No hay mejor lugar que los brazos de mamá

Entradas etiquetadas como ‘hormonas’

La revolución hormonal del embarazo

Esta semana, un mamá muy feliz está un poco revolucionada, hormonalmente hablando. Ya podéis leer que le pasa.

Aishh, hoy me he levantado un poco ploff, ¡deben ser las hormonas! No se vosotras, pero desde hace dos años para acá, las hormonas tienen la culpa de todo, mi tesoro ya tiene un año y estas malvadas siguen amargándome la vida.

Bueno, tampoco voy a ser injusta con ellas, reconozco que cuando estaba embarazada, esos cambios hormonales jugaban a mi favor. Estuve semanas esperando el ansiado vómito señal de que todo iba bien, ¡¡pero nunca llegó!! A cambio, mi sistema hormonal me regalaba cada mañana sangrados de nariz, era lo primero que hacía al levantarme, sonarme los mocos…Había mañanas en que la sangre se resistía a salir, y yo erre que erre, a veces no sé a que se debía el sangrado, daba igual, cuando aparecía…¡¡qué felicidad…si es que estoy embarazada!!

También tuve boqueras, me salieron antes de saber mi estado, ¡¡argg eran asquerosas!! no se me quitaban con nada, no podía abrir la boca, pero en cuanto supe a que se debían, se convirtieron en dos preciosas manchas rositas a cada lado de mis labios…¡incluso me favorecían, me hacían la boca más grande!

En cuanto al nombre de Alba nunca había significado nada para mí, hasta que un día mi jefa me dijo que se había hecho la depilación definitiva en la línea alba…¡pelos en la barriga! no le di importancia, total era su barriga y no la mía…los tendrán todas las jefas, yo que se…Ya embarazada, justo en el centro de mi panza se empezó a oscurecer una línea desde debajo del pecho, que en esos momentos era un punto accesible y localizado visualmente hablando, no como ahora, que debajo del pecho es algún punto perdido entre debajo de la axila y el ombligo…¡ay que me voy de tema! Como iba diciendo, dejé de asociar el nombre “línea alba” a la cara, o mejor dicho, a la barriga de mi jefa, y pasó a ser una obra de arte en mi barriga, con ese color tostadito y perfectamente alineada hasta el pubis… ¡si es que estoy embarazada! Aish pero tras dar a luz… ¿quién le pondría un nombre tan bonito a una raya en la barriga, en ocasiones cubierta de pelos que es de lo más feo?

Chicas, ¿alguna de vosotras sigue teniendo pelusilla (iba a poner pelillos, pero aún con el “illos” hiere mi sensibilidad) en la barriga? A ver, la barriga que os estáis imaginando no es la mía… ¡es la de mi jefa! Yo tengo 4 o 5 pelacos largos, negros e indomables justo debajo del ombligo, que supongo que irán desapareciendo, había pensado en tintármelos, pero ¡¡¡ni echándome andina con una pala los cubriría!!!

Otra cosa, a ver como lo pregunto, porque entre unas cosas y otras os vais a pensar que he sufrido una mutación o que me puedo ir directamente al circo. Intentaré suavizarlo diciendo que mi bigote ha desaparecido acomplejado por una pelusilla incipiente que ha aparecido en el mentón…¡sin paños calientes! ¿Qué hago con 5 pelos que me han salido en la barbilla? Seguro que vuestra imaginación vuela, solo cinco, ¡eh! no más, que los tengo censados. Tengo que buscar una solución antes de que se reproduzcan…y me tenga que ir al circo.

Y no puedo olvidar la increíble melena que lucía en el embarazo; con un brillazo y suave como la seda. Tras nacer mi tesoro, mi pelo adquiere aún más protagonismo, pero por su ausencia; por su ausencia en la cabeza y su presencia por todas partes, ¡hasta en un pañal me he encontrado yo pelos!, no quiero ni imaginarme como han llegado ahí. Cuando me quitaba la coleta, me la quitaba literalmente, todo el pelo se quedaba en la goma y la hora de ducharme era un suplicio para mí y aun peor para el que se duchara después.

Mamás embarazadas, ¡¡no temáis!! Esta es mi experiencia, no tiene por qué pasaros a vosotras. Disfrutad de lo que el embarazo y sus hormonas os están ofreciendo porque todo tiene su fin. Llegado el momento recomiendo; mucha paciencia, pinzas de gran precisión, prohibido espejos de aumento, ya sabéis “ojos que no ven…”, un potente desatascador y un marido no escrupuloso para usarlo.

Las que ya somos mamás, sabemos que ni esto ni nada enturbia la felicidad que nuestros tesoros nos brindan. Aunque algunas zonas de mi cuerpo no están como me gustarían por las dichosas hormonas, yo me veo estupenda y soy feliz, Una mamá muy feliz.

A %d blogueros les gusta esto: