No hay mejor lugar que los brazos de mamá

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Funcionarios: una Nochevieja trabajando  

Empecé a escribir esto para contar cómo era pasar un día festivo sin tu familia, pero al final se transformó en una queja a todas aquellas personas que atacan a los funcionarios.

Cuando dices funcionario, todo el mundo piensa en una señora que trabaja tras un mostrador en una oficina de atención al cliente, que abre la ventanilla a las 10, cierra a las 11 para desayunar, vuelve a las 12 y cierra a las 13 para comer. Pero la realidad va más allá, pues esos horarios no existen y si bien puede haber alguna persona en la administración que trabaje menos de lo que debería, la realidad es que cumplimos con nuestros horarios y nuestro trabajo. Funcionarios son las personas que han aprobado una oposición y tienen plaza en propiedad, pero a todas las personas que trabajan para la Administración Pública, aunque no tengan plaza, las tratan como a funcionarios. En realidad no todos los «funcionarios» tienen trabajo fijo y estable, como la gente cree. El personal laboral, los interinos y el personal eventual trabajan para la administración sin vinculación estable. El personal estatutario también se considera funcionario, pues trabaja para la administración, teniendo los mismos deberes, pero no los mismos derechos, pues no tienen plaza en propiedad. Vamos, que funcionarios reales hay muchos, pero personal no funcionario que trabaja para la administración hay muchos, muchos. Y a todos nos llaman funcionarios, así que a partir de aquí, cada vez que diga la palabra funcionario, me refiero a todas las personas que trabajan de un modo u otro para el estado.

En el año 2012 había 2.917.200 personas trabajando para la Administración Pública, pero no todas esas personas tienen un trabajo fijo, hay mucha precariedad. Los trabajadores de las Administraciones Públicas comprenden los que trabajan en diputaciones, ayuntamientos, universidades, justicia, fuerzas armadas, cuerpos de seguridad, administración general y de las comunidades autónomas, educación y sanidad, entre otros.

Hace unos cuantos años, cuando empezó la crisis en España, una de  las medidas que se tomaron fue congelar el sueldo de los funcionarios. También nos bajaron el sueldo un 5%. Desde el año 2010 todos los empleados públicos cobramos un 5% menos y nuestro salario no sube ni el IPC anual. También hemos perdido una paga extra y hemos aumentado nuestra jornada laboral. Cada vez contratan menos gente y las bajas por enfermedad casi no se cubren. En resumen, trabajamos más horas, con menos personal, lo que se traduce en más carga de trabajo y por menos sueldo. Paradójicamente, los políticos no son empleados públicos y aunque en aquella época presumiesen de haberse reducido el sueldo, la realidad es que bajaron de un sitio pero subieron de otro.

A pesar de todos estos inconvenientes, siempre hay gente que se alegra de las desgracias ajenas y se molesta de las ventajas. Cuando hay una noticia buena, por ejemplo, que las funcionarias embarazadas tendrán derecho a una baja maternal a partir de las 37 semanas, muchas personas que no trabajan para el estado insultan, se quejan, llaman vagos a todos los funcionarios…y cosas mucho peores. En vez de alegrarse por una mejora de la calidad de vida y pensar que es un pequeño paso para que las empresas privadas tomen nota e intenten mejorar, sólo saben escupir mierda. En cambio, si la noticia es que los funcionarios van a perder algún beneficio, como sueldos congelados, mucha gente se alegra y cree que nos lo merecemos.

España es un país en el que muchas veces me da vergüenza vivir. Yo no me alegro por las desgracias ajenas, me entristezco. Y yo no me enfado por las ganancias ajenas, me alegro por ellos. Es cierto que el trabajo está fatal y que muchas personas no tienen trabajo o si lo tienen es precario, pero el personal funcionario no es el culpable de la situación.

Hace unos años me enfadé con un conocido. El gobierno acababa de anunciar la bajada de sueldos a los funcionarios y también anunció una bajada de sueldos a los trabajadores del Metro. Casualmente, este conocido trabajaba en el metro y la casualidad quiso que en esos días quedásemos varios amigos para vernos y salió el tema. Ambos estábamos indignados, evidentemente. El problema fue que esta persona quería que todos los funcionarios perdiésemos parte de nuestro poder adquisitivo, pero no así los trabajadores de metro. Argumentaba que su trabajo era más importante que el mío y que nosotros nos lo merecíamos y ellos no. Después de discutir bastante y no llegar a ningún sitio, evidentemente nuestra amistad se resintió. ¿Es más importante estar en la taquilla del metro que curar a un niño con una neumonía? ¿Es más importante conducir un tren que impedir un atentado? Son comparaciones extremas, pero es lo que yo intentaba plantear. Por mi parte, creo que todos, absolutamente todos, desempeñamos un trabajo importante e igualmente válido y que ninguno deberíamos sufrir discriminación por eso. Yo no me alegraba por que los trabajadores del metro perdieran parte de su sueldo, me enfadaba con ellos. Pero hay personas con las que no merece la pena discutir.

