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Cuando la tarjeta del banco no es aceptada

Hoy he llegado a casa muy enfadada. He ido con los dos niños a hacer la compra a un supermercado de esos que anuncian su calidad a voces, pero con el trato al cliente dejan mucho que desear…

Hago la compra, voy a pagar, le doy la tarjeta a la cajera y me dice que está denegada. Con una sonrisa en la cara. Evidentemente, le digo que será un error y que pruebe otra vez, piiiiii, denegada, con la misma sonrisota. Muy extrañada, le doy otra tarjeta y vuelve a salir denegada.

-¡esto está mal!

-señora, no tiene dinero en el banco, ¿como va a pagar la compra?

-¿perdón? Claro que hay dinero, será un problema de su tpv

-he hecho un montón de cobros toda la mañana, así que mi tpv está bien, el problema lo tiene usted, que no tiene dinero- y seguía sonriendo.

Ahí ya me he cabreado como una mona, le he dicho que ella no es nadie para decir si yo tengo o no tengo dinero en el banco, que deberían tratar estos asuntos de otra manera, pues puede ser un problema con la conexión o lo que sea, pero no culpar al cliente y mucho menos decir en voz alta que no tengo dinero y hacerme pasar vergüenza.  A todas estas, el príncipe que se pone triste y me pregunta si no tenemos dinero 😦 y una cola que se va formando y mirándonos, con infinidad de expresiones en el rostro (pena, enfado, humor…)

Como internet en el móvil es una maravilla, he mirado allí mismo el banco y ¡¡¡¡oh sorpresa!!!! ¡¡¡Claro que ha dinero!!! Le he dado a la cajera con la pantalla en las narices. Viene la encargada, me lleva a otra caja a pasar la tarjeta, piiiii, error, tarjeta denegada. Y me dice: -denegada, no hay dinero.

He cogido a mis hijos, he soltado alguna grosería (se que no debería hacerlo, pero es que, ¿otra vez? Otra persona diferente y¿ me hace el mismo comentario?) y nos hemos largado. Desde luego, allí no me ven más el pelo.

Ya le he explicado al príncipe tranquilamente que a veces las máquinas fallan, que sí había dinero, pero, aunque no lo hubiera, la gente no tiene derecho a tratarte así, a querer avergonzarte delante de tus hijos y de desconocidos.  ¿Tan difícil habría sido hablar en un tono moderado, intentar pasar la tarjeta un par de veces, no juzgarme, tratarme bien, reconocer que puede haber un problema con el terminal y, si a pesar de todo eso, no se hubiera solucionado el problema, buscar una alternativa, como pagar en efectivo? La pena es que esta situación ya la he visto otras veces, en otros sitios, con otra gente. Y la seguiré viendo.

No me quito la sonrisa de la cajera de la cabeza….

¿Os ha pasado algo así alguna vez?

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