No hay mejor lugar que los brazos de mamá

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Los avances de la princesa

Cada día me sorprendo un poco. Parece que fue ayer cuando acababa de nacer, esa cosita tan pequeñita, amarrada a mi pecho, tan frágil, con esas piernecitas delgaditas como alambres, que parecía que se iba a romper. Esa muñeca que mamaba y dormía todo el día y a la que miraba embobada a cada hora.

Poco a poco, iban pasando los días y cada vez empezaba a estar más espabilada. Recuerdo el día que estiró una manita para intentar coger un muñeco….todos decíamos “ohhhhhhh”. Y lo que más me sorprendía de todo esto, era el príncipe grande. Porque, se llevan 10 años, pero no deja de ser un niño. Y me encantaba ver como a él también le sorprendían los pequeños logros de su hermana, como él se daba cuenta de que cosas tan naturales para él como moverse, en ella eran un nuevo avance y él los veía como tal.

 Y ahora, hemos superado la barrera del año. Y en unos días, veo como mi princesa avanza a pasos agigantados. Ahora sólo quiere estar de pie, se agarra a todo lo que pilla y se pone a andar. El otro día, se asomó al pasillo y agarrada a la pared, iba dando pasos, lentos pero seguros, y recorriendo los metros que la separaban de la habitación del fondo. De vez en cuando, se daba la vuelta, me miraba y seguía pacientemente se camino. Y cuando está cerca de mi, se suelta y da dos pasos vacilantes para lanzarse sonriendo a mis brazos.

 Hace unos días ha empezado a decir alguna palabra con sentido. Ahora dice “am” y ya sé que eso es agua. Y a su hermano le llama “tata”, imagino que para ella, su nombre suena así.

Ahora se ríe a carcajadas casi con cualquier cosa. Le encanta tirarse hacia atrás cuando está sentada en el sofá y gritar “ahhhh”, aunque tenemos que estar con un cuidado, porque también se le ha ocurrido intentarlo estando sentada en el suelo. Si le damos un teléfono, se lo pone en la oreja. Y si coge mi móvil, desliza el dedo por la pantalla (ya me ha cambiado algún icono de sitio). Le quita los zapatos a una muñeca y le quiere poner los suyos. Tira besitos, dice adiós con la mano, se toca la barriga….

 Me encanta, cada día es un nuevo descubrimiento con ella. Y cada día estoy más feliz por poder disfrutar de todos estos momentos.

Cuando la tarjeta del banco no es aceptada

Hoy he llegado a casa muy enfadada. He ido con los dos niños a hacer la compra a un supermercado de esos que anuncian su calidad a voces, pero con el trato al cliente dejan mucho que desear…

Hago la compra, voy a pagar, le doy la tarjeta a la cajera y me dice que está denegada. Con una sonrisa en la cara. Evidentemente, le digo que será un error y que pruebe otra vez, piiiiii, denegada, con la misma sonrisota. Muy extrañada, le doy otra tarjeta y vuelve a salir denegada.

-¡esto está mal!

-señora, no tiene dinero en el banco, ¿como va a pagar la compra?

-¿perdón? Claro que hay dinero, será un problema de su tpv

-he hecho un montón de cobros toda la mañana, así que mi tpv está bien, el problema lo tiene usted, que no tiene dinero- y seguía sonriendo.

Ahí ya me he cabreado como una mona, le he dicho que ella no es nadie para decir si yo tengo o no tengo dinero en el banco, que deberían tratar estos asuntos de otra manera, pues puede ser un problema con la conexión o lo que sea, pero no culpar al cliente y mucho menos decir en voz alta que no tengo dinero y hacerme pasar vergüenza.  A todas estas, el príncipe que se pone triste y me pregunta si no tenemos dinero 😦 y una cola que se va formando y mirándonos, con infinidad de expresiones en el rostro (pena, enfado, humor…)

Como internet en el móvil es una maravilla, he mirado allí mismo el banco y ¡¡¡¡oh sorpresa!!!! ¡¡¡Claro que ha dinero!!! Le he dado a la cajera con la pantalla en las narices. Viene la encargada, me lleva a otra caja a pasar la tarjeta, piiiii, error, tarjeta denegada. Y me dice: -denegada, no hay dinero.

He cogido a mis hijos, he soltado alguna grosería (se que no debería hacerlo, pero es que, ¿otra vez? Otra persona diferente y¿ me hace el mismo comentario?) y nos hemos largado. Desde luego, allí no me ven más el pelo.

