No hay mejor lugar que los brazos de mamá

Archivo para julio, 2016

Malas Madres la Película, o el día a día de una madre cualquiera

No me gusta el título de esta película, eso vaya por delante. No me gusta esa etiqueta de mala madre, creo que una mala madre es otra cosa, es aquella que no quiere a sus hijos, que los maltrata, humilla, abandona… El resto somos madres normales, imperfectas, porque la madre perfecta no existe. Me he sentido muy identificada con muchas de las cosas que pasan en la peli y desde luego, yo soy una buena madre. Yo le habría puesto otro título a la película, pero bueno, Bad Moms es lo que hay.malas madres

Este viernes 29 de Julio se estrena Malas Madres y si quieres pasar un rato divertidísimo, no puedes dejar de verla.

Amy Mitchell (Mila Kunis) es una madre normal, que hace lo que la mayoría de las madres hacemos, lleva los niños al colegio, les prepara la comida, trabaja, cuida de la casa, del perro, recoge a los niños, los lleva a actividades extraescolares, asiste a reuniones del colegio y hasta aguanta a un marido que no hace nada, todo el día estresada, corriendo de un lado a otro, sin tiempo para ella y por supuesto, sin que nadie valore todo su esfuerzo. Hasta que un día estalla, todo le sale mal y no puede más.

Accidentalmente se junta con otras dos madres saturadas, Kiki, que tiene cuatro hijos y se va soltando la melena y Carla, madre soltera que se acuesta con todo hombre que se le cruza y que tiene un repertorio de palabrotas y expresiones que te alucinarán,   y ahí empiezan sus momentos de liberación. Alocadas escenas (no dejarás de reír con la compra nocturna en el supermercado)  y divertidos momentos hacen de esta película una comedia que no puedes perderte. Como madre, te sentirás identificada en muchísimos momentos. Nos pasamos el día conviviendo con otras madres, cada una con su forma de ser, su forma de hacer, su personalidad, unas tan distintas de las otras, pero el ser diferentes no nos hace mejores ni peores. Aunque eso es lo que piensa Gwendolyn James, la presidenta del AMPA del colegio al que asisten los hijos de Amy, que está empeñada en hacer hijos perfectos a base de más horas de estudio y y por supuesto, quiere que las madres sean supermoms.

En el fondo, son madres como tú y como yo, madres que quieren a sus hijos por encima de todo, pero también son mujeres que necesitan un desahogo, un momento de relax, necesitan que alguien les coja de la mano y les diga que son buenas madres pero que no pueden ser perfectas y llegar a todo ellas solas, necesitan tener momentos para ellas mismas.

Como dato curioso de la película y en contra de lo que pueda parecer, esta peli está dirigida por dos hombres, no por mujeres, en una especie de homenaje a sus propias mujeres. Y todas las protagonistas de la peli son madres en la vida real, ellas saben bien de lo que hablan.

Ya sabes, este fin de semana piensa en ti un poco, deja a los niños una noche con los abuelos, con el padre o con la canguro, coge a tu mejor amiga que también es madre e idos las dos al cine a ver Malas Madres, a reír de lo lindo un rato. Y si se tercia, ¿por qué no? una copita en la disco no hace mal a nadie.

A mis vecinos, que dejan llorar a su hija cada noche

Oigo a vuestra hija llorar cada noche, varias veces. Con el paso del tiempo he deducido que es una niña, aunque podría equivocarme. No sé quiénes sois. Sé que no sois mi vecina de arriba ni los vecinos de la puerta de al lado. Así que estáis más arriba. Pero sus llantos desconsolados suenan cada noche en mi habitación. Una vez pensé que si yo la oía así, los vecinos que estaban más cerca la deberían oír muchísimo más. Pero en realidad, lo que pienso es en cómo la debéis oír vosotros chillando y no hacéis nada.

Bebé llorando

Imagino que alguien os dijo que a los niños hay que dejarlos llorar, que deben aprender a dormirse solos y que el mejor método es una absurda teoría conductista en la que los niños se duermen solos después de varias noches llorando. La realidad es bien distinta.

