No hay mejor lugar que los brazos de mamá

Este año, me han invitado a un cumpleaños diferente, un cumpleaños solidario. Y me encanta la idea. Mi amiga Mirella, en su 41 cumpleaños, ha decidido que no quiere regalos para ella. Quiere recaudar dinero para la Fundación Aladina, de la que ya te he hablado alguna vez.

La Fundación Aladina la fundó el director de cine Paco Arango. Esta fundación proporciona apoyo a los niños enfermos de cáncer y a sus familias, en todos los sentidos. Ofrecen cuidados físicos, pero también apoyo psicológico y material, en los casos que se necesitan. Desde esta Fundación, han recaudado dinero para la UCI infantil del Hospital Niño Jesús, han creado Salas de Juego en distintos hospitales, el Centro Maktub para trasplantes de médula y trabajan mejorando y reacondicionando estancias en muchos otros hospitales. Pero su trabajo no solo queda ahí. Tienen un programa de apoyo psicológico gratuito para estos niños enfermos y también para sus familias.

Uno de los proyectos que más me gusta es el Campamento de Verano Serious Fun Children’s Network, fundado por Paul Newman y con el que colabora Aladina, haciendo que cada verano, más de 130 niños enfermos de cáncer de España, puedan disfrutar de una semana mágica. En estos campamentos, todos los niños tienen supervisión médica, y lo más importante, disfrutan de actividades al aire libre, como montar a caballo, escalar, tirar con arco…El año pasado se estrenó la película Lo que de verdad importa, una película dirigida por Paco Arango y 100% benéfica, ya que todo el dinero recaudado va destinado íntegramente a los campamentos. Si no la has visto, te recomiendo que lo hagas, y que disfrutes no solo de la película, que es muy emotiva, sino también de todas las escenas sobre el campamento que hay al final de la misma.

Pues bien, como este sábado es el cumpleaños de mi amiga y teniendo en cuenta su maravilloso gesto, me gustaría pedirte a ti también si puedes colaborar con Aladina, porque un poco de cada uno es mucho para estos niños. Como, evidentemente, no todos podemos ir a disfrutar del cumpleaños, tendrás que colaborar desde casa. Pero es muy sencillo, puedes enviar un SMS con la palabra ALADINA al 28014 y el coste de 1,20€se donará íntegramente a la fundación Aladina. También puedes hacerte socio o hacer un donativo a la Fundación desde este link.

Y si quieres que tu próximo cumpleaños, celebración o fiesta también sea solidaria, desde Aladina nos proponen varias ideas (en este enlace), para hacer que este día, como el cumpleaños de Mirella, se transforme en algo muy especial.

¿Qué es el colesterol? El colesterol es una grasa natural, presente en el organismo y necesaria para el correcto funcionamiento del cuerpo humano. La mayor parte del colesterol se produce en el hígado y el resto, es aportado por la dieta.

Aunque el colesterol es necesario para muchos procesos de nuestro organismo, como fabricar hormonas, ácidos biliares y vitamina D, un exceso de colesterol es perjudicial para la salud.

El exceso de colesterol en sangre, denominado hipercolesterolemia, se deposita en las arterias. Este exceso forma placas de ateroma, que estrechan los vasos sanguíneos y los vuelve menos flexibles, produciendo aterosclerosis.

La aterosclerosis produce enfermedad cardiovascular, que es la principal causa de muerte en los países desarrollados. Esto puede traducirse en enfermedad coronaria (infarto de miocardio), enfermedad cerebrovascular (ictus o infarto cerebral) y enfermedad arterial periférica.

TIPOS DE COLESTEROL

El colesterol se transporta por el cuerpo uniéndose a unas proteínas llamadas lipoproteínas. Existen dos tipos:

· LDL – (Low density lipoprotein) – Lipoproteínas de baja densidad. Son las encargadas de transportar el colesterol a los tejidos para su utilización, incluyendo las arterias. Se conoce como colesterol malo, a mayor nivel en sangre, mayor riesgo de enfermedad cardiovascular.

· HDL – (High density lipoprotein) – Lipoproteínas de alta densidad. Son las encargadas de recoger el colesterol sobrante y devolverlo al hígado para su eliminación a través de la bilis. Se conoce como colesterol bueno, a menor nivel en sangre, mayor riesgo de enfermedad cardiovascular.

NIVELES DE COLESTEROL

· Colesterol total – Normal por debajo de 200 mg/dl

· LDL – Normal por debajo de 100 mg/dl

· HDL – Normal por encima de 40 mg/dl y protector por encima de 60 mg/dl

PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LA HIPERCOLESTEROLEMIA

En algunos casos, existe una historia de colesterol familiar, ligada a la herencia y los genes. En este caso, el colesterol elevado puede afectar a toda la familia, pero se pueden aplicar medidas para bajarlo.

El colesterol también se ve influido por la edad y el sexo. Antes de los 50 años, el colesterol es más elevado en los hombres. Después de esa edad, y condicionado por la menopausia, los niveles de LDL tienden a subir en las mujeres.