Ya le he explicado al príncipe tranquilamente que a veces las máquinas fallan, que sí había dinero, pero, aunque no lo hubiera, la gente no tiene derecho a tratarte así, a querer avergonzarte delante de tus hijos y de desconocidos.  ¿Tan difícil habría sido hablar en un tono moderado, intentar pasar la tarjeta un par de veces, no juzgarme, tratarme bien, reconocer que puede haber un problema con el terminal y, si a pesar de todo eso, no se hubiera solucionado el problema, buscar una alternativa, como pagar en efectivo? La pena es que esta situación ya la he visto otras veces, en otros sitios, con otra gente. Y la seguiré viendo.

No me quito la sonrisa de la cajera de la cabeza….

¿Os ha pasado algo así alguna vez?

150 palabras: veo-veo, topo, cometa

Osaku era el hijo mayor del jefe de los vikingos. Un día, Topo, un chico de su tribu, le contó que su padre quería conquistar la aldea vecina.
Osaku se puso triste, el amor de su vida viví allí. No podía consentirlo.
Por la noche, salió sigilosamente, sin que nadie le viera. Al regresar por la mañana, fue en busca de su padre y lo llevó a dar un paseo. Al llegar a las colinas, vieron una cometa mecida por el viento. Osaku le dijo a su padre:
Veo-veo
– ¿Qué ves?
– A la muchacha más hermosa del mundo
El rey se quedó embobado mirando a la chica que sostenía la cometa. Osaku le explicó que todas las personas eran igual de bellas y tenían derecho a vivir, no estaba bien conquistar y matar.
El rey lo entendió y decidieron unirse a otras aldeas y ser todos unos vikingos felices.



Imagen

Tenemos concurso

Estos días estamos de concurso. Es un concurso fotográfico, me encanta ver bebés felices en brazos, bebés porteados.

Las bases son las siguientes:
1- Todo el mundo puede participar con un máximo de dos fotografías por categoría.
2- Categoría portabebés: Solo fotos de bebés porteados. El premio para esta categoría es un fular Boba Wrap o un Tonga, a elegir en http://www.felizenbrazos.com. Un único ganador.
3- Categoría en brazos: Solo fotos de bebés en brazos. El premio para esta categoría, un vale descuento de 10% para gastar en http://www.felizenbrazos.com. 3 ganadores.
4- Las fotografías se mandarán por correo electrónico a info@felizenbrazos.com autorizando a felizenbrazos a publicarlas, con nombre y DNI. Estos datos no serán revelados.
5- Recepción de fotografías hasta el 05/04/2013.
6- Al finalizar el periodo de recepción de fotografías, se crearán dos álbumes distintos, y se abrirá el periodo de votación.
7- Se recomienda compartir el concurso públicamente, para que vote más gente.
8- El ganador (o ganadores) será la fotografía que más comentarios y más “me gusta” sume.
9- En caso de empate, se realizará una ronda rápida de votación con las fotografías empatadas.
10- El concurso es válido sólo para España.

¿Os animáis a concursar?

Nuevos mei tais

Os dejo las fotos de los nuevos modelos que hemos realizado, totalmente personalizados:

Mei tai reversible fucsia rayas y calaveras

Mei tai reversible fucsia rayas y calaveras

Mei tai reversible fucsia rayas y calaveras

Mei tai reversible fucsia rayas y calaveras

 

Mei tai reversible azul con estrellas

Mei tai reversible azul con estrellas

Mei tai reversible azul con estrellas

Mei tai reversible azul con estrellas

Viernes dando la nota: Diana- Paul Anka

La canción de hoy es muy especial para mí.

Cuando mi madre estaba embarazada, decidieron que si era niña, me iba a llamar Sara.

Cuando se puso de parto, mi padre pasó varias horas solo, esperando, sin saber nada, entonces, por desgracia, no dejaban pasar a los padres ni cientos de cosas más…. Pues en uno de sus ratos de espera escuchó esta canción. Cuando por fin le dejaron entrar a vernos a mi madre y a mi, le dijo que para él, esta canción había sido como una señal de que todo iba a ir bien.

Y en ese momento, decidieron que me iba a llamar Diana.

Por cierto, como al final no fui Sara, le puse ese nombre a mi princesa.



Sobre la seguridad en el coche

Creo, no, más bien, aseguro, que los niños actúan por imitación. Eso lo tenemos todos claro. Ellos ven lo que hacemos los adultos y lo repiten. Así, la mejor manera de que hagan algo, es hacerla nosotros mismos. No tiene mucho sentido decirle a un niño que coma verduras todos los días si luego nosotros no lo hacemos.  Porque, si algo es bueno para ellos, también lo será para nosotros, ¿no?

