No hay mejor lugar que los brazos de mamá

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Primer encuentro madres/padres bloggers en Madrid

encuentro madres bloggers

Se acabó el evento madresférico del año, el súper encuentro blogeril (para mí terminó antes, que muchas se fueron de cachondeo, aprovechando que dejaron a la prole al cuidado de maridos, abuelos, tíos…..) Y estos días, no se hablará de otra cosa por estos lares, claro, va a ser la noticia de la semana.

Pues yo voy a dejaros mi impresión, mi crónica, y lo que he sacado en claro….

Muchas bloggeras (y algún blogger) quedaron a desayunar antes del evento. A mí me habría encantado ir, pero estar a las 9 de la mañana allí, llevando a los dos churumbeles y teniendo que pintarme el ojo en condiciones, habría supuesto un pedazo de madrugón, así que, con todo el dolor de mi corazón, me  incorporé más tarde. Cuando llegué, me puse súper nerviosa, entrar a un bar donde todos ya habían roto el hielo…. Me entró el tembleque. Menos mal que enseguida vi a Anya, que no se había perdido en Sebastopol, a la que ya conocía, y segundos después, se acercó veloz un poncho de verano, ¡Nieves, que no se había puesto morada! Que ilusión más grande, ¡¡ponerle cara a mi blogger del mes de Abril!!

Ahí han empezado las presentaciones, y era un poco raro:

-Hola, soy Diana- y la gente ponía cara de ¿quién?- De Felizenbrazos – ¡ahhhhh!

Todas presentándonos por el nombre del blog, para saber quiénes éramos, era raro. Muuuchos blogs, ni los conocía y mucha gente, al presentarme, ponía cara de, ¿y esta quién es? Raro, raro. Perooooo, también ha tenido sus momentos buenos, ponerle cara al ojo de Diario de algo especial, a la mamá de una manada nada menuda, al papá de los dos monstruitos (que en persona son angelitos),  a los biberones de colores de Diario de una madre, a la magdalena de bebé de El horno de mami. Ha sido genial.

Ya en el evento, con nuestras identificaciones colgadas al cuello, hemos seguido viendo gente. Evidentemente, a muchas personas, no las he visto y otras muchas no sé quiénes eran. Al ratillo llegó mi gemela 2.0, de la Alcoba de Blanca y me encantó darle un abrazo apretado. Twitteando con la súper niñera de la jungla, sin vernos las caras y luego, en mitad del desayuno, nos hemos encontrado, ¡¡qué ilu!! He visto a más gente, claro está, perdonad que no os nombre a todos…

Las charlas y ponencias, pues decir, que en general, han estado interesantes, algunas más que otras, no nos vamos a engañar. Y el interés se notaba en las cabezas de los asistentes. Cuando todas las cabezas estaban agachadas “jugando” con el móvil….me temo que estaba resultando un poco aburrido. No voy a entrar en detalles de todo lo que nos han contado, porque seguro que ya lo cuentan más personas por ahí, ya he dicho que me voy a centrar en la parte personal. Las charlas, también me han servido para poner cara a algunas mamás bloggeras, y más o menos, confirmar lo que ya pensaba conociendo sus blogs: la que me gusta, me gusta en persona y la que no……..es que hay algunas que son “tan buenas…”

El tema de la organización, ha tenido algún punto flaco:

