No hay mejor lugar que los brazos de mamá

Entradas etiquetadas como ‘parto’

Blessingway, una ceremonia para la futura mamá

Si os digo la verdad, la primera vez que oí hablar de un Blessingway fue hace apenas dos meses, y en esa primera ocasión no me quedó muy claro de lo que hablaban. Una querida amiga, embarazada de su cuarto bebé, me invitó a que acudiese a esta ceremonia y yo acepté encantada, sin saber muy bien de que trataba.

Unas semanas antes, busqué algo de información y me pareció todo un poco “místico”, confieso que esto de los rituales no va mucho conmigo, así que estaba bastante escéptica al respecto. Por ese motivo, porque veo que no hay mucha información disponible, os voy a contar de primera mano cómo fue el Blessingway de Gabi.

El Blessingway es un antiguo Rito Navajo creado para apoyar espiritualmente a la madre y para empoderarla en su viaje al parto y maternidad. Muchas futuras madres prefieren esta ceremonia al tan extendido Baby Shower, donde todo se centra en los regalos para el futuro bebé, dejando un poco de lado a la madre.

Blessingway significa “bendición del camino” y los indios navajos celebraban este ritual para ofrecer amor en distintas etapas de la vida, no sólo en el embarazo, también en el paso de las niñas hacia la pubertad.

“Durante una de estas ceremonias, escucharemos oraciones que tienen que ver con la creación, la armonía, la curación y la paz. Es una ceremonia que lleva inherente un respeto a la naturaleza, al espíritu y a la vida misma. La madre, rodeada de mujeres que son importantes para ella, vivirá un ritual maravilloso, emotivo, mágico y muy especial.” Información facilitada por @blessingway

Antes de llegar al Blessingway de Gabi, se nos pidió que llevásemos una flor fresca, una cuenta para hacer un collar y un objeto con un significado especial para nosotras. Decir que, en este tipo de ceremonias, sólo se permite la presencia de mujeres, es un acto por y para nosotras.

Durante el blessingway, se creó un espacio ritual especial. Un ambiente cálido y acogedor, con música suave, velas. Nos sentamos todas en círculo alrededor de la madre.

Una por una, fuimos diciéndole a Gabi porqué estábamos allí, para apoyarla, acompañarla conscientemente en este embarazo, para hacerla sentir fuerte, poderosa, capaz, feliz. Durante la ceremonia, repetimos un mantra en varias ocasiones.

Con un hilo rojo, que nos fuimos atando cada una a la muñeca, recreamos la fuerza de la unión de las mujeres.  Todas hablamos de los miedos de la maternidad, de nuestros propios fantasmas y enterramos simbólicamente esos pensamientos negativos junto con unas semillas de una planta que crecerá fuerte y sana.

Blessingway (2)

Con nuestras flores creamos un cuadro, con las cuentas, un collar que la madre portará con cariño hasta el final del embarazo. Todas nos sinceramos, nos relajamos, acompañamos física y mentalmente a esta futura madre, despojándola de sus dudas, haciéndola consciente de la fuerza que tiene, de lo increíble que es por la vida que lleva dentro.

Antes de terminar el ritual, compartimos comida y una infusión. Salimos de allí renovadas, relajadas. Sé que para la madre fue un momento inspirador, de relajación, de conexión con el resto de las mujeres, un momento lleno de cariño, de intimidad, una experiencia renovadora.

Todas nos llevamos ese hilo rojo que nos unió durante la ceremonia, un hilo que mantendremos en la muñeca hasta el momento del parto de Gabi. Cuando llegue el momento, Gabi nos avisará a todas y encenderemos una vela roja, que también trajimos de la celebración, como forma de mantenernos unidas, de demostrarle que estamos juntas, como forma de transmitir esa fuerza para el momento que está a punto de vivir. Encenderemos la vela para iluminar a la madre en el momento del parto, para que ella se sienta acompañada por este círculo de mujeres que se creó.

Blessingway

Ciertamente, salí de allí con un buen sabor de boca. Me pareció una experiencia muy bonita, un momento íntimo entre varias mujeres. Pude ver a Gabi completamente relajada (tener 3 niños pequeños en casa todo el día creo que no deja mucho tiempo de relax) y feliz de haber estado acompañada esa tarde. Toda la ceremonia no habría podido llevarse a cabo sin la ayuda de Anel y Anitta, dos mujeres maravillosas, que transmitían calma y energía por todos lados. Ellas son las artífices del Blesingway, y espero que tengan un gran futuro.

Candidiasis vaginal en el embarazo

La candidiasis vaginal es una infección fúngica, producida la mayoría de las veces por el hongo Cándida Albicans.

En condiciones normales, la cándida vive en nuestro organismo sin producir alteraciones. El 80% de la población es portadora del hongo cándida. Es frecuente encontrarla en la vagina, pero también en la piel, en la boca y en el tubo digestivo. Como muchas otras especies, convive en armonía con la mayoría de las personas, sin producir alteración.candidiasis

La candidiasis vaginal es una infección también muy frecuente. Afecta a 3 de cada 4 mujeres, al menos una vez en su vida. Este hongo puede crecer de forma súbita y repentina, produciendo, entonces sí, una infección del tracto vaginal muy molesta. Se conoce también con el nombre de vulvovaginitis por cándida.

