No hay mejor lugar que los brazos de mamá

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Lactancia materna y protección cardiovascular

Mucha gente piensa que las enfermedades cardíacas son una patología mayoritariamente masculina, pero nada más lejos de la realidad, las enfermedades cardiovasculares matan tanto a hombres como a mujeres y son la primera causa de muerte a nivel mundial, según datos de la OMS.  En América, suponen más de 2,000 muertes diarias, según el CDC. En Europa, el 26% de las muertes en mujeres menores de 65 años se deben a patologías cardiovasculares.

A la vista de estas abrumadoras cifras, está claro que hay que cuidar nuestros corazones, sin importar la edad o el sexo.

En primer lugar, hay que prevenir, evitando los factores de riesgo que se asocian comúnmente a estas patologías: tabaco, alcoholismo, sedentarismo y dieta inadecuada. Es decir, hay que dejar de fumar, dejar de beber alcohol en grandes cantidades, hacer ejercicio físico con asiduidad y sobre todo, llevar una dieta equilibrada, baja en grasas saturadas, sal y azúcares, para evitar la hipertensión, la diabetes y la hipercolesterolemia.

A parte de la prevención, las madres tenemos un arma extra y poderosa a nuestro alcance, para reducir el riesgo de patología cardiovascular. La lactancia materna.

Ya sabemos que la lactancia tiene múltiples beneficios para los bebés. Y está probado que dar de mamar reduce el riesgo de padecer cáncer de mama a las madres. Pero no todo queda ahí. La lactancia también reduce el riesgo de enfermedades cardiovascular, de diabetes y de accidentes cerebrales. Unos datos que hay que tener en cuenta.

lactancia

En este estudio, publicado en Noviembre de 2013, realizado en Noruega sobre más de 20,000 mujeres durante 15 años, se observaron tasas de mortalidad cardiovascular excesivas en mujeres menores de 65 años que nunca habían lactado. Esto sugiere la hipótesis de que la lactancia materna tiene beneficios a largo plazo en la salud cardiovascular femenina.

Hay varios estudios que demuestran las bondades de la lactancia materna en patologías cardiovasculares. En este estudio publicado en 2009 en Pittsburgh, se estudiaron 140,000 mujeres y madres menopáusicas. El estudio demostró que las mujeres que habían amamantado durante más de 12 meses tenían un 10% menos de probabilidad de padecer diabetes y cualquier tipo de enfermedad cardiovascular. Así mismo, las mujeres que dieron el pecho durante pocos meses eran menos propensas a tener diabetes, hipertensión o colesterol alto. Las que amamantaron durante al menos 6 meses, redujeron también la probabilidad de accidente cardiovascular.

Este otro trabajo, mucho más amplio, revisó en total 72 estudios, ensayos y meta-análisis que se centraban en los beneficios de la lactancia materna en la protección frente a problemas cardiovasculares, tanto de la madre como del hijo. El resultado es claro: “Existe una asociación significativa tanto en la disminución de la probabilidad de tener hipertensión materna a corto y largo plazo, como de padecer enfermedades cardiovasculares.”

Resumiendo, ¿cómo funciona exactamente la lactancia para prevenir patologías cardiovasculares? Parece ser que la lactancia reduce los niveles de colesterol “malo” (LDL) y aumenta los niveles del “bueno” (HDL). Además, ayuda a quemar mantener un peso saludable, lo que disminuye el riesgo de padecer diabetes. Disminuye las cifras de Tensión Arterial y estos tres beneficios se mantienen a largo plazo, más cuanto más tiempo haya durado la lactancia.

Cada vez hay más evidencias científicas sobre los beneficios de la LM, no sólo para nuestros hijos, también para las madres. Reduce el riesgo de padecer cáncer de mama y de ovario y disminuye el riesgo de padecer osteoporosis, además de la protección cardiovascular a largo plazo.

La lactancia materna es lo natural, es para lo que nuestros cuerpos mamíferos están preparados. Es lo mejor para los niños y también es lo mejor para las madres. No hay lugar a dudas.

Y nosotras, madres, tenemos la oportunidad de mejorar nuestro futuro, de alejarnos de las estadísticas que muestran que la enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte en el mundo. Dando de mamar a nuestros hijos, cuidamos de su salud y cuidamos de la nuestra. Además del ahorro de dinero que supone alimentar a nuestros hijos con lo que la naturaleza nos ha dotado.

 

 

De virus, resfriados y fríos invernales

Llegado el frío, las enfermedades respiratorias tienden a aumentar, teniendo su incidencia máxima en estas fechas. Para ello, influyen varios factores, como la bajada de temperaturas, los espacios cerrados y mal ventilados y la disminución de las defensas. Pero, ¿qué hay de cierto en la cultura popular? Dichos como que te resfrías por salir a la calle mal abrigado o con el pelo mojado son muy populares, pero no parecen tener ninguna base científica. El frío no hace que te resfríes.

En países del norte de Europa, los niños no dejan de jugar en la calle por más frío que haga, incluso en Dinamarca, Suecia o Finlandia, por ejemplo, es típico ver carritos de bebé aparcados a la puerta de los bares y restaurantes con los bebés dentro, mientras los padres están cómodamente sentados al calor del local. Tengamos en cuenta que el frío que hace por aquellos países en invierno, no tiene nada que ver con lo que nos gastamos aquí. ¿Y por qué allí los niños se resfrían menos (o quizás lo mismo) que aquí nosotros? ¿Qué es lo que realmente hace que nos pongamos malos en invierno? Allí, los bebés están envueltos en capas y capas de ropa, para no pasar frío, y duermen la siesta en la calle o en las terrazas, respirando al aire libre.

