No hay mejor lugar que los brazos de mamá

Desde que nació Sara, creo que he conseguido arreglarme y ponerme mona, una vez y me duró, a ver que piense, poco más de un ratillo.
Ya he desistido. He dejado de intentar estar guapa y simplemente, soy yo, Diana, así, como recién levantada todos los días, y me refiero, a estar con pelos de loca y sin maquillaje.
Es increíble cómo no consigo tener nunca el pelo bien. Y es que parece que mi pelo limpio tiene un imán para las manos sucias de la princesa. Aunque la lleve al baño a lavarse las manos, echando mi cabeza hacia atrás en una postura imposible para la espalda, siempre encuentra el modo de pegarme algo, no sé cómo lo hace, sus manos son más rápidas que yo. Me paso la mano por la melena y, ohhhh, ¿qué es esto?, ya tengo un mechón pegoteado de algo pegajoso…. La mandarina siempre me sienta bien, me da un toque informar y con olor a cítricos, ¿qué más se puede pedir?
Y la ropa, ¿Qué decir de la ropa? Siempre vamos sucias las dos también. Pero yo prometo que nos vestimos de limpio todos los días. Lo que pasa es que la princesa nos has salido tragonceta y en cuanto ve algo de comer, ya está con su dedito estirado pidiendo y dando grititos de alegría. ¡Cómo se alegra al ver una galleta! Y comerse en una galleta encima de mami, en el fular, es el doble de divertido. ¡A mamá se le llenan las tetillas de miguitas! Porque llevo un año sin usar jerséis de cuello vuelto. Quién me ha visto y quién me ve. Yo, la más friolera de entre las frioleras, siempre con un montón de capas de ropa y tapada hasta las orejas, ahora solo llevo cosas súper escotadas, lista para sacar la teta allá donde haga falta. Y claro, las migas, siempre se cuelan.
Y comer con ella en brazos, tiene su cosa, oye. Porque eso sólo pasa cuando no estamos en casa, así que se supone que me he arreglado un poco para salir. Y claro, el arreglo no dura nada. Entre su comida, que con sus deditos regordetes, la mitad no llega a la boca, y mi comida, que tengo que comer separada de la mesa para que ella no meta la mano en el plato y además, tengo que esquivar su boca hasta llegar a la mía, mis pantalones y su ropa terminan para ir directos a la lavadora.
Pero……….me encanta. Si poder disfrutar de cada momento único con la princesa implica ir con manchas y con el pelo enredado, no me importa, es un precio que pago encantada.

Comentarios en: "Mamá sin arreglos" (2)

  1. puntolectura dijo:

    Qué identificada me siento jaja

  2. Jajaja!! buenísimo, yo también me siento muyyyyyy identificada con cada una de tus palabras.
    Antes iba de tacones, maquillada y me sentía guapa, pero desde que nació mi peque el único guapo es él, y yo voy feliz, así que lo demás no me importa… Ahora me siento mamá y eso es lo mas “guapo” que puede existir…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: