No hay mejor lugar que los brazos de mamá

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Un merecido descanso

Hace días que entro poco por el blog, no me da tiempo a nada. Es cierto que los días tienen 24 horas para todo el mundo, pero yo me maravillo cuando veo como hay mamás que trabajan fuera de casa, llegan y cuidan y juegan con sus hijos, escriben un post a diario, contestan los comentarios que han recibido y hasta dejan comentarios en los blogs de otras personas. Y además, twitean y whasapean….

Pues yo lo he intentado, es más, hasta hace poco lo hacía, y además, actualizaba la página de la tienda cada dos por tres y ponía un montón de cosas en Facebook. A cambio de quitarme horas de sueño. Y de empezar a acumular estrés. Y ataques de llorera sin sentido.

Hasta que empezaron las vacaciones del cole. Entonces, ha sido imposible seguir el ritmo. Porque antes, con la peque en casa, me apañaba genial, trabajaba cuando dormía o cuando se ponía a jugar sola. Pero con los dos en casa, es imposible. Porque la peque ya no duerme la siesta mañanera, porque l mayor se aburre, porque ahora tengo que estar pendiente de los dos….total, que las mañanas han dejado de ser productivas para mí. Y las tardes…pues casi que tampoco. Así que solo me quedaban las noches. Pero en un rato, no me daba tiempo a llegar a todo. Llevo mucho retraso en contestar todos los comentarios que dejáis en mi blog,  eso no me gusta, porque, ya que me dejáis unas palabras, que menos que contestaros. Y no os cuento si tengo que leer otros blogs y comentarlos, misión imposible. Tengo que priorizar y claro, al final, le tengo que prestar más atención a la tienda que al blog, que es la que me da de comer, de momento.

Y estaba empezando a no sentirme muy a gusto, participando en muchos carnavales en los que no puedo ni devolver las visitas. Así que, con todo el dolor de mi corazón, de momento, he renunciado a participar en algunos carnavales de los que soy asidua. Y hay otros, como el diccionario de la maternidad, que no quiero dejar, pero al que me ha sido imposible llegar hoy tampoco. Digo de momento, porque espero poder centrarme de nuevo, aunque sea en Septiembre, cuando empiece el cole.

Y ahora, de momento, me voy a relajar aún más. Porque me hace falta, porque lo necesito, como todos, me vais a decir, pues claro, como todos, necesitamos vacaciones. Y yo me voy ahora mismo, cuando leáis esto, estaré camino a la playita con mis dos hijos, a desconectar y disfrutar de ellos.

Me llevo el trabajo, jejeje, pero será en plan tranqui, cuando tenga algún ratillo, miraré alguna cosa y, si me da tiempo, intentaré entrar al blog, que además, tengo un post medio escrito, al que sólo le faltan las fotos, a ver si me da tiempo a editarlas estos días.

Besitos y feliz semana

“ La maternidad te llena… de bolsos, planes y manchas».

Esta semana, Una mamá muy feliz, nos va a contar un poco más acerca de la maternidad.

Esta semana me había abandonado un poco la musa y la santa siesta de mi tesoro, no sabía que escribir ni tenía tiempo de pensarlo siquiera, pero leyendo una revista, vi esta frase (no me hagáis mucho caso, porque la verdad es que la revista en cuestión pasaba por allí y la cogí sin más, pero creo que es el título de un capitulo de una serie) y no me digáis que desde que sois madres, esas tres palabras no forman una parte muy importante de vuestras vidas.

En el caso de los bolsos, ¡me tienen agobiadísima! (tono susurro: si mi madre o mi cari leyeran esto pensarían que se me está yendo la cabeza, shhhh). Siempre me han encantado los bolsos, no puedo remediarlo. De pequeña, mi madre muy feliz, estaba muy preocupada porque pensaba que mi brazo izquierdo se me quedaría pegado al tronco de llevar siempre debajo su monedero… ¿me vendrá de ahí la tendinitis de codo?

Conforme fui creciendo y llegando a la “edad del pavo”, me gustaba presumir de un bolso con cada modelito, eran de los que no cabían nada, tipo bandolera, ¡qué recuerdos! Aún tengo la marca del quemado en el cuello del roce del cordón. En mi época universitaria, siempre llevaba una mochila con prácticamente mi vida dentro, lo que hizo que al acabar la carrera y al desprenderme de ese lastre, aborreciera por completo llevar bolso… ja, pero no comprarlos. ¡Si es que me encantan los bolsos! Por cada uno que me compro ya tengo preparada antes la excusa perfecta del porque no lo llevo. ¡Cómo disfruté colocando la bolsa del hospital antes de que naciera mi tesoro!, lo sacaba y metía todo una y otra vez y allí estaba preparada más de un mes antes… y allí se quedó mientras yo iba para el hospital, pero esta vez ni excusa me dio tiempo a preparar. Ahora con mi bebé muy feliz no puedo salir sin bolso, que más bien es el baúl de la Piquer, bueno que os voy a contar; que si pañales, una mudita extra o dos, otro par de zapatos por si pierde alguno, dos botellitas de agua por si se vacía encima una, de ahí la segunda muda extra, pañuelos…Y si ya vamos a comer fuera ¡parecemos vendedores de enciclopedias con tanto bolso!

A pesar de ser muy calculadora y metódica, siempre he pensado que no hay mejor forma de fastidiar algo que planearlo. Pero con la maternidad, ¡no puedes dejar nada a la improvisación! Mis amigos por fin han entendido que ya no nos pueden llamar diciendo –os esperamos en tal sitio, y en un plis allí nos plantábamos, ahora necesitamos mínimo 24 horas de antelación…para preparar entre otras cosas tanto bolso. Y ya no solo salir, hasta para las necesidades más básicas, como es ir a hacer pipí, tengo que buscar un hueco…a ver, a ver justo después de la fruta, cuando mi tesoro aun permanece en la trona me puedo escapar un segundo. Y para otros menesteres a los que hay que dedicarle más tiempo pues ya tendría que esperar el fin de semana que papi se puede hacer cargo un mo-men-ti-to, ¡vamos, digo yo!

Y por último las manchas…ay las manchas… ¡amargan la existencia! Empezamos con los escapes caquiles, que para hacerlo tan tímidamente, disimulando, por el filillo del body… ¡échale nudillos para sacarla! Y luego con ese miedo que te meten en el cuerpo…

-nooooo, la ropa de bebé solo se lava a mano, con jaboncito neutro

-¿y suaviz…?????

-¡¡¡¡¡¡¡¡¡nooooooooojamás!!!!!!!!!!!

Como para preguntarle por la lejía… ¡directamente me exorcizan!

Progresivamente los escapes van siendo directamente proporcionales a la materia en cuestión, y si seguimos con el “jaboncito neutro”…mal asunto, ni te molestes, directamente tira la prenda.

Cuando llegaron las manchas de la alimentación complementaria, le planté cara a esas descaradas que me desafiaban continuamente, ¡no hay producto en el mercado que no haya probado! cualquier día se me desintegra la ropa o directamente explota la lavadora…ahora que me queda todo como un jaspe.

pintuuuuuuuura

 Uy que tarde, os dejo voy a ponerme mi vestido impoluto de manchas, colgarme mi bolso y me voy que he hecho planes con mi tesoro… ¡ayyy! ¡Soy Una mamá muy feliz! Hasta la semana que viene.

Blogger de mes: Junio

Hoy de nuevo, otro mes al que decirle adiós…. Y otra oportunidad más para hablar de alguien muy especial y entregarle un premio.

la foto

Este premio es el blogger del mes, que viene de Tania Sobrevilla y su blog Soy la mamá de Nico. Una iniciativa que me encanta, porque no solo consiste en entregar un premio a alguien, sino, en hablar de esa persona que te ha resultado especial, que este mes, te ha llenado completamente.

Y este mes, con mucho, muchísimo cariño, le entrego el premio a Mª José, de La alcoba de Blanca

cabecera b8

Una de las razones, es porque es mi gemela 2.0. Y porque he tenido la suerte de desvirtualizarla, en el famoso 8J, que podéis leer aquí. Porque es una mamá cariñosa y cercana y puedes contar con ella.