En mi vida he conocido a mucha gente. Muchas personas que trabajan para empresas privadas. Y como en todos los trabajos, hay de todo, cosas buenas y cosas malas. Conozco a alguien que trabaja de administrativo en una empresa privada y cada día, a media mañana, apagan los ordenadores y se bajan al bar de la esquina a desayunar, su media hora no se la quita nadie. Yo trabajo en un hospital público y tenemos tanto trabajo que raro es el día que puedo hacer un descanso para tomarme un café y cuando lo hago no dura más de 10 minutos. Trabajando precariamente para la empresa pública, jamás he recibido una cesta de navidad, por poner un ejemplo; en casa de unos familiares entran dos cestas cada año. A ellos, aunque poco, les han subido el sueldo cada año, a nosotros nada. Unos tienen unas ventajas y otros, otras.

Empecé a escribir para hablar de la Nochevieja. Mucha gente tuvo que trabajar esa noche, funcionarios entre ellos. Miles de personas como yo, nos perdimos despedir el año con nuestras familias por cuidar de pacientes que estaban enfermos, por acompañar a sus familiares, por curar, por proteger, por mantener la seguridad en las calles. Pasé la noche tranquilizando a un abuelito al que habían dejado solo esa noche y que me repetía que ojalá volviese Franco, pues en aquella época se vivía mejor. Pasé la noche  dando cariño, quitando el dolor, calmando ansiedades, poniendo tratamientos, cambiando pañales y vaciando pises. Mucha gente pudo tomarse las uvas en la Plaza Mayor con seguridad gracias al dispositivo de seguridad que se había montado. Esa noche se trataron borracheras e indigestiones, cólicos nefríticos e infartos. Esa noche se curó la bronquiolitis de un bebé de 3 meses y se extirpó el apéndice de un adolescente a punto de entrar en shock. Esa noche se apagaron incendios, se evitaron reyertas, se controló que la gente no condujese borracha ni drogada, en Madrid, en Málaga y en toda España. Miles de personas, “funcionarios” (y lo pongo entre comillas para recordar que de todos esos miles de trabajadores, muchísimos no somos fijos) estuvimos al servicio del resto, aunque muchas personas sigan criticando nuestro trabajo.Nochevieja

Para mí no son importantes estas fiestas, yo no siento el espíritu navideño. Son unas fiestas muy familiares y lo paso mal, pienso mucho en Jose. Pero aunque a mí no me gusten, a los niños les encantan, y por eso las disfruto, por compartir los momentos con ellos. Este año Sara ha disfrutado de las campanadas. Cuenta mi madre que un rato antes estaba nerviosa con sus uvas preparadas. Yo le había explicado cómo se hacía y ella estaba deseosa de que empezasen las campanitas. Y se comió todas las uvas. Pero eso lo sé porque me lo contó mi madre, no porque yo viviese esa magia con ella. Yo estuve trabajando en Nochevieja, con una sonrisa en la cara y rodeada de unos pedazo de profesionales que también se perdieron una mágica noche por cuidar de los demás.

Así que por favor, la próxima vez que pienses que los funcionarios nos tocamos las narices, no trabajamos, tenemos un empleo del que no nos pueden echar (yo llevo 18 años trabajando como enfermera y no tengo trabajo fijo), y nos merecemos que nos recorten el sueldo, la próxima vez te invito a que releas esto y recuerdes que lo que hicimos en Nochevieja lo hacemos los 365 días del año y las 24 horas del día.

Mi blog ya tiene 3 años

¡Cómo pasa el tiempo! Hace algo más de tres años que se me terminaba la baja maternal y andábamos Jose y yo pensando qué hacer, pues no quería incorporarme a trabajar tan pronto. Entonces decidí hacerme asesora de portabebés, montar la tienda online y por supuesto, abrir el blog para compartir cosas sobre portabebés. Y así llegó diciembre del 2012 y empezó mi andadura en WordPress. Lo que empezó siendo un medio para hacer publicidad y dar a conocer los beneficios que tenía llevar a los bebés en brazos terminó siendo un espacio personal donde poder contar cosas de mi día a día, además de compartir mis nuevos conocimientos en temas de crianza, lactancia, porteo.

Hace unos días fue mi tercer cumpleblog. En estos tres años he aprendido mucho, he compartido mucho y sobre todo, he conocido a mucha gente, gente que de un modo u otro, me han aportado cosas buenas. He tenido la suerte de poder poner cara a varias personas, personas con las que he tenido una conexión especial gracias al mundo virtual. Y también he tenido la suerte de tener el apoyo de mucha gente, gente que me acompaña en silencio, que me lee cada vez que escribo, personas que están ahí y se emocionan con mis historias.

Escribir en el blog es algo que me encanta. Al principio era más como una obligación, tenía que publicar contenido con cierta asiduidad, para que Google me reconociera y tuviese una buena publicidad. Pero lo de controlar el posicionamiento en internet nunca ha sido algo que me interesase mucho y al final, dejé de escribir para obtener tráfico y visitas y empecé a escribir simplemente por el placer de hacerlo, por compartir con la gente que quería leerme. Ahora publico menos cosas a la semana, una o dos veces, pero siempre es porque me apetece.

