No hay mejor lugar que los brazos de mamá

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Miércoles mudo: Así duerme la peque 6

dormida en bandolera

Confieso, no soy una superwoman

Ayer, me di cuenta de esto, de que no puedo con todo yo sola. Me había despertado a las 6 de la mañana, con sólo 5 horas de sueño interrumpidas constantemente (con lo marmota que soy yo). Me puse en frente del ordenador, a trabajar un poco. Más tarde, preparé a la pequeña y todas las cosas que necesitaba para el taller que tenía programado. Encargos para llevar al taller. Un pedido para llevar a la empresa de mensajería… Salgo de casa, cargada cual mula, y programo el gps para llegar a mi destino. Cada dos por tres, se iba la señal y ya no sabía ni por donde estaba. Me entra una llamada importante, que interrumpe la poca señal del gps. Y cuando consigo centrarme, resulta que estoy en la otra punta de la ciudad. 40 minutos desde que salí de casa y no he llegado a mi destino. Me centro de nuevo, ordeno mi cabeza…..¡¡¡y me doy cuenta de que no he cogido los portabebés!!!¿Pero dónde voy yo, a hacer un taller de portabebés sin portabebés? Así que me tocó darme la vuelta y volver a casa a por ellos, con lo que llegué a mi cita muuucho más tarde de lo previsto. Menos mal que las mamis fueron pacientes.

Últimamente mis días no dan de sí. No me da tiempo a hacerlo todo, es normal, vaya, pero me frustra muchas veces. Pensaba que trabajar desde casa me iba a dejar más tiempo libre, pero no es así, trabajo más horas que cuando iba al hospital. Y no me quejo, oye, que lo hago encantada, es mi negocio, paro cuando lo necesito, trabajo con mi hija en brazos, que más se puede pedir….. El problema está cuando no da tiempo a hacer todo lo que debería/querría. Entonces, le quito horas al sueño, para seguir trabajando. Mientras los príncipes duermen, yo escribo en el blog, termino de arreglar la casa, actualizo la página de la tienda, pongo cosas interesantes en el Facebook. La vida 2.0 se lleva un montón de horas.

Más de una vez me he preguntado como lo hacen las madres que trabajan fuera de casa. Como lo hacía yo antes, cuando el príncipe era pequeño y a lo largo de todos estos años. Pero creo que la respuesta es simple. Trabajaba de 8 a 15 y se acabó el trabajo. Luego llegaba a casa, recogía al niño del cole y pasábamos la tarde entre juegos, actividades, compras y demás. Ahora, hago lo mismo, pero con dos niños y el trabajo, me dura las 24 horas del día.

Para colmo, la princesa está altamente demandante. Pensé que era más típico de niños que se separan temporalmente de su madre, por ejemplo, cuando van a la guarde, que al volver a estar con mamá, quieren recuperar el tiempo perdido. Pero ella está todo el día conmigo. Y aun así, no me deja ni un segundo. Se aferra a mí como si le fuera la vida en ello. Llora cuando el hermano se la lleva un rato para jugar con ella mientras yo intento hacer algo; Llora cuando su padre viene a quedarse con ella; ¡Y me tiene las tetas destrozadas! Si, como lo leéis, me está haciendo polvo. Lo único que quiere es mamar, a todas horas, da igual lo que haga, siempre quiere estar mamando. Y por las noches es igual.

Y esa parte, la de las noches, las llevo realmente mal. Ella nunca ha sido una niña que durmiera muchas horas seguidas, y en general, nunca me ha molestado, estaba madurando su sueño. Pero lleva unos días…… Sólo quiere mi pezón como si fuera un chupete y yo así, no consigo pegar ojo, porque me lo deja irritado. Cada vez que intento quitárselo, se despierta y llora. Y yo no duermo casi nada. Anoche, intenté que volviera a dormirse sin la teta, con canciones, abrazos, besos, caricias, acunándola; pero no hubo manera, lloraba, no, más bien, chillaba como si le pasara algo. Y claro que le pasaba, ella quería su teta, y ya está. Pero a las 2.30 de la mañana, sin haber pegado ojo, con el príncipe compartiendo mi cama, de pronto me sorprendí gritándoles. A los dos. A la pequeña porque no me dejaba dormir y al mayor porque no me dejaba espacio. Uf, que mal rato, los dos mirándome con cara de “¿pero que hemos hecho mamá?”. Momento después, cambié los gritos por lágrimas. Y lloré hasta que la peque se quedó dormida y me dormí sentada, con ella en brazos, durante 20 minutos, que fue lo que tardó en volver a despertarse.

¿Y ahora, donde está la solución? Pide ayuda, me diréis. Ya, sería lo mejor y lo más fácil, pero hay un gran problema. O dos grandes problemas, mejor dicho. Uno, el padre de la princesa ya no vive en casa. Y dos, mi propio padre, el que me echaba una mano de vez en cuando, y yo, no nos hablamos desde hace más de un mes. Y no es un enfado pasajero, es uno en toda regla.
La solución a mi bajada de ánimo, a mi estrés de estos días, debería estar por parar un poco el carro y descansar. Pero no sé cómo hacerlo. La tienda es lo que nos da de comer a mis hijos y a mí. Y en estos tiempos que corren, la cosa no es fácil. Por eso, tengo que dedicar tantas horas. Y a las redes sociales también, porque son publicidad. Y porque en el blog he encontrado una manera de expresarme, de desahogarme, de conocer gente maravillosa que me levanta el ánimo. No puedo quitarle horas a esto. Y descansar….claro, yo firmo por eso, pero tampoco es como hacerlo, no sé cómo hacer para que la peque duerma un poco, sólo un poco, mejor. A mis hijos, tampoco los pienso “delegar”, son los que hacen que todo tenga un sentido. ¿De dónde quito algo?