Y porque me encanta como escribe. Normalmente escribe post llenos de amor, que me encantan. Aunque el otro día cambió su registro, escribió en clave de humor, y le quedó genial. Podéis leer sus  experiencias con los parques. No tiene desperdicio.

Es una manitas, tiene un buen gusto para hacer las cosas que no veas, mirad sino como organizó los cumpleaños de sus dos pequeñas. Yo he quedado tan impresionada que le he dicho que la voy a contratar cuando me vuelva a tocar celebrar un cumple…

Estas dos entradas, donde habla de sus hijas Blanca y Claudia, me encantaron. Mirad con que cariño habla de ellas, ese amor de madre que le sale por todos los poros de su cuerpo. Desde luego, cuando las niñas sean un poco más mayores y lean estas entradas, van a estar súper orgullosas de mamá y de que hable así de ellas.

Por todo esto y por mucho más, este mes de Junio, mi blogger favorita eres tu, Mª José.

Un besazo y un abrazo

150 palabras: Baile, sobre, maleficio

Esta semana, en este reto, no he intervenido para nada. Tengo que darle las gracias a Minerva, una amiga, que ha sido la que ha hecho posible este cuento. A pesar de estar cansada, cansadísima, más bien, porque lleva unos días que no para, todas las noches tiene un momento para inventarse una historia con unas frases que yo escribo en Facebook. Es increíble la imaginación que tiene, siempre lo borda. Y hoy, no podía ser menos.

Esta, es mi manera de darle las gracias por hacer que todas las noches disfrutemos de sus historias, poner su cuento para que todo el mundo lo lea.

Sergio se fue a la cama ese día lleno de emoción, había vivido intensamente la noche de San Juan por primera vez.

hoguera_grande

Todo el mundo decía que era una noche mágica y tenía muchas ganas de comprobarlo por sí mismo. Estaba lleno de gente y con sus padres hicieron un baile alrededor de la hoguera, y aunque hubo gente que saltó sobre ella, su madre no se lo permitió, le dijo que era muy peligroso.

Hubo cantos, risas y muchas cosas ricas de comer. Quemó sus deseos, los deseó con tanta fuerza que estaba seguro de que ningún maleficio sería capaz de impedir que se cumplieran.

 

Se preguntaba si en todos los sitios se celebraría igual, si sus amigos lo habrían vivido igual que él. Una pena que se haya terminado el cole para contárselo a los compañeros.

-¡Ha sido la noche más mágica de mi vida!- Y se durmió.

Primer día de piscina: usando los portabebés

Por fin llegó el calor, las vacaciones de verano y están abiertas las piscinas municipales.

El miércoles, decidí irme a la piscina con los dos niños. Y pasamos un día genial.

piscina

Pero había algo que me daba un poco mucho de miedo. Siempre me ha dado pánico el hecho de que todos los años, se ahoga algún niño en esta época. Y la mayoría de las veces, es debido a un descuido momentáneo por parte de los cuidadores. Unos segundos de despiste, y el peque se nos va al agua. Hace unos 3 años, en una urbanización cercana, una mamá bajó sola a la piscina con sus tres hijos. Mientras el mayor, de unos 7 jugaba, ella le ponía crema al bebé de pocos meses, y nadie se dio cuenta de que el mediano, de apenas 2 años, se dirigía hacia el agua. Fueron unos segundos. Había gente alrededor. Pero nadie lo vio, hasta que fue demasiado tarde. Y eso me tiene traumatizada. Ese pánico a que pueda pasar algo. La piscina es un lugar donde divertirse, donde pasarlo bien, disfrutar del agua y de actividades al aire libre. Pero también es un lugar donde pueden ocurrir accidentes. Y como siempre digo, la mejor manera de evitarlos, es la prevención. Si queréis saber más al respecto, podéis leerlo aquí.

Ahora pensaréis que empecé a escribir diciendo que lo habíamos pasado genial y me he puesto muy seria. Pues sí, lo pasamos genial y os lo voy a contar aquí, y como, a la vez, pude jugar con el príncipe, sin dejar de prestar atención ni un segundo a la princesa. Llamadme exagerada, pero es lo que hay. Porque, no es lo mismo ir a la piscina con varios adultos, que pueden estar todos pendientes de los niños, que ir sola con dos pequeños.