El blog también me ha aportado distintas oportunidades. En este tiempo he aprendido que muchas marcas apuestan por los blogs personales para dar a conocer sus productos, ya que a través de nosotras obtienen opiniones reales de personas reales. Si algo he tenido claro desde el principio era que jamás me vendería por algo en lo que no creía. Así, algunas marcas han contactado conmigo y les he dicho que no, no sería muy honesto por mi parte pasarme el día hablando de los beneficios de la lactancia materna y hacer publicidad de una marca de leche de fórmula…

Ahora, voy a hablar un poco de cifras. A día de hoy, el blog tiene 7210 seguidores. En 2013 hubo 83.000 visitas; en 2014 hubo 257.000 y este año 2015 ha habido 599.000. Un día de este año, el blog recibió 49.000 visitas ¡en sólo 24 horas! Lo que la gente más leyó ese día fue esta carta de un bebé al que se está enseñando a dormir. En estos 3 años, he publicado 416 entradas, contando esta. Vaya, ¡qué montón de datos!thank-you

Y ya. No quiero aburrir a nadie con tantos datos. Sólo quiero dar la gracias, gracias a ti, que me lees desde el principio, gracias a ti que me conociste hace unos días, gracias a ti que me dejas muchos comentarios en el blog y gracias a ti, que compartes contenido que publico a menudo. Gracias a todas esas personas que han hecho posible que esto siga adelante. Simplemente, gracias por estar ahí. Espero que esta andadura continúe mucho tiempo más.

Volviendo a creer en la magia del circo

Hace unos días te contaba nuestra mala experiencia en el Circo Mundial de Madrid, donde una carpa llena de animales salvajes enclaustrados y unos payasos malísimos hicieron de la experiencia un día para no recordar.

Unos días después, desde el Teatro Circo Price se pusieron en contacto conmigo para invitarme a su espectáculo y que me pudiese quitar ese mal sabor de boca y tengo que decir que no me defraudó.Navidad-Circo-Price-2015-e1448888758162

Durante varios años, todas las navidades hemos ido al Circo Price y siempre nos ha gustado mucho. Ha habido años mejores y otros peores, pero en general la experiencia siempre era positiva. Este año hemos salido encantados.

Por si no conoces el Circo Price, lleva en Madrid desde 1868 y ha conocido distintas ubicaciones y mejoras, incluso llegó a desaparecer durante una época, hasta llegar a ser lo que es hoy, el circo estable de Madrid, en el número 35 de la Ronda de Atocha. Pero no es sólo un espacio exclusivo para el circo. Durante todo el año hay actuaciones musicales, magia y talleres. Yo he ido en varias ocasiones a ver algún concierto (ummmm, recuerdo hace unos años a David de María) y al Festival Internacional de Magia que se celebra desde hace unos años (este año es en Febrero-Marzo y tampoco faltaremos).

Este martes estuvimos por la tarde en las Navidades en el Circo Price. No es sólo un circo, es mucho más. Es teatro, una bonita historia representada por un abuelo y su nieta que buscan la magia de la navidad, amenizada por el humor de los “payasos”, que harán las delicias de pequeños y mayores. En un momento de la actuación acabé recordando a Enrique y Ana y su canción del disco chino, un bonito guiño que los pequeños no entendieron pero seguro que nos saca una sonrisa a los más mayores. El circo es también baile. Y es también música. Destacar la orquesta en directo, que acompaña a cada actuación, con un solo de guitarra cuando las motos hacían su número más arriesgado… Siempre es de agradecer la música en directo. Y por supuesto, el circo es circo, con sus actuaciones a metros del suelo que en alguna ocasión me hicieron soltar un gritito de asombro. No te voy a desvelar más cosas del circo, lo mejor es que vayas a verlo por ti mismo, merece la pena, te lo puedo asegurar. Y algo muy importante, no hay animales en sus actuaciones. El circo puede triunfar sin necesidad de maltratar animales inocentes.

Date prisa, porque sólo están hasta el 10 de enero. Las entradas desde 12€. ¿Has ido al Circo Price? ¿Qué te ha parecido la experiencia?

Descanso navideño

Estos días que se acercan van a ser un poco complicados para mí. Por una parte, son unas fechas bastante tristes. La Navidad nunca ha sido una de mis fiestas favoritas, pero desde hace un año, lo son aún menos. Las navidades pasadas fueron las primeras que pasé sin Jose y me resultaron muy duras, estos días tan familiares, de tantos compromisos y pensar que él no estaba con nosotros. Y este año no va a ser menos, ya llevo unos días notando más su ausencia si cabe, pensando en él, en lo que haríamos, en lo que pensaría, en lo que disfrutaría con Sara.

Por otro lado, las vacaciones navideñas están llenas de tiempo para hacer cosas junto a los niños, ya tengo unas cuantas cosas planeadas, así que no me dejarán mucho tiempo para escribir en el blog, por lo menos no con la asiduidad con la que lo vengo haciendo hasta ahora.

Pero no voy a desaparecer quince días, pues tengo algunas cosas pendientes. En estos días encontraré tiempo para contarte una nueva experiencia en el circo, sí, has oído bien, el circo. Después de la mala opinión que me forjé hace un par de semanas en el horroroso Circo Mundial, desde el Teatro Circo Price se pusieron en contacto conmigo para invitarme a vivir una tarde mágica con ellos y quitarme ese mal sabor de boca que me había dejado mi anterior experiencia. Me aseguraron que no usaban animales salvajes en su espectáculo, ellos creen que un circo respetuoso con los animales sí es posible. Así que mañana vamos a ver si espectáculo. También tengo pendiente una nueva review de otra copa menstrual, que en esta ocasión viene con sorteo. Te contaré cómo es trabajar una Nochevieja en el hospital y tomarse las uvas sin mis hijos. Y un breve resumen de los 3 años de andadura que lleva ya mi blog.

Así que no me voy del todo. Es sólo un periodo vacacional más relajado. ¡Espero que estés ahí para leer lo que tengo que contarte!

