No hay mejor lugar que los brazos de mamá

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Miércoles mudo: Así duerme la peque 5

De noche, encima de mamá

De noche, encima de mamá

Besos a la fuerza, no gracias

El otro día, en el Gran Diccionario de la Maternidad, de Trimadre a los 30 escribí sobre los besos, puedes leerlo aquí. Sobre los besos que me encanta darles a mis hijos y que me encanta que me den ellos a mi.

Pero hoy, quiero hablar sobre los otros, sobre los besos por compromiso y por obligación. Porque esos me gustan menos.

Parece que cada vez que nos encontramos con algún conocido, amigo o familiar, tenemos que plantarle dos besos, como mandan las normas. Pero, ¿Qué normas? Ya os conté que yo no soy muy besucona. Y no me gusta tener que darle dos besos a mucha gente, sobre todo, si encima les veo todos los días.

Me gusta besar a mis amigos cuando los veo. Se nota cuando lo hago porque quiero, porque a veces, los besos van acompañados de abrazos. Pero hay besos, de esos que das sin besar, plas, plas, que no me gustan.

Y ¿cuándo empieza la obligación? Porque yo, desde luego, no pienso obligar a mi hija a que bese a nadie. Me niego. Es que me parece tan absurdo…….

Ya he escuchado algún comentario del tipo “no me das un beso, que mala eres” y me enciendo y me pongo de los nervios. Primero, porque ahora ella está empezando a dar besos. Y, evidentemente, se los da a quien le da la gana, porque para ella, los besos son espontáneos, no obligados. Y segundo, ¿Por qué un bebé o niño tiene que ser catalogado de malo, por no querer dar un beso? ¿Qué es un niño malo? ¿Un niño que no da besos, que no come bien, que no duerme del tirón? Noooooooo. Esta no es la definición de niño malo, es sólo la definición de niño, de una personita que se está forjando su carácter, su forma de ser, una personita que está aprendiendo a comer, a dormir y a dar besos. Niños malos, malos como tal, en el estricto sentido de la palabra, niños que hacen las cosas con maldad, debe de haber muuuuy pocos, son escasos, por suerte, porque todos los niños son buenos por naturaleza. Así que, si mi hija no quiere dar un beso NO ES MALA .

Y el otro comentario que no soporto “No me das un beso, pues ya no te quiero”, ufffffffff, mira que depende de con qué personas, me tengo que morder la lengua para no saltarles: “pues por eso mismo no te da un beso, porque tanto decir que no la quieres, ella no te quiere a ti”. Ainsss, pero como un adulto, que se supone que es más inteligente que un niño, ¿puede entrar en esos juegos, puede decir esas cosas? ¿A quien le gusta recibir algo (un beso) a cambio de presión (ya no te quiero)? Los niños crecen, y al final, si oyen esas cosas muchas veces, van a ser ellos los que no quieran nada con esa persona.

O el típico, “si no me das un beso, no te doy un caramelo”. Pues sabes que, métete el caramelo donde te quepa  en la boca.

Yo tengo una sobrina muy seria, es muy tímida, y en cuanto ve a alguien que no sean sus padres, suele retraerse y a veces, hasta esconderse detrás de mi hermana. Cada vez que la veo y hay más gente, siempre tengo que estar escuchando comentarios, hasta de sus propios padres, “esta niña, que mala, no habla, no da besos, da un beso ahora mismo, te voy a castigar…” y, evidentemente, ella se retrae aún más.  Cuando yo la veo, la dejo a su aire, nunca la presiono, muchas veces, me acerco a ella, jugando, le hago cosquillas, la cojo en brazos, la achucho y un momento después, ya se ha relajado y está tan tranquila. Otras veces, eso tampoco le apetece, pues nada, la dejo a su aire y cuando a ella le apetezca, ya vendrá. La diferencia entre tratar así a un niño y la otra manera, es increíble, ¿verdad?

Pues, por favor, mi hija da besos (y abrazos) a quien le da la gana. Si no da un beso, si no quiere recibirlo a la fuerza, no la obligues, no la llames mala, no la chantajees, ni física ni emocionalmente, porque ya me estoy cansando de tanta tontería, y un día de estos, voy a soltar alguna burrada, me da igual quien sea. Ante todo, RESPETO.

