No hay mejor lugar que los brazos de mamá

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El extraño caso de las madres que no tienen leche

Soy consciente de que muchas mujeres se van a sentir atacadas, enfadadas e incluso ofendidas. Pero no es mi intención. Escribo esto para ayudar. Sí, quizás no a las madres que no dieron de mamar porque no tenían leche. Sino a las que todavía están a tiempo de hacerlo. O a esas mismas madres, por si les sirve para un futuro hijo. Pero quiero que quede clara una cosa. No juzgo. No critico. No ataco. Para nada. Creo que la inmensa mayoría de madres que dicen que no tenían leche, lo dicen de verdad, porque no “tenían”, porque se dieron las circunstancias para que esto pasara.

Desde que escribo el blog y publico cosas en la página de Facebook, mucha gente me ha escrito comentarios, en distintos tonos, sobre su caso y su falta de leche. Mujeres que por circunstancias varias no dieron de mamar a sus hijos o lo hicieron unos pocos días o semanas porque no tenían leche. Todas me dicen que eso existe, que eso pasa, pero yo ahora quiero explicarles que no, que sólo un porcentaje realmente pequeño, con una alteración hormonal importante, con la prolactina inhibida, no tiene leche. El resto de las mujeres sí tienen leche, pero por una mala información, una falta de estimulación, la leche ha dejado de producirse. 

Veamos unos ejemplos

El primero y más típico es el que se produce justo tras el parto. Para que la lactancia se establezca de forma correcta, es necesario poner al bebé a mamar en la primera hora tras el nacimiento. En los casos en los que se separa al bebé de la madre, esto ya no sucede. Esta falta de estimulación temprana puede ser el comienzo del fin. Evidentemente, muchas mujeres a las que han separado de sus hijos han tenido lactancias satisfactorias gracias a la estimulación precoz y constante. Si a la madre no se le explica que debe estimularse, que debe ponerse a su hijo al pecho en la primera ocasión, que debe usar el sacaleches si no puede estar con el bebe, esas horas valiosas se perderán. Lo ideal es no separar a madre e hijo. Si por alguna razón hay que hacerlo, si el bebé se queda ingresado en neonatos, la madre debe poder estar con su hijo en todo momento, darle de mamar a demanda, tener acceso a un sacaleches en el hospital. Si es la madre la que está ingresada, se debe permitir que el bebé esté con ella tan pronto como sea posible y todo el rato que sea posible, para que en todo momento tenga libre acceso al pecho y a la leche materna. Si desde el principio no se estimula la lactancia, si se esperan varias horas para poner al bebé al pecho, esa necesaria estimulación fallará y no se producirá la subida de leche adecuadamente. Conclusión: no hay leche.

Sara minutos después de nacer

Sara minutos después de nacer

Otro problema es la creencia de que la leche sale del pecho a borbotones. Como si fuera un grifo. Señores, no somos vacas lecheras. Somos mujeres. Y los primeros días, nuestro pecho produce calostro, una leche escasa en cantidad pero con alto contenido en grasa, que alimenta a la perfección al bebé que acaba de nacer. No voy a entrar en todas las propiedades del calostro, sino en la cantidad. ¿Os imagináis los primeros momentos tras el parto, que nos apretáramos los pechos cual ubres y nos salieran chorros de leche? ¿Qué íbamos a hacer con tal cantidad? El estómago de un recién nacido tiene el tamaño de una canica, unos pocos mililitros solo. No es lógico que tengamos litros de leche entonces. Nos encontramos de nuevo con una falta de información. Si la gente conociera este dato, nadie se preocuparía. Pero si una madre no sabe que el calostro son sólo unas pocas gotas, y encima, tiene gente a su alrededor que tampoco lo sabe, personal sanitario que le oprime las tetas y le dice que no tiene leche (y esto es verídico), la abuela que le insiste en que no tiene leche, la madre que aprieta y no ve derramarse ríos de leche, pues esa pobre mujer creerá que no tiene. Si encima, le ofrecen biberones porque no tiene leche….Fin de la lactancia. La subida de leche (o bajada, en algunos países) no se produce hasta las primeras 48 horas más o menos, en algunos casos puede tardar incluso varios días.