Veamos, para empezar, los resfriados están causados por virus. Estos bichitos son totalmente oportunistas y aprovechan la menor ocasión para crecer y multiplicarse. Así, los sitios cerrados, mal ventilados, son el medio ideal para que estos se transmitan. Si en invierno, por evitar el frío, tendemos a estar más horas encerrados entre cuatro paredes, en sitios masificados (léase guarderías, escuelas infantiles y colegios), compartiendo espacios con gente enferma, la transmisión de virus está asegurada.virus

Por otro lado, la falta de humedad del ambiente causa sequedad de las fosas nasales, lo que abre la puerta para que los virus entren con más facilidad.

Se ha comprobado que el rinovirus (causante de la mayoría de los resfriados) y el influenzavirus (causante de la gripe) sobreviven más tiempo a bajas temperaturas, por eso en esta época del año es cuando se dan más casos. *Según estudios de la Universidad de Yale y del Hospital Monte Sinaí.  Pero esto ocurre por las condiciones anteriormente descritas, no por coger frío por salir a la calle.

Estos “bichos” se transmiten fácilmente a través de las secreciones, pudiendo vivir bastante tiempo fuera del organismo. Al toser o estornudar, esparcimos los virus a gran velocidad y a gran distancia. Si en ese momento entra en nuestro radio de acción alguna otra persona, la probabilidad de contagio aumenta sin duda. Por eso es tan importante taparse la boca al toser o estornudar. Lo ideal sería hacerlo sobre un pañuelo desechable, pero a falta de pan, taparse con las manos es el remedio ideal. Eso sí, hay que lavarse muy bien las manos para eliminar todo rastro de microorganismos de ellas. La higiene de manos es sin duda, la medida más eficaz para frenar la transmisión de enfermedades, no solo de enfermedades a nivel respiratorio, también de enfermedades digestivas y cualquier otra enfermedad de contacto.

Un sistema inmunitario debilitado nos hace más propensos a las infecciones. Las defensas pueden verse alteradas en personas con mal estado de salud, al llevar una dieta inadecuada, por consumo de tabaco, por dormir menos horas de las necesarias o por la falta de ejercicio físico, por ejemplo.

Resumiendo, en otoño e invierno, los virus sobreviven más tiempo favorecidos por el frío, la falta de humedad altera la primera línea de defensa respiratoria (los pelillos de la nariz, hablando claro), nuestras defensas pueden estar más bajas que de costumbre y los espacios cerrados y llenos de gente favorecen la transmisión de los virus.

Para evitar contagiarnos en invierno, son importantes varias medidas:

  • Higiene de manos
  • Taparse la boca al toser y estornudar
  • Ventilar con frecuencia las estancias, para que los virus no se queden concentrados
  • No tocarse los ojos, la boca o la nariz, pues podemos introducir en nuestro organismo algún virus que hayamos “cazado”
  • No compartir alimentos, cubiertos ni otros fluidos con personas enfermas
  • Llevar una alimentación equilibrada, estar bien hidratados, no fumar y descansar correctamente.

Pero ¿qué hacemos si ya tenemos un resfriado? Mi profesor de farmacología en la universidad (y también el Dr. House) decía que un resfriado sin tratamiento dura una semana, y que tomando medicación dura 7 días. Si ya tenemos el catarro encima, nada nos lo va a quitar. En estos casos, nunca, bajo ningún concepto, se deben tomar antibióticos, ya que los antibióticos tratan enfermedades causadas por bacterias y los catarros y gripes están causados por virus.

Para pasar un resfriado lo mejor posible, es recomendable descansar, beber abundantes líquidos, para que los mocos sean más fluidos y fáciles de expulsar y recurrir a algún analgésico suave sólo en caso de fiebre o dolor de cabeza. Los antigripales, tan de moda en estas fechas (se anuncian casi tanto como los juguetes) son una mezcla de analgésicos, antihistamínicos y descongestionantes, de dudosa eficacia, pero con los que las farmacéuticas se hacen de oro. A mi parecer, no sólo como madre, hablo desde la experiencia sanitaria, tomar un antihistamínico para un resfriado no es aconsejable. Es cierto que reducen la secreción de moco y de estornudos, pero al hacer el moco más espeso, se dificulta su expulsión, lo que puede ocasionar sinusitis. El moco es la manera que tiene nuestro cuerpo de expulsar el virus, así que es mejor dejar que salga y no cortarlo. Los antitusígenos (medicamentos para la tos), también compiten en ventas con los antigripales. En general, no han demostrado ser eficaces en el tratamiento de la tos e incluso algunos preparados pueden tener efecto sobre el sistema nervioso central, sobre todo usado en niños. Un buen remedio casero, y bastante más barato, es la miel, tomada antes de ir a dormir. Se ha comprobado que es más eficaz que la mayoría de los antitusígenos; eso sí, no dar nunca a niños menores de 1 año, por el riesgo de botulismo.jarabe

Así que no, no nos vamos a poner más enfermos por dormir con el culo al aire, ni porque nuestros hijos salgan a la calle a jugar en pleno mes de enero, con temperaturas rondando las cifras negativas. Al contrario, salir al aire libre disminuye las probabilidades de coger algún bicho de los que andan volando por el ambiente. Ya sabes, una buena higiene de manos, taparse la boca cada vez que se tose o estornuda, espacios bien ventilados y abrigarse bien, pueden hacer que disfrutemos del invierno con un poquito más de salud. Sal con tus hijos, disfruta del aire libre sin pasar frío y aprovecha los días soleados, que también aumentan las defensas.

