No hay mejor lugar que los brazos de mamá

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El final de otra etapa: se acaba el uso de los portabebés

Estoy abrumada por la velocidad que lleva el tiempo. ¡Pasa tan deprisa! Y no debería pillarme desprevenida, Lucas me lo ha demostrado, ya hace casi 14 años de su nacimiento, recuerdo esos momentos como si fuesen ayer…y no, no fue ayer, fue hace muchos años.

Por eso con Sara quería que el tiempo se detuviese, quería aprovechar cada momento con ella. Por eso con Sara no dejé que nadie influyese en mí con comentarios del tipo “la vas a malcriar”

Siempre lo digo, se lo digo a todo el mundo. Aprovecha cada momento con tu bebé, no va a ser pequeño siempre. Aprovecha a llevarle mucho en brazos, aprovecha a oler ese aroma especial, aprovecha y duerme con él, aprovecha y alarga la lactancia todo lo que puedas. Aprovecha, porque todo llega a su fin y lo echarás de menos.

Si hace un par de semanas te comentaba que nuestra lactancia está llegando a su fin, ahora es el uso de portabebés el que parece que se está terminando.

Desde el embarazo supe que quería llevar a Sara en brazos el mayor tiempo posible. Antes de nacer ya nos habíamos informado sobre el porteo ergonómico y nos compramos nuestro primer portabebé. Y así íbamos siempre, con Sara en brazos, primero en una caboo closer, luego con un fular tejido de segunda mano y ya llegaron todos los demás portabebés, han sido tantos y los hemos usado tanto que no sé si me acuerdo de todos. Llevar a Sara en brazos nos dio la posibilidad de ir a un montón de sitios y hacer cosas que no habríamos podido hacer. Y tanto me gustaba la sensación que decidí aprender más y ayudar a otras familias a que conociesen el mundo de los portabebés. Por eso me hice asesora de portabebés, para conciliar mi vida familiar y laboral y para hacer algo que me gustaba mucho. Y Sara siempre era mi modelo en todas las charlas y talleres que daba.

Cuando nació Sara no nos compramos silla de paseo. ¡Menos mal! Nos prestaron una que usamos en contadas ocasiones, sobre todo cuando algún miembro de la familia quería salir de paseo y empujar el carro. Y en los centros comerciales. Sí, le encontré la utilidad al carrito de bebé. Mientras Sara iba a gusto pegadita a mí, el carro servía para llevar los abrigos y las bolsas de la compra en el centro comercial.

Sara con unos días

Sara con unos días

Cuando Sara tenía 6 o 7 meses, mi padre nos regaló una silla de paseo ligera de una tienda outlet, menos mal que se gastó poco. Durante unos meses la usé en alguna ocasión como ya he dicho, para llevar cosas en algún centro comercial. Pero como no le daba mucho uso, se la presté a una prima que había tenido un niño y me olvidé de la silla hasta ahora.

Y ahora ha llegado el temido momento, el final de otra etapa. Sara tiene 3 años y medio y 17 kilos vestida y casi no porteamos. Hemos dejado de ir en brazos a todas partes. Este verano empecé a notar molestias cuando la llevaba mucho rato. Cuando salíamos por el paseo marítimo y quería brazos, la llevaba a la espalda en la mochila ergonómica. Pero no aguantaba mucho, después de unos 15 minutos me empezaban a doler las caderas al andar. Por más ajustada que la llevase, por más que intentase colocármela de otra forma, no había modo, tenía que bajar. Y eso mismo me ha pasado en alguna otra ocasión, una tarde de paseo por el parque de atracciones, una caminata hasta la clase de baile… No puedo, unos minutos después de empezar a llevarla y tengo que pedirle que se baje, del dolor que se me pone.

Es cierto que ya no uso los portabebés tanto como antes. Cuando porteas mucho, cuando lo haces desde el nacimiento, todo tu cuerpo comienza un acondicionamiento físico, tus músculos comienzan a adaptarse al peso “extra” y se va fortaleciendo. Por eso siempre digo que empezar a portear desde el nacimiento es lo mejor. Y si se empieza con niños más mayores, que ya pesan un poco más, habrá que ir acostumbrando nuestro cuerpo poco a poco, con sesiones de “entrenamiento” paulatinas. Quizás sea eso lo que me ha pasado a mí, el hecho de llevar a Sara con el portabebé sólo una o dos veces al mes, ha hecho que me vaya deshabituando.