Los síntomas más frecuentes de la candidiasis vaginal son:

  • Aparición de flujo vaginal en cantidad mayor a la habitual, de color blanco y espeso, de aspecto lechoso, como leche cortada, sin olor.
  • Picor e irritación en vagina, vulva y labios.
  • Enrojecimiento e inflamación de toda la zona genital externa. Los labios mayores y menores pueden aparecer aumentados de tamaño.
  • Dolor y/o escozor al orinar y con las relaciones sexuales.

¿Cómo se desarrolla la candidiasis vaginal?

La candidiasis no es una enfermedad de transmisión sexual. Aunque sí puede transmitirse con las relaciones, ahora veremos cómo. Una persona colonizada por cándida, puede transmitir la cándida a otra a través de las relaciones sexuales y el sexo oral. Pero eso no quiere decir que la otra persona vaya a infectarse de cándida, pues si el sistema inmune es correcto, la cándida pasará a convivir en el nuevo organismo de forma controlada. Por eso no se contempla como ETS.

Como ya hemos visto, la cándida puede vivir sin producir síntomas en la mayoría de las personas. Un sistema inmune adecuado, así como el resto de microorganismos de nuestra flora habitual, impiden su crecimiento. Pero hay situaciones que favorecen su desarrollo. Lo que significa que la cándida es un hongo oportunista  y espera un momento de debilidad del sistema inmunológico para multiplicarse e infectar.

Factores de riesgo

  • Diabetes mellitus – muchas mujeres diabéticas, especialmente si tienen un mal control y unos niveles de glucosa muy elevados, presentarán candidiasis vaginal. Esto es debido a que los hongos crecen en exceso al alimentarse de azúcar.
  • Consumo de antibióticos – Los antibióticos usados para una infección bacteriana, no sólo tratan dicha infección, también destruyen otras bacterias “buenas”, las que viven en la vagina, dejando así vía libre a los hongos para multiplicarse y crecer. Los antibióticos no son efectivos contra los hongos. Por este motivo, muchas mujeres que toman antibióticos desarrollan una candidiasis vaginal.
  • Inmunosupresión –  una mujer inmunodeprimida, bien por el VIH, bien por la toma de medicación, tiene mayor riesgo de desarrollar una candidiasis.
  • Embarazo – El aumento de estrógenos aumenta el glucógeno de la vagina, haciendo de esta un medio ideal para que el hongo cándida crezca y se multiplique, desarrollándose una infección por cándida. Muchas mujeres embarazadas sufren de vulvovaginitis.candidiasis

Tratamiento

Si es la primera vez que sufres estos síntomas, especialmente si esto ocurre durante el embarazo, debes acudir a tu ginecólogo a que te realice un exudado vaginal. En esta muestra se determinará el crecimiento anómalo de la cándida albicans.

Hay mujeres que una vez colonizadas por el hongo cándida, sufren episodios de candidiasis vaginal varias veces en su vida. Hasta un 5% tiene candidiasis de forma recurrente, con varios episodios al año.

El tratamiento más común para la candidiasis vaginal suele ser una antimicótico llamado clotrimazol, en forma de comprimidos o crema vaginal. Este tratamiento se administra preferiblemente por la noche, una vez acostada, introduciendo el comprimido o la crema, con ayuda del aplicador, en el fondo de la vagina. El tratamiento puede durar uno o varios días, dependiendo de la dosis. Una apreciación personal sobre el tratamiento vaginal. Durante la noche, el comprimido se deshace en el interior de la vagina, quedando en forma líquida espesa. Tanto el comprimido como la crema sufren las mismas leyes de la gravedad que todo lo que habita en la tierra, vamos, que todo lo que sube baja y todo lo que entra sale. Así que cuando te levantes y comiences a moverte, notarás cómo la medicación va saliendo. Si no quieres que tus braguitas preferidas se manchen, te recomiendo que uses algún protector lo más natural posible, como unas gasas o una toallita de celulosa. Los salvaslips y compresas, están desaconsejados porque pueden irritar más aún tu zona genital.

También se puede hacer tratamiento con un antifúngico por vía oral, aunque esta vía puede dar lugar a más efectos secundarios.

En la candidiasis vaginal durante el embarazo, el tratamiento siempre será por vía vaginal.

Tener una candidiasis vaginal durante el embarazo no afecta al bebé. Tampoco el tratamiento vaginal para la candidiasis afecta al bebé durante el embarazo. Sólo si la infección está activa en el momento del parto, el bebé puede colonizarse al pasar por el canal del parto. El muget o candidiasis orofaríngea, es muy frecuente en recién nacidos. La boca del bebé se llena de manchas blancas, que no desaparecen al limpiar la boca. Es una infección que cura fácilmente con tratamiento y no suele revestir importancia.

Si tienes síntomas de candidiasis y es la primera vez que te sucede o estás embarazada, lo mejor es que acudas a tu ginecólogo lo antes posible, para instaurar un tratamiento adecuado.

