de los niños es incluso más recomendable, pues, aunque se distraigan y pierdan el tiempo, las rotaciones del cepillo están actuando sobre la superficie del diente.

Oral B

Oral B y Disney España se han unido para hacer que la tarea del cepillado sea más amena y divertida. Con Oral B Stages, y sus personajes Disney favoritos, lavarse los dientes es una experiencia divertida. Juntos han creado la app Magic Timer, un método para que se cepillen durante más tiempo.

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