Para disminuir las cifras de LDL y elevar las de HDL, manteniendo unos niveles protectores en sangre, se deben tomar ciertas medidas:

ALIMENTACIÓN – Ya hemos explicado que el colesterol se sintetiza en el hígado, pero también recibimos un aporte extra por los alimentos.

Nuestro organismo necesita grasas para su correcto funcionamiento. Las grasas aportan energía, ácidos grasos esenciales y vitaminas liposolubles. Pero no todas las grasas son iguales, y conocer la diferencia entre las mismas es lo que nos ayudará a llevar una alimentación saludable y a mantener el colesterol a raya.

Alimentos grasos

· Grasas saturadas – Son las grasas que más aumentan los niveles de LDL en sangre. Presentes en alimentos de origen animal (carnes rojas, embutidos, vísceras, paté, salchichas), lácteos enteros, quesos grasos, nata y mantequilla y algunos aceites vegetales, como el de palma y el de coco.

· Grasas monoinsaturadas Ayudan a reducir los niveles de colesterol en sangre. Este tipo de grasas se encuentra en frutos secos, en el aguacate y en el aceite de oliva. Además, la grasa monoinsaturada eleva los niveles de colesterol HDL (colesterol bueno)

· Grasas poliinsaturadas – También disminuyen los niveles de LDL en sangre, aunque no aumentan los de HDL. Se encuentran presentes en aceites vegetales, como el de girasol, maíz y soja, en nueces y frutos secos y en el pescado azul. Los ácidos grasos omega 3 (linolénico) y omega 6 (linoleico) se encuentran dentro de este tipo de grasas.

· Grasas trans – Son las más perjudiciales en el aumento del riesgo cardiovascular, ya que aumentan los niveles de LDL y disminuyen los de HDL. También parece ser que aumentan el riesgo de padecer diabetes. Se encuentran en alimentos que han sido sometidos al proceso de hidrogenación, para transformar las grasas insaturadas en grasas más estables para su manipulación. Este tipo de grasas se encuentra en aceites baratos, y sometidos a altas temperaturas. Presente en alimentos precocinados, bollería industrial, aperitivos…

Una dieta equilibrada, con abundancia de frutas, verduras, pescados, legumbres, harinas integrales, lácteos desnatados y carnes magras (pollo, pavo, lomo y solomillo de ternera y cerdo), ayuda a reducir los niveles de colesterol. Evitar el consumo de productos preparados, leer bien las etiquetas para entender la cantidad de grasas y el tipo que llevan, es muy importante. Cuantos más productos frescos consumamos y menos productos envasados, más fácil será evitar las grasas saturadas y las “trans”.

EJERCICIO FÍSICO – La falta de actividad física contribuye a aumentar el riesgo cardiovascular. Realizar ejercicio físico a una intensidad moderada de forma regular, entre 3 y 5 veces a la semana, ayuda a disminuir las cifras de LDL (colesterol malo) y a aumentar las de HDL (bueno). Además, el ejercicio nos ayuda a mantenernos en nuestro peso ideal.

REMEDIOS NATURALES – Está comprobado científicamente que hay sustancias naturales, llamadas fitoesteroles/fitoestanoles (esteroles/estanoles vegetales), que tienen una estructura similar al colesterol humano. Sin embargo, el organismo no puede absorberlas, por lo que, al ingerirlas, interfieren en la absorción del colesterol, disminuyendo las cifras de este en sangre.

Estos fitoesteroles se encuentran en pequeñas dosis en alimentos como frutas y verduras, aceites vegetales, nueces y aguacates, entre otros, aunque con la ingesta diaria, no se consigue la cantidad necesaria. Por eso, algunos preparados alimenticios incorporan estos esteroles vegetales en su composición.

Aguacate

Hay estudios que demuestran que la soja reduce los niveles de LDL en sangre.

También un estudio de la Sociedad Española de Fitoterapia confirma que la levadura roja de arroz, rica en ácidos grasos mono y poliinsaturados y fitoesteroles, ayuda a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos.

Evidentemente, todos estos remedios naturales no tienen ningún sentido si no se combinan con una dieta saludable y la práctica de ejercicio físico.

MEDICACIÓNEn los casos en que las medidas higiénico-dietéticas no sean suficientes, el médico podría pautar medicación para disminuir los niveles de colesterol. No voy a entrar en detalle en este tema, pues, a parte de tener que estar supervisado por un médico, la medicación tiene bastantes efectos secundarios y, en la gran mayoría de los pacientes con hipercolesterolemia, esta se podría reducir con una correcta alimentación y con ejercicio físico. La realidad, que veo muy a menudo, es que los pacientes siguen alimentándose mal, consumiendo muchas grasas saturadas y grasas “trans”, porque, total, la medicación ya se encarga del resto. Sin ir más lejos, mis padres toman ambos medicación para el colesterol. Mi padre es un hombre sedentario y con sobrepeso. Mi madre se mueve más y está en un peso ideal, pero a pesar de eso, en sus comidas no faltan los guisos con chorizo, beicon o tocino en abundancia, los empanados y rebozados. Cuando hace tiempo decidí cambiar mi alimentación, comer en casa de mi madre se volvió un problema, pues a pesar de insistirle en que yo no como grasas, ella le sigue poniendo “beicon a las lentejas y dice que yo se lo aparte si quiero” o haciendo el pescado frito, por poner algunos ejemplos.