De lactancia materna, copas menstruales y partos en casa

 

Hace sólo unos días leí estupefacta un artículo de la rancia Carmen Posadas que se publicaba en el dominical de un famoso periódico. Esta señora escritora, de la que casualmente no he leído ningún libro, se ha lucido con su artículo, en el que no deja títere con cabeza, o más bien, en el que no nos deja a las mujeres en muy buen lugar, a las mujeres que optamos por una maternidad y una vida más natural y respetuosa. El respeto, en su caso brilla por su ausencia. Me niego a enlazar su artículo y hacer que reciba más visitas. He aquí una imagen de sus desvaríos.

lactancia, copa menstrual, parto en casa

En un vuelo transatlántico me tocó al lado una mamá joven, muy guapa y con estudios universitarios, que viajaba con su hijo de dos años. Ante mi sorpresa, llegada la hora empezó a dar de mamar al retoño después de que este, hablando como un catedrático, solicitara el servicio de comedor. No seré yo quien se mese los cabellos ante las madres que reclaman su derecho a alimentar a sus hijos cómo y cuándo les plazca, allá cada cual con su particular afán de protagonismo, por no decir exhibicionismo. Pero ¿es compatible con una vida profesional amamantar niños hasta esa edad? “

¿Afán de protagonismo y exhibicionistas? La lactancia materna, la función natural de los pechos de las mujeres, sigue avergonzando a muchas personas, e incluso a esta escritora retrógrada que no está puesta en las recomendaciones de la OMS. Porque digo yo, que si organismos científicos internaciones, después de muchísimos años de estudios, insisten en que lo más beneficioso para los bebés es la leche materna en exclusiva hasta los 6 meses y complementada hasta los 2 años y más allá de ese tiempo siempre que madre y bebé así lo deseen, será por algo. Que no señora, que si mi hija de 4 años me pide teta, ni yo soy una exhibicionista que quiero mostrar la turgencia de mis pechos a todo el mundo ni quiero ser la protagonista de una reunión de amigos. Si le doy teta es por su salud, por mi salud, porque a ella le gusta, porque le alimenta, porque es sano, porque le calma, porque tengo esa posibilidad y punto. Ah, y los mismo da el aspecto físico de la madre lactante y su nivel de estudios, guapas y feas, universitarias o sin graduado escolar, las tetas de todas están hechas para alimentar a nuestros hijos y de las tetas sale leche de igual calidad.lactancia

¿Compatible con la vida profesional? Teniendo en cuenta que la OMS recomienda lactancia en exclusiva hasta los 6 meses y que en España la baja maternal no dura ni 4 meses, es difícil, pero perfectamente compatible. Al principio podemos sacarnos leche con un sacaleches y a partir del 6 mes, cuando el bebé comienza a tomar otros alimentos, puede comer “comida” mientras nosotras no estamos y tomar teta cuando estamos con ellos. Porque las madres trabajadoras volvemos a casa después de la jornada laboral y en esas horas que compartimos con nuestros hijos, podemos darles el pecho, podemos leerles un cuento, podemos jugar a revolcarnos por el suelo y podemos hacer cientos de cosas. Quizás Carmen no lo sepa porque no dio pecho a sus hijos o porque al llegar a casa tenía a los niños cuidados con alguna niñera…

 Tampoco parece muy compatible con el trabajo lo que propugnan las muy progresistas ‘miembras’ de la CUP. Ellas desean que los centros de salud promuevan «métodos alternativos de recoger el sangrado menstrual» a los caros y poco ecológicos tampones y compresas.  Para ello abogan por el sangrado libre y la utilización de esponjas marinas. “

Y digo yo, señora Posadas, ¿qué leche tendrá que ver mi ciclo menstrual con la compatibilidad con el trabajo? ¿Y acaso usar una copa menstrual me convierte en independentista? No seré yo la que hable de política, pero sí la que habla de métodos alternativos para recoger el sangrado menstrual. Y casualmente, la moción sobre la menstruación que ha presentado la CUP me parece fenomenal.  Resulta que la menstruación no es algo nuevo, sino que al igual que la lactancia materna, es tan antigua como la humanidad. Es inherente a los mamíferos. Las mujeres tienen pechos para amamantar. Y las mujeres tienen periodo menstrual. Durante años, lo que viene siendo de toda la vida, vamos, las mujeres han cuidado sus ciclos menstruales de una u otra forma, hay constancia de que en Egipto las mujeres usaban una suerte de compresas para tal menester. Desde entonces ha llovido mucho y ha habido adelantos, o no. Los tampones casualmente, están ligados al Síndrome de Shock Tóxico y tanto compresas como tampones dejan en el cuerpo de la mujer residuos. Y no solo en nuestros cuerpos, sino en el medio ambiente, pues aunque a esta mujer le parezca que cuidar el medio ambiente es absurdo ¿Y si estropeo el medioambiente con mis tampones y compresas?”  Poner un poco de parte de cada uno ayuda bastante. Además, el gasto mensual es compresas y tampones es muy grande. Ya me imagino yo a familias que no consiguen casi llegar a fin de mes, sufriendo por gastarse 10 o 15€ mensuales en compresas. Si invierten 30€ en una copa menstrual que dura 5 años, ¿no supone esto un gran ahorro? Creo que Carmen Posadas no ha leído bien la moción de la CUP, pues no propugnan el sangrado libre, sino el uso de métodos alternativos. Y  puedo hacer mi trabajo igual de bien con un tampón que con una copa menstrual.

“¿Para qué ir a un hospital si se puede parir igual en el colchón de casa, como sacraliza un conocido anuncio de televisión? Por supuesto, y una vez más, parir con dolor es una opción, pero no parece precisamente ‘moderno’ anteponer la intimidad a la seguridad o considerar irrelevante la contribución del parto hospitalario a la hora de reducir la mortalidad materno-infantil.”

