No hay mejor lugar que los brazos de mamá

Como ya os comenté hace unos días, fui al evento de educación Gestionando Hijos, un evento que contó con varios invitados que nos dieron su visión sobre la educación y sobre cómo ayudarnos a educar a nuestros hijos, con un montón de consejos. Fueron varias horas de aprender y tomar apuntes. Como en todos los eventos, hubo charlas que me resultaron más amenas y otras menos, igual que hubo ponentes más activos y otros más aburridos, pero de todos se aprendió algo. El evento reunió a más de 700 padres interesados en educación.

Contaros ahora mis propias opiniones resultaría una tarea ardua, así que mi idea es transcribir las propias palabras de los invitados, de las notas que fui tomando. Aquí os dejo un resumen.

Leo Farache, director del evento y profesor universitario, se encargó de la presentación de esta jornada.

Enrique Sánchez de León director de la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) se centró en la idea de conectar el mundo de la empresa con la educación.

“Hasta ahora estos son dos mundos demasiado separados. Tiene sentido que el mundo empresarial, en el que los niños de ahora van a pasar dos tercios de su vida,  se interese por el mundo educativo.  Nuestros hijos no tienen competencias para triunfar en este mundo, sacrificio, competencia, valores, solidaridad,  compañerismo… hay que hacer que estos dos mundos se acerquen, concienciando a padres, profesores y directores de empresa para trabajar juntos en ese acercamiento, para conseguir la felicidad plena cuando lleguen a la vida laboral. El camino de la educación tiene diferentes rutas. Es importante tener el conocimiento que nos permita elegir y adaptarnos en el camino.”

Javier Urra, pedagogo y primer defensor del menor lanzó al público la siguiente pregunta:

“¿Por qué es importante que padres y madres lo hagamos bien? Los niños tienen que aprender a aburrirse, a despedirse, el niño es el fin en sí mismo y la educación es un medio para conseguir ese fin. Los niños son el presente y tienen futuro. La infancia es un presente cargado de futuro, los niños son la esperanza. Las emociones conflictivas son las que hay que hay que tratar, educar en la emoción y en los sentimientos. Debemos educar a los niños para encauzar sus emociones, para no conducirse en imprevisibles impulsos. Hay que preparar a los niños para aprender a afrontar la soledad, los errores, la angustia. No podemos sobreprotegerles. Hagámosles conscientes del dolor, de las injusticias.  Y también hay que trasladarles el humor, reírnos de nosotros mismos.

Hay que dotarles de correctos juicios morales, para que comprendan que el mundo no está para servirlos. Hay que enseñarles a enfrentarse a rupturas y despedidas, valorar lo humilde, lo esencial, dotarles de ideales. Hacer que los adolescentes colaboren en actividades solidarias. Hay niños que no tienen calor de hogar en su casa. Compartir con ellos sonrisas, dar las gracias. Aceptar los sentimientos de los demás aunque no los compartamos.

Hay una vacuna contra la violencia y empieza en casa, hay que educarlos para saber que las cosas se pueden romper, prepararles para las separaciones, para que sepan que las cosas pueden pasar y si suceden, que no sean violentos. Según un estudio, los jóvenes de 18-24 años mueren más por suicidio que por accidentes, porque no saben controlar la frustración”

David Cuadrado, director de Viventia, licenciado en psicología y escritor del libro Coaching para niños (o mejor dicho para… para padres) hizo una ponencia de lo más divertida.

“No se puede aprender a montar en bicicleta sin haberse caído antes, para aprender, hay que equivocarse. Desmontar hábitos que no nos gustan, sobre todo después de haberlos fomentado nosotros, es difícil. Es más fácil construir un hábito nuevo que desmontan uno pasado. Huye de las soluciones fáciles, pensar significa pararse a pensar. Trabajo en equipo. Ayuda, solidaridad, colaboración. Jugar y aprender del juego. Coopetir– cooperar y competir. Aumentar la competitividad cooperando entre nosotros”

Eva Bach, pedagoga, profesora y autora del libro “Adolescentes: qué maravilla”.  Nos transmitió que padres y profesores deben remar en una misma dirección.