Nota – Escribo estas líneas después de haber pasado unos días de tos seca, que se ha vuelto productiva en las últimas horas. Escribo estas líneas tras tener que parar varias veces para estornudar o por la necesidad de ir a limpiarme los moquillos que se me caen de la nariz. Escribo estas líneas convencida de que este virus que me ronda me lo han pegado mis hijos, que estuvieron malos hace unos días. Escribo estas líneas tras pasar un fin de semana bien fresquito en Ávila, pero sabiendo que no fue por eso por lo que enfermé. Escribo estas líneas convencida de que en sólo un par de días más, estaré como nueva, dispuesta a seguir afrontando lo que nos queda de frío por delante   😉

 

Desfibriladores en el barrio, o cómo salvar vidas

Cada año fallecen en España unas 40.000 personas por muerte súbita. Una cifra que podría disminuirse si contásemos con personal entrenado médicamente en RCP y con desfibriladores automáticos (DEA) o semiautomáticos. Cada minuto de retraso en realizar maniobras de resucitación reduce significativamente las posibilidades de supervivencia del paciente.DEA

La muerte súbita ocurre debido a un problema cardiaco y es inesperada en el tiempo y en su forma de presentación. Puede suceder tanto en pacientes con patología cardiaca de base como en pacientes sin diagnóstico previo. Al año, se producen en España más fallecimientos por muerte súbita que por accidentes de tráfico. En la mayoría de los casos, tener una patología coronaria es la causante de un episodio de muerte súbita. Pero en un 20% de los casos, la muerte súbita se produce en pacientes jóvenes y sanos, e incluso deportistas.

En nuestra familia, nos tocó vivir un episodio de cerca. Hace casi 3 años ya que falleció Jose, adulto joven, sano, sin antecedentes médicos de interés, deportista. En mitad de una carrera se sintió mal, perdió el conocimiento y entró en fibrilación. Hasta que llegó la ambulancia, intentaron reanimarle sin éxito, practicando maniobras de Resucitación Cardiopulmonar. Su hubiesen estado cerca de un desfibrilador portátil, quizás habrían podido salvar su vida. Pero no había ninguno. Y cuando llegó la ambulancia ya era demasiado tarde.

Hace 4 años, el Parlamento Europeo estableció la muerte súbita como un problema prioritario de salud pública. Es necesario establecer unos hábitos de vida saludables, controlando los factores de riesgo cardiovascular, como los niveles de colesterol, la tensión arterial, el tabaquismo, la obesidad, la diabetes, el sedentarismo o la mala alimentación, entre otros. Pero también es importante aumentar el número de desfibriladores disponibles. En España, sin embargo, estamos muy por detrás de otros países en cuanto a número de desfibriladores con acceso público se refiere, 10.000 frente a los 100.000 de Francia. Si al lado de cada extintor hubiese un desfibrilador, podrían salvarse 4.500 vidas al año.

Para evitar más muertes como esta, o para intentar al menos, disminuir su incidencia, ahora mismo hay dos campañas en marcha para la instalación de desfibriladores portátiles en distintos puntos de España.

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Por una parte, la campaña Latidos que Suman de los laboratorios Esteve, en colaboración con la Asociación España Salud, pretende instalar 20 desfibriladores en toda España. Para ello, necesitan conseguir 70.000 km donados por personas como tú y como yo. La mecánica es muy sencilla y los kilómetros los podemos donar todos nosotros. Es tan sencillo como tener instalado en nuestro móvil una aplicación deportiva, como Google Fit, Mapmy, Fitbit o alguna otra. No hace falta que seamos grandes deportistas, aunque si la usamos para correr, hacer ciclismo o alguna otra actividad deportiva, los kilómetros acumulados serán mayores. Pero, aunque sólo sea para salir a la calle, andar, trabajar, ir a la compra…todos esos metros que hacemos a diario cuentan. Sólo hay que registrarse en la web, seguir unos sencillos pasos y donar los metros que hayamos recorrido con nuestra aplicación del móvil.

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Por otro lado, desde laSexta y Atresmedia, están recogiendo firmas para que las Comunidades Autónomas incluyan la obligación de instalar desfibriladores en espacios públicos, además de despenalizar su uso por personal no sanitario. Usar un desfibrilador automático debería estar autorizado para cualquiera, todos podemos salvar vidas. Estos aparatos tienen indicaciones claras y concretas sobre su uso, basadas en una cadena de supervivencia internacional.

Así que ya sabes. En tus manos está ayudar a salvar vidas. Es tan sencillo como firmar una petición y como donar los metros que recorras al día. Un desfibrilador puede salvar muchas vidas. Y tú, ¿colaboras?

La vida de un niño asmático

Tener asma es complicado, hace la infancia más difícil, sobre todo los primeros años, cuando cuesta controlar la enfermedad.

