No hay mejor lugar que los brazos de mamá

Archivo para marzo, 2013

150 palabras: violeta, caracol, educación

La princesa Violeta estaba aburrida en su castillo. Tenía un montón de cosas con las que jugar, pero quería algo más, necesitaba conocer el mundo. Sola como estaba, no sabía qué hacer.

Se asomó a la ventana del gran torreón. Había dejado de llover, todo olía a humedad. Ensimismada en sus pensamientos, no notó como un caracol subía por la pared, lentamente, hasta que llegó cerca de su mano.

Pensó en la ironía del asunto. Ella encerrada en su castillo y el caracol encerrado en su casa. Pero él se podía mover. Y ella………..

¡Ella también! En el castillo había una gran biblioteca, llena de libros, construida por el Rey para su educación. No entraba mucho, pero a partir de ahora, lo haría. Leería sobre viajes, estudiaría otras culturas, viajaría por el mundo con su imaginación. Y cuando un día saliera del castillo, sería la princesa más lista del reino.



Gran reunión familiar

Hoy hemos pasado un día estupendo con un montón de familia.

La familia por parte de mi padre, hace unos meses, empezó a organizar una reunión y ¡¡¡nos hemos juntado 34 personas!!!

Ha sido un día muy entrañable. Han venido dos primos del pueblo, con sus respectivas familias. A alguno de sus hijos, si me los encuentro por la calle, no les hubiera conocido, porque hacía bastantes años que no les veía y la última vez eran unos niños y ahora son adultos….

Y la princesa ha sido la reina indiscutible de la reunión. Claro, era el miembro más joven y todo el mundo le decía cosas y le reía las gracias. En contraste, estaba mi tía, la más mayor, con 85 años, que ha estado feliz rodeada de tanta gente que la quiere.

Después de comer, nos hemos ido a pasear por el retiro, menos mal que no nos ha llovido. La princesa iba mirándolo todo, pero al final no ha podido evitar quedarse dormida, tan a gusto pegadita a mami.

Así que ya estamos planeando otra estupenda quedada familiar para el año que viene.

20130316-215110.jpg

Viernes dando la nota: Pocoyó gagnam style

Me encantan estos carnavales de blogs.

Para mi primer viernes dando la nota, comparto este vídeo que mezcla a Pocoyó, los dibujos favoritos de mi princesa, con la canción que más le gusta, es oírla y ponerse a mover el culo como una loca.



¿Porque forzamos a los bebés a hacer cosas para las que no están preparados?

Cuando tenemos un bebé, en la consulta nos dan unas pautas normales del desarrollo psicomotor. Más o menos, los bebés consiguen hacer determinadas cosas con los mismos meses de edad. Pero es solo orientativo. Si un bebé hace algo un poco antes o un poco después de lo previsto, es normal. Son niños, no máquinas programadas. Sólo en caso de que no sigan un desarrollo normal, de que veamos signos de alerta que nos preocupen, deberíamos consultar al pediatra.

Todos los bebés sanos consiguen los hitos del desarrollo normales para su edad. Unos antes y otros después. Si les dejamos, en condiciones normales todos lo hacen. Pero en esta sociedad en la que vivimos, parece que es mejor el bebe que lo hace antes. El que antes se sienta,  el que antes anda,  el que antes controla el pipi. Y les forzamos para hacer cosas que de todos modos, van a lograr por sí mismos.

Y como en el tema de la maternidad, todo el mundo opina, todo el mundo sabe….pues nos dicen cómo hacer las cosas.

Cuando la princesa era pequeña, me decían, ponla boca abajo y muéstrale objetos coloridos, para que aprenda a levantar la cabeza. Pero, siendo realistas, aunque no la pusiera  boca abajo, iba a tener control cefálico cuando le correspondiera y aprendería a levantar la cabeza por sí misma.