Pues me voy a seguir pensando en la cama. Me voy con la gordita, a que ella duerma y a ver si yo consigo dormir un poco. Y esta noche, cuando ellos descansen, volveré a las tareas e intentaré relajarme un poco, porque, de verdad, no soy una superwoman.

La maternidad de la A a la Z: P de Porteo

Edición: Anoche con el sueño y la niña encima, se me pasó hablaros del Diccionario de la Maternidad de trimadre a los 30, esa pedazo de idea que ha tenido Vero, tan acertadamente, donde nos juntamos todas las semanas a definir nuestra maternidad mediante una palabra que nos marca, y que está teniendo una gran aceptación. Si no lo conocéis, si aún no habéis leído todas las entradas, ya estáis tardando, son increíbles.

Según la RAE, portear es llevar algo de una parte a otra, por un precio convenido.

La verdad es que esta acepción, no me gusta nada. Pero es como en España se ha venido llamando al hecho de llevar a los bebés en brazos, utilizando telas, o cualquier otro medio para tener las manos más o menos libres. La palabra anglosajona para referirse a esto, me gusta muchísimo más: babywearing, palabra que aquí no tiene traducción literal, pero que significa algo así como “vestir a tu bebé”. No en el sentido de ponerle ropa al niño, no, sino, en el sentido de vestirte con tu bebé, llevar a tu bebé “puesto”.

Ahora, vamos con mi experiencia en el porteo y la maternidad.

Hace 11 años, mis compañeras de trabajo, me regalaron una mochila, de esas que llamamos colgonas. Me hizo muchísima ilusión, porque me apetecía mucho llevar a mi niño ahí. Pero tengo que confesar que la usé poquísimo, en alguna ocasión para ir en el metro, porque la mochila se me clavaba, resultaba complicada de poner y el príncipe no iba muy a gusto. Así que quedó relegada a un armario.

Cuando me quedé embarazada de la princesa, algo en mí cambió, esta maternidad me dio la vuelta. Y durante todo el embarazo, me informé muchísimo, de todo, leí libros, me empapé en internet, comparé. Como siempre digo, no hay una forma mejor que otra de hacer las cosas, lo importante es el conocimiento y la información y elegir lo que a cada uno más le conviene. Y a mí, empezó a gustarme eso de los portabebés (entre otras cosas).

Así que, antes de que naciera la princesa y después de mucho informarme, pedí un portabebé ergonómico de regalo. Y así empezó nuestra historia.

Mi peque con unos días

Mi peque con unos días

Descubrí que cuando la ponía ahí, no lloraba, se dormía, le podía dar la teta sin dejar de hacer cosas, era más cómodo para salir a hacer la compra, no llenaba el maletero del coche…..en fin, un montón de cosas que me atraían. Al principio, en mi círculo más cercano, sólo recibía críticas, que si va “espatarrada” (posición ergonómica y fisiológica, la más natural para el cuerpo de los bebés, toda la info está aquí), que si pesa, que si estará incómoda, que si mira como la llevas, que si bla, bla, bla. Pero en poco tiempo, eso cesó, al ver lo feliz que iba ella.

Y lo tremendamente feliz que iba yo. Porque podía darle cientos de besos, en cualquier momento, doblar ligeramente el cuello hacia abajo, y ahí estaba su cabecita, lista para ser besada. Sólo encontraba beneficios (también, si a alguien le interesa, están todos aquí). Pero veía mucha desinformación a mí alrededor.

Y así fue como decidí que necesitaba trasmitir todo esto, la belleza de sentir el olor de tu bebé directamente bajo tu nariz, la calidez de su cuerpo, pegado al mío, la ventaja de que nunca hubiera tenido cólicos, el ver como estaba relajada y se dormía segura de estar a mi lado. Su cara cuando salíamos a la calle y veía todo el mundo desde la misma altura que yo. Necesitaba que muchos padres conocieran todas estas ventajas y todas estas sensaciones.

Y me puse a estudiar. A asistir a cursos. A practicar. Me hice instructora de porteo. Dejé mi trabajo (en estos tiempos que corren, vaya locura, podrías pensar) y monté una tienda de portabebés. Ahora, doy talleres y cursos de porteo, y, poquito a poco, cada vez más gente empieza a conocer este mundo. Y no solo por la teoría que yo les cuento. Porque tienen la posibilidad de probar y practicar. Y es increíble ver como un bebé que llora, en una clase práctica, deja de llorar al ser colocado en un fular, cerca de su mami. Y esa madre se va tan feliz de haber conocido el porteo. Obviamente, también hay gente, que por más que lo vea y que lo pruebe, sigue pensando que un niño tiene que estar tumbado en su silla de paseo. Y yo no soy quien para llevarles la contraria. Yo les doy mis argumentos, y en base al conocimiento, cada uno elige lo que cree mejor para sus hijos, que no tiene por qué coincidir con lo que yo creo. Ante todo, respeto.