A PROPÓSITO DE UN EXPERIMENTO

Hace unos meses, me ofrecieron probar un producto de Levadura Roja de Arroz, para reducir los niveles de colesterol. Afortunadamente, con mi dieta y mi ejercicio, tengo un colesterol perfecto, así que yo no iba a tomarlo. Pero tenía al candidato idóneo.

Para preservar su intimidad, le llamaremos R. R es un varón de cuarentaytantos años, que juega al tenis entre dos y tres veces por semana. R lleva una dieta saludable, muy baja en grasas, y cuida mucho su alimentación. Aun así, sus cifras de colesterol siempre están un poco por encima de los deseados 200 mg/dl, con cifras de LDL por encima de 100 mg/dl.

Cuando nos llegó la caja de Arkosterol, y para comprobar si de verdad funcionaba, le hice una analítica justo antes de empezar el tratamiento. Durante algo más de 1 mes, R tomó dos comprimidos en la cena y no cambió ningún hábito de su vida, siguió con la misma alimentación y el mismo nivel de ejercicio físico. Después del tratamiento, le volví a sacar una analítica, para comparar las cifras. Y estos fueron los resultados:

Analítica basal

· Colesterol total – 211 mg/dl

· LDL – 141 mg/dl

· HDL – 43 mg/dl

· Triglicéridos – 133 mg/dl

Analítica

Analítica post-tratamiento

· Colesterol total – 165 mg/dl

· LDL – 100 mg/dl

· HDL – 43 mg/dl

· Triglicéridos – 108 mg/dl

Después de poco más de 1 mes tomando levadura roja de arroz, las cifras de colesterol total han disminuido un 21%, el LDL (colesterol malo) ha disminuido un 29% y los triglicéridos se han reducido en un 18.8%. Lo único que no hemos conseguido aumentar el HDL o colesterol bueno. A la vista de los resultados, R seguirá tomando levadura de arroz roja.

Analítica post

Para concluir, mantener el colesterol a raya es fundamental para prevenir enfermedades potencialmente mortales. Está científicamente probado que una dieta baja en grasas saturadas y grasas “trans”, combinada con ejercicio físico regular y unos hábitos de vida saludable, disminuyen las cifras de colesterol total y del colesterol malo. Si a pesar de estas recomendaciones, el colesterol sigue estando elevado, tomar suplementos de levadura de arroz rojo o algún fitoesterol, parece que funciona. En casos graves o persistentes, en los que las medidas higiénico-dietéticas no funcionen o en pacientes con riesgo elevado, se deberá consultar con el médico, que indicará el tratamiento oportuno. Si estás preocupado por tu salud y tu colesterol, hay mucha más información en la web Fundación Hipercolesterolemia Familiar.

Hace un par de semanas, un domingo de esos caseros, en los que no sabes qué hacer, me acordé de una manualidad que había hecho yo en clase de plástica cuando iba al colegio. Hicimos una máscara de escayola. Recuerdo que fue muy divertido, entre otras cosas porque usamos la escayola para algo más y escayolamos el brazo de una amiga de clase, que le dio un susto tremendo a su madre cuando vino al cole a recogerla… Pero trastadas a parte, ese fue un buen día y quise recordarlo con Sara.

Le propuse hacer una máscara con la forma de su cara, a lo que accedió enseguida. Y aunque no nos ha quedado tan bien como esperaba, la práctica ha abierto la puerta a futuras posibilidades (y a otra manualidad que hemos hecho este miércoles por la mañana, también con escayola). Yo tenía varias vendas por casa, pero creo que en las tiendas de manualidades y en las de suministros médicos, podéis encontrarla sin problema.

MATERIAL

·         Crema hidratante

·         Venda de algodón (en su defecto, en el cole usamos papel de periódico)

·         Venda de escayola

·         Tijera

·         Barreño con agua

·         Guantes

·         Ropa vieja

·         Acuarelas

Material para máscara de escayolaAntes de empezar, decidimos que el sitio elegido para manipular la escayola sería el baño, porque os aseguro por experiencia que mancha. El polvo seco de la escayola cae por todos lados y una vez mojada, mancha bastante. Así que para manchar menos y que Sara estuviese cómoda, vestida con ropa vieja se metió dentro de la bañera, para estar tumbada y con la cara hacia arriba.

MÉTODO

·         Recoger el pelo, poner mucha crema hidratante en la cara y cubrir la cara con venda de algodón, dejando libre la boca, la nariz y los ojos.

