No hay mejor lugar que los brazos de mamá

Archivo para septiembre, 2014

Nueva etapa educativa – ESO

Ha llegado el momento del cambio. Lucas se me hace mayor y deja el colegio, ese donde estuvo 9 años, donde todo era conocido, para irse al instituto. ¡Y no me gusta ese cambio! Educación Secundaria Obligatoria, o ESO.

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Cuando yo estudiaba, hace ya la porra de años, estábamos en el colegio dos años más. Dos años para hacernos mayores, para ser preadolescentes en el colegio, donde todos los profesores nos conocían, donde conocíamos a todos los compañeros…. Pero llegaron las reformas educativas, una, otra y otra más, cambios para «mejorar» supuestamente la educación en España. Aunque para mí que tanta reforma deja mucho que desear y la educación sigue siendo una asignatura pendiente…. Pero bueno, no voy a entrar en detalles de tanto cambio de educación, pues hasta yo me he perdido por el camino y he tenido que ir aprendiendo según nos tocaban los cambios.

Ahora salen del colegio dos años antes, con solo 12 años. Pretenden hacernos creer que el cambio es para mejor, puesto que antes la educación era obligatoria hasta los 14 años y ahora hasta los 16. Vale, hasta ahí de acuerdo, pero ¿por qué tienen que salir los peques del cole para entrar en el instituto con 12 años, con todos los cambios que eso conlleva?

Recuerdo cuando yo empecé el instituto. Tenía 14 años y me creía mayor. Cuando llegué el primer día, de pronto me sentí pequeña. Estaba rodeada de verdaderos chicos mayores, de 17,18, 19…. ¡¡¡Madre mía, que diferencia de edad!!! Pues imaginad ahora, cuando mi peque de 12 se ve al lado de uno de 18. Quieren hacerlos grandes antes de tiempo. El primer día, un chico mayor le dio una colleja. ¡¡Casi me da algo cuando me enteré!! Lucas me explicó que no había sido nada, que había sido de broma, que no le habían dado fuerte….pero yo atacada de los nervios, ya quería ir a hablar con el director del instituto. Y parece que ahí no acabó la cosa, a un amigo suyo le pusieron la zancadilla, se rieron de otros por ser pequeños…. Y eso que en el instituto nos aseguraron que estaban muy pendientes de los pequeños y que no pasaba nada. Pues yo, como madre de un niño de 12 años al que han soltado en un instituto lleno de chicos mayores que fuman en la valla en los recreos y de chicas que van enseñando más piel de la que yo considero adecuada para ir a clase, estoy un poco preocupada. Por lo menos, parece que después de una semana ya se han acostumbrado a verlos por allí y Lucas asegura que no ha vuelto a pasar nada.

Los horarios del instituto no tienen nada que ver con los del colegio, con los de la guardería ni con los de mi trabajo. Entra a las 8:25, vaya madrugón. Y sale a las 14:30 tres días a la semana y los dos restantes ¡¡¡sale a las 15:30!!! Evidentemente, con esos horarios que no son compatibles con los míos ni con los de su hermana, tiene que ir y volver solo, ¡como para no hacerle mayor! Vale que yo confío en él, que el curso pasado venía solo del cole (le llevaba yo cuando iba a trabajar y era sólo la vuelta), pero estaba más cerca. Este año tiene que cruzar dos calles-carretera de dos carriles en cada sentido, donde no hay semáforos, sólo paso de peatones que la mayoría de los coches se salta a la torera.

También cambia de aula en cada clase. Que digo yo, ¿no es más fácil que se muevan los profesores que tener que mover a una clase entera de alumnos? No digamos a las 5 clases de primero a la vez (y todas las demás). Si alguien tiene una explicación razonable para esto, me gustaría escucharla. Mogollón de niños andando por los pasillos con la mochila a cuestas hora tras hora. Los pobres van todo el rato cargados. Y en el patio, también con la mochila a cuestas. Supuestamente hay taquillas, digo supuestamente porque aún no sabemos nada. Así que en cada cambio de clase y en el recreo, carga con todos los libros, no puede dejar la mochila en clase porque luego tiene que ir a un aula diferente. Yo, en mi instituto, no me movía de clase, quizás en alguna asignatura suelta, pero eran los profesores los que se cambiaban. La verdad, no entiendo el motivo.

También me ha sorprendido MAE, Medidas de Atención al Estudio, es decir, la alternativa a religión. No voy a entrar en que sigo sin entender el motivo de que religión sea una «asignatura», que quita horas lectivas reales de materias de verdad importantes. Pues en educación secundaria nos encontramos con esto, que en el colegio llamaban «alternativa». MAE se supone que sirve para proporcionar técnicas de estudio y aprendizaje a los alumnos. En las dos semanas que lleva de clase, en la hora semanal de MAE no han hecho nada provechoso. Ponerse a hacer deberes, si les apetece. Hay un profesor, que parece que va cambiando según el día, que se sienta en clase a “vigilar” a los alumnos. Durante esa hora, Lucas me cuenta que estuvieron riéndose, haciendo bromas e incluso charlando amistosamente con el profesor sobre su vida marital y su pelo… L Pues sí, ya veo yo como ayudan a los alumnos a estudiar. Evidentemente, en una hora sin sentido, en la que no van a puntuarles nada, que no tiene peso académico…entiendo que los niños pasen de ponerse a hacer deberes o a estudiar y prefieran relajarse con juegos y risas. Y hay que decir que la clase de MAE está llena, creo que la clase de religión debe estar bastante vacía. ¡Vaya pérdida de tiempo! Ya podían usar esa hora para otras asignaturas importantes, profundizar en el inglés, repasar matemáticas, hacer ejercicio físico, o por qué no, para salir antes del instituto, total, para que pierdan el tiempo en clase, que se vengan a casa que ya lo aprovecharemos mejor.