Feliz lunes, en el banco

Llego al banco a pagar el numerito del coche y la contribución, lo ideal para un lunes, ¡¡¡estaba súper contenta!!! Jajaja

El señor cajero, tiene cara de pocos amigos, el lunes no le ha hecho gracia. Y eso que es él el que recibe los billetes. Me dice:

-Présteme 100 euros (cantidad ficticia, ya me gustaría a mí)

-Vale, se los presto, pero luego me los devuelve.

-¿Como? – el señor no ha pillado la broma. Vamos a empezar otra vez.

-Usted me ha dicho que le preste 100 euros para pagar, pues yo se los presto, pero luego me los devuelve otra vez.

Y, milagrosamente, una tímida sonrisilla empieza a aparecer en su cara. Yo sonrío más ampliamente, a pesar de saber que el dinero no me lo va a devolver, y acabamos riendo los dos.

¡Pon una sonrisa en tu lunes! Es fácil.

¡Feliz semana!

Nonabox del mes de Mayo

Hace unos días, me llegó mi primera caja Nonabox. Nonabox es una caja con productos para la embarazada y el bebé, hasta los 2 años de edad. Son productos de calidad, adaptados a las características de cada suscriptor. La caja trae entre 6 y 9 productos cada mes, productos que superan el valor de la suscripción. Y colaboran con un montón de marcas. Si queréis saber más de las marcas que podéis encontrar, os dejo el enlace de la página web de Nonabox aquí.

Y ahora, os paso a hablar de mi caja del mes de Mayo

nonabox

Lo primero que me sorprendió fue la bonita presentación de la caja. Y es que no hay nada mejor que las cosas que nos entran por los ojos (por eso, yo intento personalizar mis envíos de portabebés, poniéndoles el máximo cariño). Hasta a la pequeña le encantó ponerse a sacar cosas, como si de un tesoro se tratara.nonabox

Y todo esto es lo que había dentro:

1- Protegeslips 100% algodón, Febus postpart- 24 protegeslips, indicados (según pone) para los últimos días de embarazo. Aunque confieso que yo los uso todos los meses, con la menstruación, complementando a los tampones y para los últimos días. Son muy suaves, así que están genial.IMG_6112
2- Anti mosquitos, Chicco- Una barra calmante, para atenuar las molestias de las picaduras de insectos. Compatible con la delicada piel de los bebés. Pues genial, que empezamos la época de bichitos. Al bolso directo.nonabox
3- Horquilla para el pelo, Cuini- Una graciosa horquilla, con un lacito azul, para sujetar los pelillos de la princesa, que empiezan a crecer indomables…nonabox
4- Babero, Babidú- Precioso babero blanco, de algodón, muy suave. Este se nos ha quedado un poco pequeño, pero tenemos a quien regalárselo, para que lo aproveche.IMG_6117
5- CD música, Baby Einstein- Música clásica de Beethoven, Mozart y Bach, con canciones para ir a dormir. A mi pequeña le encanta Twinkle, Twinkle ¡y es la primera del repertorio!nonabox
6- Gel higiénico sin agua, Moltex- Un gel para llevar en el bolso, para esas ocasiones en las que no tenemos agua para lavarnos las manos. Otra cosa que ya ha ido a parar directa a mi bolso.nonabox
7- Aceite de baño y ducha, Bio care – Un aceite para el baño de los más pequeños, ideal para las pieles sensibles y atópicas. ¡Y en tamaño grande! 400 ml que dan mucho de sí con el baño de la princesa.nonabox

150 palabras: imán, ojo, miel

 ojo

En el cole de María, están estudiando las partes de cuerpo, y hoy es el turno del ojo.

Qué casualidad, precisamente esta tarde, tienen que ir a una revisión al oftalmólogo, así que aprovechará para preguntarle más cosas.

Al salir de la consulta, y después de responder amablemente a unas cuantas preguntas, el médico le regaló a María un imán con forma de ojo.

Al llegar a casa María muy entusiasmada puso el imán en la nevera.

-No, en la nevera no lo pegues, que ya hay muchas cosas –le dijo mamá

María se fue a pegar el imán a su armario, pero ¡vaya!, allí no pegaba. Entonces, tuvo una brillante idea.

-La miel es pegajosa, siempre se me quedan los dedos pegados, ¿se pegará el imán?

Y lo probó. Pringó bien de miel el imán y lo estampó en el armario.

¡Cómo se puso aquello!

