No hay mejor lugar que los brazos de mamá

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150 palabras: nido, colegio, extraño

En el colegio se iban de excursión al campo.

Debido a la naturaleza inquieta y exploradora de los niños, dos de ellos se fueron a investigar  y se perdieron.  Al darse cuenta, triste y asustados, se sentaron en una piedra, a la sombra de un árbol.

-¡Teníamos que haber hecho caso de los profesores y no separarnos!- Se lamentaban

Buscando como volver, encontraron un nido con polluelos. Se había caído del árbol y mamá pájaro piaba asustada.

-¡No te asustes pajarito, colocaremos el nido otra vez en el árbol!-

-¿De verdad?, ¿muchas gracias?- dijo el pájaro-

Los niños se quedaron alucinados, ¡qué extraño, un pájaro que habla!

-Pues sí, puedo hablar, y os voy a decir algo importante: Como me habéis ayudado, y sé que estáis perdidos,  os voy a guiar hasta vuestros compañeros.

Y así terminó un fantástico día de excursión, con una lección aprendida y un nuevo amigo.

 

Viernes dando la nota: Nothing’s gonna change my love for you, Glenn Medeiros

Qué decir de este cantante Hawaiano, que en 1987 revolucionó los corazones de miles de adolescentes, con esta canción taaaan romántica.

Me sabía (y aún recuerdo) la letra enterita de la canción.

Originalmente, la canción la grabó unos años antes George Benson, aunque se hizo mundialmente famosa de la mano de Glenn.

También grabó una versión es español, pero esto de las versiones-traducciones, a mi nunca me ha gustado.

Pues a recordad viejos tiempos. Os dejo la versión de los dos cantantes, ¿cuál os gusta más?

Con cacas y a lo loco (de bebés, se entiende)

Espero que hoy vengáis con ganas de reíros, porque yo no he parado de hacerlo. ¿Por qué será que cuando hablamos de caca, a todo el mundo le hace gracia? Pues ya veréis lo que tiene preparado hoy mi querida Una mamá muy feliz.

Ya podéis ir echando  la lotería que el relato de hoy da suerte. Hoy, además de Una mamá muy feliz soy un pelín guarriqui. Os hablo de un tema muy presente en la maternidad: las cacas… ¡a ver si ahora lo vais a negar y me vais a poner mala cara!
Dicen que los niños vienen con un pan bajo el brazo, si, ¡y un plastón bajo el culo! El primer regalito que nuestro tesoro traía, ya tenía nombre…zassssss, ¡¡a la camiseta del papi!! Jajaja ¡qué cara! no sabía ni por donde le había venido. De eso que me libré gracias a la cesárea, casi me muero de la risa, le suplicaba al papá:
– ¡cállate por dios, no relates, no relates nada que se me abre la raja, cállateeeeee!
Así conocimos al supersónico explosivo meconio, bueno, nosotros y el personal de limpieza del hospital, porque la onda expansiva alcanzó también al armario y a la cama de al lado, ¡menos mal que no había nadie! Fue a las pocas horas de nacer y a traición; destapar el pañal y… pumba ¡¿cómo un cuerpo tan chico, con un chupetoncillo de ná que le había dado a la teta, pudo echar eso, con esa presión y a esa velocidad?! Literalmente, se vació. Y el papi presumiendo porque iba a ser él quién le cambiara el primer pañal…jajaja, y el que recibiera el primer perdigonazo. Aunque lo del meconio es más bien fama; es muy feo, sí y muy desagradable de color…pero luego no huele ni nada. El papi quedó traumatizado y el que se cagaba era él a la hora de cambiar un pañal.
En pocas horas pasamos de la bestia negra a la caca mostacera de sobrecillo del Mcdonalds; amarilla y totalmente líquida, propia del bebé de teta. Esta es a la que más cariño he cogido, ya que hacía su aparición 10-12 veces al día, por la parte corta, ¡eh! y ¡ay el día que no llegaba a 8! gabinete de crisis; llamando a las abuelas, a la vecina que tiene un nieto de la misma edad, a mi queridísima amiga a la que no veo desde el instituto y que ya era hora de llamar y de paso preguntarle cuanto y como caga su bebé…llamadme histérica ¡¡¡oye que mi tesoro ha hecho dos cacas menos, la situación lo merece!!!!
Meses después seguimos acordándonos de dicho condimento, pero ya de la de restaurante fino que te ponen en cuenco y se sirve con cucharilla, un tanto grumosa; ¡más de una vez me he mirado la teta para ver de qué color era mi leche y si la echaba ya con galletas! A esta caca la admiraba por su valentía; siempre acompañada de un pedete de aguachirri y desafiando a todo filillo de body que se encontraba a su paso, hasta llegar al pantalón blanco de mamá, por supuesto, cuando estábamos fuera de casa. Yo ya se lo decía a mi tesoro:
–hijo, baja la sensibilidad del esfínter para que el pedete se quede en lo que es, aire y no pase a estado sólido, o más bien líquido
En ese tiempo recuerdo llevar casi una maleta con mudas para todos. En ocasiones me reía satisfecha, cuando después del estruendo, mi pantalón y el filillo del body estaban impolutos…” ¡jajajajaj por fin le he puesto límites!”(Risa maléfica con eco)… ¡y una m…caca, a estas no hay quién las controle!, próximo destino, salida por la parte de atrás hacia la nuca.
Llegaron los purés y con ellos 2 o 3 días de estreñimiento…nos echábamos a suertes el cambio de pañal ¡¡¡no quería ni imaginarme cómo sería la nueva modalidad!!! Tras un supositorio hizo su aparición y allí estábamos todos disfrutando del momento de fiesta y algarabía, por fin, mi tesoro ha hecho una caca de niño mayor. Ja, no sabía lo que me deparaba el futuro.
Ahora ya come trozos y como dice el refrán “como come el mulo, caga el culo” y como dice el papi
–niño esta caca ya es de wáter y de limpiarse el culo uno solo.
Son moldeables y adquieren formas curiosas dependiendo de la postura del bebé. Estas son peligrosas, tienen vida propia y ansia de libertad, al mínimo descuido escapan rodando cambiador abajo. Para cambiar estas cacas hay que inmovilizar muy bien al bebé y tener a punto todos los reflejos. El otro día con la bregacina, mi tesoro metió el pie en el pastelón y… ¡caaaaaca volaaaante! por mucho que me eché hacia atrás estilo matrix, no la pude esquivar, menos mal que la herida no fue mortal, solo me alcanzó el hombro.
Y lo que da de sí una caca, es nuestro tema de conversación preferido:
Saludo de papá cuando viene del trabajo
-nena ¿ha cagao el niño?-
-sí, dos veces-
-pero, ¿de cuáles? (ahora somos expertos en cacas)-
Y ahí estoy yo ¡¡¡describiendo una cacaaaaaaaa con todo lujo de detalles!!!
Y después de cenar echamos nuestro ratico de charla alrededor del cambiador admirando y comentando al detalle la proeza de nuestro tesoro con orgullo, como si de un título universitario se tratara. A nosotros nos ha unido un montón como pareja…
…y nos ha separado un abismo del resto de los mortales “no padres”. Estamos tranquilamente tomando unas cañitas, inmersos en nuestro universo familiar y olvidamos que alrededor hay personas inmunes al virus de la paternidad, disfrutando también de una velada tranquila. A esto que miro a mi tesoro y lo veo “colorao” con un tomate, morado, apretando ¡ñññ! ¡mfprr!, con los ojos fuera de las órbitas e inclinándose un poquito hacia un lado, dejando cámara de aire entre culo y pañal para lo que está por salir. Nunca me he parado a contar, pero empezamos a repetir de forma compulsiva la palabra:
-(yo al papi)- el niño está haciendo caca-
-¿es que no había hecho caca todavía?-
-sí, ha hecho caca está mañana.-
-bueno, pues entonces esta caca es de las (descripción detallada).
-(yo a mi tesoro)-Hijo, ¿te has hecho caca? ¿Sí?, ca-ca arggg ca-ca
-…
El ambiente empieza a hacerse irrespirable… ¡ya le hemos dado la comida a más de uno!
Aishh hasta asuntos tan escatológicos como estos forman parte del maravilloso mundo de la maternidad, en el que en este momento me siento inmersa, ¡tan, tan a gustito! que soy Una mamá muy feliz.
Antes de acabar pido disculpas si he podido herir la sensibilidad de algún lector y también a tí, Diana porque no quiero ni imaginarme las palabras clave para los buscadores que te van a salir en las estadísticas a partir de ahora.
 