Muchos problemas hay también con los bebés prematuros o con bajo peso. A parte de lo que hemos hablado, de la separación de la madre, hay otro problema mayor. Los bebés prematuros o con bajo peso pueden tener poca fuerza para succionar. Muchas veces se cansan mamando y no toman la cantidad que necesitan. Si estas tomas inadecuadas se prolongan en el tiempo, el bebé sufrirá un descenso de sus niveles de glucosa en sangre y esto hará que esté cada vez más cansado y por consiguiente, tenga menos fuerza para mamar, entrando así en un círculo vicioso. Evidentemente, al mamar poco, la producción de leche se verá también disminuida. Y de nuevo, la madre no tiene leche. Hay que realizar un correcto manejo de la alimentación de prematuros y bebés de bajo peso. Si no pueden mamar porque están cansados, la madre se debe extraer leche con el sacaleches o manualmente y luego, ofrecérsela al bebé con una jeringa, con un vasito o con algún otro método que no sea un biberón. Asegurar una correcta alimentación del recién nacido y una correcta estimulación de la madre para una producción de leche adecuada a las necesidades del lactante. Una vez me contaron una historia: “Un niño nació prematuro y como era tan pequeño, había que alimentarle cada 2 horas por seguridad, no se podía dejar que pasase más tiempo entre toma y toma. Y la única manera de hacerlo era darle biberones de leche artificial. “La madre está convencida de que eso era lo correcto porque fue lo que le dijeron los médicos en el hospital que nació. Y ella no tenía leche. La falta de información correcta, el mal manejo de la situación, la desinformación de esos médicos hicieron que ese niño casi no probase la teta. Pero ese niño podría haberse alimentado con leche materna administrada directamente del pecho de su madre a demanda, cada vez que el niño lo necesitase, cada 2 horas, cada hora, cada media o cada 5 minutos. O habérsela dado con jeringa o con una cucharilla si no tenía fuerza para mamar. Se habría asegurado una correcta producción de leche y la madre sí habría tenido leche.

Otro caso de falta de leche: el establecimiento de horarios. La lactancia funciona a demanda. Y funciona basándose en la estimulación. Cuanto más mama el bebé, más cantidad se produce. Para que se entienda bien, se produce la cantidad que necesita el niño según su succión. Pero cuando una madre sale del hospital con unos horarios pautados o cuando ya en casa los opiniólogos le dicen cada cuanto hay que dar de mamar, esa estimulación a demanda ya no funciona. Si se pautan tomas cada 3 horas durante 10 minutos de cada pecho, esa madre producirá leche para alimentar 20 minutos cada 3 horas. (Esto es así más o menos, que no somos máquinas, pero para que se entienda). Si el bebé tiene hambre antes de las 3 horas, algo lógico porque la toma de antes había sido escasa, estará hambriento e irascible y llorará porque tiene hambre. Llegará a la siguiente toma hambriento, pero sólo le darán 10 minutos de cada pecho, lo que hará que el pobre bebé siga con hambre. Y así varios días. Entonces, llegará la temida frase: este niño se queda con hambre, le darán un biberón que se tomará de un trago y ya está hecho el daño. ¡El bebé lloraba de hambre porque la madre no tenía leche! ¡Claro que la madre no tenía leche, pero porque la estimulación del bebé ha sido tan escasa que la madre no ha producido toda la que su hijo necesitaba, sino la cantidad que tomaba cada 3 horas durante 10 minutos! Ha producido menos cantidad de la que realmente produciría si el bebé mamase a demanda, cada 10-30-60 minutos o 2 horas, lo que el bebé necesitase y si mamase todo el tiempo que quisiese, no solo 10 minutos. Habrá menos leche debido al establecimiento de pautas absurdas.

Los pezones planos también dan para hablar en el fracaso de la lactancia, aunque no sea por una falta de leche. Tener el pezón plano o invertido no es sinónimo de fracaso de la lactancia. Para nada. En muchas ocasiones, las madres, mal aconsejadas por familiares o profesionales desinformados, no dan de mamar por tener un pezón plano o invertido. Pero en la succión no sólo interviene el pezón, es más, este es el último en intervenir, el que menos importancia tiene. Al mamar correctamente, el bebé “ordeña” los conductos mamarios situados en la areola, la oprimen con la lengua. En el movimiento, el pezón se estira y se introduce dentro de la boca. Aunque sea plano, al mamar el bebé sale y coge forma. Puede resultar más difícil, sobre todo los primeros días, por eso es importante un correcto asesoramiento, vigilar que el bebé abre bien la boca y coge gran parte de la areola y mantener una postura correcta. La lactancia materna, al cabo de unos días, hará que el pezón se mantenga hacia afuera. En este vídeo se ve de forma clara cómo es la succión de un bebé.

Los brotes o crisis de crecimiento son situaciones que experimentan los bebés, más o menos a edades similares, en las que el bebé necesita más alimento. Por ese motivo, mamarán con más frecuencia durante unos días, para satisfacer sus necesidades. El brote más conocido es el de los 3 meses, momento en el que muchas madres, desconocedoras de lo que está sucediendo, en vez de dar pecho cada vez que el bebé lo necesita, piensan que no tienen leche y que el bebé se queda con hambre y comienzan a suplementar con biberones. Cada vez que un bebé toma leche artificial, es menos leche materna que toma, por lo que el cuerpo de la madre, viendo que el bebé mama menos, comenzará a ajustarse a las necesidades y a producir menos, se siguen aumentando los biberones, disminuye la lactancia materna…y al final la madre no tiene leche. Es importante conocer cómo y cuándo se producen estas crisis de crecimiento y saber que es algo que se supera en unos días. Podéis leer más información sobre los brotes de crecimiento aquí.

Una mala técnica a la hora de dar el pecho también puede desembocar en una “falta de leche”. Es importante que el niño esté colocado correctamente, con el cuerpo girado hacia la madre, la boca bien abierta, el pecho ofrecido a la altura correcta para que coja gran parte de la areola inferior, la madre cómodamente colocada… En caso de fallar alguna de estas situaciones, lo normal es que aparezcan grietas en el pezón, incluso heridas que lleguen a sangrar. Esto suele ser debido a un mal agarre. Debido al dolor que sufre la madre al dar el pecho, este se irá ofreciendo cada vez menos, o alternando con tomas de biberones para dejar descansar el pezón. Toda esta disminución en la estimulación hará que disminuya la producción de leche. Si esto se mantiene en el tiempo y no se soluciona el problema de base, de nuevo nos encontraremos con una madre que no tiene leche. Para evitar esto, es importante buscar apoyo e información sobre la forma correcta de colocarse madre y bebé. Solucionar el problema de las grietas a tiempo ayudará a continuar con una lactancia satisfactoria.

Seguro que hay más situaciones en las que al final, la madre termina por no tener leche. Situaciones previsibles y evitables, que se pueden solventar sólo con seguir nuestro instinto, escuchar las necesidades de nuestro bebé, acudir a algún grupo de apoyo a la lactancia y dejar de escuchar opiniones y comentarios de las personas que nos rodean y que, no nos engañemos, no son expertos en lactancia. Ante todo, la información es importante. Y en casi la totalidad de los casos, todas las madres tenemos leche para alimentar a nuestros hijos.

El calostro sí alimenta, es oro líquido

Hace unos días, a través de la página de Facebook, me llegó esta consulta. En un primer momento, iba a contestar allí, pero resulta que la respuesta me ha salido más larga de lo que pensaba, y he decidido dejarla aquí en el blog, por si a otras mamás les puede servir de utilidad.

“Hola Diana, te escribo esta duda por aquí, por si pide servir a otras mamás o futuras mamás. Ayer estuve en clase de preparación al parto y nos dijeron que durante las primeras 48 horas después del parto no producimos leche, y que el calostro no alimenta al bebé, por lo tanto, está dos días sin comer….A mí me resultó un poco raro, porque no le veo mucho sentido. Es verdad que no es leche, pero digo yo que alguna función tendrá. Si me puedes explicar, por favor.
Y también comentarte si puedes dar algunas pautas para que el comienzo de la lactancia sea más sencillo, que se enganche bien desde el principio. Además en mi caso tendré que usar saca leche desde bien pronto. He leído que cuando no esté con ella es mejor que le den la toma con jeringa en lugar de biberón, para que no se acostumbre prefiera el pecho. Bueno, pues eso, si me puedes aclarar dudas te lo agradezco, que tú sabes mucho de esto”

Al leer esto, lo primero que siento es indignación. ¿Cómo puede una matrona, en una clase de preparación al parto, hacer semejante comentario? ¿Cómo puede una persona formada en lactancia decir que el calostro no alimenta?

