No hay mejor lugar que los brazos de mamá

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La maternidad de a A a la Z: U de Uña

Una semana más, os traigo mi aportación al diccionario de la maternidad, diccionario ideado por Vero trimadre/trigenia y que cada semana tiene más adeptos.

embarazada silla2 Pues resulta que en mi caso, las uñas tienen muuucho que ver con la maternidad, con la mía, y con la de mi madre. Ya veréis.

Era yo una tierna niña de solo dos años y medio cuando mi hermana llegó al mundo. Imagino que todos se desvivían por el bebé nuevo, porque yo la verdad, no me acuerdo, y eso, en mi mente infantil, provocó los temidos celos de hermanos, supongo. El caso es que empecé a morderme las uñas por aquella época. Nosotras crecimos, pero mi hermana siempre tenía que ser el centro de atención, la única, la mejor, la inigualable, la caprichosa, la egoísta, la que dejaba de respirar si no conseguía lo que quería…. Y mis padres se sometían a todas sus exigencias, y lo siguen haciendo treinta y muchos años después, con lo que seguían olvidándose de mí. Como para dejar de morderme las uñas. Es más, a eso le sumé hacerme pis en la cama, pero eso da para otra entrada. Con el tiempo, aprendí a no esperar nada, a no pedir nada, pero las uñas eran lo único que me consolaban, eran mi tranquilizante favorito en momentos de estrés.

Pasaron los años, crecí y nació mi príncipe. Me divorcié y en ese momento, sin casa, sin trabajo, sola, con un hijo, decidí dejar de morderme las uñas ¡ole mis narices! Y lo conseguí, vaya que sí. Estuve unos años que me las pintaba, más por tapar lo feas que eran que por modas, todo hay que decirlo. Peroooo, como buen vicio, que es de los que creo que no hacen daño, más que a la forma porreta de mis dedos, no pude evitarlo y volví a las andadas, y así sigo, mordiéndome las uñas día tras día, a veces me las devoro, por los nervios, y otras, consigo dejármelas dos o tres días sin morder, por el placer de morder unas uñas un poco más largas (soy rarita, lo sé, os dejo decirlo).

Pero, también os he comentado que mi maternidad tiene que ver con las uñas y esta historia, ya venía de mi más tierna infancia. Pues sí, aquí está la segunda parte. Mi segunda maternidad.

Cuando nació la pequeña, el mayor acababa de cumplir 10 años. Estaba preparado para todo, para dejar de ser el centro de atención, para ayudar, sabía que la pequeña iba a necesitar atención 24 horas del día y que algunas cosas iban a cambiar…. Sí, muy bonito, él conocía toda la teoría, pero en la práctica, todos los hermanos mayores, de un modo u otro, sienten que el hermano pequeño ha llegado para alterar su mundo. Y, casi sin darnos cuenta, empezó a morderse las uñas. Empezó a tocárselas mucho, luego a arrancarse trocitos con los dedos y ahora, casi no tiene uñas, de lo mordidas que las tiene. Viéndolo desde la perspectiva de madre, entiendo cómo se ponía la mía de nerviosa cuando me veía a mí con los dedos en la boca. Hay veces que le veo, como muerde y mira y busca y rebusca, a ver de dónde saca otro trocito y me pongo nerviosa, le digo que no lo haga, que se le están quedando los dedos feos….y se lo digo mientras yo misma me estoy mordiendo las mías. Suena un poco hipócrita ¿no?

Ains, la maternidad que ha destrozado las uñas de mi familia. Pero prefiero tener los dedos feos y los hijos que tengo y a los que adoro que lucir uñas preciosas y no disfrutar de mis tesoros.

Vuelta al trabajo

Ha llegado el día. La vuelta al curro. Ese día tan temido. El día en el que tengo que dejar a mi 2 hijos, uno en el cole, contento y feliz, y a la otra en la guarde, triste y asustada.

Cuando sonó el despertador no podía ni abrir los ojos. Es increíble como funciona nuestra mente. Muchos días me he despertado a las 7, porque la peque se despertaba. Cuando conseguía que se volviera a dormir, yo ya no podía conciliar el sueño y me levantaba, fresca como una lechuga, a hacer cosas. En cambio, hoy, maldito despertador, he ha dejado el cuerpo fatal…. Una hora y media después hemos salido de casa, preparados para afrontar el primer día de trabajo. En el coche, la peque ya iba diciendo «cole, nene, no» y yo con la sonrisa forzada, tanto en la cara como en la voz, hablándole de lo bien que lo iba a pasar, que iba a jugar, a bailar, a pintar…. A dado lo mismo, cuando nos acercábamos, me ha abrazado fuerte y ha empezado a llorar. Y así la he tenido que dejar, llorando angustiada. Me he ido con un nudo en el estómago y con una angustia….

Luego, en el trabajo, y como adulta que soy, he manejado muy bien mis sentimientos. He visto a un montón de compañeros a los que no veía hacia tiempo, me he puesto al día, he arreglado papeles y he trabajado, evidentemente. Acordándome de mi peque cada dos por tres, pero al estar entretenida, y sobre todo, sabiendo que era poco rato,  se me ha pasado bastante rápida la mañana. Como me he pedido reducción de jornada, antes de la 1 estaba montada en el coche, deseado ir a por mis peques.

Ir a por Sara ha sido más duro que otros días. Se ha puesto a llorar en cuanto me ha visto y así ha seguido mucho rato después. La profe dice que cuando ella tiene que salir a algo, ir a por otros bebes que llegan, cambiar pañales, preparar desayunos, Sara se angustia y se pone a llorar. Solo se tranquiliza cuando esta con ella, pero no le puede prestar dedicación absoluta, claro, lo entiendo, pero me resulta tan doloroso imaginarme a mi niña pequeña en mitad del aula, sintiéndose perdida y asustada, llamado a su mamá y sin nadie que la consuele…..