Para ir a la piscina, además de todo lo imprescindible para tal menester, como toallas, bañadores, gorros, crema de protección, agua, juegos para el agua, ropa limpia, etc., me llevé dos portabebés, especialmente indicados para el verano y para la piscina.

TONGA– Es una redecilla de algodón 100%, que no ocupa nada, es muy fresquita y se puede mojar sin problema, porque se seca enseguida. Como podéis ver en las fotos, usé el Tonga para ir con la pequeña por el vestuario, porque lo único que quería era meterse en todos los baños y en todas las duchas. También lo usé para andar por fuera, por el césped. No todo el rato, claro. Por si alguien piensa que no dejaba a la niña hacer nada, no es así en absoluto. Ella estuvo correteando por la hierba, jugando y saltando, mientras yo estaba pendiente de ella. Pero los ratos en que su hermano requería atención, entonces, gordita al tonga y se acabó el peligro.

Piscina tonga

Piscina tonga (2)

BANDOLERA DE AGUA – Especialmente indicada para bañarse con el bebé. Realizada en tejido Solarweave, de secado ultrarrápido y factor de protección 50+.

bandolera de agua
Nos bañamos con la bandolera, pero también sin ella. En las fotos, podéis ver como viene genial para entrar en la piscina, sin necesidad de sujetar al bebé. No os cuento cuando hay que subir y bajar escaleras, en las piscinas más antiguas, que si tienes que sujetar al bebé, a ver cómo te sujetas a la escalerilla. Y una vez dentro del agua, podía jugar con el príncipe mayor, sin descuidar ni un segundo a la pequeña.

piscina bandolera
Evidentemente, también jugamos sin la bandolera, no se me asuste nadie. No tuve a la niña presa ni sujeta en contra de su voluntad. Estuvimos saltando desde el bordillo, dando pataditas en el agua, practicando las cosas que hemos aprendido en las clases de natación de bebés…. También, con la bandolera puesta, bailamos y jugamos a perseguir al príncipe.

La bandolera de agua tiene sus pegas. Y es que tooooodo el mundo me preguntaba por ella. Fuimos a la piscina municipal, que tiene varias piscinas. Y varios socorristas. Los socorristas hacen turnos y cambian de piscina cada X tiempo. Y todos y cada uno de ellos se me acercó a decirme que no podía meterme al agua con “el trapo este”, que porqué me metía “con un pañuelo”, y que “la tela” no se podía mojar en la piscina infantil. Y a todos y cada uno de ellos les tuve que explicar que era una bandolera especial para el agua, que era tela de bañador (e invitarles a tocarla) y que estaba diseñada para tal menester… ¡Que cansinos!

Tampoco dejaban hacer fotos, pero las hicimos de estrangis, ¿cómo iba yo sino a enseñaros el día estupendo que pasamos?

Pues eso, que pasamos un día muy divertido, estrenando la piscina, que estaba casi vacía. Y con la seguridad siempre presente.

Y vosotros, ¿habéis ido ya a la piscina?

Viernes dando la nota: Sealed with a kiss, Bobby Vinton

Pues aquí un viernes más, en mi faceta más sensiblona, que mira que me encantan las canciones antiguas…

De esta se han hecho varias versiones, creo que hasta se la he oído a Britney Spears (sin comentarios).

Feliz viernes

La maternidad de la A a la Z: T de Tacto

Esta semana, bastante pillada de tiempo y escribiendo desde el móvil, casi no llego a mi cita con el diccionario de Vero, del que seguro que ya lo sabéis todo, pero por si acaso, lo podéis leer aquí.

Y mi palabra para esta semana es tacto

El tacto es otro de los 5 sentidos. Nos permite conocer características de las cosas mediante el uso de la piel, que es el órgano del cuerpo más extenso.

Cuando nos convertimos en madres, el primer contacto que tenemos con el tacto, es cuando nace nuestro bebé. De pronto, entre las manos, tenemos al ser más precioso del mundo, una cosita pequeña, tierna y adorable. Empezamos a tocarlo, y numerosas sensaciones aparecen a través del tacto. Notamos su calor, su suavidad, notamos que está blandito, nuestro cuerpo entero responde al contacto.