Vuestra hija no ha aprendido a dormirse sola. Quizás sí se duerma cuando la acostáis, eso lo desconozco; pero en mitad de la noche, cuando se despierta y llora y chilla y no vais, lo único que aprende es a sentirse sola y abandonada. Se me parte el corazón cuando empiezan los llantos, cuando van subiendo de volumen porque nadie va a consolarla, cuando nadie va a ver qué es lo que le sucede, cuando empieza a llamarnos a gritos “mamá”, “papi” y yo desde mi habitación siento la necesidad de ir corriendo a abrazarla, pero no puedo porque no es mi hija, porque no está en mi casa, porque está en algún lugar por encima de mí y no sé quién es. Por suerte, mi hija duerme tranquila y segura cada noche a mi lado, sabiendo que yo estoy allí por si me necesita para algo.

Los niños no son pequeños adultos en miniatura, los niños no aprenden desde que nacen nuestras costumbres y horarios. Los niños tienen otros patrones de sueño que van cambiando y madurando a lo largo de los meses y los años. Y nosotros, como adultos, como sus padres, debemos respetarlos y acompañarlos. Debemos entender que nos necesitan, también por las noches para dormir.

¿Os habéis preguntado por qué vuestra hija llora cada noche, varias veces? Seguramente sea miedo a estar sola, posiblemente no le guste la oscuridad, quizás tenga sed, quizás esté mala, quizás solo necesite una mano que la tranquilice. ¿Cómo podéis seguir acostados mientras ella os llama a gritos? Es cierto que después de unos minutos interminables de llantos deja de llorar; quizás en ese momento os sintáis bien, pensando que habéis conseguido que se duerma sola. Yo en ese momento, cuando deja de llorar, siento que se ha rendido y que se siente sola y abandonada, porque sus padres, las personas que deberían defenderla y protegerla, no han hecho nada por ella. Normalmente, casi todas las noches, la pequeña vuelve a despertarse, vuelve a llorar y a llamaros y el final suele ser el mismo, ella se rinde agotada.

Alguna noche el panorama ha cambiado un poco. Ha habido noches más movidas, en las que la niña os ha necesitado con más frecuencia y os ha llamado a voces para encontrar lo que encuentra cada noche, pasividad absoluta por parte de sus padres; esas noches en las que se ha despertado más de dos o tres veces, sí he oído respuesta por vuestra parte, pero no la respuesta adecuada. He oído a una madre enfadada gritando a su hija pequeña “estoy hasta los cojones de la nochecita que estás dando porque ya te has despertado X veces”. Desde luego, no creo que sea la respuesta adecuada ni lo que necesite esa niña.

No sé la edad de vuestra hija, pero sí sé que esto se repite desde hace meses. Y también sé, como deberíais saber vosotros, que esa técnica vuestra de dejarla llorar no sirve para nada, solo sirve para desesperar a una niña, para desesperar a los vecinos y posiblemente, espero que para desesperaros a vosotros. No me creo que podáis estar en la cama, oyendo los gritos desesperados y estar tranquilos.

Pero tengo la solución. La solución pasa por entender a vuestra hija, por comprender que tiene unas necesidades que necesitan ser cubiertas, por acompañarla, por apoyarla, por aceptar que cada niño tiene sus propios ritmos de maduración y aprendizaje, por respetar sus tiempos.

Bebé durmiendo

La solución está en acudir a su llamada cuando se despierte y ver qué es lo que necesita. Muchas veces seguramente solo sea la necesidad de contacto con alguien que la quiere y cuando se sienta relajada, volverá a dormirse. Quizás si tiene sed, dejarle un vasito o una botella de agua cerca. Si tiene miedo a la oscuridad, una pequeña luz encendida puede ser la solución. Si tiene una pesadilla o un terror nocturno, algo muy frecuente en los niños pequeños, un abrazo y unas palabras de consuelo la calmarán enseguida.