El caso, la he recogido y se ha abrazado a mí, fuerte, pero sin mirarme. La he llenado de besos y dulces palabras pero no me hacía ni caso. Eso sí, no quería soltarme tampoco. Como venía en coche, la tenía que poner en su silla, pero ella no quería. 25 minutos intentando convencerla, que teníamos que ir a por el hermano, a casa a comer y dormir, pero nada, intentarlo era como si la silla diera calambre. Y yo, con mi paciencia y mi ternura infinita, sabiendo que estaba triste y solo quería estar conmigo….y pensando que el mayor salía del cole y yo no estaba. Al final, la he tenido que sentar a la fuerza y me he sentido fatal, porque ha ido con un berrinche todo el camino. Y mi pobre mayor, en el portal de casa esperándome desde hacía un rato.

En casa las cosas no han mejorado nada. Ni soltar el bolso he podido, vestida de calle, con ella en la bandolera, he calentado la comida, he puesto la mesa y he medio comido, porque no quería ni oír hablar de la trona, solo quería teta de mamá. La he soltado un segundo para levantar la mesa y se ha tirado al suelo de espaldas, con cabezazo y pataleo incluido. Cuando hemos ido a dormir la siesta, pensaba que caería rendida en el acto, pero noooo, también ha habido sesión extra de llantos, tortazos, patadas, gritos…. No quería que la cogiera ni la tocara, pero tampoco quería que la dejara sola y me fuera. ¿Qué le ha pasado? ¡Nunca la he visto así, tan exageradamente enfadada! Al final, sin camiseta, haciendo piel con piel y paseando en la mochila, he conseguido que se durmiera. Un rato. Mucho menos de lo acostumbrado.

Evidentemente se ha despertado llorando, pero no triste, parece enfadada porque me pega. Claro, cuando le digo que no se pega, se pone a llorar otra vez, ahora triste y desconsolada. Vaya tarde. Solo ha tenido un par de ratos buenos comiendo chocolate y gusanitos y luego, a la hora del baño.

¿Todo esto es por la guardería? ¿Por qué iba a ser sino? Lleva una semana bastante tristona, se enfada por nada, está más demandante, pero hoy ha sido exagerado. Hoy ha sido el primer día que se ha quedado más rato en la guarde. Y aunque ella no entienda de horas ni relojes, seguro que más o menos, ya sabía cuando iba a entrar yo por la puerta a buscarla. Y hoy no he ido cuando me esperaba.

Delante de ella intento estar alegre, contenta, relajada, pero he tenido unos ratos en los que he terminado llorando, de la impotencia, de no saber cómo calmarla, de verla tan desolada. No sé cuánto tiempo voy a poder con esto. Se acostumbrará….pero ¿¿a qué precio??
Mi príncipe querido me abrazaba y decía:» mamá, no llores, tu no la abandonas, es por nuestro bien, tienes que trabajar para poder darnos de comer» y a mí se me cae el alma a los pies… ¡Porque tiene tanta razón! Porque yo lo entiendo y él, como niño de 11 años, también. Pero ¿y la peque? La peque no entiende nada de lo que está pasando, nadie le puede explicar que esto es necesario y que, a fin de cuentas, es por su bien. Ella lo está pasando fatal y yo con ella.
Para colmo, ya están las voces sabias. Mi madre que me dice que la niña no debe portarse así, que me está tomando el pelo y que no se lo debo consentir. ¿Pero, por favor, que quiere que haga? Encima que está triste y enfadada, ¿la tengo que regañar?

Mañana le voy a llevar un juguete de casa, para que tenga algo que sea suyo en la guarde. El problema es que ella no tiene ningún juguete favorito, la verdad es que casi no hace caso a ninguno, peor aun así, lo intentaré.

Ahora que ya está dormida, espero que por lo menos tenga dulces sueños y no duerma pensando en mañana. Que será lo que yo sí voy a hacer seguro…

Uf, últimamente, parece que uso el blog solo para contar penas y desahogarme. Perdonadme todas las personas que me leéis, la mayoría entiende perfectamente lo que estoy pasando. Gracias por dejarme palabras de ánimos. Y espero poder en unos días contar más buenas noticias.

Estupendo día familiar en el Retiro

El sábado 7 de Septiembre, tuvimos una quedada familiar en el Retiro, organizada por  Joha, de Mimitos de mamá y Pilar, de Aprendiendo a ser madre. Fue un día genial y nos lo pasamos en grande.

Quitando un pequeño contratiempo para encontrar el punto de reunión, todo fue sobre ruedas. Entramos al parque por un puerta diferente a la indicada, porque la mitad de los alrededores del parque estaban cortados por la fiesta prevista por Madrid 2020. Y yo, ilusa de mí, que me oriento fatal, decidí que sabía llegar, “callejeando” por el parque. Evidentemente, nos perdimos y  aparecimos casi en la punta contraria, vaya paseíto, cargados con bolsas y maletas.

Nos juntamos un montón de familias, creo que éramos 35, que se dice pronto, algunas caras conocidas y otras nuevas.

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Felizenbrazos, Creativa y estimula, Mamifit, Mimitos de mamá, Peque en familia y Aprendiendo a ser madre

quedada 7s-2Hemos tenido de todo. Un ratito de bailes; una clase muy instructiva de masajes para bebés; una clase de gimnasia para mamás con bebés, que ha sido muy divertida; mi charla exprés de portabebés; psicomotricidad para bebés; y pintacaras y globoflexia para finalizar. Todo esto, amenizado con un montón de sorteos y regalitos que han cedido algunas marcas amablemente, y que las manos inocentes de los peques allí presentes se encargaban de extraer. Y un fotógrafo profesional, que nos hizo un montón de fotos y que estoy deseando enseñaros en cuanto nos las manden, que seguro que son mil veces mejores que las mías. Las fotos son impresionantes, y están especializados en foto familiar. La última foto, la de Sara dormida, es de Jorge y  El estudio de Blanca

A media mañana hicimos una pausa para comer y conversar con la gente allí presente, intercambiar opiniones y contactos. Y también para intercambiar comida. quedada 7sAquí voy a hacer un inciso para hablaros de alguien, que nos dejó un buen sabor de boca. Se trata de ­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­Enos, que es cocinero de profesión y tiene una empresa de catering, Cocino para ti.  Preparó un salmorejo para chuparse los dedos, que muchos de los presentes pudimos degustar, hasta mi princesa se relamía. Y la tortilla de patatas….vamos, si lo sé no me llevo comida de casa, jajaja. Además en el catering, tiene un servicio que me ha parecido genial. Prepara cenas románticas a domicilio. Si quieres sorprender a tu pareja, en un aniversario o un día especial y no tienes tiempo, esta idea te va a encantar. Dos platos, un postre, flores y velas, todo servido en tu casa, con la comodidad de tener a los niños durmiendo y a un precio espectacular. Este año, puedes sorprender a tu pareja. Mirad toda la información aquí.