¿A que nadie nos dice, métele sus manos en la boca, para que luego aprenda a hacer ella sola? Entonces, si no la enseñamos a sonreír, a chuparse los pies o a coger objetos con sus manitas, ¿por qué tenemos que enseñarles a sentarse o a andar?

Forzar al bebe a mantener una postura erguida cuando su columna aún no está preparada para ello, no les trae beneficios. Hay que dejarlos que aprendan ellos solos. Y se sentarán, vaya si se sentarán.

Y llegamos al tema de andar, que es el que ahora mismo más me molesta. Todo el mundo piensa que con 12 meses los bebés andan. Tienen que andar. Pero la realidad no es así. Hay bebés que andan con 9-10 meses y otros que no lo hacen hasta los 15, incluso con 18 meses puede ser normal.

Andar es un largo proceso, que requiere maduración de la columna vertebral, coordinación del propio cuerpo, un gran esfuerzo físico, orientación espacial, desarrollo de los músculos de las piernas y un montón de factores más. En la vida de nuestros pequeños, es un paso muy importante. Pero no debemos forzar a los bebés a andar. Andarán cuando estén preparados.

Hace años se extendió el uso de andadores, que obligaban a los bebés a permanecer en postura erguida, apoyados sobre sus piernecitas, cuando aún no tenían control sobre ellas o sobre su espalda. Se priva a los bebés de estar en el suelo y realizar movimientos por sí mismos, desarrollando sus músculos de la forma que corresponden. Además, según la Asociación Española de Pediatría, el andador es la segunda causa de accidentes en niños en el segundo semestre de vida. Por suerte, cada vez hay menos padres que utilizan los andadores, evitando estos desastres.

Pero, qué pasa cuando el bebé comienza a ponerse de pie. Parece que todo el mundo piensa que necesita “ayuda” para aprender a andar, y es aquí cuando entramos en el punto que me molesta sobremanera.

Al igual que el resto del desarrollo psicomotor, un bebé no necesita ayuda para aprender a andar. Si tenemos que sostenerles las manos para que caminen, es que no están del todo preparados para hacerlo. Volvemos al tema de forzar posturas.

Mi princesa, empezó a ponerse de pie, por ella misma, hace un par de meses. Nunca la he ayudado ni alentado. Evidentemente, siempre estaba cerca para evitar accidentes, pero ella sola ha aprendido a ponerse de pie, a dejarse caer de culo, después a sentarse. Ahora da pasos, inseguros, agarrada a objetos. No sabe mover bien los pies. Y está en el intento. A su propio ritmo. Y así quiero que sea.

Pero cada día, de todas partes, me llegan los mismos comentarios, los mismos consejos y las mismas actitudes:

Me preguntan, ¿todavía no anda? Pues no, no anda, ya andará, está en ello, pero no me preocupa, cuando quiere llegar a algún sitio, se deja caer y va gateando, corre que se las pela.

Me aconsejan, dale las manos, sujétala de pie. Pues no, no voy a sujetarla de pie para que ande, si quiere estar de pie, que lo haga, y si no, que se siente.

Y lo peor, como actúan. La cogen de los brazos y la llevan a andar. Pero leche, que no quiero que ande, así no. No quiero que aprenda a andar llevada de los brazos. Y mucho menos, que se le estire de los brazos hacia arriba para evitar que se siente (posibilidad de luxación del codo). Pues parece que todas las personas adultas que ven a la princesa, tienen la necesidad de cogerle las manitas y llevarla a dar paseos de esta postura. Y todos los días, tengo que explicar lo mismo, que así no, que la dejen, que ya andará sola cuando su cuerpo esté completamente preparado para ello.

Anoche mismo, dio dos vacilantes pasos ella sola hacia mí y cayó en mis brazos.

Dejemos que los bebés se desarrollen a su ritmo.

Orgullo de mamá

Mi príncipe ha probado distintas actividades extraescolares, siempre deportivas. Primero empezó con el judo, varios años y varios cinturones. También ha probado el balonmano (una sola clase), el atletismo (un par de años) y lo último fue el tenis, que ya tenía bastante control de la raqueta.