·         Cortar tiras de venda de escayola de distintas medidas, de 5, 10 y 20 cm más o menos. Las tiras más largas podemos colocarlas en la cara de arriba abajo y las más cortas las usaremos para rematar pequeñas zonas.

·         Mojar la tira de venda según vayamos a usarla en el agua del barreño y aplicar en la cara. Una vez colocada, con los dedos la alisaremos, para extender bien la escayola. Repetir el procedimiento por toda la cara, apretando bien con los dedos para dar la forma adecuada de la nariz, los pómulos, la forma de los labios, con cuidado de no tapar las fosas nasales, ojos ni boca. Superponer varias capas.

·         Una vez tengamos lista la máscara, la separamos de la cara, metiendo los dedos por debajo de la venda de algodón y la dejamos secar durante varias horas, para que endurezca.

·         Cuando ya esté seca y dura, con una lima y las tijeras, quitamos bordes y suavizamos las zonas más duras. Terminamos de arreglar la zona de los ojos, nariz y boca.

·         Usar las acuarelas para que los niños la coloreen de la forma que les apetezca, a fin de cuentas, es una máscara de su cara.

 

 

Todo lo que sea comprar ahorrando, merece mi especial atención, y supongo que la de todos, porque, oye, si puedo comprar ropa, complementos o regalos a un precio más barato del normal, no me voy a negar.

Confieso que lo de comprar por internet me gusta mucho, la comodidad de poder mirar cosas tranquilamente desde el sofá de mi casa, de pensármelo sin presiones y de poder elegir entre gran variedad. Me compro mucha ropa, cuando me llega a casa me la pruebo tranquilamente, sin Sara entrando y saliendo del probador, puedo mirarme a gusto y confirmar que me queda bien. Y si no es así, la devuelvo.

Es muy importante la política de devoluciones de las páginas web. En las que yo compro, puedes devolver los productos tranquilamente, eso sí, en algunos casos hay que asumir los gastos de envío. Normalmente, si sigo las indicaciones de tallas, nunca tengo que devolver nada.

Una de las webs que más me gustan es Showroomprive. En esta web, puedes encontrar ropa, juguetes, tecnología, cosmética, calzado…de todo, pero con descuentos de hasta el 70%. Cada día ponen a nuestra disposición 15 nuevas ventas, que están abiertas durante un periodo de tiempo determinada. Entrando en cada venta, podemos conocer con exactitud los plazos de entrega de los productos. Y, por supuesto, con pago 100% seguro.

Hace un par de días, compré el regalo de Reyes de mi hijo mayor. Los que tenéis adolescentes, seguro que me vais a entender bien. Yo miro a mi hijo y al resto de sus amigos y pienso que van vestidos todos iguales. Situación que me parece un poco ridícula, hasta que recuerdo mi infancia y adolescencia, aquellos vaqueros nevados que llevábamos todos, los pantalones pitillo, los pantalones con pata de elefante, los primeros plumas…recuerdo a mi madre de compras con nosotras muchas veces. En nuestra época, igual que ahora, vestíamos todos iguales.

El caso es que este año me ha pedido un abrigo de una marca que yo no conocía, pero que cuando me he fijado, llevan todos igual, jeje. Evidentemente, estas cosas nunca son baratas, mira tú por dónde. ¡Y que ilusión me hizo cuando vi que en Showroomprive tenían una venta activa! Avisé a Lucas, miramos juntos los modelos y colores y ya le he comprado su regalo. Llegará a mediados de diciembre, una fecha genial para mi propósito. Además del precio en Showroomprive, me he beneficiado de un descuento adicional, vamos, que el abrigo me ha salido a un precio estupendo. Tanto, que he estado tentado de comprarme yo uno para mí, 🙂

canguro-hombre-norway

Imagen extraída de la web geographical-norway.net

Pues bien, tengo disponibles 5 códigos de descuento del 20% para sortearlos y que podáis aprovechar también las ventajas de Showroomprive. ¿Quién quiere uno?

La mecánica del sorteo será muy sencilla. El sorteo estará activo desde hoy hasta el martes 28 de noviembre a las 00.00. Para participar, tenéis que rellenar el formulario con vuestro nombre y apellidos y dirección de mail para poder contactaros en caso de resultar agraciados.

Cuando finalice el sorteo, me pondré en contacto con los ganadores para hacerles entrega de un código de un solo uso, por un descuento del 20%, válido para cualquier compra.

Espero que esto os sirva para suavizar un poco las compras de Navidad. ¿Quién quiere un descuento? Yo, desde luego, no me lo perdería.

 

Posiblemente, alguna vez habrás necesitado alquilar un coche. A veces, no nos queda más remedio que alquilarlo al llegar a nuestro destino, pero cada vez es más frecuente poder realizar el alquiler de un vehículo online, para ahorrarnos tiempo al llegar al lugar de recogida.