El parto en casa, en un embarazo sano y controlado, es una opción segura y responsable. En otros países Europeos, sin ir más lejos, es una opción que se considera normal. Parir en casa se hace bajo la supervisión de matronas, que son las profesionales de la salud que controlan la vida sexual y reproductiva de las mujeres y que se encargan de los partos en la inmensa mayoría de las ocasiones. Digo inmensa, pues en muchísimos casos innecesarios, intervienen los ginecólogos con sus episiotomías, sus maniobras de Kristeller,  sus cesáreas, sus partos programados… Una vez más, la OMS, ese organismo del que parece que Carmen Posadas no ha oído hablar, considera que en condiciones de salud, el parto en casa es tan seguro como un parto hospitalario. Y lo de parir con dolor, no es una cuestión de masoquismo. Hay alternativas más naturales y menos dañinas a la epidural, que conlleva muchos riesgos, como partos instrumentalizados y mayor tasa de cesáreas. Una mujer que decide parir en casa no lo hace salvaje e inconscientemente. Una mujer que decide parir en casa se ha informado y ha decido. Y no está poniendo en riesgo su salud ni la de su bebé si no hay nada que contraindique este tipo de parto. Son decisiones normales y respetables. Y contempladas por la OMS.

“Nuestros primeros años como profesionales son brillantes, pero cuando el reloj biológico comienza a hacer tictac, se acabó puesto de relumbrón y sueldo espléndido, la maternidad es lo primero. Caer en viejos tics gracias a nuevas modas pseudoprogresistas es completamente imbécil”

Está claro que cuando esta mujer tuvo a sus hijos, hace unos 40 años, trabajaba y trabajaba….ah no, que leyendo su biografía resulta que dejó sus estudios universitarios para casarse y tener hijos y hasta unos años después no comienza a escribir libros (cosa que seguro hacía perfectamente desde casa) y luego se casó con el gobernador del Banco de España… Precisamente ella, que ha tenido una vida acomodada y fácil, viene a dar lecciones sobre maternidad y sobre quedarse en casa cuidando hijos. Pues mire por donde, sí, la maternidad es lo primero. Aunque aún haya mucha gente que no se haya dado cuenta. La infancia de nuestros hijos pasa rápida y fugaz. Y es en esos primeros años que se forja su personalidad y su relación con el resto del mundo. De nuevo a la cola de muchos países más progres que nosotros, la baja maternal no deja tiempo para nada. En países mucho más avanzados cuidan a las mujeres y sus maternidades, ofreciendo bajas maternales mucho más largas, periodos de excedencias remunerados, evitando que los bebés vayan a guarderías al cuidado de desconocidos y fomentando que sean cuidados y amados por sus madres. Decidir aparcar tu carrera profesional, por poco o mucho tiempo, es una decisión personal de cada madre y de cada familia, pero no es una decisión criticable. Más criticable me parece a mí que la vicepresidenta en funciones renunciase a su baja maternal y se incorporase al trabajo tan sólo 10 días después del nacimiento de su hijo. Que por muy bien cuidado que estuviera el niño, no tenía a su madre, ni su calor, ni su olor y evidentemente, ni la leche de su madre. Muchas mujeres se ven obligadas a incorporarse al trabajo cuando su bebé tiene sólo 16 semanas de vida, destrozando una recién comenzada relación, creando una angustia de separación madre-hijo difícil de calmar. Y se acostumbran, claro, no les queda otra y se engañan diciendo que su hijo está fantásticamente y cuando llegan a casa intentan recuperar ese tiempo perdido. Pero muchas de estas mujeres darían lo que fuera por no tener que dejar a sus retoños tan pequeños, por poder aparcar por una temporada su carrera profesional. Por suerte, algunas otras mujeres sí pueden hacerlo. Y renunciar temporalmente al trabajo por cuidar de tu hijo, de esa parte de ti, es más gratificante que el sueldo espléndido de ese mes. No es nada imbécil ni tiene porqué acabar con tu carrera profesional; unos años después y podemos volver al trabajo.

Definitivamente, nunca me había leído ningún libro de esta señora, pero después de leer este artículo, tengo clarísimo que nunca lo haré. Ella, la que se hace llamar feminista, no es más que una machista escondida detrás de un ordenador, con una gran falta de respeto hacia las mujeres y madres que deciden tomarse la maternidad de una forma un poco diferente.

Parir con epidural, parir sin epidural

La anestesia epidural consiste en administrar anestésicos y/o analgésicos en el espacio epidural, que es una membrana que rodea la médula espinal, bloqueando las terminaciones nerviosas que pasan por esa zona y que insensibilizan de la zona lumbar hacia abajo. Se administra por un anestesista, que inserta un catéter muy fino en el espacio epidural (sistema nervioso) por el que se inyecta la anestesia.

Catéter epidural

Catéter epidural

Este tipo de anestesia se utiliza generalmente para aliviar los dolores de parto, aunque también se utiliza en otros tipos de cirugía.

La mayoría de las mujeres, cuando están embarazadas, tienen miedo al parto. Yo siempre he sido de quitarle importancia a este asunto. En mis dos embarazos, cuando alguien me decía algo, siempre les contestaba los mismo: “la humanidad tiene millones de años, si seguimos existiendo es porque las mujeres han parido toda la vida y han vuelto a repetir, así que no hay que tener miedo”. Aunque los conocidos tienden a meterte el miedo en el cuerpo con sus típicos comentarios de esos que nadie les ha pedido, yo reconozco que no me dejé influir.