Después de la comida, llegó la hora de mi taller de porteo. Fue una charla muy rápida, porque en media hora, casi no me dio tiempo a decir gran cosa. Hablé de los beneficios de llevar a los bebés en brazos, que son muchos y variados, de la prevención de la displasia de cadera y de la prevención de la plagiocefalia, y luego, enseñé una pequeña muestra de portabebés. Como todo era en directo, y después de la comida, el sueño hizo su aparición en mi pequeña princesa, que estaba con Lorena, pero no dejaba de llorar. Así que la cogí para enseñar una mochila ergonómica…….y se quedó dormida, un claro ejemplo del efecto somnífero de los portabebés.quedada 7s-3

Una siestecilla en la manta y un ratito más de diversión después, y ya empezamos a recoger para irnos a casa. Un día agotador y encantador. Deseando repetir de nuevo. Muchas gracias a Joha y Pilar por organizarlo, a todas las personas que han colaborado para hacerlo posible, y en especial, a todas las familias que habéis acudido y a las que he tenido oportunidad de conocer.

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La maternidad de la A a la Z – S de Separación

Ya se ha terminado prácticamente el verano, y volvemos a las rutinas y las costumbres, volvemos a las cosas conocidas, unas buenas y otras no tanto… Una de las cosas que sí me gustan, es el Diccionario de la Maternidad, de Vero y que semana a semana, vamos completando, a veces, solo a veces, cuando podemos, porque, por querer, siempre querríamos.

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Esta semana he estado desconectada total, ya sabéis muchos lo que estoy pasando. Confieso que ni me había enterado de que esta semana volvía el súper diccionario, me he enterado hace un ratillo. A lo largo del mes de Agosto, he esbozado unas entradas para mi diccionario, que pensaba terminar de pulir para publicarlas cuando llegase el momento. Pero, ahora que ha llegado el momento, no me sale terminar ninguna de ellas, porque no son acordes al momento que estoy pasando. Así pues, y aún a riesgo de repetirme y de resultar cansina, he decidido hacer caso de lo que me dice mi corazón ahora mismo, y escribir sobre el sentimiento que esta semana me inunda.

S de Separación

A lo largo de nuestra vida, nos separamos de un montón de personas, de objetos y hasta de animales. Unas separaciones son forzosas, otras nos vienen impuestas; unas cuestan más que otras de asimilar. E incluso, en algunos momentos, hasta resultan beneficiosas. Pero hoy quiero hablar de la separación de los hijos.

Cuando nos convertimos en madres, no estamos preparados para la cantidad de separaciones que vamos a tener que vivir junto a ellos. Creo que pensamos en los duros momentos que tendremos que pasar al separarnos. Y según van pasando los años, a veces nos adaptamos, pero siempre nos duele.

Con el mayor, que tiene 11 años, he vivido infinidad de momentos de separación, todos duros y difíciles a su manera. Cuando empezó a ir a la escuela infantil; cuando empezó el colegio; cuando durmió por primera vez en casa de los abuelos; cuando se fue el primer fin de semana a casa de su padre; las primeras vacaciones alejado de mí; el primer día en casa de un amigo……… Y así, infinidad de ocasiones en las que, como ya digo, aunque nos vayamos acostumbrando, nos sigue costando, saber que nuestro niño va a estar alejado de nosotros. Esos momentos de separación, también son duros para ellos, evidentemente.

Hoy, hace justo 18 meses que mi princesa preciosa decidió venir a llenar mi vida de alegría. 18 meses que hemos compartido juntas, sin separarnos más que unas pocas ocasiones. Decidí dejarlo todo por ella, por vivir cada instante de su vida, por no perderme nada. El tiempo pasa muy deprisa, y un día te das cuenta de lo rápido que han crecido, de las cosas que ya no volverán. Te acuerdas de cómo con el mayor te perdiste sus primeros pasos, su primer pipí en el orinal o su primer dibujo con pintura de dedos, porque esas primeras cosas las hizo en la escuela infantil, y aunque luego lo seguía haciendo en casa, sentía que había perdido algo. Ahora, con la niña, no quería que me pasara eso. Y estos 18 meses han sido los más completos de mi vida.

Pero, inevitablemente, llega un día en el que tienes que separarte, aunque no te guste. Yo nunca lo he hecho por gusto, no he querido ir a “disfrutar” de algo sin ella, aunque mucha gente me decía que estaba bien hacer cosas sin los hijos, tener un ratito de libertad, tener tiempo para mí, me criticaban por estar tanto con ella, bla, bla, bla. Yo no he sentido esa necesidad de separación. Pero como digo, todo llega.

Y llegó el primer sábado por la tarde, en el que se fue con su padre y su hermano, a pasar el día con los tíos y los abuelos. Y me quedé triste  y sola. Y la casa se me hacía muy grande. Pero sabía que estaba bien, que ella se había ido feliz y contenta. Y así, cada fin de semana, se iba unas horas y nos separábamos, pero sin pena ni angustias.