Cómo tener el pelo liso en sólo dos minutos

Me gusta estar bien peinada, de eso no hay duda. Pero no tengo tiempo para andar con el secador a diario. Ni paciencia.

Mi pelo es de esos que ni liso, ni rizado, ni apañado ni nada, más bien es un pelillo fino y de poca cantidad que se queda encrespado en la mayoría de las ocasiones. En mi vida me he hecho de todo, desde permanentes hasta alisados japoneses. Las primeras no me gustaban nada. Las segundas, me encantaban cómo me dejaban el pelo de liso, pero al tener tan poca cantidad, se me quedaba pegado a la cabeza y parecía que me había lamido una vaca, además de que en el proceso se me quemaban un montón de pelos.

Hace unos años me decidí por una plancha. La verdad es que el pelo queda muy liso, pero para mí, tenía un gran inconveniente: el tiempo que tardaba en alisármelo. Ya digo que ni me sobra uno ni tengo paciencia. Envidio Admiro a esas mujeres que se secan el pelo con el secador cada vez que se lo lavan o se lo planchan y son capaces de estar más de una hora enganchadas al aparato varias veces a la semana. Yo desisto. Así que opto por el look despeinado informal, lo que viene siendo, me lo lavo, lo dejo secar al aire y como quede ha quedado.

Hasta que hace unas semanas alguien me enseñó un vídeo publicitario de China en el que mostraban un cepillo alisador de cerámica que con sólo peinar el pelo, lo dejaba liso. Evidentemente, pensé que el marketing era buenísimo y que no sería tan fácil, pero en días posteriores, mucha gente se interesó por el cepillo en cuestión y algunas personas empezaron a comprarlo. Después de darle unas cuantas vueltas, me decidí y encargué el mío en Aliexpress.Peine alisador Aliexpress

Creo que es la primera vez que escribo sobre belleza o peinados en mi blog, no es lo normal. Pero es que el cepillo este me ha sorprendido muchísimo. Ya adelanto que no tengo ni idea de si es una copia de alguna marca ya existente o si es invento chino, pero a mí me encanta. Y con lo que soy yo con esto de perder el tiempo con el pelo.Peine alisador Aliexpress

Me lavo el pelo, lo peino y lo dejo secar al aire como de costumbre. Cuando ya está seco del todo, enchufo el cepillo. Es muy simple, tiene botón de encendido y apagado, uno para aumentar la temperatura y otro para bajarla. Lo pongo en 210ºC (probé esa temperatura el primer día y como me va bien, no he probado más) y mientras me lavo los dientes, el cepillo se calienta. Una vez que está caliente, me peino. Así, sin más. Sin separar mechones, sin más aparatos. Me peino una vez de abajo a arriba, para coger los mechones más profundos y otra vez de arriba abajo. Y en sólo dos minutos, sólo dos, el cambio es espectacular. Aquí puedes ver un vídeo que he grabado y en el que se ve el cambio.

Desde que lo tengo hace dos semanas, no hay vez que me lave el pelo que no lo use. En dos minutos parece que voy peinada. Y me ha costado menos de 20€. No sé cómo quedará en pelos más rizados ni cuánto tiempo se tardará en peinar una melena más larga o más ondulada. He visto que hay varios tutoriales por internet, se pueden encontrar en YouTube buscando “cepillo alisador”, por si te interesa ampliar información. No he pretendido hacer un tutorial, sólo compartir contigo un invento que me ha encantado.

¿Conocías el cepillo alisador?

No me gusta el circo

No recuerdo la última vez que fui a un circo de esos de carpa, desde luego era pequeña y lo único que recuerdo es que no me gustaba. Así que nunca más volví. Cuando Lucas era pequeño, mis padres le llevaron una vez a uno de esos que ponen cada año donde vivimos, yo no quise ir.

Y entonces llegó la cita anual con el circo en el Teatro Price. Cada año, el Colegio de Enfermería de Madrid invita a sus colegiados a una fiesta navideña y siempre lo hacían en el Price. A ese circo sí me gustaba ir. Era diferente a lo que yo recordaba, una puesta en escena muy cuidada, unas actuaciones estupendas y aunque siempre hay cosas que gustan más y otras que gustan menos, por lo general la valoración era positiva. He llevado a Lucas muchos años y a Sara la llevé por primera vez con 1 año y 9 meses; no se movió del sitio, la música, las luces, las personas volando por los aires atraían su atención.

En cambio este año ha sido decepcionante. El Colegio de Enfermería ha cambiado su costumbre y nos han invitado al Circo Mundial, uno de esos de carpa que ponen cada año en Madrid. Reconozco que la idea no me hacía mucha gracia, pero por los niños, hemos ido. Y he salido asqueada y decepcionada.

El circo, después de tantos años, no ha cambiado, sigue siendo ese lugar bajo una carpa roja donde maltratan a los animales.

circo leones

Este era el domador y en esta foto hay pocos leones…

La primera de las actuaciones fue la de un “famoso” domador de leones. Saco a la pista a más de 25 leones y un par de tigres. ¿Puedes imaginar tantos animales juntos en una pista de circo? No tenían espacio para moverse. Los pobres animales tenían cara de pena, de verdad. Cada vez que el domador daba con el látigo en el suelo, cerraban los ojos y escondían la cabeza, asustados. Se me estaba poniendo mal cuerpo, pensando en qué condiciones vivirían todo el año esos pobres animales, confinados en espacios muy reducidos, transportados de un lado a otro continuamente de cualquier forma, seguro que encadenados, castigados de manera sistemática para “aprender a obedecer al amo”. Y que no me intente convencer nadie que los animales de circo viven bien, porque es imposible. Si vas al zoo y tienen dos leones en un espacio que me parece pequeño… ¿imaginas el espacio que necesitarán 25 leones para poder andar, no digamos para correr? Imposible hacer eso en un circo.