“En muchas ocasiones entre familia y escuela no existe comunicación y cada uno va en sentido distinto, no se avanza. Los niños necesitan que las personas responsables de su educación nos respetemos. Estos son sus diez para cooperar:

  • Confianza, imprescindible para que los profesores puedan hacer bien su trabajo.
  • Sintonía de fondo, un horizonte común, con motivaciones y objetivos parecidos.
  • Tener claras las funciones de cada cual. Cada quien en su lugar para poder educar.
  • En el cole, las normas del cole, en casa las nuestras, en casa de los abuelos, las de los abuelos… no hace falta que todos estemos siempre de acuerdo en todo. Lo importante son las motivaciones de fondo.
  • Comunicación asertiva. Ser exquisitos en el fondo y en las formas cuando nos dirigimos a los profesores de nuestros hijos. También en todas las relaciones de nuestra vida, con los hijos, con la pareja, con los amigos. Respeto aunque no estemos de acuerdo.
  • Los profesores menos brillantes también educan. “Incluso un reloj estropeado esta acertado dos veces al día, Paulo Coelho”. Aunque un profesor no nos guste, no significa que no valga.
  • Responsabilizar a nuestros hijos. Es tarea suya aprender a llevarse bien con sus profesores. Solo si hay tratos vejatorios actuaremos.
  • Contagio emocional positivo. ‘Tu nuevo profe me gusta´, ‘Me gusta esto de tu profe´. Trasmitir calidez, empatía, buscar cosas buenas de los profesores para transmitirlo a los hijos.
  • Ser buenos aliados de los profesores de nuestros hijos. No aliarnos con los hijos contra los profesores, sino con los profesores a favor de nuestros hijos.
  • Revalorizar el prestigio social del profesorado. Hay una sola profesión en el mundo que enseña a desarrollar a todas las demás.

Todos tenemos una varita mágica que tenemos que recuperar. Iluminar el potencial de nuestros hijos desde la luz de nuestro propio corazón para ver a los profesores como grandes magos y hadas de nuestra sociedad.”

 

Catherine L´Ecuyer, investigadora y divulgadora, nos habló de cómo educar en el asombro y en la belleza.

“Los niños se asombran por todo. El asombro es el deseo para el conocimiento y debemos respetarlo.

Hay que respetar el ritmo de los niños. Los niños viven el presente. Respetar las etapas de la infancia. No hay que reducir la infancia. No debe hacernos gracias qué los niños quieran maquillarse o usar joyas. Los niños deben ser niños y jugar, asombrarse.

El consumismo es la forma más directa de matar el asombro. No dar las cosas por supuesto, y así nos asombraremos cuando las tenemos. Los niños lo tienen todo e incluso lo tienen antes de desearlo siquiera. Abrumamos los sentidos de los niños y piensan que todo lo que hay a su alrededor es un deber, se acaban haciendo tiranos.

Personas Multitarea. Los científicos dicen que no podemos hacer dos cosas a la vez. Hay actividades automáticas, como conducir, que sí se pueden y luego están las actividades que requieren prestar atención. No podemos escuchar a nuestros hijos mientras vemos la televisión o hablamos por el móvil. Nuestra atención oscila entre varias actividades, no prestamos atención a nada en concreto ni hacemos las cosas a la vez, las oscilamos. Cuando procesamos mucha información usamos mucho la memoria a corto plazo, pero no se puede prestar atención real a muchas cosas a la vez. Del mismo modo, los niños no pueden hacer los deberes con la radio, la tele, el PC, el móvil…”

 

María Jesús Álava, psicóloga, nos habló de la sobreprotección.

“Sobreprotección es no dejar a los niños hacer las cosas para las que están preparados, lo que impide que adquieran autonomía. Los niños tienen que aprender a entretenerse solos, dejarles espacios para que piensen y reflexionen. Los padres se anticipan a sus necesidades, impidiendo a los niños desarrollar estrategias y recursos que les serán necesarias en el futuro.

Un error que cometemos muchos adultos es resolver sus conflictos. Las cosas de niños las tienen que resolver entre ellos sin que los adultos se metan en medio. Hay que ayudarles a superar situaciones, no resolvérselas. Si les impedimos desarrollar sus habilidades para solventar dificultades, corremos el riesgo de que se conviertan en niños dependientes. No olvidemos que los niños están preparados para hacer cosas solos desde bien pequeños. Dejarle comer solo, dejarle vestirse, aunque tarden más.

En un estudio que se hizo sobre la relación entre el estilo educativo de los padres y el desarrollo de competencias emocionales de los niños, cogieron tres tipos de padres:

Estilo autoritario, gran disciplina, alta exigencia, baja afectividad.

Estilo permisivo, sin pautas ni normas, mucha comunicación y afecto.

Estilo equilibrado, normas necesarias, límites establecidos, alta comunicación y afectividad.

Los niños con padres de estilo educativo equilibrado fueron los que desarrollaron más su inteligencia emocional, después los autoritarios y por último los permisivos, cuyos hijos tenían un desconcierto permanente.

Haya que enseñar a los niños a frustrarse, no hay errores, hay aprendizajes. Ayudar a un niño a quererse a sí mismo, perdonarse por sus fallos y quererse por sus esfuerzos. Aplicarles en la dinámica de la casa. Adaptar nuestros patrones educativos, formando equipo. Dar importancia a la comunicación, mejor escuchar que hablar. Aprender a poner normas adecuadas de forma eficaz. Educar sin violencia, en la fuerza del dialogo.”