El asma es la enfermedad crónica más frecuente en niños. Se produce por la inflamación de los bronquios, lo que hace que la vía aérea se estreche, impidiendo el paso correcto del aire. En las crisis de asma, se produce disnea (dificultad para respirar), sibilancias (pitos que se oyen con la inspiración) y tos irritativa y los pacientes refieren sensación de ahogo. Además, en casos graves, puede estar acompañada de movimientos respiratorios con músculos accesorios, disminución de la saturación de oxígeno y cianosis (coloración azulada de labios y piel por la falta de oxígeno).

Hay varias situaciones que pueden desencadenar una crisis asmática: infecciones respiratorias, sobre todo en niños más pequeños, alergias ambientales (ácaros del polvo, epitelios de animales, pólenes, hongos…), humo de tabaco, frío, contaminación. También el ejercicio físico puede desencadenar una crisis.

El tratamiento está orientado al alivio de los síntomas en las crisis. Pero también a la prevención de las mismas. Para aliviar las crisis asmáticas se utilizan broncodilatadores de acción rápida, que abren los bronquios para permitir la entrada de aire. Cuando los síntomas aparecen con frecuencia, se añade medicación, como corticoides inhalados, que actúan sobre el bronquio como antiinflamatorios, medicación oral e incluso medicación subcutánea.

Como enfermera, y como madre de un niño asmático, quiero hacer hincapié en el uso correcto de los inhaladores. Es increíble la cantidad de pacientes que realizan una técnica incorrecta. Usar de forma inadecuada un inhalador hace que el tratamiento no sea efectivo, que se utilicen dosis más altas de las necesarias y aumenta el riesgo de nuevas crisis.

Tipos de inhaladores

  • Aerosol en cartucho presurizado – Al presionar el inhalador, se libera una dosis medida de medicación, que debe ser inhalada por el paciente. Este es el inhalador con el que más problemas he encontrado en mi día a día. Para un uso correcto, hay que seguir unas indicaciones:cartucho presurizado

o   Retirar la tapa del cartucho.

o   Agitar el inhalador varias veces para que el vehículo propulsor se mezcle correctamente con el medicamento.

o   La cabeza debe estar recta o ligeramente inclinada hacia atrás, nunca hacia delante, pues se cerraría la vía aérea.

o   Sostener el cartucho presurizado de forma correcta, cerca de la boca, y en posición vertical.

o   Exhalar todo el aire de los pulmones.

o   Introducir el cartucho en la boca, sellando bien los labios alrededor de la boquilla y vigilando que apunte hacia el fondo de la boca.

o   Presionar el inhalador para liberar la dosis y comenzar a hacer una inhalación lenta y profunda, hasta llenar completamente los pulmones.

o   Mantener la respiración unos 10 segundos, para dar tiempo a que el medicamento se reparta por el árbol bronquial.

o   Si necesita repetir las dosis, esperar 30 segundos y volver a empezar.

El problema en los cartuchos presurizados es que muchos pacientes no hacen un buen sellado con los labios, escapándose la medicación al exterior, colocan mal el cartucho y lo dirigen hacia la lengua o el paladar, con lo que la medicación se queda alojada allí y no llega a los pulmones o no coordinan el momento de exhalar, pulsar, inhalar.

  • Cámara espaciadora – Se usan con los cartuchos presurizados, mejorando así el manejo de los mismos, haciendo su uso más simple y mejorando su eficiencia. Es imprescindible su uso en niños, ancianos y personas con discapacidad, aunque la Sociedad Española de Alergología y la AEPED recomienda su uso siempre, sin importar la edad del paciente.camara espaciadora

o   Las cámaras tienen distintos tamaños, en pediatría es importante elegir una de pequeño volumen, para que el medicamento pueda ser inhalado en su totalidad.

o   Hasta los 3-4 años, la cámara se usará con mascarilla, que debe adaptarse correctamente a la cara del niño. Una vez que el niño colabore, es mejor usarla con la boquilla.

o   Agitar el inhalador varias veces antes de su uso.

o   Colocar el inhalador en el extremo de la cámara y la boquilla en la boca del paciente, con los labios bien cerrados. Si se usa con mascarilla, colocarla correctamente sobre la boca y la nariz del niño.

o   Liberar una única dosis del inhalador, con la cámara en posición horizontal. Inhalar lenta y profundamente, si se puede, aguantar la respiración unos 10 segundos, exhalar nuevamente dentro de la cámara y volver a repetir la inspiración. En los niños, es necesario realizar un ciclo completo inspiración/espiración unas 6 veces.

o   Retirar la mascarilla, esperar unos 30 segundos y volver a administrar otra dosis si es necesario.

o   Las dosis se realizan de una en una, nunca liberando varias pulsaciones del medicamento a la vez.

Las ventajas de usar la cámara son varias, empezando porque no necesitan coordinación entre pulsación/inhalación. Si la cámara es de plástico, lavar una vez a la semana con un detergente suave y dejar secar al aire, para evitar que se deposite ninguna partícula en el interior de la misma. Es mejor hacer la inhalación cuando el niño está tranquilo, si está llorando, disminuye el depósito pulmonar.

  • Inhaladores en polvo secoEl medicamento se encuentra en forma de polvo seco, que se libera en la dosis exacta tras la inhalación del paciente. Este tipo de dispositivo se recomienda a partir de los 6 años, pero es necesaria la colaboración del niño. Mientras no sepa realizarlo de forma correcta, es mejor seguir usando el inhalador en cartucho con cámara.polvo seco

o   Destapar el inhalador y cargar la dosis según las indicaciones del fabricante.

o   Expulsar todo el aire, con cuidado de no hacerlo dentro del dispositivo. La humedad podría hacer que la medicación se quedase pegada.

o   Ajustar la boquilla entre los labios y realizar una inspiración lenta y profunda durante unos segundos.

o   Sacar el inhalador de la boca y aguantar la respiración durante unos 10 segundos.

o   Si se precisa una nueva dosis, esperar 30 segundos y volver a repetir los pasos, cargando una nueva dosis de medicamento.