 -¡¡María!! ¿¿¿Qué has hechoooo???

-¡Upsss!

Semana Mundial del Parto Respetado

Del 20 al 27 de Mayo de 2013, se celebra la Semana Mundial del Parto Respetado, con el lema “Please Do Not Disturb… Birth in Progress” (No molesten, bebé naciendo).

parto respetado

Desde aquí, quiero aportar mi granito de arena a esta iniciativa, que pretende humanizar los partos, dejar que las mujeres sean las que tomen sus tiempos, si intervenciones innecesarias, sin separar al bebé de la madre.

No voy a entrar en las cesáreas, en las que se realizan, de verdad, por motivos justificados, como un desprendimiento de placenta, o en las que se realizan innecesariamente, como ocurre aún en tantos países y en tantos hospitales. Tampoco, en las cesáreas programadas por conveniencia de la madre, pues aquí, cada una toma su propia decisión, y no soy yo quien para juzgar a nadie. Yo tengo mis propias opiniones, pero, sobre todo, RESPETO las opiniones de todo el mundo.

Quiero hablar de los partos vaginales, supuestamente, sin complicaciones. Y de las diferencias de los dos partos que he tenido.

Hace 11 años, nació mi primer hijo. Me fui al hospital después de varias horas de contracciones en casa, cuando ya las tenía muy seguidas. Iba muy tranquila, siempre he pensado que si la humanidad tiene tantos miles de años, es porque las mujeres podemos parir y que no era para tanto. Cuando llegué, me confirmaron que estaba de parto, 3 cm dilatada, pero que al ser primeriza, iba para largo.

Me pasaron a la sala de dilatación. Sin preguntar, sin pedir opinión, me rasuraron y al terminar, me pusieron un enema. Me pareció un momento bochornoso, porque compartía la sala con otra parturienta y su pareja, y yo, tuve que salir corriendo al baño, con el culo al aire. Me cogieron una vía bien gorda (soy enfermera, sé de qué hablo…) y al momento, empezaron a pasarme la oxitocina. Mientras esta hacía su labor, decidieron romperme la bolsa y monitorizar al pequeño en su cabeza (luego tenía una pequeña heridita). Todo esto, sin explicaciones, simplemente, era así y punto. Me sentí un poco perdida. Y asustada. Porque cuando todo eso empezó a hacer efecto, las contracciones eran tan brutales, que me partía del dolor, me mareaba y todo. Vino el anestesista a ponerme la epidural, menos mal, porque eso era insoportable. Y ahí, cesaron los dolores fuertes. Momentos después, sentí una presión, sólo una sensación, porque mi cuerpo estaba adormilado. Llamé y al explorarme, me dijeron que estaba en completa y que había llegado el momento. ¿Ya? ¡Si solo llevaba allí 2 horas! ¿No iba para largo?

Pasamos al paritorio, entre varias personas, me pasaron al potro. Esa sensación de no poder ni moverme, ni colaborar, no me gustó nada. El expulsivo, fue completamente guiado, porque no sentía las contracciones, me tenían que decir cuando tenía que empujar. De pronto, una matrona me dijo que me iba a ayudar un poco, y se subió encima de mi abdomen, para empujar al bebé hacia abajo. ¡Qué dolor! Una episiotomía enorme, que me llegaba hasta casi el ano, y que fue lo peor durante 10 días después. Un rato después, nacía mi tesoro. Me lo dejaron encima mientras alumbraba la placenta y se lo llevaron para ponerle vacunas, pesarle, medirle……Al rato, ya estaba conmigo, en la teta. Tenerlo en brazos, fue lo más emocionante del mundo.

Y ahora, el otro parto, este hace apenas 14 meses, cuando nació mi segunda hija. Desde que me quedé embarazada, pensé que no quería que mi parto fuera como el del niño, quería algo más natural, más controlado por mí. Leí, me informé, pregunté y preparé un plan de parto, que metí en la bolsa, para entregar cuando llegara el momento.