No me gusta el cambio, ya lo he dicho. Le encuentro un poco perdido entre tanto cambio y tanta dejadez. Aún no hemos tenido ni una sola reunión de padres, para explicarnos algo, todo lo que sé, lo sé por Lucas, los padres, de momento, estamos excluidos de la educación de nuestros hijos. Yo quiero una enseñanza pública y de calidad, y esto no empieza por dejar a unos niños de 12 años solos ante tanta responsabilidad.

Primer día en la Escuela Infantil

Llegó Septiembre, y de nuevo, hay que volver al colegio. El año pasado, tuvimos nuestra primera experiencia, y a Sara le costó muchísimo, y a mí también, no os vayáis a creer. Se quedaba llorando todo el rato, cosa que a mí me partía el alma. Y a pesar del periodo de adaptación, siguió llorando durante varias semanas. Aquí conté la historia. Mucha gente me decía que la niña lloraba por mi forma de criarla, por dejarla dormir conmigo, por abrazarla y llevarla en brazos, por seguir con la teta…. ¡mira que le gusta a la gente criticar! Pues resulta que los primeros días el año pasado, había muchísimos niños que se quedaban llorando, que salían con los ojos hinchados de todo lo que habían llorado en clase. Si bien es cierto que alguno habría que compartiera cama, brazos y teta con su madre, seguramente, muchos de esos niños que también lloraban dormirían solos, irían en carro y tomarían biberón, lo que quiere decir que los niños no lloran por haber sido criados de una u otra manera. Los niños lloran por separarse de sus madres o padres, punto.

De nuevo, este año nos toca empezar. Hemos pasado (y seguimos pasando) unos meses muy duros. Después de que Sara se adaptase a la guardería, ya iba feliz y contenta, como conté aquí. Pero en abril cambió todo y volvió hacia atrás. Con toda la razón del mundo, la niña acababa de perder a su papá, y aunque no entendía lo que estaba pasando, sí sabía que su padre no llegaba a casa todas las tardes y eso hizo que ella lo notase y lo expresase a su manera, en este caso, sin querer despegarse de mí, y por ende, sin querer ir a la escuela. A mediados de Junio, dejé de llevarla, y hasta ahora.

El día 1, de nuevo comenzamos a asistir a la escuela infantil. Y de nuevo, nos está costando. Este año me resulta un poco más fácil explicarle las cosas, con 30 meses es más fácil que te entiendan, pero aun así, llora. Evidentemente, para ella es volver a separarse de mí, cambiar sus rutinas, levantarse más temprano… Aunque sabe que allí va a estar bien (porque eso es lo que yo le digo), no deja de ser un sitio “conocido” donde la dejo durante un tiempo indeterminado. Evidentemente, está con gente cariñosa, que la trata de maravilla y de momento, sólo la dejo 2 horas, pero ella no tiene noción del tiempo todavía, así que siente que la abandono allí con la promesa de ir más tarde a buscarla. Pero vamos mejorando. El primer día, desde que se despertó, me dejó bien claro que no quería ir y allí se quedó llorando. El segundo día, lloró varias veces antes de salir de casa. Y el tercero, se ha levantado contenta, diciendo que no lloraba y que en el cole iba a jugar…pero al llegar allí, no ha podido evitar ponerse a llorar de nuevo. Cierto que es que los tres días me he quedado un rato escondida bajo la ventana de su clase y al momento, ya la he oído charlar alegremente. Y al llegar a buscarla, me la he encontrado jugando animada en el patio, me ha enseñado el váter pequeñito donde hace pis y ha salido muy feliz.

Os cuento un poco cómo hacemos para que la vuelta al cole no sea muy traumática. Hace unos días compré este libro “A Lulú le gusta el colegio”. lulu2A Sara le gusta mucho leer y mirar los cuentos y ya teníamos “El orinal de Lulú”, que a ella le encantaba, así que decidí probar con este. Básicamente, en este libro, Lulú está asustada porque va a ir al colegio y se va a separar de su madre, pero enseguida descubre que el colegio es divertido. Lo hemos leído varias veces antes de empezar el cole, para que Sara vea que Lulú también va al colegio, también tenía miedo y también se lo pasa genial.

Además del cuento, hablo mucho con ella del tema, le explico las cosas que van a hacer en clase, lo bien que lo va a pasar, los juegos y canciones que va a aprender (últimamente le ha dado por cantar a voz en grito).

También funciona decirle que vamos todos al cole. Lucas va al cole de mayores, y yo voy al cole de mamás, así que Sara tiene que ir al cole de pequeños. Estos días, cuando la he recogido, ¡me ha preguntado si yo también he bailado en mi colegio!

Y los más importante, el cariño y la comprensión. Y un montón de besos y abrazos. Cuando la llevo, siempre va en brazos del coche a la escuela. Voy apretándola bien fuerte y dándole muchos besos, mientras le explico que mamá va a volver pronto a buscarla porque la quiere muchísimo. Y cuando la recojo no faltan los achuchones y caricias, además de preguntarle mucho sobre lo que ha hecho y decirle lo contenta que estoy que se lo haya pasado tan bien. Y cuando llora, cuando está triste porque no quiere ir, hablo con ella y le digo que la entiendo, que sé que no quiere separarse de mamá y de Lucas, pero que va a ser sólo un ratito y que no va a pasar nada. Y de momento, en sólo tres días que llevamos, parece que cada vez va más tranquila.

Y vosotros, ¿Cómo ayudáis a vuestros peques en la vuelta al cole?