¿Qué es el calostro?

El calostro es una sustancia de color amarillento, aunque puede variar su color y consistencia. Comienza a producirse más o menos a partir de la mitad del embarazo, y justo después del parto, hace su aparición por completo. El calostro es el mejor alimento para el bebé. Se produce en cantidades muy pequeñas, pero esto no es ningún problema, como parece que a algunas personas les gusta señalar. El estómago de un recién nacido a término es del tamaño de una canica, y la cantidad producida de calostro es la adecuada para el estómago del bebé. Contiene todos los nutrientes necesarios para los bebés y los sacia por completo.

Os dejo esta información extraída de la página de la Liga de la Leche: Un recién nacido llega al medio ambiente estéril. Inmediatamente, un gran número de bacterias comienza a colonizar su piel y sus membranas mucosas, que están localizadas a lo largo de su cuerpo. Un bebé que está siendo alimentado exclusivamente con calostro tiene una ventaja enorme sobre el que está siendo alimentado artificialmente por las inmunizaciones protectoras que le provee la leche de su madre. El estómago de un recién nacido es del tamaño de una canica. Las dosis pequeñas de calostro están diseñadas para nuestro bebé. Son fácilmente digeribles y además, sus propiedades laxantes estimulan la pronta salida del meconio, esa primera deposición negruzca del bebé.  El calostro tiene más de 60 componentes, 30 de los cuales son exclusivos de la leche humana. El calostro es rico en inmunoglobulinas, que son las que dan protección a los bebés contra virus, infecciones y toxinas, igual que lo seguirá haciendo más adelante la leche madura. El calostro es también rico en proteínas: contiene alrededor de tres veces más que la leche humana madura. Contiene a su vez, agua, grasas e hidratos de carbono, en las cantidades precisas para el bebé. ” La liga de la leche internacional

Con esto, quiero dejar claro que el calostro alimenta, alimenta mejor que cualquier leche de fórmula, de hecho, es el mejor alimento para nuestros hijos. Dar a nuestros hijos este “oro líquido” es lo mejor que podemos hacer.

Consejos para un inicio de lactancia exitosa

Postura correcta – Tanto la postura del bebé como la de la madre a la hora de dar el pecho son muy importantes para asegurar un buen agarre y por tanto, favorecer la producción de leche y evitar las grietas. La boca del bebé debe estar abierta del todo, con el labio de abajo evertido (salido hacia afuera) y con parte de la areola dentro de la boca. No tiene que estar sólo el pezón dentro.

Colocación correcta de la boca al mamar

Colocación correcta de la boca al mamar

La succión al mamar no se efectúa como cuando se chupa una tetina o cuando se absorbe en una pajita. Al mamar, la lengua del bebé se sitúa por debajo de la areola y hace movimientos hacia delante y hacia atrás, de modo que “ordeña”, alarga y aplana el pezón y hace que la leche salga. Os dejo información más completa sobre  la succión  y sobre posturas y posiciones para amamantar  de la página de Alba Lactancia Materna. En caso de alguna dificultad, es necesario consultar con una enfermera cualificada en el hospital o bien, buscar a una matrona o a una asesora de lactancia.