Cuando empezaron las contracciones, me quedé en casa, tranquila, hasta que de pronto, se aceleraron y salimos corriendo para el hospital. Al llegar, tenía 4 cm de dilatación, y me pasaron a la sala, a una sala sola, donde podía estar tranquila. Nadie se ofreció a rasurarme, a pincharme oxitocina ni a romperme la bolsa, aunque yo ya iba preparada para decir que no. Me tumbaron un rato, para monitorear a la pequeña. Mi idea, era levantarme un rato después y pasear, pero no hubo tiempo. Las contracciones empezaron a ser cada vez más seguidas, más intensas. Yo estaba sola en la sala y me puse un poco nerviosa, porque veía que el momento llegaba. De pronto, noté como se rompía la bolsa y una necesidad imperiosa de empujar. Llamé a la matrona como pude y me dijo que mi princesa estaba naciendo, allí mismo, en la cama. Fue alucinante, sin estar en una fría camilla, sin luces de quirófano ni médicos con mascarilla. Muy poca gente alrededor. La matrona, respetando mis tiempos y los de la niña, sólo me decía que me dejara llevar, que no empujara, que dejara que ella saliera sola. Y salió, perfecta, preciosa, sin intervenciones. La pusieron en mi pecho y la dejaron allí mientras alumbraba. No se la llevaron para pesarla ni medirla. Le pinzaron el cordón encima de mí. Allí mismo, le pusieron una dosis de vitamina K y le echaron gotitas en los ojos. Fue lo más bonito que he vivido nunca, fue un encuentro con mi yo interior, con mis antepasados, con todas las mujeres que han parido y que han dado vida.

Estos dos partos tan distintos, con el mismo final feliz, son mi modo de contribuir a la semana por un parto respetado.

Respetado, a mi entender, es también respetar a todas las madres, decidan lo que decidan.

Edición: Tania, de soy la mamá de Nico, ha abierto la posibilidad de enlazar los post de nuestros partos, tanto respetados como no, en esta semana por el Parto Respetado y en contra de la violencia obstétrica. Me parece muy buena idea, un punto de encuentro para tener todas nuestras vivencias juntas. Así que os animo a uniros a esta iniciativa.

Viernes dando la nota: Hey ya!, Outkast

Hoy quiero aprovechar para felicitar a alguien muy especial.

Es el cumpleaños de mi cuñado Igor, mi niño bonito. Le echo muchísimo de menos. Hace algo más de 2 años que se fue a Brasil, en busca de mejores condiciones laborales, ¡y lo consiguió!

Siempre le he admirado mucho. Llegó a España sin nada, sin trabajo, sin dinero, sin idioma, y en poco tiempo, montó un negocio al que dedicaba mucho esfuerzo y que rápidamente, fue dando sus frutos. Aprendió a hablar español (portuñol hablábamos nosotros) y consiguió todo lo que quería. Aunque algunas cosas se torcieron por el camino… Y se tuvo que marchar.

Recuerdo cuando se estrenó esta canción. Y recuerdo que a él le encantaba. ¿Sabéis esas canciones, que cuando las oyes, te recuerdan a alguien? Pues esta es una de ellas, es oírla, y me parece que está sentado a mi lado.

Y esta es mi manera hoy de felicitarle, de decirle lo mucho que le quiero, que le echo de menos, que estoy muy orgullosa de lo que también ha conseguido allí, que tengo muchas ganas de verle y de ver a mi sobrino precioso. Y que tiene que conocer a mi pequeña princesa, que seguro que le roba el corazón.

¡¡¡Feliz cumpleaños guapo!!!

Trastos in-necesarios para los bebés

Una mamá muy feliz tiene la casa llena de cosas de bebés…. Pues no lo entiendo, ¿de que la iba a tener llena si no? Si estás embarazada y aún no has comprado las cositas para el futuro retoño, te recomiendo que leas lo que opina ella, es real a la vez que divertido.

Trastos, trastos y más trastos. Apartad la mirada de la pantalla y echad una visual a vuestra casa… ¿de qué estilo diríais que es? ¿Jané, Chicco, Bebécofort, Fisherprice…? ¿Dónde está mi casa? Esa de estilo funcional, minimalista y un tanto romántica que monté hace… cuando… ¡¡bueno da igual!!

