No hay mejor lugar que los brazos de mamá

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Las pinzas del pelo pueden resultar perjudiciales para tu salud

A diario ocurren pequeños accidentes domésticos, pero ¿alguna vez os habíais planteado que una pinza para recoger el pelo podía provocar uno? Pues resulta que yo lo he sufrido en mis propias carnes, más bien en mi propio dedo.

Este es el muelle a presión de las pinzas

Este es el muelle a presión de las pinzas

Ayer jueves por la mañana libraba y estaba con Sara y mi sobrina. Las estaba peinando para salir a hacer cosas cuando ocurrió el percance. Después de ponerle una pinza muy mona en el pelo a Sara, no me gustaba dónde se la había colocado, así que decidí quitársela para cambiarla de sitio. Al apretar la parte superior para abrirla, ese trozo se rompió y el muelle que lleva la pinza dentro se me clavó en el dedo.

De pronto sentí un dolor muy agudo y mi dedo estaba sujeto a la pinza del pelo y esta, al pelo de Sara. Cuando Sara se movía la pinza se me clavaba más y veía las estrellas. Pero como se había roto la parte de arriba, no podía apretar para abrirla y quitársela del pelo. Sara se estaba poniendo nerviosa porque le daba tirones y yo más porque no sabía cómo quitarme eso. Al final hice palanca metiendo unas tijeras por la parte debajo de la pinza y la quité del pelo de Sara. Pero seguía enganchada a mi dedo…

La pinza clavada en mi dedo

La pinza clavada en mi dedo

Os tengo que confesar que como enfermera soy muy buena, pero como paciente, a veces tengo poca tolerancia al dolor propio. El caso es que empecé a marearme con la pinza clavada y me tuve que tumbar en la cama, con los pies en alto y el ventilador a tope, porque sudaba como un pollito. Y mientras las dos niñas muy nerviosas, Sara llorando porque no sabía bien que pasaba.

Cuando me encontré mejor me puse manos a la obra para quitarme la pinza. Pero por más que lo intentaba, aquello no salía. Jolines, si era un trozo de muelle, pensaba yo, debería salir por el mismo sitio por el que había entrado. Pero no había manera y cada vez que la movía me dolía mogollón. Intenté tirar directamente hacia afuera y arrancarme la piel, pensando que sería algo superficial, pero me volví a marear del dolor. Si vale, seguro que no era para tanto comparado con otros dolores, pero yo lo estaba tolerando fatal.

Como veía que aquello no podía solucionarlo sola, llamé a mi madre, sanitaria también de profesión, para que viniese y me echase una mano, no podía conducir con la pinza en el dedo. Un rato después se presentaron en casa mis padres, y menos mal que vinieron los dos, porque aquello no era trabajo para una enfermera, era trabajo para un manitas.

Resulta que el muelle está colocado a tensión, para mantener la pinza cerrada. Al romperse el apoyo de una de las partes del muelle, este había perdido su tensión y se había cerrado sobre sí mismo, no sé si me explico. Lo que pasaba era que un extremo del muelle lo tenía clavado profundamente en el dedo y el extremo contrario había girado sobre el muelle y me estaba presionando el dedo, intentando unirse con el otro trozo. Por eso no era capaz de quitarme la pinza. Menos mal que mi padre vio el problema, se puso las gafas de cerca, cogió unos alicates y mientras mi madre me sujetaba el dedo para que no lo moviese, él quitó el pasador al muelle, la pinza entera se desmontó y el muelle se liberó. Luego, ya sólo tuvieron que tirar para sacármelo del dedo. ¡Qué dolor madre! ¡Cómo una cosa tan pequeña puede hacer tanto daño!

Y esa línea es por donde la pinza ha estado clavada en mi dedo

Y esa línea es por donde la pinza ha estado clavada en mi dedo

Así que desde hoy, he desterrado las pinzas de mi casa. Si, lo sé, puedo ser una exagerada, después de años de usarlas, esta ha sido la primera vez que me ha pasado, pero con una he tenido bastante y más de 15 minutos con un muelle metálico clavado en el dedo han sido suficientes. Recuerdo una vez hace años, una conocida me contó que había comprado una malla de naranjas. Intentando abrir la malla con un cuchillo, el cuchillo se le escapó y le hizo un tajo que necesitó puntos. Desde ese momento, sólo compra naranjas sueltas al peso, nada de mallas. Pues yo ya tengo mi trauma creado, adiós pinzas del pelo, hola coletas y horquillas.