Y eso fue lo que hice yo a primeros de julio, cuando llevé a mi hijo a Pontevedra, a un campamento de verano. Como eran muchos kilómetros desde Madrid, sobre todo, pensando en la vuelta yo sola, decidimos irnos en tren y alquilar allí un coche. El plan era viajar hasta Santiago de Compostela, por la mejor combinación de tren, alquilar un coche, llevar a Lucas al campamento, hacer noche en Pontevedra, devolver el coche por la mañana y vuelta a Madrid en tren.

Una vez que tuve los billetes de tren, llegó la hora de gestionar el alquiler. La primera sorpresa llegó cuando me encontré que, al ser domingo, en Santiago, las empresas de alquiler de coches más famosas estaban cerradas. Así que busqué fuera de la estación. Las posibilidades eran realmente pequeñas, y terminé alquilando un coche con Sixt, una empresa de alquiler alemana. Como no había muchas más opciones, la verdad es que ni siquiera miré opiniones online, para ver las experiencias de otros usuarios. A través de la web, rellené todos los datos, contraté el seguro a todo riesgo y pagué.

Alquiler coche

Seguros de coche, nuestros grandes aliados. Porque, seamos sinceros, aparte de tener carácter obligatorio, tener el coche asegurado con una buena póliza, nos puede librar de más de un disgusto. Nunca, en los más de 20 años que llevo conduciendo, he tenido un accidente de coche. Pero sí es cierto que he dado partes al seguro en varias ocasiones por arañazos leves, roces, golpes al abrir las puertas…Vamos, que me considero una buena conductora, pero me alegra tener un seguro a todo riesgo.

Llegó el día del viaje, recogimos el coche de la oficina sin nada reseñable y pusimos rumbo al colegio donde iba a pasar Lucas el mes de julio. El colegio en cuestión estaba a las afueras de Pontevedra, en la carretera entre dos municipios. Mi GPS, un poco desorientado, nos metió por el centro de una pequeña aldea, en la que al final tuve que dar la vuelta, al ver que nos habíamos equivocado. Fue allí cuando tuvimos un percance. Entré por una calle estrecha, pero transitable, que daba a un garaje particular. Al ver que ese no era el camino, hice un cambio de sentido con varias maniobras y volvimos a salir, rumbo a nuestro destino. En esa pequeña aldea, rocé el coche en un par de sitios, haciendo arañazos en varios puntos de la chapa. Cuando al día siguiente fui a devolver el coche y comenté lo que había pasado, la chica de la oficina me comentó que no pasaba nada, porque tenía contratado un seguro a todo riesgo. Cogí el tren de vuelta a Madrid, y listo.

En teoría, ese debería haber sido el fin de la historia, pero resulta que mi calvario no hizo más que empezar.

Unos días después, recibí un mail diciendo que habían detectado unos daños en el vehículo y que, aunque eran conscientes de que había contratado el coche con seguro sin franquicia, me agradecerían que les rellenase el parte para el seguro, en un vínculo que me mandaban. Y yo, que siempre cumplo y me tengo por una buena persona, rellené los datos que me pedían y me olvidé.

Al volver de las vacaciones de agosto, me encuentro en el buzón una carta de la oficina de reclamación de Sixt, diciendo que no he rellenado los datos del seguro y que tendrán que tomar medidas. Evidentemente, llamé por teléfono a ver qué había pasado y me aseguraron que no había problema, que no tenía por qué preocuparme, que mi respuesta seguro que había llegado por mail.

Y si, por mail llegó una contestación unos días después, pero para decirme que el seguro no me iba a cubrir porque yo había “ignorado las medidas del vehículo” y que tenía que correr con los gastos de reparación y asumir el coste que habían perdido por los días que el coche había estado parado. Me reclamaban 800€.

Ya te imaginarás mi cara de asombro, de estupor, al leer dicho mail. Un correo, dicho sea de paso, muy mal redactado, con faltas de ortografía, y muy escueto. Literalmente ponía: “A pesar de la limitación de responsabilidad contratada nos vemos obligados a cargarle el coste del resultado del incidente debido a Ignorar medidas del vehículo”

Rápidamente, me puse en contacto con el servicio de reclamaciones de Sixt, para hacerles llegar mi absoluto rechazo a su decisión, puesto que en ningún momento había ignorado las medidas del vehículo. Es como si el seguro de mi coche particular, cuando le he dado un parte por arañazos de aparcamiento, me dijera que no me cubre porque he golpeado el coche al aparcar al ignorar las medidas del vehículo. ¡Es absurdo! ¿Para qué contratar un seguro entonces, si cualquier cosa que pase va a ser culpa tuya y el seguro te va a llamar negligente?

Días después, volvieron a escribirme desde el  mismo servicio, para decirme que había cometido una negligencia, al meterme en una calle estrecha, por una vía no apta para la conducción y que la protección quedaba excluida.

Fraude

Fui a la Dirección General de Consumo, desde donde presenté una reclamación por escrito a Sixt. Casi dos meses después, estoy esperando contestación a este trámite.

Por otro lado, volví a escribirles un mail, en el que les explicaba claramente cómo había ocurrido el incidente, en qué calle, que era una calle de paso, con entrada a un garaje, con lo cual era apta para la conducción, y que además tenía testigos. Le di hasta los datos de la calle, pues en el GPS se queda marcado el recorrido que hice.

