No hay mejor lugar que los brazos de mamá

He leído en varias ocasiones que nuestras hijas no deberían creer en cuentos de princesas, porque las engañamos y crecen pensando que las mujeres conocerán a su príncipe azul y vivirán en un palacio de ensueño, felices para siempre. Que las guapas tienen todo lo que desean y las feas se quedan en casa fregando el suelo. Es cierto que la todas las películas de princesas realzan una parte de la mujer bastante machista y que no tiene nada que ver con la realidad en absoluto. Pero eso no sólo pasa en las pelis de princesas.

Como todo, las cosas con moderación y bien explicadas tienen total cabida en la vida de nuestros hijos. La educación empieza en casa y empieza por nosotros mismos. Nuestros hijos aprenden lo que ven en nosotros; si en casa ven roles machistas, crecerán pensando que eso es lo normal; si ven violencia, serán violentos, si leemos, amarán los libros y si nos respetamos, respetarán a los demás y a sí mismos… ¿Y si ven cuentos de princesas crecerán pensando en llegar a serlo algún día? Pues no.

Esto os lo dice la madre de un adolescente que en su más tierna infancia estaba obsesionado con Spiderman. Tenía disfraces que se ponía a la primera oportunidad posible, juguetes de todos los tipos, muñecos, tazas, cuadros, cromos, películas, comics, pegatinas, hasta compartíamos bañera con una moto acuática y su Spiderman correspondiente, ¿y eso era malo? ¿Acaso Lucas creció pensando que si te picaba una araña mutante te convertías en superhéroe y tenías que vestir mallas apretadas para salvar al mundo? Bueno, quizás durante algunos años sí, pero como todos los niños, creció y dejó de pensar en Spiderman y pasó a otra cosa, y luego a otra y las que le quedan. Evidentemente, nosotros como padres tenemos una importante labor educativa, estaba bien que a Lucas le encantase Spiderman y “quisiera ser él” temporalmente, pero también jugaba a otras cosas, leía otros cuentos y veía otras películas, hablábamos de otros temas, salíamos a jugar a cosas diferentes, se relacionaba con otros niños, vamos, lo normal en la infancia.

Y de pronto, apareció Sara. Cuando supe que estaba embarazada de una niña, insistí en no comprar cosas rosas para ella, quería vestirla con todos los colores del arcoíris, sin entrar en el típico azul-niño/rosa-niña. Aunque muchas marcas de ropa lo ponen un poco difícil y siguen cayendo en los mismos estereotipos de colores, y acabas comprando cosas rosas porque son taaan bonitas. Y mi pequeña se fue haciendo mayor y creciendo en una casa de “chicos”, llena de coches, muñecos, peonzas y Spidermans por todos lados. Y mira tú por donde que uno de los primeros colores que aprendió a distinguir era el rosa, sí señores, aunque yo no se lo había enseñado. Y ahora, con dos años y medio, vamos a comprar ropa y ella elige rosa, flores, princesas, mariposas… ¿y quién le ha enseñado todo eso? Porque yo no, bueno, que le gusten los dibujos de corazones puede ser cosa mía, pero el resto no. Yo la he dejado elegir, la he dejado crecer sintiéndose libre y ella ha optado por las princesas y por muchas más cosas. Porque no sólo de rosa vive el hombre, o la niña en este caso. Porque a Sara también le gusta jugar con coches, de hecho, abre el cajón de Lucas y le saca coches y pistolas con los que se pasa horas entretenidas. Y su taza de desayuno favorita es una de loza de Spiderman, reminiscencia de aquellos maravillosos años. Y tiene una camiseta de los Muppets (comprada en la sección de niños de una tienda, debe ser que a las niñas no les gusta la rana Gustavo) porque le encantan. Pero también tiene un disfraz de Blancanieves. Y en su carta a los Reyes Magos, después de ojear la revista de juguetes mil veces, se ha decantado por una muñeca de Elsa (Frozen), un perro que va en un bolso y un patín de Mickey Mouse, azul y rojo. Y si ve algo de  princesas se pone la mar de contenta. E igual de contenta se puso cuando el otro día vio a un niño con una chaqueta de Mike Wazowski.