Mi pequeña va a cumplir 15 meses. Es una niña feliz y segura de sí misma. Le encanta corretear (ains, las malas lenguas que decían que no iba a andar por ir tanto en brazos…). Juega, se divierte, le gusta ir andando. Pero siempre, termina en brazos de mamá. En el portabebé se acurruca y se relaja para dormir sus siestas o por la noche. En brazos hacemos la compra o vamos de paseo. Cuando quiere bajar, me lo hace saber y la bajo. Y cuando quiere subir, lo mismo. Gracias al porteo, se siente segura. Ahora están haciendo un bloque de pisos justo pegado al nuestro. Las grúas le dan miedo, son grandes y hacen mucho ruido. Cuando tenemos que pasar por delante para ir a algún sitio, siempre quiere ir en brazos, pega su cabecita a mi cuerpo, mientras yo la beso y le susurro palabras dulces, y así, llegamos al otro lado de la obra sin ningún sobresalto.

Un último apunte. Con el mayor, no hubo porteo, hubo carro, aunque hubo muchos brazos y abrazos, y otras diferencias con la pequeña. ¿Los hace esos diferentes? Por supuesto, pero no sé si la forma de crianza tiene o no algo que ver. Al príncipe, siempre le he llenado de besos, de cariño, le he respetado, le he dicho lo mucho que le quiero y le he llevado muchísimo en brazos, partiéndome la espalda en el intento en muchas ocasiones. Y con 11 años, puedo decir que es un hombrecito maravillo, seguro y confiado, con sus cosas buenas y sus ratos no tan buenos (que también los hay….). Con el tiempo, no sé si habrá alguna diferencia en el hecho de haber llevado a la princesa todo el día pegada y al príncipe no tanto, ahora, sólo disfruto de cada momento que me da el porteo.

El porteo me ha cambiado la vida. ¡Y tanto!

Semana Mundial del Parto Respetado

Del 20 al 27 de Mayo de 2013, se celebra la Semana Mundial del Parto Respetado, con el lema “Please Do Not Disturb… Birth in Progress” (No molesten, bebé naciendo).

parto respetado

Desde aquí, quiero aportar mi granito de arena a esta iniciativa, que pretende humanizar los partos, dejar que las mujeres sean las que tomen sus tiempos, si intervenciones innecesarias, sin separar al bebé de la madre.

No voy a entrar en las cesáreas, en las que se realizan, de verdad, por motivos justificados, como un desprendimiento de placenta, o en las que se realizan innecesariamente, como ocurre aún en tantos países y en tantos hospitales. Tampoco, en las cesáreas programadas por conveniencia de la madre, pues aquí, cada una toma su propia decisión, y no soy yo quien para juzgar a nadie. Yo tengo mis propias opiniones, pero, sobre todo, RESPETO las opiniones de todo el mundo.

Quiero hablar de los partos vaginales, supuestamente, sin complicaciones. Y de las diferencias de los dos partos que he tenido.

Hace 11 años, nació mi primer hijo. Me fui al hospital después de varias horas de contracciones en casa, cuando ya las tenía muy seguidas. Iba muy tranquila, siempre he pensado que si la humanidad tiene tantos miles de años, es porque las mujeres podemos parir y que no era para tanto. Cuando llegué, me confirmaron que estaba de parto, 3 cm dilatada, pero que al ser primeriza, iba para largo.

Me pasaron a la sala de dilatación. Sin preguntar, sin pedir opinión, me rasuraron y al terminar, me pusieron un enema. Me pareció un momento bochornoso, porque compartía la sala con otra parturienta y su pareja, y yo, tuve que salir corriendo al baño, con el culo al aire. Me cogieron una vía bien gorda (soy enfermera, sé de qué hablo…) y al momento, empezaron a pasarme la oxitocina. Mientras esta hacía su labor, decidieron romperme la bolsa y monitorizar al pequeño en su cabeza (luego tenía una pequeña heridita). Todo esto, sin explicaciones, simplemente, era así y punto. Me sentí un poco perdida. Y asustada. Porque cuando todo eso empezó a hacer efecto, las contracciones eran tan brutales, que me partía del dolor, me mareaba y todo. Vino el anestesista a ponerme la epidural, menos mal, porque eso era insoportable. Y ahí, cesaron los dolores fuertes. Momentos después, sentí una presión, sólo una sensación, porque mi cuerpo estaba adormilado. Llamé y al explorarme, me dijeron que estaba en completa y que había llegado el momento. ¿Ya? ¡Si solo llevaba allí 2 horas! ¿No iba para largo?

Pasamos al paritorio, entre varias personas, me pasaron al potro. Esa sensación de no poder ni moverme, ni colaborar, no me gustó nada. El expulsivo, fue completamente guiado, porque no sentía las contracciones, me tenían que decir cuando tenía que empujar. De pronto, una matrona me dijo que me iba a ayudar un poco, y se subió encima de mi abdomen, para empujar al bebé hacia abajo. ¡Qué dolor! Una episiotomía enorme, que me llegaba hasta casi el ano, y que fue lo peor durante 10 días después. Un rato después, nacía mi tesoro. Me lo dejaron encima mientras alumbraba la placenta y se lo llevaron para ponerle vacunas, pesarle, medirle……Al rato, ya estaba conmigo, en la teta. Tenerlo en brazos, fue lo más emocionante del mundo.

Y ahora, el otro parto, este hace apenas 14 meses, cuando nació mi segunda hija. Desde que me quedé embarazada, pensé que no quería que mi parto fuera como el del niño, quería algo más natural, más controlado por mí. Leí, me informé, pregunté y preparé un plan de parto, que metí en la bolsa, para entregar cuando llegara el momento.

Cuando empezaron las contracciones, me quedé en casa, tranquila, hasta que de pronto, se aceleraron y salimos corriendo para el hospital. Al llegar, tenía 4 cm de dilatación, y me pasaron a la sala, a una sala sola, donde podía estar tranquila. Nadie se ofreció a rasurarme, a pincharme oxitocina ni a romperme la bolsa, aunque yo ya iba preparada para decir que no. Me tumbaron un rato, para monitorear a la pequeña. Mi idea, era levantarme un rato después y pasear, pero no hubo tiempo. Las contracciones empezaron a ser cada vez más seguidas, más intensas. Yo estaba sola en la sala y me puse un poco nerviosa, porque veía que el momento llegaba. De pronto, noté como se rompía la bolsa y una necesidad imperiosa de empujar. Llamé a la matrona como pude y me dijo que mi princesa estaba naciendo, allí mismo, en la cama. Fue alucinante, sin estar en una fría camilla, sin luces de quirófano ni médicos con mascarilla. Muy poca gente alrededor. La matrona, respetando mis tiempos y los de la niña, sólo me decía que me dejara llevar, que no empujara, que dejara que ella saliera sola. Y salió, perfecta, preciosa, sin intervenciones. La pusieron en mi pecho y la dejaron allí mientras alumbraba. No se la llevaron para pesarla ni medirla. Le pinzaron el cordón encima de mí. Allí mismo, le pusieron una dosis de vitamina K y le echaron gotitas en los ojos. Fue lo más bonito que he vivido nunca, fue un encuentro con mi yo interior, con mis antepasados, con todas las mujeres que han parido y que han dado vida.

Estos dos partos tan distintos, con el mismo final feliz, son mi modo de contribuir a la semana por un parto respetado.

Respetado, a mi entender, es también respetar a todas las madres, decidan lo que decidan.

Edición: Tania, de soy la mamá de Nico, ha abierto la posibilidad de enlazar los post de nuestros partos, tanto respetados como no, en esta semana por el Parto Respetado y en contra de la violencia obstétrica. Me parece muy buena idea, un punto de encuentro para tener todas nuestras vivencias juntas. Así que os animo a uniros a esta iniciativa.

Porteo en el mundo: África

Ya sabéis que yo soy una loca del porteo, de llevar a los bebés bien pegaditos, de la cantidad de beneficios que tiene. Sabemos que el porteo, ayuda a establecer el apego, favorece y facilita la lactancia, previene la displasia de cadera, mejora los cólicos del lactante y un largo etcétera que podéis leer aquí.

Pero…..todavía, por desgracia, mucha gente no ve el porteo como algo normal. A mí me siguen mirando y hasta haciendo comentarios por la calle, que si se va a acostumbrar a los brazos; que si la llevo con las piernas muy abiertas; que si la niña no va a andar nunca…. Comentarios que la gente hace por desconocimiento, totalmente.

Lo que mucha gente no sabe, es que llevar a los bebés en brazos, no es nada moderno, no es de hippies, como me han llamado. Llevar a los bebés en brazos es tan antiguo como la humanidad, o alguien se imagina a un Hommo Sapiens empujando un cochecito de bebé (antes siquiera de haber inventado la rueda…..). ¿O es que los bebés del Neandertal nacían sabiendo andar y desplazarse?
Pues no, los bebés han sido llevados en brazos siempre, toda la vida. Y no fue hasta hace poco más de 150 años, cuando se inventó la silla de paseo, cuando los bebés empezaron a pasar horas allí tumbados/sentados, desplazándose de un sitio a otro.

Y por ello, llevar a los bebés pegados al cuerpo, mediante telas, pieles o cualquier otro artilugio, sigue siendo lo normal en muchas culturas. Y es lo que quiero mostraros aquí. El porteo en el mundo. Para ello, voy a hacer unos post dedicados a diferentes culturas y su forma de llevar a los bebés.

Como podéis observar, en muchas de las fotos, se observa perfectamente la unión porteo y lactanciaY las madres siguen haciendo sus tareas, incluso trabajando. Las caras de los bebés lo dicen todo, ¿a que ninguno parece incómodo? Están todos felices u a gusto de ser llevados, de estar en el mejor lugar, pegaditos a mamá.

Disfrutad de las fotografías

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Todas las fotografías han sido extraídas de internet.