Contadme, ¿habéis tenido algún accidente doméstico así de tonto?

Prevención de accidentes domésticos

Cuando nuestros hijos están a punto de empezar a gatear, es el momento de pararnos a pensar en la seguridad de nuestra casa. Aunque a simple vista no lo veamos, los bebés pueden estar expuestos a infinidad de peligros. Para verlos, lo ideal es agacharse y ponerse a la altura del gateo e inspeccionar la casa por todos los lados. Toda precaución es poca.

Lamentablemente, cada año suceden en España multitud de accidentes domésticos y las estadísticas revelan que los niños son el colectivo más afectado.

Daños en el hogar según forma de ocurrencia (de 0 a 5 años de edad)

Caídas en altura- 40%
Otras caídas- 37%
Objetos punzantes- 6%
Daños por calor- 5%
Productos químicos- 1%
Fuente: Informe IDB 2009.

Para evitar accidentes, lo más importante es la prevención. Para ello, existen unas normas de seguridad que todos deberíamos conocer y seguir.

  • Caídas y golpes
    • No dejar al niño solo en ningún sitio alto, cambiador, cama, silla, sofá.
    • Las barandillas de la cuna deben estar levantadas y a una altura adecuada.
    • Abrochar siempre el cinturón de la trona y de la silla de paseo.
    • Colocar barras de seguridad en las escaleras.
    • Proteger las esquinas de las mesas y muebles con esquineras de plástico.
    • Asegurarse de que el niño no puede abrir las ventanas y quitar cosas que se puedan utilizar como escalón.
    • Colocar protectores en las puertas para que no se pillen los dedos.
    • Evitar el uso de andadores.
    • Cuidar que los suelos no resbalen, que el calzado sea antideslizante, que no haya cosas por el suelo con lo que puedan tropezar.
  • Atragantamientos
    • Evitar juguetes no aptos para su edad, con piezas y partes pequeñas que puedan ser ingeridas.
    • No dejar objetos pequeños al alcance de los niños.
    • No dar a los niños menores de 5 años frutos secos, aceitunas ni caramelos.
    • Cuando un niño tiene comida en la boca, no debe jugar, reírse, llorar ni saltar, por el riesgo de aspiración.
  • Quemaduras
    • Comprobar la temperatura del agua antes de bañar al bebé.
    • Comprobar la temperatura de la comida antes de ofrecérsela al bebé.
    • Evitar que los mangos de sartenes y cazos sobresalgan de la encimera. Procurar que los niños no jueguen en la cocina.
    • No dejar líquidos ni comidas calientes cerca del borde de la mesa.
    • No fumar ni beber líquidos calientes cerca del niño.
    • Mantener fuera del alcance del niño cerillas, mecheros y aparatos eléctricos.
    • Mantener la plancha fuera del alcance del niño.
    • Proteger con rejillas chimeneas, calefactores y radiadores.
  • Electrocución
    • Poner protectores en todos los enchufes, para evitar que el bebé pueda meter los dedos.
    • No sobrecargar los enchufes ni dejar cables a la vista y sin protección.
    • No permitir que los niños jueguen con aparatos eléctricos.
    • Desenchufar los aparatos eléctricos cuando no se utilicen.
  • Intoxicaciones
    • Colocar todos los productos tóxicos (productos de limpieza, medicamentos, abono, insecticidas) fuera del alcance de los niños, con su correspondiente envase. Deben colocarse en armarios altos y cerrados.
    • No guardar productos de limpieza en envases de alimentos.
    • No colocar plantas en lugares accesibles al niño.
    • Tener a mano el teléfono del Instituto Nacional de Toxicología –91 562 04 20
  • Heridas
    • Dejar fuera del alcance de los niños objetos que presenten superficies o aristas vivas (cuchillos, tijeras, hojas de afeitar…)
    • Colocar los objetos cortantes en cajones con cierres especiales.
    • Los juguetes no deben tener bordes cortantes.
    • No jugar con objetos largos y puntiagudos.

 

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