Lo que quiero decir es que nuestros hijos pueden crecer creyendo en cuentos de hadas, no hay nada de malo en ello. Siempre han existido. Pueden querer ser princesas o príncipes o superhéroes o pueden imaginar que sus muñecos tienen vida y hablan por las noches, pueden creer que los monstruos viven en un sitio donde la energía la crean los niños con sus gritos o pueden querer ser un villano que roba la luna. Para eso está su fantástica imaginación. Pueden querer vestir como sus personajes favoritos e imaginarse que son ellos durante un rato. Y después de ese rato, seguirán siendo niños, que creen en más cosas, que actúan, ríen, juegan, cantan y bailan, que leen cuentos y pintan dibujos, que comparten buenos momentos con sus familias y con sus amigos. Y nosotros estaremos ahí para acompañarlos y guiarlos, para no dejar que se pierdan por el camino. Si mi hija quiere ser princesa, que lo sea, ya me encargo yo de enseñarle otros valores importantes de la vida.

Y tus hijos ¿juegan a ser princesas?

Comentarios en: "Princesas sí o princesas no" (20)

  1. Yo creo que hoy en día se está exagerando todo demasiado. Nuestra generación se ha criado con princesas Disney y dudo que haya alguien esperando a un príncipe azul con mansión y descapotable. Quiero decir que hay mucho padre del siglo XXI que lleva todo a extremos a veces absurdos. En fin, como dices tú, la educación está en casa y los buenos valores ya se los enseñaremos nosotros. Muchos besos!

  2. Ayyyyyy creo que no hay que tomar todo tan a la tremenda y hacerlo todo más sencillo. Yo me crié con princesas, indios y vaqueros y nadie me explicó que la vida no era así y parece ser que soy una mujer normal; no me he desvivido por vivir en un castillo, ni me lio a tiros como en el lejano oeste a la mínima…

    Eso de mirarlo y estudiarlo todo al detalle me da la sensación de estar criando personas artificiales, sin fondo, ni niñez…no se…

    UBMF juega con lo que quiere, lo mismo un coche, que un muñeco, que una fregona…

    Hagámos las cosas más sencillas, no nos empeñemos en complicarlo todo.

  3. Me gusta el cambio de look, Diana. Yo estoy como tú, la educación comienza en casa. No hay que exagerar hacia los límites. Son niños, tienen que seguir creyendo en la magia.

    • Si no lo hacen ahora, cuando sino? Cuando sean adultos y comprendan cómo es el mundo real?
      Besos

  4. Es verdad y creo que forma parte de esa época de inocencia, son críos al fin y al cabo, mientras puedan elegir y disfrutar, lo demás da igual.
    Besazos

  5. Estoy completamente de acuerdo, los niños son niños y deben vivir en un mundo adaptado a ellos, feliz y con fantasía que incluya princesas, superhéroes y lo que haga falta. Todos lo hemos hecho y somos realistas en nuestra edad adulta. Qué necesidad tenemos de que ya de pequeños hacerles conocer la cruda realidad, ya tendrán tiempo, dejémosles que disfruten libremente con lo que les divierta. Y lo de las elecciones a mí me pasa igual, les dejo escoger y Niño se decanta por los coches y Niña por las cocinitas o muñecos. Lo llevamos en los genes o en las hormonas si preferimos decirlo así, y no hay nada malo en ello, somos diferentes y eso no quiere decir mejor o peor.

    • Es verdad que genéticamente tienen algo. Saga se mira al espejo, se pone cacao y pasea tipo modelo. Y de mí no ha aprendido, que soy muy dejada..