Un folleto para los nuevos padres, sin información sobre lactancia

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Hace unos días, llegó a mi conocimiento un folleto en pdf, que el departamento de Bienestar Social y Familia de la Generalitat de Catalunya, está repartiendo entre los padres recientes. Y decidí echarle un ojo, nunca mejor dicho, porque intenté leerlo y confieso que no entendía casi nada, aunque hubo alguien muy especial que se ofreció a hacerme de traductora; gracias M. Pero decidí quedarme sólo con las imágenes, y con una carta que el pediatra, Carlos González, ha escrito al respecto.

Consta de 72 páginas en las que aparecen bebés recién nacidos solos, en muchos casos, o apegados a objetos inanimados, como chupetes, mantitas, muñecos y biberones, en vez de estar en contacto con sus padres. En las 72 páginas, sólo aparece una imagen de un bebé mamando, en contraste con las más de 10 tomando biberones. Y en la página 28, aparece un dibujo de un bebé en una mochila colgona y de cara al mundo. Y aquí es donde entra mi vena defensora de la leche materna. Y del porteo ergonómico….

Recién nacidos, todos sólos, sin sus padres

Recién nacidos, todos sólos, sin sus padres

El folleto en cuestión está patrocinado por marcas de leche de fórmula, así como otras marcas de alimentos infantiles. Evidentemente, no se posicionan a favor de la lactancia materna en ningún momento, lo dejan un poco sujeto con pinzas “es lo mejor para el bebé, pero si no se puede….” Claro, si no se puede, ya sabes que marcas de leche debes comprar. Supuestamente, no sé si en todas las Comunidades Autónomas es igual, pero no estaba permitida la publicidad de marcas de leche de fórmula en los centros sanitarios, y ¿en un folleto si?

marcas que patrocinan, sospechoso...

marcas que patrocinan, sospechoso…

Es vergonzoso como, siguiendo la corriente de las marcas y la publicidad, un organismo oficial puede llegar hasta este punto, a hacer tanta publicidad (¿gratuita?) de la lactancia artificial. Sí parece que dicen que la OMS recomienda alimentar al bebé en exclusiva con lactancia materna durante los 6 primeros meses, pero ya no hablan de continuar con alimentación complementaria al menos hasta los 2 años y lo comentan muy por encima. La lactancia materna es lo mejor para el bebé, para su salud, para sus defensas, para el apego, y también, por qué no decirlo, para la economía familiar, ¡es gratis!

En este caso, no se tiene en cuenta las necesidades de los bebés, sino que priman, por encima de todo, los intereses de marcas conocidas de alimentación y cuidado infantil.

El problema está en que muchos padres, inseguros, desconocedores de otras opciones, reciben esta información y la asimilan como válida, porque viene de donde viene. La mayoría de los padres se dejan “aconsejar” por muchos pediatras, que dan consejos erróneos, porque, la verdad, un pediatra está para cuidar y curar a nuestros hijos, pero a veces, muchas veces, se meten en el ámbito de la crianza, dando opiniones personales como si fueran verdades científicas.

Si una madre opta por la lactancia materna, pero se encuentra este folleto, donde pone que a veces la lactancia materna no es posible, y está teniendo algún tipo de dificultad en el correcto establecimiento de la misma, al leer cosas como estas, puede dejar la lactancia sin buscar asesoramiento, sólo por dejarse guiar por este folleto, supuestamente, con información correcta. No hay ningún capítulo dedicado a la lactancia, a posturas para dar de mamar, a posibles dificultades ni cómo solucionarlas, a grupos de apoyo a la lactancia. Pero sí hay un capítulo dedicado al “biberón”. Vamos, que parece que dar el biberón es lo normal y dar la teta, es lo raro.

Y de la teta, ¿dónde hablan?

Y de la teta, ¿dónde hablan?

Si queréis ver el pdf entero, os dejo aquí el enlace: http://www20.gencat.cat/docs/bsf/01Departament/08Publicacions/Ambits%20tematics/Families/24infantilusio/infant_ilusio_vincles.pdf. Los dibujitos son muy monos, eso sí, aunque no se ajusten a la realidad.

El Dr. y pediatra, Carlos González, firme defensor de la lactancia materna, así como de la crianza natural, se hace eco de este folleto, lleno de “consejos” para los nuevos padres, que nada tienen que ver con lo que en realidad es mejor para el bebé.