Pues bien, volvieron a contestarme hace unos días, de nuevo para decirme que rechazaban mi reclamación, esta vez aludiendo a los “términos y condiciones del seguro, parágrafo B, punto 3”, con un link a dichas condiciones. El mencionado párrafo y punto, resulta que especifica que hay que viajar con un SRI adecuado cuando se viaja con menores de 1.35 m. ¡Pero si iba con mi hijo de casi 16 años, que ya es más alto que yo!

Cada vez que me contactan, me imagino a un estudiante en prácticas, en sus primeros días, al que han puesto a contestar reclamaciones sin saber lo que hace. Las reclamaciones están redactadas de manera escueta, casi sin puntuaciones, con faltas de ortografía y aluden cada vez a una cosa diferente para seguir cargándome a mí con la culpa.

Tengo que esperar a transcurran los dos meses desde que presenté la reclamación a través de la D.G. Consumo, para ponerme en contacto con ellos, a ver qué ha pasado. Después de esto, y si no se soluciona, me tocará ir directamente a la Junta Arbitral de Transporte (lo malo es que me tocará ir hasta Santiago de Compostela, pues por lo que he leído solo se puede presentar en persona y en el lugar donde se produjo el suceso).

Tengo copia de cada mail y de cada carta recibida por estos sinvergüenzas, que casi te obligan a contratar un seguro cuando alquilas un coche y que luego, si llega la hora de hacer uso de dicho seguro, quieren engañarte. Por desgracia, no ha sido hasta después cuando he leído muchas malas opiniones sobre Sixt. Evidentemente, si alquilas un coche y todo transcurre sin problemas, no habrá quejas. ¡Pero, ay amigo, si tienes un percance! Parece ser que no son muy fiables.

Esta es mi opinión sobre un hecho que me está quitando mucho tiempo, me está dando dolores de cabeza, además de parecerme una injusticia. Cada vez que me pongo en contacto con ellos, me da la sensación de que ni siquiera se leen mis alegaciones ni nada de lo que les escribo, ellos quieren que yo me haga cargo de la reparación y punto. Pero esto no quedará aquí. Quería que todo el mundo estuviese al tanto de lo que te puede pasar cuando alquilas un coche con esta compañía, Sixt, que quieren sacarte dinero de cualquier manera. Y no es solo mi opinión, si buscáis en la web, encontraréis muchas malas opiniones con ellos.

Desde luego, os recomiendo que nunca alquiléis un coche con Sixt. ¿Tenéis algún consejo para darme, algo que pueda hacer sin tener que llegar a una demanda, que me va a costar un dineral? La verdad es que este tema me trae de cabeza… Como consumidora me, me siento estafada y engañada.  

En diciembre del 2012 publiqué por primera vez en el blog. Aquellas primeras entradas eran pobres, meros intentos de intentar adaptarme a un nuevo reto que me había planteado. Al principio, el blog surgió más por una necesidad de hacer publicidad a los portabebés y a la tienda online que tenía por aquel entonces que a otra cosa. Pero con los meses, descubrí que me gustaba contar cosas de mi día a día, de la crianza de Sara y de sus pequeños e incesantes cambios. Siempre me había gustado escribir, hacer cuentos y redacciones para el cole, y el blog me brindó la oportunidad de hacer algo que me gustaba, con lo que me sentía a gusto y que, echando la vista atrás, no hacía mal del todo.

Escribir entonces era fácil, siempre había cosas nuevas que contar, experiencias que plasmar, conocimientos sobre portabebés, lactancia o salud que compartir con vosotros, mis lectores. Iba en el coche y se me ocurrían cientos de ideas para escribir, muchas veces tenía que anotarme en una libreta las cosas para no olvidarlo. Además, estaba en casa con la excedencia, lo que hacía que las mañanas libres fuesen muy productivas en tiempo, así que había meses que publicaba unas 20 entradas. ¡20! Madre mía, ahora, si publico dos veces al mes, me siento satisfecha. ¿o no?

Pues la verdad es que no. Echo la vista atrás y pienso en aquellos años, lo mucho que me aportaron, las oportunidades que se me abrieron, la cantidad de gente que conocí gracias al mundo virtual, las cosas que hice, los buenos ratos escribiendo historias y los ratos aún mejores leyendo los comentarios que me dejabais. Ahora casi no escribo y muchas veces lo echo de menos.

En estos cinco años, he pasado de contarlo todo a casi no contar nada. A veces pienso ¿y sobre qué voy a escribir? Mi vida y la de mis hijos, sobre todo la de Sara, que es (era) la principal protagonista, se ha vuelto mucho más pausada, más monótona. Ya no hay grandes historias que contar, grandes momentos que compartir. Ella y el blog han crecido, han madurado y se han vuelto más serios.

