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La importancia del Aceite de Oliva Virgen Extra

Siempre intento cuidar al máximo la alimentación en casa y consumimos productos frescos y nacionales en su mayor parte. Y el Aceite de Oliva Virgen Extra ha sido uno de los alimentos con los que yo me he criado desde de pequeña. Mi padre es de un pueblo de Jaén y siempre hemos consumido el aceite de allí, de una Almazara cercana. Así que mis hijos han crecido rodeados siempre de un buen aceite.

Anda que no he sufrido yo veces al salir a comer a algún restaurante y que nos trajeran un aceite de esos casi transparentes para aliñar la ensalada. Sin un buen Aceite de Oliva Virgen Extra, ni es ensalada ni es nada.

El Aceite de Oliva Virgen Extra es un elemento cardiosaludable, con un gran contenido en ácido oleico y vitaminas A, E, D y K. Es una fuente de grasa esencial, que ayuda a regular el tránsito intestinal y previene enfermedades.

A la hora de comprar Aceite de Oliva es muy importante fijarse en la etiqueta. No todos los aceites son iguales, por tanto, su calidad tampoco. Hay que desconfiar de aquellos en el que sólo ponga Aceite de Oliva, pues en su composición llevarán aceites refinados. Cuanto más se refina un aceite, más barato es, claro, pero también menos elementos saludables tiene. Los aceites refinados se obtienen de los restos de aceitunas de las que se ha extraído el aceite de oliva virgen y/o del orujo del aceite. Son aceites de peor calidad, con un mal sabor, que se refina y se trata para obtener un sabor apto para el consumo. Siempre, siempre, debemos comprar como mínimo Aceite de Oliva Virgen.

La diferencia entre el Virgen y el Virgen Extra es pequeña, aunque no son los productores de aceite los que le ponen el nombre, sino que la denominación se obtiene por medio de catas. Ambos son aceites puros, conseguidos mediante extracción mecánica en frío y sin refinar, pero se diferencian en su grado de acidez máxima y en la puntuación obtenida. El Aceite de Oliva Virgen mantiene sus antioxidantes y sus vitaminas intactas, mientras que el Aceite de Oliva refinado ha perdido muchas de estas cualidades.

El Aceite de Oliva Virgen Extra posee alrededor del 80% de la grasa en forma de ácido oleico, un ácido graso monoinsaturado con efectos saludables. En los aceites refinados, se pierden los antioxidantes.

Hace unos días estuve en el lanzamiento de un nuevo Aceite de Oliva Virgen Extra, uno especial diseñado para los niños, Casitas de Hualdo. Pensado para introducir el Aceite en la dieta de los más pequeños, es un aceite variedad arbequina, de sabor suave, presentado en una bonita botella con un original colorido. De momento, sólo se puede encontrar en su página web y en tiendas gourmet. En la presentación, pudimos degustar varias comidas realizadas con Aceite de Oliva Virgen Extra que estaban para chuparse los dedos.

aceite de Oliva Virgen Extra

Personalmente, el aceite está buenísimo, nos pasamos un buen rato mojando pan. Pero también, personalmente, no le encuentro el sentido. Mis hijos toman aceite desde los 6 meses que empezaron la alimentación complementaria. Les encanta para desayunar en un trozo de pan tostado, pero no necesitan un embalaje especial para apreciar un sabor exquisito. Creo firmemente en las bondades del aceite y en que una alimentación saludable empieza desde casa. Si en casa todos consumimos Aceite de Oliva Virgen Extra, nuestros hijos lo tomarán igual que lo hacemos nosotros. Yo lo uso para todo, en casa no tengo ningún otro tipo de aceite. Tanto para crudo como para cocinar. Un buen aceite necesita menos cantidad de uso, por lo que la botella dura más y merece la pena la inversión. La repostería queda mucho más rica sustituyendo la mantequilla por un buen aceite, y usamos menos cantidad y grasas saludables.

 

Que no te engañen con la leche

Hace unas semanas recibí por correo postal un cheque para probar gratis la leche Puleva Max Energía y Crecimiento, cheque que metí en el bolso y olvidé hasta el otro día, que me acordé de casualidad y cogí un paquete para llevármelo a casa.