Y aquí estamos ahora, con una niña que pesa mucho para mi espalda pero que se sigue cansando y sigue necesitando brazos. ¿Sabes cuál ha sido la solución? ¡He tenido que pedir que me devuelvan mi silla de paseo! ¡Quién me ha visto y quién me ve! Volver a usar la silla ha sido objeto de risas en unas ocasiones, también por mi parte, por supuesto, yo soy la primera que se ríe de la situación. Yo, una firme defensora de los portabebés, empujando una silla.

Por suerte desde que tengo la silla la he usado sólo en un par de ocasiones, que hemos ido andando a un sitio lejano o hemos pasado el día entero fuera de casa. Y por suerte, a pesar de que Sara no tiene recuerdo de haber ido en silla porque siempre ha ido en brazos, no ha puesto ningún reparo a la hora de sentarse y dejarse llevar.

Hazme caso, los niños crecen muy deprisa. Y dejan de hacer todas esas cosas que algunas personas aseguran que no dejarán nunca. Lleva a tu bebé en brazos todo lo que puedas y siempre que puedas. Llevar al bebé en brazos tiene múltiples beneficios, además de ventajas. Y creas un vínculo muy especial con el bebé, por esa cercanía que compartes. Aunque te digan que no lo cojas, que se acostumbra, no hagas caso, cógelo todo lo que puedas, claro que se acostumbran, se acostumbran a lo bueno, a estar cerquita de las personas que le quieren. Pero no será así siempre. Porque crecen, porque empiezan a andar y quieren explorar mundo, porque quieren correr y porque un día descubres que tu bebé es muy grande para seguir llevándole en brazos y a tu bebé no le importa. Cuando llega ese día, sabes que ha dado un paso más en su independencia, en su camino hacia otra nueva etapa. Y tú sabes que esa etapa que cierras no volverá. Y te alegras por tu bebé. Y te alegras por todo lo que has aprovechado mientras has podido. Pero también una parte de ti se queda triste por lo que ya no volverá.

Historias de portabebés: La historia de Ángeles

Esta semana, una otra mamá quiere compartir con nosotros su historia con los portabebés. Por lo que cuenta, su bebé es un niño inquieto, que nunca ha querido carro. Y el uso de los portabebés, la han ayudado mucho en la crianza diaria.

