No hay mejor lugar que los brazos de mamá

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La maternidad te cambia

Está claro que quien tiene un hijo, va a tener que cambiar un montón sus prioridades y sus hábitos. Creo que eso, la mayoría de las madres, ya lo tienen claro desde que están embarazadas. El problema es que algunas, no son conscientes de todo lo que la llegada de un bebé puede cambiar sus vidas.

Mis dos hijos han cambiado mi mundo, pero ha sido a mejor. He dejado de hacer algunas cosas y las he cambiado por otras.

Por ejemplo, antes podía salir una noche a cenar, tomar unas copas y echarme unos bailes. Ahora eso lo he cambiado por salir a merendar, tomarnos unos helados, y echarme unas carreras por la calle. ¿Y acaso eso me molesta? En absoluto, todo lo contrario, me encanta, me gusta mucho más el plan de ahora, me lo paso mejor, es más divertido escuchar las risas de mis hijos y disfrutar con ellos.
Hay cosas que pueden no resultar tan divertidas, como la falta de tiempo para poder ducharte tranquilamente, o tener que ir al cuarto de baño con tu peque sujeta a las piernas…. ¿dónde habrá quedado la intimidad? Pero si lo piensas, resulta hasta gracioso.

Las noches también han cambiado. Antes dormía a pierna suelta toda la noche de un tirón y ahora doy gracias si consigo dormir más de 3 horas seguidas y se acabó lo de levantarse tarde. Pero abrir los ojos y ver a mi pequeña mirándome con sus ojazos y una sonrisa, compensan todas las malas noches.

También es cierto que las cosas van cambiando, no es lo mismo cuando son bebés que cuando van creciendo. Mi príncipe tiene 11 años, y hemos pasado por todas las fases, por ejemplo, ir a comer a un restaurante:
• Bebé de meses, mi comida se enfría porque le estoy dando la teta.
• Bebé de 1 año, mi comida se enfría porque le estoy dando de comer a él.
• Bebé de 2 años, pone todo el suelo y la mesa del restaurante perdidos porque come solo y la comida llega a todas partes.
• Niño de 3, 4, 5 años, termina de comer y se quiere levantar a corretear entre las mesas y algún amargado de la vida le echa la bronca y te mira con cara asesina.
• Niño de 6-10 años, pasas por diferentes situaciones, como “me aburro”, “camarero, esto no me gusta”…
• Niño de 11 años, se queda sentado a la mesa, come a la misma velocidad que tú, charláis, hacéis comentarios, te da sus opiniones sobre la comida…

Pues así es con todo. Ahora con la princesa, mi vida gira en torno a ella, he dejado de hacer algunas cosas y las he cambiado por otras y hay cosas que siguen igual y que se pueden hacer perfectamente con ella, sobre todo usando un buen portabebé ergonómico. Para mí es lo mejor del mundo.

Y ¿Qué pasa con las mamás/papás que no lo entienden, que no lo ven así? Como sabéis, esto es solo mi opinión personal, pero a mí me da pena. He escuchado cientos de comentarios de gente que se lamenta de lo que le ha cambiado la vida.

El otro día, una mamá me decía que estaba agobiadísima, que desde que nació su hijo, había tenido que renunciar a hacer un montón de cosas. ¡¡¡Que si lo hubiera sabido antes, no habría tenido al niño!!! ¡Que egoísmo! No os imagináis como me dolió escuchar esas palabras…. Esa madre no veía todo lo que su pequeño le había aportado a la vida, sólo veía las partes negativas (que yo no veo nada negativo en la maternidad) y todo lo que ya no podía hacer. Estuvo un rato haciendo comentarios negativos, que yo trataba de rebatir, pero a ella le daba igual y decidí terminar la conversación. ¿Dónde está el instinto maternal de esa mujer? Perdonadme si suena duro, pero me parece así. No a todas las mujeres se nos despierta el mismo instinto de protección, me parece a mí.

