No hay mejor lugar que los brazos de mamá

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Gestionando Hijos: la importancia de la educación de nuestros hijos

Hace un año se puso en marcha la primera edición de Gestionando Hijos, un evento relacionado con la educación de nuestros hijos y que contó con muchos ponentes interesantes que me dejaron un gran sabor de boca. Toda la información de lo que aprendí el año pasado la puedes leer aquí.

Debido a la buena acogida por parte de padres implicados e interesados en la educación de sus hijos, la segunda edición tuvo lugar en Barcelona hace tan solo unos meses y fue un gran éxito.GestionandoHijos

Y por fin vuelve a Madrid la tercera edición de Gestionando Hijos. Esta vez el evento principal tendrá lugar el sábado 12 de diciembre, ya que en la anterior ocasión muchos padres se quedaron con las ganas de ir al ser un día entre semana. En esta ocasión, además del evento principal, va a haber diversos talleres muy interesantes que se llevarán a cabo a lo largo de toda la semana en diferentes horarios.

Evidentemente, yo voy a ir y tomaré buena nota de todo lo que acontezca, para luego contártelo todo en el blog. Pero si quieres y puedes ir, lo mejor es estar allí en primera persona y ver cómo la educación y la crianza de nuestros hijos se ve con otros ojos contada por grandes profesionales del mundo de la educación. “La tarea más importante que tenemos en nuestra vida es educar, formar, pasárnoslo bien con nuestros hijos, hacer que sean felices y hagan felices a los demás”.

Desde hoy las entradas están a la venta en su página web por sólo 10€  La entrada a los talleres que se celebrarán durante toda la semana es gratuita, aunque hay que inscribirse para no quedarse sin plaza. Y como novedad, ¡podemos ir con nuestros hijos al evento! Para ello han pensado en un completo programa de actividades y juegos, así mientras nosotros aprendemos ellos se divierten. Toda la información de las actividades para los niños.

En su página web tienes toda la información sobre el evento y los talleres. Pero aquí paso a resumirte algunas de las que me parecen más interesantes.

Carles Capdevila ya participó en el segundo encuentro de Gestionando Hijos Barcelona. Su ponencia, Educar con humor, lleva más de un millón de visionados en YouTube. Vuelvo a compartir aquí el vídeo, por si no lo viste en Facebook. Casi media hora de risas aseguradas. Yo desde luego no me lo pierdo este año.

Javier Urra, primer Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, con muchos libros publicados sobre la importancia de educar bien a nuestros hijos y al que ya conocí en la edición anterior.

Álvaro Bilbao, neuropsicólogo, cree que un cerebro bien cuidado puede prevenir enfermedades neurológicas y ayudar a mejorar las capacidades intelectuales y el estado de ánimo.

Lucía Galán, pediatra y autora del blog Lucía, mi pediatra, para mí uno de los blogs de obligada lectura. Lucía llevará a cabo un taller el domingo 6 de diciembre.

Y así hasta 13 ponentes a los que puedes escuchar en Gestionando Hijos. Marca el día 12 en tu agenda, yo no me voy a perder nada.

Aunque pasen 100 años

Aunque pasen 100 años No podré olvidar tu mirada, tus gestos, tu sonrisa. No podré olvidar tu voz, tu dulzura, tu bondad. Aunque pasen 100 años, no podré olvidarte.

Hoy hace 1 año que te fuiste. Un tiempo raro, que ha pasado lento y a la vez deprisa. A veces me parece mentira que ya haya pasado un año. A veces me parece mentira que sólo haya pasado un año. Pero el tiempo pasa inexorable y yo no dejo de pensarte.

Te recuerdo cada día, muchos momentos del día, en una canción, en un olor, en una situación, en un recuerdo. Te veo por la calle, un destello de tu presencia y al instante siguiente no estás. ¿Cómo he podido confundir a esa persona contigo? Su pelo me ha parecido el tuyo, sus andares me han parecido los tuyos, esas gafas, ese abrigo. Veo la tele y la sonrisa de alguien me recuerda a ti, los pómulos de ese actor, las manos de ese otro…estás en todos lados y en realidad no estás en ninguno.

El tiempo pasa, pero el dolor no se va. Disminuye, es cierto, te acostumbras a vivir sin ti…o no, no te acostumbras a nada, pero te adaptas, que no es lo mismo.

El tiempo pasa pero sigo sintiéndome tan culpable. No por lo que te pasó, de eso ya sé que no tuve la culpa. Pero me culpo por todo lo que no te dije, me culpo por los abrazos que dejé de darte, me culpo por los enfados sin sentido que a veces teníamos, me culpo por no haberte dicho más a menudo lo maravilloso que eras, me culpo por dejar que las cosas siguieran sin hacer mucho esfuerzo, me culpo por las cosas que no te dije, por los besos que no te di. Y cada noche, antes de dormir, lo pienso y encuentro la manera de solucionarlo.

Tú y yo éramos forofos de las pelis de ciencia ficción. Cuántas y cuántas habremos visto en las que la gente viaja en el tiempo, son capaces de cambiar el pasado o de hacer tratos con seres de otros mundos para cambiar las cosas. Era nuestra temática favorita y ahora pienso en eso cada noche, antes de dormir. Cada noche consigo cambiar el tiempo, consigo viajar al pasado, despertarme antes de que empezase la pesadilla, cada noche consigo volver a verte y a abrazarte y lloro, lloro porque una felicidad infinita me recorre. Tú te extrañas y corres a abrazarme pensando que me pasa algo y yo te abrazo y no quiero soltarte, feliz de tenerte de nuevo. Y así me duermo cada noche, soñando que por un momento consigo volver atrás, soñando que puedo cambiar las cosas, decirte todo lo que debería haberte dicho, reírnos juntos, ver crecer a nuestros hijos. Y cada mañana me despierto y todo sigue igual.

Aunque pasen 100 años no dejaré de pensarte cada día. Vivo momentos como si fueran tuyos, disfruto de Sara como si tú estuvieras delante. Intento mirarla con tus ojos. Sonrío y a la vez me muero de pena. Porque sé que no estás, sé que no la ves, que no la tocas, que no la abrazas, que no la hueles, que no la bañas, que no le haces cosquillas, sé que no la oyes y no ves lo mayor que se hace. Quizás nos mires desde algún sitio, quizás sí consigas vernos, quizás cuando miro las cosas por ti, tú lo sepas y lo disfrutes también, quizás…pero no estás, esa es la verdad.

El tiempo va pasando y el dolor va mitigando. O eso parece. Pasan los días y un día me doy cuenta que llevo varios días sin llorar, parece que estoy más tranquila, más acostumbrada a esto que me ha tocado vivir y de pronto, todas las emociones vuelven a agolparse en mí, de pronto otra vez estoy más triste, otra vez duermo peor, otra vez lloro más. Esto es como una montaña rusa de sentimientos, subes y subes y no sabes cuándo vas a caer en picado.