Hola soy Mª Ángeles la mama de “ Zipi”, más conocido como “terremoto”.
Antes de tener a mi bebé no tenía ni idea de mochilas ni de porteo ni nada de eso, y mi opinión era totalmente distinta a la de ahora, pensaba que a los tres meses le iba a pasar a su habitación, que era lo que me decían que era normal, le estaba buscando un supermegacarro de esos de más de 1000 euros, porque era lo que se hacía, mi suegra decía que me lo pagaba , pero me negaba a gastarme más de lo que me había costado mi coche, así que me compre el carro y un portátil, “jejeje”, y menos mal, porque para lo que lo ha usado, y también oía eso de que “ no se te ocurra cogerle, que son muy listos”. A todo esto yo ya había pasado por el nacimiento de mi sobrina, y había visto a mi sobrina en el pañuelo durmiendo con mi hermano y mi cuñada, etc., y mi madre me decía, mira que poco se complican ellos, como yo, cuando tú eras pequeña dormías con nosotros, no usábamos carro porque vivíamos en un tercero sin ascensor, y sin sitio donde meterlo, etc., yo estaba hecha un lío.
Entonces nació mi terremoto, no callaba, ni de día ni de noche, nervioso como una lagartija, y para mecerlo en brazos ¡imposible!, ¡era como mecer a un hámster!! Y nació con lo que se conoce con el “síndrome de la cuna y el carro con pinchos”. La primera vez que le saque a la calle, ¡¡¡Un infierno!!! Parecía que llevaba a “Chuky” en el carro, iba con unos berrinches… que la gente se asomaba para ver que es lo que llevaba, así que terminé con él en brazos, empujando el carro, y con la correa y el perro, que ¡¡estuve a punto de meter a la perra en el carro!!
Al día siguiente una amiga me dejó una mochila mala, de una marca muy famosa, y allá que le metí, y pensé “ pues no está mal” hasta que al pasar por una puerta, como iba colgado, literalmente, se despegó y se dio en la cabeza con el marco de la puerta, y otro berrinche, le saqué de la mochila y tenía los huevecillos irritados de ir colgado, y la guardé en un cajón;  hasta que ese domingo, en la parcela mi cuñada me dejó el pañuelo, me enseñó a ponérmelo, vi que era sencillo, en cuanto metí a Izan se durmió y me fui de ruta por el campo, así que cuando volví a casa ese mismo lunes encargué una mochila ergonómica, y hasta hoy, ha vivido pegado a mí, nos hemos recorrido media España, hemos hecho rutas por Cantabria que con el carro hubiera sido imposible, he hecho cosas, lo que más le relajaba era que pasara la aspiradora con el encima, se dormía, y con el pañuelo, había veces que venía de la calle y me quitaba el pañuelo con él, le dejaba envuelto y ala seguía durmiendo, (no mucho, siempre ha dormido poco) pero por lo menos yo volvía a tener vida, eso lo solucioné y lo de dormir, pues colechando, hasta hoy seguimos durmiendo los 5 juntos, nosotros tres y los dos gatos, y tan a gusto, tengo y he tenido que escuchar muchas críticas, en plan “ ya está enmochilao” “ quítale ya de ahí que te va a destrozar la espalda”, “ no le vais a poder sacar de la cama”, etc., pero me doy cuenta que de quienes vienen las críticas es de quien no han podido ni portear , ni colechar por influencias externas, y les da envidia por lo que se han perdido, por eso siempre, siempre aconsejo y aconsejaré portear y colechar, por lo que compartes, a día de hoy, me da mucha pena que ya quede poco de porteo, y de colecho, pues no…, porque mi niño ya quiere dormir solo, y yo no le dejo, porque la lía, porque sigue durmiendo menos que nosotros, cuando tenga conocimiento dormirá solo….
Esta es mi historia de portabebés. Espero que sirva a alguien que como yo esté pensando en comprarse ¡¡un carro de 1000 euros!! Jejejeje

Una semana más, hemos visto cómo el uso de portabebés ergonómicos nos ayuda cada día, cómo al nacer nuestro pequeño, las ideas que teníamos preconcebidas pueden cambiar, y cómo podemos ahorrarnos mucho dinero, ¡no nos hace falta ni carro ni cuna!. ¿Quieres compartir con nosotros tu experiencia? Mándame un mail a info@felizenbrazos.com

Historias de portabebés: La historia de Daniela

Una semana más, una mamá se ha decidido a compartir con nosotros su historia de portabebés. Ella se llama Daniela y nos escribe desde Chile. Espero que os guste:

Cuando mi gordito tenia pocos días de nacido nos regalaron una mochila colgona, pobrecito iba colgando incómodo, la use porque era la única que tenía.
Luego a los pocos meses comencé a informarme de portabebés ergonómicos en internet y con mis mamis de marzo y me compré un fular rígido… fue lo mejor, mi hijo iba cómodo y calientito en invierno, lejos de la lluvia y cerquita mío. Cuando se fue haciendo más grande el fular ya no me servía mucho porque se soltaba ( quizá mis nudos no eran los mejores) así que fui por una mochila ergonómica y es genial, lo puedo llevar al frente, a la cadera y ahora que es más grande (2 años) a la espalda y le encanta, es ideal para ir de compras o dar un paseo , fácil de poner y sacar.
Ahora también tengo una tonga, ideal para esta época, verano acá en Chile, así que ya ven los portabebés me han hecho la vida de mamá mas fácil, cómoda y feliz…

Pues si queréis compartir con todos nosotros vuestra historia de portabebés, sólo tenéis que mandármela por mail al correo electrónicoY si alguien está interesado en adquirir algún tipo de portabebé, también está toda la información en la página web.

Probando la mochila Rose and Rebellion

El otro día llegó la mochila Rose and Rebellion.  La he estado probando estos días, haciendo fotos e incluso una comparativa con la mochila ergonómica Boba 3G, que ya os contaré dentro de unos días. De momento, aquí dejo mis impresiones, tanto las buenas como las no tan buenas.

Las mochilas Rose and Rebellion están realizadas a mano en Reino Unido.

Mochila Rose and Rebellion

Mochila Rose and Rebellion

POSITIVO

Lo primero que me llamó la atención fue su tamaño y su peso, venía plegada en una bolsa de tela, ocupando muy poco espacio. Un punto a tener en cuenta, a la hora de compararla con mochilas más robustas. Y sobre todo, algo importante si queremos guardar la mochila después de usarla, nos cabe, en un bolso, por ejemplo.

Mochila Rose and Rebellion plegada

Mochila Rose and Rebellion plegada

Bolsa de la mochila Rose and Rebellion

Bolsa de la mochila Rose and Rebellion

Al sacar la mochila, noté que era bastante finita, claro, sólo pesa 450 gr. Pensando en el verano, al ser bastante fina, también será bastante fresca, otro punto a su favor. La tela es muy suave.

El cinturón está dividido en tres puntos, por lo que se adapta muy bien a la cintura. El acolchado de la zona abdominal es muy fino, en comparación con otras mochilas. Aunque yo no eché de menos más acolchado. Quiero decir, que en la mayoría de los mei tais artesanales, no se acolcha la zona de la cintura y tampoco es necesario, por lo que el poco acolchado de la R&R no me parece mal. Además, al llevar un acolchado fino, se ajusta mejor al contorno de la cintura del adulto.

Cinturón de la mochila Rose and Rebellion

Cinturón de la mochila Rose and Rebellion

Los tirantes van bien acolchados, para repartir bien el peso. Se pueden desmontar con un simple click, lo que permite cruzar los tirantes o llevar la mochila a la cadera, una opción interesante.

Tienen unos diseños muy poco convencionales. Y muchísima variedad donde elegir. Hay estampados de todos los tipos, con calaveras, para los más rebeldes, con corazones, para los más románticos, con motivos infantiles, florales…vamos, es imposible no encontrar tu estampado ideal. Pero ahí no acaba la cosa, puesto que la mochila es totalmente reversible a negro, de modo que si a alguien no le convence el estampado, le da la vuelta y listo, mochila negra, dos en una.

The_Rebel

Animal_Crackers

lots of love

Mide 34 cm en la zona del puente. Es una mochila pequeña, ideal para usar más o menos a partir de los 4-5 meses. Mide 36 cm de alto en las zonas exteriores, y en el centro se redondea y sube hasta los 39 cm.

La capucha es muy fina. No se puede quitar y tiene la peculiaridad que se pliega sobre sí misma, formando un bolsillo. Va por la parte interna del cuerpo de la mochila, y se puede llevar recogida o estirada. Al usar la capucha sobre la cabeza del bebé, esta se ajusta a los tirantes mediante un par de anillas que hay a cada lado de los mismos, pudiendo así ajustarla a la longitud deseada.

Capucha de la mochila Rose and Rebellion

Capucha de la mochila Rose and Rebellion

NEGATIVO

Los tirantes no tienen ajuste en la zona de la clavícula. Si bien es cierto que otras mochilas tampoco lo tienen, como Boba o Ergobaby, un ajuste en esa zona permite un mayor control a la hora de pegar al niño a nuestro cuerpo. En muchas ocasiones, ese tipo de ajuste en los tirantes no es correctamente utilizado, por lo que algunos padres ni siquiera lo usan, así que lo que podía ser un punto en contra, puede convertirse en un punto a favor si lo que queremos es facilidad de uso.

El panel de la mochila no está  preformado, en este aspecto me recuerda también a los mei tais. Yo le daría algo de forma al asiento, para que el culete del bebé encaje mejor.