La maternidad de la A a la Z: A de Amor

embarazada silla2

Como hablar de los sentimientos que nos despierta la maternidad y no dedicarle un post al amor. Pero al AMOR con mayúsculas, el amor por los hijos, el amor más puro que existe.

Confieso que en el otro, el amor romántico nunca he tenido mucha suerte, y no habrá sido porque no lo haya intentado, pero bueno.

Cuando me quedé embarazada de mi primer hijo y fueron pasando los meses, empecé a sentir esa sensación indescriptible de querer a alguien por encima de todas las cosas, sin conocerle siquiera. Cuando nació y le tuve en brazos, esa oleada de amor me inundó, me atascó la garganta, me cortó la respiración, hizo brotar mis lágrimas. Entonces, descubrí el amor verdadero, el amor incondicional, el amor para toda la vida.

Con los días, los meses, los años, el amor crece, da igual lo que pase, el amor por los hijos no se termina nunca.

10 años después de aquella primera vez, volví a pasar por lo mismo. En cuanto tuve a mi hija en brazos, pegada a la teta, supe que daría mi vida por ella. La amo profundamente, con un amor dulce y suave, amor con olor a bebé, amor lleno de risas, de besos, de abrazos.

Mi mayor me preguntaba un día a quien quería más de los dos. Le expliqué que los amaba a los dos por igual, pero él me dijo que tendría que dividir mi amor entre los dos. Yo le expliqué que el amor por los hijos no se divide, el amor por los hijos se multiplica. Cuando no pensabas que pudieras querer más a alguien, llega otra personita para revolucionar tu vida y llenar tu casa de amor.

Y es que, nunca se deja de querer a un hijo. Un hijo no es como un novio, con el que puedes tener una gran discusión y dejar de quererlo. Con un hijo puedes enfadarte, pelear, puedes pasar momentos difíciles cuando están en la pre adolescencia (…………como el mío, hablo con conocimiento de causa), pero por encima de todo, pase lo que pase, le amas, le quieres, hablas, buscas soluciones, pero siempre está el amor, ese amor no se puede romper.

Antes de ser madre, a veces oía la típica frase “no sabes lo que es el amor hasta que no tienes un hijo”. Y que razón tenía.

AMO a mis hijos por encima de todas las cosas.

Miércoles mudo: Así duerme la peque 3

Fue a dormir a la peque y se quedó dormido él también

Feliz lunes

A veces estoy un poco de bajón, aunque aquí no se me note mucho. Pero hay una canción que me levanta el ánimo, una canción muy optimista, que siempre me ha ayudado. «Color esperanza» de Diego Torres.

Así que os dejo un fragmento de la letra, para empezar el lunes muy positivos.

¡Feliz lunes!

Sé que las ventanas se pueden abrir, cambiar el aire depende de tí, te ayudará, vale la pena una vez mas.
Es mejor perderse que nunca embarcar, mejor tentarse a dejar de intentar, aunque ya ves que no es tan fácil empezar. 
Sé que lo imposible se puede lograr, que la tristeza algún día se irá. Y así será, la vida cambia y cambiará.