Y llegó Septiembre. Y con él, la SEPARACIÓN obligatoria. Porque no me ha quedado más remedio que incorporarme a trabajar fuera de casa. No lo voy a volver a contar, está todo aquí. Y esa es la separación de la que quiero hablaros. La que nos causa una profunda angustia a las dos.

Ha comenzado la escuela infantil. El primer día estaba contenta, no sabía muy bien donde iba. Se quedó allí extrañada, y yo me fui sintiéndome rara y vacía. Con un nudo en el estómago. Las dos horas del periodo de adaptación pasaron lentas y antes de que llegase el momento, ya estaba allí para recogerla. Entonces, salió triste. La cogí en brazos, se apoyó en mí y no me soltaba, enganchada a la teta, me senté un rato antes de poder bajarla de la bandolera, porque no quería soltarme. Y tampoco quería hablarme. No decía nada, solo estaba allí, cerca de mí. Unas horas después, volvía a estar risueña, aunque esa noche, durmió fatal, llorando y nerviosa.

Pero lo peor han sido los días siguientes. Porque al llegar a la escuela, ella ya sabía que la iba a abandonar, que la iba a dejar en un sitio raro, con desconocidos, que iba a estar sin mí. Se quedaba llorando y salía llorando igual. Su conducta el resto del día ha sido bastante diferente de lo habitual. A parte de estar triste durante varias horas, llora con mucha más frecuencia que de costumbre, se enfada sin motivo, sólo quiere estar conmigo. Tiene angustia de separación. La misma que tengo yo por tener que dejarla. Cuando la recojo, intento estar el máximo tiempo posible con ella, recuperar esas dos horas que hemos perdido. Dormimos la siesta muy juntas. Y hasta cenamos juntas, porque no quiere sentarse en su silla. Está desconfiada, teme que la vuelva a dejar. Y me encantaría decirle que no va a pasar, que no me voy a ir. Pero no es así. Mañana por la mañana nos separaremos otra vez. Y al otro. Y al otro. Y nos adaptaremos, porque siempre lo hacemos. Pero eso no quiere decir que nos guste la separación. Ella aprenderá a la fuerza, que aunque llore, el rato que está en la escuela, yo no voy a aparecer para consolarla. Y poco a poco, dejará de llorar y se acostumbrará, incluso jugará y se divertirá. Pero cuando yo vuelva, una parte de ella estará enfadada conmigo, porque nos hemos separado. No lo entiende, por más que se lo explique, por más que se lo adorne, porque es muy pequeña.

¿Y yo? ¿Entiendo yo la separación? Pues tampoco. La tolero, porque soy adulta y sé que es lo que hay, que es lo que toca. Pero no la entiendo. No la quiero. No quiero separarme de mi pequeña, no quiero que la cuide otra persona. Quiero estar con ella las 24 horas del día, porque es mi hija, porque es lo que necesito, porque mis entrañas me gritan que quiero estar con ella. Porque ya tendremos tiempo de estar separadas, de que ella busque su espacio. Pero ahora me parece tan pequeña….

Separación, que palabra más dolorosa, que palabra más angustiosa.

Primer día en la escuela infantil

El temido día llegó, ese día que tanto deseaba que no llegase. El día en el que tendría que dejar a mi pequeña al cuidado de unos desconocidos. Sí, inevitablemente, los días pasan inexorables y el día ha llegado. Ayer, mi pequeña empezó la escuela infantil.

La noche previa fue muy mala. Estaba nerviosa, no dejaba de pensar en que por la mañana, la peque se iba a quedar dos horas sin mí, en un sitio que no conoce y con gente a la que no ha visto nunca. No era capaz de dormir, no podía dejar de mirarla, tumbada a mi lado, con su cara de felicidad, sin saber lo que se le avecinaba. Imposible relajarme. Esa sensación de culpabilidad, de no haber hecho todo lo que estaba en mi mano, esa sensación de abandono…. A las dos de la madrugada seguía dando vueltas, buscando a algún alma insomne que compartiera mis penas por whatsapp, pero normal, todo el mundo estaba dormido…. Al final, conseguí dormirme, pero soñé que la princesa, cuando era mayor, me decía que la había abandonado…. Lo que hacen las cabezas pensantes. Vaya noche de pesadilla. Y para colmo, a las 7,15 de la mañana, se despertó y no se volvía a dormir. Bueno, no en ese momento, porque empezó a cerrar los ojillos justo 5 minutos antes de que sonase el despertador….

Esta primera semana es de adaptación. Nos tocaba empezar 2 horas al día. En cada centro, hacen las cosas de una manera, por lo que he podido observar. En casa no me di excesiva prisa con los desayunos ni nada, así que llegamos al centro a las 10.15. Como había más padres dejando a los niños, alargamos el momento de la separación otros 5 minutillos. Al llegar, la peque estuvo contenta y distraída, correteando por el patio de la mano de su hermano, subiendo a un tobogán… Pero en el momento en que su profe salió a buscarla, ya cambiaron un poco las tornas. Se subió a mis brazos y no se quería ir con ella. Al final, se fue, con cara extrañada, pero sin protestar, y hasta nos dijo adiós con la mano. En ese momento, cuando se la llevaron y dejó de verme, empecé a llorar. No lo podía evitar. Que nudo en el estómago, que congoja. Qué recuerdos, de pronto, todos acudiendo en tropel, de cuando pasé por la misma situación hace 11 años con el mayor. Pueden cambiar muchas circunstancias de la vida, pero la sensación de separación de tus hijos, esa no cambia por más tiempo que pase.

Me repito una y otra vez que no debo sentirme culpable, que ella va a estar genial, que va a aprender, que va a conocer a niños, que va a hacer cosas que en casa no hacíamos……. Me repito que es esta sociedad que vivimos la que nos “obliga” a incorporarnos al mundo laboral y dejar a nuestros hijos al cuidado de otras personas. Me repito la suerte que tengo, de haber podido dedicarle 24 horas al día durante 18 meses. Me repito que estoy casi en la ruina, por haber emprendido mi negocio, pero que no me importa, porque lo he hecho por ella y eso nos ha dado un montón de meses extras. Y también me repito que por ese motivo, tengo que volver a trabajar, para tener dinero para llegar a fin de mes y poder cuidar bien de mis dos hijos. Pero a pesar de repetirme todo eso, me sigo sintiendo mal. Con el tiempo, las cosas pasarán. Pero con el tiempo, espero también que el negocio despegue y pueda volver a pedirme una excedencia.

