No hay mejor lugar que los brazos de mamá

Archivo para julio, 2017

Productos de verano de Dr. Brown´s y sorteo

La marca de puericultura Dr. Brown´s ha lanzado unos productos especiales con motivo de la llegada del verano.

Es cierto que nunca había tenido la ocasión de conocer la marca, en casa no hemos usado biberones ni chupetes. Aunque sí que conocía la marca de oídas y por comentarios de otras mamás, sobre los beneficios de usar estos biberones frente a otros del mercado. Los biberones Dr. Brown´s tienen un sistema de ventilación interna de dos piezas, que produce un flujo de presión positiva. Esto significa que, al succionar, los bebés no tragan aire, reduciendo los cólicos, el reflujo y los gases. En casos en los que se ha optado por lactancia artificial o en casos en los que, por algún motivo, el bebé debe tomar la leche materna en biberón, creo que son una buena opción.

Pero como no soy ninguna experta en biberones, no voy a hablar de ellos, sino de unas coloridas botellas térmicas que Sara lleva usando unas semanas.

Para mí, lo más destacable de estas botellas rígidas es que no se derrama el agua y que están fabricadas sin BPA o Bisfenol A, un tóxico presente en algunos plásticos, capaz de causar desequilibrios hormonales, afectando a la salud de los humanos, más preocupante, sobre todo, en los bebés.

El primero de los vasos que tenemos es un vaso térmico sin boquilla, con una capacidad de 300 ml, ideal para bajar un rato al parque o a dar un paseo. El vaso mantiene durante un rato la temperatura de los líquidos, en nuestro caso, sólo llevamos agua fría. La tapa consta de una válvula perforada, que sólo se activa cuando el bebé succiona, de modo que se evitan derrames ni goteos accidentales, otra cosa de agradecer, pues Sara va dejando las botellas tiradas por cualquier lado y no es la primera vez que me he encontrado el sofá o el asiento del coche empapados de agua.

El otro vaso que tenemos es un vaso térmico con pajita. Posee las mismas características que el anterior, pero en este caso, consta de una suave pajita de silicona a través de la cual, los niños pueden beber. La tapa mantiene la pajita limpia y evita a su vez los derrames. A Sara le hace mucha más gracia el vaso de la pajita y lo lleva a todos lados.

Los dos vasos se pueden lavar en el lavavajillas. Tienen un tamaño adecuado a las manos de los más peques. Y, además, ayudan al medio ambiente, al no tener que hacer uso de las botellas de agua mineral.

En invierno, en el colegio, los niños tienen que llevar su propia botella de agua los lunes, que nos devuelven los viernes. Muchos padres llevan botellas de agua mineral, que contaminan más, son más caras, pues no pueden reutilizarse y tienen más riesgos para la salud, pues en muchos casos, sí se reutilizan. Sara siempre lleva botellas de plástico rígido, sin BPA, que lavo en el lavavajillas. Desde que tiene sus dos nuevas botellas de Dr. Brown´s, ya me ha dejado bien claro que, al cole, el próximo curso, va a llevarse estas.

En verano, con las altas temperaturas, hay que estar correctamente hidratados, los niños, ancianos y personas enfermas, con más motivos. Muchas veces, los niños no demuestran signos de sed y tenemos que estar nosotros pendientes de que beban agua. Por eso, siempre es recomendable salir de casa con una botella de agua encima, para que vayan bebiendo continuamente. Con estos vasos, las salidas serán más fáciles.

Y ahora, la parte que seguro que os gusta más. Después de haber conocido las características de estos vasos/botellas, seguro que estáis deseando probarlas. Y desde Dr. Brown´s, os dan la posibilidad de que disfrutéis de una de ellas de forma gratuita, con este sorteo.

Voy a sortear dos vasos térmicos como los míos, uno con pajita y el otro sin boquilla, los dos modelos que veis en la imagen.

Para optar al sorteo, sólo hay que seguir unos sencillos pasos:

  • Hacerse fan de Dr. Bown´s en las redes sociales, en Facebook o en Instagram .
  • Compartir el sorteo de manera pública en alguna red social.
  • Rellenar el cuestionario que está justo aquí con vuestros datos personales, para poder contactar en caso de resultar ganadoras. . Editado: por favor,  al rellenar el cuestionario, poned vuestro apellido también,  sólo con un nombre es difícil hacer un sorteo y saber quién es quien. 

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Gracias por tu respuesta. ✨

El sorteo estará activo una semana, desde hoy hasta el próximo ­­­­­­­­­­­­­­24 de Julio a las 00.00. Realizaré el sorteo con una plataforma de sorteos online y publicaré el nombre de las dos personas ganadoras. Los vasos se repartirán de forma aleatoria.

Pues ya sabes, si tú también quieres un vaso tan chulo como estos, participa y suerte.

EDICIÓN: Una vez realizado el sorteo con la plataforma Sorteados, las ganadoras son:

  • Tamara Gómez
  • Tatiana de la Fuente

Enhorabuena  a las agraciadas, me pondré en contacto con vosotras para haceros llegar el premio.

 

 

Lo que no me contaron sobre los cinco años

 

Mucho se habla en la literatura infantil de los terribles dos años, esa edad en la que nuestros peques empiezan a tener conciencia de sí mismos, de su papel en el mundo, esa época de rabietas, gritos y enfados, en la que aún no saben muy bien cómo controlar todo lo que pasa en su mundo. Yo misma escribí sobre ello aquí.

Después de esos años, parece que la cosa se calma un poco, hasta que llegan lo que los anglosajones llaman “the terrible fours”, una etapa llena de conflictos, sobre la que acabo de caer que escribí hace apenas medio año. Vamos, que hace 6 meses ya estaba bastante desesperada y compruebo que la cosa sigue por el mismo camino.

Así que los terribles cuatro no se quedan ahí, siguen y siguen y lo vivo cada día.

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Tengo una maravillosa hija de cinco años, alegre, divertida, independiente, intrépida (este blog nació por ella, así que ya la conocerás). Por lo general es así, dicharachera, graciosa, cariñosa. Pero hay días que se levanta con el cable cruzado y lo peor es que esos días cada vez se repiten con más frecuencia.

Vale que los días de cole, con los madrugones, esté más irascible, está cansada. Eso serviría de justificación si no fuera porque los fines de semana, o ahora que está de vacaciones, hace lo mismo. Ya desde que se despierta protesta, no quiere desayunar (y no porque no tenga hambre, sino porque quiere hacer otras cosas). Conseguir que vaya a la cocina, sin dramas, es un triunfo. Al rato, cuando estamos en casa, se enfada si le pido que haga algo, como recoger su habitación o lavarse los dientes. Grita si le digo que tenemos que salir a la calle, o que no puede ver la tele porque hay más cosas que hacer. Se enfada si no le doy chuches a media mañana (me niego a que coma porquerías, todo lo que entra en casa es lo que le han dado en alguna fiesta de cumple y en cuanto puedo y no me ve, hago limpieza y lo tiro) y llora porque tiene hambre y quiere patatas fritas o galletas y yo le ofrezco fruta o lácteos. Gruñe si se tiene que lavar las manos para comer, poner la mesa, dejar lo que está haciendo; se enfada si no le doy un helado después de haberse inflado a comer, si tenemos que salir después, si no tenemos que hacerlo…Vamos, es un continuo enfado de la mañana a la noche.  Ella tiene muy poca paciencia y un alto nivel de exigencia.

Estos enfados se producen de dos maneras. La primera son los llantos. Desde hace unos meses, llora a todas horas y por todo motivo. Lloriquea para pedirme las cosas o llora desconsoladamente si yo le pido algo y no le parece bien. Llora si se han terminado sus galletas favoritas o si la camiseta que quiere ponerse está para lavar. Entiendo que cada niño tiene su propia personalidad y hay que respetarla; eso hago, o por lo menos, lo intento, porque oírla llorar y llorar sin motivo aparente, pedir las cosas llorando cada dos por tres, confieso que termina sacándome de mis casillas.

La otra forma en la que se producen sus enfados es con negativas y gritos. El no es su palabra favorita. La usa en todo momento del día. Que le digo que tiene que ducharse, me dice que no, que no quiere, grita para demostrar su negativa y me mira desafiante. Si le digo que tenemos que marcharnos y que vaya a vestirme, me dice que no, que ella no se viste y además, lo dice gritando. ¡¡Se va de donde está dando un portazo!!Y de nuevo, yo, que intento tener paciencia, me veo a veces desbordada. ¿No tengo bastante con las peleas con mi adolescente, para que ahora mi hija de 5 años se comporte igual?

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Cada día pongo en marcha las cientos de técnicas que se me ocurren. Evidentemente, le pido las cosas por las buenas, le ofrezco posibilidades (venga, te dejo un ratito más lo que estás haciendo y luego hacemos lo que quiera que tengamos que hacer…), dejo que ella elija, que tome decisiones (o que crea que las toma), pero la mayoría de las veces no me funcionan las tácticas.