Un rato después sacaron a un enorme elefante africano, sólo para que lo niños se subiesen a hacerse fotos por el módico precio de 10€. Un animal tan enorme necesita un espacio enorme para vivir, espacio que tampoco le ofrecen en un circo ambulante, está claro. Espero al menos que el dinero que sacaban de las fotos lo invirtieran en comida para el animal.

Ya estaba bastante revuelta y nerviosa, Lucas no estaba disfrutando del espectáculo y Sara, al contrario que otros años, no paraba quieta, se aburría durante las actuaciones…cuando llegó la hora de los perros. Un espectáculo imitando a los “101 dálmatas”. Imagina mi cara cuando vi que había unos cuantos dálmatas, pero también había dos o tres perros pintados de blanco y con lunares negros. ¿Es la pintura segura para la piel del perro? ¿Los perros serán como Sara, que les encanta que les maquillen, o por el contrario será una tortura para ellos? Muchísimos perros entrenados haciendo monadas en la pista. Sacaron a un chihuahua (pintado de lunares) de un barril en el cuello de un San Bernardo. Vale que esos perros son pequeños, pero tanto como para estar ahí metido… Y después, de un piano, empezaron a salir perros y más perros. ¿Cómo estaban todos esos perros ahí metidos? En ese momento, decidí que el circo había llegado a su fin para nosotros y nos marchamos. Los niños no pusieron ni una pega, Sara estaba agotada y aburrida y Lucas, como yo, alucinado de lo que hacían los animales.

Después de esta nefasta experiencia tengo muy claro que no vuelvo al circo. Si las próximas navidades vuelven a invitarnos a este tipo de espectáculo, desde luego que conmigo no cuenten.

Y tú, ¿qué opinas del circo?

Momentos mágicos con Disney Baby y Sorteo

Hace ya un año que Disney sacó una línea más infantil, pensada para bebés hasta 24 meses y diseñada con los personajes más entrañables de la factoría, sin dejar de lado tampoco las nuevas apuestas. Productos de alta calidad con ese toque mágico que tienen los personajes Disney.Logo Disney Baby

Por este motivo, la semana pasada fuimos a la presentación de la nueva línea que la marca ha lanzado para la próxima temporada y que incluye, no sólo ropa, sino también objetos para el cuidado del bebé, la hora del baño, para jugar o para la hora de dormir. Lo bueno de Disney Baby es que sus productos están disponibles en la tienda online pero también en grandes superficies como Carrefour, Kiabi, El Corte Inglés  o H&M entre otras.

Me encantaron varias cosas de lo que pude ver. Pinocho vuelve a aparecer en muchas prendas de ropa, algunos de los personajes clásicos tienen una cara más infantil y lo que más gracia me hizo fue ver ropa de bebés con escenas y frases de Star Wars.Disney Baby

Como siempre, la presentación de la marca estuvo decorada con multitud de escenas de Disney, con actividades para los más pequeños y con una merienda para no querer separarse de la mesa de las viandas. Sara se lanzó como loca a por los muñecos de la nueva película de Disney, El Viaje de Arlo, que tuvimos ocasión de ver en primicia en el preestreno y se pasó la tarde pintando y jugando por allí. ¡Lo que le gusta una fiesta a mi hija!Disney

Y como es Navidad, qué mejor momento que hacer un sorteíto con productos de la marca Disney Baby. Un lote que consta de:

  • Pijama dos piezas de Mickey para recién nacido, talla 0 meses
  • Body con gorrito de Winnie the Pooh, talla 3-6 meses
  • Chupete de látex de Nuk del Libro de la Selva, talla 6-18 mesesDisney

La mecánica del sorteo es muy sencilla:

  • Seguir a Disney Baby
  • Seguir a Felizenbrazos
  • Compartir este sorteo de manera pública en el muro de Facebook (para poder comprobarlo después)
  • Rellenar el formulario con tus datos de contacto

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Gracias por tu respuesta. ✨

Disney

El sorteo estará activo del 9 al 16 de Diciembre. Anunciaré al ganador por esta misma página y al mail de contacto.

¡Mucha suerte a todos!

 

17/12/2015 – RESULTADOS DEL SORTEO – Una vez comprobados todos los participantes y que cumplían todos los requisitos, se ha procedido al sorteo a través del programa Sorteados y el ganador es:

  • Nanymoon

¡Enhorabuena!

 

 

Cómo dejé de morderme las uñas

El hábito de morderse las uñas se denomina onicofagia. Es una manía bastante extendida entre la población y puede deberse a muchos factores, pero generalmente responde a causas de ansiedad, estrés, alteraciones psicológicas… Algunos autores lo tratan como alteración psicológica, sobre todo en casos extremos.

En mi caso no sé cuál fue la causa que lo desencadenó, aunque creo estar bastante segura que tuvo que ver con la llegada de mi hermana y con dejar de ser el centro de atención. Aunque no he encontrado información que lo corrobore, pero la mayoría de la gente que conozco que se muerde o se ha mordido las uñas, eran los hermanos mayores de su casa. El caso es que es un mal hábito con el que he convivido casi 40 años. Ya hablé hace tiempo de las uñas aquí.

En todos estos años, muchos han sido los intentos por dejar de hacerlo, desde mi madre llenándome las uñas de productos con mal sabor hasta la fuerza de voluntad. Siendo más mayor, en algunas ocasiones conseguía estar una temporada sin mordérmelas, pero siempre me dejaba una uña de cada mano para calmar mi ansiedad.

Quizás, si nunca te has mordido las uñas, no sabes de qué te hablo y de cómo dejar de hacerlo resulta tan difícil. Los momentos de mayor ansiedad son los peores, pues morderme las uñas me calmaba bastante.

Aunque yo me he mordido mucho las uñas, confieso que me parece un hábito muy feo. Ver a alguien con los dedos en la boca no resulta nada bonito. Y hace poco, de pronto me di cuenta que Lucas había empezado a morderse las uñas también. Ufff, como para decirle que no lo hiciera, si me tenía a mí de mal ejemplo…

Hasta que llegó septiembre. Había quedado con un chico al que le iba a vender una cámara de fotos. Cuando le estaba enseñando cómo funcionaba, no paraba de ver mis dedos horrorosos con las uñas destrozadas señalando los botones y pensaba en lo que el chico estaría pensando…en ese preciso momento, decidí que la época de morderme las uñas tenía que llegar a su fin.

Pero claro, dejar una costumbre tan arraigada cuesta mucho. Y aunque lo consiguiera, pensaba en lo feas que iban a ser mis uñas cuando crecieran. En esas estaba cuando hablando con unas amigas salió el tema de las uñas postizas y sin pensármelo dos veces, pedí cita en el primer sitio que me dieron y fui a hacerme uñas de gel. ¡El resultado fue increíble! ¡En dos horas tenía las uñas largas! El problema era que me enganchaba con todo y en poco tiempo empecé a perder uñas. Fui a retocármelas un par de veces y aunque estaba contenta porque mis manos parecían otra cosa, las uñas eran un poco “demasiado” para mí, se notaba mucho que eran postizas.

Entonces llegó la maravilla del esmaltado permanente. Como suponía que mis uñas ya habrían crecido, decidí darles una oportunidad. Me hablaron muy bien de una chica que tiene un centro de estética en Móstoles y pedí cita. Al quitarme las uñas de gel, descubrí que mis uñas eran largas. Aroa, que así se llama la esteticista, las limó, las arregló y me las pintó y decoró con unos adornos. El resultado me pareció mucho más natural que las uñas postizas. En 15 días las uñas seguían perfectas, sólo se notaba el paso del tiempo porque habían crecido pero parecían recién pintadas.uñas

Desde entonces, cada 15 días más o menos, voy a que Aroa me arregle las uñas. A pesar de habérmelas mordido durante tanto tiempo, una vez limadas y pintadas, casi no se nota, quedan muy bonitas. Me encanta llevarlas de colores llamativos y tener algún adorno para que no sean muy monótonas. Y lo mejor es que no me las he mordido ni una sola vez. Estoy tan encantada con mis uñas nuevas que prefiero mirármelas a llevármelas a la boca. Con el esmaltado permanente puedes hacer de todo que no se estropean. Yo friego sin guantes. Y en el trabajo me lavo las manos como 20 veces por turno y no pierden ni una pizca de brillo.

Cuando las miro, me acuerdo mucho de Jose y de lo orgulloso que estaría de mí y de mis uñas cuidadas.

¿Conocías el esmaltado permanente? Es una opción estupenda para terminar con el feo hábito de morderse las uñas.

Seguridad infantil en el transporte público

Que la seguridad infantil en el coche es algo que me preocupa, y mucho, no es nada nuevo. Ya he hablado en varias ocasiones sobre el tema, sobre cómo Lucas viajó en un SRI grupo 2-3 hasta que lo agotó por altura y luego sólo en el elevador hasta que también lo agotó por altura, es decir, llevó alza hasta que midió 1.50 m. Durante todos esos años, me sorprendí muchísimas veces al ver cómo la mayoría de los niños del colegio de Lucas iban sueltos en el coche, sin ningún tipo de sistema de seguridad. Padres irresponsables o poco informados, no lo sé.

Y luego llegó Sara y ya no hubo dudas, mi hija también iba a ir muy segura cada vez que viajase en coche. Con algo más de 3 años y medio va en su silla a contramarcha, la posición más segura para viajar hasta al menos los 4 años.

Vale, en coche mi hija viaja segura, pero ¿qué pasa cuando hay que viajar en otro medio de transporte? En mi caso la respuesta es fácil, Sara no va. Así de claro. En la escuela infantil yo era la madre rara, la que no dejaba que su hija fuese a las excursiones porque no quería que montase en un autobús. Y he oído muchas cosas, como que el conductor del bus era un experto en transporte escolar e iba despacio (vale, puede ser el mejor conductor de mundo y justo ese día, cruzarse con un loco al volante que hace que tengan un accidente); como que iban varios adultos en el bus para cuidar de los niños (vale, y en caso de colisión los adultos sacan sus múltiples brazos y retienen a todos los niños en sus asientos); como que el autobús estaba dotado de cinturones de seguridad (vale, los cinturones pensados para retener a un adulto). No, el transporte escolar no está preparado para llevar a niños pequeños. Es así. No hay más. Los autobuses no están diseñados para proteger a los pequeños. Los mismos niños que viajan en coche con SRI, por las mismas carreteras, a las mismas velocidades…en los autobuses van sueltos.