 

“Feliz Lunes” es un carnaval de blogs iniciado por La Orquidea Dichosa, ahora mamá. Para participar sólo tienes que publicar los lunes un pensamiento, frase hecha, foto, canción, relato… lo que te apetezca, que aporte positividad, o nos arranque una sonrisa, y nos ayude a comenzar la semana con buen pie. Para conocer como nació Feliz Lunes y sus reglas, puedes hacer click aquí

150 palabras: tigre, inspiración, muñeca

Como cada sábado, ella se sentó delante del ordenador, a escribir los cuentos que tanto le gustaban.

Pero ese día, la inspiración la había abandonado. Su cabeza estaba en otra parte. Con sus hijos, que se habían ido a pasar la tarde con el padre y no dejaba de pensar en ellos.

Dejó caer las manos del teclado y empezó a pensar. Sus ojos miraban sin ver. Y de pronto, se posaron en la muñeca favorita de su pequeñaja, esa a la que abrazaba y daba grandes besos. Y se le ocurrió una gran idea.

Llenó el salón con los juguetes favoritos de los niños, montó una tienda de campaña, hizo una montaña con los peluches, el señor tigre coronando la cima y se sentó en medio a esperarlos.

Se había olvidado de escribir, oía a los niños subir las escaleras, ahora estaba a punto de empezar su propio cuento.

Viernes dando la nota: Let´s get it started, The Black Eyed Peas

Hoy vengo marchosilla y con ganas de saltar. Esta canción empezó a escucharse en 2004, hace ya 9 años. Un año antes, me había divorciado y vivía una época un poco dura, con un bebé, sin trabajo y en casa de mis padres. Una amiga me ayudó a salir del bache. Y esta canción, me recuerda a esa amiga mucho, de alguna noche en que salimos de marcha.

¡Feliz viernes!



Y después, llegó el parto

La semana pasada, una mamá muy feliz nos contó la historia de su embarazo aquí. Y hoy nos trae la segunda parte de esa historia.

Siguiendo con la historia del jueves pasado, un día rompí la bolsa. Dicho así, ¡me imagino una explosión…!. Yo siempre me había imaginado romper aguas como en las películas, ¿qué mínimo que hacer un charco en el suelo? y pensaba “¡mira que si me pilla en el banco o comprando!”. Esos días evité ponerme mis botas de ante e iba a optar por unas katiuskas, pero me parecía exagerado y ya sabéis que yo no soy nada exagerada… Preparé muy bien mi cama con empapadores, que no sé por qué, quizá también por las películas, siempre pensé que me pondría de parto de madrugada y casi hago a mi marido acostarse con manguitos y chaleco salvavidas, ¡cualquier noche saldríamos a nado!

Pues eso, solo de película. Llevaba desde el día anterior como que me hacía pis encima, la sensación imagino que sería como cuando las abuelillas se les escapa el punto cuando se ríen, tosen o estornudan…pues así. Yo siempre lo achaqué a la cabeza, ¡no, a la mía no!, a la de mi tesoro que ya la tenía ahí encajada, presionando la vejiga, preparada para asomarse a la vida.

Al día siguiente por la mañana estaba deseando levantarme para comentárselo todo a mis mamis de marzo queridas, a esas alturas, ya muchas de ellas habían dado a luz y me podrían aconsejar. Consejo:

-¡ya estás tardando en irte al hospital!-

¡¡Pero si yo estaba bien!! Menos mal que lo tenía todo preparado, como mandan las madres, un par de meses antes, así que no había motivo para estar nerviosa. Estaba pseudodepilada hacía unos días, me depiló mi cari y en lugar de la silkepil parece que me había depilado a bocaos, pero con muy buena intención. El pelo limpísimo, me lo lavaba todos los días para que no me pillara desprevenida. Solo ducharme y arreglarme, total, solo iba a que me miraran eso de la bolsa.

Esperé a que mi exagerado saliera de trabajar, ¿a ver cómo se lo decía? Lanzándole indirectas;

-pues yo creo que podemos darnos un paseo, hace muy buena tarde, ya estoy de 39 semanas, que malas están saliendo las bolsas, ahí hay una bolsa que dicen que se rompe…creo que la mía ya se ha ro…

Si no me ando rápida me quedo en tierra.

