No hay mejor lugar que los brazos de mamá

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Los cambios de mi pequeña

Mi pequeñina tiene 21 meses. Meses que han pasado volando y que he disfrutado cada día. Por una parte, me alegra que crezca, por otra, me da mucha pena de lo deprisa que pasa el tiempo.

En los dos últimos meses, ese paso del tiempo se ha hecho mucho más evidente. Ha cambiado muchísimo.

Ahora habla por los codos. Así, sin más. Casi no decía nada y de pronto, no para de hablar. Desde luego, dice muchas más de las 20 palabras que se supone que deben saber con 18 meses. Un día empecé a pensar en todas las palabras que dice y deben ser unas 50. Algunas son de su propia cosecha, palabras que ella inventa y que con el tiempo ya conocemos. Las hay muy graciosas, porque no se parecen en nada a las originales. Por ejemplo, a su hermano Lucas le llama “Peta”. No tengo ni idea del motivo, porque fonéticamente, ambas palabras no se parecen. Otra que me hace gracia es yogur, que ella llama “güeli” (que por cierto, no os imagináis el vicio que tiene esta niña con los yogures, se los tenemos que esconder, porque se comería varios al día). Sabe el nombre de muchísimos animales, de varios miembros de la familia, de comidas, de cubiertos, de ropa, de objetos….Mirad si habla, que se parece a mí, hasta por las noches, mientras duerme, dice cosas, jejeje, vaya sustos me ha pegado a veces.

Otra cosa en la que le noto un gran cambio es en el humor. Ya se ha dado cuenta de que puede hacer cosas graciosas y ella misma, se pone a hacer muecas para hacernos reír, o baila meneando el culo, todo por hacernos soltar unas carcajadas. Y no veáis como baila.

Ya conoce el pis y la caca. Evidentemente, no lo pide, pero me hace gracia como sin enseñarla, ahora, en cuanto hace caca, viene corriendo a decírmelo, un segundo después o mientras está en ello. Y cuando su hermano o yo vamos al baño, ella dice «pissss» e incluso alguna vez me ha hecho quitarle el pañal y sentarla en el vater.

Imita cantidad de cosas. Cosas que nos ve hacer. Coge los botes y hace que se pone crema en la cara, o hace como si se maquillara los ojos. Hoy ha hecho algo muy curioso. Ha ido al armario de los zapatos, ha cogido unas zapatillas mías, las ha llevado al baño, ha subido la tapa del váter y cuando pensábamos que las iba a tirar…se ha puesto a frotar una suela contra la otra, cosa que me ha visto a mi hacer a veces para limpiarlas. Me la como a besos.

Sigue comiendo muchísimo, no tiene fin con la comida. Y ella sola. Ha aprendido a coger los cubiertos con una destreza increíble. Del mismo modo que la dejo hacer cosas por sí misma, que respeto sus tiempos y sus necesidades, no la fuerzo a nada. Con la comida, desde el principio la he dejado a su aire. Al principio comía con los dedos. Nunca he intentado enseñarla a usar cubiertos. Ha sido ella la que los ha pedido, los ha probado y ha ido perfeccionando la técnica hasta conseguir comerse la sopa sin perder casi ningún fideo. En la cena de Nochebuena, decidió probar las gambas al ajillo y casi tuvimos que quitarle el plato de delante, que nos dejaba al resto sin ellas.

Nunca ha sido una niña de muñecas. Tiene varias por aquí rodando, pero la verdad es que no les hace caso a ninguna. En cambio, esta Navidad también ha traído un cambio en ese sentido. Al adornar la casa, pusimos unos muñequitos de nieve y de Papá Noel por el árbol y en los pomos de algunas puertas. Cuando los vio, los quiso todos para ella, y ahora no puede dormir sin los muñecos. Se ha llevado 3 a la cama y como no estén los 3 se pilla unos mosqueos… Hace unos días, me llegó a casa la caja Nonabox de Diciembre, y que sorpresa, traía un muñeco de una mariquita….y también se viene a la cama con nosotras. A la hora de dormir, tanto la siesta como por la noche, nos vamos las dos a la cama, con los muñecos. Los sujeta a los 4 como puede mientras está con su teta, intenta ponérmelos en la otra teta o se los pone cerca de la cara. Y así hasta que se duerme. Me temo que en casa, la Navidad no se va a terminar este año, y tendremos que seguir con los muñecos hasta que ella quiera.lactancia nocturna

Volviendo la vista atrás, pensando en Lucas cuando era pequeño, me doy cuenta de que he olvidado la mayoría de esos momentos. Me acuerdo de muchos detalles de cuando era un bebé, pero son cosas sueltas. No recuerdo cómo y cuándo fue haciendo cosas. Y me da mucha pena. Por eso, también me da mucha pena que la peque crezca tan deprisa. Ahora estamos en un momento precioso, que disfrutamos cada día, pero me da tanto miedo que dentro de 10 años no recuerde estos detalles.

Es lo normal, que vayan creciendo y que podamos acompañarlos en este maravilloso viaje que es la infancia. Voy a aprovechar cada instante. A hacer fotos y vídeos. Y a dejar constancia en este blog de las cosas que vayan pasando, así, dentro de unos años, podré volver la vista atrás más fácilmente.

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