Cuando nos enteramos que mi tesoro estaba en camino, me prometí a mí misma y obligué bajo juramento y tortura a mi cari a prometer, que no nos dejaríamos llevar por la fiebre del consumismo absurdo. Sí, claro, hasta que nos llegó la fiebre de “embarazados primerizos con el trabajo que nos ha costado ahora vamos a escatimar…”. Eso sí, hasta después de los 7 meses de embarazo no se compró nada de nada, ni iba a entrar por esas puertas ningún regalo para el bebé…soy “superhipersupersticiosa”, pero con lo de los regalos me colé, ya que tampoco entraron después…

Trastos que estoy avistando:

Minicuna: Esta es la niña pija y mimada de la saga cunil. Preciosa, en tela azul con estrellitas y una luna, emulando el cielo, en azul porque es niño, si fuera niña por supuesto el cielo sería rosa… Cuesta llamar trasto a algo tan fino y delicado… por algo compré la lámpara a juego, sabía yo que no la iba a perder de vista tan fácilmente y que iba a estar para los restos en esa habitación, ¡no la puedo guardar en el trastero! A mí no me ha aportado nada, mi tesoro no ha dormido en ella, siempre la tenía en el salón para las siestas, esas que se echaba encima de mí, de teta en teta, mientras yo miraba a la minicuna ahí vacía, -¡¡quién te pillara!!-susurraba yo con ojos de psicópata, o ¿eran ojos de sueño rozando casi la inconsciencia?

Cuna: La pobretona de la saga. Es muy sencilla, pero muy apañá, la colocamos en nuestro dormitorio hacia los 4meses con la esperanza de ser usada, ¡y claro que lo es!, Si, ahí coloco a mi tesoro mientras me visto o recojo la habitación. Encajada entre la cama y la ventana, cumple su función de barrera, para que mi bebé no se caiga, perfectamente. Tiene tres posiciones, ahora estamos en la segunda y ya me he apuntado al gimnasio para cuando pongamos la tercera; para esta se necesita flexibilidad extrema, rozando casi el contorsionismo, para acostar y levantar al bebé, o bien me apunto a clases de baloncesto e intento encestar desde la puerta con tan solo un giro de muñeca…ya veremos. Consejos para un buen uso de la cuna:

*MRE (mattress rebound effect-efecto rebote del colchón) Asegúrate que la cuna que compres no lo traiga de serie, lo notarás si al poner a tu bebé sobre la cuna, al mínimo pelo que roza el colchón ya lo tienes otra vez enganchado en tu cuello.

*BPS (sensor de proximidad del bebé) desactívalo en tu bebé antes de meterlo en la cuna, te aseguro que no va a pitar pero si te va a montar un pollo que no volverás a echarlo jamás

*3 en 1: Cuando ya está el bebé en la cuna, ¡con el trabajico que cuesta! no te la juegues con una barandilla que chirría al subirla. Imprescindible su uso semanal.

Típico pack capazo, grupo cero y silleta: Esto fue un regalo, creo que pagó con un riñón. ¡Ay! Si es que antes de comprometerse uno, ¡hay que preguntar cuanto puede costar! Le escoció al bolsillo y luego iba casi exigiendo que le pusiéramos su nombre a mi bebé… ¡ja!, por no decir otra cosa que ya tuvo su protagonismo la semana pasada. Para colmo, mi tesoro lo ha amortizado poco, porque nunca le ha gustado mucho el carro, y prefería los brazos (suerte que existen los portabebés y Diana para asesorarnos).

Bañera cómoda: ¡de cómoda, los cajones!…la verdad que son muy amplios…pero no puedes meter nada, ya que de vez en cuando se escapa el tubito del desagüe y tienes la posibilidad de poder bañar al bebé en cualquier cajón que te apetezca. Jajajaja (mi risa maléfica con eco) ¡¡¡ese tubito no volverá a escaparse jamás!!! Jajaja

Hamaquita: Esta si fue un buen regalo, aunque ahora se ha convertido en el mayor de los trastos; no cabe en ningún sitio, ni se pliega…Mi tesoro ha pasado en ella muy buenos ratos. Solo un par de peguillas; el cojín ese que trae con forma de animal, en mi caso un oso, podrían hacerlo de algodoncito suave, incluidos los coloretes del oso, y no de plasticorro camuflao, ¡que sudan los pobres como un pollo! Y por último, desde aquí, a ver, a los fabricantes de hamaquitas, señores, que siiii que sabemos…o dicen, que los vibradores dan gustirrinín, pero en otros artilugios, en las hamacas noooooo, que los bebés se asustan, se les duerme el culete y el ruido del vibrador cual mosquito cojonero a las 3 de la madrugada molesta.