Sara llegó de la guarde con un regalo para ti el día del padre y quería dártelo. Me preguntó cómo podía ir al cielo a darte tu regalo y un abrazo. Y yo me sentí morir. Le expliqué que estabas lejos, que nos miras pero que no podemos ir a verte, y se quedó conforme por un rato. Pero yo no. Me dieron una gran idea y la pusimos en práctica para mandarte tu regalo. Meter tu regalo, junto con un dibujo que te hizo y unas notas de amor de Lucas y mía en un globo lleno de helio y soltarlo para que subiera al cielo. Durante mucho rato estuvimos los tres unidos, viendo cómo subía el globo para llevarte nuestro amor, hasta que se hizo muy pequeño y dejamos de verlo. Sara estaba preocupada por si se perdía pero yo le he dicho que el globo iba hasta tu estrella y que tú lo encontrarías. Entonces se quedó muy feliz. Ya sabe cómo comunicarse contigo. En cada fecha señalada te mandaremos un globo lleno de amor. Cada vez que estemos tristes y queramos hablar contigo, te mandaremos un globo lleno de besos y abrazos.

El tiempo pasa inexorable y hay días que me gustaría borrar del calendario, pero no puedo. Ayer 6 de Abril fue nuestro aniversario de boda. Hoy 7 de Abril es el aniversario de tu muerte. ¡Qué cruel destino que junta fechas tan opuestas!Boda24

Pero aunque pasen 100 años, nunca podremos olvidarte. Espero que lo sepas. Y que lo notes. Y que nos veas.

Te quiero

7 consejos para disfrutar de una excedencia por cuidado de hijos

En España, la baja maternal sólo dura 16 semanas. Semanas que en la mayoría de los casos se nos quedan cortas. Digo en la mayoría, porque hay madres que se incorporan antes al trabajo, véase a Soraya Sáez de Santamaría (por poner un ejemplo) y aunque no la comprendo ni comparto su decisión, la respeto, allá ella y todo lo que se ha perdido de su hijo. La “liberación” de la mujer y su incorporación al mercado laboral. Pero no solo las “famosas” se incorporan antes al trabajo, hay muchas mujeres que lo hacen porque si no las despiden, porque sin ellas no funciona, porque no queda más remedio, porque son autónomas y el negocio es suyo… (Repito, mierda de liberación de la mujer) Si eres de esas madres, no sigas leyendo, esto no te interesa. En cambio, si eres de las que desean quedarse más tiempo en casa con sus hijos, entonces esto sí es para ti.

Una baja de sólo 16 semanas es poquísimo para estar con nuestros bebés. Está claro que lo ideal sería tener bajas maternales más largas, como las que disfrutan en países de norte de Europa…pero mientras esto no se cambie, tendremos que aguantarnos y quedarnos con lo que hay. A estas 16 semanas, las mamás solemos unir las vacaciones anuales y acumular las horas de lactancia, con lo que podemos conseguir unos 5 meses y medio, pero sigue siendo poquísimo. La OMS recomienda lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, pero aquí tenemos que incorporarnos cuando nuestros peques tienen 4 o 5…

Esto que os voy a contar es lo que hicimos nosotros para poder estar más tiempo con Sara y no tener que dejarla al cuidado de nadie siendo tan pequeña. Son sólo unos consejos que a nosotros nos sirvieron y los comparto aquí por si a alguien le puede ayudar a alargar el tiempo de disfrute de sus hijos.

Estos consejos son para una pareja en la que los dos trabajen, si uno de ellos no trabaja, ya tiene “la suerte” de quedarse en casa con su peque. Y por supuesto, debe ser una decisión con la que estén de acuerdo los dos miembros de la pareja. En caso de familias monoparentales, imagino que será más complicado, pero también se puede lograr. Pero no es fácil, nadie dijo que lo fuera. Coger una excedencia para cuidar de los hijos puede/suele resultar un palo para la economía familiar, a no ser que tengamos la suerte de tener unos grandes sueldos… Pero la verdad, compensa, aunque pasemos una temporada un poco apretados, por lo menos a nosotros nos compensó dejar de ganar un sueldo durante una temporada y poder cuidar de Sara hasta los 18 meses.file0001755351339

Dejar de trabajar durante un tiempo supone:

