No hay mejor lugar que los brazos de mamá

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Carreras de obstáculos y deporte en familia

¡Qué curioso! Cuando echo la vista atrás, recuerdo mis años del colegio y del instituto, cuando la educación física no me gustaba nada. Recuerdo que teníamos que hacer abdominales y refunfuñaba, recuerdo tener que correr alrededor del patio y hacer trampas cuando no me veían, recuerdo los momentos del deporte como uno de los peores. Con el paso de los años, que ya han pasado mogollón, mi concepto de deporte era el mismo. Algunas veces me apunté al gimnasio, he ido a centros con más o menos asiduidad, pero siempre acababa dejándolo. En estos centros he hecho de todo, pero nunca terminaba de engancharme. Y no hablemos ya de los deportes al aire libre, ni oír hablar de ellos…

Hasta hace unos años, en los que volví a retomar el deporte poco a poco. Primero fue el baile, que me encantaba y me sigue encantando. A la vez, abrieron un gimnasio cerca de casa y empecé a asistir; de vez en cuando y con pocas ganas, salía a correr y poco a poco, he creado un hábito. Ahora no entiendo mi vida sin deporte. Ya no solo las clases en el gimnasio, que me encantan, sino actividades al aire libre. Me compré unas zapatillas especiales para correr y salgo cuando puedo. Monto en bici de vez en cuando y tengo en mi lista de la compra cambiarla próximamente. Me encanta hacer ejercicios funcionales y HIIT (High Intensity Interval Training o ejercicios de alta intensidad a intervalos). Me pongo retos y metas y me encanta superarme a mí misma. Y lo mejor de todo esto es que mi hija empieza a seguirme encantada. Antes en mi zapatero sólo había botas y zapatos, ahora tengo una colección de zapatillas de deporte, una para cada disciplina.

Muchas tardes, cuando tengo que dejar a Sara en casa de los abuelos a dormir por cuestiones de trabajo, nos ponemos las zapatillas y nos vamos las dos corriendo, es poco más de kilómetro y medio, pero ella me acompaña encantada. Y luego yo vuelvo por donde he venido.

Y llegamos a la parte de las carreras de obstáculos.

El año pasado por estas fechas, un grupo de personas en el gimnasio se unió para apuntarse a una carrera de obstáculos que iban a hacer. Yo en ese momento no me vi preparada y lo dejé, pero se me quedó la espinita clavada y este año estaba pendiente, no podía dejarlo pasar.

Así que, desde hace unos meses, me puse a organizarlo todo. Nos hemos apuntado a la Farinato Race, que es una carrera de obstáculos que transcurre por zonas de campo y/o urbanizadas. En esta carrera en particular, había varias modalidades. Las competitivas, para la gente muy preparada que gusta de competir en estos eventos y luego había modalidad familia y modalidad libre con distintas distancias.

Cuando vi que había una carrera familiar de obstáculos, para niños mayores de 4 años y por grupos, ni lo dudé, hablé con unas mamis del cole a las que adoro y nos apuntamos en grupo, las “bad moms” en el que se apuntaron también mi sobrina y mi cuñado y algunas personas más. En total éramos 16 personas en el grupo familiar, una carrera de 3 km llena de obstáculos, en los que la idea era pasárselo bien, ayudarnos unos a otros y hacer deporte.