Como ventaja con los dispositivos de polvo seco, estos no necesitan coordinación entre pulsación/inhalación. Son de tamaño pequeño, por lo que se puede llevar a cualquier parte. La carga de la dosis debe realizarse justo en el momento de hacer la inhalación.

  • Nebulizaciones – Se utilizan cuando el paciente tiene una crisis tan aguda que es incapaz de inhalar con eficacia él mismo. Los medicamentos se transforman en pequeñas partículas de vapor, que el paciente inhala a través de una máscara o de una boquilla. En el hospital se usan conectados a una toma de oxígeno, aunque también se pueden usar en casa, con un equipo para nebulización.nebulizaciones

o   El paciente debe estar sentado o lo más erguido posible.

o   Conectar el equipo a la toma de corriente, preparar la medicación que se va a administrar. Es importante conocer la dosis de medicación que se necesita, el modo de preparación y por supuesto, el funcionamiento del equipo.

o   Durante el tiempo que dure la nebulización, el paciente debe permanecer callado y respirar de forma normal.

El problema de las nebulizaciones es que no se conoce con exactitud la dosis inhalada, además de necesitar más tiempo para la administración del mismo, inconveniente añadido con niños muy pequeños que se cansan rápido. Además, suelen ser máquinas bastante ruidosas, además de caras. Como ventaja, el paciente no tiene que realizar ningún tipo de esfuerzo para inhalar el fármaco y en casos muy graves, es el único modo de que llegue la medicación al árbol bronquial. Así mismo, humidifica la vía aérea, mejorando por tanto la mucosidad añadida.

Cuando tenemos un hijo asmático, las crisis asustan, y mucho. Más aún cuanto más pequeños son nuestros hijos. Nosotros llevamos 14 años conviviendo con esta enfermedad, que, por suerte, ha pasado de ser un asma grave a ser asma leve intermitente.

Durante los primeros años de vida de Lucas, nos pasábamos la vida en el hospital. Las crisis asmáticas eran frecuentes, agravadas sobre todo en invierno, por los virus respiratorios. Días en urgencias, noches en vela con ataques de tos interminables, innumerables ingresos… Los inviernos eran muy duros, enganchados a la medicación y con miedo a que cogiese ningún resfriado. Por suerte, es cierto que, al crecer y tener unos bronquios más desarrollados, las crisis dejaron de ser tan frecuentes y tan graves. Pero a día de hoy, el asma no ha desaparecido. Antes del ejercicio físico necesita una dosis de rescate del broncodilatador. Y en cuanto empieza el frío y algún virus entra por casa, volvemos a los corticoides inhalados durante todo el invierno. Los pólenes, los epitelios de algunos animales, le hacen tener un nuevo episodio de asma.

La adolescencia no juega un buen papel en todo esto. Al contrario, a pesar de llevar toda la vida sufriendo crisis asmática, al llegar a la adolescencia, la mayoría de los chicos se vuelven bastante irresponsables, olvidan tomar su medicación, olvidan llevar los inhaladores encima e incluso refieren encontrarse bien en revisiones de rutina, a pesar de escucharse ruidos respiratorios en la auscultación y disminución del flujo respiratorio en un espirometría. Yo tengo una lucha diaria con mi hijo por este tema. Y me altero cuando le oigo “pitar” y tengo que ser yo la que le recuerde que necesita su medicación. Y cuando le veo hacer mal la técnica de inhalación, uf, cada día enseñando a los pacientes a usar bien los inhaladores y mi propio hijo lo hace mal por prisa o vaguería. ;-(

Uno de los principales problemas al que nos enfrentamos todos los padres de niños asmáticos es el tabaco. El tabaco es un toxico, que inflama los bronquios y disminuye el rendimiento deportivo, además de todos los peligros potenciales que encierra. Pero no sólo si el paciente asmático fuma, también si está en un ambiente con humo se puede desencadenar una crisis. La educación sobre este tema es importantísima, recordarles las crisis anteriores y lo mal que lo han pasado, para que sean conscientes del peligro al que se exponen si fuman.

Con el tratamiento y el cuidado de los pacientes asmáticos, lo que se pretende conseguir es que hagan una vida completamente normal. Disminuir los síntomas, que no falten a sus actividades diarias, conseguir un buen descanso nocturno.

Para mantener sano el sistema respiratorio, hay que seguir una serie de recomendaciones, que sirven tanto para asmáticos como para el resto de la población:

  • Evitar el tabaco y el humo del tabaco
  • Evitar las infecciones respiratorias, con una correcta higiene de manos, ventilando la casa, cubriéndose la boca al toser/estornudar y administrándose vacunas si el médico así lo aconseja.
  • Evitar el contacto con sustancias irritantes
  • Practicar una actividad física de manera regular

Si eres padre de un niño asmático y quieres conocer más sobre esta enfermedad y sobre todo, quieres que tu hijo también sea consciente de ello y de que puede llevar una vida completamente normal, desde la Sociedad de Neumología Pediátrica nos recomiendan el cuento Busca a Guille.