  • Planificación – Normalmente nuestro deseo de ser padres es algo que suele estar meditado. Igual que hablamos de la posibilidad de tener hijos, desde ese momento podemos hablar también de la posibilidad de que uno de los miembros de la pareja deje momentáneamente su trabajo para poder cuidar de su hijo durante el tiempo que esto sea posible. Si esa posibilidad la planteamos ya desde antes del embarazo, tendremos más tiempo para prepararnos y planificarnos. Evidentemente, hay embarazos que llegan sin avisar, pero en esos casos, también tendremos tiempo de planificarnos, aunque andaremos más apretados. Para una buena planificación hay que sentarse, mirar las cuentas, el dinero que ganamos y el que gastamos, lo que podemos dejar de gastar, con cuánto dinero podríamos vivir…es cuestión de números, pero si nos esforzamos podemos hacer que las cuentas cuadren.
  • Abrir una cuenta en el banco para el bebé/ Ahorrar – Aunque nuestro bebé aún no haya nacido, tenemos que empezar a ahorrar cuanto antes mejor. Es importante tener un sitio a parte para ir guardando el dinero del bebé, si lo vamos dejando en la cuenta donde tenemos el dinero que usamos a diario, al final no veremos nada. No hace falta que sea una cuenta en el banco, puede ser una hucha grande o una cuenta a parte a nombre de los padres, para ir ahorrando poco a poco.
  • Eliminar gastos superfluos – Si lo pensamos bien, casi todos los meses tenemos gastos que podríamos ahorrarnos. Es importante sentarse y ponerse a hacer cuentas sobre los gastos que tenemos y saber dónde podemos ahorrar. Si queremos quedarnos en casa cuidando de nuestro bebé, debemos cortarnos de muchas cosas, eso tenemos que saberlo. Salir a cenar, comprarnos ropa que no necesitamos, el cine, las vacaciones. Todas esas cosas podemos empezar a ahorrarlas y el dinero que no gastemos, a la cuenta especial del bebé. Nadie dijo que fuera fácil, pero si este verano, en vez de pegarnos un pedazo de viaje, nos vamos a pasar unos días a casa de algún conocido y ahorramos las pagas extras, nuestro bebé nos lo agradecerá. También se ahorra si compartimos coche o si usamos el transporte público, todo el dinero a la cuenta.file6651242495818
  • Vender lo que no necesitemos – Las páginas de venta de segunda mano están en auge. Y en casa siempre tenemos muchas cosas guardadas que no necesitamos. Sólo hay que mirar en armarios y trasteros y ver que los tenemos llenos de cosas que hace tiempo que no usamos. Podemos usar días libres y fines de semana para hacer limpieza de cosas que no nos son útiles, veréis la cantidad de cosas que salen. Yo siempre digo que si en 1 año no lo hemos usado, por algo será. Nosotros vendimos varias cosas en webs de segunda mano. También hay tiendas que se dedican a la compra-venta, pero dan menos dinero y yo prefiero la venta online, que se saca más. Como ejemplo de cosas que vendimos: ropa en buen estado que no usábamos, pequeños electrodomésticos, un ordenador antiguo, películas de DVD, juguetes de Lucas, material deportivo…y el dinerito que sacamos por esas cosas, a la cuenta.
  • Hacer una lista de las cosas que va a necesitar el bebé – Que los bebés son mucho gasto, es algo que nos intentan vender las tiendas de productos infantiles. Pero en realidad, muchas de las cosas que nos hacen pasar por necesarias no lo son tanto. Es importante hacer listas de las cosas que vamos a necesitar y sobre todo, preguntar a mamás sobre el uso real que se le dan a algunos objetos. La lactancia materna es gratis, así que todo lo que tenga que ver con biberones, esterilizadores, calentadores…lo podemos evitar. Compartir cama también hace la cuna prescindible. Usar portabebé es más barato que llevar un carrito. La vajilla especial para niños es un gasto extra que podemos ahorrar si usan vasos y platos normales. La minicuna, la hamaca con tres velocidades, la lamparita que proyecta luces en el techo…son ejemplos de cosas que podemos ahorrarnos. Mejor informarse bien antes de comprar nada. Además de a las mamás recientes, hay muchos blogs que nos cuentan sus experiencias con cosas necesarias o innecesarias para el bebé, por ejemplo yo escribí esta entrada hace tiempo.
  • Pedir cosas de bebé prestadas- Todos conocemos a alguien que ha sido mamá hace poco y podemos pedirles que nos presten cosas. Cuantas más nos dejen, más dinero podremos ahorrar para quedarnos en casa con nuestro peque. Y si por casualidad hay alguna cosa que no nos puedan prestar, de nuevo podemos echar mano de las tiendas de segunda mano, pero en esta ocasión para comprar. La mayoría de las cosas de bebé se quedan nuevas y comprarlas de segunda mano es una magnífica opción para seguir ahorrando.
  • Pedir dinero de regalo – Ya sabemos también que cuando tenemos un hijo, familiares y amigos siempre aparecen con algún regalo debajo del brazo. La mayoría de las veces nos regalan ropa, que luego se queda nueva en los cajones. Pues en estos momentos, creo que estaría bien cambiar el chip y comunicar a la gente que queremos dinero en vez de regalos materiales. Cuando una pareja se casa, todo el mundo mete dinero en un sobre. Cuando hay bautizos y comuniones creo que mucha gente da dinero también. Pues ¿por qué no podemos pedir que nos regalen dinero para cuidar de nuestro hijo un mes más o dos o tres o lo que nos llegue? A la gente le chocará, pero si queremos, podemos avisar que hemos abierto una cuenta bebé, para que la gente haga aportaciones económicas y así comprar lo que de verdad necesitemos y si no necesitamos nada, pues para quedarnos en casa una temporada.

Puede resultar difícil e incluso algo duro en algunas ocasiones, pero de verdad que compensa. A nosotros nos compensó mucho más dejar de salir a cenar una vez por semana y poder estar más tiempo en casa cuidando de Sara. En vez de salir a cenar, podemos organizar una noche de cine con palomitas, o hacer unas ricas pizzas caseras con helado de postre, para que nuestro hijo mayor no eche mucho de menos las cosas a las que estaba acostumbrado.

Imágenes gratuítas extraídas de Morguefile

Madre soltera y familia monoparental: No es lo mismo

Muchas veces he visto que la gente confunde las dos cosas, ser madre soltera con ser familia monoparental. Pero NO es lo mismo. Ambas condiciones pueden coexistir, de hecho, muchas veces lo hacen, pero necesariamente, ser una cosa no implica ser la otra. Vamos a verlo detalladamente.

Por una parte está el estado civil de cada persona. Esto está regulado por el ministerio de justicia y puede ser:

  • Soltero – no ha habido vínculo matrimonial
  • Casado– con vínculo matrimonial
  • Divorciado/separado – el matrimonio se ha disuelto
  • Viudo – uno de los cónyuges ha fallecido

Por otro lado está el tipo de familia:

  • Tradicional – formada por dos progenitores y/o uno o dos hijos
  • Monoparental – formada por un solo progenitor con uno o más hijos
  • Numerosa – en general es la formada por 3 hijos, aunque hay más casos para ser familia numerosa, como tener dos hijos, uno de ellos con minusvalía.

Con estas premisas, podemos ver unos ejemplos. Voy a hablar de mujeres, porque en mi caso es lo que soy, pero lo mismo se puede trasladar a los hombres.

  • Una mujer puede ser soltera, porque no se haya casado, pero tener una pareja con la que convive y con hijos en común. En este caso sería madre soltera pero NO sería familia monoparental.
  • Una mujer puede haberse casado y después haberse divorciado, ostentando la custodia de los hijos y constando como única adulta en el domicilio familiar. En este caso SÍ sería familia monoparental, aunque no fuese soltera, sería divorciada.
  • Una mujer tiene un hijo sin contar con una pareja, en el registro el hijo no tiene padre reconocido, en este caso sería madre soltera Y familia monoparental.can-stock-photo_csp12799812

Según datos del censo del año 2013, en España hay 11.456.500 parejas en España. De estas parejas, 6.362.800 tienen hijos, sin especificar el estado civil. En total hay 9.889.100 parejas casadas frente a 1.567.400 parejas de hecho, aunque no se especifica si tienen o no tienen hijos. Y hay 1.707.700 hogares monoparentales (un adulto con hijos). Es decir, de los 6 millones y pico de familias con hijos, más o menos un 10-15% serán madres solteras, pero NO familias monoparentales. Todos los datos del censo del 2013 los podéis leer aquí.

Creo que más o menos ha quedado el asunto aclarado. Y ahora os preguntaréis porqué escribo esto. Hace unos meses, cuando escribí el engaño de las parejas de hecho mucha gente me dejó comentarios hirientes, que evidentemente no aprobé. En esos comentarios mucha gente me acusaba de no haberme casado para obtener ventajas por ser madre soltera. En mi caso, al hacernos pareja de hecho, mi estado civil seguía siendo soltera, aunque mi familia era una familia tradicional, no monoparental. La gente confunde a menudo los términos y creen que por no estar casados, tenemos alguna ventaja sobre ayudas y becas que puedan dar a las familias monoparentales, pero no es así.