  • Falta increíble de enchufes – estaba claro que todos íbamos a ir cargados de tablets y móviles, que íbamos a estar conectados todo el día y que las baterías se gastan rápidamente. Pero en la sala en la que estábamos no había ni un enchufe. La sala era del matadero, vale, pero podían haber puesto regletas con varios enchufes en alguna parte. Para cargar el móvil, tenías que ir al baño y hacer un pis muuuy largo… o salir a la casa del lector, a una sala habilitada para tal fin, pero claro, ya te perdías la ponencia.
  • La comida, bueno, creo que la mayoría nos hemos quedado con hambre. Unos cuantos camareros pasando con bandejas de canapés, entre 300 personas… pues hemos comido más bien poco. Lo bueno, que al no estar sentados comiendo, no nos hemos limitado a hablar con el de al lado, hemos podido seguir conociendo a gente.
  • Baños escasos, uno masculino, uno femenino y uno para minusválidos con cambiador de bebés. Ya. No hace falta decir que los tres estaban siempre llenos…….de mamás.
  • Conexión a internet, a través de ONO, pero cada pocos minutos, se desconectaba y tenías que andar poniendo el nombre y la contraseña de nuevo. Teniendo en cuenta que era para lo que era, podían haber dejado la conexión abierta el rato que ha durado el encuentro.
  • La seguridad del recinto. Esto merece un comentario amplio aparte. Por lo que me ha tocado. En un cambio de ponentes, salgo al servicio. Junto con unas cuantas personas más. Cuando voy a entrar a la sala, me encuentro a un energúmeno que no me deja entrar. ¿Cómo? Dice que el aforo está completo. Lo mismo que les está diciendo a varias personas más. Vamos a ver, que hemos salido al servicio, que tenemos nuestra entrada, nuestra identificación, pues que no, que no nos deja entrar. Y de muy malas maneras. Nosotros, cada vez más cabreados, intentando explicarle al individuo que nuestras sillas, con su aforo, están vacías, esperando a que lleguen nuestros culos para ocuparlas. Pues no, tirando de la puerta para cerrarla. Hablamos con alguien de la organización del evento, que va a hablar con el individuo, pero al tipo ese le da lo mismo, él ha dicho que no y es que no. Y de pronto, se pone a dar voces, de muy malas maneras. Que como a alguien más se le ocurra intentar entrar, va a parar el evento. A voces, vamos, que se han enterado hasta las ponentes. La que se ha liado en un momento. Al final, han salido dos personas y decía que dejaba entrar a dos, pero ya nos hemos terminado de meter todos, o eso creo, no sé si alguien se habrá quedado fuera. Vamos a ver, entiendo que desde la tragedia del Madrid Arena, se controle mucho el tema del aforo, que es por nuestra seguridad y tal, pero lo que no entiendo han sido las formas, las malas maneras y las explicaciones estúpidas, de aforo completo, cuando un momento antes estábamos dentro. Esto, no ha tenido nada que ver con la organización del evento, el tipejo este pertenecía al matadero.

También ha habido bastantes cosas buenas:

  • Contenidos de calidad
  • Talleres infantiles: mi princesa, ha estado en un cuentacuentos. Ha estado casi una hora allí, tirándose por el suelo, correteando, y hasta ha pintado con los dedos. Se lo ha pasado pipa.
  • Taller para el príncipe: ha aprendido a hacer un libro pop-up, que ha hecho él solito y nos hemos traído a casa su obra maestra.
  • Tenían una sala con videojuegos, uno de esos que le encanta a mi príncipe. Vamos, casi le he tenido que sacar de allí a rastras, el tío estaba entusiasmado con el jueguecito. Y encima, le han dado una camiseta y hemos rellenado un papel para un concurso del videojuego; príncipe feliz.
  • Nos han dado unas bolsas con muestras de cositas. Y, por desgracia, una le hemos tenido que probar (que majos han sido). Esto ya no he tenido que ver con el evento. Al salir, he quedado con una mami que no era bloggera, jejeje, para enseñarle unos portabebés. Estábamos en un parque, probando mochilas y bandoleras, cuando, no sé de qué manera, el príncipe ha trastabillado y se ha caído al suelo de boca, cuan largo era. Ha sonado un golpazo increíble. Con la mala suerte que llevaba un inhalador para el asma en el bolsillo y se lo ha clavado en el muslo. El hematoma que le ha salido ha sido monumental, pobre, que daño se ha hecho. Y entre las muestras, había una barra calmante para golpes y contusiones, que hemos estrenado de camino a casa, el don de la oportunidad.

Más o menos, este es el resumen del día de hoy. Para mí, lo mejor, haber conocido a muchas de mis bloggeras favoritas (perdón Moi, siempre sale el femenino), compartir risas, cotilleos, momentos que me han llenado de satisfacción. Sé que a partir de ahora, no las voy a leer igual. Porque ahora tienen nombre y cara. Porque ahora las conozco un poco más. Espero que esta amistad que ha surgido en el mundo 2.0 y a la que hoy hemos desvirtualizado, continúe por mucho más tiempo. Y haya muchas más reuniones de estas. Gracias a madresfera por haberlo hecho posible. Y gracias a todos por este día tan estupendo.

1º encuentro blogger

1º encuentro de madres y padres bloggeros

¡Buenos días a todos!

Un breve comunicado para contar que no estoy aquí. ¿Eh? ¿Que? ¿Como? ¿Donde estás? Y si no estás, ¿de donde sale esto?

Pues estoy en el súper-megachachi 1º encuentro de mamis y papis bloggeros. Imagino que todo el mundo ya sabe de lo que estoy hablando, evidentemente. Peroooo, por si alguien no se ha enterado, deciros que voy a estar con 300 bloggers, en un encuentro donde vamos a conocer de primera mano, un montón de cosas que nos van a venir genial, además, de poder hablar con gente con la que cada día intercambio post, y a los que estoy deseando conocer.

Y, como la tecnología es lo que tiene, he programado estas palabrillas, para que se publiquen aunque yo no esté. Prometo contaros todo mañana.

Viernes dando la nota: The Man Who Can’t Be Moved, The Script

Me encanta esta canción, me parece la más romántica del mundo. Vale, seguro que hay otras mejores, pero a mí me gusta esta.

¡Feliz viernes!

Andamos: los primero pasos de un bebé muy feliz

Os dejo con la aportación semanal de Una mamá muy feliz, que nos cuenta como se ha lanzado a andar su pequeño. Como siempre, no tiene desperdicio.

Esta semana mi tesoro ha empezado a andar y por cada paso que da, mi esperanza de vida se va reduciendo rápidamente. Me río yo del puenting, rafting, paracaiding y todo lo que acabe en ing para subir la adrenalina…guauuuuuu ¡¡¡qué subidón!!!¡¡Me siento viva!!!

La verdad es que ya hace meses que mi bebé campa a sus anchas por toda la casa. Comenzó a gatear muy pronto y hasta hoy se ha convertido en un experto gateador; va gateando de acá para allá por todos sitios a una velocidad de vértigo, y no podemos comparar la estabilidad de las cuatro patas, que siempre me ha dado mucha más tranquilidad, que cuando lo veo con esos dos pequeños piececitos ceporretes como único apoyo, tiene menos estabilidad que un Seat Panda en una curva cerrada.

Fue hace ya más de tres meses cuando empezó a dar sus primeros pasos, agarrado por supuesto. Qué ilusión al principio, ¡mi bebé quiere conocer mundo! Jo pero se ha hecho de rogar, ya me estaba encomendando a los todos los santos de los bebés tardones para andar, porque si no lo llega a hacer pronto, se me hubieran desmembrado los dos dedos índices de las manos de llevarlo todo el día enganchado de ellos, y no hablemos de los riñones, no se si en algún momento de mi vida volveré a recuperar esa postura erguida y esbelta que me caracteriza o me quedaré alcayatada para siempre, cosa a la que las tetorras y la gravedad también están contribuyendo, y con la estatura que tengo…¡no me puedo jugar ni un centímetro!

Justo unos días antes, prediciendo lo que estaba a punto de ocurrir, me di un paseo por casa, papel y lápiz en mano, inspeccionando cada rincón y los posibles peligros que pudiera haber para mi pequeño andarín…jolín si esto parece Indiana Jones y el arca perdida, ¡hay peligros y trampas por todas partes! ¿Cómo puede una casa tener tantas esquinas?, si es que tenía que haber llamado a Gaudí cuando hice la obra para que me la hubiera hecho redondita. Con mi lista me fui a un centro comercial a comprar todos los sistemas de seguridad habidos y por haber, que variedad, hay cosas que compré y las he guardado porque no se ni para que sirven, pero el simple hecho de tenerlas me da seguridad. Me puse manos a la obra y puedo presumir que tengo “la casa segura para bebés”, silicona por todas partes, todos los enchufes tapados y decoración minimalista, parece un hospital robado.

Y hablando de seguridad, al principio no sabía de su existencia y cuando lo supe pensé “madre mía, que exagerados”, a lo que mi madre añadió-“modernuras, pues todos habéis andado, bla, bla, bla…cuando tú bla, bla, bla,…(dos horas después)bla, bla, bla…modernuras” y en cuanto al papi…le estoy ocultando información, porque conociéndole, con lo exagerado que es, en cuanto lo vea se presenta aquí con uno. Hablo de los cascos para bebés, ha cambiado totalmente mi visión sobre ellos, ¡necesito dos! uno para mi tesoro y otro para mi, me estoy viendo estampada contra el suelo o una esquina de un momento a otro. Y es que cuando empieza andar, que cada vez se envalentona más, con los brazos abiertos, dando traspiés, cogiendo velocidad y siempre sonriendo…yo voy detrás, estropeando la idílica imagen; encorvada, también con los brazos abiertos y con el terror dibujado en mi cara…¡vaya estampa!. Con lo controlado que lo tenía antes, cuando salíamos a pasear, que no quería carro, pues felizenbrazos, siempre pegadito a mi en la superbandolera, que sigo usando porque es tan fácil y rápida de ajustar que puede subir y bajar para descansar y seguir andando tantas veces quiera.