Carlos González (13/04/2013)
El departamento de Bienestar Social y Familia de la Generalitat ha publicado un librito titulado “¡Un niño, qué ilusión!” con el aparente propósito de ofrecer consejos a los nuevos padres.
Si busca el título en internet encontrará fácilmente el documento en PDF. Se han publicado 80.000 ejemplares, que se enviarán por correo a las familias, acompañados de una carta del presidente Mas. El librito es una serie de despropósitos. Da órdenes taxativas en aspectos sin importancia (“Haga cada noche el mismo ritual”), pero en lo que es realmente importante no se compromete mucho (“Se recomienda dar el pecho al bebé siempre que sea posible”). ¿Os lo imagináis a la inversa? “Dad el pecho” y “Se recomienda hacer el mismo ritual, siempre que sea posible”.
En las ilustraciones he contado un solo bebé que toma el pecho y nueve con el biberón, incluyendo prácticas tan peligrosas como dejar que un bebé se tome solo el biberón (sujetándolo con manos y pies), o tan frías como dar el biberón alargando el brazo, sin ni siquiera sacar al niño de la cuna (y eso que dice que pecho y biberón “son igualmente útiles para proporcionar la estimulación que debe recibir el niño durante la alimentación”).
De los autores no dice nada, y no parece que ningún grupo de madres o ninguna asociación de educadores, enfermeras o pediatras haya colaborado.
Pero la parte más oscura es la publicidad. No es que haya anuncios entre el texto, como puede haber en una revista (que ya sería sorprendente en una publicación oficial), sino que la mitad del texto está compuesto por anuncios patrocinados. Los consejos sobre el pañal son de Dodot (“Use una toallita diseñada especialmente”, y aquí tampoco lo matiza con un “siempre que sea posible”), los consejos sobre el biberón son de Blemil (“A veces la lactancia materna no es posible “), los consejos sobre las papillas son de Blevit (cinco líneas para describir las excelencias de los “cereales” para bebés, sin mencionar que contienen azúcar o que puede comer pan, macarrones o arroz hervido).
Seguimos. Los consejos sobre la introducción de nuevos alimentos son de Mi Primer Danone: “Hay productos lácteos con leche de continuación específicamente elaborados para bebés…” Los consejos sobre la hidratación son de Fontvella (“Recuerde que todavía no tiene desarrollado el sentido de la sed [!]“).
Y así hasta catorce empresas a las que la Generalitat ha vendido el derecho a acceder a los nuevos padres y decirles cómo (¡y con qué productos!) deben tener cuidado de sus hijos.
Nos han vendido y han vendido. Si recibe el librito con la carta del Tendero en Jefe, no olvide tirarlo al contenedor azul. Al menos, salvamos algo del desastre.

Taller de porteo en el Soto

Ya estoy aquí para contaros el taller al aire libre de ayer viernes. Por mi parte, todo son comentarios buenos. A ver qué opinan los asistentes.

Lo primero que me sorprendió fue la cantidad de gente que vino. No tenía muy claro quién iba a venir, al ser la primera vez que hacía esto así, pues no pedí confirmación de asistencia ni nada, con lo que no tenía ni idea de quien venía. Hubo gente que comentó que iba a venir y luego no apareció y en cambio, se presentó gente con la que no contaba. Y yo, encantada. Porque, de verdad, me esperaba que fuera poca gente. Y nos juntamos unos cuantos. La asistencia fue variada, muchas mamás, varios papás (me encantan los papis que llevan a sus bebés) y ¡hasta dos abuelas!

Taller porteo Móstoles

Taller porteo Móstoles

 

 

Después de merendar mi famoso bizcocho, jejeje, nos pusimos al lío. Todos se acoplaron como pudieron, en los bancos y repartidos por el césped (que hay que decir que estaba un poco seco…). Al principio, estaba un poco nerviosa, porque además, nos miraban las personas de las mesas de al lado, pero al momento, ya estaba yo en mi salsa, contando ventajas y virtudes de los portabebés.

Taller porteo Móstoles

Hablé uno por uno de cada portabebé, desde cuándo se pueden utilizar, ventajas, diferencias con otros, formas de uso.

 

Taller porteo Móstoles

 

 

 

 

 

 

Para algunas demostraciones, usé a mi pequeña princesa, que normalmente, está encantada de hacer de modelo. Pero ayer estaba más interesada en ver los patos, la hierba y en sentarse al lado de los otros bebés que había por allí, así que al final, tuve que usar a mi muñeco, aliado para estos casos.Taller porteo Móstoles
Y cuando terminé de hablar de ellos, llegó el momento para las prácticas, que creo que es el rato que más disfrutan los papis, probando portabebés que no conocen y aclarando dudas sobre otros que sí conocen. Así, vimos cómo se podía dar la teta en un fular elástico, o como cruzar los tirantes de una mochila ergonómica para ponerla a la cadera o llevarlos cruzados a la espalda. Pues con lo a gusto que estábamos, pasamos 3 horas allí la mar de relajados.

Taller porteo Móstoles

Taller porteo Móstoles

 
 
 
 
 
 
 

 
 
 

 
 

Y me encantó ponerles cara a algunas personas del mundo 2.0, que además de seguirme por Facebook, vino una bloggera que me gusta su blog mogollón.

Y ahora, he pensado hacer otro taller, en vista del éxito obtenido. Esta vez, lo voy a hacer por la zona centro de Madrid, he pensado en el Retiro. Lo único, que lo voy a organizar un poco mejor, para saber de antemano la asistencia. Así que pediré confirmación. De momento, y para ir tanteando, ¿Qué os parece el viernes 31 de Mayo?

Y después, llegó el parto

La semana pasada, una mamá muy feliz nos contó la historia de su embarazo aquí. Y hoy nos trae la segunda parte de esa historia.