Esta misma confusión la he visto muchísimas veces, personas que creen que por no estar casadas tienen algún derecho o alguna ventaja a la hora de solicitar ayudas sobre las que sí la están. De nuevo, hace unos días he visto que vuelve a surgir la confusión. El gobierno amplió el pasado día 9 una ayuda de 1200€ para familias monoparentales, que desde Enero se concedía a familias numerosas o con familiar discapacitado a cargo (toda la información se puede leer aquí) No voy a entrar en si está bien o no o en a qué personas deberían darle la ayuda, paso de polémicas de política. Pero a raíz de esta ayuda, he vuelto a leer comentarios en varias redes sociales de madres que se preguntaban por qué a ellas que estaban casadas no les daban ayudas y a las familias monoparentales sí. Mujeres que decían que como no estaban casadas iban a pedirla, a pesar de vivir en pareja, pues siguen confundiendo madre soltera con familia monoparental.

Así que aquí va mi granito de arena, para ver si la gente termina de aclararse de la diferencia entre ser madre soltera y ser familia monoparental.

Mi pequeña cumple 3 años

El tiempo pasa tan rápido y deberíamos aprovecharlo al máximo. Hoy cumples 3 años y parece que fuera ayer cuando llegaste al mundo.

Recuerdo cada instante con suma claridad. Esa noche empecé a tener contracciones, me levanté de madrugada a comer chocolate, jeje, me lo pedías desde dentro. Me acosté e intenté seguir durmiendo un poco, aunque sabía que el día había llegado. A lo largo de la mañana las contracciones iban siendo mayores, aunque estaba muy tranquila mientras dejaba que todo siguiera su curso. Sobre la 1.30 de la tarde ya decidí decirles a papá y a Lucas que había llegado el momento. Lucas se fue con los abuelos y yo me di una ducha caliente, para relajar un poco más mi cuerpo. Después de ducharnos comimos algo, no sabía cuánto iba a durar tu parto y no quería que me diese hambre en un rato, así que hasta casi las 3 no salimos de casa, yo calmada y tranquila.

En el coche, las contracciones empezaron a ser más frecuentes y más dolorosas, bromeaba con papá sobre qué pasaría si nacieses en el coche. Llegamos al hospital y aquello cada vez iba más deprisa, pero a pesar del dolor, yo estaba tranquila, sabía que faltaba poco para tenerte entre mis brazos. Me exploraron y tenía 5 centímetros de dilatación, aún faltaba un rato, dijeron. Me pusieron monitores un ratillo mientras papá se iba a hacer los papeles del ingreso. Yo no quería estar mucho rato tumbada y quería pedirles que me quitasen los monitores para poder moverme en cuanto pudiese. Pero no hubo tiempo. De pronto, note como si fuese una botella y me hubiese descorchado, un líquido tibio salió de mí. Y enseguida, tu cabeza comenzó a salir detrás. Estaba sola en una sala y todo mi cuerpo pedía que empujase, toda tú querías estar fuera. Llamé a la matrona que me confirmó que estabas coronando, y allí en la cama, sin más compañía que la matrona, la auxiliar y tu padre que por suerte llegó en ese momento, naciste. Natural. Sin intervenciones. Sin luces fuertes. Sin el frío del paritario. Mi cuerpo se abrió para dejarte salir y rápidamente sostenerte en mis brazos, en mi pecho. Tu boca se abrió y por instinto agarraste mi pezón. Fue el momento más mágico que he vivido nunca.

Y ya han pasado 3 años de aquello. Lo recuerdo como si fuera ayer. Y he vivido cada día de estos 3 años como unos días mágicos y maravillosos. Evidentemente hemos tenido algún día peor que otro, a veces te empeñas en una cosa y no paras y te enfadas si no puedes conseguirlo, aunque con cariño y paciencia acabamos cambiando el tema y haciendo otra cosa. Eres una niña buena y cariñosa, te encanta dar besos y abrazos (sólo cuando tú quieres, cosa que me parece genial, yo nunca te obligo y no quiero que des besos a nadie por obligación) eres divertida, inteligente, parlanchina y una artista con las pinturas. Eres una niña feliz que va creciendo y dejándome entrever la maravillosa persona que serás. Y eres una niña a una teta pegada, gracias a ti he podido comprobar lo maravilloso que es llevar 3 años de lactancia.feliz cumpleaños

Ojalá pudiera decir que todos nuestros días han sido fantásticos, pero desgraciadamente, no ha sido así. Tan pequeña has tenido que enfrentarte a la pérdida de tu padre y aunque eres pequeña para entender con claridad lo que significa la muerte, sí sabes que papá no está aquí con nosotros. A veces le llamas y lloras porque quieres que vengas y casi siempre le hablas mirando al cielo y le mandas muchos besos, porque él vive en una estrella que nos vigila cada día y nos quiere muchísimo. Me apena y me alegra a partes iguales verte hablar con él, enseñarle las cosas que haces y lanzar besos al aire, me parte el corazón pero también me hace sentirme orgullosa de ti y de tu amor tan grande por papá.

Aunque papá nos acompaña cada día de alguna manera, desde dentro de nuestros corazones, este año tu cumpleaños va a ser diferente. Yo intentaré ser valiente, tener la sonrisa más grande en la cara, hacer que este día sea muy especial para ti, ya entiendes que hoy eres la protagonista y estabas deseando que llegase el día de tu cumple. Pero para mí hoy es un día tremendamente triste. Papá no podrá besarte ni abrazarte ni felicitarte ni decirte lo mucho que te quiere. Papá no podrá escuchar las historias que nos cuentes cuando salgas del cole y nos relatos tu mañana. Papá no podrá disfrutar el fin de semana de la fiesta en familia.

Pero aunque papá no esté en persona, yo si estaré. Y seré cariñosa por los dos y escucharé por los dos y te daré besos y abrazos por los dos y tu tercer cumpleaños será un día fantástico y maravilloso que recordaremos siempre. Y cada día seré la mejor madre y el mejor padre del mundo.

Deseo que sigas llenando nuestras vidas de alegrías. Y las vidas de muchas personas. Tienes un corazón inmenso, lo sé,  eso lo heredaste de papá y deseo que pasen muchos, muchos años y sigamos viviendo felices y recordando el día que llegaste a cambiar nuestras vidas y celebrando contigo cada nuevo año, cada día, cada pequeño momento. La vida está hecha de pequeñas cosas que son las que deberían importarnos, y para mi, cada sonrisa tuya es una gran momento.

Te quiero Sara. ¡Feliz cumpleaños!