No tiene bolsillo como tal. Hay un bolsillo por la cara interna, que es el que sirve para guardar la capucha. Si lo usamos por la parte reversible, con el bolsillo hacia afuera, quedaría un pequeño espacio en el bolsillo para algo pequeño, como un pañal.

Bolsillo de la mochila Rose and Rebellion

Bolsillo de la mochila Rose and Rebellion

 

Para ver modelos y más características, podéis pinchar en este enlace

Alquiler de portabebés

Muchas veces os encontráis con la duda de que portabebé elegir, si se adaptará a vuestros gustos y a los del bebé o si os apañaréis bien.

Otras veces, sólo os hace falta un portabebé para momentos puntuales, una excursión, un viaje.  Usar el transporte público con un cochecito es extremadamente complicado. Dar un paseo por lugares muy concurridos durante las vacaciones. Visitar zonas altas, empedradas, bajar a la arena de la playa, todo eso se realiza mucho mejor con un portabebé.

Y qué mejor manera de solucionarlo, que alquilando un portabebé felizenbrazos

CONDICIONES

  • Los portabebés se pueden alquilar por días sueltos o por semanas.
  • Al formalizar el contrato, se pedirá una fianza por el valor total del portabebé  en cuestión.
  • La fianza será devuelta al devolver el portabebé en perfecto estado, descontando el precio del alquiler.
  • En la zona de Madrid, podéis pasar a recoger el portabebé, previa cita, a Móstoles. En el resto de España, los envíos se realizarán por mensajería o correo certificado, corriendo a cargo del interesado.

PRECIOS ALQUILER DE PORTABEBÉS

1 día- 5 euros

3 días- 10 euros

1 semana- 20 euros

Retraso en la devolución- Se contabilizará por periodos de 3 días y se restará de la fianza. 

PORTABEBÉS EN ALQUILER

  • Fular elástico Boba Wrap
  • Fular semielástico MamEco
  • Fular tejido Hoppediz 4,6 metros
  • Bandolera de anillas Neobulle
  • Mochila ergonómica Boba 4G
  • Mochila ergonómica Ergobaby
  • Tonga
  • Mei tai artesanal

 

Para alquilar cualquier portabebé, poneros en contacto conmigo,  por correo, mandando un mail a info@felizenbrazos.com, o por teléfono, 680179047, también Whatsapp.

Toda la información sobre portabebés la encontraréis en la web www.felizenbrazos.com

Mis pequeñas vacaciones

En este feliz lunes, quiero compartir con vosotros mis mini vacaciones. Este año, la cosa está jodida chunga, económicamente hablando. Con esto de no tener un sueldo fijo, y que la tienda no termina de arrancar, pues no había vacaciones a la vista.

Pero, los acontecimientos que rodean mi vida últimamente, y que no eran muy agradables, estaban haciendo que las cosas tomaran un rumbo muy feo. Y estaba entrando en un círculo vicioso, del que no era capaz de salir. Estaba súper agobiada, no me llegaban las horas del día, me sentía muy sola (adultamente hablando, que con los niños nunca tienes ni un minuto de soledad), no podía dormir y me encontraba llorando cada dos por tres. Menos mal que tenía un poco de respiro con mi Ohana virtual. Ellas me escuchaban y apoyaban, como sólo las mejores amigas hermanas saben hacer. Y sin ellas saberlo siquiera, me ayudaron a tomar una decisión.

Decidí que no podía seguir así, tenía que cambiar algo. Así que, me lie la manta a la cabeza, me acosté un martes dando vueltas a todo como loca y decidí que tenía que desconectar, salir de aquí y de este agujero en el que me estaba metiendo. El miércoles me levanté y me fui directa al ordenador, me pasé varias horas buscando un hotel en la playa, algo económico, pero no por ello asqueroso (tengo que reconocer que soy un poco bastante delicada, y eso de meterme en un tugurio, donde todo está sucio o donde la comida no se puede ni tragar, pues por muy barato que sea, no va conmigo). Pero gracias a que existe internet y sobre todo, gracias a las páginas de opiniones de la gente, encontré un hotel en Benidorm, de 3 estrellas, del que hablaban maravillas y a un precio más que recomendable. Y después de vaciar la cuenta (no sé muy bien cómo vamos a pasar el resto del mes, pero tranquilos, que sin comer no nos quedamos), pues pagué el hotel y comuniqué que el viernes temprano nos íbamos 6 días a la playa.