Vamos con algunos datos. Todos los autobuses matriculados a partir del  20 de Octubre de 2007 tienen que llevar obligatoriamente cinturones de seguridad (Real Decreto 445/2006). Eso quiere decir que los autobuses más antiguos no tienen obligación de llevar cinturón, vamos, que como no es obligatorio no se los habrán instalado a posteriori. Parece que el año 2007 está muy lejano y pensamos que el parque de autobuses se habrá actualizado desde entonces…pero la realidad no es esa. Evidentemente hay muchos autobuses nuevos, pero hay muchísimos circulando desde antes de esa fecha. Sólo tienes que mirar las matrículas de los autobuses con los que te cruces, o del autobús que lleva a tu hijo al colegio. Si la matrícula es inferior a FVZ, el autobús seguro que no lleva cinturones de seguridad. El transporte escolar puede destinar para su uso autobuses con hasta 15 años de antigüedad…

Los menores de 3 años no tienen la obligación de utilizar los cinturones de seguridad. (DGT Instrucción 06/S-87 2007).” 2-  En los vehículos de más de nueve plazas, incluido el conductor, se informará a los pasajeros de la obligación de llevar abrochados los cinturones de seguridad u otros sistemas de retención infantil homologados. Los ocupantes de tres o más años deberán utilizar sistemas de retención infantil homologados debidamente adaptados a su talla y peso. Cuando no se disponga de estos sistemas utilizarán los cinturones de seguridad, siempre que sean adecuados a su talla y peso (Real Decreto 667/2015)”. A los menores de 3 años no se les tiene en cuenta y a los mayores…siempre y cuando lo que se disponga sea adecuado, lo que significa, nada. El cinturón de seguridad es una medida de seguridad pasiva diseñada para adultos de más de 150 cm. Todas las personas menores de esa altura estarán sujetas, pero no estarán protegidas. En caso de colisión con menores instalados directamente en el asiento con un cinturón de seguridad para adultos, estos se escurrirán por debajo del cinturón. SUBMARINO seguridadEs el llamado efecto submarino, el cuerpo del niño se desplaza hacia abajo y la zona abdominal del cinturón no hará presión sobre las caderas, sino sobre el abdomen, causando daños en los órganos internos. Por otro lado, tanto el tórax como la cabeza saldrán despedidas hacia delante y chocarán con la parte baja del asiento delantero, normalmente una parte dura y rígida. Como dice el RD, cuando no se disponga de SRI adaptados a su talla y peso usarán los cinturones de seguridad, siempre que sean adecuados. Vamos, que en los autobuses no hay SRI y los que llevan cinturones no los tienen adaptados.sri autobus

No lo entiendo. La modificación de la Ley de Seguridad Vial que ha entrado en vigor el 1 de octubre de este año hace mucho hincapié en la seguridad de los más pequeños y en el uso de SRI homologados y adecuados.  Pero sólo cuando los niños viajan en coche propio. Si viajan en bus o en taxi, esas leyes son mucho más laxas y permisivas. ¿Acaso no están expuestos a esos mismos accidentes y a los mismos daños físicos y riesgo de muerte? A diario miles de niños están expuestos a accidentes por viajar en autobuses sin las medidas de seguridad necesarias.

En datos de siniestralidad, viajar en autobús es más seguro que viajar en coche. Pero eso no quiere decir que esté exento de riesgos. “Normalmente las estadísticas de tráfico se basan en la mortalidad, no en la accidentabilidad. Recientemente en EEUU han realizado un estudio basándose en este último aspecto, y realmente se han dado una desagradable sorpresa. La cantidad de menores que por un accidente (frenazo, pequeño golpe) han tenido que acudir a un hospital ha sido tres veces mayor del peor dato con el que trabajaban. El informe es dramático, globos oculares reventados, mandíbulas desencajadas, brechas, hombros, clavículas…. por un frenazo no habrá muerto (no aparece en las estadísticas), pero por una tontería ha podido perder un ojo para toda la vida o quedar con secuelas irreversibles». Datos extraídos del blog seguridad infantil.

En los casi 4 años de Sara ha montado en autobús 3 veces, en transporte público. Una de esas veces el autobús en cuestión tenía instalado un SRI en sentido contrario a la marcha. No imaginas lo feliz que me hizo sentarla allí. En las otras dos ocasiones, esperé a que el autobús fuese nuevo y tuviese cinturones de seguridad. Nos sentamos en los asientos que van a contramarcha. La senté encima de mí y nos pusimos el cinturón. Obvio que no era la forma más adecuada, pero me parecía mejor llevarla así que no llevar nada.