Aunque la anestesia epidural se utiliza desde los años 40, ha sido en los últimos años cuando ha aumentado su utilización en los partos. Como todas las anestesias y los procedimientos médicos, usar anestesia epidural tiene riesgos, la pregunta es ¿conocen realmente las mujeres todos los riesgos de la anestesia epidural? ¿Están bien explicados? En general, creo que la respuesta es no. Por suerte, muchas mujeres buscan información extra fuera del hospital para conocer más sobre su embarazo y su parto. La mayoría de las consultas están masificadas y el tiempo de atención de las embarazadas no es muy grande. En mi primer embarazo hace 14 años no me hablaron de la epidural. En el segundo, hace 4 años, asistí a una charla que daban los anestesistas una vez al mes a un grupo de madres embarazadas. En una sala con unas 30 mujeres, dos residentes de anestesia llegaron, nos dieron una pequeña charla sobre cómo se administraba y para que servía y tocaron muy por encima los efectos secundarios. Luego nos dieron el consentimiento informado que teníamos que firmar y llevar el día del parto y salieron pitando porque no tenían tiempo de contestar las preguntas de un montón de futuras madres.

No soy anestesista, soy enfermera, soy madre y soy una fanática de la información. Los riesgos que se exponen a continuación no me los he inventado, todos estos riesgos son reales y proceden de fuentes fiables, como los consentimientos informados que dan en los hospitales, manuales de anestesia e información contrastada con ginecólogos y matronas. Estos son enlaces a los consentimientos informados de la Junta de Andalucía, del Hospital General de Ciudad Real, de los Hospitales Nisa e información de la Asociación El Parto es Nuestro.

Riesgos de la anestesia epidural

  • Punción difícil – lo que puede conllevar a varios intentos con el consiguiente dolor en la zona o a que la anestesia no haga el efecto deseado.
  • Descenso de la tensión arterial – además de producir mareos y nauseas en la madre, al disminuir la tensión también disminuye el flujo sanguíneo, por lo que llega menos sangre a la placenta y por tanto, menos sangre al bebé. Puede haber sufrimiento fetal. Por este motivo siempre hay que tener una vía con sueroterapia.
  • Temblores y escalofríos
  • Dolor de cabeza – esta complicación es bastante frecuente y se produce cuando la aguja pasa un poco más allá del espacio epidural y sale líquido cefalorraquídeo. Las cefaleas pueden ser intensas y durar hasta una semana. En casos graves hay que aplicar un parche hemático. Será necesario permanecer tumbada.
  • Retención urinaria –  muchas mujeres con anestesia epidural pierden la función urinaria normal, por lo que necesitarán un sondaje vesical intermitente para vaciar la vejiga si no orinan dos horas después del parto.
  • Infección – complicación rara pero que no se puede descartar en cualquier manipulación médica. Si se infecta la zona de punción, al tratarse del sistema nervioso central, hay riesgo de meningitis o de abscesos.
  • Pérdida de movilidad de los miembros inferiores – la anestesia epidural produce debilidad y adormecimiento de los miembros inferiores, pero en algunos casos, bien por inflamación de la zona, bien por rozar algún nervio en la punción, esta debilidad se traduce en pérdida de movilidad temporal.
  • Reacciones alérgicas
  • Ralentización del proceso del parto – muchas mujeres sufren una disminución de las contracciones tras la epidural, por lo que acaban necesitando oxitocina sintética.
  • Partos instrumentalizados – al perder la sensibilidad de las piernas, se pierden también todas las sensaciones que acompañan al parto. La mujer no tiene necesidad de pujar, por lo que tiene que seguir las indicaciones del personal sanitario. Por este motivo, aumentan las probabilidades de tener partos intervenidos, episiotomías, fórceps y cesáreas. Aquí dejo uno de los muchos estudios que hay al respecto y que concluye con estos datos: el uso de epidural aumenta más de 2 veces la posibilidad de parto intervenido.

Toda mujer embarazada debería ser correctamente informada sobre los beneficios de la epidural (disminución y/o anulación del dolor) pero también sobre todos los riesgos. No quiere decir que vayan a tener todas las complicaciones, pero deberían saberlas para decidir con toda la información en la mano. Y con esto no estoy diciendo a nadie que no elija ponerse la epidural. Pero sí que lo haga con conocimiento.

Tengo dos hijos. Y he tenido dos partos diferentes, uno con epidural, otro sin epidural.

Mi primer parto fue con epidural, llegué con 3 cm de dilatación, me cogieron una vía y me ofrecieron la epidural. De entrada dije que no, pero sin preguntar me rompieron la bolsa y me pusieron oxitocina sintética. A los 5 minutos gritaba pidiendo la epidural. A partir de ahí, mi parto no fue mío, fue de las matronas que lo controlaban. Yo no hacía nada, sólo me dejaba llevar. Cuando llegó el momento me pasaron al paritorio, con ayuda pues las piernas no me respondían. Empujaba cuando me decían, sin sentir ninguna necesidad. Una matrona se subió encima de mí y me empujó fuertemente el fondo del útero “para ayudarme”, haciéndome mucho daño (Maniobra Kristeller). Me hicieron una episiotomía enorme, que fue lo peor de las siguientes dos semanas, en las que casi no podía andar y caminar. Durante mi estancia en el paritorio tuvieron que ponerme una sonda vesical de vaciado, pues hacía horas que no orinaba. Y esperar varias horas tumbada hasta la correcta movilidad de las piernas.