Farinato Family Day

La Family Day de la Farinato Race se llevó a cabo en Arroyomolinos, en el Centro Comercial Xanadú. En el grupo nos pintamos la cara todos iguales, nos pusimos la camiseta y a correr. La prueba se inició corriendo por la pista de nieve del centro comercial, todos riendo, subiendo y bajando, escurriéndonos y pasando allí dentro nuestro primer obstáculo, una pared vertical en la que nos fuimos ayudando para pasar. De la nieve salimos a la calle y llegamos al siguiente obstáculo, unas redes por las que había que trepar, pasar en horizontal y descender, toda una aventura. Luego corrimos por el campo, subimos y bajamos cuestas y llegamos a la zona de barro, donde Sara y mi sobrina salieron corriendo como locas para llegar antes y me tocó esprintar para cogerlas, jaja. Después de arrastrarnos por debajo de un camión, llegamos a unas pozas abiertas para la ocasión llenas de agua y barro, 4 pozas para ser más exactos, en las que había que entrar, atravesar y subir por una montaña de barro para llegar al agujero siguiente. Ya podéis imaginar cómo quedamos después de eso, fue divertidísimo. Varios obstáculos más, incluyendo alguno imposible de pasar para nosotras (subir cuerdas, hacer el monkey…) y llegamos al final, donde saltamos unas brasas y atravesamos la meta. Fue toda una experiencia. Felicitaciones, abrazos, risas y, sobre todo, la sensación de haber podido, de haberlo hecho juntas. Y la fiesta de después, eso también hay que tenerlo en cuenta, que nos quedamos por allí bailando y cenando hasta bastante tarde, comentando la experiencia. Vamos, terminamos encantadas, tanto, que mi hija y mi sobrina están como locas por repetir. Y mis mamis del cole están casi convencidas, en junio nos vamos a otra.

Farinato Family Day

Al día siguiente, llegó la carrera de los mayores, sí, porque a esa también me apunté. Este año estoy que lo doy todo. Farinato 5K, supuestamente 5 kilómetros de carrera de obstáculos. Digo supuestamente porque en realidad fueron 6.5 km. Las pruebas fueron las mismas que en la carrera del día anterior, mas unas cuantas añadidas para conseguir esos kilómetros de más. El trozo de nieve para mí fue el peor. Además de tener que subir y bajar corriendo varias veces las pistas, tuvimos que pasar por debajo de una alambrada, arrastrándonos. El dolor de congelación de los dedos fue horrible, no estábamos preparados para eso. Me faltaron unos guantes. Después, volver a salir a la calle, correr por el campo, distintos obstáculos que no había en la carrera familiar, cargar con troncos por unas cuestas, llevar sacos cargados de arena, más barro, más retos. Llegar a la meta agotada pero feliz, cansada después de casi 2 horas de carrera y ejercicio, pero con el subidón de adrenalina, con la sensación de haberme superado un poco más. Todavía hoy, un par de semanas después, sigo emocionada y pensando en la próxima.

Farinato 5K

Para mi gusto, falló un poco la organización de la carrera, demasiada gente en cada tanda. Tanto en la familiar como en la individual, los grupos de salida eran muy grandes. Eso hizo que al llegar al primer obstáculo se formase un tapón en el que nos tocó esperar un buen rato. La verdad, no es agradable esperar en la nieve en manga corta o esperar bajo un sol de justicia parados sin hacer nada. Lógicamente, según fue avanzando la prueba, la gente se iba dispersando y las esperas fueron menos. A lo largo de la carrera había puestos de avituallamiento en los que te daban agua, bebidas isotónicas y fruta y al final, más de lo mismo, me volví loca comiendo plátanos y frutos secos. Y medallas para todos, que me recuerdan cada día que lo conseguí.

Para la carrera es importante llevar ropa cómoda, mejor mallas largas en mi experiencia, porque en las zonas de arbustos te podías arañar las piernas. El segundo día hasta me puse calcetines largos, para que no se me metieran ramitas por las zapatillas. Calzado cómodo, de agarre, para correr por el campo. Camiseta deportiva que evapore el sudor, mejor toda ropa técnica, las camisetas y pantalones de algodón, al mojarse, absorben mucha agua y luego pesan más para seguir corriendo. Llevé guantes cortos para las zonas de agarre, con los dedos al aire, y en la zona de la nieve debería haber usado guantes más apropiados y manga larga, eso ya lo he aprendido para la próxima. Y protector solar, eso se me olvidó a mí y los dos días de la carrera nos dio el sol de manera brutal, tanto que hasta nos quemamos un poco por la zona de la frente y en los brazos tengo las marcas del sol de los dorsales. El resto, a elección. El pelo recogido es más cómodo. Y por supuesto, ropa de cambio para el final. En estos sitios suele haber zonas de ducha. Allí, nos quitamos toda la ropa sucia (bolsas de plástico imprescindibles, para guardar la ropa llena de barro), nos medio lavamos con el agua que estaba un poco fría, yo me lleve hasta toallitas húmedas para limpiarme bien antes de llegar a casa y nos vestimos para poder volver sin mancharlo todo. También es importante que la ropa que uses no sea nueva. Primero, por las rozaduras que te puede hacer el calzado. Y segundo, porque es bastante probable que algo se te rompa. En las zonas de las duchas vimos mucha ropa y calzado tirado en los cubos de basura. Y vete preparado para las pequeñas heridas y los moratones. Allí hay un puesto de socorro por si necesitas atención. Esta claro que no sales indemne de estas cosas. Pero esos hematomas, esos arañazos, esas agujetas al día siguiente, ese cansancio, son una prueba más de que podemos superarnos a nosotros mismos, una prueba de que si se quiere se puede, de que podemos sacar a la guerrera que llevamos dentro.