En Madrid ya hay autobuses que tienen SRI a contramarcha como este

En Madrid ya hay autobuses que tienen SRI a contramarcha como este

Las noticias sobre accidentes de autobús no son escasas. Hace poco hubo un accidente en Móstoles. Por suerte, no viajaban niños y los heridos, de carácter leve, fueron adultos. Pero si hubiese ido un niño no sería habría salido tan bien parado. En este otro accidente en Valencia hace un par de años sí hubo varias niñas heridas. Una menor de 5 años tuvo que ser intervenida de una fractura maxilofacil. Ningún cinturón, aunque lo hubiese llevado puesto, habría impedido que la cara de la pequeña chocase contra el asiento delantero, que seguro que fue como se rompió la cara. En Soria fallecieron 22 estudiantes en el año 2000, en un brutal accidente de autobús. En el mes de Julio, un autobus español con estudiantes dejó 34 heridos en Francia. Entre los años 2000 y 2014 hubo 8 accidentes graves con autobuses en los que un total de 99 personas fallecieron.

La solución obvia sería hacer autobuses especiales dedicados sólo al transporte escolar, con Sistemas de Retención Infantil adaptados a todas las edades y a ser posible, con las butacas orientadas a contramarcha. Cambiar la actual Ley de Seguridad Vial por una en la que se incluya nueva normativa para el transporte de menores. Algunas empresas de transporte escolar ya ofrecen este servicio. Los datos arrojan que sólo un 38% de los autobuses de transporte escolar dispone de cinturones de seguridad. En este vídeo se puede ver un crash test de un autobús. Así acabarían nuestros hijos.

Se puede observar que un par de dummies van sujetos a los asientos del autobús con un dispositivo especial. Aunque en este caso los muñecos no salen despedidos pues el arnés los sujeta, su cabeza y cuello siguen recibiendo la máxima tensión del impacto. Recientemente una empresa española ha empezado a comercializar este tipo de SRI que se adapta a las butacas de los autobuses y se regula a distintas alturas para adaptarse a todos los niños. Esto es mejor que nada, mejor que ir sueltos, aunque tampoco es la solución al problema, el arnés de 5 puntos sujeta el torso del niño al asiento y el cuello y la cabeza se llevan la peor parte. Si las butacas de los autobuses se colocasen en sentido contrario a la marcha y se dotasen de estos dispositivos, la seguridad de nuestros hijos se vería enormemente recompensada. Para los más mayores, instalar cinturones de seguridad de 3 puntos regulables en altura.

Aquí te dejo una petición en la que se pide a la DGT que mejore la seguridad en el transporte escolar. Puedes firmar en este enlace

De momento, mi hija sigue sin ir de excursión. La semana pasada tuvieron la primera salida del cole de mayores. Me cogí el día libre para quedarme en casa con ella y nos pasamos la mañana juntas. Todavía puedo hacerlo, aún es pequeña y no se queja mucho por no ir, tener un día de chicas le sirvió. Pero ¿qué va a pasar el año que viene o el próximo, cuando quiera ir de excursión con sus amigos? Con esta normativa que tenemos y que no cuida las vidas de los niños en los autobuses, tendré que dejarla subir y despedirme de ella con un nudo en el estómago, rezando para que no pase nada.

El absurdo de los menús infantiles

Ya escribí sobre este tema hace unos meses, ­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­en este post Menús para niños. Nosotros siempre que vamos a comer o cenar fuera de casa pedimos de la carta habitual, nada de menús con comidas de baja calidad para los niños.

Pues hoy quería actualizar mi experiencia con dos situaciones absurdas que he vivido hace poco con este tipo de menú.

Situación número uno – Vamos a cenar con unos amigos a un sitio de comida casera. En el menú hay croquetas caseras y pedimos una ración. El camarero, viendo que hay varios niños, ofrece la posibilidad de traer otra ración de croquetas más pequeñas, para que los niños se las coman mejor… Cuando llega la comida, las croquetas están buenísimas, se nota que son caseras. En cambio, la ración de croquetas más pequeñas, “especiales para niños” son croquetas congeladas, con un pegote de masa en su interior y sin sabor. Conclusión: mis hijos se comen las croquetas grandes, que son las que realmente están buenas. Y yo me mosqueo, ¿acaso los niños tienen un paladar insensible o menos derecho a comer comida casera? En fin…

Situación número dos – El viernes salimos del cine y nos fuimos a cenar. Los niños eligen un restaurante americano. Al entrar directamente le dan a Sara el menú infantil. Lo acepto porque tiene dibujos para colorear. Pero ni lo miro, decidimos de la carta general. Cuando llega la camarera ¡me pregunta sorprendida si la niña no va a comer del menú infantil! Y trata de hacerme ver que es una buena opción. Rápidamente la saco de su error. Sara quiere pollo empanado en trozos (fingers). Los nuggets los evitamos siempre, esa masa amorfa de «pollo» que a saber lo que lleva, de todo menos pollo seguro…» En la carta general, 8 fingers cuestan 5.50€. En el menú infantil, los fingers cuestan 7.95€ con refresco, cosa que la camarera me enfatiza. Mi hija no bebe refrescos, toma agua. Vale, una botella de agua también entra en el menú. ¿Cuántos fingers hay en el menú infantil? ¡¡4!! Desde luego, me quedo con mi primera opción, 8 fingers y un vaso de agua del grifo, más barato y más cantidad. ¿Creen que estamos tontos los padres? ¿O será que por ser niños tienen que comer menos? Vale que Sara no se comió los 8 trozos de pollo, pero sí se comió 6, con el menú infantil se habría quedado con hambre. Además de dar varios mordiscos de mi súper hamburguesa con lechuga, cebolla frita, mermelada de pimientos rojos…hamburger

Conclusión a la que llego siempre. No me gustan los menús infantiles.