Lo mejor de todo esto es que ahora la cervecita y las tapitas nos adelgazan y es que el salir a tomar algo se ha convertido en una forma intensiva de quemar calorías, ¡es un no parar!, así que nos hemos organizado, primero pasea el papi, que ya le he dicho que se borre del gimnasio, y luego yo…ayyyy y luego yo, ¿qué fue de mi pose cuando salía? pelo perfecto, más tiesa que un ajo, ropa impecable…y ahora acabo sudandico como un pollo, con una horquilla para que el flequillo no me moleste, con esa postura en la que me es imposible esconder la panza y en la que mi michelín aparece airoso a continuación de las tetorras, que cualquier día se me van a salir por el escote al ir agachada y a veces sueltas, ya que el niño tiene la costumbre de mamar, un traguillo de ná y bajarse rápidamente, no dándome tiempo a colocármelas, ¡¡¿ay que fue de mi pose?!! Y en cuanto a la ropa, desde aquí hago un llamamiento a los fabricantes de pantalones blancos para mamás de bebés andarines, pónganles ustedes ya la mancha correspondiente a la suela del zapato del bebé, total, parece que la traen de serie, yo ya salgo de casa con ella puesta, y aun así siempre que me pisa parece que fuera la primera vez, ¡me llevo el disgusto!, debería de dejar de ponerme pantalón blanco, ¿¿no??

Aishhhh mi tesoro va creciendo y el empezar a andar es un acontecimiento superimportante. Siempre había soñado con el momento en que dejara de ser una prolongación mía y se lanzara al mundo. Yo allí agachada en medio del pasillo, con los brazos abiertos y una amplia sonrisa diciéndole “ven con mami”, y mi tesoro, (a cámara lenta como en las películas), empezaba su paseíllo hasta fundirnos en el más tierno y seguro abrazo… (Sonido estridente chirriante)… ¡nada más lejos de la realidad! Estaba con mi bebé jugando en su precioso dormitorio azul, en su alfombra de colores, con todos sus juguetes favoritos. Sonaba de fondo “Cantajuegos superbailables 1”… ¡lo estábamos pasando genial! De repente mi vejiga decide no soportar más la presión ejercida sobre sus paredes y dejo a mi tesoro allí entretenido un segundo. Mientras oigo sus risas de fondo, señal de que está bien, me dispongo a hacer pipí. De repente no lo oigo, y no me da tiempo ni a llamar su atención, cuando lo veo llegar, haciendo equilibrio, con los brazos abiertos y una amplia sonrisa… ¡casi me da un infarto! se me cortó hasta el chorrete. Y allí estaba yo, un poco diferente a la película que me había montado, en la que mi ropa interior estaba en su sitio y no en los tobillos, abrí los brazos, puse la mejor de mis sonrisas, lagrimilla correspondiente al acontecimiento que estaba viviendo y nos fundimos en ese tierno y seguro abrazo que yo había soñado. Si, ya se que no eligió el mejor momento para cumplir el sueño de su mami, eligió el suyo, su mejor momento para andar, un tanto cómico, lo se, pero no podríamos esperar menos de “Un bebé muy feliz”.

Esto son emociones fuertes y lo demás son tonterías. A esta edad, cada día es una aventura para ellos y para nosotras…cada día me sorprende con algo nuevo…cada día me hace Una mamá muy feliz”.

La maternidad de la A a la Z: O de Oído

Siguiendo el Diccionario de la maternidad, iniciado por Vero, de Trimadre a los 30, vamos allá con la palabra de esta semana.

El Oído es uno de los 5 sentidos que tenemos (bueno, algunas tenemos 6, jeje). Además de un sentido, el oído es el órgano del equilibrio y de la audición.

Antes de ser madre, mis oídos han servido, como los de todos, para escuchar conversaciones, música, a mis padres echándome más broncas que piropos, a los profesores del cole, a mis amigos. Lo normal, vamos. A veces, me hacía “la sorda”, cuando lo que oía no me interesaba. Perooooo, llegó la maternidad, y mi oído, como sentido, se desarrolló hasta límites insospechados:

• Por la noche, oigo cualquier sonido, cualquiera, que hace mi bebé, cuando duerme. Me despierto con un suspiro del bebé, cuando se mueve, cuando da un quejidito. Increíble. Antes no me despertaba casi ni el despertador, y ahora, hasta un pedete nocturno consigue sacarme de mi sueño. Es muy útil este desarrollo del oído en muchos casos. Por ejemplo, antes de que el bebé se despierte del todo, yo ya he oído como se mueve, lo que facilita alimentarle antes de que acabe de abrir el ojo y que siga durmiendo plácidamente, y yo también, claro.  En mi caso, también me permitió resolver un atragantamiento, porque la oí haciendo intentos de respirar en mitad de la noche. Aquí está la historia del colecho y el horrible incidenteGracias oído.