Un único propósito para este nuevo año: disfrutar de mi familia

Cada año, al sonar las campanadas, le gente se besa, se alegra, se felicita el año y se llena de buenos propósitos. Todo es felicidad y buenos deseos, muchas personas se proponen hacer cosas que luego, la mayoría de las veces, no cumple. Y en cuanto han pasado un par de días, se nos olvida la alegría y la felicidad y volvemos a nuestras vidas de siempre, a las carreras, a los horarios, a las prisas, a los enfados, a los nervios y nos olvidamos de esas horas en las que el año llegaba cargado de buenos propósitos.

Yo sólo tengo un propósito. Y quiero compartirlo con vosotros, para que también tengáis el mismo.

En abril del año que acabamos de terminar falleció mi marido. Un suceso que nos dejó a todos confundidos, doloridos, solos. Dicen que el tiempo todo lo cura, pero el tiempo pasa despacio y puedes pensar en todo una y otra y otra vez. Hay dos cosas que no dejan de pasarme por la cabeza. Una son los “y si…”. “Y si no hubiese ido a correr…” “Y si hubiese ido con los niños en el coche…” “Y si le hubiese dicho…” Esos “y si” no llevan a ninguna parte, está claro, aunque no puedo evitar que me ronden. La otra cosa que no deja de pasarme por la cabeza es pensar que debía haberle abrazado más, deberíamos haber discutido menos, debería haberle dado más besos, deberíamos habernos reído más veces… Está claro que esto tampoco tiene solución con él. Pero sí la tiene con el resto de mis seres queridos. Y de los vuestros.

Mi propósito, vuestro propósito para este 2015 debe ser disfrutar más de nuestros seres queridos.preciosa familia

No nos damos cuenta, pero la mayoría de las veces damos las cosas por sentadas. Pensamos que siempre vamos a estar aquí, pensamos que la persona con la vamos a compartir nuestra vida estará aquí para siempre, descuidamos nuestras relaciones de pareja, nos alejamos de seres queridos, no pasamos el suficiente tiempo con nuestros hijos….

El propósito más importante para este año es que las personas a las que amamos lo sepan. Decidlo, decidles a vuestros seres queridos lo mucho que los queréis, dad muchos abrazos, muchos besos, parad un poco y sonreíd un poco más. Nunca os vayáis a la cama enfadados, aunque hayáis discutido, antes de dormir abrazar a esas personas a las que amáis y todos dormiréis mejor y más felices.

Yo lo llevo poniendo en práctica varios meses y seguiré haciéndolo todo este año, y el próximo, y el siguiente… Amo muchísimo a mis hijos, ellos son el motor que impulsa mi vida, ellos son los que en los momentos más duros me han dado ánimos para levantarme y seguir, por ellos hago cualquier cosa. Y lo saben, porque no paro de decírselo.

Quizás antes de que Jose falleciera se lo decía menos, aunque yo siempre he sido muy cariñosa y les he dicho muchas veces lo mucho que les quería. En ese sentido, nunca me han faltado palabras de cariño. Pero ahora, ahora les digo muchas más veces lo mucho que les quiero, ahora les doy más besos y más abrazos.

Ahora saco ratos para ellos debajo de las piedras. Hace tiempo leí sobre un método para rentabilizar el tiempo a la hora de trabajar desde casa y no distraerse. Pues nosotros en casa lo hemos aplicado a nuestra manera. Está claro que siempre tenemos un montón de cosas que hacer, trabajar fuera de casa, trabajar dentro de casa, hacer comidas, tareas domésticas… Cuando estamos en casa haciendo cosas, por ejemplo, los fines de semana por la mañana que los dedicamos a dejar la casa más ordenada, ponemos el cronómetro 20 minutos y durante ese rato sólo nos encargamos de lo que toca (limpiar el polvo, cambiar sábanas…) Cuando suena el reloj tenemos 5 minutos cronometrados para perder el tiempo, sentarnos juntos un rato en el sofá a ver algo que a Lucas le apetezca o hacer puzles con Sara. Y luego vuelta a empezar. De esa manera, aunque estemos ocupados, siempre hay tiempo para parar un momento y estar con los niños. También lo hago cuando estoy al ordenador y ellos están entretenidos haciendo otras cosas. Pongo el temporizador y cuando suena, descanso un rato y hago cosas con ellos.

Muchas veces Lucas y yo discutimos, está en esa edad en la que casi todo le parece mal. Pero siempre, cuando se nos pasa el enfado y nos hemos calmado, nos abrazamos, besamos y nos decimos que nos queremos. Es muy fácil y es mucho más placentero. Y si nos enfadamos por la noche, cuando ya se ha metido en la cama, voy a hacer las paces con él y a desearle buenas noches. Con Sara también me enfado, pero por otras cosas. Y a veces grito a mis hijos, eso es algo que intento cambiar. Pero siempre, cuando ya hemos arreglado el problema, me siento en el suelo para abrazarla y ambas nos sentimos muchísimo mejor.

No deberíamos perder ningún momento de nuestras vidas, pues no sabemos lo que duran. Y no deberíamos dejar de besar y demostrar nuestro amor a nuestros seres queridos. En este nuevo año que acaba de empezar, tenemos muchísimas oportunidades para hacerles sentir queridos y amados. El amor nos hace grandes y hace mejores personas. El amor es mi gran propósito para este año. Disfruta de tus hijos, disfruta de tu pareja, el tiempo pasa rápido y los buenos momentos no vuelven.

Cuando perder a un ser querido supone mucho más

Cuando Jose falleció me quedé en estado de shock. Según fueron pasando los días, cada vez notaba más su ausencia y me daba cuenta de todo que lo había perdido. Hoy, casi 7 meses después, sigo sufriendo porque no está, sigo echándole de menos a cada rato y sigo queriendo despertar de este sueño, o volver el tiempo atrás para poder cambiarlo, lo mismo da.

Con el tiempo me fui dando cuenta que no sólo se va una persona, pierdes muchas más cosas. No sólo he perdido a mi marido. He perdido a un gran amigo, confidente, solucionador de problemas, he perdido a la persona con el corazón más grande que he conocido jamás.

Mis hijos han perdido un padre. Un modelo a seguir. Un amigo

Yo he perdido amistades. Sí, aunque suene raro, algunos “amigos” han desaparecido del mapa… personas a las que se les llenaba la boca con la palabra amistad dejaron de estar presentes en mi vida el día después del funeral. Es curioso esto de la amistad, los amigos están para lo bueno y para lo malo, pero cuando de verdad llega lo malo, muchos salen huyendo. Bueno, al fin y al cabo, no serían verdaderos amigos, pero es duro tener que pasar por algo así para darte cuenta.

He perdido una parte de mí por el camino. He perdido mi capacidad de disfrutar de la compañía de algunas personas. Antes me sentía cómoda en reuniones de gente e incluso con desconocidos. Ahora me siento pequeña y noto cómo me encojo, quiero que la tierra me trague y salir huyendo. Voy a sitios por los niños, pero me siento muy incómoda.

