De repente soy madre, ¿así, sin darte cuenta?, de Bimba Bosé
Gracias a madresfera y a su salita de lectura (donde podéis pasar a votar mi reseña, aquí, si os gusta), he ganado la posibilidad de leerme un libro y dar mi opinión. Y hasta que el libro no llega a casa, no sabes de cual se trata. Por suerte, a mí me gusta mucho leer, el problema es la falta de tiempo, pero un hueco he encontrado.
Lo primero que me llamó la atención fue la portada, ella, toda retorcida llevando a un bebé en brazos, ¡¡¡que estaba berreando!!! Primero, hablar de maternidad respetuosa, crianza natural y salir sonriendo con tu hija que llora, pues a mí, como que no me gusta mucho. Luego explica el porqué de la foto, pero aun así, sigue sin gustarme. Y segundo, usa una bandolera para llevar a la niña en brazos y no estarás tan retorcida, que en el libro hablas a favor de porteo…
Empiezo a leer y al principio, solo cuenta historias de su familia y otros famosetes, a mí, la farándula, como que no me va, así que enterarme de que fulanito era amigo de menganito….
Necesitas más de 50 páginas para empezar con el embarazo (una quinta parte, que ya es decir). Y en todo momento, sigue nombrando a cantidad de personas, me abruma tanta publicidad, perdona que te diga.
El libro está narrado en primera persona, un punto interesante. Pero a mi parecer, esta chica no tiene madera de escritora, cambia constantemente de época, lo mismo es adolescente, que habla de su último embarazo, luego de cuando conoció a su novio, me parece que no sigue ningún ritmo. Y no es que los libros necesiten ser constantes, pero que me parece que se lía mucho.
Cuando ya se centra en el embarazo, hay cosas positivas, como la lactancia, el querer partos naturales, el apego. Su punto de vista me parece muy natural, es por lo que yo misma abogo, por una crianza natural. Pero ella se pasa. No es que se pase de natural, es que su naturalidad se sale de la media española. Una madre media no puede permitirse los tratamientos que se costea, las dietas, esos masajes a 4 manos (no tengo tiempo ni dinero), hora y media de gimnasia después del parto (¿de dónde saca el tiempo, jolín, si yo a veces no tengo tiempo ni de ducharme, mucho menos irme a corretear por el retiro?).
Y parir en casa, alabo a la gente que puede permitírselo. A mí no me habría importado, vamos, que si me descuido un poco, tengo un parto casero, pero sin planear. Tiene razón en que las mujeres estamos preparadas para ello y es una pena que actualmente, las mujeres tengan tanto miedo al parto. Y siempre he dicho que la humanidad tiene millones de años, y si hemos llegado hasta donde estamos, ha sido gracias a las millones de mujeres que han parido, por lo que, que tan malo no puede ser. Es cierto, deberíamos ir más preparadas mentalmente. Pero hoy en día, parir en casa, no es una opción para el bolsillo de la mayoría de las embarazadas.
Hay otro tipo de educación, claro que sí, pero todas las propuestas que hace, no son aptas, de nuevo, para los bolsillos de las madres de a pie. Que suerte haber nacido con un pan debajo del brazo.
Resumiendo, que me enrollo. Como libro de cabecera para una madre embarazada, la verdad, no lo recomendaría, porque no se adapta al modelo “normal” de embarazo y parto.
¿Este se lo habrá diseñado su amigo Delfín?
















