No hay mejor lugar que los brazos de mamá

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150 palabras: mano, trenzas, suelo

Hoy es el último día en clase y todos los chicos están muy contentos. En el recreo ya están hablando de lo que van a hacer.

Jaime dice:

-Yo me voy a ir todo el verano con mi familia a Venezuela.  ¿Y tú Rosa? ¿Adónde vas a ir?-

Rosa es una niña guapísima que lleva dos trenzas sujetas con bonitas gomas de colores. Ella contesta:

-Todavía no lo sé, pero lo más probable es que me vaya a casa de mis abuelos, en un pueblecito en la costa Catalana. ¿Y tú Carlos a dónde vas a ir? Será a algún lugar chulísimo ¿no? ya que tus padres tienen muchísimo dinero-

Carlos dice:

-Sí, me voy a ir a las Islas Maldivas,  son alucinantes, el punto más alto de todas las islas mide 2,5metros. Está todo muy cerquita del suelo.

Antes de despedirse, todos chocaron sus manos y prometieron mandarse postales.

Este reto tan chulo, se despide durante el verano. Así que, tanto si salís de viaje como si no, deseo que todos tengáis un feliz verano.

150 palabras: Baile, sobre, maleficio

Esta semana, en este reto, no he intervenido para nada. Tengo que darle las gracias a Minerva, una amiga, que ha sido la que ha hecho posible este cuento. A pesar de estar cansada, cansadísima, más bien, porque lleva unos días que no para, todas las noches tiene un momento para inventarse una historia con unas frases que yo escribo en Facebook. Es increíble la imaginación que tiene, siempre lo borda. Y hoy, no podía ser menos.

Esta, es mi manera de darle las gracias por hacer que todas las noches disfrutemos de sus historias, poner su cuento para que todo el mundo lo lea.

Sergio se fue a la cama ese día lleno de emoción, había vivido intensamente la noche de San Juan por primera vez.

hoguera_grande

Todo el mundo decía que era una noche mágica y tenía muchas ganas de comprobarlo por sí mismo. Estaba lleno de gente y con sus padres hicieron un baile alrededor de la hoguera, y aunque hubo gente que saltó sobre ella, su madre no se lo permitió, le dijo que era muy peligroso.

Hubo cantos, risas y muchas cosas ricas de comer. Quemó sus deseos, los deseó con tanta fuerza que estaba seguro de que ningún maleficio sería capaz de impedir que se cumplieran.

 

Se preguntaba si en todos los sitios se celebraría igual, si sus amigos lo habrían vivido igual que él. Una pena que se haya terminado el cole para contárselo a los compañeros.

-¡Ha sido la noche más mágica de mi vida!- Y se durmió.

150 palabras: sangre, recuerdos, sonrisa

La madrugada del 4 de Marzo, unas pataditas me despertaron. También noté que tenía mucha hambre, así que, mientras todos dormían, me fui a la cocina a comerme los dos últimos donuts.

Para no sentirme culpable de haberles dejado sin desayuno, escribí una nota en un papel, en una libreta que encontré. Decía así:

– Hola, son las 5.20 de la mañana, no puedo dormir porque tengo contracciones y mucha hambre. Me he zampado dos bollos. ¡Lo siento, la princesa quería azúcar!

Un rato después, expulsé el tapón mucoso, sin restos de sangre. A las 4 de la tarde, tenía a mi princesa en brazos.

Por casualidad, encontré esta nota hace unos días, en una libreta perdida en un cajón. Me trajo tantos recuerdos…….

Ahora, la nota está colgada en la nevera con un imán. Cada día la veo y mi cara se ilumina con una gran sonrisa.

la foto

¡Gracias princesa!

150 palabras: peces, neceser, número

El día ha sido largo, la semana ha sido interminable, llena de obligaciones, de enfados. De horas en vela. Miro el reloj, y veo como pasa un número tras otro. Pronto tendré que levantarme y empezar de nuevo. Así que, vamos a por el primer café.

De pronto, pasa algo, insignificante tal vez, y siento que me ahogo. En un vaso de agua, dirían algunos, pero para mí, esto es más grande, porque veo peces nadando a mí alrededor. Estoy triste.

Vamos, espabila, hay cosas por hacer. Hoy es día de gimnasia en el cole y tengo que preparar el neceser. Y en sus cosas, lo veo a él, y la veo a ella, mis dos tesoros, mi razón de existir.

Abro los ojos y me doy cuenta de que son lo que en realidad importa. No importa el resto. Por ellos, saldré de ese vaso donde me había caído.

 

150 palabras: imán, ojo, miel

 ojo

En el cole de María, están estudiando las partes de cuerpo, y hoy es el turno del ojo.

Qué casualidad, precisamente esta tarde, tienen que ir a una revisión al oftalmólogo, así que aprovechará para preguntarle más cosas.

Al salir de la consulta, y después de responder amablemente a unas cuantas preguntas, el médico le regaló a María un imán con forma de ojo.

Al llegar a casa María muy entusiasmada puso el imán en la nevera.

-No, en la nevera no lo pegues, que ya hay muchas cosas –le dijo mamá

María se fue a pegar el imán a su armario, pero ¡vaya!, allí no pegaba. Entonces, tuvo una brillante idea.

-La miel es pegajosa, siempre se me quedan los dedos pegados, ¿se pegará el imán?

Y lo probó. Pringó bien de miel el imán y lo estampó en el armario.

¡Cómo se puso aquello!

 -¡¡María!! ¿¿¿Qué has hechoooo???

-¡Upsss!

150 palabras: nido, colegio, extraño

En el colegio se iban de excursión al campo.

Debido a la naturaleza inquieta y exploradora de los niños, dos de ellos se fueron a investigar  y se perdieron.  Al darse cuenta, triste y asustados, se sentaron en una piedra, a la sombra de un árbol.

-¡Teníamos que haber hecho caso de los profesores y no separarnos!- Se lamentaban

Buscando como volver, encontraron un nido con polluelos. Se había caído del árbol y mamá pájaro piaba asustada.

-¡No te asustes pajarito, colocaremos el nido otra vez en el árbol!-

-¿De verdad?, ¿muchas gracias?- dijo el pájaro-

Los niños se quedaron alucinados, ¡qué extraño, un pájaro que habla!

-Pues sí, puedo hablar, y os voy a decir algo importante: Como me habéis ayudado, y sé que estáis perdidos,  os voy a guiar hasta vuestros compañeros.

Y así terminó un fantástico día de excursión, con una lección aprendida y un nuevo amigo.

 

150 palabras: tigre, inspiración, muñeca

Como cada sábado, ella se sentó delante del ordenador, a escribir los cuentos que tanto le gustaban.

Pero ese día, la inspiración la había abandonado. Su cabeza estaba en otra parte. Con sus hijos, que se habían ido a pasar la tarde con el padre y no dejaba de pensar en ellos.

Dejó caer las manos del teclado y empezó a pensar. Sus ojos miraban sin ver. Y de pronto, se posaron en la muñeca favorita de su pequeñaja, esa a la que abrazaba y daba grandes besos. Y se le ocurrió una gran idea.

Llenó el salón con los juguetes favoritos de los niños, montó una tienda de campaña, hizo una montaña con los peluches, el señor tigre coronando la cima y se sentó en medio a esperarlos.

Se había olvidado de escribir, oía a los niños subir las escaleras, ahora estaba a punto de empezar su propio cuento.

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