Tacto

Según pasan los días, el tacto es cada vez más importante en la maternidad. Con sólo tocar al bebé, sabemos si tiene fiebre, mejor que un termómetro. Aprendemos a dar masajes a nuestro bebé, pasamos nuestras manos por ese cuerpecito tan delicado, que se relaja con el contacto.

Pero el tacto no está solo en las manos. Toda nuestra piel se encarga del tacto. Cuando el bebé se tumba encima tuyo, notas esa presión, ese calor, esa suavidad, con cada poro de tu piel. ¿Y los besos? Ese roce con la piel de los labios sobre otra piel, esos momentos indescriptibles sobre los que ya escribí aquí. Los besos son la mayor expresión del tacto, a través de ellos, sentimos y expresamos muchos sentimientos, notamos la suavidad de nuestros hijos, y percibimos su olor. Vamos, que el tacto está íntimamente relacionado con el resto de los sentidos.

A mi me encanta tocar a la princesa. Mientas mama, la tengo tumbada encima mía, y le acaricio la cara, las piernas, el pelo. No puedo parar de tocarla. El tacto me tiene enganchada. Y ahora en verano, lo disfruto más si cabe. Estamos con poca ropa, y a pesar del calor, hay algo que hace mi peque que a mi me vuelve loca. Mientras está mamando, y aprovechando que yo también voy ligera de ropa, mete una de sus manitas por mi espalda o por mi tripa, y me acaricia. ¡No hace falta que os diga que a mí se me cae la baba!

El tacto me permite también manejarme a oscuras, por la noches, para no despertar a nadie, voy tanteando las cosas hasta llegar a mi destino.

Y antes de terminar, la última mención al tacto, aunque esta no tenga que ver con los sentidos.

El tacto, o mejor dicho, la falta de tacto que tienen algunas personas para decirte cosas, hacer comentarios y observaciones, críticas que como madre, molestan sobremanera. Lástima que de esas personas haya tantas, de esas que sin tacto ninguno, te dicen que a los bebés hay que dejarles llorar, que llora porque tu leche no le alimenta o que tanto cogerle en brazos lo estás mal criando. A todas esas personas, con todo el tacto del que soy capaz, les digo: «Anda y meteos en vuestros asuntos»

El bikini de una mamá reciente

Las vacaciones están a la vuelta de la esquina. Y Una mamá muy feliz, ya se está preparando para el evento.  Después del vestido de gala que lució en la entrega de premios, ahora le toca el turno al bikini, que hay que lucirse también en la playa. Aquí, su experiencia con la prenda en cuestión.

¡No veo la hora de irme de vacaciones! Este año nos hemos decidido por la playa, porque como somos de secano, aquí en el interior no tenemos donde mojarnos el culo y no quiero que le pase a mi tesoro como a mi; que mucho árbol, mucho animal, mucha sierra, pero ¡no vi ni gota de agua salada hasta los 17 años! Y después no es que haya ido mucho, somos de otro tipo de turismo, pero este año con el rubio buscamos tranquilidad y disfrute sobre todo para él.

Aunque me queda más de un mes, pero yo ya voy preparado cosillas, que luego me da el agobio y para que no se me olvide nada opto por llevármelo todo, con la consecuente pelea de última hora,  que si cabe, que si no, para que te llevas esto…¡q-u-e-p-e-s-a-d-o-s-n-o-s -p-o-n-e-m-o-s!

Sin ir más lejos hoy mismo he ido al “mercaillo” y no me he podido resistir, ¡me he comprado un bikini!, ¡Anda que no le he hecho fiestas al bikini! Jajaja, y es que no me compraba uno hacía, por lo menos, siete años, me hacía falta, los que tenía ya no se adivinaba de que color eran.