Lo primero que me llamó la atención fue su elevado precio, 1,30€.  Por ese precio compro yo 2 litros de leche normal. Pero bueno, como era regalada, pues me la llevé.

Ya he hablado alguna vez sobre este tipo de productos y las pocas cosas buenas que he leído sobre ellos. Puedes leer mi artículo comida casera Vs comida preparada. Y una vez que he tenido un paquete en casa, puedo decir con seguridad que nunca lo compraré y que no se lo recomiendo a nadie.

Este preparado lleva de todo menos leche. Bueno, leche lleva, pero tiene tantos ingredientes que el porcentaje de leche que tomarán los niños será inferior al que tomarían con un vaso de leche normal. Si miras los ingredientes, el segundo en aparecer es agua. El orden en que se muestran los ingredientes tiene que ver con las cantidades presentes. Es decir, el primer ingrediente es el que más abunda. En este caso es la leche, pero ¡el segundo es agua! Vamos, que esta leche tiene un montón de agua. Y el tercer ingrediente es el azúcar. Luego lleva aceites, sabores, vitaminas y minerales.Puleva leche

Si lo pensamos fríamente, es como si en un vaso llenamos la mitad de leche de vaca normal, le ponemos una cantidad generosa de agua, le añadimos 1 cucharada (de las soperas) de azúcar (1 cucharada  tiene unos 15 gr de azúcar, esta leche tiene 6.7 gr por 100 ml, en un vaso de 200 ml habrá 13.4 gr azúcar), le ponemos unas gotas de aceite de oliva y de girasol, le añadimos aceite de pescado, cogemos un trozo de un comprimido polivitamínico (calcular las cantidades según prospecto) y lo echamos al vaso, lo removemos bien y se lo damos a nuestros hijos. ¿Tú lo harías? Yo tampoco.

Ojo con los niños alérgicos. Porque cada vez tenemos que tener más cuidado con las cosas que les damos. Por ejemplo, mi hijo es alérgico al pescado y no le supone ningún problema tomar leche. Pero resulta que esta fantástica horrible leche tiene aceite de pescado. Y soja. Si la hubiese bebido sin habernos fijado en la etiqueta habríamos tenido un gran problema.

La falta de leche de esta leche se hizo patente el fin de semana. Cuando vienen mis suegros de visita y preparo café, siempre los hago con espuma de leche. Tengo un espumador de leche que en 1 minuto la calienta y la deja muy cremosa. Queda genial con los cafés y a los niños les encanta que les haga leche con espuma y comérsela a cucharadas. Como andaba el paquete dando vueltas por la cocina, decidí usarlo, así entre todos se gastaría antes esa “leche” regalada. Pero cuál fue mi sorpresa cuando vi que la espuma no salía. Por más que lo intenté, por más que batí la leche, allí no salió ni una gota de espuma. ¿Será porque tiene poca leche y mucho de todo?espuma de leche

Para terminar, algo que me molesta, y mucho, es ver el sello de la Asociación Española de Pediatría en este tipo de productos. Evidentemente, la mayoría de los pediatras en su correcto desarrollo de la profesión no los recomiendan. Mi pediatra directamente recomienda la leche de vaca a partir del año (Sara estaba con la teta y no la tomó hasta más tarde). En realidad, más que la AEP recomiende esta leche, que en realidad no pone eso, son los de Puleva lo que ponen que colaboraran con ellos y plantan el sello, de modo que queda más vistoso. Pero no nos engañemos, la AEP no recomienda estos productos, sólo trabajan con determinadas marcas. Hace no mucho hubo un problema similar con unas galletas que llevaban el mismo sello de la AEP y mucha gente se unió en una petición para que la Asociación retirase el aval de estas galletas. La Asociación hizo un comunicado oficial al respecto que puedes leer integro aquí, y que se resume como “La AEP no concede avales a ningún producto y cualquier alegación en este sentido por parte de una empresa es falsa.”puleva leche

¿De verdad necesitan nuestros hijos este exceso de azúcar? La inmensa mayoría de los alimentos preparados que compramos tienen azúcar, te sorprendería ver a cuántas cosas le añaden azúcar. Bastante sobredosis de glucosa metemos ya en nuestros organismos, lo que nos pone en peligro, ahora y en el futuro. Tampoco nuestros hijos necesitan un exceso de vitaminas y minerales. Es raro encontrar a niños malnutridos en nuestra sociedad actual y los que de verdad pasan hambre, por desgracia no podrán optar a este tipo de alimentos tan caros. La solución está en una alimentación sana y equilibrada, en enseñar a nuestros hijos a comer hoy para que sean unos adultos sanos mañana.