Candidiasis vaginal en el embarazo

La candidiasis vaginal es una infección fúngica, producida la mayoría de las veces por el hongo Cándida Albicans.

En condiciones normales, la cándida vive en nuestro organismo sin producir alteraciones. El 80% de la población es portadora del hongo cándida. Es frecuente encontrarla en la vagina, pero también en la piel, en la boca y en el tubo digestivo. Como muchas otras especies, convive en armonía con la mayoría de las personas, sin producir alteración.candidiasis

La candidiasis vaginal es una infección también muy frecuente. Afecta a 3 de cada 4 mujeres, al menos una vez en su vida. Este hongo puede crecer de forma súbita y repentina, produciendo, entonces sí, una infección del tracto vaginal muy molesta. Se conoce también con el nombre de vulvovaginitis por cándida.

Los síntomas más frecuentes de la candidiasis vaginal son:

  • Aparición de flujo vaginal en cantidad mayor a la habitual, de color blanco y espeso, de aspecto lechoso, como leche cortada, sin olor.
  • Picor e irritación en vagina, vulva y labios.
  • Enrojecimiento e inflamación de toda la zona genital externa. Los labios mayores y menores pueden aparecer aumentados de tamaño.
  • Dolor y/o escozor al orinar y con las relaciones sexuales.

¿Cómo se desarrolla la candidiasis vaginal?

La candidiasis no es una enfermedad de transmisión sexual. Aunque sí puede transmitirse con las relaciones, ahora veremos cómo. Una persona colonizada por cándida, puede transmitir la cándida a otra a través de las relaciones sexuales y el sexo oral. Pero eso no quiere decir que la otra persona vaya a infectarse de cándida, pues si el sistema inmune es correcto, la cándida pasará a convivir en el nuevo organismo de forma controlada. Por eso no se contempla como ETS.

Como ya hemos visto, la cándida puede vivir sin producir síntomas en la mayoría de las personas. Un sistema inmune adecuado, así como el resto de microorganismos de nuestra flora habitual, impiden su crecimiento. Pero hay situaciones que favorecen su desarrollo. Lo que significa que la cándida es un hongo oportunista  y espera un momento de debilidad del sistema inmunológico para multiplicarse e infectar.

Factores de riesgo

  • Diabetes mellitus – muchas mujeres diabéticas, especialmente si tienen un mal control y unos niveles de glucosa muy elevados, presentarán candidiasis vaginal. Esto es debido a que los hongos crecen en exceso al alimentarse de azúcar.
  • Consumo de antibióticos – Los antibióticos usados para una infección bacteriana, no sólo tratan dicha infección, también destruyen otras bacterias “buenas”, las que viven en la vagina, dejando así vía libre a los hongos para multiplicarse y crecer. Los antibióticos no son efectivos contra los hongos. Por este motivo, muchas mujeres que toman antibióticos desarrollan una candidiasis vaginal.
  • Inmunosupresión –  una mujer inmunodeprimida, bien por el VIH, bien por la toma de medicación, tiene mayor riesgo de desarrollar una candidiasis.
  • Embarazo – El aumento de estrógenos aumenta el glucógeno de la vagina, haciendo de esta un medio ideal para que el hongo cándida crezca y se multiplique, desarrollándose una infección por cándida. Muchas mujeres embarazadas sufren de vulvovaginitis.candidiasis

Tratamiento

Si es la primera vez que sufres estos síntomas, especialmente si esto ocurre durante el embarazo, debes acudir a tu ginecólogo a que te realice un exudado vaginal. En esta muestra se determinará el crecimiento anómalo de la cándida albicans.

Hay mujeres que una vez colonizadas por el hongo cándida, sufren episodios de candidiasis vaginal varias veces en su vida. Hasta un 5% tiene candidiasis de forma recurrente, con varios episodios al año.

El tratamiento más común para la candidiasis vaginal suele ser una antimicótico llamado clotrimazol, en forma de comprimidos o crema vaginal. Este tratamiento se administra preferiblemente por la noche, una vez acostada, introduciendo el comprimido o la crema, con ayuda del aplicador, en el fondo de la vagina. El tratamiento puede durar uno o varios días, dependiendo de la dosis. Una apreciación personal sobre el tratamiento vaginal. Durante la noche, el comprimido se deshace en el interior de la vagina, quedando en forma líquida espesa. Tanto el comprimido como la crema sufren las mismas leyes de la gravedad que todo lo que habita en la tierra, vamos, que todo lo que sube baja y todo lo que entra sale. Así que cuando te levantes y comiences a moverte, notarás cómo la medicación va saliendo. Si no quieres que tus braguitas preferidas se manchen, te recomiendo que uses algún protector lo más natural posible, como unas gasas o una toallita de celulosa. Los salvaslips y compresas, están desaconsejados porque pueden irritar más aún tu zona genital.

También se puede hacer tratamiento con un antifúngico por vía oral, aunque esta vía puede dar lugar a más efectos secundarios.

En la candidiasis vaginal durante el embarazo, el tratamiento siempre será por vía vaginal.

Tener una candidiasis vaginal durante el embarazo no afecta al bebé. Tampoco el tratamiento vaginal para la candidiasis afecta al bebé durante el embarazo. Sólo si la infección está activa en el momento del parto, el bebé puede colonizarse al pasar por el canal del parto. El muget o candidiasis orofaríngea, es muy frecuente en recién nacidos. La boca del bebé se llena de manchas blancas, que no desaparecen al limpiar la boca. Es una infección que cura fácilmente con tratamiento y no suele revestir importancia.