Uy, ya me he enrollado, que esto era un resumen del primer día de escuela.

Bueno, pues en esas 2 horas que tenía (menos, en realidad, jejeje), hice alguna cosilla y nos fuimos pronto a buscarla, 10 minutos antes de la hora estábamos allí, vamos, que en realidad ha estado 90 minutos de adaptación. No sé quién tenía más ganas de verla, si yo o su hermano, que se ha metido dentro, a ver si la veía en clase. Y sí, la vio, estaba tranquila, pero en cuanto ella le vio a él, se puso a llorar y se tiró a sus brazos. Y en cuanto me vio a mí, se lanzó a que la cogiera y a su adorada teta. Me dijeron que al entrar en clase lloró un poquito, pero que luego estuvo jugando e investigando por allí y estuvo genial. Nos han dado una agenda, que tenemos que llevar cada día. Primer día superado.

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El camino de vuelta a casa, no habló nada, con lo charlatana que está últimamente, sólo quería estar con su teta y apoyada en mí. Luego, parece que ya se relajó un poco y volvió a salir mi pequeña risueña de siempre. Aunque estaba bastante cansada del madrugón y nos echamos una pedazo de siesta las dos juntitas.

 bandolera

Esta noche ha sido bastante movidita. Se ha revuelto más que de costumbre y se ha despertado un montón de veces llorando y diciendo «no, no, no». ¿Estaría pensando en la escuela?…. Y ahora queda esperar que los siguientes días sean, por lo menos, tan buenos como el primero. Pienso que dentro de un rato, cuando la lleve, le va a costar más, porque ya sabe que la voy a dejar allí y lo que le espera. Puffff, ya os contaré que tal nos vamos adaptando las dos. Porque esta semana es el periodo de adaptación, pero no sólo de la escuela infantil, también el periodo de las madres que sienten la angustia de separación de sus hijos.

 ¿Qué tal la adaptación a la escuela de los vuestros?

Quedada familiar

El sábado 7 de Septiembre, y aprovechando que aún hace buen tiempo, voy a asistir a una quedada familiar. ¡Y que ganas tengo!

Joha, de Mimitos de mamá y a la que tuve la suerte de conocer en persona el famoso 8J, ha organizado el encuentro y ha lanzado la convocatoria a través de las redes sociales. Lo mejor de todo, es que ella ha pensado en mí, para que ese día, haga un taller sobre los beneficios de llevar a los bebés en brazos y el uso respetuoso de los portabebés. Y claro, con lo que me gustan a mí estas cosas, no puedo, ni quiero, decir que no. Es más, estoy encantada y emocionada.

Tengo que decir que Joha fue la primera persona que me ayudó cuando empecé mi andadura en esto de lanzarme al mundo emprendedor. Junto con ella, pusimos en marcha un sorteo en su página y así, la gente empezó a conocerme. Y a día de hoy, cuando una mamá de su grupo tiene alguna duda sobre porteo, la remite a mí para que le dé consejo. 🙂

Bueno, pues os cuento de qué va esto de la quedada familiar. La idea es pasar un día muchas familias juntas, conocernos, intercambiar opiniones y pasar un buen día. Algunas somos bloggeras, otras, son mamás que nos conocen por las redes sociales, y de ese modo, podemos ponernos caras unas a otras, que ya lo estoy deseando.

Se va a hacer un picnic, ¡¡así que llevad la manta y la tortilla de patatas!! Se van a realizar actividades y juegos para los niños, charlas y talleres.  Y hasta va a haber un fotógrafo para inmortalizar los geniales momentos que vamos a pasar juntos.

Aquí van los datos del picnic: Sábado, 7 de Septiembre 2013, 11.30 horas, Parque del Retiro de Madrid, Puerta del Ángel Caído.

Desde el blog aprendiendo a ser madre hay un mapa con las indicaciones. De todos modos, si alguien tiene alguna duda de cómo llegar, podéis comentármelo y quedamos a través de los teléfonos móviles.

Pues espero veros a muchas por allí, para compartir un estupendo día de sábado. Qué me dices, ¿te apuntas?

¿Conciliación?

Cuantas veces habremos oído esta palabra: conciliación familiar. Para mí, no es más que un engaño, que nos venden para que pensemos que podemos trabajar y cuidar de nuestros hijos. Pero no es así. La “liberación” de la mujer, no es en realidad, más que una “esclavitud”. Nos venden que la mujer trabajadora es más libre. Y que además concilia. Está bien, no se puede generalizar. Que hay mujeres que adoran su trabajo, estar fuera de casa, compartir con otros adultos…. Pero luego hay mujeres, madres, que no nos sentimos así. Yo no quiero trabajar y conciliar, llegar a casa y no tener tiempo de estar con mis hijos. Yo quiero estar en casa y cuidar de mi pequeña a tiempo completo. Yo elijo ser madre 24 horas al día. Eso no está reñido con interactuar con otros adultos, ni con salir de casa, no nos confundamos. Pero la sociedad, no lo ve así. No lo ve bien. Yo decidí ser madre, y para mí, ser madre es cuidar a mi hija y disfrutar de cada momento juntas.

Cuando elegí esta opción, me llovieron críticas de todos lados. Y no creáis, que no me he quedado en casa, sentada en un sofá, como algunos se ha atrevido a decir. Qué va. No me he quedado quieta. Me he movido, y mucho.

Monté la tienda online de portabebés con mis ahorros, me formé todo lo que pude, me muevo, doy cursos y talleres, atiendo multitud de consultas online, actualizo artículos y productos, los pruebo, hago comparativas, hago vídeos de cómo se usan, y todo, al lado de mi hija, de la que no me he separado en casi 18 meses.