Pero, desde hace unos meses, me comentaba que quería bailar. Si, bailar, como lo oís. Y pensé, este ha salido a mí.

Porque a mí me encanta bailar. De pequeña también probé desde el ballet hasta el baile moderno y varias cosas más. Pero a mí lo que realmente me gusta es mover el esqueleto. Siempre he sido una bailonga cuando salía por las noches a las discotecas hace ya…………..ufff, ni me acuerdo.  Y siempre me han gustado los chicos que bailaban, esos que se metían en la pista a pegarse unos meneillos. Bueno, que me voy por las ramas, que estaba hablando de mi príncipe, no de mis salidas nocturnas.

Pues el príncipe, últimamente se ve todas las series y películas de baile que hay por la tele. Pero no pensaba que él quisiera probar, y sí, quería bailar.

Empezamos la tarea de buscar academia, algo de baile moderno, hip hop y eso. Y encontramos un sitio muy chulo, donde hay chicos de 16-17 años hasta un par de niñas de 9, así que él, con sus 11, no se siente desplazado, jejeje.

El día de prueba, a ver si le gustaba, estaba un pelín cortado, normal, pero al final de la clase, ya estaba atinando con los pasos correctos.  Y así lleva ya unas cuantas clases, cuando volvemos a casa me enseña pasos y está muy emocionado.

Pero hoy, hoy estamos emocionados los dos. ¡Porque tiene una actuación! Está nervioso, anoche antes de dormir lo dejó todo preparado, la ropa, el calzado y no se podía dormir. Y hoy no hablaba de otra cosa. Y no es para menos, yo también estoy contando las horas que faltan.

Van a actuar en un instituto de gastronomía, rodeados de gente importante y de otras actuaciones. Y luego, los estudiantes de allí les invitan a comer, y a eso yo no me puedo quedar, le voy a dejar allí con la gente de la escuela.

Ya tengo la cámara cargada, deseando ver lo bien que se desenvuelve mi tesoro. Porque seguro que lo hace genial.

Orgullo de madre

 

¿Las tetas vuelven a su sitio?

Esta es una pregunta que se hace mi amiga Una mamá muy feliz, y que creo que nos preguntamos todas muchas veces. Aquí la reproduzco con su permiso.

Chicas, ¿¿¿¿las tetas vuelven a su sitio de nuevo en algún momento???? ¿¿¿¿O las voy a tener reposando en la barriga ya para siempre????

¿¿¿Esa es otra, es que la barriga ya nunca se quita por mucho que adelgaces??? Yo veo a casi todas las mujeres que han sido mamás con barriga y a mí me está adelgazando todo menos la panza, se me están quedando una patillas de alambre…. pero la zona centro del cuerpo, entre la panza y las tetas…¡¡¡parezco una peonza!!! Vestida, tengo un pase, aunque voy a tirar los vaqueros de talle bajo y me compraré de esos completicos sobaqueros, para que me lo recojan todo, bueno, y para que las bragas que uso ahora no asomen dos palmos por encima del pantalón, porqué, yo no se vosotras, pero el otro día me probé un tanga con el cuerpazo que se me ha quedado…y el tanga desapareció por completo, ahora que cuando me lo quité parecía que me lo había tatuado.

Veréis, todo este rollo es porque voy a comprarme ropa interior nueva y no sé si comprarme los sujetadores push up o me voy a subir mucho las tetacas y ¡¡voy a parecer Yola Berrocal!! Estas ahora son elásticas, y por subir las puedo subir donde quiera…ay pero también bajan, vaya que si bajan. Qué pena de mis sujetadores que se me han quedado pequeños…aishhhhhh.