Os imaginaréis las fiestas del príncipe, que ya contaba con no pisar la arena del mar este año. La pequeña, obvio, no dijo nada, pero vaya si ha disfrutado. Miércoles y jueves de locura, planificando, haciendo maletas a lo loco, yo, que soy de hacerme listas de las cosas que me tengo que llevar y que las empiezo a hacer 1 mes antes del viaje, me puse a meter cosas con el miedo a que se me olvidara algo importante, pero tengo que decir, que este viaje con organización relámpago, ha salido de maravilla y no he olvidado nada, si acaso, los problemas.

El viernes, a las 6 de la mañana, terminé de cargar el coche y me eché a la carretera con dos niños medio dormidos, que se han portado de maravilla todo el camino. Sólo la pequeña, al final, se puso un poco ñoña, pero pobrecita, estaba cansada.

Al principio me daba un poco de miedo como se iba a desarrollar todo, yo sola con dos niños, pero, a parte de algún pequeño contratiempo, me he apañado de maravilla. Tengo que confesar que el príncipe, con 11 añazos que tiene, me ha ayudado un montón con la pequeña, de 16 meses.

Bandolera para el aguaLos días han transcurrido así como os cuento ahora, ¡qué relax!: Nos despertábamos sobre las 9, lo que marcaba la pequeña, desayuno en el buffet de hotel, nos poníamos hasta las orejas, si es que había tanto donde elegir… y nos íbamos a la playa. Cargados con la sombrilla, las toallas, los cubos y palas, el agua, los gorros, la crema y la gordita en brazos, en alguno de los portabebés que me llevé. En la playa nos lo hemos pasado genial rebozándonos por la arena, haciendo castillos y agujeros, bañándonos y buscando cangrejos. He terminado con arena hasta en las partes más recónditas del cuerpo, pero ¡qué más da!

Tonga

Volvíamos al hotel para darnos una ducha y un baño en la piscina antes de ir a comer. Otra vez, hasta arriba de comida en el buffet, que mira que había cosas. Y llegaba la sagrada hora de la siesta. Lo bien que hemos dormido estos días. En la habitación había 3 camas individuales. Pues el primer día hice un cambio radical de la decoración y puse las tres camas juntas. Así, la peque ha dormido en la cama que estaba pegada a la pared, para que no hubiera riesgo de caídas, yo en el medio y el mayor al otro lado. No sé si era por la amplitud de la cama, aunque aquí dormimos las dos en una cama de 1.50, porque no hacía calor o porque estaba hecha polvo del trajín de todo el día, pero se dormía y no había niña hasta las 5 de la mañana más o menos, que se despertaba a por su chupito de teta. IMG_6818Ains, lo malo es que me he confiado, y la primera noche de vuelta a casa, se despertó unas 5 veces en toda la noche… Bueno, que me desvío de las vacaciones.

Después de la siesta, nos bajábamos a merendar a la piscina y a darnos unos bañitos. Subíamos a ducharnos para bajar a cenar, otra vez al maravilloso buffet (creo que he engordado con tanta comida)IMG_6799 y para terminar, salíamos a dar unos paseos por la playa o por las tiendas o lo que fuera. Mochila ergonómicaNo ha habido mucha variación. Han sido unos días tranquilos y relajados, de juegos, baños y diversión. Días en los que he desconectado mucho de todo, en los que me he relajado y en los que no me he permitido agobiarme. Días en los que he disfrutado de mis hijos sin tensiones externas. Días en los que me he superado como madre, porque pensaba que no me iba a apañar bien yo sola con los dos, y ha salido todo redondo.