Y tú, ¿crees que son necesarios este tipo de alimentos enriquecidos?

El absurdo de los menús infantiles

Ya escribí sobre este tema hace unos meses, ­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­en este post Menús para niños. Nosotros siempre que vamos a comer o cenar fuera de casa pedimos de la carta habitual, nada de menús con comidas de baja calidad para los niños.

Pues hoy quería actualizar mi experiencia con dos situaciones absurdas que he vivido hace poco con este tipo de menú.

Situación número uno – Vamos a cenar con unos amigos a un sitio de comida casera. En el menú hay croquetas caseras y pedimos una ración. El camarero, viendo que hay varios niños, ofrece la posibilidad de traer otra ración de croquetas más pequeñas, para que los niños se las coman mejor… Cuando llega la comida, las croquetas están buenísimas, se nota que son caseras. En cambio, la ración de croquetas más pequeñas, “especiales para niños” son croquetas congeladas, con un pegote de masa en su interior y sin sabor. Conclusión: mis hijos se comen las croquetas grandes, que son las que realmente están buenas. Y yo me mosqueo, ¿acaso los niños tienen un paladar insensible o menos derecho a comer comida casera? En fin…

Situación número dos – El viernes salimos del cine y nos fuimos a cenar. Los niños eligen un restaurante americano. Al entrar directamente le dan a Sara el menú infantil. Lo acepto porque tiene dibujos para colorear. Pero ni lo miro, decidimos de la carta general. Cuando llega la camarera ¡me pregunta sorprendida si la niña no va a comer del menú infantil! Y trata de hacerme ver que es una buena opción. Rápidamente la saco de su error. Sara quiere pollo empanado en trozos (fingers). Los nuggets los evitamos siempre, esa masa amorfa de “pollo” que a saber lo que lleva, de todo menos pollo seguro…” En la carta general, 8 fingers cuestan 5.50€. En el menú infantil, los fingers cuestan 7.95€ con refresco, cosa que la camarera me enfatiza. Mi hija no bebe refrescos, toma agua. Vale, una botella de agua también entra en el menú. ¿Cuántos fingers hay en el menú infantil? ¡¡4!! Desde luego, me quedo con mi primera opción, 8 fingers y un vaso de agua del grifo, más barato y más cantidad. ¿Creen que estamos tontos los padres? ¿O será que por ser niños tienen que comer menos? Vale que Sara no se comió los 8 trozos de pollo, pero sí se comió 6, con el menú infantil se habría quedado con hambre. Además de dar varios mordiscos de mi súper hamburguesa con lechuga, cebolla frita, mermelada de pimientos rojos…hamburger

Conclusión a la que llego siempre. No me gustan los menús infantiles.

Alimentación infantil 4: menús para niños

Después de hablar varias veces sobre alimentación infantil, de los consejos de algunos pediatras,  de comida casera y de Baby-led weaning, hoy quiero cerrar este tema de la alimitación con algo que me preocupa también, y es la comida que ofrecen a los niños en la mayoría de los restaurantes.

Empecé a ser consciente de este problema hace unos años, cuando Lucas era pequeño. Siempre que íbamos a comer fuera de casa, en la mayoría de los sitios nos “ofrecían” menú infantil, pero la verdad es que con los problemas de alergias que tenía, siempre prefería pedir cosas que supiera con total seguridad que podía comer, así que no prestaba mucha atención.