Mis tetas de antes tan bonicas, ahí bien puestas, desafiando a la gravedad, a veces no me ponía ni sujetador y no se notaba. ¿Habéis hecho la prueba del lápiz? Me metía un lápiz debajo de las tetas y no se sujetaba y ahora me puedo meter una caja entera de rotuladores Carioca, de las que traen color salmón y os aseguro que no se cae…

¡¡¡¡Bueno no obstante me encuentro guapísima y feliz!!!!

Escrito originalmente por Una mamá muy feliz, te cuento quien es aquí

Miércoles mudo

mamando

mamando

mamando

mamando

Cuando las noches no son para dormir

Los bebés nacen con el sueño inmaduro. Esto quiere decir, que no duermen del tirón como los adultos. Vamos, que los adultos tampoco dormimos del tirón, tenemos varios despertares nocturnos, lo que pasa es que no nos enteramos y nos volvemos a dormir sin acordarnos por la mañana. Es en esos despertares cuando cambiamos de postura, nos destapamos…….

Pues los bebés hacen exactamente lo mismo. Con la diferencia de que ellos no saben volver a dormirse solos. No es nada extraño, es lo normal.

Hartos estamos de oír consejos de todo el mundo sobre lo que hay que hacer para que un bebé duerma bien. Otro de los temas en los que parece que hasta la señora de la limpieza, sin faltar a su profesión, ni mucho menos, está capacitada para decirnos como debería dormir nuestro retoño.

Pero aquí no voy a entrar en las particularidades del sueño, puesto que yo no soy ninguna experta, aunque reconozco que he leído mucho. Pero hay páginas y blogs donde realmente pueden dar explicaciones científicas sobre el tema del sueño de los bebés.

Ahora voy a lo que a mí me concierne. Mi princesa y las noches.

Nunca he pretendido que durmiera toda la noche del tirón, primero, porque ya sabemos que eso no es lo normal (¡aunque si un bebé duerme toda la noche, no es que sea anormal, para nada!). Y segundo, porque mi princesa mama, quiere teta varias veces, y sabido es que las tomas nocturnas son muy importantes para mantener una buena producción de leche. “La secreción de prolactina tiene un ritmo circadiano que se incrementa durante el sueño”.

Pues así llevamos 12 meses. Las primeras semanas despertándose muy a menudo y durmiéndose en la teta. Y según fue creciendo, las tomas se espaciaban un poco más, aunque nunca más de 3-4 horas. Nosotros colechamos, así que ella tiene libre acceso al pezón y muchas veces, se gira, mama y casi no me entero. Por lo general, no llega a despertarse del todo, si encuentra la teta, se queda frita y sino, pues protesta un poco, yo la coloco y a dormir otra vez.

Pero hoy……..esta noche no ha sido para dormir, ¡no señor!

Se despertó a la 1, después de 3 horas de sueño reparador (el suyo, porque yo llevaba sólo una hora dormida), pero en vez de dormirse, empezó a lloriquear y no le servía la teta, me tocó mecerla un poco. Cuando parecía que estaba dormida, intenté soltarla y vuelta a empezar. En el segundo intento, la mecí durante más rato, y conseguí soltarla sin que se despertara, o eso pensaba yo, porque empezó a moverse para todos los lados, con los ojos cerrados, vuelta para un lado, vuelta para otro, ahora me siento, ahora me tumbo encima de mamá, ahora doy una patada a papá, ahora me pongo de rodillas, ahora me dejo caer de golpe……… Al final, hemos terminado poniéndola en la mochila, pero hoy no había manera, así lloraba, y claro, paso totalmente de ver como llora la princesa. Me he puesto a pasear con ella por la habitación, hasta casi hacer un surco… Y con todo este trajín, nos han dado poco más de las 4 de la mañana.

Ya por fin, profundamente dormida, me dispongo a soñar hasta que suene el despertador, pero noooo, a las 5.30 y a las 6.30 ha vuelto a la carga. Y a las 7.45 el despertador que suena.

No sé qué habrá pasado esta noche, no encuentro explicación para tanto jaleo. Sólo sé que estoy hecha polvo, que tengo cara de zombi y que la princesa está ahora plácidamente tumbada, dormida a la teta mientras yo uso el ordenador.