IMG_6852Bueno, para ser sinceros, no todos los días han sido igual de monótonos. Porque un día, hicimos una excursión muy especial. Quedamos con Mª José, de La alcoba de Blanca en Altea, para pasar el día. A parte de habernos conocido en 8J, de leer nuestros mutuos blogs y de intercambiar tweets y whatsapps, decidimos que teníamos que aprovechar que estábamos relativamente cerca y pasar el día juntas. Y lo pasamos de maravilla. Pasamos el día entero en la playa, con las pequeñajas jugando a meter piedrecitas en el cubo, con los mayores dándose unos baños, comimos y hablamos de un montón de cosas, como si fuéramos viejas amigas que se encuentran después de algún tiempo. En realidad, creo que somos viejas amigas, es lo que tiene Ohana, que te une de un modo especial. Gracias por ese día tan estupendo.

Pues eso, que hoy quería compartir mis felices días de vacaciones con todos, porque este lunes estoy feliz de recordarlas.

La importancia de los talleres de porteo

Cada vez hay más familias que quieren portear a sus hijos, un gran paso adelante en nuestra cultura de “abandono” de los hijos durante horas en la cuna. El problema radica en la falta de información veraz y contrastada. Muchas de estas familias van a tiendas de puericultura, donde el dependiente, bien por desconocimiento, bien por su afán de ventas, les ofrece unas mochilas “colgonas”, vendiéndoselas como maravillosas y comodísimas. O incluso, alguna bandolera, también de marca de cochecito, que no se puede regular, ni para el tamaño del portador, ni para el tamaños del bebé. Y es aquí cuando nos encontramos que el porteo fracasa.

Hasta mi han llegado bastantes mamás que han tenido malas experiencias con este tipo de productos, como que les duele la espalda, el bebé cuelga mucho, necesitan sostenerle con los brazos o se pierde dentro de tanta tela. Estas mamás, por suerte, me han encontrado o han encontrado alguna otra página de porteo ergonómico, y quieren darle una segunda oportunidad a los portabebés, ergonómicos, por supuesto. Otras, en cambio, reniegan del porteo para siempre, aduciendo que es muy incómodo. La otra tarde, sin ir más lejos, en el supermercado, una señora estaba empeñada en que yo cogiera el carro de la compra que llevaba asiento de bebé para poner a mi princesa, porque “llevarla ahí colgada te hace daño en la espalda”. Por más que traté de explicarle que las dos íbamos muy cómodas, ella seguía diciendo que me tenía que doler la espalda, mientras empujaba el carro de su bebé y tiraba de una cesta de la compra con la otra mano.

Es bien sabido por todos (o no tanto) que los portabebés ergonómicos no están tan extendidos como deberían. También he conocido a gente, que queriendo usar un fular, han pasado por tiendas de puericultura, donde no solo no tenían, sino que han tratado de quitarles la idea de la cabeza.

Y aquí es donde llegamos a la importancia de los talleres. Actualmente, realizo talleres en varios Centros de Salud, bien en clases de preparación al parto, bien en talleres de lactancia. Son talleres básicos, donde hablo de los beneficios del porteo, de llevar a los bebés en brazos y donde les enseño todos los tipos de portabebés ergonómicos que existen y la diferencia con las mochilas colgonas. Además, les enseño como se usan cada uno de ellos y como, con un portabebé, se puede dar de mamar perfectamente, facilitando así la lactancia y el poder seguir realizando otras actividades al mismo tiempo. En estos talleres, las madres comprueban por sí mismas, lo cómodos que resultan de usar y ven claramente las diferencias entre un portabebé ergonómico y uno que no lo es. Las embarazadas practican con muñecos. Y en las clases de lactancia, las mamás prueban los portabebés con sus hijos, comprobando las virtudes de estos mismos.

Estos talleres, sirven para difundir el porteo y para que las mamás se vayan concienciando de que llevar a sus bebés en brazos no es nada malo, muy al contrario, tiene un montón de beneficios para los bebés y para los padres también.

Desde los Centros de Salud, se debería promover más este tipo de talleres, totalmente gratuítos. Pero muchas veces me encuentro con puertas cerradas, bien por razones administrativas, bien porque el propio personal sanitario del centro no está muy por la labor….

Yo estoy contenta, porque, actualmente, en 4 Centros de Salud de la zona sur de Madrid, apuestan por este tipo de talleres. Pero creo que se debería hacer más.

¿Que opinas tu? ¿Te gustaría asistir o haber asistido a uno de estos talleres?

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