Ya sabemos que en el coche, los niños deben viajar en Dispositivos de Retención Infantil (DRI) homologados y adecuados a su talla/peso. ¡¡Pero, los adultos, somos los primeros que debemos ponernos el cinturón!! Hay que predicar con el ejemplo. En mi caso, nunca, jamás, he tenido ningún problema con ese asunto. El príncipe ha ido correctamente instalado en su asiento de seguridad desde que nació, cambiándolo cuando ha sido necesario. Incluso ahora, con 11 años, metro y medio y más de 50 kilos, sigue sentado en su silla con respaldo. Sobre ese tema, ya he discutido a veces con gente que quiere darme consejos/opiniones……….. (Ya estamos con los consejos gratis por todos los lados). A lo que iba. Cuando a él le compré su último DRI, hace ya unos años, estaba claro que era una silla grande. Lo bueno, es que la silla ha ido creciendo con él, y todavía le sirve. Mucha gente me dice que ya no lo necesita, que puede ir sin silla, que vale con el cinturón o que como mucho, le deje sólo el elevador y le quite el respaldo, que no va a pasar nada. Jolín, que manía con que no va a pasar nada. Primero, ellos no lo saben. Y segundo, si pasa algo, ¿no irá mucho más seguro si su cabeza va protegida con los laterales acolchados de la silla? Sin obviar, además, que cuando él se duerme, porque todavía el coche ejerce ese efecto somnífero, su cabeza no se va para los lados. El día que ya no le sirva el DRI, pues tendremos que dejarlo de lado, que le vamos a hacer, pero mientras tanto, él seguirá en su silla, tan a gusto.

Bueno, a lo que iba. Que desde siempre, él ha estado en su DRI, sin ningún problema. Si de pequeño, alguna vez lloraba o protestaba, evidentemente, yo le explicaba que era así como debía ir, le calmaba y todos tan contentos. Pero nunca, jamás de los jamases, le he dejado ir en el coche sin su asiento de seguridad.

Una vez, hace ya unos cuantos años…… él tendría unos 4 años, tuvimos un golpe (creo que esto ya lo conté hace algún tiempo aquí). No pasó nada, por suerte. Acabábamos de salir de casa, bajábamos por la calle perpendicular a la nuestra, cuando un coche se nos vino de frente. Pasó todo como a cámara lenta, yo veía que el coche se metía en mi carril y avanzaba inexorablemente hacia nosotros y veía la cabeza de la conductora girada en un ángulo que no le permitía ver la carretera. Pisé el freno, y “plom”, el otro coche nos embistió de frente. El golpe no fue muy fuerte, porque yo estaba casi parada. El príncipe se puso a llorar del susto, pero no pasó absolutamente nada, ahí quedó la cosa. En cambio, en el otro coche, sí tuvieron un percance. Resultó que una de  las niñas que viajaba allí, no había querido abrocharse el cinturón o se había soltado o que se yo. Y la madre, conduciendo, le iba diciendo que se sentara en la silla y bla, bla, bla. Conduciendo y mirando hacia atrás para decírselo. Pues, ala, golpe al canto. La niña salió despedida hacia delante y chocó de cara con el asiento del copiloto. Resultado, algún diente roto, mucha sangre, dolor, llantos, miedo, confusión, culpabilidad….todo en el mismo saco. Por suerte, la cosa no fue mucho, pero, y si…….prefiero no pensarlo.

Nunca, nunca, hay que poner el coche en marcha si el niño en cuestión no está correctamente instalado en su asiento. Y si por casualidad el niño se soltara (en ese caso sería un niño más grande que sabría cómo manejar los cierres), pues lo mejor es detener  el coche, recolocar al niño y no volver a iniciar la marcha hasta que esté todo el mundo correctamente asegurado. También es muy importante verificar el correcto  anclaje de los DRI. De nada sirve llevar una silla mal colocada en el coche, que se pueda soltar, porque en caso de accidente, sería incluso más peligroso llevar una silla suelta. Antes de instalar un DRI hay que leer correctamente las instrucciones de uso. Y en caso de duda, lo mejor sería acudir al lugar donde compramos la silla y que allí nos la instalen correctamente.

Y los tirantes, arneses o el cinturón, dependiendo del dispositivo, deben estar tensados correctamente. Si un arnés va tan suelto que los niños pueden pasar los brazos por debajo y sacarlos, tampoco nos sirven de nada.

Tengo muchas anécdotas, todas negativas, sobre este tema. El asunto de la mala o nula utilización de los Dispositivos de Retención Infantil me daría para llenar varios post, así que lo dejaré para otro.