Siguiendo con la historia del jueves pasado, un día rompí la bolsa. Dicho así, ¡me imagino una explosión…!. Yo siempre me había imaginado romper aguas como en las películas, ¿qué mínimo que hacer un charco en el suelo? y pensaba “¡mira que si me pilla en el banco o comprando!”. Esos días evité ponerme mis botas de ante e iba a optar por unas katiuskas, pero me parecía exagerado y ya sabéis que yo no soy nada exagerada… Preparé muy bien mi cama con empapadores, que no sé por qué, quizá también por las películas, siempre pensé que me pondría de parto de madrugada y casi hago a mi marido acostarse con manguitos y chaleco salvavidas, ¡cualquier noche saldríamos a nado!

Pues eso, solo de película. Llevaba desde el día anterior como que me hacía pis encima, la sensación imagino que sería como cuando las abuelillas se les escapa el punto cuando se ríen, tosen o estornudan…pues así. Yo siempre lo achaqué a la cabeza, ¡no, a la mía no!, a la de mi tesoro que ya la tenía ahí encajada, presionando la vejiga, preparada para asomarse a la vida.

Al día siguiente por la mañana estaba deseando levantarme para comentárselo todo a mis mamis de marzo queridas, a esas alturas, ya muchas de ellas habían dado a luz y me podrían aconsejar. Consejo:

-¡ya estás tardando en irte al hospital!-

¡¡Pero si yo estaba bien!! Menos mal que lo tenía todo preparado, como mandan las madres, un par de meses antes, así que no había motivo para estar nerviosa. Estaba pseudodepilada hacía unos días, me depiló mi cari y en lugar de la silkepil parece que me había depilado a bocaos, pero con muy buena intención. El pelo limpísimo, me lo lavaba todos los días para que no me pillara desprevenida. Solo ducharme y arreglarme, total, solo iba a que me miraran eso de la bolsa.

Esperé a que mi exagerado saliera de trabajar, ¿a ver cómo se lo decía? Lanzándole indirectas;

-pues yo creo que podemos darnos un paseo, hace muy buena tarde, ya estoy de 39 semanas, que malas están saliendo las bolsas, ahí hay una bolsa que dicen que se rompe…creo que la mía ya se ha ro…

Si no me ando rápida me quedo en tierra.

Cuando llegué al hospital me daba risa ir al mostrador y decir que, ¿qué decía? No hizo falta decir nada, me vieron el panzón y rápidamente me pasaron. Con la de horas que me he pasado yo en la sala de espera de urgencias rabiando con algún dolor y ese día… ¡si yo estaba bien!!!!

Como en el anuncio, me hicieron una prueba y el algodón decía que eso no era pis, sino líquido amniótico, me echaron la bronca correspondiente por no haber ido antes y me explicaron que tenía una fisura en la bolsa, -ale pues ya está, solucionado el tema de la bolsa, vámonos para casa- y continuaron diciendo que mi bebé tenía que nacer antes de 12horas…¡¡¡estaba de parto!!!…me cagué, yo no sé lo que pensaba que me iban a decir-“señora bienvenida a nuestro resort, disfrute de su estancia y descanse”

En cuestión de minutos estaba en una cama con monitores, tensiómetro, la temida oxitocina, un marido atacao de los nervios, la bolsa rota…y ¿qué fue del parto lo más natural posible? ¿Qué fue de la libertad de movimiento para soportar lo mejor posible el dolor? ¿Qué fue de “incluso os podéis dar una ducha antes”? ¿Dónde estaban las famosas pelotitas? pero si estaba más atada que el de la naranja mecánica, parecía que iban a experimentar conmigo.

Pues lo siento, me dio por hacer pis, cuando me pongo muy nerviosa me hago pis, no puedo remediarlo, así que la matrona se pasó la noche enchufándome y desenchufándome y aunque era muy agradable, las últimas veces ya le noté yo un tonillo asesino, y a partir de ese momento ya decidí portarme bien; con la persona que te mete la mano en ciertas partes muy a menudo, mejor llevarse bien.

¿Será posible que solo dilatara 1 cm en toda la noche? ¡¡Y cómo duelen las contracciones con oxitocina!!No sabía cómo respirar, ¿ahora eran respiraciones profundas o rápidas? Ya no podía más, no sabía cómo ponerme y con tanto “ataero”, que nervios ¡no me podía mover!…Y el suavón de mi cari preguntándome cada dos por tres -¿te duele mucho?- y el corazoncito de mi tesoro, pompón, pompón, a mil por hora… Al principio es lo que más deseas oír, pero al final te pone para salir loca, y otra vez, -¿te duele mucho?-arggggggg, cállate ya, ¿quieres saber lo que duele? ¡Como te dé una guantá vas a aprovechar hasta el aire!, cállate yaaaaaa…el pobre las pagó todas.

Al final ¡cesárea al canto! y entonces me dio por llorar; ¡jolín yo quería mi parto normal!, que mi cari cortara el cordón, tener a mi tesoro en brazos y que se enganchara a la teta, ¡Jo, llevaba preparándome meses!; masaje perineal con aceite de rosa mosqueta para evitar episiotomía ¡que no es nada fácil, eh!, mis ejercicios de Kegel, me lo había dejado precioso con el rasurado… pero bueno, mi bebé tenía que nacer ya, era lo único que importaba.