ejemplo de menú para adultos y menú para niños en el mismo restaurante

ejemplo de menú para adultos y menú para niños en el mismo restaurante

Hasta que nos invitaron a una boda. Pusieron a los niños en una mesa especial para ellos. Había un jamón ibérico y un cortador profesional llenando platos que los camareros llevaban a las meses. Pero entonces, a la mesa de los niños llevaron un plato de embutido que de ibérico no tenía nada. La verdad es que me sentó un poco mal, el jamón bueno para los mayores y lo malo para los niños… Lucas se acercaba a mi mesa a comer del rico, que tonto no es. Luego siguieron sacando comida, no recuerdo muy bien lo que nos pusieron de comer pero sí recuerdo que a los niños les llevaron platos de croquetas y empanadillas congeladas y un filete empanado, mientras nosotros degustábamos alguna carne suculenta. Evidentemente, Lucas también prefirió mi carne, pues la suya estaba muy seca. Creo que fue en ese momento cuando me di cuenta que a los niños los trataban como una categoría inferior a la hora de comer. No me quejo de los novios, ni mucho menos, imagino que con todos los preparativos de la boda y elegir el menú, les dicen en el restaurante que hay menú para niños y no prestarían más atención.

A partir de ese momento, me he fijado más en los menús infantiles, y en cómo, en algunos bares y restaurantes, tratan a los niños como personitas de segunda categoría, pues les ofrecen alimentos muy inferiores, con pocos valores nutricionales. Vale que cada niño es un mundo y que a la hora de comer, los hay más dispuestos a deleitarse con exquisitos manjares y otros a los que les cuesta más probar cosas nuevas. Pero me molesta llegar a muchos sitios y que de entrada nos ofrezcan el menú infantil, sólo por ir con niños.

No en todos los sitios son iguales. En sitios de comida tipo americana, por ejemplo, los menús infantiles son similares a la comida de adultos, mucho frito y hamburguesas, así que ahí no podemos pedir más. Eso sí, todo con su regalito que no sirve para nada y que casi prefiero ni mirar. Pero en los sitios de comida casera…. El otro día estuve en un sitio con una cocina inmensa, hacen menús caseros diarios, se publicitan como la mejor comida de “X” sitio…y de pronto veo el menú infantil, que consistía en salchichas y nugets, por supuesto, congelados (que yo hago nugets caseros, pechuga de pollo cortada en tiras, metida en huevo, leche y especias durante unas horas y luego pasada por pan rallado y a freír) y no tienen nada que ver con la comida casera que ofertan. Vamos a ver, ¿es que los niños no pueden comer lo mismo que los adultos? Unas lentejas, un cocido, una sopa, un pescado en salsa, una carne guisada…

ejemplo de menú para adultos y menú para niños en el mismo restaurante

ejemplo de menú para adultos y menú para niños en el mismo restaurante

En los restaurantes preparan menús infantiles, que venden a parte y no son tampoco realmente baratos, con una calidad que deja bastante que desear. Este tipo de menús siempre incluyen patatas fritas (congeladas), fritos y empanados y otros alimentos tipo “chucherías” y refrescos. Pero casi ningún menú infantil he visto yo que incluya verduras, frutas y pescados. Ya están dando por sentados que los niños no comen estas cosas. Y como en todo, habrá niños que no las coman, pero la mayoría de los niños sí, igual que lo hacen en sus casas. Estos menús infantiles deberían ofrecer comida de más calidad, puesto que los padres queremos lo mejor para nuestros hijos.

Evidentemente, como todas las cosas, comer esto de forma esporádica no va a acarrear ningún problema de salud a nuestros hijos, pero hacerlo de forma continuada sí. Si a nosotros, cuando salimos a comer fuera de casa, nos gusta deleitarnos con algún manjar, ¿Por qué no pueden hacer lo mismo nuestros hijos? ¿Por qué en un menú de adultos ofrecen espaguetis boloñesa, con carne, verduras y tomate y en el menú infantil ofrecen espaguetis con tomate?
Desde luego, nosotros no pedimos este tipo de menús. Cuando vamos a restaurantes “caseros” los niños comen del menú normal de los adultos, siempre hay posibilidades que se adaptan más a sus gustos y que les dan mil vueltas a las opciones del menú infantil.

Por suerte, he visto una pequeña tendencia al cambio, en algún sitio ya me he encontrado ensaladas en el menú infantil, cosa que me alegra ¡a mi hija le gusta la lechuga!

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