Para concluir, tanto el príncipe como la princesa van siempre, siempre, en sus asientos, correctamente instalados, la princesa en sentido contrario a la marcha. El mayor, ya lo sabe de sobra. Y la pequeña, pues de momento, tampoco se ha quejado. Pero si algún día lo hace, que lo hará, nos armaremos de paciencia y le explicaremos las cosas. Aunque como hemos dicho, que lo mejor es predicar con el ejemplo, ella verá que tanto su hermano como sus padres, siempre llevan puesto el cinturón.

Si nuestros hijos son nuestro mayor tesoro, no los pongamos en peligro.

Dos en la carretera

Dos en la carretera

¿Por qué las salas de espera son tan pequeñas?

Mi querida amiga Una mamá muy feliz, me deja esta reflexión:

Que digo yo, ¿¿por qué hacen las salas de espera de los pediatras tan pequeñas?? ¡¡¡Como si los bebés fueran solos a consulta!!! El bebé, la madre del bebé, la abuela del bebé…y el cochecito, que de “ito” tienen poco.

Hay una chica en mi pueblo que se ha comprado un cochecito ¡¡¡que es un carro de combate!!! cuando la veo venir de frente… me tiro a la carretera de cabeza, va ocupando toda la acera y como va detrás del tanque no ve por donde va. Habrá pensado eso de “burro grande ande o no ande”, desde luego tiene ahí coche hasta que el niño se vaya a la universidad, eso es amortizar una compra…

Bueno, a lo que iba, llegas a la consulta, abriéndote paso entre la multitud, que esa es otra, ¿por qué están sentados más cerca de la puerta de la consulta los que tienen la cita más tarde? Aferrados a su asiento, como si se tratara una butaca de la opera de Viena que cuesta un ojo de la cara, mirándote con cara de asesinos y preguntas, “¿por qué hora va?” y nadie te contesta. Pensarán “¿se lo digo o no?. Señora, esto no es lo sabe/no lo sabe, voy a pasar de todas formas cuando me toque…

A esto, tu bebé empieza a llorar, normal, llegamos de la calle a 0ºC y nos metemos en un horno con gorro, bufanda, saco del carrito; Por cierto, la chica del carro de combate le pondrá un nórdico de cama grande al capazo… ¿Por qué pondrán la calefacción tan alta? ¡¡¡Si con la amplitud que tiene la sala de espera nos damos calor humano!!! Tienes que coger al bebé en brazos…en un portabebé por supuesto…y tienes que sentarte en las típicas sillitas que hay en todos los pediatras, se supone que son para los niños, pero, oye, que al final se sientan los mayores, porque los bebés son muy pequeños para sentarse y los grandes pasan de estar ahí sentados.

Hablando de niños grandes, ¿hasta q edad se tiene pediatra? El otro día había allí un chico ¡¡con un bigotón!!… que en lugar de con su madre,  podía haber ido con su novia. Bueno, por fin te sientas, con las rodillas en la garganta, el bebé en brazos muy feliz, y tu madre, cual moscón, diciendo: “si ya te toca, vete para la puerta, pues hasta que lleguemos a la consulta…deberíamos acercarnos”. La miras con cara de asesina, que debe ser algo intrínseco a las salas de espera y… en ese momento te llama el pediatra, y hasta que llegas a la consulta, vas espachurrando con el carrito los pies de todos los allí sentados… nada y ¡¡que no se cantean!! Pues señora, si le atropello el juanete se aguanta. Y más si lleva el cochecito la abuela, que para ella las ruedas giratorias son alta tecnología y no controla, no…yo le digo, “mamá, tu pa’lante, si esto es todo terreno, cuando llegues a la puerta apuntas para entrar sin llevarte el marco”.

¡Qué estrés!

¡¡¡¡¡¡Pero al fin estamos dentro!!!!!!!!!

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Miércoles mudo: bajando del ferry en algún lugar de la Riviera Maya

Riviera Maya

Riviera Maya



150 palabras: violeta, caracol, educación

La princesa Violeta estaba aburrida en su castillo. Tenía un montón de cosas con las que jugar, pero quería algo más, necesitaba conocer el mundo. Sola como estaba, no sabía qué hacer.

Se asomó a la ventana del gran torreón. Había dejado de llover, todo olía a humedad. Ensimismada en sus pensamientos, no notó como un caracol subía por la pared, lentamente, hasta que llegó cerca de su mano.

Pensó en la ironía del asunto. Ella encerrada en su castillo y el caracol encerrado en su casa. Pero él se podía mover. Y ella………..

¡Ella también! En el castillo había una gran biblioteca, llena de libros, construida por el Rey para su educación. No entraba mucho, pero a partir de ahora, lo haría. Leería sobre viajes, estudiaría otras culturas, viajaría por el mundo con su imaginación. Y cuando un día saliera del castillo, sería la princesa más lista del reino.