Si tienes síntomas de candidiasis y es la primera vez que te sucede o estás embarazada, lo mejor es que acudas a tu ginecólogo lo antes posible, para instaurar un tratamiento adecuado.

Motivos para que los niños usen gafas de sol en verano

Las pantallas de los ordenadores de mi trabajo, cuando están en modo espera, ofrecen información continuamente, bien sobre cosas propias del hospital o bien sobre campañas e información sanitaria. Estos días, como es normal, nos ofrecen recomendaciones para el verano y el calor, los cuidados que debemos tener, las horas a evitar… Y una de la información a la que quizás se le da menos importancia, es a la protección de los ojos. Sabemos que hay que beber abundantes líquidos, que hay que evitar la exposición al sol de 12 a 17 horas, que hay que usar cremas solares y renovarlas continuamente, que es mejor usar ropa clara o que proteja del sol, que debemos buscar lugares sombreados, no hacer esfuerzos físicos las horas de más calor y que debemos evitar dejar a nadie dentro de un coche cerrado. Pero de lo que se habla poco es de los cuidados de los ojos en verano.

El sol puede dañar también los ojos, por lo que es recomendable utilizar gafas de sol homologadas que filtren, al menos, el 90% de la radiación ultravioleta.

La exposición ultravioleta es acumulativa a lo largo de la vida y está muy relacionada con la aparición temprana de cataratas. Además, el 10% de los tumores de todo el cuerpo se presentan en la zona de los párpados, por lo que es imprescindible la protección de la zona desde bebés.

También se recomienda el uso de gafas de bucear para la playa y la piscina. El cloro de las piscinas es muy irritante y puede producir conjuntivitis. También en playas, ríos y pantanos, el agua con gérmenes y bacterias puede infectar los ojos. Para evitar esas pequeñas molestias, lo mejor es usar gafas de bucear.

¿Cómo protegemos los ojos de nuestros hijos ante el sol?

  • Crema solar– la crema solar no sólo hay que aplicarla por la cara y por todo el cuerpo, también hay que ponerla alrededor de los ojos y en los párpados. Si por cualquier motivo entra en los ojos, lavarlos con suero fisiológico a chorro, pues es irritante.
  • Gorras – Las viseras de gorras y sombreros dan sombra a los ojos, protegiéndolos de las radiaciones solares.
  • Gafas de sol – Es importante acostumbra a los niños a usar gafas de sol desde pequeños, también en días nublados. Pero por supuesto, no sirve cualquier gafa.Rementería

Las gafas de sol deben estar homologadas. No te fíes de gafas vendidas en puestos ambulantes, pues hacen más daño que beneficio. Aunque creas que unas gafas sin homologar protegen del sol por tener los cristales oscuros, si no tienen filtro y no repelen la radiación, su acción es la contraria. Al ser un cristal sin tratar, los rayos solares penetran a través de él y llegan al ojo ampliados, llegando a producir quemaduras. Sólo tienes que pensar en la lupa a través de la que pasa el sol y enciende una ramita seca. Además, la oscuridad del cristal hace que se dilate la pupila y el sol produce aún más daño.

Las gafas de sol deben ser flexibles para que se adapten a la anatomía del niño; cómodas para que no interfieran con sus juegos y actividades; con cristales marrones, grises o verdes, que son los que menos alteran los colores de la visión; o cristales espejados, pues reflejan parte de la luz, sobre todo en ojos claros. Y por supuesto, deben estar homologadas.

Ante cualquier duda, mejor acudir al oftalmólogo. Y por supuesto, el resto del año tampoco debemos olvidar el cuidado de los ojos de los más pequeños. A los 4 años, en la revisión del pediatra, les hacen una pequeña evaluación de la vista. En nuestro caso, y teniendo antecedentes familiares de alteraciones de la visión, una revisión oftalmológica a fondo de Sara ha sido imprescindible. Esta revisión la hemos llevado a cabo en la Clínica Rementería, una institución médica madrileña que ofrece diagnóstico, tratamiento y seguimiento de la salud visual de forma personaliza. Cuenta además con una zona infantil, el área de Oftalmología Pediátrica, especialmente diseñada para la comodidad de los más pequeños.Rementería

No lo olvides, en verano protege la vista de tus hijos de la radiación solar.

La vida de un niño alérgico a alimentos

La alergia es una reacción exagerada del organismo a una sustancia. En una alergia alimentaria, el organismo reacciona ante las proteínas de un alimento, por contacto, ingestión e incluso inhalación. Tener una alergia alimentaria no es ninguna tontería. Una alergia de este tipo, si está mediada por Inmunoglobulinas, pone en riesgo la vida del que la padece.

A los 9 meses descubrí que Lucas era alérgico al pescado. Estábamos los dos solos en casa, cenando. Se comió un trozo de gallo a la plancha y enseguida lo escupió llorando (no era la primera vez que lo comía). Pensé que se había quemado así que el siguiente trozo lo soplé bien, pero de nuevo la misma reacción. No insistí más, de lo que me alegro infinito. Me giré un momento para prepararle otra cosa de comer y al momento allí estaba mi pequeño, con los ojos medio cerrados, los labios hinchados, el cuello lleno de habones. El susto fue mayúsculo y el camino hasta el hospital terrible, conducir mientras sabes que tu hijo está fatal y no puedes verle. Desde entonces, hemos tenido muchos sustos.