Otra me decía que en dos meses que tenía su bebé, no había podido salir a tomarse el aperitivo todos los fines de semana, porque la mitad de las veces, a esa hora el bebé tenía alguna necesidad. Y que para ella era fundamental tomarse un vermut los domingos……… Así que había optado por llamar a los abuelos, para que se quedaran con el niño y poder salir un rato. Vamos a ver, que no digo que quizás, en algunos momentos, no necesitemos tiempo para nosotras mismas, pero, por favor, tiempo para algo no tan frívolo como tomarse unas cañas…. Pues es que ni me lo planteo. Si quiero tomarme una cerveza (sin alcohol), me la tomo con mi hija, en una terraza o donde sea. Si no me da tiempo a salir antes de comer, puedo salir a pasear después de la siesta. Y sino, me la tomo en casa, me preparo un aperitivo y arreando, tan contenta.

De todos modos, yo soy de la idea de que los bebés crecen muuuy deprisa, que me lo digan a mí, que parece que fue ayer cuando nació mi príncipe… Así que pienso que hay que aprovechar el tiempo con nuestros hijos al máximo, porque un día, de pronto, te das cuenta de que ya no quieren mamar, o de que ya no quieren dormir contigo en la cama, o de que cada vez se van volviendo más independientes, y todo eso, lo echarás de menos.

Ya me han hecho comentarios del tipo, “deja a la niña con los abuelos y os vais al cine”. Pues la verdad es que ir al cine no me apetece lo más mínimo. Primero, porque ese rato prefiero disfrutarlo con los niños, y segundo, porque seguro que pago 8 euros de la entrada y me duerme en la sala a oscuras. Pero siguen insistiendo, que si la niña está “enmadrada”, que si necesito tiempo para mi…….Pues en realidad, soy yo la que está “enhijada” y no quiero separarme de ella lo más mínimo. Ni ella de mí, por supuesto, que todo lo que necesita lo tiene en su madre.

Pues sí, los hijos te cambian la vida, pero para mejor. Y por favor, dejad de decirme que haga cosas sin ellos. Y dejad de hacerme comentarios de la cansados que estáis con vuestros hijos, porque, realmente, me sienta fatal y no comparto esas opiniones.

150 palabras: sueño, huevo, elefante

Mamá y Alex pasaron un divertido día en el zoo. Vieron cantidad de animales, y aprendieron muchas cosas de ellos.
Cuando llegaron a casa, Alex estaba tan cansado que se durmió en el sofá y mamá le llevó a la cama con cuidado, a soñar toda la noche.
Cuando se despertó, olía a bizcocho recién hecho. En la cocina, Alex le contó a mamá que había tenido un sueño. Todos los animales del zoo estaban libres y tenían súper poderes. El elefante era el jefe de la manada, podía volar y ponía huevos. A mamá le dio un ataque de risa.
-Alex, los elefantes pesan mucho para poder volar, y además, son mamíferos.
-¿Qué es un mamífero?
-Pues es un animal que nace directamente de su madre y que se alimenta de su leche- le dijo, mientras Alex se acurrucaba en su regazo y tomaba su desayuno favorito, teta de mami.



Viernes dando la nota: The time of my life

Hoy os dejo una canción de película, de mi película favorita durante mi adolescencia.

Dirty dancing fue estrenada en  España en el verano del 88. Aún recuerdo cuando la vi por primera vez. Y «the time of my life» era la canción final de la película, cantada por Bill Medley y Jennifer Warnes.

Pero recuerdo mucho más la cantidad de veces que la vi después, en el salón de mi casa, con mi hermana, poniendo la cinta de vhs una y otra vez. Le teníamos un cariño increble a esa película. Incluso imitábamos en el salón alguno de los pasos de baile, vaya dos bobas.

Pues aunque parezca mentira, aún está esa cinta en su estuche y todo en una de las estanterías de casa de mis padres.

¡Feliz viernes!



¿Dónde se va el tiempo cuando tienes un bebé?

Esto es lo que se pregunta mi amiga Una Mamá muy feliz

Chicas ¿qué tal andáis de tiempo? Y no me refiero a que no tengo tiempo de ir a la peluquería porque voy al gimnasio, o a que no puedo ir de compras porque he quedado para tomar café, noooo, ¡ese tiempo pasó a la historia!

El tiempo al que me refiero es el básico, el vital…el tiempo para ir a hacer pis antes de tener que cruzar el pasillo que te separa del baño con las piernas cruzadas, rezando para que no se te escape el chorrillo.

Tiempo para completar el programa de mi cepillo de dientes eléctrico que dura 2minutos… ¡una eternidad! Bueeeeeno, lo compensamos con el enjuague bucal que me deja las manos libres…ja, ja, pues tampoco, porque no puedo enjuagarme y cantar para entretener al pequeño; he optado por comprar el enjuague del color de las toallas, que al menos adorna.

Tiempo para poder ducharme sin que luego me arranque trozos de la cabeza, rascándome por no aclararme bien, porque no se si os pasa, pero da igual a quién deje al cuidado del bebé que siempre acaba llamando a la puerta del baño cuando estoy enjabonada diciendo:

-mamáaaaaaaa, que se quiere ir contigo- cachis en los mengues, si te estoy oyendo venir por el pasillo diciendo, “vamos a ver lo q hace mamá”.

Tiempo para que tras ducharme, pueda arreglarme el pelo y echarme crema sin tener que elegir entre una cosa u otra, y al final ninguna; y ya podemos hincharnos de comer fibra, porque se acabaron las visitas al baño para leer… se acabaron para leer, pero no para cantar, porque lo harás a grito “pelao”, para que tu bebé en el salón no llore porque lo has abandonado un minuto… un minuto si tomas fibra, porque si no la tomas, lo llevas claro, tendrás que esperar a dejarlo al cuidado de alguien, que llamará a la puerta del baño y te dirá ….¡¡¡come fibra!!! Voy a empezar a llevarme al niño colgado en la bandolera para estos menesteres….

Hablando de duchas, con los adelantos que hay hoy en día, ¡no sé cómo no han inventado un gel que limpie en seco! qué placer poder ducharnos mientras… jajaja, iba a decir mientras vemos una peli, jajaja.

Y lo de poner la lavadora parece un “deja vu”, me levanto, la pongo y al día siguiente la pongo, y al otro día y al otro…y lo peor es que es la misma lavadora, que no me da tiempo a tenderla y claro ya las arrugas en la ropa… ¡¡vamos ni con un lifting!!

¿Y que me decís de la hora de salir a dar un paseo? El bebé ya está listo, lo dejo en un lugar seguro… y ahora comienza la maratón antes de que se emberrinche… En el tiempo que antes me pintaba la raya del ojo, ahora me visto, me peino, me calzo, preparo la silleta, el bolso, pañales, muda extra, biberón con agua, cojo los abrigos, cierro las ventanas, me aseguro que no dejo nada encendido, todo esto cantando a grito “pelao” para que no se sienta abandonado, y por fin… a la calle… arggg ¿¿y la raya del ojo?? ¡¡No me ha dado tiempo!! Ahhh y sin quejarme, voy un pelín despeinada, sofocada y taquicárdica, pero ¡hoy tampoco me ha dado el infarto!

Aishhhh, claro que me falta tiempo, ¿cómo no me va a faltar? Si el que tengo es poco para dedicárselo a mi tesoro y aun teniendo todo el tiempo del mundo no sería suficiente para disfrutar de él. Es mi bebé quién me hace ser Una mamá muy feliz.

Y ahora me pregunto, ¿tendréis tiempo de leer esto? A mí me ha costado lo mío escribirlo….

Miércoles Mudo

El hermano mayor porteando a la pequeña

El hermano mayor porteando a la pequeña



150 palabras: investigación, valientes, esperanza

En una casita verde vivían Luk y sus padres. Querían tener otro hijo, pero no se quedaba embarazada.

Después de mucho tiempo de espera,  y tras meses de investigación, descubrieron el problema. Hacía falta un tratamiento, sería difícil, pero no perdían la esperanza… Y lo consiguió, se quedó embarazada.

Pasaron los meses y Luk estaba muy emocionado, pronto iba a tener una hermana, Maya.

Una mañana, mamá empezó con contracciones. Luk se puso muy nervioso. Mamá le dijo que tenía que ir con los abuelos. Él se puso triste, quería estar con mamá. Mamá le explicó que todos tenían que ser muy valientes y esperar un poco.

Poco rato después, sonó el teléfono. ¡Su hermana ya había nacido! Ya era hermano y tenía mucha  prisa por llegar al hospital. Cuando llegaron y la vio en la teta, se enamoró y supo que ser hermano mayor era lo mejor del mundo.



Prevención de accidentes domésticos

Cuando nuestros hijos están a punto de empezar a gatear, es el momento de pararnos a pensar en la seguridad de nuestra casa. Aunque a simple vista no lo veamos, los bebés pueden estar expuestos a infinidad de peligros. Para verlos, lo ideal es agacharse y ponerse a la altura del gateo e inspeccionar la casa por todos los lados. Toda precaución es poca.

Lamentablemente, cada año suceden en España multitud de accidentes domésticos y las estadísticas revelan que los niños son el colectivo más afectado.

Daños en el hogar según forma de ocurrencia (de 0 a 5 años de edad)

Caídas en altura- 40%
Otras caídas- 37%
Objetos punzantes- 6%
Daños por calor- 5%
Productos químicos- 1%
Fuente: Informe IDB 2009.

Para evitar accidentes, lo más importante es la prevención. Para ello, existen unas normas de seguridad que todos deberíamos conocer y seguir.

  • Caídas y golpes
    • No dejar al niño solo en ningún sitio alto, cambiador, cama, silla, sofá.
    • Las barandillas de la cuna deben estar levantadas y a una altura adecuada.
    • Abrochar siempre el cinturón de la trona y de la silla de paseo.
    • Colocar barras de seguridad en las escaleras.
    • Proteger las esquinas de las mesas y muebles con esquineras de plástico.
    • Asegurarse de que el niño no puede abrir las ventanas y quitar cosas que se puedan utilizar como escalón.
    • Colocar protectores en las puertas para que no se pillen los dedos.
    • Evitar el uso de andadores.
    • Cuidar que los suelos no resbalen, que el calzado sea antideslizante, que no haya cosas por el suelo con lo que puedan tropezar.
  • Atragantamientos
    • Evitar juguetes no aptos para su edad, con piezas y partes pequeñas que puedan ser ingeridas.
    • No dejar objetos pequeños al alcance de los niños.
    • No dar a los niños menores de 5 años frutos secos, aceitunas ni caramelos.
    • Cuando un niño tiene comida en la boca, no debe jugar, reírse, llorar ni saltar, por el riesgo de aspiración.
  • Quemaduras
    • Comprobar la temperatura del agua antes de bañar al bebé.
    • Comprobar la temperatura de la comida antes de ofrecérsela al bebé.
    • Evitar que los mangos de sartenes y cazos sobresalgan de la encimera. Procurar que los niños no jueguen en la cocina.
    • No dejar líquidos ni comidas calientes cerca del borde de la mesa.
    • No fumar ni beber líquidos calientes cerca del niño.
    • Mantener fuera del alcance del niño cerillas, mecheros y aparatos eléctricos.
    • Mantener la plancha fuera del alcance del niño.
    • Proteger con rejillas chimeneas, calefactores y radiadores.
  • Electrocución
    • Poner protectores en todos los enchufes, para evitar que el bebé pueda meter los dedos.
    • No sobrecargar los enchufes ni dejar cables a la vista y sin protección.
    • No permitir que los niños jueguen con aparatos eléctricos.
    • Desenchufar los aparatos eléctricos cuando no se utilicen.
  • Intoxicaciones
    • Colocar todos los productos tóxicos (productos de limpieza, medicamentos, abono, insecticidas) fuera del alcance de los niños, con su correspondiente envase. Deben colocarse en armarios altos y cerrados.
    • No guardar productos de limpieza en envases de alimentos.
    • No colocar plantas en lugares accesibles al niño.
    • Tener a mano el teléfono del Instituto Nacional de Toxicología –91 562 04 20
  • Heridas
    • Dejar fuera del alcance de los niños objetos que presenten superficies o aristas vivas (cuchillos, tijeras, hojas de afeitar…)
    • Colocar los objetos cortantes en cajones con cierres especiales.
    • Los juguetes no deben tener bordes cortantes.
    • No jugar con objetos largos y puntiagudos.