Mi segundo parto fue sin epidural. Llegué con 4 cm de dilatación y de entrada pedí un parto respetado, sin medicación ni manipulación. Dilaté rápidamente y en los últimos momentos de dolor intenso pedí la epidural. Me la negaron pues no había tiempo. A partir de ahí, yo fui la dueña de mi cuerpo y de mi parto. No tuvieron que decirme qué hacer pues mi cuerpo notaba todas las señales, funcionaba solo, algo salvaje se apoderó de mí y me pedía empujar. No fuimos a paritorio, parí en la cama. Dolía, dolía mucho pero entre dolor y dolor cogía aire y volvía a dejar que mi cuerpo funcionase. Sara nació sin manipulación, nadie me empujó, nadie me cortó, fue lo más doloroso y a la vez lo más bonito que he vivido nunca. Tuve un pequeño desgarro que requirió 1 punto y que no noté nada en los días posteriores. Hice pis cuando llegué a la habitación, momento en el que me levanté tranquilamente.

Parir con epidural. Parir sin epidural. Si tuviera un tercer hijo tengo muy claro cómo pariría. Sin epidural. Sin intervención.

¿Has tenido alguna complicación en tu parto con epidural? ¿O por el contrario crees que la epidural fue maravillosa. Me encantaría que compartieras tu historia.

Semana Mundial del Parto Respetado

Del 20 al 27 de Mayo de 2013, se celebra la Semana Mundial del Parto Respetado, con el lema “Please Do Not Disturb… Birth in Progress” (No molesten, bebé naciendo).

parto respetado

Desde aquí, quiero aportar mi granito de arena a esta iniciativa, que pretende humanizar los partos, dejar que las mujeres sean las que tomen sus tiempos, si intervenciones innecesarias, sin separar al bebé de la madre.

No voy a entrar en las cesáreas, en las que se realizan, de verdad, por motivos justificados, como un desprendimiento de placenta, o en las que se realizan innecesariamente, como ocurre aún en tantos países y en tantos hospitales. Tampoco, en las cesáreas programadas por conveniencia de la madre, pues aquí, cada una toma su propia decisión, y no soy yo quien para juzgar a nadie. Yo tengo mis propias opiniones, pero, sobre todo, RESPETO las opiniones de todo el mundo.

Quiero hablar de los partos vaginales, supuestamente, sin complicaciones. Y de las diferencias de los dos partos que he tenido.

Hace 11 años, nació mi primer hijo. Me fui al hospital después de varias horas de contracciones en casa, cuando ya las tenía muy seguidas. Iba muy tranquila, siempre he pensado que si la humanidad tiene tantos miles de años, es porque las mujeres podemos parir y que no era para tanto. Cuando llegué, me confirmaron que estaba de parto, 3 cm dilatada, pero que al ser primeriza, iba para largo.

Me pasaron a la sala de dilatación. Sin preguntar, sin pedir opinión, me rasuraron y al terminar, me pusieron un enema. Me pareció un momento bochornoso, porque compartía la sala con otra parturienta y su pareja, y yo, tuve que salir corriendo al baño, con el culo al aire. Me cogieron una vía bien gorda (soy enfermera, sé de qué hablo…) y al momento, empezaron a pasarme la oxitocina. Mientras esta hacía su labor, decidieron romperme la bolsa y monitorizar al pequeño en su cabeza (luego tenía una pequeña heridita). Todo esto, sin explicaciones, simplemente, era así y punto. Me sentí un poco perdida. Y asustada. Porque cuando todo eso empezó a hacer efecto, las contracciones eran tan brutales, que me partía del dolor, me mareaba y todo. Vino el anestesista a ponerme la epidural, menos mal, porque eso era insoportable. Y ahí, cesaron los dolores fuertes. Momentos después, sentí una presión, sólo una sensación, porque mi cuerpo estaba adormilado. Llamé y al explorarme, me dijeron que estaba en completa y que había llegado el momento. ¿Ya? ¡Si solo llevaba allí 2 horas! ¿No iba para largo?

Pasamos al paritorio, entre varias personas, me pasaron al potro. Esa sensación de no poder ni moverme, ni colaborar, no me gustó nada. El expulsivo, fue completamente guiado, porque no sentía las contracciones, me tenían que decir cuando tenía que empujar. De pronto, una matrona me dijo que me iba a ayudar un poco, y se subió encima de mi abdomen, para empujar al bebé hacia abajo. ¡Qué dolor! Una episiotomía enorme, que me llegaba hasta casi el ano, y que fue lo peor durante 10 días después. Un rato después, nacía mi tesoro. Me lo dejaron encima mientras alumbraba la placenta y se lo llevaron para ponerle vacunas, pesarle, medirle……Al rato, ya estaba conmigo, en la teta. Tenerlo en brazos, fue lo más emocionante del mundo.

Y ahora, el otro parto, este hace apenas 14 meses, cuando nació mi segunda hija. Desde que me quedé embarazada, pensé que no quería que mi parto fuera como el del niño, quería algo más natural, más controlado por mí. Leí, me informé, pregunté y preparé un plan de parto, que metí en la bolsa, para entregar cuando llegara el momento.

Cuando empezaron las contracciones, me quedé en casa, tranquila, hasta que de pronto, se aceleraron y salimos corriendo para el hospital. Al llegar, tenía 4 cm de dilatación, y me pasaron a la sala, a una sala sola, donde podía estar tranquila. Nadie se ofreció a rasurarme, a pincharme oxitocina ni a romperme la bolsa, aunque yo ya iba preparada para decir que no. Me tumbaron un rato, para monitorear a la pequeña. Mi idea, era levantarme un rato después y pasear, pero no hubo tiempo. Las contracciones empezaron a ser cada vez más seguidas, más intensas. Yo estaba sola en la sala y me puse un poco nerviosa, porque veía que el momento llegaba. De pronto, noté como se rompía la bolsa y una necesidad imperiosa de empujar. Llamé a la matrona como pude y me dijo que mi princesa estaba naciendo, allí mismo, en la cama. Fue alucinante, sin estar en una fría camilla, sin luces de quirófano ni médicos con mascarilla. Muy poca gente alrededor. La matrona, respetando mis tiempos y los de la niña, sólo me decía que me dejara llevar, que no empujara, que dejara que ella saliera sola. Y salió, perfecta, preciosa, sin intervenciones. La pusieron en mi pecho y la dejaron allí mientras alumbraba. No se la llevaron para pesarla ni medirla. Le pinzaron el cordón encima de mí. Allí mismo, le pusieron una dosis de vitamina K y le echaron gotitas en los ojos. Fue lo más bonito que he vivido nunca, fue un encuentro con mi yo interior, con mis antepasados, con todas las mujeres que han parido y que han dado vida.