Hace poco más de un año que Sara dejó de mamar y aunque la lactancia materna sigue siendo un tema que me apasiona, aunque me gusta seguir ayudando a toda aquella madre que lo necesita, parece que el hecho de no ser ya una madre lactante me deja sin historias sobre las que hablar. Y lo mismo pasa con los portabebés.  Durante años, fueron primordiales en la crianza, en mi casa. Iba con Sara a cuestas a todos lados, siempre había alguna novedad que contar, algún beneficio que recalcar…pero un día dejó de pedir brazos y un día se hizo tan grande y tan pesada que mi espalda ya no aguantaba con su peso, por mucho que el portabebé dijese que sí. Y ahora, hablar de portabebés, parece que no me sale, que todo lo que tenía que contar ya está dicho. Aunque sigo asesorando y recomendándolos con gusto cuando alguien me pregunta; y sigo sonriendo por la calle cuando veo algún bebé feliz en brazos.

Muchos días, por la noche, cuando todos duermen ya y la casa está en silencio, cuando es mi momento de pensar y recapitular sobre lo que ha dado de sí el día, pienso en el blog y en lo que lo echo de menos. Me digo a mi misma que tengo que esforzarme más, que volver a retomarlo, que quiero volver a escribir con asiduidad y constancia. En ocasiones, he llegado hasta a ponerme un poco triste por lo abandonado que lo tengo. Y pienso, voy a sentarme a escribir, voy a hacerlo cada día, cada noche, aunque sólo sea un poco. Y entonces, ¡no se me ocurre sobre qué escribir! y me entra el bajón. ¿Qué puedo contaros que resulte interesante? ¿Qué decir que no haya dicho ya? Imagino que así deben sentirse los escritores cuando no tienen inspiración.

Y de pronto, un día me llega alguna idea para compartir con vosotros. Pero no encuentro el momento, el trabajo, la casa, las actividades extraescolares, los niños. Y cuando llega la noche y tengo tiempo, ya no me parece tan interesante lo que había pensado por la mañana. Entonces lo apunto en mi cuaderno de ideas y ahí se queda, esperando que llegue el día en que mi tiempo y mis ganas se junten.

En estas estoy. He llegado hasta a pensar en dejarlo del todo, en escribir una última vez a modo de despedida. Pero luego desecho la idea, casi prefiero escribir poco, de vez en cuando, a no hacerlo nunca.

Así que aquí seguiré pues, escribiendo poco y con mesura, cuando el tiempo, las ganas y las ideas lo permitan. Y escribiendo cosas que quizás ya no tengan tanto que ver con la idea inicial del blog. Porque todos hemos madurado, hemos crecido, nuestras vidas han cambiado. Y ahora, en vez de escribir sobre porteo, quizás escriba sobre el último lugar al que he ido a cenar; y en vez de escribir sobre lactancia materna, quizás escriba sobre consejos para hacer la compra en el supermercado. Pero, aunque brevemente, aquí seguiré y estaré feliz si queréis seguir acompañándome.

 

Cada vez es más frecuente escuchar historias sobre sitios en los que no se admite la entrada a los niños o leer denuncias de algún padre porque en determinado lugar les han tratado mal por tener hijos ruidosos.

Pues así me he sentido yo en más de una ocasión. Y así, concretamente, me sentí la otra tarde en el dentista.

Lo primero que tenemos que admitir es que cada niño es un mundo, es diferente al resto, tienen su propia personalidad y su propia forma de actuar. En muchos casos, nuestros hijos no son exactamente como nos los habíamos imaginado.

¿Una madre súper divertida y marchosa que se enfada porque su hija es muy tímida? ¿Un padre inteligente y brillante que se frustra porque su hijo saca unas notas mediocres y no tiene interés en los estudios? ¿Una madre adicta al deporte que ve cómo su hijo es sedentario y no tiene interés por actividad física ninguna?

Muchas veces, lo que soñamos, lo que planeamos para nuestros hijos, no es lo que son en realidad. Y tenemos que aceptarlos así, con su personalidad diferente a la imaginada y asumir que son personas en formación, aunque quizás no las personas que nosotros habíamos soñado. ¿Se os ha ocurrido pensar cómo nos sentiríamos nosotros mismos si nuestros propios padres no nos aceptasen por cómo somos o por lo que hacemos? Seguro que más de uno no tiene que imaginárselo 😦

En alguna ocasión me he descubierto preguntándome a quién ha salido mi hija, con esa personalidad apabullante y con esa energía infinita. Hay veces que se mueve tanto, que habla tanto, que interactúa tanto, que ha llegado a ponerme nerviosa. Está mal que lo diga, es cierto. Pero lo confieso, tanta energía de mi hija, a veces me desborda. Luego se me pasa, cuando me doy cuenta de que es sólo una niña, una niña muy activa, pero una niña alegre y feliz, que llena mis días de emociones.

El problema llega cuando es al resto de las personas a las que no le gusta cómo es o cómo se comporta Sara. Entonces, sale mi vena de madre coraje y me las comería a todas.