Me metieron en quirófano, me tuvo en ascuas hasta el último momento, menos mal que el anestesista me iba retransmitiendo la intervención y me dijo:

-tu hijo en un cuadro flamenco sería el bailarín, porque no llora pero sale moviendo las manos y los pies, tranquila que está bien-

Y en menos de quince minutos le di el primer beso a mi tesoro y él abrió sus ojitos y me lanzó una mirada que me atravesó el alma.

Ya a partir de ese momento no hemos dejado de mirarnos. Me convertí en Una mamá muy feliz

 

La maternidad de la A a la Z: Teta

Me uno a esta pedazo de idea que ha tenido Trimeadre a los 30, y añado mi primera palabra a este original diccionario de la maternidad.

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Teta, la de veces que habré pronunciado esa palabra en los últimos meses.

Hace años, muchos años, hablar de una teta, seguro que sacaba algunas (o muchas) risillas entre el grupo de amigos con el que estuvieras.

Tiempo después, la palabra teta pasó a tener connotaciones sexuales.

Y luego llegó mi primer hijo. Y las tetas empezaron a servir para lo que realmente fueron puestas allí, para dar de mamar. Por aquellos años, 11 ya, una era una moza, un poco influenciable y bastante sometida (otra historia que aquí no viene a cuento), y el tema de la teta y la lactancia no dio todo el jugo que debería, aunque, arañando un poquito, conseguimos aguantar casi 8 meses.

Y ahora, hace 14 meses, ha llegado mi pequeña. Y con ella, sí que la palabra TETA ha adquirido TODO su significado real. Porque esta vez, ya no soy tan moza, ya estoy más espabilada, más emponderada, más segura, más de todo.

Para mí, la maternidad, ahora sí, va completamente ligada a estas glándulas. Ellas, mis tetas, han servido para dar alimento a mi pequeña durante 6 meses en exclusiva. 6 meses en los que no se ha puesto enferma y le han salido unos buenos rollitos en los muslos. Y desde entonces, han seguido alimentando a demanda a la pequeña. Pero ya no sólo sirven de alimento. Sirven de consuelo, de almohada, de risas, sirven hasta para aprender a hablar y que una de sus primeras palabras sea teta. Sirven para volver a mamá cuando hemos estado unas horas separadas. Sirven para ahuyentar los miedos que la despiertan por la noche. Sirven para jugar.

Y sirven para no tener ningún pudor. Yo siempre he sido de las de hacer “topless” en la playa y llevar escotazos, pero ir enseñando los pezones públicamente, en cualquier lugar, ya se salía un poco de mis “costumbres”. En cambio, ahora, saco la teta donde haga falta, es más, si la niña quiere, me las saca ella. A veces me doy cuenta de que estoy hablando con la teta al aire. Esta mañana, sin ir más lejos, estaba dando una charla sobre portabebés y lactancia y para ello, mi peque y yo estábamos haciendo una clase práctica. Pues cuando ella se ha cansado de mamar, yo he seguido hablando tan tranquila…con la teta fuera.

Conclusión, en mi caso, maternidad y teta van cogidas de la mano.



Premio felizmente premiado 2

Jolín, con lo que me gustan a mí los premios…. Y se me van a acumular, jejeje.

Felizmente premiado

Pues de nuevo, me llega el premio Felizmente premiado, que quiere conocer lo que piensan nuestros hijos. Y me lo entrega Gabriela, que es tan dulce “como el dulce de leche” jejeje (tú ya sabes por qué lo digo). Me encanta esta mamá, a punto de volver a serlo. Y me encanta la preciosa familia que ha formado.

Y hoy, queremos que conteste mi princesa, de 14 meses. Y esto es lo que ella piensa, que aunque no habla más que para decir mamá, teta y tres, yo sé todo lo que quiere decir:

1- Mamá, quiero teta, a todas horas, no entiendo porque tienes que taparlas, yo quiero que estén las dos al aire, así pruebo un poco de una, un poco de otra, las acaricio, les doy pellizcos…..No entiendo porque, cuando salimos de casa, no me dejas jugar con las dos tetas a la vez.

2- Me encanta que me lleves en brazos a todos lados, me siento tan a gusto….además, así estoy cerca de las tetas, jejeje.

3- Aunque ahora que he aprendido a andar, a veces me enfado si me levantas, yo quiero seguir correteando por todos los sitios.

4- ¿Por qué la gente se pone tan nerviosa cuándo como? A mí me encanta comer, desde que tengo 6 meses cojo la comida y me la llevo a la boca, como los mayores, pero cuándo estamos con desconocidos, siempre están pendientes de lo que como y me quitan las cosas porque son grandes. Si no me voy a atragantar.

5- Después de la teta, mi comida favorita es el jamón serrano y las fresas.

6- Me encanta dormir con mamá, en la cama, en el sofá, o en los portabebés.

Las normas de este premio son:

Coger el logo del premio y otorgárselo a su vez a aquellos otros blogueros que tienen hijos con muchas cosas que decir. Si rompes la cadena tu hijo/a cogerá una rabieta de escándalo y dos velas verdes aflorarán de sus fosas nasales. Y la otra norma es que sean los hijos los que se definan, y así entender un poco mejor a los papás.

Y ahora, tengo que pasar el premio a otros blogs. Y aquí va mi propuesta:

1 madre in Italy

Diario de algo especial

Mamá y las redes sociales