 

Viernes dando la nota: Thriller, Michael Jackson

Este video empezó a emitirse a principios de 1984. Tenía yo por entonces 10 añitos (jesú, que mayor soy,) y recuerdo que me impactó e impresionó por igual. En aquella época, vi este video un montón de veces. Y aún ahora, he visto el video y escuchado la canción junto con mi hijo mayor, al que, por cierto, también le encanta.

Para mí es una canción que marcó mi infancia. Y que por supuesto, no necesita presentación.



La importancia del silencio

Aquí os dejo la reflexión semanal de mi querida una mamá muy feliz

¿Sabéis lo importante que es el silencio? si, ¿verdad? ¡Por la cuenta que nos trae!….

En mi vida siempre ha sido muy importante, aunque de diferente manera; atrás quedó el tiempo en el que solo podía dormir en la cama, a oscuras y por supuesto en silencio… Ahora a veces me sorprendo durmiéndome apoyada en la barandilla de la cuna, esperando a que el incansable de mi bebé se duerma…es lo único que importa, que él duerma. Ahora es para lo que necesito el silencio.
Pero no es tan fácil…. ¿¿cómo pueden tener un oído tan fino?? Lógico, lo están perfeccionando desde el vientre materno. Pero vamos, es que es increíble, es salir por la puerta del dormitorio, después de dos horas durmiéndolo y… ala, vuelta a empezar…¡¡se despertó!! ¡¡Pero si apenas respiro!! Y el día que no se despierta, ya me encargo yo de darle un puntapié a la cuna o de tropezar con el armario al tomar la curva demasiado cerrada.

Y digo yo, ¿por qué los papás no tiene el mismo concepto de silencio que nosotras? ¡Qué pesados! Por favor, ¿cómo podemos explicarles que guardar silencio no significa solamente no hablar? Tampoco se tose, se abren y cierran puertas, se tira de la cisterna de madrugada…prohibido hacer pis de madrugada, ¡¡eso son malas costumbres!!…Tengo yo la vejiga del tamaño de una gaita de no levantarme… ¡Pero si el padre hasta estornuda!, eso es un lujo, no he estornudado yo a gusto desde que me quedé embarazada, cualquier día voy a reventar de estornudar “en silencio”.

Chicas yo no se vosotras, pero yo me levanto hasta sin respirar, en bolas y me visto en medio del pasillo… ¡que voy a pillar una pulmonía! Hablando de pulmonías, ¿creéis que si le digo al papi que duerma destapado colará? Es que cada vez que se levanta o se mueve hace un ruidazo con el nórdico… Desde aquí hago un llamamiento a los fabricantes de ropa de cama, para que la hagan más suave. Mi nórdico parece que está “forrao” de papel de aluminio y en lugar de plumas parece relleno de canicas. Así me levanto yo, entumecida y con tortícolis de no moverme en toda la noche; que hace frío, pues me encojo hasta que me doy con las rodillas en la barbilla; que hace calor, pues cual sauna a sudar como un pollo se ha dicho…todo menos mover el nórdico.

Que estrés, cada noche es una aventura… haríamos todo lo posible para garantizar el descanso de nuestros bebés, ¿verdad?, y a veces es imposible… ¿no podríamos meternos en una burbuja, insonorizada, por supuesto?

A pesar de todo, aun llevando sin dormir un año, como siempre digo, soy Una mamá muy feliz.

Miércoles mudo

En la bañera de los mayores

En la bañera de los mayores