En alguna ocasión, estando en algún lugar concurrido, he notado como alguna persona miraba a mi hija con cara de pocos amigos. Y vamos a ver, que mi hija es muy activa, es cierto, pero que yo no la dejo que vaya saltando por las sillas de los restaurantes, por ejemplo.

La otra tarde, en la sala de espera del dentista, tuvimos un problema. Al llegar y pedirle a los niños que se sentaran, evidentemente, después de todo un día en clase, tenían ganas de todo menos de estar sentados. Y se pusieron a jugar. Haciendo ruido, lo admito, pero sin molestar a nadie. A pesar de eso, cada dos por tres les decía que se estuviesen quietos, que no hicieran tanto ruido…Yo intentaba que estuvieran más tranquilos, pero la verdad, pedir a una niña de 5 años que se quede sentada quieta en una sala de espera, sin moverse, es difícil, por lo menos en nuestro caso. Cierto es que había algún niño más en la sala sentadito, embobado mirando el móvil (curioso, no había ninguno simplemente sentado jugando a algo “normal”). La opción de prestarle mi móvil a Sara no la contemplaba, porque entonces Lucas lo quería también y ambos acabarían peleándose, así que opté por no nombrarlo y por intentar que estuviesen más o menos en silencio.

Una pareja sentada varias sillas más al fondo, esperando para entrar en otra consulta y obviamente, sin niños, no paraba de mirarnos, de mirar a Sara con mala cara, de mirarme a mí con cara desaprobatoria y de cuchichear con su pareja sin dejar de mirarnos. Yo estaba empezando a cabrearme y aunque seguía pidiendo a Sara que parase un poco, empecé a mirar a la pareja con mala cara y a devolverles las miradas acusatorias, aunque les daba exactamente igual, seguían mirando y hablando.

Jugando

El colmo fue cuando pasó una dentista bastante desagradable, que siempre anda estirada y mirando a todo el mundo por encima del hombro, la ortodoncista, con la que ya he tenido algún problema anterior cuando Lucas llevaba brackets, que pasó por allí y vio que en el suelo había un vaso de plástico y agua derramada. Ni corta ni perezosa, decidió acusar a mi hija del estropicio. Y ahí, ya sí que no bonita.

Se paró y le soltó a bocajarro que si había derramado el agua debería recogerla. La niña se quedó cortada y casi sin voz, le dijo que ella no había sido, aunque la cara de la dentista decía que pensaba lo contrario. De malas formas por mi parte también, le dije que ella no había sido, que si lo hubiese tirado ya lo habríamos recogido, pero aun así se fue altiva y consiguió que Sara se pusiese a llorar.

En cuanto terminamos de la consulta y mientras hacía una cola de unos 10 minutos para pagar, los niños salieron a la calle a correr un rato a gusto y despejarse.

Cuando los niños no se comportan como espera el resto, que no es lo mismo que decir que no se comportan como deberían, muchas personas los miran mal y, por ende, tienden a juzgar a los padres sobre la educación que les damos y el control que ejercemos sobre ellos. Es muy fácil juzgar cuando no se sabe de lo que se habla. Es muy fácil poner la etiqueta de mala madre o de niño rebelde cuando no tienes hijos o cuando tienes hijos de esos que ni se mueven. Pero seamos sinceros, los niños son niños y lo normal es que jueguen, salten, canten, se diviertan, se comporten como niños. Hay momentos y lugares en los que sí deberían estar en silencio o quietecitos, pero cuando eso pasa, mejor no llevamos a los niños y listo.

Si vamos a un restaurante a comer, no dejo que los niños, Sara en este caso, se levanten de la mesa hasta que todos hayamos terminado. Y solo en el caso de que el restaurante en cuestión tenga zona infantil, la dejo que vaya al terminar de comer. Si es un restaurante normal, no veréis a mi hija corriendo entre los comensales. Otra cosa es en las terrazas de verano, por ejemplo, en las que te sientas a tomar algo tranquilamente y los niños se aburren; ahí si la dejo que juegue, porque estamos en la calle, pero intentando que no moleste a la gente de alrededor. O en el cine, por ejemplo. Durante toda la película, ella está atenta y quieta. A veces se levanta de su sitio para sentarse conmigo, pero no hace más. Eso sí, en cuanto termina la película, se baja corriendo las escaleras y se pone bajo la pantalla a bailar con la música del final o a hacer volteretas verticales. No molesta a nadie, para ella es un ritual y a mi me encanta quedarme hasta el final viendo como se divierte. Muchos niños suelen sumarse a estas manifestaciones de alegría, pero no faltan los padres que se llevan a los suyos a rastras y miran a mi hija con cara de pocos amigos.

Pero no puedo, ni quiero, obligar a mi hija a estar sentada en una silla, sin moverse ni expresarse, sin hacer un ruido, en sitios donde en realidad no molesta, solo porque determinadas personas no soporten a los niños.

¿Cuántas veces os habéis sentido juzgadas vosotras por el comportamiento de vuestros hijos? ¿O cuántas veces habéis sentido que los juzgaban a ellos?

 

 

 

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