 

Maite Vallet, pedagoga y formadora de padres y profesores nos amenizó con un vídeo. No a los castigos, sí a las consecuencias.

“Pactar previamente las consecuencias, sin estar enfadados, y que el adolescente también colabore. El castigo es una penalización, la consecuencia está establecida previamente. Si ocurre algo que no estaba pactado, en ese momento establecemos algo sin contar con el niño, pero hay que dejarle claro que eso hay que hablarlo cuando estemos tranquilos para poner una consecuencia. Siempre va a haber una primera vez para todo, pero poco a poco iremos poniendo consecuencias. Tú sabes que cuando haces esto, esto es lo que va a suceder. Las consecuencias son como un castigo o como un premio a la vez. Por ejemplo, si recojo la habitación, puedo salir. Si no recojo, no salgo. El niño decide la consecuencia en función de sus actos.”

Antonio Tobalina trabaja en el SAMUR y es autor del programa ¿La noche es tuya? Bueno, la verdad es que se me pusieron un poco los pelos de punta al escuchar experiencias suyas sobre los adolescentes. Presentó las conclusiones de un estudio en adolescentes, con 15 años, ¡¡¡un 10% de los niños llegan a casa después de las 8 de la mañana!!!IMG_20141211_133320

“Muchos padres viven con angustia y ansiedad que sus hijos salgan por la noche. El alcohol mal usado va a traer muchos problemas en las familias. La noche es tuya es un programa para la prevención del uso de alcohol y cannabis para niños de desde 4º ESO hasta 2º bachillerato. El 52% creen tener información suficiente sobre el alcohol. El 63% dice que va a beber y controlar. Los chicos no tienen en cuenta sus circunstancias personales. Ellos no tienen percepción del riesgo. Los chicos están aprendiendo a través de sus experiencias en la calle. Los adultos debemos educar a nuestros hijos, si bebemos, hacerlo moderadamente y porque nos gusta cómo sabe, no beber para pasarlo bien, porque eso es lo que ellos aprenden. Debemos enseñar a los niños primeros auxilios. Las características físicas de los chicos influyen mucho en la cantidad de alcohol. Su estado emocional también influye, si están mal beben más.”

Iñigo Pirfano, filósofo y director de orquesta

“Es importante la empatía. Los niños tienen la necesidad de sentirse comprendidos y queridos. El educador debe tener unas cualidades: comprensión, humildad, corazón, grandeza, prudencia, exigencia y seguridad. Cada persona es única e irrepetible. Las decisiones más acertadas no son las que se toman con más tiempo sino con más prudencia. En educación hay que saber ceder, aceptar propuestas. “

Fernando Botella, CEO, profesor y colaborador de la Fundación Teodora, nos enseñó que la vida es chula

Qué difícil es comprender que a veces que la vida es chula y merecer la pena vivirla. Vivir es elegir, es decidir, tenemos capacidad de priorizar, de elegir unas cosas y dejar otras. Nuestra vida son las decisiones que tomamos y que han tomado por nosotros. Todo lo que los niños van a ser va a depender de las decisiones que tomen.

ITV. Ilusión, talento y valentía

Ilusión. Aquello que te aburre te hace desconectar. La diversión nos conecta con las cosas que hacemos. Y nos permite concentrarnos, poniendo atención en aquello que nos importa. Hay que asumir el cambio. La ilusión es la pulsión viral que nos lleva a conseguir cosas en la vida. El entusiasmo es energía.

Talento. El talento tiene que ver con el esfuerzo, te ayuda a que tu vida sea plena. El talento no es innato, se construye, es tener la capacidad de saber que las cosas se pueden cambiar.

Valentía. Capacidad de que las cosas pasen. Los cuentos pueden tener un final diferente, tenemos que tener coraje para perseguir ese final. La valentía es una actitud, una disposición positiva para las cosas que pasan en la vida.

Qué sí puedo hacer. Cambiar el no por el sí. No podemos poner a nuestros hijos en el peor de los casos. No hay que confundir lo difícil con lo imposible. La vida tiene subidas y bajadas. Y es natural que comprendan que la vida es incierta.”

En resumen, una jornada muy interesante que espera repetirse cada año y que me hizo salir de allí con un gran sabor de boca, con ganas de seguir haciéndolo con mis hijos de la mejor manera posible.

Comentarios en: "Resumen de la jornada educativa Gestionando Hijos" (2)

  1. Cuestión de madres dijo:

    Una pena no haber podido ir. Gracias por tu resumen eres un encanto 😉

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