Estos dos partos tan distintos, con el mismo final feliz, son mi modo de contribuir a la semana por un parto respetado.

Respetado, a mi entender, es también respetar a todas las madres, decidan lo que decidan.

Edición: Tania, de soy la mamá de Nico, ha abierto la posibilidad de enlazar los post de nuestros partos, tanto respetados como no, en esta semana por el Parto Respetado y en contra de la violencia obstétrica. Me parece muy buena idea, un punto de encuentro para tener todas nuestras vivencias juntas. Así que os animo a uniros a esta iniciativa.

Y después, llegó el parto

La semana pasada, una mamá muy feliz nos contó la historia de su embarazo aquí. Y hoy nos trae la segunda parte de esa historia.

Siguiendo con la historia del jueves pasado, un día rompí la bolsa. Dicho así, ¡me imagino una explosión…!. Yo siempre me había imaginado romper aguas como en las películas, ¿qué mínimo que hacer un charco en el suelo? y pensaba “¡mira que si me pilla en el banco o comprando!”. Esos días evité ponerme mis botas de ante e iba a optar por unas katiuskas, pero me parecía exagerado y ya sabéis que yo no soy nada exagerada… Preparé muy bien mi cama con empapadores, que no sé por qué, quizá también por las películas, siempre pensé que me pondría de parto de madrugada y casi hago a mi marido acostarse con manguitos y chaleco salvavidas, ¡cualquier noche saldríamos a nado!

Pues eso, solo de película. Llevaba desde el día anterior como que me hacía pis encima, la sensación imagino que sería como cuando las abuelillas se les escapa el punto cuando se ríen, tosen o estornudan…pues así. Yo siempre lo achaqué a la cabeza, ¡no, a la mía no!, a la de mi tesoro que ya la tenía ahí encajada, presionando la vejiga, preparada para asomarse a la vida.

Al día siguiente por la mañana estaba deseando levantarme para comentárselo todo a mis mamis de marzo queridas, a esas alturas, ya muchas de ellas habían dado a luz y me podrían aconsejar. Consejo:

-¡ya estás tardando en irte al hospital!-

¡¡Pero si yo estaba bien!! Menos mal que lo tenía todo preparado, como mandan las madres, un par de meses antes, así que no había motivo para estar nerviosa. Estaba pseudodepilada hacía unos días, me depiló mi cari y en lugar de la silkepil parece que me había depilado a bocaos, pero con muy buena intención. El pelo limpísimo, me lo lavaba todos los días para que no me pillara desprevenida. Solo ducharme y arreglarme, total, solo iba a que me miraran eso de la bolsa.

Esperé a que mi exagerado saliera de trabajar, ¿a ver cómo se lo decía? Lanzándole indirectas;

-pues yo creo que podemos darnos un paseo, hace muy buena tarde, ya estoy de 39 semanas, que malas están saliendo las bolsas, ahí hay una bolsa que dicen que se rompe…creo que la mía ya se ha ro…

Si no me ando rápida me quedo en tierra.

Cuando llegué al hospital me daba risa ir al mostrador y decir que, ¿qué decía? No hizo falta decir nada, me vieron el panzón y rápidamente me pasaron. Con la de horas que me he pasado yo en la sala de espera de urgencias rabiando con algún dolor y ese día… ¡si yo estaba bien!!!!

Como en el anuncio, me hicieron una prueba y el algodón decía que eso no era pis, sino líquido amniótico, me echaron la bronca correspondiente por no haber ido antes y me explicaron que tenía una fisura en la bolsa, -ale pues ya está, solucionado el tema de la bolsa, vámonos para casa- y continuaron diciendo que mi bebé tenía que nacer antes de 12horas…¡¡¡estaba de parto!!!…me cagué, yo no sé lo que pensaba que me iban a decir-“señora bienvenida a nuestro resort, disfrute de su estancia y descanse”

En cuestión de minutos estaba en una cama con monitores, tensiómetro, la temida oxitocina, un marido atacao de los nervios, la bolsa rota…y ¿qué fue del parto lo más natural posible? ¿Qué fue de la libertad de movimiento para soportar lo mejor posible el dolor? ¿Qué fue de “incluso os podéis dar una ducha antes”? ¿Dónde estaban las famosas pelotitas? pero si estaba más atada que el de la naranja mecánica, parecía que iban a experimentar conmigo.

Pues lo siento, me dio por hacer pis, cuando me pongo muy nerviosa me hago pis, no puedo remediarlo, así que la matrona se pasó la noche enchufándome y desenchufándome y aunque era muy agradable, las últimas veces ya le noté yo un tonillo asesino, y a partir de ese momento ya decidí portarme bien; con la persona que te mete la mano en ciertas partes muy a menudo, mejor llevarse bien.