He perdido la tranquilidad de ver a mis hijos crecer sanos. Como a todas las madres (y padres), lo que más miedo nos da es que algo malo pueda pasarle a nuestros hijos. Creo que a todos nos habrá pasado por la cabeza alguna vez. Cuando pensaba en esa posibilidad, siempre la descartaba rápidamente. Pero ahora… ahora me despierto de madrugada sudando y pensando en eso. Ya no estoy tranquila, creo que a la vuelta de la esquina cualquier cosa puede estar escondida. Sufro pensando en que algo me los puede arrebatar. Son niños sanos, pero también lo era Jose, me paso el día pensando ¿y si? ¿Y si…? Me falta la respiración cada vez que se me pasa por la cabeza, y últimamente es muy a menudo.

Pero lo peor de todo, he perdido un sueño. Un sueño que me hace llorar cada día. Además de pasar un duelo por la pérdida de Jose, también estoy pasando un duelo por la pérdida de mis posibles futuros hijos.

Hace años, cuando decidimos que queríamos tener un hijo y después de bastante tiempo vimos que no llegaba, nos pusimos en manos de especialistas en fertilidad. Y encontraron un problema. Después de muchas pruebas, análisis y esperas, empezamos tratamiento para hacerme una Fecundación In Vitro. La medicación funcionó de maravilla conmigo y el día de la extracción de folículos consiguieron sacar muchos en buen estado. A las 48 horas, cuando fuimos a la transferencia embrionaria, nos avisaron que habían fecundo bastantes y que nos quedaban 6 embriones congelados, que estarían allí esperando hasta el día que quisiéramos.

El día que nació Sara, imagino que debido a la revolución hormonal que tenía y a la cantidad de oxitocina que había en el ambiente, hablé con la ginecóloga y le dije que quería mis embriones prontito. Evidentemente, ¡a Jose casi le da un patatús del susto! La lógica nos indicaba que teníamos que esperar, pero yo tenía claro que quería volver a tener otro hijo en un futuro no muy lejano. Con el paso del tiempo, no veía el momento indicado, Sara me parecía muy pequeña y no quería quitarle el protagonismo que tenía en ese momento por la llegada de un hermanito, así que decidimos esperar….

Y ahora sufro por eso. Sufro por esos hijos que ya no podré tener. En estos meses le he dado muchas vueltas al asunto. Primero me planteé la posibilidad de ir a consultar si podría transferirme los embriones a pesar de que mi marido hubiese fallecido. Imagino que en casos así, habrá que meter leyes por medio, pues él ya no está aquí para dar su autorización. Pero me entró el miedo, ¿y si me decían que no? ¿Y si en ese momento mi sueño se derrumbaba? Después empecé a plantearme cómo sería tener un hijo sin estar su padre. A ver, admiro profundamente a todas aquellas mujeres que han decidido ser madres sin contar con un padre a su lado, yo en su día fui madre soltera sin quererlo. Pero en mi caso, me planteaba que le diría a mi hijo de mayor, cómo explicarle que su padre había muerto antes siquiera de que él/ella hubiese nacido. Si hay algo por lo que sufro muchísimo es por Sara, porque se críe, no ya sin un padre, sino con un padre muerto. No sé, pienso que crecer sabiendo que nunca verás a tu padre, que nunca podrás buscarle, saber que era un padre maravilloso y no tuvo la oportunidad de estar con él el tiempo suficiente… En Lucas veo algo parecido, aunque distinto. Su padre prácticamente le abandonó y hace años que no se ven. Él está dolido por eso, está claro. Pensar que tu padre no te quiere es muy duro. Aunque yo me encargo de dejarle claro que él no tiene la culpa de nada, que es un hijo maravilloso y que a fin de cuentas, está mejor sin su padre. Pero algún día, en el futuro, si quiere, podrá buscarle y hablar con él, preguntarle, enfadarse, reprocharle o simplemente, perdonarle, no lo sé. ¿Y Sara? Ella nunca podrá hacer eso, ella crecerá sabiendo que su padre la quería muchísimo, que era un padrazo que se desvivía por ella pero que el cruel destino se lo arrebató de las manos sin tiempo casi de conocerse y estará triste y dolida porque yo no sabré darle una explicación racional. ¿Tengo derecho a hacer sufrir así a otra persona?

Jose

Le he dado vueltas y más vueltas. Y entiendo que esta no es la mejor situación para traer un hijo al mundo, huérfano antes de nacer. Lo entiendo, pero no por eso siento que estoy perdiendo algo muy importante en mi vida. Y una parte de Jose también se pierde aquí. Esos eran nuestros futuros hijos, podrían haber sido y ahora no serán nunca. Tengo que despedirme de ellos, dejarlos marchar, dejar escapar un sueño que ya nunca será, tengo que decir adiós de nuevo a otra parte de Jose.

Cuando un ser querido muere, se pierden tantas cosas, hay que pasar tantos duelos…

Te he llevado, siempre

Ya sabéis que me gusta leer otros blogs y otras páginas en las que hablan de las cosas que a mí me mueven, de la crianza respetuosa, de llevar a los bebés en brazos, de lactancia, de apego. A veces, mis lecturas me llevan a páginas escritas en inglés, y de vez en cuando, encuentro perlas que quiero compartir con vosotros.

Esta es una de ellas. Son unas palabras preciosas, que expresan, no sólo lo que siento desde que me quedé embarazada y lo que siento cada vez que llevo a mi hija en brazos, bien pegadita a mí, sino también, lo que siento por ellos siempre, hasta los momentos en los que no estamos juntos, y en lo que nos queda por venir. Los hijos crecen muy deprisa, de verdad, mi mayor ya tiene 12 años y se me han pasado volando. Quiero aprovechar cada momento del día con ellos, quiero estar el mayor rato posible compartiéndolo todo. Y llevando a mi hija en brazos, comparto mucho más que momentos.

 Te he llevado siempre

Yo te he llevado, siempre.

Antes de que fueras concebido, llevaba una parte de ti en mi alma. Cuando conocí a tu padre, miré en sus ojos y vi a la otra parte de ti, y te conocí, y recé para que tu llegases a ser.

Antes de que nacieras, yo te llevé en mi vientre. Cuando estabas inquieto te cantaba y te tranquilizaba y te decía cómo te amaba.

Cuando naciste, te llevé en mis brazos. Te besé y te abracé y te puse en mi pecho, para que tú pudieras saber que  hay luz y  calor y  bondad en el mundo.

Más tarde, te envolví en una tela y te llevé cerca de mi corazón. Te sostuve cerca de manera que pudieras oír que mi corazón latía como el tuyo; que éramos iguales, tú y yo, y que nunca tendrías que llorar solo.

Después de un tiempo, te llevaba en la espalda, de modo que pudieras mirar al mundo con confianza y alegría y supieras que formabas parte de él;  que pudieras compartir toda la belleza del mundo de igual a igual a todos los que viven en él.

Ahora, más tarde aún, te llevo cuando estás cansado o asustado. Así sabes que no importa lo agotado que estés, o lo que la vida tiene reservado, siempre puedes depender de otros para que te apoyen y consuelen.

Cuando crezcas, cariño mío, y tus aventuras te lleven lejos de mis brazos, sé que incluso en mi última hora, yo te llevaré. Te llevaré en mi corazón, porque siempre estás conmigo.

Te llevaré, siempre.

Podéis leer la entrada original aquí. Pertenece al blog Natural Mamas y está escrito por Christine Maguire

¡Feliz cumpleaños hijo mío!

cumpleaños

Hoy es un gran día. Hoy hace 12 años que llegaste a mi vida. 12 años que han pasado tan deprisa, 12 años en los que te he visto crecer y madurar (y lo que nos queda).

Vuelvo la vista atrás, no tanto, y recuerdo la noche de tu nacimiento como si fuera ayer… ¡¡¡y ya han pasado 4380 noches!!! Aquella fue una buena noche. La noche en que mi vida cambiaría para siempre. La noche en que llegaste para abrirme los ojos.

Recuerdo esa tarde, estaba revuelta y con contracciones, sabía que era el día. Dejé pasar las horas, cené, me duché y me fui para el hospital. Allí me dijeron que estaba de parto, pero que al ser primeriza, tardaría varias horas. Que equivocados estaban, en sólo dos horas y media te tenía entre mis brazos. No fue el parto ideal, es cierto, fue un parto dirigido y controlado, pero fue rápido y nada traumático y trajo lo mejor, un pequeño de pelo oscuro y casi 3 kilos de peso. A pesar de ser más joven e inexperta, seguí mi instinto, y te di de mamar hasta los 8 meses y compartimos cama hasta casi los dos años y medio, aunque esa parte fue un poco por obligación y no nos salió nada mal.

Cuando sólo tenías 6 meses, tu padre nos dejó. Tuvimos que vivir con los abuelos durante dos años, y para ti, eso era lo normal. Pero yo necesitaba independencia, y con dos años y medio, nos fuimos los dos a vivir solos. Fue un gran cambio, pero tú te adaptaste muy rápido y me ayudaste mogollón. Mucha gente me decía que yo era una persona muy fuerte por salir adelante yo sola con un hijo. Pero confieso que tú me lo pusiste fácil.

Los primeros años de tu vida estuviste enfermo varias veces. El asma te hizo permanecer ingresado en el hospital en bastantes ocasiones. Me daba tanta pena verte, tan pequeño, en una cama de hospital tan grande, con la mascarilla del oxígeno y sin ganas de nada. Estabas tan delgado, se te marcaban las costillas. Y mírate ahora, grande y fuerte. Y aunque el asma sigue acompañándote en tu día a día, ya es más una molestia crónica que otra cosa. ¡Hijo mío, como has crecido!

Hace unos años, te enfrentaste a una situación dura para ti. Tu padre se fue de España y casi habéis perdido el contacto. Una parte de mí se alegró un poco al conocer la noticia de su partida, puesto que tu padre siempre ha sido bastante problemático y el hecho de que desapareciera, iba a ser beneficioso para ambos. Pero claro, tiene su parte dura y difícil. Y es tu parte de hijo. Te preguntas el motivo, a veces, te pones triste y lloras, le echas de menos y te preguntas si tú tienes alguna culpa de su partida. Hijo, no te tortures, tú no tienes culpa de nada, tu padre te quiere, a su manera y en la distancia, a través de un mail mensual y muchos reproches, pero te quiere. Me duele tanto verte sufrir por esto. Yo siempre te digo que te quiero el doble que las demás madres, te doy el cariño de la madre y el cariño del padre. Pero sé, que en el fondo, te falta algo. Ojalá pudiera ahorrarte este sufrimiento.

Eres tan tierno. Me encanta tu empatía, la capacidad que tienes de ponerte en el lugar del otro. A veces, cuando vemos una peli juntos y pasa algo triste, ya sé que te va afectar, y aunque me gusta tu forma de emocionarte, también me duele verte sufrir. Lloras si ves a un niño sufrir o ante noticias tristes. Qué lástima me da que tengas que aprender lo que es el dolor tan pronto.

Eres el perfecto hermano mayor. Cuando nació tu hermana, acababas de cumplir 10 años. Pasamos una época de reajustes para todos, en los que dejaste de ser el absoluto protagonista de la casa, pero te adaptaste enseguida. Adoras a tu hermana. Y ella a ti. Se me pone una sonrisa enorme en la cara cuando llegas del cole y ella sale corriendo a abrazarte loca de contenta. Cuando se despierta por la mañana y tú quieres ser el primero en llegar y darle un beso. Me encanta eso que tenéis entre los dos. Cómo la cuidas, cómo la haces reír, cómo le das tus cosas para que no llore y cómo te asustas cuando ves alguna locura de la chiquitina, porque no quieres que se haga daño. Sé que son muchos años de diferencia, pero también sé que seréis grandes hermanos.

Ahora, pasamos algunos momentos un poco tensos. Ambos tenemos que adaptarnos a tu nueva situación: la revolución hormonal. De vez en cuando, te sale el mal genio, o tienes una mala contestación y yo reconozco que no sé muy bien cómo manejar la situación. Nos enfadamos con bastante frecuencia, casi siempre por tonterías, pero hay una cosa que me encanta en nuestra relación madre-hijo: Siempre hablamos las cosas, cuando pasa la tormenta, que por suerte, dura poco. Y ambos admitimos nuestros errores y nos pedimos perdón. Y aunque sé que mañana volveremos a enfadarnos por algo, también sé que un rato después nos estaremos dando un montón de besos.

Porque esa es otra cosa que me encanta de ti. Lo cariñoso que eres. Lo mimoso que eres. Cómo te gusta que te abrace y cómo te gusta sentarte en mis piernas, a pesar de que te me “desbordas” por todos lados. Cómo por las noches, estás deseando que salga de dormir a tu hermana para tener nuestro momento para los dos solos, cómo te gusta poner tu cabeza en mi pierna y que te toque el pelo. No cambies nunca, las chicas estarán locas por ti.

Gracias por todo Lucas. Por haberme enseñado tantas cosas en la vida. Por hacerme tan feliz durante 12 años. Por haberme hecho madre.

¡Te quiero!

La maternidad de la A a la Z: H de Hermanos

embarazada-silla2En este MI diccionario maternal, no podía faltar esta palabra. Voy a hablar de hermanos desde un punto de vista maternal, pero también del fraternal, de la relación que tengo con la mía. Empezaré por esta parte.

Mi hermana nació 2 años y medio después que yo. Siempre hemos sido como la noche y el día, siempre nos hemos peleado y llevado mal. Mi hermana siempre ha sido, y sigue siendo, una persona muy egoísta, sola mira por sí misma, solo piensa en ella misma. Durante muchos años, culpé a mis padres de la forma de ser de mi hermana, me decía que ella era así porque ellos la habían dejado. Cuando era pequeña y quería algo, si no se lo daban, se tiraba al suelo y dejaba de respirar; mis padres, asustados, consentían sus caprichos. Cuando se hizo más mayor, cambió sus tácticas de chantaje: amenazaba con hacerse daño, escribía notas sobre sí misma….; mis padres, asustados, consentían sus caprichos. Y así ha sido siempre.

Como digo, he culpado a mis padres muchos años por su forma de ser. Ahora que soy madre, ya no les culpo, incluso les entiendo. Entiendo que eran padres, con una hija más difícil de llevar, que no sabían cómo actuar, que estaban asustados y desbordados por las exigencias de una niña. Estoy convencida de que no actuaron correctamente, pero lo hicieron por desconocimiento, por creer que de esa manera lo hacían bien. Ahora entiendo, como madre que soy, que queremos lo mejor para nuestros hijos, que intentamos educarles de la mejor manera posible y a veces nos equivocamos. También creo que rectificar es de sabios, y que ellos deberían haber cambiado su forma de actuar con ella, pero ese es otro tema…

El caso es que mi hermana y yo crecimos siendo dos personas totalmente opuestas. Como digo, ella se movía por la envidia y el egoísmo. Y yo no podía soportar esas cosas. Sobre todo, cuando ya éramos más mayores y veía cómo manipulaba a la gente para conseguir lo que quería. Cómo nunca ha sido capaz de hacer un favor sin exigir algo a cambio. Cómo siempre se ha acordado de las pocas cosas que ha hecho alguna vez “altruistamente”, para rebozártelas en el momento apropiado. No os cuento detalles, porque me daría para llenar libros enteros. Pero me ha hecho muchísimo daño. Ella ha llegado a alegrarse cuando me ha visto sufrir y además, me lo ha dicho. Me ha humillado por quedar bien delante de otras personas. Han sido tantas cosas, que, evidentemente, nuestra relación de hermanas es poco más que un mero dato estadístico escrito en el libro de familia.

No tiene amigos. Por lo menos, no amigos antiguos, con el tiempo, todo el mundo veía como era y acaba huyendo de ella. Pero siempre se las ha apañado bien para conocer gente nueva, ir de tía guay por la vida y estar rodeada de gente… que irremediablemente, acaban escapando de su influjo al poco tiempo de conocerla. Lo peor de todo: nunca ha sido capaz de reconocerlo, nunca ha dado su brazo a torcer, nunca ha visto el mal que estaba haciendo, al contrario, siempre acababa culpándome a mí de todo. Y durante muchos años, he tragado y tragado, porque era mi hermana.

Y por mi padres. Cuantas veces habremos discutido por lo mismo. Mi padre siempre me decía que como yo era la hermana mayor, yo era la responsable y debía  llevarme bien con ella. Daba igual lo que hubiera hecho. Ellos siempre han pensado que el hecho de ser hermanas era motivo suficiente para a llevarnos bien. El problema es que a un hermano, tú no lo eliges, te viene impuesto. De nuevo, poniéndome en mi faceta de madre, entiendo un poco a mis padres. A pesar de saber cómo es mi hermana, de su egoísmo, de su forma de tratar a la gente, de su desapego, a pesar de todo, ellos, como padres, siempre han querido tener una familia más o menos normal, no han querido que sus hijas se llevasen mal. Y siempre han intentado justificarla, “como ella es así…”Imagino lo doloroso que debe ser para unos padres. Pero ellos no imaginan lo doloroso que es para mí como hermana. Porque, evidentemente, no saben muchas de las historias que hemos pasado, historias que en el pasado, también incluyeron a mi hijo mayor y que me llevó a pasarme un año sin dirigir la palabra a mi hermana.

Y ahora, llega la parte de los hermanos en relación a mi maternidad. A la parte de mis hijos.

Mi mayor ha sido hijo único hasta los 10 años. Muchas veces he escuchado consejos de esos que no pides a la gente, sobre que un hijo no debería estar solo, que es mejor tener hermanos…y yo pensaba en la mía propia, y la verdad, si hubiese podido elegir, habría preferido ser hija única.

Una parte de mí, deseaba ser madre de nuevo, pero otra parte, tenía mucho miedo. ¿Y si mis hijos se llevaban mal, como mi hermana y yo? Para ellos iba a ser muy duro, y para mí, como madre, también. Conozco a mi mayor, sé que tiene una sensibilidad extrema, que es una bellísima persona, que da todo lo que tiene, pero, ¿y si tenía otro hijo y era egoísta, egocéntrico, manipulador? ¿Puede pasar eso? A las pruebas con mi hermana me remito. Mismos padres, mismos valores, dos personas completamente opuestas. Sigo pensando que la forma “inconscientemente” de actuar de ellos pudo hacer que el tema se agravase, pero mi hermana ya tenía eso de fondo, ya lo traía de serie.

Bueno, ahora soy feliz. Tengo dos hijos que se adoran. Son unos hermanos estupendos. Y me encanta ver lo contentos que se ponen cuando se ven después del cole, o al levantarse por las mañanas. Soy consciente de que todo eso puede cambiar, mi pequeña tiene 21 meses todavía y una personalidad que se está forjando. De momento, yo le estoy dando todo el amor que tengo, mi tiempo, mis abrazos, mis besos, todo mi cariño, estoy haciendo de ella una persona segura y confiada y espero que esto sirva para asentar las bases de un buen desarrollo. También sé que se llevan 10 años de diferencia, que el mayor todavía es un niño y se divierte con ella, pero en unos años, la diferencia de edad será más importante. Aunque eso no quiere decir nada. Llevarse poco tiempo de diferencia con tu hermano no es condicionante para tener una relación sana, solo tenemos que ver la poca relación que tenemos mi hermana y yo. Posiblemente, con 10 años de diferencia sean capaces de quererse y respetarse mucho más que nosotras.

Ojalá sea así. Ojalá mis hijos estén orgullosos de tener un hermano con el que contar. Yo siempre he echado mucho de menos el poder contar con la mía. Siempre he envidiado las relaciones sanas que tienen la mayoría de las personas con sus hermanos, la complicidad, la confianza, saber que tienes a alguien con quien poder contar en caso de necesidad. Yo no puedo hacer eso con mi hermana. Ojalá mis hijos sean los mejores hermanos del mundo. Y yo, la madre más feliz.