Trona: Aun no se ha convertido en un trasto y no quiero ni imaginarme cuando lo sea. Es el trasto más odiado por la abuela, ya sabéis las abuelas –“tanta modernura, donde se ponga un sillón alto de madera que se pueda arrimar a la mesa, que se quite esto con este espatarramiento”, además no sabe desatarlo y claro, ¿y si hay un tsunami o una explosión nuclear y hay que salir corriendo y solo está ella en la casa para poder desatarlo?…”modernuras”.

Parque: Con este me lucí, no dicen eso de “burro grande ande o no ande” pues ale ¡parque gemelar al canto! ¡Toma ya! no vaya a ser que le diera a mi tesoro claustrofobia, que en el capazo lo notaba yo un poco hiperventiloso, ¿y si quiere invitar a amigos? ¡Puede poner hasta una piscina dentro!

Mecedora: Ayyyyy ¡si es que veo más películas!… Preciosa, en madera lacada en blanco, con unos barrotes que se clavan en el alma y en las corvas cortando la circulación. Pero da igual, ya me veía yo meciendo a mi bebé, cantándole una nana, mientras mamaba, junto a la ventana…dentro de la cuna…

¿Volverá mi casa algún día a ser lo que fue? Sabéis, me quedo con este estilo; trastos, juguetes por todos lados y llena de mucho, mucho, amor…pues eso, la casa de Una mamá muy feliz.

La maternidad de la A a la Z: B de Besos

Besos

Que palabra tan bonita. La definición que da la RAE es tan escueta (acción y efecto de besar), que prefiero dejar mi propia definición.

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Beso, es un acto de amor, una demostración de cariño, es una cura milagrosa. Un beso, es un pequeño roce con los labios en la piel de aquellas personas que más amas, que transmite sensaciones inigualables.

Aquí quiero hablar de los besos de amor a los hijos, no de esos que damos por compromiso, cuando nos encontramos con alguien. No de esos que algunas personas exigen a los niños (cosa que no soporto). De esos besos que salen del alma, de los besos con sentimiento. Vale, lo de los enamorados también salen del alma, pero los míos, son besos maternos  (¡que cool!)

En mi familia, nunca han sido muy besucones, ni muy cariñosos en general. No recuerdo grandes muestras de afecto en casa. Recuerdo, eso sí, muchos besos de esos por compromiso, antes de irnos a dormir mi hermana y yo, teníamos que ir a darle un beso a mi padre, que estaba cómodamente sentado en el sofá……..

Bueno, pues quizás sea por eso, por esa falta de muestras de cariño, que yo soy todo lo contrario con mis hijos.

Y me paso el día dándoles besos.  Besos por la mañana, por la tarde y por la noche, besos cuando se despiertan, cuando se ríen, cuando lloran, besos de desayuno y de postre. Besos en la cara, en la cabeza y en la barriga. No me he parado nunca a contar la cantidad de besos que puedo darles al día, pero os aseguro que son un montón. Y tantos besos, tienen su recompensa.

Desde que tengo hijos, he dado y recibido más besos que en toda mi vida. Pero sólo a ellos. Nunca he sido muy de mostrar afecto, herencia de mi infancia, en cambio, con mis hijos, los besos no tienen fin. 

El príncipe es el niño más cariñoso que he conocido. Mucha gente me dice que tengo suerte de que sea así, aunque yo pienso que no es cuestión de suerte, es cuestión de lo que ha visto en casa, de las cosas que recibe, lo que aprende, lo que le enseño, en definitiva. Evidentemente, los genes también tendrán su parte importante, pero, que él sea tan cariñoso, que me deje notas de amor por las esquinas y que me de besos hasta en la fotos, de algún lado lo habrá aprendido…

La pequeña, es, ahora mismo, la que más recibe, porque me paso 24 horas al día con ella y cada momento del día es válido para darle un beso. O muchos. Porque me gusta darlos acompañados por varios besos más. Hasta cuando duerme le doy besos, no puedo parar de hacerlo. Y al príncipe, cuando está dormido, también voy a darle su ración correspondiente. 
Ahora la pequeña ha aprendido a dar besos, eso sí, solo a quien ella quiere, y se me cae la baba cuando me aprieta fuerte y me besuquea. Esperemos que aprenda que en casa nos demostramos el amor todos los días y sea igual de besucona que príncipe y yo.

 ¡Un beso!

besos

 

Miércoles mudo: Así duerme la peque 4

Dormida en la mochila