No hay mejor lugar que los brazos de mamá

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Educación infantil o cómo obligar a nuestros hijos a crecer

Pues sí, ya llegó la etapa de escolarización de Sara. Ya está en el cole de los mayores. Ella está feliz, pues como todos los niños, la sensación de crecer y hacerse mayores es todo un logro para ellos. Aunque yo le sigo diciendo que no quiero que corra tanto y que se quede pequeña, no me hace caso.

En España la escolarización no es obligatoria hasta los 6 años. La educación infantil comprende de los 3 a los 6 años, tres cursos que “no son obligatorios”, pero que es como si lo fueran, pues es cuando los colegios ofrecen todas las plazas. Intentar escolarizar a los niños cuando tienen 6 años, en 1º de primaria, es misión casi imposible si quieres llevarlo a un colegio determinado. No lo dejarán en la calle, pero no habrá plazas para ningún colegio aceptable y la comisión de escolarización lo mandará al que no quiera nadie y tenga plazas disponibles. Vamos, que con 3 años los niños tienen que empezar el cole de mayores, nos guste o no.

Y empezar el cole implica enfrentarse a muchos cambios, a muchos de los cuales no están preparados.

Siempre he abogado por el respeto a los niños. Y sobre todo, por el respeto a sus tiempos y a sus necesidades. Cada niño debe llevar su propio proceso madurativo. Hay niños que andan antes y otros andan después, pero todos acaban haciéndolo. Lo mismo pasa con sentarse, dormir solos o dejar la teta, antes o después, si les dejamos, todos lo harán.

¿Qué pasa entonces con el colegio, que está lleno de normas? Pues que obligamos a nuestros hijos a hacer cosas para las que puede que no estén preparados.

Una de las primeras cosas es dejar el pañal. Los niños dejan el pañal entre los 2 y los 3 años. Los que lo hacen antes no es por proceso madurativo, es porque los padres les han “obligado” y les han condicionado para que lo haga. Lo ideal es respetar sus tiempos, no forzarles y esperar a que estén preparados. Quitarles el pañal cuando aún no ha llegado su momento implica muchos accidentes, muchas horas de niños sentados en el orinal sin necesidad, muchas lavadoras, mucho tiempo preguntado “¿quieres hacer pis?” e incluso en algunos niños, implica pánico al momento y estreñimiento forzoso. Las prisas por obligar a nuestros hijos a dejar el pañal no son buenas. Hay que esperar a que estén preparados para ello, de esa manera resulta mucho más fácil para todos y nada traumático. Pero claro, para entrar en el cole de mayores, los niños tienen que tener control de esfínteres. Todos. Da lo mismo si es un niño nacido en enero que si es uno nacido en Diciembre. Da igual si cuando entran al cole tienen 3 años y mucho o si tienen 2 años y pico.

Y no todo queda en el pañal. Entrar al colegio de mayores está lleno de normas. Me dieron esta hoja para rellenar y devolver con los logros de Sara. Me chocaron bastante algunas de las preguntas.normas absurdas para el colegio

¿Qué importa si va andando a los sitios o no? Pues aunque yo no le veo lógica, parece que para ir al cole de mayores es muy importante. ¡A una mamá le dijeron que el niño tenía que ir andando al colegio, que no le podía llevar en la silla de paseo! Vale que no pueda dejar la silla en el patio  ¿pero qué importancia tiene si llega al coche andando o en silla? ¿Y si va en coche? A otra mamá, en una entrevista personal, le preguntaron si aún tomaba biberón. Al decirle que su hijo tomaba biberón para desayunar, le dieron una charla moralista. Pero vamos a ver, lo importante es que los niños vayan desayunados al colegio, ¿tiene tanta importancia si el niño toma leche y pan tostado, teta o un biberón de cereales? ¿Acaso son diferentes por lo que hayan desayunado en casa? Vale que en clase a media mañana no se lleven un biberón, pero lo que haga cada uno en su casa da lo mismo. Vamos, que si me llegan a preguntar a mí y les digo que Sara toma teta, nos expulsan del colegio. Y así un montón de cosas, que creo que no tienen que ver con la educación y la enseñanza. A esta misma mamá le dijeron que tenía que quitarle el pañal de la noche ya. Joder jolines, ¡como si por dormir con pañal fuese a tener un problema para relacionarse en clase! Antes o después, los niños dejan el pañal, el chupete, el biberón y la teta y hasta dejan de pedir brazos. ¿Por qué nos empeñamos, o más bien se empeñan, en hacer que esas cosas ocurran tan pronto?

Nos dieron un librito informativo en mi colegio sobre la incorporación del niño a la etapa de educación infantil.  Ya veo que en todos los colegios se rigen por las mismas tonterías. Leo perlas como estas: “niños caprichosos que quieren imponer sus deseos” Vaya, poniendo etiquetas a los niños desde el principio; “algunos niños todavía van en carrito a la escuela” si van en coche no hay problema; “continúan usando chupete y biberón en casa” que digo yo que lo que haga en mi casa será cosa nuestra; “hay niños que no tienen adquiridas unas rutinas básicas de alimentación, sueño…” Mi hija no va al colegio a comer (hay niños que se quedan en el comedor y ya “aprenderán” a comer lo que allí les pongan) ni mi hija va al colegio a dormir. Si se duerme cada noche con mi teta y compartimos cama, ¿qué mal hace en el colegio? “debe dormir sin problema, si llama la atención, ignorarle para que no se repita; tres días de firmeza…”  Bueno, con el tema del sueño y de dormir me suelen tocar mucho las narices. Qué manía con que los niños deben dormir solos, y tenemos que “enseñarles” y ser duros y firmes. ¿Acaso a los adultos no nos gusta dormir acompañados? Mi hija ya dormirá sola cuando se sienta preparada. Y ya no os cuento las orientaciones para un programa de entrenamiento en el control de esfínteres porque parece que los niños estén en el ejército.

Los padres tenemos una importante labor en la educación de nuestros hijos, una labor conjunta con la escuela, somos su pilar fundamental.  Tenemos que educarles en valores, en respeto, en educación, tenemos que poner normas. Van a compartir el aula con más niños y una profesora que se enseñará mediante el juego la mayor parte de la mañana. Soy la primera en defender eso. Pero las cosas que no influyen para el comportamiento en el colegio ni para el desarrollo del niño, deberían quedar en cada casa, en manos de cada familia. No intentar forzar a los niños a hacer cosas para las que muchos no están preparados.

La vuelta al cole, sorteo de material escolar

Llega Septiembre y la vuelta al cole. A veces pienso que la paga extra de verano la deberían dejar para después del verano… Vaya dineral nos gastamos en libros, material escolar, ropa, complementos. Y no solo gastamos dinero, también gastamos tiempo. Mucho tiempo. Yo hace años que me dejo vacaciones para septiembre y no precisamente para irme a ningún sitio, sino para gastar mis días de vacaciones en todo lo que conlleva el principio de colegio. Reuniones, matrículas, periodos de adaptación, ir a comprar todo lo necesario. Vamos, que o tienes días libres o es difícil apañarse.