Y ahora, llega la hora de hacer cuentas. Porque nadie dijo nunca que esto fuera fácil. Y como las cuentas no cuadran, me toca tomar una decisión muy difícil.

Vuelvo a trabajar al hospital.

Que no es que hasta ahora no estuviera trabajando, pero trabajaba en casa, con mi horario, a mi ritmo y sobre todo, con mi hija. Y ahora, tengo que salir de casa. Y dejarla en la guardería.

Creo que no estoy preparada para esto. No puedo. Me agobio y tengo un nudo en el estómago. No quiero dejar a mi hija al cuidado de otras personas. Sí, estará bien cuidada, pero NO, no es lo mismo. Por más que me quieran decir que en la guardería está genial, donde mejor está es conmigo. Nadie, que no sea de su familia, la va a cuidar mejor. ¿Dónde va a estar mejor que conmigo? Los niños no necesitan socializar, no les pasa nada por estar en casa. Además, mi hija socializa en el parque, en la piscina, interactúa con otros niños, con adultos y no tiene ningún problema. No quiero que me vendan la moto de que la guardería es necesaria. Lo que es necesario es que un bebé esté con sus padres o con los abuelos, si se puede. Cuantas madres tenemos que llevar a nuestros hijos a la guardería, porque no nos queda más remedio. Porque nos han dicho que tenemos que trabajar y claro, tenemos que dejar a nuestros hijos al cuidado de otras personas. Pues yo no quiero eso. Yo no quiero levantarme temprano y despertar a la pequeña de su sueño para que desayune. No quiero llevarla a la guardería, donde estará con otros niños, donde, si quiere algo y llora, lo mismo no la van a atender hasta que pase un rato. No quiero que mi hija piense que la abandono allí, porque es tan pequeña que no entiende que es “necesario”. No quiero que conviva rodeada de virus y se ponga mala siendo tan pequeña. No quiero llegar a casa y tener que hacer cosas de madre y ama de casa y tener menos tiempo del que tengo ahora para ella. No quiero todo eso.

Quiero que dejen de engañarnos. Que dejen de decirnos lo bueno que es salir de casa a trabajar y luego tener que trabajar en casa y no tener tiempo de calidad para nuestros hijos. Quiero que se modifiquen las leyes, que se aumente la baja maternal, que las mujeres tengan la opción de quedarse en casa cuidando a sus hijos y recibiendo una pequeña paga.

Analicemos. Una madre se incorpora a trabajar, para ganar X dinero. De ese dinero, se destina una cantidad para pagar la guardería, más el transporte, más dinero si tiene que comer fuera…. El gobierno habilita guarderías para el cuidado de los hijos, donde tiene que invertir un montón de dinero en adecuar y mantener espacios, luz, calefacción, comida, sueldos… Si ese dinero, en vez de invertirlo en guarderías públicas, se destinara a las madres para cuidar de sus bebés, una pequeña ayuda, se ahorrarían en gastos y además, en cuidados sanitarios, porque estadísticamente, los niños que van a guarderías están más expuestos a enfermedades, con lo que harán más uso de los pediatras y de las medicinas.

Suena utópico. Pero no es algo imposible. En muchos países de Europa del Norte, las madres tienen bajas maternales más largas, permisos para cuidado de hijos retribuidos y hay mucha menos cantidad de guarderías.

En unos días vuelvo al trabajo.  Y mi princesa, el 2 de Septiembre empieza el periodo de adaptación a la guardería. Porque tiene que adaptarse a estar separada de mí. Y yo de ella. No sé cómo voy a superar la ansiedad y la angustia. Sé que lo haremos, que nos adaptaremos, tarde o temprano, pero seguro que a un coste. Por si os interesa, os dejo un artículo del pediatra Carlos González, donde nos habla de la angustia de la separación:

Angustia de separación

Solo de pensarlo, de pensar que me queda una semana para disfrutar juntas las 24 horas del día, ya he perdido el sueño. Porque esto no es lo que yo quería, no es lo que yo quiero. No voy a dejar la tienda, porque me ha dado muchas satisfacciones, voy a seguir con ella, pero a tiempo parcial. No podré dedicar tanto tiempo a la tienda, porque el tiempo libre lo dedicaré a mis hijos. Y la tienda, pues por la noche, quitándome horas de sueño. No pierdo la esperanza. Sigo con la ilusión de que esto funcione, de que poco a poco, vaya cada vez un poquito mejor y quizás, en algún tiempo, pueda volver a dedicarme a la tienda por completo y a mi pequeña princesa las 24 horas del día.

Vale, ya sé que me van a volver a llover las críticas, parece que cada vez que escribo algo, hay gente esperando para ponerse a atacarme (no tendrán nada mejor que hacer). Pues ya digo que esta es MI opinión. Puede haber madres que estén deseando terminar la baja e incorporarse a trabajar. Puede haber personas que piensen que los bebés necesitan ir a la guardería para madurar y aprender. Puede haber personas que crean que los niños necesitan estar separados de sus padres para no ser “dependientes”. Puede haber gente que confunda apego con sobreprotección. Pues muy bien. Cada uno que piense lo que quiera, que crie a sus hijos como quiera, yo no voy a criticar a nadie por hacerlo de distinta manera a la mía.  Pero que no vengan a criticarme a mí, porque esta es mi opinión y es mi decisión.

Soy yo la que sufre por tener que dejar a su pequeña. Yo tomé la decisión de ser madre, con todas las consecuencias, para ser madre al 100%, darles a mis hijos lo mejor de mí misma, darles amor, cariño, comprensión. Darles seguridad y apoyo. Yo no he tenido hijos para dejarles llorar, para que aprendan a base de castigos, para que se acostumbren a estar solos. Son bebés, no nos manipulan, no nacen pensando en llorar para controlar a sus madres, es solo necesidad e instinto y como tal, yo soy madre para cubrir esas necesidades.