Los días que se los pasa llorando, analizo qué le ha podido pasar, si está más cansada, si está triste por algo. Hay días que le encuentro sentido, pero por lo general, no veo motivo para su tristeza. Hablo con ella y le pregunto y me dice que no sabe qué es lo que le pasa. Eso me hace sentir un poco culpable, debería ser una niña alegre y feliz y me entristece tanto escucharla llorar…

Tengo que asumirlo, mi hija sigue creciendo, tiene una personalidad única y fuerte y una voluntad de hierro. La quiero con sus berrinches, sus explosiones de mal humor, sus malas ideas, eso la hacen ser justo como es. Porque también es fantástica, maravillosa, amable, divertida, cariñosa. Soy yo la que tiene que aprender a aceptar que estas demostraciones son un paso más hacia su desarrollo como persona. 

Ha nacido una artista

Llevo queriendo escribir esto desde hace casi un mes, pero entre unas cosas y otras, no he tenido tiempo, así que aquí estoy hoy por fin.

Cada niño es único y diferente, unos destacan por unas cualidades y otros por otras. Lo importante, es que debemos escuchar a nuestros hijos, saber qué es lo que quieren, lo que les gusta, fomentar su autoestima y dejarles decidir, tomar las riendas (en cierta medida) de su vida. Está claro que cuando son pequeños, pueden decidir en poco, pero si desde ese momento les vamos escuchando, observando, conociendo sus gustos y motivaciones, las decisiones que tomemos por ellos serán las más adecuadas.

Quién no ha conocido, por ejemplo, a la niña que va a clases de ballet porque su madre “la obliga”, cuando en realidad, lo que querría es estar jugando al fútbol. O al niño que quiere ir a clases de pintura, pero hace extraescolares de baloncesto por deseo de los padres. Estos gustos y aficiones deberíamos tenerlos en cuenta.

Eso es lo que hago con Sara, una artista en potencia.

Es curioso, a pesar de que sus padres hemos sido niños tímidos durante la infancia (yo ya perdí mi timidez a lo largo de los años), mi hija es un derroche de simpatía, es atrevida, decidida, lanzada, no muestra vergüenza ni signos de timidez, le encanta hacerse notar, interactúa con todo el mundo rápidamente y tiene claras sus preferencias.

Hace un par de años que va a clases de baile, como ya he comentado en alguna ocasión. Allí, se divierte y se desfoga. Es cierto que no baila de maravilla, hay niñas que tienen mejor sentido del ritmo, pero ella disfruta con lo que hace. Y no solo eso, le encanta lucir sus bailes delante de la gente. Me parto de la risa cuando vamos a alguna tienda y si hay espejos, se pone a bailar, aunque esté lleno de gente. Ella va encantada y yo también.

Pero aún hay más. En el colegio, con motivo de la muestra de teatro de la localidad donde vivimos, su profesora decidió preparar una obra con todos los alumnos de su clase, niños entre 4 y 5 años, todo un reto. Cada día, cuando llegábamos a casa, Sara me hacía su papel ¡y el del resto, se los sabía todos! Un día, charlando con la profesora, me comentó que claramente había visto en Sara a la madrastra de la obra. Y es que, ¡cómo lo vivía!

teatro

Llegó el día del estreno de la obra. Un montón de niños pequeños, actuando en un teatro de verdad. Por la mañana actuaron dos veces, para alumnos de distintos colegios. Y por la tarde, los padres por fin, pudimos ver la puesta en escena.

¿Qué voy a decir yo, madre de la madrastra de cinco años más auténtica del mundo? Evidentemente, diré que lo hizo genial. Como el resto de los niños. Hay que tener en cuenta que muchos aún no habían cumplido los 5, que es la primera vez que hacían esto y que lo hacían para un montón de gente que los miraba. Se notaban los nervios en el ambiente. Pero cuando salió Sara, con ese potente chorro de voz, sin vacilar ni una sola vez, sin perder la concentración, poniendo cara de mala, malísima, fue el apogeo (evidentemente, para mí, para el resto de los padres el mejor momento fue cuando salieron sus hijos). Como madre a la que se le cae la baba, para mí, mi hija actuó de maravilla. Y no lo digo solo porque sea mi hija, que sé reconocer virtudes, y también defectos. Lo cierto es que lo hizo genial. Muchas personas me lo han comentado después.

Lo que importa aquí, no es solo lo bien que actuó Sara. Lo que importa de verdad es que a ella le encantó la experiencia y está deseando repetirlo. “Mamá, quiero ser artista”.

En vista de esto, el próximo curso va a empezar a asistir a clases de teatro. Sin dejar las clases de baile. Es lo que ella quiere, lo que me ha pedido y voy a respetar sus deseos. Y ya veremos cómo evoluciona el tema, seguro que fenomenal.

Serán más felices en su infancia, pero también en la adolescencia y en la edad adulta si no les hemos obligado a hacer cosas que no encajan con sus gustos, si respetamos sus deseos.