Cuando llegué al hospital me daba risa ir al mostrador y decir que, ¿qué decía? No hizo falta decir nada, me vieron el panzón y rápidamente me pasaron. Con la de horas que me he pasado yo en la sala de espera de urgencias rabiando con algún dolor y ese día… ¡si yo estaba bien!!!!

Como en el anuncio, me hicieron una prueba y el algodón decía que eso no era pis, sino líquido amniótico, me echaron la bronca correspondiente por no haber ido antes y me explicaron que tenía una fisura en la bolsa, -ale pues ya está, solucionado el tema de la bolsa, vámonos para casa- y continuaron diciendo que mi bebé tenía que nacer antes de 12horas…¡¡¡estaba de parto!!!…me cagué, yo no sé lo que pensaba que me iban a decir-“señora bienvenida a nuestro resort, disfrute de su estancia y descanse”

En cuestión de minutos estaba en una cama con monitores, tensiómetro, la temida oxitocina, un marido atacao de los nervios, la bolsa rota…y ¿qué fue del parto lo más natural posible? ¿Qué fue de la libertad de movimiento para soportar lo mejor posible el dolor? ¿Qué fue de “incluso os podéis dar una ducha antes”? ¿Dónde estaban las famosas pelotitas? pero si estaba más atada que el de la naranja mecánica, parecía que iban a experimentar conmigo.

Pues lo siento, me dio por hacer pis, cuando me pongo muy nerviosa me hago pis, no puedo remediarlo, así que la matrona se pasó la noche enchufándome y desenchufándome y aunque era muy agradable, las últimas veces ya le noté yo un tonillo asesino, y a partir de ese momento ya decidí portarme bien; con la persona que te mete la mano en ciertas partes muy a menudo, mejor llevarse bien.

¿Será posible que solo dilatara 1 cm en toda la noche? ¡¡Y cómo duelen las contracciones con oxitocina!!No sabía cómo respirar, ¿ahora eran respiraciones profundas o rápidas? Ya no podía más, no sabía cómo ponerme y con tanto “ataero”, que nervios ¡no me podía mover!…Y el suavón de mi cari preguntándome cada dos por tres -¿te duele mucho?- y el corazoncito de mi tesoro, pompón, pompón, a mil por hora… Al principio es lo que más deseas oír, pero al final te pone para salir loca, y otra vez, -¿te duele mucho?-arggggggg, cállate ya, ¿quieres saber lo que duele? ¡Como te dé una guantá vas a aprovechar hasta el aire!, cállate yaaaaaa…el pobre las pagó todas.

Al final ¡cesárea al canto! y entonces me dio por llorar; ¡jolín yo quería mi parto normal!, que mi cari cortara el cordón, tener a mi tesoro en brazos y que se enganchara a la teta, ¡Jo, llevaba preparándome meses!; masaje perineal con aceite de rosa mosqueta para evitar episiotomía ¡que no es nada fácil, eh!, mis ejercicios de Kegel, me lo había dejado precioso con el rasurado… pero bueno, mi bebé tenía que nacer ya, era lo único que importaba.

Me metieron en quirófano, me tuvo en ascuas hasta el último momento, menos mal que el anestesista me iba retransmitiendo la intervención y me dijo:

-tu hijo en un cuadro flamenco sería el bailarín, porque no llora pero sale moviendo las manos y los pies, tranquila que está bien-

Y en menos de quince minutos le di el primer beso a mi tesoro y él abrió sus ojitos y me lanzó una mirada que me atravesó el alma.

Ya a partir de ese momento no hemos dejado de mirarnos. Me convertí en Una mamá muy feliz

 

Miércoles mudo: Así duerme la peque 2

Voy a hacer unos cuantos miércoles con las formas de dormir de la princesa.
Durmiendo en el fular a la espalda Durmiendo en el fular a la espalda