Ganadores del sorteo 1000 seguidores

concurso

Ha llegado la hora de nombrar a los ganadores de tantos regalitos. Lo primero de todo, quería agradecer a tantísima gente que hayan participado. Me he quedado asombrada al contar 122 personas apuntadas a uno de los regalitos (al mío, jejeje), aunque en realidad, ha participado más gente, porque no todo el mundo se apuntaba a todo.

Ha sido un poco jaleo llevar la cuenta, ver que la gente había seguido todos los pasos, que no se habían apuntado dos veces… También ha habido gente que no lo ha hecho bien, muchas personas, me mandaban la participación sólo con un nombre de pila, imposible comprobar así si habían compartido el sorteo, esperemos que para la próxima, lo hagan mejor, porque esperemos que haya más próximas veces.

Quería agradecer, sobre todo, a todas las marcas que han cedido sus productos, altruistamente. Muchas gracias por confiar en mí y en el blog. Espero que podamos colaborar a partir de ahora en más ocasiones.

Y ya, sin más, vamos a los ganadores. Los sorteos se han realizado a través del programa Sortea2, y los pantallazos de los ganadores están en mi página de Facebook, para que comprobéis que no hay trampa ni cartón.

1-      Kiwiplace–  Mayra Álvarez Román

2-      Pequeplace– MCruz Nieto

3-      Tollabox– Cosmina Cos

4-      No salpiques– Estela Prado Gandullo

5-      Contando ovejitas– Carol Campanilla

6-      Peques guapos– Cristina Ceruelo Ruiz

7-      Amisix– Cintia Sella y Gema de Agueda Carrizo

8-      Tutete– Planeando ser padres

9-      Felizenbrazos– Eucaris Marrero

Por favor, todas las personas agraciadas, tienen que mandarme sus datos completos, nombre y apellidos, dirección, teléfono, y en caso de tener que elegir algún modelo, color o lo que sea, también hay que especificarlo. Para ello, os vuelvo a dejar un formulario, en el que tenéis que escribirme todos esos datos en la casilla habilitada para los comentarios, donde pone «mensaje». Hay una semana de plazo para ponerse en contacto conmigo. En caso de que algún ganador no aparezca, volveré a realizar el sorteo.

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Gracias por tu respuesta. ✨

Muchas gracias de nuevo a todos y ¡enhorabuena!

Diabetes gestacional o azúcar elevada en el embarazo

Durante el embarazo, a las mujeres se les realiza una prueba llamada test de O´Sullivan, o sobrecarga oral de glucosa. Esta prueba sirve para determinar los niveles plasmáticos de azúcar en sangre, una hora después de haber tomado 50 gr. de glucosa oral. En caso de salir alterada, se hará una nueva determinación, más larga y más exhaustiva. Si esta prueba, de nuevo, sale alterada, se envía a la mujer a la consulta del endocrino.

Como enfermera, he trabajado en la consulta de endocrino durante algún tiempo. Allí, las mujeres llegaban y tras un primer reconocimiento, les daba una dieta y les explicaba como debían realizarse determinaciones de glucosa capilar varias veces al día, tanto antes de las comidas como 2 horas después. Después de controlar y apuntar esos valores durante una semana, vuelven a la consulta del endocrino, donde, se determinará si la embarazada tiene diabetes gestacional y precisa la administración de insulina durante el embarazo.

La diabetes gestacional se estima que afecta en torno al 3-7% de las embarazadas. Hay factores de riesgo que predisponen a padecerla, como son:

  • Historia familiar de diabetes tipo II.
  • Edad de la mujer superior a 30 años.
  • Obesidad.
  • Diabetes gestacional en otro embarazo.
  • Haber tenido en un embarazo previo un niño con más de 4 kilos.

Frecuentemente, en la consulta, me encontraba muchas mujeres reacias a realizarse los controles, y mucho más, a inyectarse insulina, en caso de necesitarla. Es importante recalcar que la diabetes gestacional puede ser asintomática o tener síntomas muy leves, por lo que muchas mujeres, no quieren medicarse. Pero hay que recalcar, que el bebé que está creciendo en el interior, es el que puede sufrir las mayores consecuencias.

Hace dos días, nació en España el bebé más grande nacido por vía vaginal. Aquí os dejo la noticia.

Todo el mundo se asombra del tamaño del bebé, pero la cosa no queda ahí. Aparte de saltar a los medios de comunicación por ser un bebé enorme, estos niños, pueden tener múltiples problemas.

NACE BEBÉ DE MÁS DE 6 KILOS EN DENIA, EL DE MAYOR PESO POR PARTO NATURAL

Durante el embrazo, los niveles elevados de azúcar hacen que el bebé empiece a acumular grasa y crecer en exceso. A su vez, el páncreas del bebé trabaja a marchas forzadas para fabricar insulina y disminuir el exceso de glucosa. Al nacer, ese aporte de azúcar extra que le daba la madre a través de la placenta, se ha suspendido, y además, el exceso de insulina puede hacer que el bebé sufra una hipoglucemia. La hipoglucemia, si no se controla, puede causar daños cerebrales. Estos niños tienen que ser ingresados y controlados, con lo que, en muchos centros, supone la separación de la madre. También los bebés macrosómicos pueden sufrir problemas respiratorios. Estos niños, tienen mayor riesgo de sufrir obesidad y de padecer diabetes tipo 2 en la edad adulta. Y existe una incidencia mayor de muerte intraútero en caso de diabetes gestacional NO controlada

A la hora del parto, el gran tamaño del niño es también un impedimento. Suelen ser niños que llegan al mundo por cesárea. O en casos como el de la noticia, por vía vaginal, causando daños en el canal del parto. Es casi imposible que un bebé de más de 6 kilos pase por el canal del parto sin causar traumatismos.

La macrosomía fetal o bebés de gran tamaño, también pueden deberse a otros factores, como obesidad en la madre, historia de partos macrosómicos previos, gestación prolongada.