Por eso, por la falta de tiempo y muchas veces, la falta de ganas, yo cada vez compro más cosas por internet. Los libros los tenemos en casa desde hace tiempo, los de Lucas y el de Sara. Internet te deja comparar precios y ahorrar tiempo y dinero sentado cómodamente en casa. Y así evito los agobios en las tiendas también.

Este año, el material escolar de Lucas lo he cogido por primera vez por internet. En el cole de Sara hacen una cooperativa en la que se pone dinero para comprarlo, cosa que agradezco. Pero en muchos colegios no lo hacen. Y mucho menos con los niños mayores.material escolar

La tienda elegida para tal menester ha sido Materialescolar. ¡¡Tienen de todo!! Y cuando digo de todo, es de todo. Hay una variedad que difícilmente puedes encontrar en una tienda física. La tienda está muy bien organizada por categorías. Si quieres comprar cuadernos, te vas a la categoría de cuadernos y puedes ir centrando la búsqueda en lo que quieras, el tamaño del cuaderno, el tipo de hoja, el gramaje… Y lo mismo con bolis, lápices, rotuladores, carpetas, vamos, que tienen todo lo necesario para la vuelta al cole. Nosotros hemos comprado bastantes cuadernos de la marca Antartik, de una calidad excepcional, con hojas gruesas para que no cale la tinta y tapas gruesas. Además de organizado por temática, también tienen un apartado dedicado en exclusiva a la vuelta al cole, con packs especiales con todas las cosas que podemos necesitar.antartik

Comprar en esta tienda online tiene además varias ventajas que me han encantado. No hay gastos de envío para la Península. Este es un punto muy favorable a la hora de decidirse por una tienda online, pues muchas veces el ahorro que conseguimos en la web se pierde al pagar gastos de envío. Pero aquí no tenemos ese problema. Además, tienen descuentos especiales para familias numerosas, un 4% que no viene nada mal.

Desde material escolar quieren haceros un regalo. Un pack de material escolar compuesto por:

  • cartulinas de colores
  • 12 rotuladores
  • carpeta con fundas plásticas
  • pegamento en barra
  • 12 lápices de colores
  • 1 lápiz de grafito
  • 1 goma de borrar
  • 12 ceras de colores
  • 1 sacapuntas con depósito
  • 1 paquete de 500 foliosmaterial escolar

Para optar a este premio hay que cumplir unos requisitos:

  • Hacerse fan de la página de Facebook de MaterialEscolar
  • Comentar en el muro de Facebook de qué concurso vienen
  • Compartir el concurso de forma pública
  • No haber ganado otro concurso en internet de MaterialEscolar o de alguno de sus colaboradores en los últimos 12 meses.
  • Sólo válido para Península y Baleares
  • Rellenar el siguiente formulario

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El sorteo estará activo desde hoy hasta el viernes 11 de Septiembre.

 

EDITADO: Una vez realizado el sorteo mediante el programa sortea2, ya tenemos ganador del lote de material escolar. Y el ganador es: Patricia Espada Sesar. Tienes 7 días para ponerte en contacto conmigo y darme tus datos. Enhorabuena.

18/09/2015 – NUEVA EDICIÓN. He vuelto a realizar un sorteo, debido a que la anterior ganadora no cumplía todos los requisitos. Y en esta ocasión el ganador es: Pequeboom. Enhorabuena!!

De cuentos y ciclos menstruales

La semana pasada se celebró el día del libro y tenía ganas de hablaros de este que tengo entre las manos, pero como casi siempre, el tiempo se me va y no me puedo hacer todo lo que quiero.El tesoro de Lilith

Este libro me resulta particularmente prometedor por el tema del que habla: la menstruación y la vida sexual femenina, orientado a niños pequeños. En esta sociedad en la que parece que todo esto es un tabú, ya no tanto el sexo, pero sí el ciclo menstrual, me parece fenomenal tratar este tema de un modo natural desde que son pequeños.

Cuando escribí sobre la copa menstrual, muchas madres me dejaron comentarios sobre que la menstruación les resultaba “sucia” y no querían tener que mancharse. Y tratando con madres en general, he visto que esta situación se da en bastantes ocasiones. Muchas madres no están cómodas con su menstruación, con tocarla, con explorarse.

No es de extrañar si crecimos en un ambiente en el que esto era tabú, en el que convertirse en mujer era una pena. Yo no soy tan mayor, bueno, según cómo se mire…pero os aseguro que en mi adolescencia escuché cosas como que no había que mojarse, que no había que lavarse el pelo e incluso que no se podía tener sexo si estabas menstruando. Creo que esos comentarios ya van desapareciendo y por suerte las más jóvenes no los habréis escuchado, pero aún persiste mucho desconocimiento sobre el ciclo menstrual.

Hace unas semanas, Lucas vino de clase preguntándome sobre el tema. Una de sus compañeras había tenido un accidente y se había manchado la ropa y rápidamente el resto de las chicas le ofrecieron compresas y tampones, mientras los chicos se quedaban cuchicheando sobre el asco que les daba. Le reprendí un poco, sobre todo por el hecho de hablar de la chica a sus espaldas y hacerle sentirse incómoda. Le pedí que se pusiera en su lugar en otro tipo de situación incómoda para él, ¿cómo se sentiría si hablasen y se riesen de él? Evidentemente mal, así que no creo que vuelva a pasar. Y ya aprovechamos para hablar un poco del tema y hacerle ver que no es nada malo tener la regla, que gracias a que las mujeres tenemos ciclo menstrual, ellos han llegado al mundo. El cuerpo de las mujeres es una máquina precisa y maravillosa.

En casa es algo bastante natural. Yo no tengo ningún tipo de problema con mi cuerpo, al contrario. Es cierto que no hago una fiesta cuando me viene la regla, sobre todo porque en general me duele unos días y porque tengo un problemilla en el ovario derecho que me suele dar problemas cuando ovulo por ese lado. Pero desde que uso la copa menstrual, estoy mucho más tranquila porque no tengo accidentes y me olvido de ella durante horas. Mis hijos me han visto cambiarme tampones y compresas cuando los usaba y ahora también me ven vaciar la copa. Haciendo de esto un acto natural, ellos lo verán igual de natural cuando sean mayores. Me explico bien: me cambio delante de ellos si da la casualidad, sentada en el w.c. con lo que NO ven sangre ni coágulos ni les llamo para que vengan a cosa hecha cuando me voy a cambiar, ni meto las manos en mi vagina para sacarlas con el flujo menstrual y jugar con mis hijos…

Y ahora a lo que iba, este precioso cuento. El Tesoro de Lilith es un cuento sobre la sexualidad, el placer y el ciclo menstrual. ¿Qué mejor regalo que acompañar a las niñas a conocerse y a amarse a sí mismas a través de un cuento? ¿Cómo hablar con nuestras hijas, nietas,… sobre el placer, la sexualidad, el cuerpo, la menstruación…? ¿Cómo fortalecer el vínculo de comunicación y confianza entre madres e hijas en la infancia? ¿Somos conscientes los padres y educadores que en la infancia la sexualidad y el placer a través del cuerpo es algo natural y positivo?

