No hay mejor lugar que los brazos de mamá

Los niños pasan demasiadas horas fuera de casa, y no jugando precisamente. Tienen jornadas que, en muchos casos, son casi más largas que las jornadas laborales de los padres. Y es que ya sabemos que la conciliación no existe.

En el mejor de los casos, el colegio es de 9 de la mañana a 2 de la tarde. 5 horas que pasan encerrados entre cuatro paredes, con un breve descanso para jugar. Y digo en el mejor de los casos, porque la realidad va mucho más allá. Niños que abren el colegio a las 7 de la mañana para acoplarse al horario familiar. Niños que se quedan en el comedor por el mismo motivo. Niños que enganchan después con actividades organizadas por el AMPA… Y si nos ponemos a echar cuentas, al final están 10 horas seguidas haciendo cosas, ¡más horas que la mayoría de los adultos!

No nos queda otra, los padres tenemos que trabajar y los niños tienen que estar vigilados en algún sitio. ¿Nos paramos a pensar en todas las cosas que hacen los niños y en si son realmente necesarias? La sobrecarga de trabajo de los padres hace que sometamos a nuestros hijos a jornadas maratonianas y cuando llegan a casa, están tan cansado que no tienen ganas de hacer nada más, no tienen ganas de jugar.

Y no solo eso. Vivimos en una época en la que queremos que nuestros hijos sean los mejores, los más listos, los más preparados… Es cierto que la educación es muy importante para su futuro, pero también es cierto que son niños y necesitan divertirse, no estar todo el día aprendiendo y sometidos a constantes presiones.

Veo niños pequeños, de 2, 3, 4 años, esperando en la puerta de la academia de inglés que hay cerca de mi casa, cargados con libros. Cierto es que el inglés es el idioma universal y es importante que sepan hablarlo; que cuanto antes empiecen a aprender idiomas, el aprendizaje será más sencillo; pero leñe, son niños y necesitan divertirse, no pasarse más horas sentados. Que tampoco pasa nada porque empiecen a aprender inglés más tarde. Veo niños que van a judo porque sus padres quieren que lo haga, aunque en realidad les apetecería ir a una academia de baile; veo niñas que hacen ballet porque sus padres quieren, aunque en realidad lo que les gustaría es estar corriendo tras un balón; niños que hacen teatro cuando quieren jugar al tenis….

Los gustos de los niños deberían primar por encima de todo, no las necesidades o inquietudes de los padres. Además, si son actividades lúdicas, muchísimo mejor, no olvidemos que son niños y necesitan jugar y divertirse. También deberíamos tener en cuenta si estas actividades no sobrecargan demasiado a nuestros hijos. Y valorar continuamente si están contentos y a gusto con lo que hacen. Obligarles a hacer algo que no quieren puede elevar el nivel de estrés de los niños, resultando a la larga contraproducente.

Mi hijo mayor ha probado de todo. Durante unos años hizo judo en el colegio, hasta que decidió que no le gustaba y quería cambiar. Así, ha probado a hacer atletismo, baloncesto, tenis, balonmano, baile y boxeo, actividades en las que ha estado más o menos tiempo según su nivel de satisfacción, y yo siempre he respetado sus decisiones al respecto. La pequeña empezó el año pasado a asistir a una academia de baile, y de momento le encanta. Los dos días de la semana que tiene clase, va contenta y pregunta continuamente cuando vuelve a tener clase; de eso modo, ella hace ejercicio y lo más importante, disfruta con lo que hace.

Las actividades extraescolares deberían estar siempre supervisadas, no aparcar a nuestro hijo en cualquier lugar esperando que aprenda a hablar chino o que sea un virtuoso del violín, proyectando en ellos nuestros deseos. Hay que buscar el equilibrio. Siempre respetando sus gustos. Siempre dejándoles probar y ver si disfrutan y se divierten. Y siempre entendiendo que las horas tienen un límite y ellos necesitan tiempo para seguir siendo lo que son, niños.

Cuéntame, ¿Cuántas y qué actividades extraescolares realizan tus hijos?

Comentarios en: "¿Están estresados los niños con las actividades extraescolares?" (5)

  1. La mía ninguna. He decidido que hasta que no tengan conciencia de lo que son y pida una que la motive especialmente no la voy a apuntar a nada. Este año es el primero en P3 y creo que ya pasa bastantes horas en el colegio como para dejarla otro rato más sin tener necesidad. Entiendo que hay padres que por el horario laboral se ven forzados a apuntar a sus hijos a algo, pero si puedo evitar esta tendencia, hasta que ella no decida no irá a ninguna.

    • Pues de esa misma opinión soy yo. El año pasado empezó el cole, pero no se quedaba al comedor porque me apañaba con el trabajo. Este año, por los horarios, sí me toca dejarla a comedor y va a baile dos horas a la semana porque le encanta. Desde luego, si no le gustase, no iba. Y si algún día está cansada y no quiere ir, no la obligo.
      Pobres, ya tendrán tiempo de agobiarse con los horarios.

  2. Belén dijo:

    Hola bonita. En casa somos sanitarios como tú y trabajamos a turnos. Así que la opción de comedor era obligada. Con turnos cambiantes es la manera de que coma siempre a la misma hora. Alexia empezó el cole este año, y pese a que había una variada oferta de actividades, hemos empezado poco a poco para que no se agobie que es muy pequeña. Tuvimos que elegir entre baile e inglés que coincidían y claro está, dejamos que sus intereses primaran y eligió baile.
    Me encanta leerte, coincido mucho con tu manera de ver las cosas.
    Un besazo !!!

  3. […] a través de ¿Están estresados los niños con las actividades extraescolares? — Felizenbrazos […]

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