• Durante el día, el oído se especializa. Soy capaz de bloquear el sonido de la tele, el de la lavadora, el de los vecinos haciendo ruido, para concentrarme en lo que estoy haciendo, pero dejo abierto el canal de mis hijos, así, cualquier cosa que ellos hagan/digan, llega a mi cerebro a la velocidad del rayo: “¡¡¡mamá!!!”, es música para mis oídos, jejeje.

• Me parezco a mi madre. Si, como lo oís. Porque, al desarrollarse mi oído, ahora, cuando el mayor tiene puesta la música en su habitación o está viendo la tele, yo siempre la oigo muy alta. Y recuerdo cuando yo era adolescente, y me ponía los cascos del walkman a todo meter o ponía un disco en el tocadiscos a un volumen “normal” (habéis leído bien, walkman y tocadiscos, aquellos maravillosos años), mi madre siempre decía que estaba muy alto….

• Por otro lado, el silencio, la falta de sonido en mis oídos, también merece su especial atención. Cuando tienes un bebé, pequeño, que ya ha empezado a moverse, a andar, a explorar por la casa, tienes que tener mil ojos, porque todo les parece interesante. Y cuando, por algún motivo, los ojos no los tienes puestos en el bebé, el oído es el sentido más importante en ese momento. Mientras le estás oyendo, jugar, hablar, hacer ruiditos, lo que sea, no hay problema. Perooooo, si de pronto no oyes nada, si alrededor de tu bebé sólo hay silencio, ¡corre! Seguro que está haciendo algo que no debe, algo peligroso, uy, uy.

niño en silencio

• Una cualidad que he desarrollado con la maternidad y que cada vez tengo más dominada, es por un oído me entra y por otro me sale a todos los comentarios malintencionados, críticas a mi forma de crianza y consejos desaconsejados que todo el mundo a mi alrededor, conocidos o no, se creen con derecho a hacer sólo por el hecho de ser madre. Al principio, sobre todo con mi segunda hija, me los tomaba muy enserio, algunos, hasta me molestaban y defendía a ultranza mi forma de hacer las cosas, con el consiguiente malestar que eso, a veces, me causaba. Pero ya, he bloqueado mis oídos a todas esas críticas/comentarios/consejos y mientras hablan y hablan, yo paso y estoy en mis cosas, asiento o les pongo mala cara y no digo nada. El que quiera, que se dé por aludido, y el que no, que siga gastando saliva.

Ahora, la otra cualidad del oído, el equilibrio:

• Cuando eres madre/padre, aprendes a hacer equilibrismo. Vamos, no me digáis que no habéis ido con el bebé en un brazo, los platos de la cena en el otro, y esquivando todos los cachivaches que hay tirados por el suelo, sin que se os haya caído ni un tenedor. A veces me acuerdo de un concurso que hay “nosedonde”, en el que los camareros tienen que llevar unas bandejas llenas de vasos sin que se les derrame nada…..Desde que soy madre, yo estoy por concursar, ¡¡¡pero con un bebé en brazos!!! Aquí tengo que decir, que hacer esto con un portabebé facilita realmente la tarea.

• También, he vuelto a poner en práctica mi equilibrio subiéndome en algún columpio del parque o intentando patinar con el mayor. Y montando en bicicleta, cosa que no hacía desde que tenía unos 18 años…. Y aunque dicen que no se olvida, pues no, no he olvidado pedalear, pero mantener la bici en pie y conseguir avanzar unos metros sin caerme, eso ha sido todo un logro para mí (soy bastante patosa).

• Equilibrio también hacemos con la nómina, para llegar a fin de mes, aunque este equilibrio no tenga que ver con el oído, ¡oh, oh!

Pues hasta aquí mi palabra de hoy. Y como me ha gustado esto de los sentidos, si nadie más piensa en estas palabras, la semana que viene ahondaré en otro sentido.

150 palabras: peces, neceser, número

El día ha sido largo, la semana ha sido interminable, llena de obligaciones, de enfados. De horas en vela. Miro el reloj, y veo como pasa un número tras otro. Pronto tendré que levantarme y empezar de nuevo. Así que, vamos a por el primer café.

De pronto, pasa algo, insignificante tal vez, y siento que me ahogo. En un vaso de agua, dirían algunos, pero para mí, esto es más grande, porque veo peces nadando a mí alrededor. Estoy triste.