  6. yo si mi hijo que ir a jugar a princesas, jugaré con él a ser princesa… como bien tú dices los valores no se transmiten por un disfraz! buen finde

  7. Mi bichilla, por ahora es lo menos delicado y lo menos princesil que conozco. Pero es que es muy pequeña y todo lo hace a lo bruto. Yo creo que no hay que prohibirles esto de que se entusiasmen con los cuentos de hadas y demás fantasías. Claro que queremos que sean mujeres lúcidas y no que crezcan atontadas y esperando que aparezca un príncipe de cualquier color que les arregle la vida. Pero de ahí a privarles de esta parte de la magia de la infancia hay un trecho.

  8. Me gusta muchísimo este post, es un tema que surge a menudo y me ha gustado tu manera de exponerlo, debemos dejarles esa libertad y si eligen princesas… pues es su elección, anda que no pasan los peques por etapas y no saben llegar ellos solitos a sus opiniones. Gracias como siempre por compartir con nosotros tus pensamientos. Un besín para los tres y un achuchón enooorme.
    Pd: me gusta mucho el diseño de la página las esquinitas me chiflan!! 😉

    • Anda, precísamente escribiéndolo me acordé de tí y de tu peque y de Violeta y de que este año ya no le va aunque antes era capaz de recorrerse media España para verla… Pues eso, que ellos tienen la libertad de saber elegir y el derecho a ser niños y a disfrutar de lo que les guste en cada etapa de su vida.
      Un besazo y otro achuchón enorme para las tres. Muak

  9. Patricia dijo:

    Me acabas de quitar un gran peso de encima…. Yo sólo tengo una niña, tres años, y siempre he renegado del rosa, tal y como tu cuentas. De hecho ha llevado muchas camisetas negras de grupos rockeros que nos gustan a nosotros. De un tiempo a esta parte, influencia Frozen y Rapunzel, la niña viene diciendo que es una princesa, y se muere por el rosa y los zapatos de puntillas(tacones) y yo me preguntaba… en qué he fallado? qué es lo que he hecho mal???? Pero sé que no he fallado, que mi hija quiera juguetes rosas o de princesas ya no me preocupa porque a ratos también quiere juguetes de doctora o de peluquera o de herramientas o de carreras de coches…. No le habíamos enseñado el color rosa y fue de los primeros que identificó como tu Sara, pero su calcetines favoritos son negros con pintitos blancos, y el día que le dijo a su padre ‘Eres mi princeso’ se nos cayó la baba a los dos. Es una niña cariñosa, con genio defendiendo su postura y razonable en ocasiones, no le puedo pedir más, simplemente seguir enseñándole que mujeres y hombres somos distintos pero podemos hacer las mismas cosas. Por cierto me encanta leerte y te admiro enormemente, he llorado contigo y espero que consigas volver a la ‘normalidad’ muy pronto. Un gran abrazo

    • Hola Patricia, pues sí, parece que las niñas y los niños sí tienen diferencia de gustos en los genes, pero me encanta que diversifiquen y prueben de todo y que les respetemos por ello. El otro día le compré a Sara una camiseta de los Minions en la sección de chicos. Que pasa, a las niñas no les gustan los minions y a los niños no les gustan también las princesas?

      Gracias por leerme y acompañarme. Besos

  10. Cuestión de madres dijo:

    En mi casa los dos juegan a princesas.. tanto el niño como la niña… y lo mejor es lo modelitos que se plantan… vestido princesa, corona, espada y alas o traje de vaquero, corona y alas… En casa la verdad es que cambiamos mucho los roles y no nos encasillamos ninguno en una determinada tarea por ser hombre o mujer así que algo les estamos enseñando. Y bueno.. mi hija es muy rosa (cosa que yo lo odio para mí) pero qué le voy a hacer… es su elección. Creo que hay que dejarles elegir e ir creando ellos mismos su propia personalidad sin forzarles. Lo mejor es predicar con el ejemplo y que luego decidan.

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