Inicio de la lactancia en la primera hora – Lo mejor, para asegurarse una buena lactancia, es que el bebé mame en los primeros 60 minutos tras el parto. Ponerse al bebé al pecho nada más nacer, fomenta el vínculo afectivo, además de liberar en la madre un torrente de hormonas que ponen en marcha la lactancia. Para ello, es importante que no se separe a la madre del bebé. Por suerte, cada vez en más hospitales fomentan el contacto piel con piel desde el minuto uno. Aunque en muchos hospitales, si hacen cesárea, siguen separando a la madre del bebé. Lo mejor es informarnos de los protocolos que se siguen en nuestro hospital de referencia y en caso de cesárea, pedir que no os separen. Sólo en casos muy justificados, como en grandes prematuros o en bebés muy enfermos, que necesitan atención médica inmediata o en caso de enfermedad grave de la madre, que necesite atención urgente, separaran a ambos. En el resto de los casos, es nuestro derecho que el bebé permanezca con la madre todo el rato. Y que mame en cuanto sea posible. En el embarazo de Sara, yo había dado positivo en el estreptococo B. Me dijeron que durante el parto me tendrían que poner antibiótico un par de horas antes del expulsivo. Pero como Sara llegó con prisas y nació en la cama, no hubo tiempo. A los pocos minutos, me dijeron que se llevaban a la niña a neonatología durante varias horas, para observarla. En nuestro caso, ella estaba sana y no tenía ningún signo que hiciera sospechar nada. Y la iban a llevar a una cuna en la sala de neonatología, sólo para “observarla”, separándola de mí. Me negué. Algunos me tacharán de imprudente, pero ¿quién la iba a observar mejor que yo, que la iba a tener en brazos continuamente? Pacté con el médico y las enfermeras que a la menor señal de alarma, les avisaría. Y ella permaneció en mis brazos todo el rato, enganchada a la teta o durmiendo en mi pecho, durante varias horas seguidas. Varias horas después le tomaron una muestra de sangre, sin separarla de mí y más tarde el neonatólogo llegó para darme los resultados y decirme que todo estaba correcto.

Lactancia inmediata postparto

Lactancia inmediata postparto


Tranquilidad – El inicio de la lactancia, de la maternidad, debe ser un momento tranquilo. En nuestra sociedad, en partos hospitalarios, parece que las visitas a la madre reciente es una obligación. Es normal ver habitaciones llenas de visitas, que pueden incomodar a los nuevos padres, más aún si hacen comentarios a todas horas. Recuerdo mi primer parto. A las pocas horas de haber nacido Lucas, la habitación estaba llena de gente. Yo estaba con un camisón abierto y sin bragas, sólo con un empapador debajo del culo. La teta, al aire, por supuesto. Y todo el mundo mirando, sentándose en la cama, opinando…. ¿cómo se puede comenzar una maternidad así, si una misma no se siente a gusto? ¿Cómo podía yo estar atendiendo visitas cuando pensaba que tenía el culo al aire? En mi segundo parto, lo primero que hicimos fue avisar que no queríamos visitas (y aun así, alguna vino). Mi consejo, hablar con tu pareja, pactar antes del parto las vistas que va a haber e impedir que interfieran, ni con nuestro descanso, ni mucho menos, con nuestra lactancia. El inicio de la lactancia debe ser un momento único, tranquilo, placentero para la mamá y el bebé, relajado, sin presiones. Conocer a nuestro nuevo hijo debería ser una cosa sólo de tres, el resto de la gente ya tendrá tiempo de conocerlo después.

Sin horarios – La lactancia debe ser a demanda, eso ya lo he dicho muchas veces. Pero a demanda, significa a demanda. Teniendo en cuenta que el estómago del bebé es muy pequeño y que se vacía enseguida, es normal que haya que ponerlo a mamar cada poco tiempo. Si un bebé quiere teta a los 15, 30 o 60 minutos de haber mamado previamente, no es porque la leche no le alimente, es porque su estómago necesita llenarse de nuevo. Y poniéndolo al pecho en numerosas ocasiones, aseguramos, además, una buena producción y una pronta subida de leche. No hay que mirar el reloj, para nada. Una veces mamará más rato, otras menos, unas veces aguantará más rato y otras menos, unas veces mamará de los dos pechos y otras sólo de uno. No importa. Lo único que importa es que el bebé mame cuando lo necesite, cuando esté inquieto, cuando lo pida. Cuando más mama, más aseguramos una buena producción de leche. Sara se pasó los dos días del ingreso enganchada a la teta y antes de salir del hospital, ya me había subido la leche.

Evitar confusiones – Al menos durante el primer mes, es importante no ofrecer al bebé chupetes ni tetinas, que como ya he explicado, se chupan de manera diferente a un pezón, para no interferir con la lactancia. Si por algún motivo hubiese que dar al bebé leche extraída, es mejor optar por hacerlo con una jeringa, con una cucharita o incluso con un vasito, como se ve en este vídeo.

Seguro que vosotros, con vuestros comentarios, también podéis ayudar a esta y a otras mamás.

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