A mí me ha ayudado mucho dormir con ella. Al principio compartiendo cama, ahora compartiendo habitación. De ese modo, cuando se despertaba varias veces, al estar juntas casi no nos daba tiempo a perder el sueño. Ahora, a veces se despierta, mira, ve que estoy allí, me toca y vuelve a dormirse. Compartir sueño con nuestros hijos no es nada malo; al igual que a los adultos nos gusta dormir acompañados, a ellos también. Y no, luego no tienen ningún trauma, antes o después quieren dormir solos en su propia habitación y no se vuelven más dependientes. Mi hija duerme conmigo, pero cuando tiene que dormir en casa de los abuelos porque yo trabajo, mi madre la acuesta, se sienta un poquito con ella en la cama, le da la mano y ya se sale y le deja la puerta abierta para que pueda sentir que los abuelos están cerca; allí duerme maravillosamente.

Vecinos que dejáis llorar a vuestra hija cada noche, por favor, cambiad la forma en la que lo estáis haciendo. Así no estáis consiguiendo ningún progreso, solo vais a conseguir que vuestra hija se sienta abandonada e insegura. Acompañadla en su sueño, en sus despertares, sed su pilar de apoyo en todos los momentos del día. Os prometo que todo pasa, que crecen, que se van haciendo más mayores, más independientes, os prometo que terminan durmiendo solos, toda la noche del tirón, os prometo que cuando os deis cuenta, vuestra hija pequeña cada vez os necesitara menos y echaréis de menos su infancia.

 

Netflix Kids para los peques de la casa

Netflix es una plataforma de vídeo en streaming llena de series, películas y algún documental. No es como la televisión al uso, pues no tiene presentadores, deportes, programas ni publicidad. Es más bien como un videoclub, en el que escogemos la peli o serie que queremos ver y la disfrutamos en nuestra Smart TV, en el ordenador, en la tablet o en el móvil.

Netflix funciona por suscripción mensual, con precios que oscilan desde los 7,99€ a los 11,99€. Los contenidos son los mismos en cualquier suscripción, con acceso ilimitado a todo el contenido; varía la calidad y la cantidad de dispositivos en los que podemos verlo a la vez.

Evento de presentación de Netflix y su contenido infantil

Evento de presentación de Netflix y su contenido infantil

Desde su lanzamiento hace varios años en EEUU, Netflix ha crecido tanto que ahora también se atreve a hacer series y películas propias, que sólo podemos ver en esta plataforma.

Y como Netflix no quiere olvidarse de los más pequeños de la casa, tiene su canal especial, Netflix Kids. Un amplio contenido de series y películas para niños menores de 12 años, que podemos personalizar al gusto. La navegación por la plataforma es muy sencilla e intuitiva. Y Netflix va aprendiendo sobre nuestros gustos, mostrando contenido relacionado con lo que hemos visto anteriormente.Netflix

Sara, Lucas y yo hemos visto juntos la primera temporada entera de Madres Forzosas, de la que ya hablé aquí, una serie para ver en familia. De vez en cuando Sara me pide la tablet para ver Popples, una divertida serie que descubrimos hace unos días sobre unas criaturas adorables y sus simpáticas aventuras. Ahora, estamos deseando que llegue Agosto para ver juntos el estreno de Beat Bugs, una serie inspirada en la música de los Beatles, protagonizada por unos bichitos simpáticos que viven en el jardín de una casa. La serie cuenta con algunas de las canciones más emblemáticas del grupo, interpretadas por artistas actuales, como Sia o Pink.

Por supuesto, además de personalizable, Netflix tiene control parental, con el que podemos controlar el acceso al contenido por edades desde el perfil de nuestra cuenta.Netflix

Nos gusta Netflix, pero siempre con control, todas las cosas con mesura están bien. No podemos enganchar a nuestros hijos a la televisión todo el día; tienen que jugar, salir a la calle, saltar, correr, montar en bici, interactuar con otros niños, leer, pintar, dejar volar su imaginación… Ahora en vacaciones le dejo ver la televisión 1 hora al día, pongo un temporizador en el móvil y cuando suena, Sara ya sabe que se acabó la tele; el resto del día lo aprovechamos para hacer muchas más cosas.

Hemos visto Mi Amigo el Gigante

Como buena devoradora de libros desde mi más tierna infancia, guardo gratos recuerdos de Roald Dahl y su Charlie y la Fábrica de Chocolate y Charlie y el Gran Ascensor de Cristal, libros que aún conservo.