Vamos, espabila, hay cosas por hacer. Hoy es día de gimnasia en el cole y tengo que preparar el neceser. Y en sus cosas, lo veo a él, y la veo a ella, mis dos tesoros, mi razón de existir.

Abro los ojos y me doy cuenta de que son lo que en realidad importa. No importa el resto. Por ellos, saldré de ese vaso donde me había caído.

 

Confieso, no soy una superwoman

Ayer, me di cuenta de esto, de que no puedo con todo yo sola. Me había despertado a las 6 de la mañana, con sólo 5 horas de sueño interrumpidas constantemente (con lo marmota que soy yo). Me puse en frente del ordenador, a trabajar un poco. Más tarde, preparé a la pequeña y todas las cosas que necesitaba para el taller que tenía programado. Encargos para llevar al taller. Un pedido para llevar a la empresa de mensajería… Salgo de casa, cargada cual mula, y programo el gps para llegar a mi destino. Cada dos por tres, se iba la señal y ya no sabía ni por donde estaba. Me entra una llamada importante, que interrumpe la poca señal del gps. Y cuando consigo centrarme, resulta que estoy en la otra punta de la ciudad. 40 minutos desde que salí de casa y no he llegado a mi destino. Me centro de nuevo, ordeno mi cabeza…..¡¡¡y me doy cuenta de que no he cogido los portabebés!!!¿Pero dónde voy yo, a hacer un taller de portabebés sin portabebés? Así que me tocó darme la vuelta y volver a casa a por ellos, con lo que llegué a mi cita muuucho más tarde de lo previsto. Menos mal que las mamis fueron pacientes.

Últimamente mis días no dan de sí. No me da tiempo a hacerlo todo, es normal, vaya, pero me frustra muchas veces. Pensaba que trabajar desde casa me iba a dejar más tiempo libre, pero no es así, trabajo más horas que cuando iba al hospital. Y no me quejo, oye, que lo hago encantada, es mi negocio, paro cuando lo necesito, trabajo con mi hija en brazos, que más se puede pedir….. El problema está cuando no da tiempo a hacer todo lo que debería/querría. Entonces, le quito horas al sueño, para seguir trabajando. Mientras los príncipes duermen, yo escribo en el blog, termino de arreglar la casa, actualizo la página de la tienda, pongo cosas interesantes en el Facebook. La vida 2.0 se lleva un montón de horas.

Más de una vez me he preguntado como lo hacen las madres que trabajan fuera de casa. Como lo hacía yo antes, cuando el príncipe era pequeño y a lo largo de todos estos años. Pero creo que la respuesta es simple. Trabajaba de 8 a 15 y se acabó el trabajo. Luego llegaba a casa, recogía al niño del cole y pasábamos la tarde entre juegos, actividades, compras y demás. Ahora, hago lo mismo, pero con dos niños y el trabajo, me dura las 24 horas del día.

Para colmo, la princesa está altamente demandante. Pensé que era más típico de niños que se separan temporalmente de su madre, por ejemplo, cuando van a la guarde, que al volver a estar con mamá, quieren recuperar el tiempo perdido. Pero ella está todo el día conmigo. Y aun así, no me deja ni un segundo. Se aferra a mí como si le fuera la vida en ello. Llora cuando el hermano se la lleva un rato para jugar con ella mientras yo intento hacer algo; Llora cuando su padre viene a quedarse con ella; ¡Y me tiene las tetas destrozadas! Si, como lo leéis, me está haciendo polvo. Lo único que quiere es mamar, a todas horas, da igual lo que haga, siempre quiere estar mamando. Y por las noches es igual.

Y esa parte, la de las noches, las llevo realmente mal. Ella nunca ha sido una niña que durmiera muchas horas seguidas, y en general, nunca me ha molestado, estaba madurando su sueño. Pero lleva unos días…… Sólo quiere mi pezón como si fuera un chupete y yo así, no consigo pegar ojo, porque me lo deja irritado. Cada vez que intento quitárselo, se despierta y llora. Y yo no duermo casi nada. Anoche, intenté que volviera a dormirse sin la teta, con canciones, abrazos, besos, caricias, acunándola; pero no hubo manera, lloraba, no, más bien, chillaba como si le pasara algo. Y claro que le pasaba, ella quería su teta, y ya está. Pero a las 2.30 de la mañana, sin haber pegado ojo, con el príncipe compartiendo mi cama, de pronto me sorprendí gritándoles. A los dos. A la pequeña porque no me dejaba dormir y al mayor porque no me dejaba espacio. Uf, que mal rato, los dos mirándome con cara de “¿pero que hemos hecho mamá?”. Momento después, cambié los gritos por lágrimas. Y lloré hasta que la peque se quedó dormida y me dormí sentada, con ella en brazos, durante 20 minutos, que fue lo que tardó en volver a despertarse.