Para terminar el tema que aquí nos ocupa, el de la diabetes gestacional, dejar claro que la prevención es el mejor tratamiento, llevar una dieta adecuada y realizar algún tipo de ejercicio durante el embrazo. Llevar un correcto control del embarazo. Y en caso de necesitar tratamiento, pensar, no sólo en nuestra salud, sino también en la de nuestros hijos. Debemos ser conscientes de que llevamos una vida creciendo en nuestro interior, y que la diabetes gestacional es un trastorno pasajero, que implica algunos esfuerzos por nuestra parte. 

Ronda de premios con mucho retraso

Vais a pensar que soy una desagradecida total, porque hace ya bastante tiempo que algunas personas me han entregado premios y ni los he agradecido, ni los he vuelto a repartir. Pues sí, tenéis toda la razón, soy una desagradecida, pero es que no tengo tiempo de nada, con los niños correteando por casa… Sí, ya sé que me vais a decir que vosotras también tenéis niños, es cierto, por eso, pido perdón, de verdad, de corazón. Y aunque sea con mogollón de retraso, pero por fin he encontrado un huequito.

Así que empezamos.

Piezecitos, me entrega el premio dardos. Ella es una mamá primeriza, que comparte con nosotros momentos del embarazo, la maternidad, moda y cosas sobre su pequeña Chloe. Y su blog se llama así, porque para ella, los pies del bebé trasmiten dulzura. No dejéis de pasar a conocerla.

premio

Las chicas de Cuestión de madres hicieron también una ronda de premios, en la que me nominaban y me entregaban el que yo no tuviera. Como ya los tenía, he decidido quedarme con este, y contaros otras 7 cosas que quizás no sabéis:

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1-      Tengo dos hijos, eso ya lo sabéis, pero cada uno es de un matrimonio distinto, que eso no sé si lo sabíais.

2-      Me encanta cocinar, el problema es que cada vez tengo menos tiempo para disfrutar de este placer. Ahora, intento hacer cosas con el príncipe, para que él también se vaya implicando.

3-      Me gusta conducir, pero me pongo muy nerviosa cada día, cada vez que veo lo mal que conduce la gente, como se incorporan sin mirar, como no señalizan, y entonces, me sale el ogro que llevo dentro. Lo sé, no debería gritar cuando conduzco, entre otras cosas, porque el del otro coche ni se entera, pero es que me entra una mala leche….

4-      Me gusta el ácido del limón, me encantan los helados de este sabor, siempre y cuando estén bien ácidos. Los refrescos, igual, cuanto más ácidos mejor, una buena limonada natural, ummmm

5-      Me gustan mucho los perros, pero que no se entere el príncipe, porque, a pesar de decir que me encantan y que me gustaría ver un cachorrillo por aquí correteando, reconozco que no tengo tiempo de nada, como para cuidar a un animalito. Y me da pena verlos metidos en un piso, sin espacio para correr…

6-      Mi hermana y yo, somos como la noche y el día. A pesar de llevarnos sólo dos años y medio, siempre nos hemos llevado fatal. Siempre, cuando la gente me dice que los hijos, mejor que se lleven poco tiempo, para que entre ellos jueguen y eso, pienso en nosotras y en lo erróneo de esa afirmación en nuestro caso. He envidiado a la gente que se lleva genial con sus hermanos, porque yo nunca he tenido esa suerte.

7-      Me pierde el chocolate negro

Aída, del blog Simplemente yo también me entregó hace algún tiempo este premio, que hoy vengo a recoger. Este me gusta, porque la verdad es que no lo tenía. He mirado y no he visto que lleve aparejada ninguna condición, simplemente recogerlo y ya lo coloco en mi vitrina. Gracias Aida, por la mención y por tus entradas en el blog.

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Mi queridísima,  adorada y envidiada Pao, por lo bien que escribe, que me da envidia, la genia sabe expresarse, y si no me crees, pásate por su blog, Mi mundo es Muriel,  y alucina como escribe, me hizo entrega de este otro premio, hace ya también algún tiempo. Es una versión de otro premio que ya tenía, y en él, tengo que contar 11 cosas sobre mí. ¡11!

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1-      Simpática

2-      Cariñosa con mis hijos a más no poder

3-      Me enfado con más frecuencia de la que me gustaría

4-      Me encanta tirarme en el sofá a ver una buena peli

5-      No quiero que mi príncipe se pase el día con la tele puesta, no la soporto. La tele, me parece un medio de dejar embobadas a las personas. Sólo la enciendo por las noches, para ver una peli o serie.

6-      Me gusta la buena comida, a la hora de hacer la compra, siempre busco calidad antes que mirar el precio. Prefiero un buen melocotón caro que tener que comprar 4 melocotones chuchurridos por el mismo precio.

7-      Hablo por los codos, la verdad es que me desenvuelvo bien en las conversaciones

8-      Se me mueren las plantas, da igual lo que haga. Pensé que en la casa nueva lo había conseguido, por fin, las flores salían y las macetas vivían, Perooooo, no, este verano, las plantas están caput.

9-      Esta semana vamos a comprar una pecera, porque el príncipe el alérgico a casi todos los animales (no podemos tener perro por eso, otra excusa más), así que vamos a ver qué tal se nos dan los peces.

10-   Mi familia no es lo que a mí me gustaría

11-   En verano, los helados son mi perdición, además del chocolate, jeje

 

 

De momento, eso es todo, aunque aún me queda alguno en el tintero. Y ahora, toca repartir los premios. Peroooo, como a veces, dar un premio es poner en compromiso a las personas, lo sé, hay gente a la que no le gusta, y gente a la que sí, y además, seguro que nombro a unos sí y a otros no, esta vez me voy a saltar las normas a la torera y voy a hacer otra cosa diferente. Nomino para todos los premios, a todas y cada una de las personas que me leen, a todas las mamás blogueras, a mis Ohana, a mis madrAZas, ya sabéis, a toda la que se quiera pasar y recoger algún premio que no tenga.

Besazos