Farinato 5K

En conclusión, una experiencia única que estoy deseando repetir, ya tengo en la agenda distintas carreras de este estilo que va a haber próximamente. Me siento feliz, siento que he avanzado un pasito más en mi vida, en la que no tengo fijada una meta, pero de la que quiero disfrutar del trayecto. #yonomerindo

Una cena de lujo en El Perro y la Galleta

Este no es un tema sobre el que suela escribir, un lugar para cenar sin que estén los niños. Lo sé, no tiene nada que ver con la maternidad. Pero oye, es que de vez en cuando, también apetece hacer alguna cosa sin llevar a los niños. Y si encima, te encuentras con un sitio como este, con buena comida y buen ambiente, ¿Cómo no compartirlo con vosotros?

El sábado fuimos a cenar al restaurante El Perro y la Galleta, justo frente al Retiro. Y salimos encantados.

El lugar está decorado con muchísimos detalles, y aunque puede parecer cargante tanto objeto, la verdad es que no desentonan. Mesas de madera rústica, luces tenues, grandes ventanales y perros por todos lados, en lo cuadros, por las esquinas, de peluche…de ahí parte de nombre del local, de la pasión del dueño por los perros. La otra parte del nombre se debe a que es el nieto de la fundadora de María Fontaneda y prueba de ello la encontramos en la carta (y en una fuente de galletas que había justo en frente del baño).

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Fotografía del restaurante El Perro y la Galleta

 

Reservar en el restaurante no es moco de pavo, siempre está lleno, así que no se os ocurra pasaros sin llamar. Estaba lleno hasta los topes y aunque había muchísima gente, lo que me gustó es que era un ambiente relajado, en el que poder charlar a gusto, sin ruidos excesivos. La única pega que le pondría es que por aprovechar bien el sitio, tienen demasiadas mesas, lo que se traduce en espacios pequeños y mesas muy juntas, un poco demasiado para mi gusto. Vamos, que me tocó dejar el bolso en el sofá en el que me senté justo pegando con el bolso de la chica de al lado. Un poco más y nos hacemos amigas.

La carta, bastante original. Está bien cambiar de vez en cuando. Y la comida, exquisita, un 10 al chef. Además, platos abundantes, nada de minicomidas que se pierden en un plato gigante. Os cuento lo que comimos.

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Carta El Perro y la Galleta

Berenjenas rebozadas en galleta con pomodoro sin parmesano, por aquello de mi aversión al queso. Una fuente llena de berenjenas en tiras, doradas y crujientes, no pudimos terminar con ellas.

Tartar de atún con aguacate, mango, jengibre y sésamo una mezcla deliciosa entre el sabor salado del atún y el dulce del mango. Muy bien presentado.

Solomillo a la plancha con puré de patata trufado. El solomillo estaba exquisito, esa carne que se deshace en la boca. Y el puré con trufa para acompañar, perfecto también.

Tacos mexicanos de bacalao rebozado con guacamole, cilantro y pico de gallo. Tres tacos con unos contundentes trozos de bacalao, muy bien preparado. Otro plato con el que no pudimos terminar, a pesar de lo bueno que estaba.

Y ya el estómago no estaba para postres, si es que somos de poco comer. Confieso que me quedé con ganas de comerme una hamburguesa de Angus, vi que era el plato elegido por muchos comensales. Y de probar unos cuantos platos más, pero como todo no puede ser, los dejaremos pendientes para la próxima ocasión que se presente.

El precio por comensal, rondando los 35€, un precio justo para la calidad de la comida.

Sólo me faltó hacer fotografías de la comida. La verdad es que no se me ocurrió hasta el final que podía escribir sobre el restaurante, así que tendréis que conformaros con las fotos propias del restaurante y con mi opinión sobre la comida. De verdad, un sitio que no te puedes perder.

Una tarde de cine viendo Cigüeñas

Este viernes 30 de septiembre, se ha estrenado la película de animación infantil Cigüeñas, de Warner Bros Pictures.

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Desde que Sara vio el tráiler hace unos meses, no paraba de hablar de la película, así que el mismo viernes estábamos en el cine.

La película cuenta la historia de Montaña Cigüeña, una empresa dedicada a entregar bebés, que ahora se dedica a la entrega de paquetes, una empresa de mensajería, vamos. A ningún niño creo que le llame mucho la atención la historia de base, por suerte, hace muchos años que se dejó de explicar a los más pequeños que los bebés venían de París o que los traían las cigüeñas y se empezó a dar importancia a la educación sexual y a la propia naturaleza.

En Montaña Cigüeña vive Tullip, una niña que se quedó sin entregar a sus padres por error. Y Junior, la cigüeña protagonista. Ambos fabrican un bebé sin querer y tienen que solucionar el lío sin que se entere el jefe.

Personalmente, la película no ha sido de mis favoritas, ni mucho menos. Las voces de doblaje, para mi gusto, dejan mucho que desear. Humor escaso, lo más destacable, la manada de lobos, con la que te ríes un rato, y la pelea de los pingüinos, pero fuera de eso, bastante flojita. Unos padres demasiado ocupados con sus trabajos para cuidar y jugar con su hijo que por suerte se dan cuenta de lo que se están perdiendo. Unas escenas con bebés bastante tiernas y hasta un final emotivo que me hizo saltar una lagrimilla. A Sara se le hizo un poco larga (4 años y medio) y a partir de la mitad de la película empezó a aburrirse, a moverse por los asientos y hasta a se fue a subir y bajar escaleras. En otras películas no se ha movido del asiento, pero cigüeñas no ha conseguido engancharla.

En general, una película un poco sosilla que no consigue enganchar a los más pequeños de la casa. Aunque el cine siempre es una oportunidad de pasar un rato a solas con la peque, compartiendo una bolsa de palomitas.

 

Visita a la Casa Museo del Ratoncito Pérez

En pleno centro de Madrid, en la calle Arenal, está la casa del ratón más querido de los niños, el Ratoncito Pérez. Esta casa museo está abierta al público para disfrute de los más pequeños.

La historia cuenta que el jesuita Luis Coloma escribió la historia del Ratón Pérez para el niño-rey Alfonso XIII. Según su historia, el Ratón Pérez vivía con su familia en la Calle Arenal 8, y allí se instaló una placa y se encuentra el museo, en la primera planta.

La entrada es en grupos reducidos y sólo puede comprarse allí en persona. Con un precio de 3€, cuando la adquieres te ofrecen los horarios de los siguientes pases, con lo que si vas un día de mucha afluencia, como el sábado que fuimos nosotras, tienes tiempo de dar una vuelta por el centro. Aunque la verdad es que había oído que había mucha gente, cuando fuimos nosotras sólo tuvimos que esperar unos 40 minutos hasta el siguiente pase disponible.Ratoncito Pérez

Una vez en el museo, está prohibido tomar fotos. Entras en una estancia mágica, detenida en el tiempo, llena de imágenes, dibujos, grabados, libros y hasta pequeños dientes repartidos por aquí y por allá. Como es un museo pensado para niños, la historia está contada adaptada a sus oídos. Todos los peques quedaron enganchados a la narración de la historia. Con 4 años, Sara salió muy contenta. Antes de esa edad, es bastante probable que no se enteren de mucho. Lo ideal sería llevar a niños de 5-8 años, que están en pleno proceso de cambio de dientes.

La Casa Museo del Ratón Pérez tiene también una casa a escala de este ratón y su familia. Los niños disfrutarán buscando al ratoncito, que parece ser que se esconde por allí, por algún agujero en la pared.

Y para terminar el recorrido, de una media hora, salimos a una pequeña tienda de recuerdo, donde poder comprar alguna cosa relacionada con el ratoncito.

Una visita totalmente recomendable para un día en el centro de Madrid. Los peques la disfrutarán mucho. Antes de ir, recuerda comprobar en la web los horarios del museo.

Malas Madres la Película, o el día a día de una madre cualquiera

No me gusta el título de esta película, eso vaya por delante. No me gusta esa etiqueta de mala madre, creo que una mala madre es otra cosa, es aquella que no quiere a sus hijos, que los maltrata, humilla, abandona… El resto somos madres normales, imperfectas, porque la madre perfecta no existe. Me he sentido muy identificada con muchas de las cosas que pasan en la peli y desde luego, yo soy una buena madre. Yo le habría puesto otro título a la película, pero bueno, Bad Moms es lo que hay.malas madres

Este viernes 29 de Julio se estrena Malas Madres y si quieres pasar un rato divertidísimo, no puedes dejar de verla.

Amy Mitchell (Mila Kunis) es una madre normal, que hace lo que la mayoría de las madres hacemos, lleva los niños al colegio, les prepara la comida, trabaja, cuida de la casa, del perro, recoge a los niños, los lleva a actividades extraescolares, asiste a reuniones del colegio y hasta aguanta a un marido que no hace nada, todo el día estresada, corriendo de un lado a otro, sin tiempo para ella y por supuesto, sin que nadie valore todo su esfuerzo. Hasta que un día estalla, todo le sale mal y no puede más.

Accidentalmente se junta con otras dos madres saturadas, Kiki, que tiene cuatro hijos y se va soltando la melena y Carla, madre soltera que se acuesta con todo hombre que se le cruza y que tiene un repertorio de palabrotas y expresiones que te alucinarán,   y ahí empiezan sus momentos de liberación. Alocadas escenas (no dejarás de reír con la compra nocturna en el supermercado)  y divertidos momentos hacen de esta película una comedia que no puedes perderte. Como madre, te sentirás identificada en muchísimos momentos. Nos pasamos el día conviviendo con otras madres, cada una con su forma de ser, su forma de hacer, su personalidad, unas tan distintas de las otras, pero el ser diferentes no nos hace mejores ni peores. Aunque eso es lo que piensa Gwendolyn James, la presidenta del AMPA del colegio al que asisten los hijos de Amy, que está empeñada en hacer hijos perfectos a base de más horas de estudio y y por supuesto, quiere que las madres sean supermoms.

En el fondo, son madres como tú y como yo, madres que quieren a sus hijos por encima de todo, pero también son mujeres que necesitan un desahogo, un momento de relax, necesitan que alguien les coja de la mano y les diga que son buenas madres pero que no pueden ser perfectas y llegar a todo ellas solas, necesitan tener momentos para ellas mismas.

Como dato curioso de la película y en contra de lo que pueda parecer, esta peli está dirigida por dos hombres, no por mujeres, en una especie de homenaje a sus propias mujeres. Y todas las protagonistas de la peli son madres en la vida real, ellas saben bien de lo que hablan.

Ya sabes, este fin de semana piensa en ti un poco, deja a los niños una noche con los abuelos, con el padre o con la canguro, coge a tu mejor amiga que también es madre e idos las dos al cine a ver Malas Madres, a reír de lo lindo un rato. Y si se tercia, ¿por qué no? una copita en la disco no hace mal a nadie.

Hemos visto Mi Amigo el Gigante

Como buena devoradora de libros desde mi más tierna infancia, guardo gratos recuerdos de Roald Dahl y su Charlie y la Fábrica de Chocolate y Charlie y el Gran Ascensor de Cristal, libros que aún conservo.

Por otro lado, Steven Spielberg ha emocionado muchos momentos de mi vida con películas como Encuentros en la Tercera Fase, Indiana Jones, Los Gremlins, Los Goonies, Parque Jurásico y por supuesto, ET el Extraterrestre.

Así que evidentemente, no podía perderme la unión de ambos en Mi Amigo el Gigante, basada en el libro El Gigante Bonachón, que se ha estrenado este viernes 8 de Julio. Y particularmente, no me ha defraudado.

No soy crítica de cine, ni mucho menos, no sé valorar si una película es buena o mala en cuestión de dirección, de calidad de imagen o de detalles de puesta en escena. Principalmente, valoro una película por lo que me hace sentir, y por lo que hizo sentir a mi hija pequeña, en este caso.

La película es un cuento bonito estilo Charlie o ET, en el que un niño teje una bonita amistad con alguien diferente. El gigante es un trozo de pan, detalles que se muestran en esa cara fea  y expresiva que tiene, que sabe expresar muy bien la bondad. Tiene momentos divertidos, aunque no muchos, momentos muy dulces y emotivos y algún amago de acción. Conmueve la amistad de la niña con el gigante y lo que las cosas que se pueden hacer por esa amistad. A mi hija le gustó bastante y estuvo casi todo el rato pegada a la silla, comentando escenas de la película. Aunque es cierto que en un momento de la película, esta se vuelve un poco lenta y puede llegar a “cansar”.

Observé que varias personas abandonaban el cine a mitad de la película; evidentemente, hay opiniones para todos los gustos, y lo que a mí me puede resultar encantador, a otro le puede resultar cansino.Mi amigo el Gigante

La fantasía, la inocencia de la infancia, una historia familiar y emotiva para compartir con nuestros hijos pequeños y dejarnos llevar un rato por la magia de Spilberg.

 

Ocio y deporte en familia con Disney Fun Run

Un año más, Disney organiza una carrera familiar en Barcelona (5 de Junio) y Madrid (12 de Junio), cuya recaudación irá destinada a la organización Save The Children. En este enlace podéis ver toda la información del evento.

Se trata de un evento deportivo en el que hay organizadas varias carreras, pero sobre todo, muchas actividades para los más importantes de la familia, los niños.

En la parte deportiva, contará con carreras para adultos (5 km), para niños según edades y la más divertida, una carrera para toda la familia (caminata familiar y carrera de 3 Km para padres e hijos), en la que hacer ejercicio y divertirse todos juntos.

Toda la mañana estará llena de sorpresas Disney. Actividades de Princesas Disney, como carreras de sacos, escalar un rocódromo o maquillaje. Patinaje de la mano de Soy Luna. Y  explorar la galaxia de Star Wars. Además, todos sus personajes favoritos estarán por allí para poder hacerse fotos. Y muchas sorpresas más. ¡Tus hijos vivirán una mágica experiencia!

Con la entrada, que da derecho a las carreras y a disfrutar del día mágico, recibiréis un dorsal y una camiseta Disney. Y ahora viene lo bueno, pues tengo un descuento del 10% para la compra de las entradas. Introduciendo la palabra clave ariel (todo en minúscula) se aplicará el descuento.

Este año, además, por primera vez en Europa, Disneyland Paris acogerá una media maratón en Septiembre. ¿Imaginas lo que sería recorrer las calles de Disney, corriendo y disfrutando junto a sus personajes favoritos? Yo casi, casi, puedo imaginarlo, por lo menos lo he vivido en realidad virtual 😉 Y quizás, con mucha ayuda y un poco de imaginación, podríamos vivirlo de manera real. Pues Disney quiere invitar a una mami blogger a ir con su familia a Disneyland Paris y correr en la maratón. Para eso, nos han dado el código de descuento de las entradas ariel, además de hacer un descuento en el precio de la entrada general, cuantas más personas compren su entrada con este descuento, aumentan mis posibilidades escasas de ir a París.

Sí, esa soy yo disfrutando de una carrera virtual en Disneyland París

Sí, esa soy yo disfrutando de una carrera virtual en Disneyland París

¿Te apuntas el próximo fin de semana a disfrutar con Disney?

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