¿Será posible que solo dilatara 1 cm en toda la noche? ¡¡Y cómo duelen las contracciones con oxitocina!!No sabía cómo respirar, ¿ahora eran respiraciones profundas o rápidas? Ya no podía más, no sabía cómo ponerme y con tanto “ataero”, que nervios ¡no me podía mover!…Y el suavón de mi cari preguntándome cada dos por tres -¿te duele mucho?- y el corazoncito de mi tesoro, pompón, pompón, a mil por hora… Al principio es lo que más deseas oír, pero al final te pone para salir loca, y otra vez, -¿te duele mucho?-arggggggg, cállate ya, ¿quieres saber lo que duele? ¡Como te dé una guantá vas a aprovechar hasta el aire!, cállate yaaaaaa…el pobre las pagó todas.

Al final ¡cesárea al canto! y entonces me dio por llorar; ¡jolín yo quería mi parto normal!, que mi cari cortara el cordón, tener a mi tesoro en brazos y que se enganchara a la teta, ¡Jo, llevaba preparándome meses!; masaje perineal con aceite de rosa mosqueta para evitar episiotomía ¡que no es nada fácil, eh!, mis ejercicios de Kegel, me lo había dejado precioso con el rasurado… pero bueno, mi bebé tenía que nacer ya, era lo único que importaba.

Me metieron en quirófano, me tuvo en ascuas hasta el último momento, menos mal que el anestesista me iba retransmitiendo la intervención y me dijo:

-tu hijo en un cuadro flamenco sería el bailarín, porque no llora pero sale moviendo las manos y los pies, tranquila que está bien-

Y en menos de quince minutos le di el primer beso a mi tesoro y él abrió sus ojitos y me lanzó una mirada que me atravesó el alma.

Ya a partir de ese momento no hemos dejado de mirarnos. Me convertí en Una mamá muy feliz

 

Hace 1 año

Hoy hace 1 año, a estas horas, estaba segura que conocería a mi princesa. Había pasado mala noche, despertándome con contracciones. Durante la mañana, cada vez iba teniendo más contracciones, pero estaba muy tranquila y esperaba a que fueran regulares. Iba a empezar a hacer la comida, cuando de pronto, las contracciones empezaron a ser bastante seguidas, así que pensé que iba a ser hora de irse al hospital….pero con calma. Mi padre vino a recoger al príncipe y yo me duché tranquilamente.

Entre contracción y contracción, me comí un sándwich, porque tenía hambre, y no sabía cuándo iba a poder volver a comer. Mi hermana se reía y me decía que seguro que no estaba de parto, porque estaba muy tranquila y comiendo, pero leñe, ¡se puede masticar y doblarse del dolor a la vez!

Y salimos para el hospital. Cada vez más contracciones, cada vez más dolorosas, había dejado de controlar el tiempo. Cuando llegamos, eran las 3 de la tarde y había mucha gente para dar los datos. ¡¡Y yo me doblaba por la mitad!! Puse una pierna encima de una silla, parecía que así el dolor era más soportable. Después de un buen rato esperando a que me atendieran, por fin llegamos a obstetricia. La matrona me hizo un tacto y había dilatado 5 cm.

Pasamos a la sala de dilatación. Fuera ropa, y vamos a hacer un monitor. Y las contracciones que se salían de la hoja de registro. Mandaron a mi marido a hacer el ingreso y me dejaron sola.

Y así, sola como estaba, noté como se me rompía la bolsa. En ese momento pensé en una botella de champan, noté como algo salía a presión y de pronto, un líquido tibio bañando mis piernas. Y no sólo eso. Me entraron unas ganas tremendas de empujar.

Me puse un poco nerviosa, porque pensé que iba a parir allí sola. No encontraba el timbre para llamar y al final, me puse a llamar llamé a voces. Entró alguien, no recuerdo quien, le conté que estaba naciendo la niña y me miró con cara de “anda ya, si hace 10 minutos estabas con 5 cm de dilatación”. Pero miró. Levantó la sábana y me dijo que iba a parir allí mismo, en la cama y se fue corriendo. Un momento después, vino la matrona, y me dijo:” la mala noticia es que duele, la buena, es que va a ser muy rápido”.
Y así llegó al mundo Sara. Su padre, casi se pierde el momento. Llegó justo cuando estaba saliendo la cabeza. Se le quedó una cara de sorpresa cuando abrió la puerta y vio a la matrona agachada entre mis piernas……

Me encantó mi parto. Dolía, claro que dolía, pero fue todo tan natural, tan respetado, sin intervencionismos, sin anestesia, sin oxitocina, sin episiotomía, y sin las luces frías y la camilla del paritorio. Allí, en la cama, Sara se abrió paso al mundo. Y casi sin esfuerzo. La matrona me dijo que no hiciera nada, que dejara que Sara saliera sola. Fue increíble notar su cabeza saliendo de mí. Aunque mi cuerpo me pedía empujar y así, la ayudé a terminar de salir. Eran las 4.10 de la tarde. Nos apodaron “las rapidillas”.

De pronto, tenía a la cosa más preciosa encima de mi pecho, abrió la boca, se agarró a mi pezón y me miró a los ojos.

Así, nuestro amor, que ya era enorme, terminó de consolidarse. Y desde entonces, no he dejado de estar enamorada ni un solo día.

Hoy hace 1 año que mi corazón rebosa alegría.

Felicidades princesa. Te quiero muchísimo.

A %d blogueros les gusta esto: