No hay mejor lugar que los brazos de mamá

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Criar con apego

Últimamente se habla mucho del apego. Yo misma, hablo de ello y comparto publicaciones, artículos y todo lo que me parezca interesante en mi página de Facebook. ¿Pero, que es exactamente el apego?

Según la Real Academia de la lengua,
Apego- (De apegar)- 1. m. Afición o inclinación hacia alguien o algo.
Y en la versión del año 2005- Afecto, cariño o estimación hacia una persona o cosa.

La crianza con apego es una filosofía basada en los principios de la teoría del apego. Según la teoría del apego, un fuerte enlace emocional con los padres durante la infancia, también conocido como apego seguro, es un precursor de relaciones seguras y empáticas en la edad adulta.

Así que así es como deberíamos criar a nuestros hijos, con apego, con cariño, con una relación basada en la confianza.

Hoy en día, todo el mundo puede encontrar información en internet, grupos de apoyo a la crianza, múltiples herramientas disponibles para ayudar(nos) a muchos padres que andan perdidos en esto de criar un hijo. Es altamente recomendable. Yo misma intento aportar mi granito de arena, extendiendo la crianza en brazos como parte de una rutina normal en la vida de padres y bebés.

Ahora, con la princesa, me está resultando todo más fácil. Pero… hace 11 años, cuando nació mi príncipe, yo no conocía nada de esto. Y no por eso, le crié de distinta manera.

Llegué a casa con un bebé y muchas dudas. Con unas normas rígidas que me imponían dar el pecho cada 3 horas y 10 minutos de cada uno y con cientos de consejos gratuitos de todo el mundo, que parecía saber la forma correcta de criar a un hijo. En lo que más o menos todos coincidían era en que no debía cogerle mucho en brazos, porque se acostumbraba y en que tenía que dejarle en la cuna, para que aprendiera a dormirse sólo. Hasta me dieron un consejo que aún hoy, al recordarlo, me pone los pelos de punta. El príncipe lloraba mucho y me aconsejaron que en uno de sus múltiples llantos, lo “tirara” bruscamente contra la cama, para que con el susto, dejara de llorar… Menos mal que no se me ocurrió hacer caso de ese consejo, que desde luego, seguro que es más perjudicial que beneficioso.

El caso es que después de las consabidas visitas de los primeros días, me encontré sola en casa, con ese príncipe que no dejaba de llorar. Y empecé a dejarme guiar por mis instintos, y no por los “sabios” consejos que me daban.

Si lloraba y le cogía en brazos, se calmaba. Solución, me pasaba el día paseando con él arriba y abajo por la casa.
Si no había pasado el tiempo “estipulado” para la teta, pero tenía hambre, le daba la teta y se calmaba. Solución, empezó a mamar a demanda.
Si se despertaba varias veces por la noche y me lo metía en la cama para darle de mamar, hasta yo descansaba mejor. Solución, dormíamos juntos.
Y todo eso, a pesar de no saber por entonces lo que era el apego, ni la crianza en brazos, ni la lactancia a demanda ni el colecho. Simplemente, era lo normal y lo natural. Y me criticaron, vaya si lo hicieron. Pero me dio igual.
A mi príncipe lo crié contra la normas, con todo el amor y el cariño que me salía de dentro. Y diciéndole continuamente lo mucho que le quería.

Ahora, con 11 años, todos los días nos llenamos de besos. A veces, él me escribe notas de amor que me deja por los rincones. Yo le dejo réplicas llenas de corazones, para que lea cuando se despierte. Y nos decimos cientos de veces lo mucho que nos queremos. Es un niño bueno, amable y cariñoso. E imagino que gran parte de esta forma de ser, es gracias al cariño que recibió de pequeño, a lo que ahora sé que se llama “apego seguro”.

Y es exactamente lo mismo que estoy haciendo con mi princesa. Disfrutar cada momento del día. Llevarla en brazos a todas horas, ahora con ayuda de portabebés, colechar con ella, darle la teta a demanda y quererla mucho, simplemente, quererla.

Consejos de lactancia desaconsejados

Acudimos a los pediatras y a las enfermeras de pediatría para resolver todas las dudas sobre nuestros bebés, no sólo por temas de salud. Y muchas veces nos dejamos aconsejar por ellos en temas en los que no están del todo actualizados. Yo soy enfermera y los conocimientos que tengo sobre lactancia no son precisamente los adquiridos durante la carrera. Son conocimientos que tengo porque me he interesado en aprender, porque he hecho cursos, he leído, he investigado, me he formado e informado. Así que no quiere decir que todos los pediatras y todas las enfermeras sepan mucho sobre lactancia. Sabrán lo que hayan querido aprender. Y por desgracia, en muchos casos, es bastante poco.

¿Por qué motivo, entonces, se empeñan estos mismo en decirles a las madres como debe ser su lactancia? Madres que muchas veces se sienten abrumadas ante la llegada de un bebé y se dejan aconsejar (sin saberlo) erróneamente.

A los cinco días de haber nacido mi princesa, fui a revisión con la pediatra. La pesó y había perdido 30 gr del peso de nacimiento. Lo primero que me dijo esa señora, fue que la niña estaba fatal de peso y que posiblemente, mi leche no le iba bien. Yo asistía estupefacta a las tonterías que salían por su boca, teniendo en cuenta que es normal que todos los bebés pierdan peso al nacer y que la niña estaba activa, mamaba a demanda, hacía mucho pis y caca, vamos, que yo la veía bien. Pues la pediatra en cuestión me indicó que debía pesar a la niña todos los días durante una semana y que si no había hecho “nosecuanto” peso, debía darle leche de fórmula. Evidentemente, salí de la consulta y no le hice caso, seguí con mi teta a demanda y mi hija recuperó el peso en poco tiempo y siguió creciendo activa y feliz. (Luego, por un par de comentarios desacertados más, me cambié de pediatra y ahora estamos en un centro de salud pro lactancia total).

¿Pero que habría sucedido si eso mismo se lo dice a otra mamá? ¿A una mamá que no está muy informada sobre lactancia y que cree ciegamente en los conocimientos del pediatra? Pues que se habría cargado su lactancia, así de claro. La otra madre habría salido pensando que su pobre bebé se iba a poner enfermo y le habría introducido en el mundo de la leche de fórmula.

En estos meses, he escuchado muchos comentarios de otras mamis sobre el tema, muchas recomendaciones dadas por personal sanitario que no se ajustan a las recomendaciones de las OMS o la AEPED sobre lactancia. Consejos como que a los 10 meses la teta no alimenta, que hay que sustituir tomas de pecho por comida, que hay que quitar las tomas nocturnas a partir de determinada edad….

Hoy me cuentan que en el mismo Centro de Salud donde yo tuve el problema (no sé si la misma pediatra), una mamá ha destetado a su hijo con 5 meses por orden médica, porque la madre tenía que incorporarse a trabajar y ¡¡¡¡el pediatra le dijo que ambas cosas no eran compatibles!!!! ¿Que derecho tiene esa persona a decir algo así? Está claro que es perfectamente factible compatibilizar lactancia y trabajo.

Por suerte, aunque a cámara lenta, cada vez hay más personal sanitario capacitado para asesorar de una forma real y respetuosa sobre la lactancia. Ojalá todos pudieran reciclarse y actualizarse en el tema de la lactancia. Mientras ese día llega, por favor, absténgase de hacer comentarios nefastos para la lactancia. Si un pediatra no sabe de lactancia, pues que no hable sin saber. Hay varias asociaciones de lactancia a las que podrían acudir para resolver sus dudas.

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