El cuento está escrito, ilustrado y autoeditado por Carla Trepat y cuenta con una completa guía didáctica a cargo de Anna Salvia Ribera, psicóloga especializada en Salud Sexual. Os dejo este vídeo explicativo para que sepáis más del cuento, a mí me ha gustado mucho y lo usaré de ahora en adelante para explicarle a Sara todo sobre su naturaleza femenina.

En este enlace podéis conocer más sobre el cuento, la autora, su proyecto y cómo comprar el libro. Espero que os guste tanto como a nosotras.

La educación vial empieza en nuestras casas

En la mayoría de los colegios imparten cada año clases de educación vial. En el cole de Lucas lo hicieron varias veces, a veces iban los policías a darles una charla y ponerles vídeos; un año les montaron un circuito en el patio por el que debían circular respetando señales; se llevaban folletos y actividades para casa. Pero, ¿esa educación vial tiene que quedarse sólo en el colegio? Desde luego que no.

Que los niños imitan los comportamientos de los adultos es algo que sabemos todos. Y que por ese motivo deberíamos cuidar al máximo lo que hacemos y decimos, también debería ser algo obvio. Me hace gracia que cuidemos nuestras palabras en casa, nuestros comportamientos, y a la hora de salir a la calle se nos olviden todas las cosas. Estoy cansada de ver familias cruzando cuando el semáforo cuando está en rojo y van sorteando coches con los niños pequeños; familias cruzando por mitad de la calle cuando a escasos 20 metros tienen un paso de peatones. ¿Qué les estamos transmitiendo? ¿Qué educación vial es esa, en la que los niños copian las conductas de sus padres, que no respetan las normas peatonales?seguridad vial 4

Llevo tiempo observando un comportamiento que me resulta también harto preocupante, y es sobre el que quiero extenderme ahora. Los niños en los aparcamientos públicos. Y el poco control que ejercen los padres sobre ellos. Niños correteando entre coches aparcados, que no sabes cuándo pueden arrancar, madres hablando en mitad del parking mientras los coches tratan de rodearlos. Porque esto es lo que veo cada mañana.seguridad vial 3

En el antiguo colegio de Lucas hay un gran aparcamiento exterior, justo enfrente del colegio. El aparcamiento está rodeado de aceras, por las que la mayoría de madres y padres no transitan, sino que atraviesan tranquilamente el aparcamiento. Ir por la acera supondría solo unos pocos pasos más, pero para ahorrar, pasan entre los coches. Coches que en su mayoría han ido a llevar o recoger niños y justo en ese momento, están aparcando o saliendo. Yo he sido una de esas madres con coche, y he tenido que andar esquivando niños y padres para poder entrar o salir. O estar parada, con la marcha atrás metida, esperando a que la gente deje de pasar por detrás de mi coche. De verdad que me sentaba fatal, no tanto por tener que esperar, sino por ver cómo los niños toman como normal el hecho de pasar entre medias de los coches.seguridad vial 7

Recuerdo de pequeña que mi padre siempre hacia mucho hincapié en eso, nos enseñó a mi hermana y a mí a distinguir un coche arrancado y unas luces de marcha atrás, y siempre nos dejó muy claro que jamás deberíamos pasar por detrás de un coche con las luces de marcha atrás puestas, pues podría no vernos y atropellarnos. Por eso, cuando veo cada mañana situaciones como estas, me indigno. ¿Acaso esos padres no ven lo que están enseñando a sus hijos, acaso no ven que están poniendo sus vidas en peligro? Claro, la gente da por sentado que los de los coches debemos esperar y tener cuidado, cuando son ellos los que están ocupando el espacio de los coches.seguridad vial 2

Por suerte, este año Lucas ya no va al colegio y he dejado de pasar por ahí. Pero mira por donde, todas las mañanas sigo viendo las mismas cosas. Cuando llego al trabajo, con la reducción de jornada entro un poco más tarde y siempre aparco cerca de un colegio, donde también hay una gran zona de aparcamiento. Un poco antes de las 9 el lugar es caótico, coches que llegan al colegio, coches que ya han dejado a los niños y se van, padres bajando niños grandes y pequeños de los coches….y de nuevo, la misma situación, en vez de bajar e ir directamente a la acera, andan por mitad del aparcamiento, con el peligro que ello conlleva.

Todas las fotos que he puesto son fotos reales, tomadas en momentos en los que la gente cruza y anda por el aparcamiento de forma peligrosa, fotos tomadas desde mi coche, en distintas épocas del año y en los distintos aparcamientos que utilizo. Seguro que también habéis visto situaciones como estas, pero es que a mi parece que me persiguen.seguridad vial 6

Está muy bien que en los colegios les hablen de seguridad vial, en la guardería de Sara, por ejemplo, tienen un capítulo en el que un policía pita para que los coches paren y la protagonista y sus padres ya pueden cruzar. Está muy bien que tengan charlas con policías y juegos de educación vial, o que en la puerta del colegio haya policías cada mañana deteniendo el tráfico para que los niños crucen. Pero si después de esto, los padres no seguimos transmitiendo estos valores, si nada más cruzar por el paso de peatones nos metemos en mitad de un aparcamiento entre los coches, si en el siguiente semáforo cruzamos sin esperar a que el muñeco se haya puesto verde, si el próximo paso de peatones lo cruzamos en diagonal para ahorrarnos unos pasos, ¿Qué será lo que aprendan nuestros hijos? Les estamos confundiendo y como ellos nos imitan, pues harán lo mismo cuando sean un poco más mayores.seguridad vial 5

Confieso que a mí siempre me ha obsesionado ese tema. Quizás gracias a la educación que recibí por parte de mi padre de pequeña, quizás por el hecho de ser enfermera y haber visto varios atropellos de niños que me han partido el corazón, o quizás simplemente porque respeto las normas viales, pero nosotros no andamos por mitad de los aparcamientos, cuando vamos a un centro comercial y tenemos que andar por el garaje hasta la puerta de entrada, llevo a la peque en brazos y al mayor pegado a mi lado; cuando el mayor se tiene que bajar del coche por el lado de la calzada por algún motivo, me aseguro concienzudamente que no venga ningún coche antes de que abra la puerta; respetamos los semáforos y los pasos de cebra. Y eso es lo que aprenden mis hijos. Y eso es lo que hace el mayor cuando va solo por la calle. Y eso es lo que hará la pequeña cuando le toque ir sola también. Porque la vida de mis hijos es lo más importante y ponerla en peligro por cruzar mal no entra en mis planes.

Resumen de la jornada educativa Gestionando Hijos

Como ya os comenté hace unos días, fui al evento de educación Gestionando Hijos, un evento que contó con varios invitados que nos dieron su visión sobre la educación y sobre cómo ayudarnos a educar a nuestros hijos, con un montón de consejos. Fueron varias horas de aprender y tomar apuntes. Como en todos los eventos, hubo charlas que me resultaron más amenas y otras menos, igual que hubo ponentes más activos y otros más aburridos, pero de todos se aprendió algo. El evento reunió a más de 700 padres interesados en educación.

Contaros ahora mis propias opiniones resultaría una tarea ardua, así que mi idea es transcribir las propias palabras de los invitados, de las notas que fui tomando. Aquí os dejo un resumen.

Leo Farache, director del evento y profesor universitario, se encargó de la presentación de esta jornada.

Enrique Sánchez de León director de la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) se centró en la idea de conectar el mundo de la empresa con la educación.

“Hasta ahora estos son dos mundos demasiado separados. Tiene sentido que el mundo empresarial, en el que los niños de ahora van a pasar dos tercios de su vida,  se interese por el mundo educativo.  Nuestros hijos no tienen competencias para triunfar en este mundo, sacrificio, competencia, valores, solidaridad,  compañerismo… hay que hacer que estos dos mundos se acerquen, concienciando a padres, profesores y directores de empresa para trabajar juntos en ese acercamiento, para conseguir la felicidad plena cuando lleguen a la vida laboral. El camino de la educación tiene diferentes rutas. Es importante tener el conocimiento que nos permita elegir y adaptarnos en el camino.”

Javier Urra, pedagogo y primer defensor del menor lanzó al público la siguiente pregunta:

“¿Por qué es importante que padres y madres lo hagamos bien? Los niños tienen que aprender a aburrirse, a despedirse, el niño es el fin en sí mismo y la educación es un medio para conseguir ese fin. Los niños son el presente y tienen futuro. La infancia es un presente cargado de futuro, los niños son la esperanza. Las emociones conflictivas son las que hay que hay que tratar, educar en la emoción y en los sentimientos. Debemos educar a los niños para encauzar sus emociones, para no conducirse en imprevisibles impulsos. Hay que preparar a los niños para aprender a afrontar la soledad, los errores, la angustia. No podemos sobreprotegerles. Hagámosles conscientes del dolor, de las injusticias.  Y también hay que trasladarles el humor, reírnos de nosotros mismos.

Hay que dotarles de correctos juicios morales, para que comprendan que el mundo no está para servirlos. Hay que enseñarles a enfrentarse a rupturas y despedidas, valorar lo humilde, lo esencial, dotarles de ideales. Hacer que los adolescentes colaboren en actividades solidarias. Hay niños que no tienen calor de hogar en su casa. Compartir con ellos sonrisas, dar las gracias. Aceptar los sentimientos de los demás aunque no los compartamos.

Hay una vacuna contra la violencia y empieza en casa, hay que educarlos para saber que las cosas se pueden romper, prepararles para las separaciones, para que sepan que las cosas pueden pasar y si suceden, que no sean violentos. Según un estudio, los jóvenes de 18-24 años mueren más por suicidio que por accidentes, porque no saben controlar la frustración”

David Cuadrado, director de Viventia, licenciado en psicología y escritor del libro Coaching para niños (o mejor dicho para… para padres) hizo una ponencia de lo más divertida.

“No se puede aprender a montar en bicicleta sin haberse caído antes, para aprender, hay que equivocarse. Desmontar hábitos que no nos gustan, sobre todo después de haberlos fomentado nosotros, es difícil. Es más fácil construir un hábito nuevo que desmontan uno pasado. Huye de las soluciones fáciles, pensar significa pararse a pensar. Trabajo en equipo. Ayuda, solidaridad, colaboración. Jugar y aprender del juego. Coopetir– cooperar y competir. Aumentar la competitividad cooperando entre nosotros”

Eva Bach, pedagoga, profesora y autora del libro “Adolescentes: qué maravilla”.  Nos transmitió que padres y profesores deben remar en una misma dirección.

“En muchas ocasiones entre familia y escuela no existe comunicación y cada uno va en sentido distinto, no se avanza. Los niños necesitan que las personas responsables de su educación nos respetemos. Estos son sus diez para cooperar:

  • Confianza, imprescindible para que los profesores puedan hacer bien su trabajo.
  • Sintonía de fondo, un horizonte común, con motivaciones y objetivos parecidos.
  • Tener claras las funciones de cada cual. Cada quien en su lugar para poder educar.
  • En el cole, las normas del cole, en casa las nuestras, en casa de los abuelos, las de los abuelos… no hace falta que todos estemos siempre de acuerdo en todo. Lo importante son las motivaciones de fondo.
  • Comunicación asertiva. Ser exquisitos en el fondo y en las formas cuando nos dirigimos a los profesores de nuestros hijos. También en todas las relaciones de nuestra vida, con los hijos, con la pareja, con los amigos. Respeto aunque no estemos de acuerdo.
  • Los profesores menos brillantes también educan. “Incluso un reloj estropeado esta acertado dos veces al día, Paulo Coelho”. Aunque un profesor no nos guste, no significa que no valga.
  • Responsabilizar a nuestros hijos. Es tarea suya aprender a llevarse bien con sus profesores. Solo si hay tratos vejatorios actuaremos.
  • Contagio emocional positivo. ‘Tu nuevo profe me gusta´, ‘Me gusta esto de tu profe´. Trasmitir calidez, empatía, buscar cosas buenas de los profesores para transmitirlo a los hijos.
  • Ser buenos aliados de los profesores de nuestros hijos. No aliarnos con los hijos contra los profesores, sino con los profesores a favor de nuestros hijos.
  • Revalorizar el prestigio social del profesorado. Hay una sola profesión en el mundo que enseña a desarrollar a todas las demás.

Todos tenemos una varita mágica que tenemos que recuperar. Iluminar el potencial de nuestros hijos desde la luz de nuestro propio corazón para ver a los profesores como grandes magos y hadas de nuestra sociedad.”

 

Catherine L´Ecuyer, investigadora y divulgadora, nos habló de cómo educar en el asombro y en la belleza.

“Los niños se asombran por todo. El asombro es el deseo para el conocimiento y debemos respetarlo.

Hay que respetar el ritmo de los niños. Los niños viven el presente. Respetar las etapas de la infancia. No hay que reducir la infancia. No debe hacernos gracias qué los niños quieran maquillarse o usar joyas. Los niños deben ser niños y jugar, asombrarse.

El consumismo es la forma más directa de matar el asombro. No dar las cosas por supuesto, y así nos asombraremos cuando las tenemos. Los niños lo tienen todo e incluso lo tienen antes de desearlo siquiera. Abrumamos los sentidos de los niños y piensan que todo lo que hay a su alrededor es un deber, se acaban haciendo tiranos.

Personas Multitarea. Los científicos dicen que no podemos hacer dos cosas a la vez. Hay actividades automáticas, como conducir, que sí se pueden y luego están las actividades que requieren prestar atención. No podemos escuchar a nuestros hijos mientras vemos la televisión o hablamos por el móvil. Nuestra atención oscila entre varias actividades, no prestamos atención a nada en concreto ni hacemos las cosas a la vez, las oscilamos. Cuando procesamos mucha información usamos mucho la memoria a corto plazo, pero no se puede prestar atención real a muchas cosas a la vez. Del mismo modo, los niños no pueden hacer los deberes con la radio, la tele, el PC, el móvil…”

 

María Jesús Álava, psicóloga, nos habló de la sobreprotección.

“Sobreprotección es no dejar a los niños hacer las cosas para las que están preparados, lo que impide que adquieran autonomía. Los niños tienen que aprender a entretenerse solos, dejarles espacios para que piensen y reflexionen. Los padres se anticipan a sus necesidades, impidiendo a los niños desarrollar estrategias y recursos que les serán necesarias en el futuro.

Un error que cometemos muchos adultos es resolver sus conflictos. Las cosas de niños las tienen que resolver entre ellos sin que los adultos se metan en medio. Hay que ayudarles a superar situaciones, no resolvérselas. Si les impedimos desarrollar sus habilidades para solventar dificultades, corremos el riesgo de que se conviertan en niños dependientes. No olvidemos que los niños están preparados para hacer cosas solos desde bien pequeños. Dejarle comer solo, dejarle vestirse, aunque tarden más.

En un estudio que se hizo sobre la relación entre el estilo educativo de los padres y el desarrollo de competencias emocionales de los niños, cogieron tres tipos de padres:

Estilo autoritario, gran disciplina, alta exigencia, baja afectividad.

Estilo permisivo, sin pautas ni normas, mucha comunicación y afecto.

Estilo equilibrado, normas necesarias, límites establecidos, alta comunicación y afectividad.

Los niños con padres de estilo educativo equilibrado fueron los que desarrollaron más su inteligencia emocional, después los autoritarios y por último los permisivos, cuyos hijos tenían un desconcierto permanente.

Haya que enseñar a los niños a frustrarse, no hay errores, hay aprendizajes. Ayudar a un niño a quererse a sí mismo, perdonarse por sus fallos y quererse por sus esfuerzos. Aplicarles en la dinámica de la casa. Adaptar nuestros patrones educativos, formando equipo. Dar importancia a la comunicación, mejor escuchar que hablar. Aprender a poner normas adecuadas de forma eficaz. Educar sin violencia, en la fuerza del dialogo.”

 

Maite Vallet, pedagoga y formadora de padres y profesores nos amenizó con un vídeo. No a los castigos, sí a las consecuencias.

“Pactar previamente las consecuencias, sin estar enfadados, y que el adolescente también colabore. El castigo es una penalización, la consecuencia está establecida previamente. Si ocurre algo que no estaba pactado, en ese momento establecemos algo sin contar con el niño, pero hay que dejarle claro que eso hay que hablarlo cuando estemos tranquilos para poner una consecuencia. Siempre va a haber una primera vez para todo, pero poco a poco iremos poniendo consecuencias. Tú sabes que cuando haces esto, esto es lo que va a suceder. Las consecuencias son como un castigo o como un premio a la vez. Por ejemplo, si recojo la habitación, puedo salir. Si no recojo, no salgo. El niño decide la consecuencia en función de sus actos.”

Antonio Tobalina trabaja en el SAMUR y es autor del programa ¿La noche es tuya? Bueno, la verdad es que se me pusieron un poco los pelos de punta al escuchar experiencias suyas sobre los adolescentes. Presentó las conclusiones de un estudio en adolescentes, con 15 años, ¡¡¡un 10% de los niños llegan a casa después de las 8 de la mañana!!!IMG_20141211_133320

“Muchos padres viven con angustia y ansiedad que sus hijos salgan por la noche. El alcohol mal usado va a traer muchos problemas en las familias. La noche es tuya es un programa para la prevención del uso de alcohol y cannabis para niños de desde 4º ESO hasta 2º bachillerato. El 52% creen tener información suficiente sobre el alcohol. El 63% dice que va a beber y controlar. Los chicos no tienen en cuenta sus circunstancias personales. Ellos no tienen percepción del riesgo. Los chicos están aprendiendo a través de sus experiencias en la calle. Los adultos debemos educar a nuestros hijos, si bebemos, hacerlo moderadamente y porque nos gusta cómo sabe, no beber para pasarlo bien, porque eso es lo que ellos aprenden. Debemos enseñar a los niños primeros auxilios. Las características físicas de los chicos influyen mucho en la cantidad de alcohol. Su estado emocional también influye, si están mal beben más.”

Iñigo Pirfano, filósofo y director de orquesta

“Es importante la empatía. Los niños tienen la necesidad de sentirse comprendidos y queridos. El educador debe tener unas cualidades: comprensión, humildad, corazón, grandeza, prudencia, exigencia y seguridad. Cada persona es única e irrepetible. Las decisiones más acertadas no son las que se toman con más tiempo sino con más prudencia. En educación hay que saber ceder, aceptar propuestas. “

Fernando Botella, CEO, profesor y colaborador de la Fundación Teodora, nos enseñó que la vida es chula

Qué difícil es comprender que a veces que la vida es chula y merecer la pena vivirla. Vivir es elegir, es decidir, tenemos capacidad de priorizar, de elegir unas cosas y dejar otras. Nuestra vida son las decisiones que tomamos y que han tomado por nosotros. Todo lo que los niños van a ser va a depender de las decisiones que tomen.

ITV. Ilusión, talento y valentía

Ilusión. Aquello que te aburre te hace desconectar. La diversión nos conecta con las cosas que hacemos. Y nos permite concentrarnos, poniendo atención en aquello que nos importa. Hay que asumir el cambio. La ilusión es la pulsión viral que nos lleva a conseguir cosas en la vida. El entusiasmo es energía.

Talento. El talento tiene que ver con el esfuerzo, te ayuda a que tu vida sea plena. El talento no es innato, se construye, es tener la capacidad de saber que las cosas se pueden cambiar.

Valentía. Capacidad de que las cosas pasen. Los cuentos pueden tener un final diferente, tenemos que tener coraje para perseguir ese final. La valentía es una actitud, una disposición positiva para las cosas que pasan en la vida.

Qué sí puedo hacer. Cambiar el no por el sí. No podemos poner a nuestros hijos en el peor de los casos. No hay que confundir lo difícil con lo imposible. La vida tiene subidas y bajadas. Y es natural que comprendan que la vida es incierta.”

En resumen, una jornada muy interesante que espera repetirse cada año y que me hizo salir de allí con un gran sabor de boca, con ganas de seguir haciéndolo con mis hijos de la mejor manera posible.

Gestionando Hijos: herramientas para la educación de nuestros pequeños

Los niños de hoy son el futuro de mañana. Y como tal, todos los padres nos preguntamos cómo hacerlo bien, cómo educarles en valores y de la mejor manera posible para que sean adultos sanos, responsables, respetuosos, adultos que sepan manejar sus emociones, adultos felices que construyan una sociedad mejor.

Pero educar no siempre es fácil y aunque nos guiemos de nuestros instintos y de nuestra propia experiencia, está bien tener conocimientos que nos acompañen en este camino.

Por ello nace Gestionando Hijos, un evento dirigido a madres y padres que quieren saber más para educar mejor, un espacio para reflexionar sobre nuestra faceta de educadores, para aprender a educar con conciencia. Contará con la presencia de nueve expertos en educación, psicólogos y pedagogos. Según un reciente estudio, el 40% de los padres cree que deberían enseñar cómo educar a los hijos.GH_flyer_anverso

El próximo 11 de diciembre en Kinépolis Madrid, durante toda la mañana asistiremos al encuentro de estos expertos del mundo de la educación, que nos enseñarán la importancia de educar bien, las estrategias para convertirnos en coachers de nuestros hijos, los beneficios de una alianza entre padres, madres y profesores, la educación en el asombro y la belleza, los peligros de la sobreprotección de los hijos, las alternativas a los castigos, cómo educar para que los chicos sean conscientes de los peligros de la noche y por qué es bueno enseñarles que la vida es chula.”