Muchas alergias diagnosticadas en la infancia suelen resolverse a los largo de los años, por suerte para el paciente. La alergia al pescado, por el contrario, es de difícil curación y muchos niños alérgicos seguirán siéndolo en la edad adulta.

Con Lucas el peregrinaje por la alergia ha sido duro y complicado. Con 14 años sigue siendo un niño muy alérgico.

En el colegio tuvimos bastantes problemas. Es cierto que cada vez hay más niños alérgicos y que los colegios están cada vez más preparados para este tipo de situaciones. Pero la realidad es bien distinta. Si eres madre/padre de un niño alérgico sabrás de lo que hablo. Evitar un alimento parece sencillo, pero no siempre lo es. Es fácil que el niño no coma merluza. Pero ¿qué ocurre cuando la comida lleva el alérgeno oculto? La familia de un niño alérgico se vuelve experta en leer etiquetas, cosa que no siempre ocurre en los comedores escolares. Fríen empanadillas de atún y ahí van, en el plato de tu hijo y al rato te están llamando para que vayas corriendo. O una rica paella….a la que han puesto como ingrediente estrella, caldo de pescado. Cada mes, la circular del comedor era estudiada exhaustivamente, para ver todo lo que podía causar alergia al niño. Aun así, a pesar de que en el comedor aprendieron a evitar esos alimentos, seguimos teniendo sustos: comidas cocinadas con aceite de haber frito pescado; niños de poca edad comiendo unos al lado de otros y salpicando accidentalmente comida al plato de mi hijo… Después de unos años y varios sustos que nos hicieron acudir a urgencias, terminé quitándole del comedor.

No solo en los comedores escolares hay problemas. Comer fuera de casa a veces es una misión de riesgo. Un verano antes de nacer Sara, nos fuimos de un restaurante. El niño quería croquetas que evidentemente, freían en la misma freidora que todos los fritos y no querían hacérselas en una sartén. También se negaron a hacerle patatas fritas en aceite limpio exclusivo para él. Así que muy ofendida, me levanté y nos largamos. Por suerte, en la mayoría de los sitios, en seguida se ofrecen a hacer comida especial para Lucas y no hay problema. Otra vez en otro bar, Lucas pidió un sándwich mixto, ¡un sándwich mixto! Pan de molde, jamón y queso, ¿qué problema podría haber? A los pocos bocados empezaron a picarle los labios, a hincharse, a tener urticaria…Interrogamos al cocinero y resultó que había tostado el pan en la misma plancha en la que hacía el pescado. ¡Alucinante! Podría contarte cientos de anécdotas y de sustos.

Y de pronto tu pequeño alérgico se hace mayor y quiere irse de campamento de verano con sus amigos. Y tú vives una semana con el corazón en un puño, deseando que no te llame nadie a la hora de la comida. Por supuesto, él va cargado con la adrenalina autoinyectable y los monitores te han asegurado que controlan de alergias, pero hasta que vuelve sano y salvo, el susto no te lo quita nadie. Este verano…va a irse 11 días de campamento en Julio, a ver cómo lo llevo.

A pesar de todos los controles, de estar pendiente de todo, hay veces que algo se tuerce. Y así nos pasó el viernes, que pasamos la tarde en urgencias. Y lo peor de todo es que fue culpa mía. Un despiste y mi hijo tuvo una reacción alérgica moderada. Al recoger a Sara del colegio fuimos a los precocinados a por un pollo asado. Allí Sara decidió que quería un San Jacobo y se lo compré. Sólo para ella, pues tengo claro que Lucas no puede comer ningún frito fuera de casa. Ya en casa, Sara sólo se comió la mitad y dejó el resto en el plato. Yo esa noche trabajaba y estaba deseando irme a dormir un rato para aguantar toda la noche despierta, así que dejé el plato en la mesa. Cuando Lucas llegó del instituto, además del pollo, vio el San Jacobo en el plato…y se lo comió. Media hora después me despertó con un fuerte dolor abdominal, diarrea y varios vómitos, además de tener la tensión baja, estar pálido y mareado. Pensé que sería una gastroenteritis. El pobre, hecho polvo como estaba se tumbó en el sofá y se quedó dormido. Un rato después, estaba lleno de habones. Las orejas y los labios se le habían hinchado, tenía sibilancias al respirar, los ojos rojos, el cuello, las axilas y todos los pliegues estaban llenos de urticaria. Cuando caí en los restos de San Jacobo que habrían frito en el mismo aceite que el pescado de los precocinados, se me cayó el alma a los pies. Tanto control, tanta educación sanitaria y se había puesto así por mi culpa. Le di medicación, tomó broncodilatadores y nos fuimos a urgencias donde acabaron de curarle. Por suerte la cosa quedó en un susto, una reacción alérgica moderada con afectación respiratoria, gastrointestinal, urticaria y angioedema y a las 9 de la noche toda la alergia había revertido y Lucas se encontraba bien. Y eso sólo por comer algo que se había cocinado en aceite contaminado con proteínas de pescado. No quiero pensar qué habría pasado si hubiese comido pescado.urticaria

La alergia alimentaria en una cosa muy seria. No podemos bajar la guardia ni un momento. Los accidentes existen y hay que estar preparados para ello. Ojalá sea el último accidente en mucho tiempo.

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