Por otro lado, Steven Spielberg ha emocionado muchos momentos de mi vida con películas como Encuentros en la Tercera Fase, Indiana Jones, Los Gremlins, Los Goonies, Parque Jurásico y por supuesto, ET el Extraterrestre.

Así que evidentemente, no podía perderme la unión de ambos en Mi Amigo el Gigante, basada en el libro El Gigante Bonachón, que se ha estrenado este viernes 8 de Julio. Y particularmente, no me ha defraudado.

No soy crítica de cine, ni mucho menos, no sé valorar si una película es buena o mala en cuestión de dirección, de calidad de imagen o de detalles de puesta en escena. Principalmente, valoro una película por lo que me hace sentir, y por lo que hizo sentir a mi hija pequeña, en este caso.

La película es un cuento bonito estilo Charlie o ET, en el que un niño teje una bonita amistad con alguien diferente. El gigante es un trozo de pan, detalles que se muestran en esa cara fea  y expresiva que tiene, que sabe expresar muy bien la bondad. Tiene momentos divertidos, aunque no muchos, momentos muy dulces y emotivos y algún amago de acción. Conmueve la amistad de la niña con el gigante y lo que las cosas que se pueden hacer por esa amistad. A mi hija le gustó bastante y estuvo casi todo el rato pegada a la silla, comentando escenas de la película. Aunque es cierto que en un momento de la película, esta se vuelve un poco lenta y puede llegar a “cansar”.

Observé que varias personas abandonaban el cine a mitad de la película; evidentemente, hay opiniones para todos los gustos, y lo que a mí me puede resultar encantador, a otro le puede resultar cansino.Mi amigo el Gigante

La fantasía, la inocencia de la infancia, una historia familiar y emotiva para compartir con nuestros hijos pequeños y dejarnos llevar un rato por la magia de Spilberg.

 

Mi opinión sobre Tefal Actifry

En el contexto de una dieta para perder peso, de la que hablaré en unos días, y queriendo además comer más sano, hace un par de meses empecé a investigar sobre las freidoras sin aceite. En realidad, no son freidoras convencionales como las conocemos, pues no fríen. Antes de decantarme por ninguna de ellas, decidí investigar y conocer otras opiniones.

Las freidoras sin aceite no fríen; cocinan los alimentos a altas temperaturas, con sólo una cucharada de aceite, a base de aire caliente y aprovechando las grasas propias de los alimentos. Son como un mini horno con función de aire para repartir la temperatura por los alimentos. Así que no podemos esperar obtener alimentos fritos y crujientes tipo freidora. Por contrapartida, no sólo sirven para “freír”, sino que también podemos usarla para cocinar muchos más alimentos de forma más sana.

Una vez que tenía decidido que quería una de estas freidoras, llegó la hora de decidir el modelo. En el mercado hay variedad para elegir y la investigación fue ardua. La mayoría cuentan con un cestillo en el que introduces la comida y listo. Como mi idea era usarla para más cosas, prefería un modelo con “espátula” para mover los alimentos mientras se cocinan; ya que me gastaba el dinero, no quería un aparato sólo para freír. Además de investigar por internet, hablé con varias amigas y conocidas que tenían uno de estos electrodomésticos y al final me decidí por Tefal Actifry. Una de mis amigas tenía el modelo grande de Tefal y otra freidora que había ganado en un concurso y ella personalmente, habiéndolas usado las dos, prefería Actifry.

Dentro de Tefal Actifry hay varios modelos, que varían en función de la capacidad de alimento y el número de personas para el que vamos a cocinar y además tienen un modelo superior que cocina dos platos distintos a la vez.  El precio varía mucho de unos sitios a otros. Como yo soy muy aficionada a las compras por internet, evidentemente la cogí por Amazon, pues fue donde encontré el mejor precio, me la trajeron a casa al día siguiente, tienen garantía de devolución sin ningún problema y como soy Premium, no tiene gastos de envío. Si quieres comprar en Amazon por primera vez, desde este enlace tienes un periodo de prueba gratis de 30 días del servicio Premium, con el que los gastos de envío son gratis.tefal actifry

Llevo usando la Tefal Actifry dos meses ya y la verdad es que estoy contenta. Un día probé a hacer croquetas y por fuera se quedaron blancas aunque por dentro estaban bien hechas. Ese mismo día hice algún frito más, como nugets y empanadillas y aunque estos estaban más dorados, no eran ni mucho menos como si los fríes en aceite abundante. Por suerte, nosotros no solemos comer fritos, así que este aspecto no me importa mucho. Si quieres una de estas freidoras para fritos, que sepas que no van a ser ni mucho menos como hechos en freidora de aceite.

Lo que sí hago siempre son las patatas fritas. Están muy buenas, no tienen grasas y a los niños les encantan. Antes comíamos patatas fritas como mucho una vez a la semana; ahora las hago tranquilamente dos o tres veces. Pero en honor a la verdad, las patatas fritas en la Actifry no saben igual que las patatas fritas en aceite. Es lógico. El aceite de oliva virgen hace que las patatas fritas tengan un sabor especial; yo lo notaba cuando comía patatas en otro sitio y las habían hecho en aceite de girasol. Lo mismo pasa con las patatas en la Actifry, no tienen ese sabor especial del aceite. Pero están muy buenas y tienen muchísimas menos grasas, lo que hace que podamos comerlas más a menudo.

Patatas fritas en Tefal Actifry

Patatas fritas en Tefal Actifry

En la Actifry he hecho salsa para espaguetis, verduras asadas, albóndigas, atún con tomate…todo con sólo una cucharada de aceite. Mi opinión personal es satisfactoria. No la compraría si sólo la quisiera usar para hacer fritos y rebozados, pero si quiero usarla como complemento en la cocina, para las patatas fritas y para comer más sano, creo que es un dinero bien desembolsado.

Pros

  • Sano – con sólo una cucharada de aceite se cocina 1 kg de alimento.
  • No hay que estar pendiente de mover – la espátula va girando y moviendo la comida, lo que nos deja el tiempo de cocinado libre para hacer otras cosas.
  • Bajo nivel calórico – al no añadir casi aceite, los alimentos no lo absorben y las calorías ingeridas con muchas menos.
  • Limpieza – no salpica, no suelta casi humo, no desprende olor. Las piezas se pueden lavar en el lavavajillas.

Contras

  • Sabor diferente – los alimentos no tienen el sabor tradicional del aceite.
  • No están igual de crujientes – si esperamos croquetas crujientes, mejor olvidarse.
  • Aumento del tiempo de cocinado – en general los alimentos tardan algo más en hacerse, aunque depende de la cantidad de alimento y del tamaño. Teniendo esto en cuenta, se empieza a cocinar antes y listo (unos 5-10 minutos) Por contrapartida, mientras se hace la comida podemos hacer otra cosa.
  • Precio – comparada con una freidora tradicional, son bastante más caras. Si tenemos en cuenta que es un mino horno, que podemos hacer mucho más que fritos, el precio compensa.
  • Gran tamaño – ocupan bastante más espacio que una freidora tradicional.

Cuando las notas del instituto no son lo que esperabas

Llega el final de curso, has pensado un montón de actividades para que tu adolescente no se aburra en verano y de pronto, un bofetón en toda la cara cuando abres el sobre de las notas.

El curso pasado no fue muy bueno; cambio de centro, cambio de profesores, cambio de compañeros, nuevo ciclo escolar (empezaba el instituto), una situación familiar no muy favorable… Me pasé el año pendiente de él, de sus estudios, de sus avances y aun así, todo el curso fue renqueando. Él es un niño listo e inteligente, y a veces creo que ahí radica el problema. Sabe que con muy poco esfuerzo es capaz de quedarse con las cosas, lo que ha hecho que se vuelva muy vago.

El año pasado, además del instituto, estuvo unos meses asistiendo a sesiones con una psicóloga, a ver si conseguía que se abriese un poco sobre su situación personal y nuestra relación personal, que últimamente no es precisamente buena. Pero la verdad es que no sirvió para mucho. Las malas notas, unido al hecho de que se había juntado con unos chicos que no me gustaban nada (le incitaron a quitarme dinero del monedero, a colarse en un edificio abandonado y alguna otra travesura más) me llevaron a cambiarle de centro educativo.

Imagen de pixabay

Imagen de pixabay

Y llegó el nuevo curso, 2º de la ESO, en un nuevo instituto con buenas referencias y también con cuota mensual. Para mí no es fácil pagar una mensualidad, un gasto extra añadido a los que ya tengo, teniendo en cuenta que trabajo media jornada y que estoy yo sola, que su padre desapareció hace años y nunca me ha pasado pensión de alimentos. Pero aun así, por su bien y por su futuro, hice el esfuerzo. Después de la primera evaluación y viendo que había materias en las que flojeaba, decidí también ponerle un profesor particular.

Pero ha dado lo mismo. Yo no puedo pasarme las tardes encima de él observando si estudia y si hace los deberes. Por suerte para todos, en este instituto mandan pocos deberes para casa, cosa con la que estoy totalmente de acuerdo. Pero no hacer deberes no implica no hacer nada por las tardes, y menos cuando hay asignaturas que le cuestan mucho.

He probado todo. Lo que más hago es hablar y razonar con él, pero da lo mismo. Por más que le explico que tiene que estudiar, que con 14 años tiene tiempo de hacer eso y mucho más, que es por su futuro, que sin estudios el trabajo es más complicado que con ellos (vale, ahora mismo tener trabajo está difícil para todos), la “charla” sirve uno o dos días y luego vuelve a vaguear. Le he visto con los libros en la mesa, jugando con la tablet; le quité la tablet de la habitación. Le he visto jugando con el móvil mientras se supone que estudiaba; le quité el móvil. Le he visto hasta haciendo dibujos mientras se supone que preparaba un examen. Hemos hecho planillas  de estudios, con ciclos de estudio intercalados con ciclos de descanso y esparcimiento, para que no se sature, pero también ha dado lo mismo porque ha perdido el tiempo en el ciclo de estudio. Hemos hablado, hemos razonado, hemos pactado, le he castigado, le he puesto consecuencias a sus actos, he sido dura, he sido permisiva, he sido tolerante, he sido la madre buena y el poli malo. Lo he intentado todo. Pero nada ha servido. Según han pasado los meses, ha ido a peor. Los días previos a los exámenes han sido días muy tensos, en los que hemos discutido porque él no entiende que tenga que pasarse horas estudiando… Me ha pedido paciencia, comprensión y confianza, cosas que le he dado, pero ha vuelto a suspender. Y sé que no es por dificultad, los profesores me dicen que es un chico inteligente pero que no se esfuerza nada.

Las notas de final de curso han sido catastróficas. Tanto que posiblemente repita. Y no sé qué hacer. Ya no sé qué hacer con él y con los estudios.

Me he planteado dejarle repetir curso, para asentar conocimientos, pero él me ha dicho que si repite no va a dar un palo al agua este verano. La verdad, tampoco me parece justo que se pase un verano de ensueño como recompensa a su actitud. He buscado una academia para preparar todas las asignaturas que le han quedado, pero es mucho dinero, muchísimo por un mes intensivo 4 horas, y tampoco eso garantiza que vaya a aprobar. El verano pasado, con un profesor particular, aprobó una asignatura y suspendió otra en Septiembre.

Creo que hasta que él mismo no sea consciente de la importancia que tiene lo que está haciendo, no servirá para nada. Y yo estoy un poco desesperada. Porque he visto muchísima gente arrepentirse de no haber estudiado en su día.

Mi primera reacción al ver las notas fue castigarle con lo que más le gusta: sin móvil y sin salir con sus amigos. Y está enfadadísimo. Sé que los castigos no sirven de nada. Lo sé porque además lo he comprobado a lo largo del curso, que he recurrido a estos castigos y le ha dado igual. Pero también pienso que no hacer nada, que dejarle libertad para entrar y salir, para estar todo el día conectado, es como premiar su actitud y tampoco me parece justo. Me debato cada día sobre qué hacer. Y no tengo las herramientas necesarias en este momento.

Por favor, me vendrían muy bien vuestros consejos y comentarios sobre este tema. ¿Tenéis o habéis tenido un adolescente que pasa de estudiar? ¿Y cómo lo habéis solucionado?