Esta noche, a las 22h. a la cama, fijo.
dormida trabajando

Portabebé ergonómico

¿Qué es un portabebé ergonómico?

Veamos algunas definiciones:

“La ergonomía es la ciencia que estudia las interacciones entre los seres humanos y los elementos de un sistema, y la profesión que aplica teoría, principios, datos y métodos de diseño para optimizar el bienestar humano y todo el desempeño del sistema.
La ergonomía se utiliza para diseñar objetos, sistemas y entornos para el uso humano, garantizando que se tengan en cuenta las capacidades y limitaciones de la gente a la hora de diseñar un artículo y de que el producto final se adapte a los usuarios a los que va dirigido. Para ello tiene en cuenta características fisiológicas, anatómicas y/o psicológicas.”
El objetivo de la ergonomía, por tanto, es promover el bienestar humano y el rendimiento del sistema.” Extraído de Wikipedia.

Con estas definiciones, deducimos qué es un portabebé ergonómico.

Un portabebé ergonómico es aquel que respeta la fisiología del bebé. Pero también, el que respeta al portador, es decir, el adulto que lo lleva.
Sabemos que la posición ergonómica de los bebés es la llamada “ranita”. La espalda está redondeada hacia el interior, formando una “C”, las piernas están abiertas, formando un ángulo de unos 45º cada una y las rodillas están levantadas, ligeramente por encima de la línea media de la cadera, en un ángulo de 100º.

posición ranita

posición ranita

Aunque a muchos papás les choca ver a los bebés en esta posición. Si tumbamos a un bebé recién nacido, sin la sujeción de la ropa o de un pañal, lo primero que hace es levantar y separar las piernas. También, si un a un bebé que está tumbado lo levantamos, automáticamente encoge las piernas y las separa, adopta la posición ranita por sí mismo. Esto se debe a que los huesos de la articulación de su cadera, debido a su inmadurez y al tono muscular, están así en la posición adecuada para un correcto desarrollo.

Así, concluimos que un portabebé ergonómico debe cumplir los siguientes requisitos:
• Mantener la postura fisiológica del bebé, con la espalda redondeada hacia adentro, las piernas abiertas 90 º y las rodillas por encima de la línea media del culo.
• Ofrecer un apoyo óptimo a la espalda del bebé, ajustándola al portador adecuadamente, para que el bebé esté recto, visto desde una perspectiva de frente, no esté retorcido hacia algún lado.
• Ofrecer una sujeción correcta de la cabeza, en bebés que aún no han conseguido el tono muscular a nivel del cuello.
• Para el portador, también tiene que ser ergonómico. Un portabebé debe ser capaz de distribuir el peso del bebé correctamente, repartiéndolo entre los hombros y las caderas, con tiras anchas o acolchadas.
• Debe ser ajustable al tamaño del portador, sea cual sea su tamaño.

Espero que esta información sirva de ayuda a la hora de elegir un portabebé

150 palabras: arcoíris, corcho, botas

Un súper papá aventurero, salió de aventura con su pequeño. Mientras atravesaban un frondoso bosque, comenzó a llover a cántaros.
Se resguardaron como pudieron, pensando que se les había fastidiado la aventura. Pero, la lluvia cesó, y dejó ver un maravilloso arcoíris. El niño se puso loco de contento y le pidió a su papi que fueran a seguirlo. En el camino, al atravesar un gran charco, el niño encontró un corcho flotando, y se lo guardó, seguro de que le iba a traer suerte.
Caminaron por el arcoíris, saltando de color en color y al final llegaron… a una zapatería.
Papá le compró las botas de agua que el niño llevaba días pidiendo, sólo quedaban un par de su número (seguro que gracias al corcho de la suerte) y volvieron felices a casa, chapoteando en todos los charcos.
¡Gracias papito mío, cómo me gustan estos días de compraventuras contigo!