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Estoy deseando aprender más, con una niña de 2 y un hijo preadolescente y teniendo que educarles yo sola, a veces se me hace un poco cuesta arriba. Aunque ambos son mi mayor preocupación, eso está claro, ahora me preocupa sobremanera la educación de mi hijo mayor. Siempre ha sido un niño bastante fácil de llevar pero ahora, con todo lo que estamos pasando en casa por la pérdida de Jose, el cambio al instituto y la revolución hormonal, a veces me encuentro perdida y sin herramientas para manejar algunas situaciones. Por eso, escuchar ponencias como “No a los castigos, sí a las consecuencias” o “Educar en la noche. Nunca es demasiado pronto ni demasiado tarde” me parecen de lo más adecuado. Aunque no sólo voy a aprender cosas para poner en práctica con Lucas, también Sara tiene su cabida en este evento, todo lo que aprenda podré ponerlo en práctica con los dos. Ponencias cómo “Enséñales que la vida es chula, es mágica”, “Sobreprotección. Pasarse de madres y padres” y “Educar en el asombro y en la belleza” tienen pinta de resultar de lo más interesantes.

Si quieres asistir, las entradas individuales cuestan tan solo 25 euros. Toda la información al completo del evento y el enlace para comprar las entradas están en su página web.

Y yo prometo coger muchos apuntes y muchas notas y contaros todo lo que aprenda. También ese día iré twitteando en directo el evento. Y si alguien se apunta, ¡¡buscadme por allí!!

Princesas sí o princesas no

He leído en varias ocasiones que nuestras hijas no deberían creer en cuentos de princesas, porque las engañamos y crecen pensando que las mujeres conocerán a su príncipe azul y vivirán en un palacio de ensueño, felices para siempre. Que las guapas tienen todo lo que desean y las feas se quedan en casa fregando el suelo. Es cierto que la todas las películas de princesas realzan una parte de la mujer bastante machista y que no tiene nada que ver con la realidad en absoluto. Pero eso no sólo pasa en las pelis de princesas.

Como todo, las cosas con moderación y bien explicadas tienen total cabida en la vida de nuestros hijos. La educación empieza en casa y empieza por nosotros mismos. Nuestros hijos aprenden lo que ven en nosotros; si en casa ven roles machistas, crecerán pensando que eso es lo normal; si ven violencia, serán violentos, si leemos, amarán los libros y si nos respetamos, respetarán a los demás y a sí mismos… ¿Y si ven cuentos de princesas crecerán pensando en llegar a serlo algún día? Pues no.

Esto os lo dice la madre de un adolescente que en su más tierna infancia estaba obsesionado con Spiderman. Tenía disfraces que se ponía a la primera oportunidad posible, juguetes de todos los tipos, muñecos, tazas, cuadros, cromos, películas, comics, pegatinas, hasta compartíamos bañera con una moto acuática y su Spiderman correspondiente, ¿y eso era malo? ¿Acaso Lucas creció pensando que si te picaba una araña mutante te convertías en superhéroe y tenías que vestir mallas apretadas para salvar al mundo? Bueno, quizás durante algunos años sí, pero como todos los niños, creció y dejó de pensar en Spiderman y pasó a otra cosa, y luego a otra y las que le quedan. Evidentemente, nosotros como padres tenemos una importante labor educativa, estaba bien que a Lucas le encantase Spiderman y “quisiera ser él” temporalmente, pero también jugaba a otras cosas, leía otros cuentos y veía otras películas, hablábamos de otros temas, salíamos a jugar a cosas diferentes, se relacionaba con otros niños, vamos, lo normal en la infancia.

Y de pronto, apareció Sara. Cuando supe que estaba embarazada de una niña, insistí en no comprar cosas rosas para ella, quería vestirla con todos los colores del arcoíris, sin entrar en el típico azul-niño/rosa-niña. Aunque muchas marcas de ropa lo ponen un poco difícil y siguen cayendo en los mismos estereotipos de colores, y acabas comprando cosas rosas porque son taaan bonitas. Y mi pequeña se fue haciendo mayor y creciendo en una casa de “chicos”, llena de coches, muñecos, peonzas y Spidermans por todos lados. Y mira tú por donde que uno de los primeros colores que aprendió a distinguir era el rosa, sí señores, aunque yo no se lo había enseñado. Y ahora, con dos años y medio, vamos a comprar ropa y ella elige rosa, flores, princesas, mariposas… ¿y quién le ha enseñado todo eso? Porque yo no, bueno, que le gusten los dibujos de corazones puede ser cosa mía, pero el resto no. Yo la he dejado elegir, la he dejado crecer sintiéndose libre y ella ha optado por las princesas y por muchas más cosas. Porque no sólo de rosa vive el hombre, o la niña en este caso. Porque a Sara también le gusta jugar con coches, de hecho, abre el cajón de Lucas y le saca coches y pistolas con los que se pasa horas entretenidas. Y su taza de desayuno favorita es una de loza de Spiderman, reminiscencia de aquellos maravillosos años. Y tiene una camiseta de los Muppets (comprada en la sección de niños de una tienda, debe ser que a las niñas no les gusta la rana Gustavo) porque le encantan. Pero también tiene un disfraz de Blancanieves. Y en su carta a los Reyes Magos, después de ojear la revista de juguetes mil veces, se ha decantado por una muñeca de Elsa (Frozen), un perro que va en un bolso y un patín de Mickey Mouse, azul y rojo. Y si ve algo de  princesas se pone la mar de contenta. E igual de contenta se puso cuando el otro día vio a un niño con una chaqueta de Mike Wazowski.

Lo que quiero decir es que nuestros hijos pueden crecer creyendo en cuentos de hadas, no hay nada de malo en ello. Siempre han existido. Pueden querer ser princesas o príncipes o superhéroes o pueden imaginar que sus muñecos tienen vida y hablan por las noches, pueden creer que los monstruos viven en un sitio donde la energía la crean los niños con sus gritos o pueden querer ser un villano que roba la luna. Para eso está su fantástica imaginación. Pueden querer vestir como sus personajes favoritos e imaginarse que son ellos durante un rato. Y después de ese rato, seguirán siendo niños, que creen en más cosas, que actúan, ríen, juegan, cantan y bailan, que leen cuentos y pintan dibujos, que comparten buenos momentos con sus familias y con sus amigos. Y nosotros estaremos ahí para acompañarlos y guiarlos, para no dejar que se pierdan por el camino. Si mi hija quiere ser princesa, que lo sea, ya me encargo yo de enseñarle otros valores importantes de la vida.

Y tus hijos ¿juegan a ser princesas?

Nueva etapa educativa – ESO

Ha llegado el momento del cambio. Lucas se me hace mayor y deja el colegio, ese donde estuvo 9 años, donde todo era conocido, para irse al instituto. ¡Y no me gusta ese cambio! Educación Secundaria Obligatoria, o ESO.

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Cuando yo estudiaba, hace ya la porra de años, estábamos en el colegio dos años más. Dos años para hacernos mayores, para ser preadolescentes en el colegio, donde todos los profesores nos conocían, donde conocíamos a todos los compañeros…. Pero llegaron las reformas educativas, una, otra y otra más, cambios para «mejorar» supuestamente la educación en España. Aunque para mí que tanta reforma deja mucho que desear y la educación sigue siendo una asignatura pendiente…. Pero bueno, no voy a entrar en detalles de tanto cambio de educación, pues hasta yo me he perdido por el camino y he tenido que ir aprendiendo según nos tocaban los cambios.

Ahora salen del colegio dos años antes, con solo 12 años. Pretenden hacernos creer que el cambio es para mejor, puesto que antes la educación era obligatoria hasta los 14 años y ahora hasta los 16. Vale, hasta ahí de acuerdo, pero ¿por qué tienen que salir los peques del cole para entrar en el instituto con 12 años, con todos los cambios que eso conlleva?

Recuerdo cuando yo empecé el instituto. Tenía 14 años y me creía mayor. Cuando llegué el primer día, de pronto me sentí pequeña. Estaba rodeada de verdaderos chicos mayores, de 17,18, 19…. ¡¡¡Madre mía, que diferencia de edad!!! Pues imaginad ahora, cuando mi peque de 12 se ve al lado de uno de 18. Quieren hacerlos grandes antes de tiempo. El primer día, un chico mayor le dio una colleja. ¡¡Casi me da algo cuando me enteré!! Lucas me explicó que no había sido nada, que había sido de broma, que no le habían dado fuerte….pero yo atacada de los nervios, ya quería ir a hablar con el director del instituto. Y parece que ahí no acabó la cosa, a un amigo suyo le pusieron la zancadilla, se rieron de otros por ser pequeños…. Y eso que en el instituto nos aseguraron que estaban muy pendientes de los pequeños y que no pasaba nada. Pues yo, como madre de un niño de 12 años al que han soltado en un instituto lleno de chicos mayores que fuman en la valla en los recreos y de chicas que van enseñando más piel de la que yo considero adecuada para ir a clase, estoy un poco preocupada. Por lo menos, parece que después de una semana ya se han acostumbrado a verlos por allí y Lucas asegura que no ha vuelto a pasar nada.

Los horarios del instituto no tienen nada que ver con los del colegio, con los de la guardería ni con los de mi trabajo. Entra a las 8:25, vaya madrugón. Y sale a las 14:30 tres días a la semana y los dos restantes ¡¡¡sale a las 15:30!!! Evidentemente, con esos horarios que no son compatibles con los míos ni con los de su hermana, tiene que ir y volver solo, ¡como para no hacerle mayor! Vale que yo confío en él, que el curso pasado venía solo del cole (le llevaba yo cuando iba a trabajar y era sólo la vuelta), pero estaba más cerca. Este año tiene que cruzar dos calles-carretera de dos carriles en cada sentido, donde no hay semáforos, sólo paso de peatones que la mayoría de los coches se salta a la torera.

También cambia de aula en cada clase. Que digo yo, ¿no es más fácil que se muevan los profesores que tener que mover a una clase entera de alumnos? No digamos a las 5 clases de primero a la vez (y todas las demás). Si alguien tiene una explicación razonable para esto, me gustaría escucharla. Mogollón de niños andando por los pasillos con la mochila a cuestas hora tras hora. Los pobres van todo el rato cargados. Y en el patio, también con la mochila a cuestas. Supuestamente hay taquillas, digo supuestamente porque aún no sabemos nada. Así que en cada cambio de clase y en el recreo, carga con todos los libros, no puede dejar la mochila en clase porque luego tiene que ir a un aula diferente. Yo, en mi instituto, no me movía de clase, quizás en alguna asignatura suelta, pero eran los profesores los que se cambiaban. La verdad, no entiendo el motivo.

También me ha sorprendido MAE, Medidas de Atención al Estudio, es decir, la alternativa a religión. No voy a entrar en que sigo sin entender el motivo de que religión sea una «asignatura», que quita horas lectivas reales de materias de verdad importantes. Pues en educación secundaria nos encontramos con esto, que en el colegio llamaban «alternativa». MAE se supone que sirve para proporcionar técnicas de estudio y aprendizaje a los alumnos. En las dos semanas que lleva de clase, en la hora semanal de MAE no han hecho nada provechoso. Ponerse a hacer deberes, si les apetece. Hay un profesor, que parece que va cambiando según el día, que se sienta en clase a “vigilar” a los alumnos. Durante esa hora, Lucas me cuenta que estuvieron riéndose, haciendo bromas e incluso charlando amistosamente con el profesor sobre su vida marital y su pelo… L Pues sí, ya veo yo como ayudan a los alumnos a estudiar. Evidentemente, en una hora sin sentido, en la que no van a puntuarles nada, que no tiene peso académico…entiendo que los niños pasen de ponerse a hacer deberes o a estudiar y prefieran relajarse con juegos y risas. Y hay que decir que la clase de MAE está llena, creo que la clase de religión debe estar bastante vacía. ¡Vaya pérdida de tiempo! Ya podían usar esa hora para otras asignaturas importantes, profundizar en el inglés, repasar matemáticas, hacer ejercicio físico, o por qué no, para salir antes del instituto, total, para que pierdan el tiempo en clase, que se vengan a casa que ya lo aprovecharemos mejor.

No me gusta el cambio, ya lo he dicho. Le encuentro un poco perdido entre tanto cambio y tanta dejadez. Aún no hemos tenido ni una sola reunión de padres, para explicarnos algo, todo lo que sé, lo sé por Lucas, los padres, de momento, estamos excluidos de la educación de nuestros hijos. Yo quiero una enseñanza pública y de calidad, y esto no empieza por dejar a unos niños de 12 años solos ante tanta responsabilidad.

Primer día en la Escuela Infantil

Llegó Septiembre, y de nuevo, hay que volver al colegio. El año pasado, tuvimos nuestra primera experiencia, y a Sara le costó muchísimo, y a mí también, no os vayáis a creer. Se quedaba llorando todo el rato, cosa que a mí me partía el alma. Y a pesar del periodo de adaptación, siguió llorando durante varias semanas. Aquí conté la historia. Mucha gente me decía que la niña lloraba por mi forma de criarla, por dejarla dormir conmigo, por abrazarla y llevarla en brazos, por seguir con la teta…. ¡mira que le gusta a la gente criticar! Pues resulta que los primeros días el año pasado, había muchísimos niños que se quedaban llorando, que salían con los ojos hinchados de todo lo que habían llorado en clase. Si bien es cierto que alguno habría que compartiera cama, brazos y teta con su madre, seguramente, muchos de esos niños que también lloraban dormirían solos, irían en carro y tomarían biberón, lo que quiere decir que los niños no lloran por haber sido criados de una u otra manera. Los niños lloran por separarse de sus madres o padres, punto.

De nuevo, este año nos toca empezar. Hemos pasado (y seguimos pasando) unos meses muy duros. Después de que Sara se adaptase a la guardería, ya iba feliz y contenta, como conté aquí. Pero en abril cambió todo y volvió hacia atrás. Con toda la razón del mundo, la niña acababa de perder a su papá, y aunque no entendía lo que estaba pasando, sí sabía que su padre no llegaba a casa todas las tardes y eso hizo que ella lo notase y lo expresase a su manera, en este caso, sin querer despegarse de mí, y por ende, sin querer ir a la escuela. A mediados de Junio, dejé de llevarla, y hasta ahora.

El día 1, de nuevo comenzamos a asistir a la escuela infantil. Y de nuevo, nos está costando. Este año me resulta un poco más fácil explicarle las cosas, con 30 meses es más fácil que te entiendan, pero aun así, llora. Evidentemente, para ella es volver a separarse de mí, cambiar sus rutinas, levantarse más temprano… Aunque sabe que allí va a estar bien (porque eso es lo que yo le digo), no deja de ser un sitio “conocido” donde la dejo durante un tiempo indeterminado. Evidentemente, está con gente cariñosa, que la trata de maravilla y de momento, sólo la dejo 2 horas, pero ella no tiene noción del tiempo todavía, así que siente que la abandono allí con la promesa de ir más tarde a buscarla. Pero vamos mejorando. El primer día, desde que se despertó, me dejó bien claro que no quería ir y allí se quedó llorando. El segundo día, lloró varias veces antes de salir de casa. Y el tercero, se ha levantado contenta, diciendo que no lloraba y que en el cole iba a jugar…pero al llegar allí, no ha podido evitar ponerse a llorar de nuevo. Cierto que es que los tres días me he quedado un rato escondida bajo la ventana de su clase y al momento, ya la he oído charlar alegremente. Y al llegar a buscarla, me la he encontrado jugando animada en el patio, me ha enseñado el váter pequeñito donde hace pis y ha salido muy feliz.

Os cuento un poco cómo hacemos para que la vuelta al cole no sea muy traumática. Hace unos días compré este libro “A Lulú le gusta el colegio”. lulu2A Sara le gusta mucho leer y mirar los cuentos y ya teníamos “El orinal de Lulú”, que a ella le encantaba, así que decidí probar con este. Básicamente, en este libro, Lulú está asustada porque va a ir al colegio y se va a separar de su madre, pero enseguida descubre que el colegio es divertido. Lo hemos leído varias veces antes de empezar el cole, para que Sara vea que Lulú también va al colegio, también tenía miedo y también se lo pasa genial.

Además del cuento, hablo mucho con ella del tema, le explico las cosas que van a hacer en clase, lo bien que lo va a pasar, los juegos y canciones que va a aprender (últimamente le ha dado por cantar a voz en grito).

También funciona decirle que vamos todos al cole. Lucas va al cole de mayores, y yo voy al cole de mamás, así que Sara tiene que ir al cole de pequeños. Estos días, cuando la he recogido, ¡me ha preguntado si yo también he bailado en mi colegio!

Y los más importante, el cariño y la comprensión. Y un montón de besos y abrazos. Cuando la llevo, siempre va en brazos del coche a la escuela. Voy apretándola bien fuerte y dándole muchos besos, mientras le explico que mamá va a volver pronto a buscarla porque la quiere muchísimo. Y cuando la recojo no faltan los achuchones y caricias, además de preguntarle mucho sobre lo que ha hecho y decirle lo contenta que estoy que se lo haya pasado tan bien. Y cuando llora, cuando está triste porque no quiere ir, hablo con ella y le digo que la entiendo, que sé que no quiere separarse de mamá y de Lucas, pero que va a ser sólo un ratito y que no va a pasar nada. Y de momento, en sólo tres días que llevamos, parece que cada vez va más tranquila.

Y vosotros, ¿Cómo ayudáis a vuestros peques en la vuelta al cole?

Balance tras 5 meses de guardería

Pues sí, ya han pasado 5 meses desde que volví al trabajo y tuve que dejar a la peque en la escuela infantil. 5 meses de aquellos malos ratos, de llantos y nervios a la hora de la despedida y enfados en el reencuentro. Algunos de esos momentos los conté aquí, en vuelta al trabajo.

Ya han pasado 5 meses y las cosas, por suerte, han mejorado bastante.

Los primeros días, en el periodo de adaptación, la peque se quedaba llorando las 2 horas. Después, durante más de 1 mes, lloraba cuando la dejaba y allí se quedaba más o menos tranquila, aunque cuando se acercaba la hora de salida, ella empezaba a ponerse nerviosa, esperando a que yo llegara. Salía enfadada y estaba un rato sin hablar conmigo y sin mirarme. Luego, se pasaba la tarde colgada a mi teta. Fuimos muy pacientes las dos, ella no entendía el por qué de mi abandono, yo no entendía el motivo por el cual tenía que abandonarla. Lo pasamos bastante mal.

Y un día, cuando fui a recogerla, salió con una sonrisa en la cara, y se abalanzó a mis brazos, contenta de verme. Casi muero de amor y de felicidad. A partir de ese día, las cosas empezaron a cambiar.

Dejarla en el “cole” iba siendo cada vez más fácil, empezó a despedirse de su hermano en el coche y ya no lloraba. Empezó a pasarlo bien. Ahora, va contenta. Siempre habla de su amigo y de su profe (del resto de los niños aún no he conseguido saber los nombres, sólo tiene uno favorito), hace un montón de actividades, aprende canciones, se divierte. Yo estoy tranquila, porque sé que ya no lo pasa mal, que ya no le angustia la separación momentánea de mí. Ella ya entiende que el cole es un rato y allí se divierte.guarderia

Pero, no estoy contenta. Estoy tranquila, sí. Tranquila de saber que mi hija ya no sufre, que lo pasa bien, que juega con otros niños. Tranquila de saber que la cuidan. Pero eso no me hace feliz. Lo que de verdad me haría feliz sería pasar las mañanas con ella. Como hacía antes de volver a incorporarme al trabajo. La gente me dice que ha aprendido cosas, que se relaciona con otros niños…pero yo sigo opinando igual, que esas son excusas para dejar a los peques al cuidado de otros y no sentirnos mal. Conmigo también aprende, conmigo también pinta y colorea y canta y baila y aprende los colores y los números. Y conmigo también se relaciona con otros niños y juega en el parque y se divierte.

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Sigo pensando que nos engañan como madres. Que nos obligan a dejarlos al cuidado de otras personas, pero, donde de verdad deberían estar, es con nosotras, con sus madres, que somos las que les queremos por encima de todas las cosas y vamos a hacer lo mejor por ellos. Mentira de Conciliación.

Pero parece que no nos queda otra. Que la situación no va a cambiar y por lo menos, tengo la suerte de haber encontrado un sitio donde mi hija está contenta, donde se queda cada mañana con un beso y un fuerte abrazo, y donde la recojo cada día con una carcajada y un montón de besos. Después de 5 meses, por fin hemos superado la angustia de separación.