¿Y ahora, donde está la solución? Pide ayuda, me diréis. Ya, sería lo mejor y lo más fácil, pero hay un gran problema. O dos grandes problemas, mejor dicho. Uno, el padre de la princesa ya no vive en casa. Y dos, mi propio padre, el que me echaba una mano de vez en cuando, y yo, no nos hablamos desde hace más de un mes. Y no es un enfado pasajero, es uno en toda regla.
La solución a mi bajada de ánimo, a mi estrés de estos días, debería estar por parar un poco el carro y descansar. Pero no sé cómo hacerlo. La tienda es lo que nos da de comer a mis hijos y a mí. Y en estos tiempos que corren, la cosa no es fácil. Por eso, tengo que dedicar tantas horas. Y a las redes sociales también, porque son publicidad. Y porque en el blog he encontrado una manera de expresarme, de desahogarme, de conocer gente maravillosa que me levanta el ánimo. No puedo quitarle horas a esto. Y descansar….claro, yo firmo por eso, pero tampoco es como hacerlo, no sé cómo hacer para que la peque duerma un poco, sólo un poco, mejor. A mis hijos, tampoco los pienso “delegar”, son los que hacen que todo tenga un sentido. ¿De dónde quito algo?

Pues me voy a seguir pensando en la cama. Me voy con la gordita, a que ella duerma y a ver si yo consigo dormir un poco. Y esta noche, cuando ellos descansen, volveré a las tareas e intentaré relajarme un poco, porque, de verdad, no soy una superwoman.

Viernes dando la nota: Las de la intuición, Shakira

Shakira me gusta y me disgusta a partes iguales. Reconozco que en sus principios, me gustaba más. Según han pasado los años, eso ha ido cambiando, no sé que le ha pasado a su forma de cantar y a su voz, que cada vez la entiendo menos, me pierdo en muchas de sus letras…….

Pero bueno, la de hoy es de las que me gustan

No tiene un motivo específico, me gusta cuando dice: «las mujeres somos las de la intuición», porque es verdad, en la canción, habla de un hombre, pero yo creo que esa intuición se nos hace extensibles a todos los ámbitos de nuestra vida, y más, al de la maternidad.

¡Feliz viernes!

Blogger del mes: Mayo

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Un mes más, llegamos al último día del mes (joder, jolín, que rápido se ha pasado Mayo….) y nos encontramos con la iniciativa de La mamá de Nico . Tania, mediante esta iniciativa, pretende que cada uno de nosotros, hable de nuestro blogger favorito, ese blogger sin el que este mes no habría sido lo mismo.

Y aquí estoy yo, dispuesta a entregar el premio y a hablar de ella.

Me temo que no voy a ser la única que le entregue este premio, ya verás cómo hay alguien muchos que piensan como yo.

Para mí, este mes ha sido especial gracias a Trimadre a los 30. Porque ha puesto en marcha el proyecto más bonito e interesante de toda la bloggosfera maternal. Y porque, además, escribe que da gusto leerla. De ella os recomiendo su última entrada en el diccionario, Origen, es muy profunda y te hace pensar. Y este otro Nuestros hijos, o el milagro de la naturaleza, donde habla de su instinto maternal y la mierda caca de sociedad en la que vivimos, que piensa en todos menos en el niño.

Pues Vero, con todo mi cariño, este premio es para ti, porque este mes, tu eres mi bloggera favorita.

Remuaks

Efectivamente, la organizadora del blogger del mes, ha tenido la misma idea que yo y lo he visto al ir a enlazar mi post, peroooooo, ya estaba escrito, son las 3 am., he aprovechado un despertar para dar teta nocturna y sigo pensando que Vero se merece el premio, y como ya patrociné, se lo iba a dar más gente….

El sueño (que paso por las noches)

Hoy, Una mamá muy feliz viene totalmente despierta y despejada, a contarnos como le van las noches. Ehhh, perdón, ejem, que no viene tan despejada, creo.

¡Buenos y somnolientos días!

No pongo una foto porque ya sabéis que estoy aquí de incógnito, que si no ibais a ver las dimensiones que alcanzan mis ojeras, ¡se pueden medir en metros cuadrados! Eso a simple vista y si solamente tenemos en cuenta la superficie del colorcillo amarillentoverdosonegruzco. Y en metros cúbicos, si medimos la capacidad de las bolsas, que me van prácticamente desde una oreja (léase órgano auditivo, ya que podemos confundir los términos por su parecido, jo y solo me faltaba tener muchas orejas, me echas al monte y el eslabón perdido) a la otra. Tengo que comprar la crema antiojeras por cubos. Desde hace unos meses, mis ojeras dicen mucho de las noches que pasa mi tesoro, la escala va desde una ligera sombra=noche de lujo en la que solo se ha despertado mínimo dos veces, a bolsas que alcanzan la cuarta dimensión=noche para pegarme porrazos contra la pared=día que si no me dejas como las locas esto puede desencadenar en divorcio.

Con el tiempo he llegado a la conclusión de que cuando fabricaron a mi tesoro olvidaron ponerle el sueño, no dormía nada ni de día ni de noche y al principio nos hacía hasta ilusión; ¿qué son unos padres primerizos sin la experiencia de pasar varias noches en vela? Pregunta de rigor -¿y las noches que?- da igual lo que contestara, ya podía estar reventada, que siempre contestaba con una sonrisa en mi cara, – “bueno poco a poco, estamos conociéndonos…”-. Pero los días pasan y a la misma pregunta no hace falta ni contestar, mi cara lo dice todo…tanto que no creo que se atrevan a volver a preguntarme.

Lo he probado todo. Empezamos como mandan los cánones poniéndolo a dormir en su minicuna, pero ni minicuna antes, ni cuna ahora…parecen que le pinchan, está durmiendo plácidamente encima de mi y es intentar echarlo a la cuna y se pone más tieso que un ajo.

Esto nos llevó al colecho toda la historia aquí perfecto de “en mi cama somos tres”, aunque pronto tuve claro que alguien sobraba y no precisamente por culpa de mi angelito, sino por el rugir de la fiera del otro lado de la cama, ¡eso era insoportable! Uffff pero todas las noches me acordaba de mi madre que me grabó a fuego –“pase lo que pase de tu cama no te salgas”, menos mal que al poco tiempo se dio por aludido, alegando que mi tesoro lo machacaba a patadas. Ya solos ante el peligro pasé por todas las variantes; los dos en la cama, yo en la cama y mi tesoro en la cuna, yo en la cuna y el solo en la cama, los dos en la cuna….

Cuando parecía que el desueñado estaba descubriendo el maravilloso mundo del sueño, empezó lo peor; “la horripilante fase de los 40 minutos” esta duró cuatro largos meses. Todas, todas las noches, cuando parecía que estaba durmiendo para toda la noche, a los 40 minutos exactos, cual Longines, se despertaba llorando… ¡jolín, eso trastorna un montón! ¿Os hacéis una idea de lo que supone eso para una persona dormilona como yo? ¡Una tortura china! en esos meses fue cuando perdí la poca cordura que me quedaba.

A los 8 meses, de repente una noche lo dejé en la cuna, ya extasiada de cansancio, le tararee una canción y ¡¡¡¡se durmió!!! ¡No me lo podía creer!…cachis en los mengues… pero yo me desperté a los 40 min y me lleve mis noches hasta que me confié y logré dormir, si, lo confieso varias veces puse la oreja para ver si respiraba. ¡Qué maravilla! Y así una noche, otra…parecía que me había hecho un lifting. Hasta que a los 10 meses se puso malito, un día con fiebre, colechamos de nuevo, el niño le echó cuento y….hasta hoy.

Mis ojeras han vuelto junto con sus bolsas… y 3 kilazos de michelín, ¿qué que tiene que ver? Justo cuando vuelve a dormir peor por la noche, aprende a dormir la siesta del tirón. Mi trabajo me ha costado conseguirlo poco a poco, acostándome con él, todo a oscuras y en silencio, con mucha paciencia para no salir a la calle como una energúmena y cometer un vecinocidio.  Aunque las siestas han sido mi perdición, la cosa es que el tiempo que duerme mi tesoro por las tardes es directamente proporcional al número de colines mojados en Nocilla que me meto yo entre pecho y espalda. He intentado hacer bici, abdominales…pero el día que me pongo a hacer algo va y se despierta… ¡que pena! pues nada a darle al chocolate, no van a ser todo penurias.

Entre unas cosas y otras, son ya 14 meses y medio sin pegar ojo, ná, una rachilla de ná. ¿Cuánto dura una persona sin dormir? Yo creo que ya estoy en las últimas. ¿Cómo lo lleváis vosotros? ¿Algún consejo…..?

Mil gracias de antemano de Una mamá ojerosamente muy feliz.