No hay mejor lugar que los brazos de mamá

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Violencia con los niños

Ayer en el supermercado, nos quedamos alucinados. Estábamos por los pasillos cuando oímos a una mujer ponerse a dar voces. Y claro, miramos. Estaba regañando a un niño pequeño, de unos dos años, no sé que habría hecho el chiquitín, seguro que algo que a su madre no le había gustado, pero vamos, que no le había gustado nada de nada por el volumen de las voces. El niño, como es normal en su edad, no hizo mucho caso, y siguió  jugando y correteando por el pasillo. Y la madre, ni corta ni perezosa, se acercó  y le  dio un tremendo azote.

El niño, por supuesto, se puso a llorar, pero no dejó lo que quiera que estuviera haciendo (estábamos un poco lejos y no alcancé a verlo). Y siguió por el pasillo jugueteando. Un señor mayor que iba con ellos, imagino que el abuelo, iba detrás del peque y entonces, la madre le dijo al abuelo que le pegara, porque se estaba portando fatal……..¡¡Y el señor le dio otro azote fuerte en el culo!!

Uf, me he encendido,en ese momento, no sabía si acercarme o que, pero estaban pagando y en seguida se han ido.

No entiendo porqué la violencia contra los niños está bien vista. Ese niño, seguramente no ha aprendido hoy que “eso no se hace”, pero si habrá aprendido que las cosas se arreglan pegando. Así, si esa situación continúa en el tiempo, de mayor, seguramente, le parecerá normal pegar a sus hijos.

Es cierto que los niños a veces nos sacan de quicio, quien diga lo contrario, miente. Y más en la época en la que empiezan con las rabietas. Pero las palizas no son la respuesta. Hay modos pacíficos de calmar a un niño que está teniendo una pataleta, o que no nos hace caso. Pero todos son modos basados en el amor y en el respeto.

Es normal ver a una madre con un niño pequeño teniendo una rabieta, por ejemplo, en el supermercado, porque quiere algo y mamá no se lo compra. El niño grita, chilla, hasta se tira al suelo. Y todo el mundo alrededor mira, a ver que está pasando. Lo increíble es que la gente mira al niño y a la madre y hasta comentan, “vaya niño malcriado” . Sí, el niño es malo por chillar tanto y la madre es mala por dejarle. Pero bueno, encima, esos comentarios los hacen personas que en su mayoría han tenido hijos y que en su mayoría, han vivido las pataletas de sus hijos en primera persona. ¿es que ya no se acuerdan? Porque yo sí. Recuerdo perfectamente momentos como ese, vividos con mi príncipe cuando era pequeño. Y recuerdo las miradas de la gente y las palabras desairadas.

Y ahí es donde entra la forma de educar a nuestros hijos. Si somos conscientes de que estos momentos son etapas, son formas de nuestros hijos de llamar nuestra atención, sabremos como actuar. Pero desde luego, nunca  nunca, pegando al niño, ni gritándole ni dejándolo en ridículo.

¿Habéis probado a agacharos a la altura del niño, hablar con él pausadamente y abrazarle? Os aseguro que da mucho mejor resultado que los gritos y por supuesto, que pegarle. Y a la gente que mire en el supermercado, que comente sobre lo mal criado que está nuestro hijo, o que nos insinúe si quiera por un momento que nuestro hijo necesita una torta, podéis ignorarla, o podéis decirle lo mal educados que son ellos por querer que se pegue a un niño.

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