Todo este tiempo post parto había pensado comprarme un bañador, si, a poder ser por debajo de la rodilla y de cuello alto, incluso con un par…o no, no mejor tres volantes que salgan de debajo del pecho hasta la cadera, y de color, por supuesto negro, que estiliza más. Pero, ¿sabéis que me ha pasado? ¡Ay que ilusa! que en este último mes y medio en el que mi peque ha empezado a caminar y el desgaste tetil que tengo, me ha hecho perder unos 3 o 4 kilillos y claro, ¡me he emocionado! Y allá que he ido yo de flamenca y me cojo una talla X, nada más ver la parte de arriba, que decepción…no no, ¡aquí no caben mis dos cántaros! Bueno, no pasa nada, una X+1 (me lo pongo así por encima)… ¿¡tampocoooooo!? ¿¡Una X+2!? Ni siquiera lo he sacado de la bolsa por miedo a eclipsar el sol, total, para lo que me ha costado, aunque sea lo usaré como toldo para las macetas. De todas formas le ponen tanto relleno que no cabe lo que tiene que caber.

Ya en casa, he puesto a mi tesoro en un lugar seguro para no correr el riesgo de perderlo entre tanta tela al sacar la prenda de la bolsa y tras un lavado exhaustivo, me lo he probado (música de concurso de TV cuando fallan una pregunta) ¡Pedazo cuerpo de trompo se me ha quedado! 

La parte de arriba… ¿donde están los tirantes? Eso me pasa por no abrirlo allí, no tiene los tirantes, bueno me ahorro las marcas del sol. Con lo que no contaba es con el efecto de la gravedad, madre mía si parece un bañador, se junta la parte de arriba con la de abajo y no precisamente porque las bragas sean altas. Menos mal que es bastante mei, no tiene broches, se ata con un nudo a la espalda, pues nada a apretar hasta que las tetorras se mantengan en su sitio, aun a riesgo de no poder respirar, pero esto sube, ¡vaya que si sube! El que va a disfrutar es mi tesoro que, con una sola maniobra de presión por la parte de abajo, la teta hará balconing, y la tendrá a su disposición tantas veces quiera.

La parte de abajo… ¡aquí hay braga para siete culos! de ancha claro está, porque lo que es de alta, casi se me ve la cicatriz de la cesárea… ¡y mira que me la hicieron baja! Y si se me ve la cicatriz, quiere decirse que no solo me tengo que depilar los laterales sino también la parte de arriba, que en mi caso, como ya sabéis, es prácticamente del ombligo para abajo (pensando mientras que estiro a ver si gano unos milímetros que me tapen lo que parece la puntilla de encaje bordado de las sábanas del ajuar de mi abuela).

PicMonkey Collage

A esto que entra el papitambiénexageradoparaopinarsobrebikinis: -“jod… eso te está…, se te van a…, vas a expl…, estás rebos…, aláaaaaaaaaaa”. Creo que tenía que haber sido una X+3 aunque hubiera tenido que ponerme relleno…en este caso en las bragas.

Diana, ¿cuela si te pido un mei bikini? telas de calidad y secado rápido, colores veraniegos, tallas combinables arriba y abajo para cuerpos amorfos como el mío, anclajes…perdón, perdón, nudos para acoplar el mei babykini del bebé, con sujetador de lactancia y braga… ¿faja?

Pues yo me veo estupenda con mi bikini. Ya os iré contando más preparativos. Por hoy me despido. Un besito con brisa de verano de Una mamá muy feliz.

Miércoles mudo: Así duerme la peque 9

En la bandolera y con su teta

En la bandolera y con su teta

150 palabras: sangre, recuerdos, sonrisa

La madrugada del 4 de Marzo, unas pataditas me despertaron. También noté que tenía mucha hambre, así que, mientras todos dormían, me fui a la cocina a comerme los dos últimos donuts.

Para no sentirme culpable de haberles dejado sin desayuno, escribí una nota en un papel, en una libreta que encontré. Decía así:

– Hola, son las 5.20 de la mañana, no puedo dormir porque tengo contracciones y mucha hambre. Me he zampado dos bollos. ¡Lo siento, la princesa quería azúcar!

Un rato después, expulsé el tapón mucoso, sin restos de sangre. A las 4 de la tarde, tenía a mi princesa en brazos.

Por casualidad, encontré esta nota hace unos días, en una libreta perdida en un cajón. Me trajo tantos recuerdos…….

Ahora, la nota está colgada en la nevera con un imán. Cada día la veo y mi cara se ilumina con una gran sonrisa.

la foto

¡Gracias princesa!